Espartaco

“Is that to say we are against Free Trade? No, we are for Free Trade, because by Free Trade all economical laws, with their most astounding contradictions, will act upon a larger scale, upon the territory of the whole earth; and because from the uniting of all these contradictions in a single group, where they will stand face to face, will result the struggle which will itself eventuate in the emancipation of the proletariat.”

Karl Heinrich Marx · Marx-Engels Collected Works, Vol. VI, p. 290

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Categoría: Economía Política

  • EL HUNDIMIENTO DEL ANTI-MARX

    EL HUNDIMIENTO DEL ANTI-MARX

    Polémica · Economía política · 2022–2025

    El hundimiento del Anti-Marx

    Kliman y Astarita contra Rallo: la secuencia completa de una polémica sobre el problema de la transformación —y una réplica sobre por qué Walras no puede ser «secuencial».

    Entre 2022 y 2025 se desarrolló una polémica que casi nunca se lee completa. A finales de 2022, Juan Ramón Rallo publicó los dos tomos de Anti-Marx. Crítica a la economía política marxista, anunciados por la editorial como «la más ambiciosa crítica al marxismo escrita hasta la fecha». Andrew Kliman respondió en septiembre de 2024. Rallo replicó en abril de 2025. Kliman cerró en mayo de 2025. En paralelo, un año antes, Rolando Astarita había respondido a la crítica que Rallo dirige contra Fred Moseley, y Rallo le contestó al día siguiente.

    Lo que sigue es esa secuencia entera, ordenada por argumentos y no por fechas: primero lo que Rallo concede, después cada crítica suya en su núcleo conceptual, y a continuación la respuesta que recibió. Cuando hay contrarréplica, la contrarréplica va después, y el frente se cierra con la última palabra de quien respondió. Al final, mis propias réplicas.

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    ILo que Rallo concede

    Conviene fijar primero lo que Rallo otorga, y no por cortesía: buena parte del argumento de Kliman se construye sobre esas concesiones, y sin ellas la discusión posterior resulta ininteligible. Kliman las destaca, además, porque son inusuales en la literatura anti-Marx: Rallo no las esconde ni las relativiza en nota al pie.

    Kliman fija el valor de estas admisiones con una condicional: sólo son irrelevantes si la demolición posterior funciona. Si no funciona, «no son concesiones sin sentido sobre una solución meramente matemática, sino concesiones significativas sobre una solución económica genuina». Todo el resto de la polémica es, en el fondo, la pregunta de si la demolición funciona.

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    IIPrimer frente: valores y precios de producción

    Ronda 1 · Rallo (2022) · La crítica

    Núcleo conceptual. El temporalismo de sistema único produce, período tras período, precios relativos cambiantes entre capital constante y capital variable. Si los capitalistas maximizan ganancias y la elasticidad de sustitución entre medios de producción y fuerza de trabajo es distinta de cero, ese cambio de precios relativos los obliga a recombinar insumos: usar menos de lo encarecido y más de lo abaratado. Pero entonces las relaciones de producción del período siguiente no son las del período anterior, la oferta producida en t no coincide con la demanda de t+1, y la reproducción simple se rompe.

    De ahí la sentencia:

    La [interpretación temporal de sistema único] no es una solución económica al problema de la transformación, sino una mera solución matemática con apariencia de solución económica (puesto que es una solución matemática incoherente con las condiciones económicas que permitirían la reproducción simple del capital), mientras que las soluciones simultaneístas al problema de la transformación son soluciones que respetan el equilibrio macroeconómico pero a costa de sacrificar o la teoría del valor trabajo o la teoría de la explotación.

    Rallo, Anti-Marx, vol. 2, § 5.4.1

    La exigencia se ordena en cuatro condiciones que, según Rallo, toda solución debe cumplir a la vez: igualdad agregada valor = precio de producción; igualdad agregada plusvalía = ganancia; equilibrio estático (oferta = demanda sector por sector); y equilibrio dinámico, definido como «ausencia de incentivos, en la propia estructura de precios de producción, a modificar las relaciones de producción que ha engendrado esa estructura de precios de producción».

    Ronda 2 · Kliman (septiembre 2024) · La respuesta

    1. El argumento es un bumerán

    Kliman concede de entrada lo que hay que conceder: hay procesos productivos con proporciones fijas y otros con sustitución, y Rallo tiene razón en que existen los segundos. Concede también la conducta maximizadora. Y entonces muestra que, aceptadas esas dos premisas, el argumento no golpea sólo al temporalismo: golpea primero a Bortkiewicz.

    La razón es un error de identificación. Rallo confunde cambio de precios con precios determinados temporalmente. Cree que en las «soluciones» simultaneístas los precios no cambian, porque se fuerza que los precios de los insumos igualen a los de los productos. Pero la transformación, tal como Bortkiewicz, Sweezy y el propio Rallo la conciben, es el paso de un sistema en el que las mercancías se intercambian a sus valores a otro en el que se intercambian a sus precios de producción. Ese paso es, por definición, un cambio de precios relativos. Con maximización y sustitución, dispara exactamente la recombinación de insumos que Rallo exige, y por lo tanto rompe la reproducción simple.

    Kliman lo hace con los números del propio Bortkiewicz. En el «sistema en valores» el Departamento III usa la Técnica A (50 unidades del Bien 1 y 150 de trabajo vivo para 200 unidades de producto); en el «sistema en precios» el Bien 1 se encarece frente al salario, la Técnica B (10 unidades del Bien 1 y 225 de trabajo) pasa a ser la que minimiza costos, y las empresas cambian —como Rallo recomienda—. Resultado: la tasa de ganancia del Departamento III sube a 27,7 % contra 25 % en los otros dos, la demanda del Bien 1 cae por debajo de la oferta, el exceso de demanda del bien salarial aparece, y el «sistema en precios» deja de estar en equilibrio en cualquier sentido. Sus precios ya no son precios de producción, porque las tasas de ganancia no están igualadas.

