Cuando las economías no regresan
Una lectura guiada del ensayo de José Mauricio Gómez Julián de 2020 sobre no estacionariedad, choques económicos permanentes, inversión y la dinámica de largo plazo de la rentabilidad capitalista.
1. La pregunta que subyace a la estadística
Termina una recesión. Las fábricas vuelven a funcionar, el empleo comienza a aumentar y el producto interno bruto vuelve a crecer. Pero ¿ha regresado realmente la economía a la trayectoria que seguía antes de la crisis? ¿O la crisis ha modificado la trayectoria misma?
Esa pregunta, aparentemente sencilla, se encuentra en el centro del ensayo de Gómez Julián Sobre la ley de la tendencia decreciente de la tasa media de ganancia: raíces unitarias y no estacionariedad de las series de tiempo. El trabajo pone en relación un problema técnico de la econometría de series temporales con un problema mucho más antiguo de economía política: la tesis de Karl Marx según la cual la tasa media de ganancia está sometida a una tendencia decreciente de largo plazo.
La conexión puede parecer extraña en un primer momento. Una raíz unitaria pertenece al vocabulario de los procesos estocásticos, la predicción y la econometría. La caída de la tasa de ganancia de Marx pertenece a las teorías de la acumulación, el cambio tecnológico, las crisis y las relaciones de clase. El argumento de Gómez Julián es que ambas cuestiones se encuentran en torno a una idea fundamental: la historia económica puede dejar huellas permanentes.
Si los choques modifican la trayectoria futura de una economía en lugar de perturbarla solamente de manera temporal, la historia deja de ser ruido alrededor del modelo. La historia pasa a formar parte del modelo.
El trabajo trata así la no estacionariedad como algo más que una propiedad estadística incómoda que debe eliminarse antes de estimar una regresión. La interpreta como evidencia contraria a una imagen del capitalismo según la cual toda perturbación termina siendo seguida por un retorno automático a un equilibrio de largo plazo inalterado.
Sin embargo, el recorrido desde esa proposición hasta Marx tiene varias etapas. Comprenderlas por separado es la mejor forma de apreciar tanto la potencia del argumento como los puntos en los que se requiere cautela econométrica.
2. Estacionariedad: ¿olvida la economía?
En el lenguaje cotidiano, algo estacionario permanece aproximadamente en el mismo lugar. En el análisis de series de tiempo, el significado es más preciso. Un proceso débilmente estacionario posee una media y una varianza constantes a lo largo del tiempo, mientras que la covarianza entre dos observaciones depende de la distancia temporal que las separa y no del momento histórico concreto en que ocurren.
El problema puede entenderse intuitivamente en términos de memoria. Imaginemos una variable económica que fluctúa alrededor de un centro estable. Una recesión la empuja hacia abajo, pero las fuerzas internas del sistema la conducen progresivamente de regreso. Después de suficiente tiempo, el efecto del choque inicial se desvanece. El proceso «olvida».
Imaginemos ahora otro proceso. Un choque negativo empuja la variable hacia abajo y el período siguiente comienza desde ese nuevo nivel inferior. Los choques posteriores se añaden a todo lo ocurrido anteriormente. Los efectos se acumulan. No existe un mecanismo estadístico interno que garantice el regreso a la trayectoria previa. Este segundo mundo constituye el hábitat natural de la raíz unitaria.
| Proceso | ¿Qué ocurre después de un choque? | Intuición de largo plazo |
|---|---|---|
| Estacionario | El efecto del choque desaparece gradualmente. | La serie tiende a regresar hacia una distribución estable. |
| Estacionario en tendencia | El choque desaparece alrededor de una tendencia determinista. | La trayectoria de largo plazo evoluciona de manera predecible con el tiempo. |
| Estacionario en diferencias | El choque modifica permanentemente el nivel de la serie. | El nivel sigue una tendencia estocástica; sus diferencias pueden ser estacionarias. |
Esta distinción tiene enormes consecuencias económicas. Si el producto es estacionario en tendencia, una recesión es esencialmente una desviación temporal respecto de una trayectoria preexistente. Si el producto contiene una raíz unitaria, la recesión puede modificar la trayectoria desde la cual continúa desarrollándose el futuro. El crecimiento puede reanudarse sin que llegue a recuperarse todo el producto perdido.
Recuperar la tasa de crecimiento no equivale a recuperar el nivel. Una economía puede volver a crecer al 3 % y permanecer, al mismo tiempo, permanentemente por debajo del nivel que habría alcanzado si la crisis nunca hubiese ocurrido.