    Si uno rechaza cualquier «solución» incompatible con la reproducción simple, debe rechazar no sólo la explicación de Marx, sino también la «corrección» de Bortkiewicz y toda solución simultaneísta existente y potencial.

    Y con esto cae, de paso, la formulación clásica de Sweezy —«pasar del cálculo del valor al cálculo del precio no tiene conexión con la pregunta sobre si el sistema económico como un todo es estacionario o en expansión»—: dadas las restricciones que el propio Rallo añade, pasar de uno a otro cálculo tiene todo que ver con esa pregunta.

    2. Qué es realmente un precio de producción en Marx

    El segundo movimiento es exegético y decide el resto. Marx trata por separado la formación de una tasa general de ganancia (cap. 9 del tomo III) y su igualación (cap. 10). Del mismo modo, la formación de los precios de producción es una cosa y los intercambios a precios de producción son otra. Los precios de producción existen siempre: como concepto en la cabeza de capitalistas y economistas, como parámetro de éxito, como objetivo mínimo de viabilidad y —sobre todo— como promedio a lo largo del tiempo de los precios de mercado que fluctúan alrededor de ellos.

    Rallo había escrito que «el concepto de precio de equilibrio a largo plazo carece de sentido en el marco de una economía que no está en equilibrio». Kliman responde con la analogía que más circuló de todo el intercambio:

    Esto es como decir que el concepto de tamaño promedio de una familia no tiene significado siempre que no haya una familia del tamaño promedio.

    El tamaño familiar promedio en Estados Unidos era, en 2022, de 3,13 personas. Ninguna familia tenía 3,13 integrantes.

    3. Dos conceptos de equilibrio

    De ahí la distinción que ordena todo el frente: hay equilibrio como estado de balance (oferta igual a demanda) y equilibrio como estado de reposo (que el futuro repita al pasado: precios estacionarios, reproducción simple, relaciones insumo-producto invariantes). Los precios de producción de Marx son precios de balance; no tienen por qué ser, y en general no son, precios de reposo. Exigir el reposo no es un requisito de la teoría: es una restricción adicional, y muchas veces un obstáculo, porque puede ser incompatible con la igualación de las tasas de ganancia.

    4. La generalidad del procedimiento

    El cierre es el que Kliman repetirá en 2025. Los datos con los que Marx calcula son las inversiones de capital, los componentes del precio de costo y los plusvalores. No están entre los datos las relaciones físicas insumo-producto, ni las cantidades físicas, ni el supuesto de que los precios de los insumos igualen a los de los productos, ni la reproducción simple. No están porque son irrelevantes para el cálculo.

    En resumen, el procedimiento de Marx es completamente general. No descansa en cualesquiera supuestos restrictivos.

    Kliman, 2024

    Al margen, Kliman desarma el intento de Rallo (§ 5.3.5 del tomo 2) de probar que la ley del valor no determina la tasa general de ganancia: lo que Rallo prueba, modificando cifras de Bortkiewicz, es que la ley del valor no determina la tasa del «sistema en precios» de Bortkiewicz, cosa que el propio Bortkiewicz proclamaba. Es una petición de principio: se parte de un modelo que presupone que Marx se equivocó, y se lo usa para probar que Marx se equivocó. Peor aún: esas tasas de ganancia son falsas, porque presuponen que todos los departamentos venden todo lo que producen, y eso no ocurre una vez que la sustitución de insumos rompe la reproducción simple.

    Ronda 3 · Rallo (13 de abril de 2025) · La contrarréplica

    1. «Kliman me da la razón sin querer dármela»

    Rallo toma una frase del cierre de Kliman —«sería fatuo requerir que resolvamos un problema que no tiene solución»— y la lee como una capitulación: si el problema no tiene solución, entonces el problema de la transformación no tiene solución, tampoco por la vía temporalista. QED.

    2. Las tres «excusas»

    Enumera los casos en los que, según Kliman, el temporalismo sí sería compatible con la reproducción simple, y los descarta uno por uno. Que los capitalistas no maximicen o que la sustitución sea imposible es, dice, admitir que no hay solución general —y basta con que algunos procesos admitan sustitución para que el problema reaparezca—. Que los intercambios ocurran a precios distintos de los de producción es inadmisible si, como el propio Kliman define, los precios de producción son el promedio de largo plazo de los precios de mercado. Y que insumos y productos se intercambien ambos a precios de producción es justamente el caso de Bortkiewicz, en el que —sostiene Rallo— la doble igualdad agregada no se mantiene.

    3. La dirección del procedimiento de Bortkiewicz

    El movimiento más ambicioso. Kliman se equivoca, dice Rallo, al leer el esquema de Bortkiewicz como una transición temporal del sistema en valores al sistema en precios. La solución simultaneísta es atemporal:

    La tabla I no es un antecedente temporal de la tabla II o de la tabla III; es un antecedente lógico […] existe una única estructura productiva derivada del sistema de precios de producción que puede expresarse / representarse / computarse en términos de valores (de horas de trabajo social).

    Rallo, 2025

    Si esto fuera así, la objeción de Kliman se desvanecería: no habría paso de una estructura productiva a otra, y por lo tanto no habría sustitución de insumos ni ruptura de la reproducción simple en el esquema de Bortkiewicz. Sólo la habría en el temporalismo.

    Ronda 4 · Kliman (15 de mayo de 2025) · El cierre

    1. La cita descontextualizada

    Kliman recoge la observación de Ángel Barroso: el pasaje citado «presenta a Kliman como si admitiera que el problema de transformación marxista no tiene solución, cuando en realidad está diciendo algo muy distinto». Lo que no tiene solución es el problema tal como Rallo lo formula, porque Rallo exige condiciones lógicamente incompatibles entre sí. No es lo mismo decir que un problema es insoluble que decir que una formulación es contradictoria.

    2. La demostración de cinco líneas

    Kliman decide no discutir metodología y probar el resultado directamente. En cualquier período, para cualquier sector j:

    (1)   Wj = Cj + Vj + Sj      (2)   Pj = Cj + Vj + πj

    (3)   ∑Pj = ∑Wj    por la demostración del cap. 5 del tomo I: el intercambio redistribuye valor, no lo crea

    (4)   ∑Cj + ∑Vj + ∑πj = ∑Cj + ∑Vj + ∑Sj  ⇒  (5)   ∑πj = ∑Sj

    Y como el denominador es el mismo capital invertido, la tasa de ganancia «en precio» iguala a la tasa «en valor».

    La clave está en la definición de C y V: son el costo real de los medios de producción consumidos y de la contratación de los trabajadores. No hay un capital constante que valga el valor de los medios de producción y otro que valga lo que se pagó por ellos. Sistema único quiere decir un solo sistema. Ninguna restricción de caso especial interviene en la derivación; por lo tanto ningún caso especial puede invalidarla. Refutar las igualdades exigiría refutar la demostración del capítulo 5 del tomo I —cosa que ni Bortkiewicz ni Rallo intentaron—.

    3. Las igualdades se cumplen incluso en el caso de Rallo

    Kliman toma el «equilibrio dinámico» de Rallo —que rebautiza equilibrio estático, porque de dinámico no tiene nada: «el equilibrio sin movimiento de un cuerpo muerto, eternamente en descanso»— y las cifras exactas de la página 204 de Bortkiewicz. Leídas como un solo sistema, con C y V tomados como los costos monetarios efectivamente desembolsados, dan:

    Sistema único, sobre las cifras del propio Bortkiewicz
    Depto.CVSWπPS/(C+V)π/(C+V)
    I28896604449648015,6 %25,0 %
    II128128803366432031,3 %25,0 %
    III6496602204020037,5 %25,0 %
    Total4803202001000200100025,0 %25,0 %

    Precio total 1000 = valor total 1000; ganancia total 200 = plusvalía total 200; tasa «en precio» 25 % = tasa «en valor» 25 %. Las tres igualdades se cumplen dentro del caso que Rallo construyó para que no se cumplieran. Y se vuelven a cumplir en un caso con los mismos datos físicos pero precios distintos, no estacionarios y sin reproducción simple; y en el período 14 de la tabla 1 de Kliman y McGlone (1988), que Rallo cita en su propio libro.

    El error diagnosticado es de una precisión incómoda: Rallo no compara el precio y la ganancia del sistema único contra el valor y la plusvalía del sistema único. Compara las cifras de precio del «sistema en precios» de Bortkiewicz contra las cifras de valor de un «sistema en valores» separado, que el temporalismo de sistema único rechaza por completo. Está evaluando una interpretación de sistema único con el instrumental de una de sistema dual.

    4. Los tres casos «muy excepcionales» agotan el universo

    Rallo llamó «supuestos muy excepcionales» a los tres casos que Kliman había enumerado. Kliman los cruza en una tabla de dos entradas —intercambio a precios de producción sí/no, contra maximización con sustitución sí/no— y muestra que los tres, tomados en conjunto, cubren todas las combinaciones posibles. La retórica de la excepcionalidad ocultaba una enumeración exhaustiva.

    5. La evidencia textual sobre Bortkiewicz

    Frente a la afirmación de Rallo sobre la dirección del procedimiento de Bortkiewicz, Kliman pregunta por la evidencia y responde: no hay ninguna. Ni citas, ni paráfrasis, ni referencias de página. La justificación de Rallo es que la alternativa le resulta «impensable». Kliman contrapone seis apoyos textuales de las páginas 199–205: Bortkiewicz dice que procederá sin invertir la vía de presentación de Marx; enuncia como tercer supuesto limitante «asumiremos reproducción simple», sin restringir su alcance; declara que sus ecuaciones (1)–(3) satisfacen «las condiciones de la reproducción simple»; escribe que «el problema ahora es convertir estas expresiones de valor en expresiones de precio» y anuncia su «transición correcta de cantidades de valor a cantidades de precio»; y obtiene sus expresiones de precio multiplicando las de valor por las razones precio/valor de cada departamento —es decir, dejando intactas las cantidades físicas del sistema en valores y revaluándolas—.

    Toda la historia de Rallo sobre cómo procede Bortkiewicz es un invento.

    6. Y da igual la dirección

    El movimiento final es el que cierra todas las salidas. Supongamos, dice Kliman, que Rallo tuviera razón y la transición fuera de precios a valores. Se obtiene lo mismo: un cambio de precios relativos que induce sustitución de insumos, desequilibrio entre ofertas y demandas y ruptura de la reproducción simple. La economía del «sistema en valores» resulta físicamente distinta de la del «sistema en precios», y comparar sus agregados es comparar el precio total de Polonia con el valor total de Rusia. Si en cambio se lee la tabla I como un experimento mental —un antecedente meramente lógico—, el experimento viola la propia restricción de sustitución que Rallo impuso: con insumos sustituibles, el cambio imaginario de precios induce una sustitución imaginaria y una ruptura imaginaria de la reproducción simple. Manzanas reales contra naranjas imaginarias. Y si se abandona la maximización para evitarlo, los capitalistas del sistema imaginario optimizarán otra cosa, o nada, y tampoco tendrán incentivo alguno para sostener la estructura física del otro sistema.