3. Qué significa realmente una raíz unitaria
El trabajo introduce el concepto mediante el modelo autorregresivo más sencillo. Supongamos que el valor actual de una variable depende de su valor anterior más una nueva perturbación:
Cuando el valor absoluto de ρ es inferior a uno, la influencia de un choque antiguo se vuelve progresivamente menor. Bajo las condiciones habituales, el proceso presenta reversión a la media. Pero cuando ρ = 1, obtenemos:
Esta es la caminata aleatoria canónica. El nivel de hoy contiene íntegramente el nivel de ayer. Cada choque queda, por tanto, incorporado a la trayectoria futura. La varianza del nivel aumenta conforme se amplía el horizonte temporal y la inferencia estadística convencional aplicada mecánicamente a estos niveles puede resultar engañosa.
Por esta razón las raíces unitarias están asociadas al conocido problema de la regresión espuria. Dos series tendenciales sin relación entre sí pueden producir un coeficiente aparentemente convincente, un R cuadrado elevado y estadísticos de prueba aparentemente significativos simplemente porque ambas contienen tendencias estocásticas persistentes.
La respuesta econométrica no consiste en declarar carente de sentido cualquier relación entre variables no estacionarias. Los investigadores preguntan, entre otras cosas, si las variables están cointegradas: es decir, si existe alguna combinación estable de largo plazo entre ellas. Alternativamente, transforman y modelan las series de una forma compatible con sus propiedades de integración.
Una raíz unitaria no significa que una variable se mueva literalmente al azar en todos los sentidos económicamente relevantes. Significa que, dentro de la representación estadística, los choques sobre el nivel no están obligados a desaparecer. La interpretación económica de esos choques continúa requiriendo teoría.
4. La controversia Mankiw–Krugman: ¿regresará el producto perdido?
Gómez Julián dedica una parte considerable del trabajo a una controversia extraordinariamente pública desarrollada después de la crisis financiera de 2008. El Consejo de Asesores Económicos de la administración Obama esperaba una fuerte recuperación. La intuición subyacente era conocida: un crecimiento excepcionalmente débil durante una recesión debería terminar siendo seguido por un crecimiento excepcionalmente fuerte cuando la economía regresara a la normalidad.
Gregory Mankiw objetó. Apoyándose en trabajos anteriores realizados con John Campbell, argumentó que el producto agregado muestra una persistencia mucho mayor de la que sugeriría la imagen convencional de desviaciones temporales respecto de una tendencia estable. Si una caída del producto puede contener un componente permanente, no es posible asumir simplemente que todo lo perdido durante una recesión será recuperado posteriormente mediante tasas de crecimiento superiores a las normales.
Recuperación condicional frente a predicción incondicional
El punto de Mankiw era más sutil que afirmar que «las recuperaciones nunca ocurren». Si se conociera con certeza el momento en que una recesión termina, un crecimiento fuerte posterior podría ser perfectamente probable. Sin embargo, una predicción realizada en tiempo real no dispone de esa información. Continúa existiendo alguna probabilidad de que la recesión prosiga, de que aparezca otra contracción o de que una parte de la pérdida represente un cambio permanente en lugar de una simple subutilización temporal de recursos.
Arnold Kling ofreció una interpretación especialmente intuitiva de la diferencia. Supongamos que el producto es bajo porque los hogares, atemorizados, aplazan temporalmente sus compras. Cuando desaparece el temor, el gasto puede recuperarse: esto se parece a una historia estacionaria en tendencia. Pero supongamos que los recursos fueron comprometidos en viviendas equivocadas, tecnologías equivocadas o formas equivocadas de capital humano. Esos recursos no pueden simplemente «desgastarse hacia atrás». La economía puede volver a crecer, pero una parte de la pérdida permanece incorporada a la historia.
Krugman y DeLong: observemos el desempleo
Paul Krugman y Brad DeLong abordaron el problema desde otro ángulo. Un desempleo elevado y una baja utilización de la capacidad indican la existencia de recursos ociosos. Si el desempleo se encuentra muy por encima de lo normal, argumentaban, cabe esperar que disminuya; combinado con la ley de Okun, esto constituye un argumento a favor de un crecimiento del producto especialmente rápido durante la recuperación.
DeLong apoyó el argumento mediante una relación entre desempleo y crecimiento posterior del PIB. La respuesta de Mankiw fue de naturaleza econométrica: sospechó que la relación aparente estaba siendo impulsada de manera desproporcionada por las observaciones correspondientes a la recuperación excepcionalmente intensa posterior a la recesión de 1981–1982.