    La raíz del problema es que Rallo impuso la restricción de sustitución de insumos por encima de la de reproducción simple. En una transición de un conjunto de precios relativos a otro, estas dos restricciones son simplemente incompatibles.

    Kliman, 2025

    El conjunto completo de restricciones de Rallo sólo puede satisfacerse en un caso: cuando los precios relativos son estacionarios. El temporalismo de sistema único puede satisfacerlo, porque es compatible con precios estacionarios —lo acabamos de ver en la tabla—. Las soluciones simultaneístas no pueden, porque tal como conciben la transformación, ella misma es un cambio de precios relativos.

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    IIISegundo frente: el «teorema» de Okishio

    Ronda 1 · Rallo (2022) · La crítica

    Núcleo conceptual. Rallo reproduce el ejemplo numérico de Kliman y obtiene, en efecto, una tasa general de ganancia decreciente con composición orgánica creciente y salario real constante. Pero sostiene que eso no refuta nada, porque el temporalismo «lo que realmente hace […] es estimar una tasa general de ganancia distinta de la que estima el propio Teorema de Okishio». Y añade la premisa decisiva: «Recordemos que el Teorema de Okishio definía la tasa general de ganancia como aquel valor que permitía igualar intratemporalmente (en cada período t) los precios de equilibrio de los inputs y de los outputs». Si esa es la definición, entonces calcular otra tasa no refuta el teorema: cambia de tema.

    Ronda 2 · Kliman (septiembre 2024) · La respuesta

    1. Una fórmula no es una definición

    La afirmación es falsa de hecho: los escritos de Okishio y de Roemer no contienen tal definición. Contienen fórmulas en las que los precios de insumos y productos son iguales, que no es lo mismo. «La definición de un objeto matemático está dada por […] enumerar las propiedades que se requiere que el objeto tenga»; las fórmulas no son listas de propiedades requeridas. El carácter de equilibrio estático de la tasa okishiana es una conclusión del teorema, no una premisa —algo que Okishio y Roemer afirmaron haber deducido, no algo que estipularon—. Kliman ya lo había explicado en la página 118 de Reclaiming Marx’s «Capital»; Rallo no responde a esa explicación.

    2. La carga de la prueba

    Aquí está el corazón. El «teorema» es una afirmación sobre la tasa de ganancia de Marx: Okishio escribió que «nuestras conclusiones son negativas a la Marxian Gesetz des tendenziellen Falls der Profitrate». Por lo tanto, la carga de probar recae sobre quien afirma que esa tasa no puede caer. Y, correlativamente, quien refuta el teorema sólo tiene que mostrar que la tasa definida como la define Marx puede caer bajo las condiciones en que el teorema dice que no puede. No tiene que mostrar que su tasa satisface la definición preferida de Okishio, ni la de Rallo. Definir la tasa de ganancia como una tasa de equilibrio estático desplaza ilícitamente la carga de la prueba. Y es evidente que Marx nunca definió la tasa general de ganancia como el valor que iguala intratemporalmente los precios de equilibrio de insumos y productos.

    3. La equivocación OT1 / OT2

    Kliman recupera su análisis de la maniobra de Robin Hahnel, que Rallo repite. Hay dos teoremas distintos que se invocan alternativamente bajo el mismo nombre. OT1 es un teorema sobre el capitalismo real, que afirmaría que el cambio técnico ahorrador de trabajo no reduce por sí mismo la tasa de ganancia; es falso. OT2 es un teorema puramente matemático, sin fallas lógicas, cuya «tasa de ganancia» es un objeto matemático y no la tasa del capitalismo real; es verdadero pero inofensivo. Usar el mismo término en dos sentidos dentro del mismo argumento es una equivocación, y una equivocación invalida el argumento.

    Como libertario, Rallo quiere ser libre de elegir. No tengo interés en restringir tal libertad. Así que, Dr. Rallo: ¿qué será, OT1 u OT2? Es su elección. Yo sólo insisto en que no puede tener ambas vías.

    Kliman, 2024

    Kliman señala además que el largo análisis de Rallo sobre la convergencia de la tasa temporal hacia la tasa okishiana si la productividad dejara de crecer para siempre no trata del asunto en discusión: trata de las condiciones contrarias a aquellas sobre las que versa el teorema. Y anota la asimetría de criterio: quien es escrupuloso con el realismo de los supuestos tecnológicos cuando se trata de la sustitución de insumos se despreocupa por completo de ese realismo cuando se trata de la productividad creciente.

    No hay contrarréplica en este frente. Rallo anunció en abril de 2025 que analizaría los argumentos contra el teorema de Okishio en un texto posterior; su réplica de ese mes se limita al problema de la transformación y tampoco comenta directamente la demolición de su intento de refutar la ley del valor.

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    IVAstarita contra Rallo: Moseley y el tiempo económico

    Un año antes del intercambio con Kliman, Rolando Astarita había respondido a la crítica que Anti-Marx dirige contra Fred Moseley. La tesis de Moseley es que no hace falta transformación alguna de los valores de los insumos, porque los capitalistas siempre los adquieren a sus precios de producción —o a precios de mercado que giran en torno a ellos—, y porque las variables se determinan secuencialmente y no de manera simultánea. Si eso es correcto, la objeción de Böhm-Bawerk, pilar de casi todo el discurso anti-Marx, se derrumba.

    Ronda 1 · Rallo (2022) · La crítica a Moseley

    Núcleo conceptual. Rallo concede que en el esquema de Moseley, con insumos y productos ya en precios de producción, hay equilibrio interdepartamental: IIc = Iv + Ib = 190. Pero sostiene que el equilibrio es frágil. Si varía la tasa de ganancia —por ejemplo, si los salarios suben 20 % y la tasa cae de 33 % a 25 %—, varían los precios del capital constante y del variable, y el equilibrio se rompe: IIc = 190 mientras que Iv + Ib = 177,5, una diferencia de 12,5. Conclusión: el método secuencial de Moseley debe ser reemplazado por la resolución simultánea de un sistema de ecuaciones, a la manera de Bortkiewicz.

    Ronda 2 · Astarita (19 de marzo de 2023) · La respuesta

    1. El tiempo económico no se anula por decreto

    En la realidad, los capitalistas adquieren el capital constante y la fuerza de trabajo a precios de producción, de modo que lo que hacen se aproxima al método secuencial. No existe una resolución simultánea de los precios de insumos y productos: suponerla equivale a anular el tiempo económico. Se puede conceder el uso de ecuaciones simultáneas en circunstancias determinadas y explicitando las condiciones; pero cuando hay un cambio de variables tan grande como un aumento salarial del 20 %, no hay manera de pasar por alto los desequilibrios y las dinámicas de ajuste que le siguen. Moseley, en comunicación personal, lo dice sin rodeos: producido el cambio, «habrá un proceso de ajuste hacia el nuevo equilibrio que insumirá algún tiempo».

    Pensar en una economía en que se establecen de manera instantánea nuevos precios de equilibrio equivale a hacer abstracción de los movimientos reales, inherentes a un sistema económico en que la ley del valor se impone a través de permanentes oscilaciones y contradicciones.

    Astarita, 2023

    2. La contradicción austríaca

    El segundo movimiento es ad hominem en el sentido legítimo del término: señala una incoherencia entre la posición sostenida y el marco desde el que se la sostiene. Suprimir los desequilibrios recurriendo a un sistema de ecuaciones es volver a la desaparición del tiempo económico que Walras ejecutó en la lección 20 de los Elementos de economía política pura, donde no sólo se deciden simultáneamente los planes de producción y los precios de los servicios, sino que la producción ocurre instantáneamente. Y lo dice el propio Walras:

    La producción exige cierto plazo. Resolvemos esta segunda dificultad haciendo pura y simplemente abstracción de dicho plazo.

    Walras, Elementos de economía política pura, lección 20

    Astarita subraya la paradoja: es un austríaco quien recomienda el enfoque walrasiano, cuando la propia escuela austríaca ha sido su crítica más constante. Cita a Huerta de Soto contra «los negativos efectos que el formalismo matemático y la perniciosa obsesión por los análisis basados en la plena información y en el equilibrio han tenido sobre el desarrollo de nuestra ciencia», y su llamado a sustituirlo por «una teoría de los precios que explique cómo éstos se forman dinámicamente como resultado de un proceso secuencial y evolutivo […] y no por la intersección de misteriosas curvas o funciones carentes de toda entidad real». De ahí la pregunta: «¿O es que a la hora de criticar a los marxistas todo vale?»

    3. El desequilibrio se cierra solo

    El tercer movimiento es aritmético. Astarita toma el desequilibrio que Rallo exhibe como prueba del fracaso y lo hace correr por el método secuencial: los precios de producción de cada ronda entran como precios de los insumos de la siguiente. La brecha entre IIc y Iv + Ib se comporta así:

    Cierre secuencial del desequilibrio interdepartamental
    Ronda3456789
    Brecha12,508,065,043,181,941,320,85
    Tasa de ganancia25,00 %25,41 %25,86 %25,90 %26,04 %26,08 %

    Tendencialmente, los precios de producción se acercan a los precios de equilibrio entre los sectores. Pero no se trata de una solución instantánea. Hay proceso, el tiempo cuenta.

    Astarita, 2023

    Ronda 3 · Rallo (20 de marzo de 2023) · La respuesta

    1. Walras como punto, no como instante

    Que yo sea austriaco no significa que acepte todos los argumentos que plantea la Escuela Austriaca. […] el equilibrio walrasiano no es relevante porque deba necesariamente mostrarnos un ajuste instantáneo de todas las variables económicas, sino porque nos muestra el punto de equilibrio hacia el que tenderemos secuencialmente a acercarnos a través del mercado. Por tanto, si hay perturbaciones en el mercado, lo único que cambia es el punto de equilibrio hacia el que deberá ajustarse el sistema. Esto no equivale a sostener que el sistema se ajuste instantáneamente (por mucho que ciertamente Walras se despreocupara de exponer ese crucial proceso de ajuste).

    Rallo, 2023

    2. La concesión que se vuelve arma

    Si los insumos se compran y venden a sus precios de producción y no a sus valores, entonces las perturbaciones de la tasa general de ganancia alteran el precio de esos insumos y, por lo tanto, el equilibrio interdepartamental. Cosa que —señala Rallo— Astarita reconoce al exponer cómo el mercado alcanza secuencialmente un nuevo equilibrio.

    3. El agregado que no vuelve

    El golpe real. La solución secuencial pone de manifiesto que sí existe problema de transformación, porque el nuevo agregado de precios de producción —927,97 en la tabla 9 de Astarita— no coincide ni converge con el agregado inicial de 960. Y si, como dice Marx, la suma de los precios de producción del producto social total debe igualar la suma de sus valores, y no hubo ningún cambio en el tiempo de trabajo social de esa economía —sólo cambió la tasa de plusvalía—, entonces el agregado tampoco debería haber cambiado. Cambió. Luego la solución de Moseley no es tal.