Los cálculos posteriores examinados por Gómez Julián resultaron reveladores. Para la muestra completa, la regresión produjo un R cuadrado ajustado de aproximadamente 11 % y un estadístico t de 3,5. Al excluir ocho trimestres asociados a la recuperación de la era Reagan, el R cuadrado ajustado cayó aproximadamente al 5 % y el estadístico t a 2,1. La relación no desapareció literalmente, pero su aparente fortaleza pasó a depender mucho más claramente de un episodio histórico concreto.
Un trabajo posterior de David Cushman, también revisado en el ensayo, avanzó un paso adicional. Cushman preguntó qué habría concluido en 2009 un econometrista que utilizara procedimientos convencionales de predicción. Sus resultados respaldaron el escepticismo de Mankiw ante las proyecciones de recuperación más fuertes y consideraron que la especificación dinámica de la ley de Okun utilizada por DeLong ofrecía resultados pobres en comparación con pronósticos alternativos.
Gómez Julián trata esta controversia como evidencia empírica contra la suposición automática de reversión a la media en los agregados macroeconómicos. La cuestión central no es si las recesiones son seguidas de recuperaciones. Generalmente lo son. La cuestión es si una recuperación necesariamente restablece la trayectoria contrafactual que existía antes de la recesión.
5. De los choques persistentes a la rentabilidad
En este punto el trabajo cambia de escala. El argumento deja de referirse solamente a la predicción del PIB después de una recesión. Gómez Julián pregunta qué tipo de mecanismo económico podría hacer que la historia tuviera consecuencias tan persistentes.
Olivier Blanchard proporciona un puente importante. Al analizar las crisis financieras, Blanchard observó que, entre distintos países, el producto con frecuencia no regresa a su antigua trayectoria tendencial después de una crisis. En lugar de ello, la economía puede permanecer permanentemente por debajo. La diferencia es profunda: la tasa de crecimiento puede normalizarse mientras el nivel de actividad productiva permanece permanentemente reducido.
Gómez Julián conecta entonces este fenómeno con la economía política marxista. La ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia de Marx no afirma que la rentabilidad deba disminuir mecánicamente todos los años. Es una tesis acerca de una fuerza de largo plazo generada por la acumulación capitalista, que opera dentro de un sistema donde existen también fuerzas contrarrestantes y recuperaciones cíclicas recurrentes.
En términos marxianos generales, la ganancia debe evaluarse en relación con el capital adelantado para obtenerla. El desarrollo técnico aumenta la productividad, pero la competencia capitalista también impulsa a las empresas a sustituir trabajo vivo por maquinaria, infraestructura y otras formas de capital acumulado. El trabajo destaca así la relación entre la composición orgánica del capital, la rentabilidad y el desarrollo de las fuerzas productivas.
La idea decisiva es que una recuperación cíclica y una tendencia secular son perfectamente compatibles. Una tasa de ganancia puede caer, recuperarse intensamente, atravesar otro auge y, aun así, presentar una trayectoria de largo plazo inferior a través de sucesivos ciclos históricos.
Es aquí donde la no estacionariedad adquiere su significado de economía política dentro del trabajo. Si las crisis dejan cicatrices duraderas y si la variable que organiza la acumulación evoluciona históricamente, entonces «regresar a la normalidad» no puede significar simplemente regresar a un centro estadístico eterno. Aquello que se considera normal después de un ciclo histórico puede ser ya distinto de aquello que se consideraba normal antes de él.
6. ¿Las ganancias anteceden a la inversión?
El argumento todavía necesita otro vínculo. Incluso si la rentabilidad sigue una trayectoria importante de largo plazo, ¿por qué debería organizar el movimiento más amplio del producto y el empleo? La respuesta de Gómez Julián es la inversión.
La inversión amplía la capacidad productiva, genera demanda de maquinaria y construcción, reorganiza el trabajo y determina parte de la producción futura. Si los cambios de rentabilidad preceden sistemáticamente los cambios en la inversión, la rentabilidad se convierte en un mecanismo plausible de transmisión entre la teoría marxiana de la acumulación y la trayectoria macroeconómica observada en las series temporales.
El resultado de Tapia es particularmente importante para Gómez Julián porque invierte una conocida narrativa keynesiana o minskyana según la cual la inversión autónoma «marca el ritmo». En la interpretación favorecida por el trabajo, la rentabilidad esperada es la que proporciona al capitalista el incentivo para acumular. La inversión reacciona así a las condiciones de rentabilidad y los movimientos de esta última se propagan hacia el resto de la economía.
El cuadro causal final del trabajo puede reconstruirse, por tanto, como una secuencia:
rentabilidad → inversión → producción y empleo → trayectoria de crisis y recuperación
Si la rentabilidad está históricamente condicionada y la inversión depende fuertemente de ella, los sucesivos períodos de acumulación no comienzan desde cero. Cada uno comienza con un stock de capital, unas condiciones de rentabilidad y una estructura productiva heredados del período anterior.
7. Qué puede —y qué no puede— establecer la evidencia
Este es también el punto en el que la precisión resulta especialmente importante. El trabajo reúne varios hechos empíricos que pueden reforzarse mutuamente, pero que no son lógicamente intercambiables. Una lectura cuidadosa debe mantener presentes cuatro distinciones.
Cuatro precauciones econométricas
- Una raíz unitaria no implica una tendencia descendente. Implica persistencia: los choques sobre el nivel no tienen por qué desaparecer. Un proceso con raíz unitaria puede desplazarse hacia arriba, hacia abajo o en ambas direcciones. El signo de una tendencia de largo plazo de la rentabilidad debe provenir de teoría y evidencia adicionales.
- Una serie decreciente no tiene necesariamente una raíz unitaria. Una variable puede descender alrededor de una tendencia determinista mientras sus desviaciones respecto de esa tendencia permanecen estacionarias. «Decreciente» y «no estacionaria» responden preguntas estadísticas diferentes.
- La plausibilidad económica no elimina por sí sola una regresión espuria. La precedencia temporal y la existencia de un mecanismo sustantivo sólido son importantes para la interpretación causal, pero las regresiones entre series persistentes todavía requieren un tratamiento adecuado de las raíces unitarias, la cointegración y la especificación dinámica.
- La causalidad de Granger es predictiva, no automáticamente estructural. Si las ganancias causan a la inversión en el sentido de Granger, las ganancias pasadas mejoran la predicción de la inversión condicionada al modelo. Es evidencia significativa sobre el orden temporal, pero establecer el mecanismo causal completo exige supuestos adicionales.
Estas precisiones no destruyen el argumento central de Gómez Julián. Permiten formular de manera más clara su versión más sólidamente defendible.
La no estacionariedad aporta evidencia de persistencia y dependencia histórica. Blanchard aporta evidencia de que las grandes crisis pueden dejar al producto permanentemente por debajo de su antigua trayectoria. La literatura sobre rentabilidad citada por Gómez Julián aporta una afirmación distinta: que la tasa media de ganancia presenta una tendencia decreciente de largo plazo. Kothari, Lewellen y Warner y Tapia proporcionan otro vínculo: la rentabilidad contiene información importante sobre la inversión posterior.
La conclusión marxiana emerge de la combinación de estas proposiciones, no de la raíz unitaria considerada aisladamente.
La no estacionariedad aporta la memoria. La rentabilidad aporta la dirección propuesta por la teoría. La inversión aporta el mecanismo de transmisión.
Esta distinción es fundamental porque transforma una afirmación estadística potencialmente excesiva en un programa de investigación mucho más rico. En lugar de preguntar si una sola prueba puede «demostrar a Marx», las preguntas relevantes pasan a ser: ¿qué tan persistentes son los choques sobre el producto y la rentabilidad? ¿Las rupturas son temporales o permanentes? ¿Cómo debe medirse la propia tasa de ganancia? ¿La rentabilidad antecede a la acumulación en diferentes países y regímenes históricos? ¿Sobrevive la trayectoria de largo plazo a especificaciones alternativas?
Estas son preguntas empíricas y, precisamente por ello, preguntas en las que los enfoques marxianos, keynesianos y econométricos convencionales pueden confrontarse realmente mediante la evidencia.
8. Por qué esto importa más allá de la econometría
Sería sencillo tratar la controversia sobre las raíces unitarias como una discusión especializada acerca de las propiedades de un coeficiente autorregresivo. El trabajo de Gómez Julián insiste en que hay mucho más en juego.
Pensemos en la expresión la economía regresará a la normalidad. Suena descriptiva, casi inocente. Estadísticamente, sin embargo, contiene una hipótesis. Supone que existe alguna trayectoria estable de referencia hacia la cual la economía tiende a regresar después de una perturbación.
Si el proceso depende fuertemente de su trayectoria histórica, esa suposición puede fallar. Una crisis bancaria puede destruir empresas, interrumpir carreras laborales, cancelar proyectos de inversión y modificar el stock de capital. Una recesión prolongada puede cambiar la composición de la producción. La inversión que no se realiza hoy representa capacidad productiva que no existirá mañana. El futuro refleja entonces no solamente las condiciones presentes, sino también la secuencia mediante la cual esas condiciones fueron alcanzadas.