    Nota editorial: el intercambio continuó. Astarita publicó una «Respuesta a la respuesta de Rallo» y Rallo sumó hasta una cuarta contrarréplica. Corto la exposición en esta ronda porque es la que cierra el argumento sobre el que quiero intervenir; el hilo posterior no altera la estructura conceptual del desacuerdo.

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    VMis réplicas

    Réplica I. Walras no es secuencial: el compromiso ontológico del formalismo

    La defensa que Rallo opone a Astarita es de una economía admirable: el equilibrio walrasiano —dice— no pretende mostrarnos un ajuste instantáneo de todas las variables, sino el punto hacia el cual el sistema tiende secuencialmente; si hay perturbaciones, lo único que cambia es el punto de destino. En dos oraciones, el simultaneísmo queda reconvertido en una teoría del proceso. Sostengo que esa reconversión no es una precisión: es un error conceptual, y de los que importan.

    1. Lo que una teoría declara de sí y lo que su formalismo compromete

    Empiezo por el punto de método, porque de él depende todo lo demás. Que para una consideración subjetiva del autor el ajuste instantáneo sea o no «lo relevante» es indiferente para la evaluación de la teoría. Una teoría no es lo que su expositor declara acerca de ella; es lo que su aparato hace. En la práctica científico-teórica, y muy especialmente en el terreno formal, el compromiso ontológico de una formulación no se negocia por vía de glosa: si el sistema de ecuaciones valúa insumos y productos con un solo vector de precios, entonces el sistema afirma esa identidad, cualquiera sea la interpretación que el autor prefiera darle después. Hay una diferencia entre autointerpretación y compromiso operativo, y toda la maniobra de Rallo consiste en hacer valer la primera contra el segundo.

    2. Qué es exactamente el simultaneísmo

    Conviene ser preciso, porque aquí se juega la solidez del argumento. El simultaneísmo no consiste en usar un sistema de ecuaciones: un sistema de ecuaciones en diferencias es también un sistema, y es enteramente temporal. Lo que define al simultaneísmo es otra cosa, y es perfectamente formalizable:

    Un sistema es simultaneísta si y sólo si valúa los insumos y los productos de un mismo período de producción con uno y el mismo vector de precios; es decir, si su aparato carece de un índice temporal que distinga pt de pt+1.

    Es temporalista si y sólo si ese índice existe y opera: los precios a los que se compran los insumos al inicio del período no están obligados a coincidir con los precios de los productos que salen al final.

    Con este criterio, el sistema walrasiano es simultaneísta en sentido estricto, y no por una lectura hostil: porque en él la determinación de todos los precios y todas las cantidades es un solo acto de resolución, sin índice temporal que separe la valuación de entrada de la de salida. Lo que Rallo llama «el punto hacia el que tenderemos secuencialmente a acercarnos» es, en el aparato, la solución del sistema; y la solución del sistema es el objeto que el aparato determina, no un destino al que el aparato describa aproximarse.

    3. La confesión del propio Walras

    No hace falta ni siquiera reconstruir el compromiso: está declarado. En la lección 20 de los Elementos, Walras enuncia el problema y lo resuelve por eliminación: «La producción exige cierto plazo. Resolvemos esta segunda dificultad haciendo pura y simplemente abstracción de dicho plazo». Y de ahí se sigue que «los servicios productivos pueden transformarse instantáneamente en productos». Esto no es una consecuencia que le imputen sus adversarios: es la decisión metodológica que el autor toma, explicita y justifica. Llamar «secuencial» a un sistema cuyo constructor declaró haber suprimido el plazo de producción no es una interpretación generosa; es una descripción falsa.

    Se dirá que el tâtonnement aporta la secuencialidad faltante. No la aporta. El tanteo walrasiano es un procedimiento de recontratación previa en el que, por construcción, no se ejecuta ningún intercambio a precios de desequilibrio y no transcurre ningún proceso productivo: es una metáfora computacional del acto de resolver el sistema, no un proceso en tiempo económico. El tanteo describe cómo se halla la solución, no cómo se mueve una economía. Confundir ambas cosas es exactamente el desliz que denuncio.

    4. La simetría, y por qué en realidad es peor

    Llamar «secuencial» al sistema walrasiano tiene una contrapartida exacta en la operación inversa: empaquetar a Marx como simultaneísta y ponerlo en la misma bolsa que Walras y Sraffa. Marx fue materialista histórico; el tiempo no es en su análisis una dimensión prescindible, trivial o secundaria, sino la forma misma en que el objeto existe. El circuito D–M…P…M’–D’ está irreversiblemente ordenado; el capital adelantado precede al valor producido; el procedimiento del capítulo 9 del tomo III calcula precios de producción a partir de precios de costo y plusvalores dados, sin forzar en ningún punto la igualdad entre precios de insumos y precios de productos; y las páginas sobre desvalorización moral del capital fijo sólo son inteligibles si la valuación de lo ya existente puede cambiar después de haber sido adelantada. Leer todo eso como un sistema atemporal es sobrealcance.

    Pero la simetría se rompe, y se rompe en contra de Rallo. En el caso de Marx hay un hueco interpretativo real: Marx no escribió un sistema de ecuaciones, de modo que el formalismo simultaneísta se lo impone el intérprete, y por eso puede haber discusión sobre si la imposición es fiel. En el caso de Walras no hay hueco alguno: Walras escribió sus ecuaciones. Por eso las dos operaciones no son equivalentes en gravedad.

    Reinterpretar a Marx como simultaneísta es una lectura discutible. Reinterpretar a Walras como secuencial es una reescritura.