Para los politólogos, esto tiene una consecuencia inmediata. Las crisis económicas no siempre pueden entenderse como desviaciones temporales después de las cuales la política continúa sobre una base material inalterada. Si el producto, el empleo, la inversión y la rentabilidad conservan cicatrices históricas, las crisis pueden modificar el terreno mismo sobre el cual se desarrollan posteriormente los conflictos distributivos y las decisiones de política pública.
Para los economistas, el mensaje es igualmente importante. Elegir entre una representación estacionaria y otra no estacionaria nunca constituye únicamente una decisión cosmética de preprocesamiento. Cambia aquello que el modelo afirma que es un choque económico. En una representación, el choque es un desplazamiento temporal. En otra, pasa a formar parte del estado desde el que se desarrolla todo el proceso posterior.
Y para los lectores de Marx, el trabajo ofrece un puente poco habitual entre la economía política del siglo XIX y el razonamiento moderno de series temporales. La teoría de Marx posee una estructura histórica: la acumulación modifica las condiciones bajo las cuales tendrá lugar la siguiente ronda de acumulación. El uso que Gómez Julián hace de la no estacionariedad proporciona a esa intuición histórica un análogo estadístico. La economía no necesita girar eternamente alrededor de un centro inalterado, porque el propio proceso puede transformar el punto desde el cual comienza el siguiente movimiento.
9. El argumento en una sola mirada
Despojado de sus aristas polémicas, el argumento del trabajo puede resumirse en cinco pasos.
Esta última proposición constituye quizá la parte intelectualmente más interesante del ensayo de Gómez Julián. La importancia de la no estacionariedad no reside en que una prueba estadística pueda resolver una controversia de dos siglos en economía política. Reside en que el lenguaje estadístico de choques permanentes, tendencias estocásticas y dependencia de la trayectoria resulta difícilmente conciliable con una imagen simplista de la historia económica como ruido temporal alrededor de un equilibrio que se restaura eternamente a sí mismo.
La tendencia decreciente de la tasa de ganancia de Marx y la literatura sobre raíces unitarias no constituyen la misma teoría, y una no demuestra mecánicamente la otra. Pero ambas se encuentran alrededor de un desafío común: ¿qué ocurre si el sistema económico lleva consigo su propia historia?
Una vez admitida esa posibilidad, una crisis deja de ser simplemente algo que le sucede a una economía que permanece esencialmente igual. Se convierte en uno de los acontecimientos mediante los cuales la propia economía se construye históricamente.
Conclusión: tomarse la historia en serio
El trabajo comienza con una distinción econométrica, pero termina con una afirmación acerca de la naturaleza de la economía política. La estacionariedad describe un mundo capaz, bajo determinadas condiciones, de olvidar. El comportamiento de raíz unitaria describe un mundo en el que las perturbaciones pueden sobrevivir dentro del futuro.
Gómez Julián argumenta que esta segunda imagen resulta más compatible con el carácter histórico del desarrollo capitalista y con el análisis marxiano de la acumulación. La evidencia sobre pérdidas permanentes de producto cuestiona las suposiciones sencillas de restauración automática; la evidencia sobre ganancias e inversión proporciona a la rentabilidad un mecanismo mediante el cual puede influir sobre la economía real; y las estimaciones de largo plazo de la tasa de ganancia citadas aportan el componente direccional requerido por el argumento marxiano.
La conclusión técnicamente cuidadosa es, por tanto, más fuerte cuando se formula con precisión. Las raíces unitarias no demuestran por sí mismas la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Lo que cuestionan es la presunción de que las perturbaciones económicas deben desaparecer sin modificar la trayectoria de largo plazo. Cuando esa persistencia se combina con evidencia acerca del movimiento histórico de la rentabilidad y su relación con la acumulación, la tesis central del trabajo aparece con claridad.
La pregunta más profunda no es si una economía termina creciendo de nuevo. Es si, después de que la historia ha ocurrido, todavía existe la antigua trayectoria a la cual regresar.
Campbell, J. Y. & Mankiw, N. G. (1987). Are Output Fluctuations Transitory?
Blanchard, O. (2009). Sustaining a Global Recovery.
Cushman, D. O. (2013). Paul Krugman Denies Having Concurred With an Administration Forecast: A Note.
Kothari, S., Lewellen, J. & Warner, J. (2017). The Behavior of Aggregate Corporate Investment.
Roberts, M. (2020). A World Rate of Profit: A New Approach y More on a World Rate of Profit.
Tapia Granados, J. A. (2013). Does Investment Call the Tune? Empirical Evidence and Endogenous Theories of the Business Cycle.

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