    5. El dilema: o referencia o determinación

    Hay además un problema de coherencia interna que la formulación de Rallo no puede absorber. Recordemos qué le exigía a Moseley: no que reconociera un punto de referencia, sino que reemplazara el método secuencial por la resolución simultánea a la manera de Bortkiewicz. Es decir, le exigía que adoptara el sistema simultáneo como método de determinación de los precios de producción. Entonces:

    • Si el equilibrio walrasiano es sólo un punto de referencia hacia el cual el sistema tiende, no puede ser el método de determinación que debía reemplazar al de Moseley —porque un atractor no determina la trayectoria, y la pregunta de Moseley es precisamente cómo se determinan los precios a los que efectivamente se compran los insumos—.
    • Si es el método de determinación, entonces sí afirma la simultaneidad que Rallo dice no afirmar, y la objeción de Astarita queda en pie sin necesidad de una sola línea más.

    Rallo necesita las dos cosas a la vez. Es la misma estructura que Kliman le señala en el otro frente: no se puede tener razón en ambos sentidos.

    6. El blanco móvil: sus propias restricciones destruyen la fijeza del punto

    Este es, a mi juicio, el punto decisivo, y es enteramente interno a su posición. La defensa «punto fijo más aproximación secuencial» sólo funciona si el punto de equilibrio puede determinarse con independencia de la trayectoria. Pero Rallo es, en toda la polémica con Kliman, quien más insiste en dos supuestos: los capitalistas maximizan y los insumos son sustituibles. Combinados, esos dos supuestos implican que cada cambio de precios relativos induce un cambio de técnica; cada cambio de técnica altera la estructura insumo-producto; y una estructura insumo-producto alterada define un punto de equilibrio distinto. El destino se desplaza mientras el sistema se aproxima a él.

    Dicho de otro modo: bajo las restricciones de Rallo, el equilibrio es dependiente de la trayectoria. Y un equilibrio dependiente de la trayectoria no es un equilibrio walrasiano; es, precisamente, lo que una determinación temporal describe. Kliman formula el mismo resultado desde su lado: cuando las curvas de oferta y demanda se desplazan en respuesta a los cambios de precios que ellas mismas provocan, «deja de haber un único precio de equilibrio», y cada precio que realiza la tasa media de ganancia con oferta igual a demanda es un precio de producción correcto. La sustitución de insumos, invocada para hundir al temporalismo, hunde antes la fijeza del punto walrasiano.

    7. Corolario aritmético: el agregado de 927,97

    Queda por atender el golpe final de Rallo contra Astarita: que el agregado de precios de producción cae de 960 a 927,97 sin que haya cambiado el tiempo de trabajo social, y que por lo tanto la igualdad marxista se viola. Este argumento presupone que la magnitud de valor total está fijada por el tiempo de trabajo con independencia de los costos monetarios efectivamente adelantados. Eso es, exactamente, una premisa de sistema dual —la misma que Kliman diagnostica en 2025—, y basta con hacer la aritmética para verlo.

    En una lectura de sistema único, el precio total del producto es el capital constante efectivamente desembolsado más el nuevo valor creado por el trabajo vivo. Con los números de las propias tablas de Astarita:

    Ronda 3 :   C = 480,00  +  N = 480,00  →  P = 960,00

    Ronda 4 :   C = 467,50  +  N = 480,00  →  P = 947,50

    Ronda 9 :   C = 447,97  +  N = 480,00  →  P = 927,97

    N = V + S se mantiene en 480 en todas las rondas, tal como Astarita explicita: el valor agregado de conjunto no cambia. Lo único que cae es C, y el agregado cae exactamente en esa misma magnitud.

    La igualdad agregada no se viola en ninguna ronda: se cumple idénticamente en todas, porque el valor total es C + N con C medido en dinero efectivamente adelantado. Lo que cambia es el agregado, y cambia por la razón correcta: cayó el costo monetario de los medios de producción sin que cayera el tiempo de trabajo incorporado en ellos. Exigir que el agregado permanezca en 960 es exigir que el capital constante se contabilice por su valor incorporado y no por su costo real —es decir, es exigir dos sistemas donde hay uno—. El golpe de 2023 contra Astarita y el error que Kliman diagnostica en 2025 son el mismo error, con dos años de diferencia.

    Precisión debida: Kliman clasifica la lectura de Moseley entre las de sistema único simultáneas, y no entre las temporales, mientras que Astarita subraya en ella la determinación secuencial. La discrepancia es real y no la disimulo. Pero el corolario que acabo de exponer no depende de esa diferencia: depende sólo de la premisa de sistema único, que Moseley, Astarita y Kliman comparten y que Rallo, en los dos frentes, no aplica.

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    Réplica II. Sobre las igualdades agregadas

    Acá no tengo mucho que agregar, y decirlo es parte del argumento. La objeción de Rallo —que en el caso de doble equilibrio la doble igualdad agregada no se mantiene— ya fue respondida de la única manera en que se responde algo así: derivándola de las premisas sin ninguna restricción de caso especial, y después verificándola dentro del caso que Rallo mismo construyó para que fallara. La demostración de cinco líneas y la tabla del sistema único sobre las cifras de Bortkiewicz están reproducidas más arriba. El resto —la exhaustividad de los tres casos «muy excepcionales», la ausencia total de evidencia textual sobre la dirección del procedimiento de Bortkiewicz, la incompatibilidad estructural entre sustitución de insumos y reproducción simple— está en el texto de mayo de 2025, y remito a él sin intentar mejorarlo.

    Réplica III. Sobre el «teorema» de Okishio

    Lo mismo. La cuestión se decide en dos movimientos que no admiten réplica: primero, que una fórmula no es una definición, de modo que el carácter de equilibrio estático de la tasa okishiana es conclusión y no premisa; segundo, que la carga de la prueba pertenece a quien afirma que la tasa de Marx no puede caer, y que por lo tanto refutar el teorema sólo exige mostrar que esa tasa puede caer bajo las condiciones en que el teorema lo niega —cosa que los propios cálculos de Rallo confirman—. La disyuntiva OT1/OT2 cierra la salida: o el teorema habla del capitalismo real, y entonces es falso, o habla de un objeto matemático, y entonces es inofensivo. No hay tercera opción, y la ambigüedad entre las dos no es una posición sino una falacia de equivocación.

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    VIBalance

    El residuo de la polémica es más preciso de lo que suele admitirse. Rallo concedió que el temporalismo de sistema único es la interpretación exegéticamente más fiel de Marx, que preserva las igualdades básicas del sistema y que los valores siguen regulando la producción y el intercambio. Después intentó demoler esa interpretación apilando dos restricciones —maximización de ganancias y sustituibilidad de insumos— que, aplicadas con consistencia, demuelen primero la corrección simultaneísta que él defiende. Y el frente de Okishio ni siquiera llegó a abrirse: quedó cerrado en la carga de la prueba.

    Pero lo que a mí me interesa no es el marcador. Es el núcleo metodológico que ambos frentes comparten, y que la discusión con Astarita expone en estado puro: la pregunta de si el tiempo es una dimensión del objeto o un estorbo del que se puede hacer abstracción. Walras respondió esa pregunta explícitamente y eligió la abstracción. Marx eligió lo contrario, y por eso su categoría central es el capital adelantado, que sólo significa algo si hay un antes y un después. Entre esas dos opciones no hay síntesis posible por vía de glosa. Se elige.

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    Fuentes

    1. Juan Ramón Rallo, Anti-Marx. Crítica a la economía política marxista, Deusto, 2 tomos, 2022.
    2. Andrew Kliman, «Rallo’s Anti-Marx Critique of Marx and the TSSI: A Response», With Sober Senses, 4 de septiembre de 2024.
    3. Juan Ramón Rallo, «Réplica a Andrew Kliman: la TSSI no soluciona el problema de la transformación», Utilidad marginal, 13 de abril de 2025.
    4. Andrew Kliman, «The Negative Marginal Utility of Rallo’s Reply to Andrew Kliman», With Sober Senses, 15 de mayo de 2025.
    5. Rolando Astarita, «Respuesta a la crítica de Rallo a Moseley», 19 de marzo de 2023.
    6. Juan Ramón Rallo, «Réplica a Rolando Astarita sobre la (mala) solución que ofrece Fred Moseley al problema de la transformación de Marx», Utilidad marginal, 20 de marzo de 2023.
    7. Fred Moseley, Money and Totality, Brill, 2016. — Ladislaus von Bortkiewicz, «Valor y precio en el sistema marxiano», 1907. — Nobuo Okishio, «Technical Changes and the Rate of Profit», Kobe University Economic Review 7, 1961.

    Las traducciones al español de los dos textos de Kliman son de la Iniciativa Humanista Marxista. Las citas de Anti-Marx se toman de esos textos y de los originales indicados por sección. Donde el original usa la sigla inglesa de la interpretación temporal de sistema único, se la sustituye entre corchetes por su nombre en español.

  • ¿Teoría Cuantitativa del Dinero o de los Precios? Un Análisis Histórico, Teórico y Econométrico.

    ¿Teoría Cuantitativa del Dinero o de los Precios? Un Análisis Histórico, Teórico y Econométrico.

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    ¿El dinero determina los precios, o los precios determinan el dinero?
    Econometría · Teoría Monetaria · Machine Learning · Economía Política

    ¿El dinero determina los precios, o los precios determinan el dinero?

    Hume frente a Marx, cuatro países, hasta seis décadas de datos trimestrales, estadística bayesiana y aprendizaje automático: una prueba empírica moderna de teorías rivales sobre la relación entre dinero, precios y oro

    Qué encontrarás en esta entrada
    1. La disputa entre Hume y Marx — qué considera cada teoría subordinado a qué
    2. La crítica de Marx a la Teoría Cuantitativa — cuatro argumentos y dos corolarios empíricos
    3. El oro después de Bretton Woods — el argumento del paper sobre su papel monetario indirecto
    4. El modelo matemático — la relación propuesta entre M1, PIB nominal y oro
    5. La estrategia econométrica — regresión bayesiana, RESET, BGLM, machine learning y ensembles
    6. La evidencia país por país — Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Brasil
    7. Retroalimentación y no neutralidad monetaria — qué concluye el paper y qué establecen directamente sus modelos
    8. Implicaciones de política y preguntas abiertas — adónde conduce el argumento y qué queda por investigar
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    1. La vieja disputa: ¿qué variable está subordinada?

    Pocas preguntas en teoría monetaria parecen tan simples como ésta: ¿una mayor cantidad de dinero eleva los precios, o la cantidad de dinero necesaria para la circulación se ajusta a valores y precios generados en otra esfera de la economía? La diferencia no es semántica. Se refiere a la dirección de determinación entre la esfera monetaria y el proceso de producción e intercambio que el dinero expresa.

    David Hume constituye el punto de partida histórico del artículo. Sus escritos monetarios se convirtieron en un antecedente importante de versiones posteriores de la Teoría Cuantitativa del Dinero, incluida la tradición asociada con Milton Friedman y Robert Lucas. En su forma simplificada más conocida, esta posición coloca la cantidad de dinero en el lado determinante de la relación dinero–precios.

    Pero la explicación de Hume nunca fue la única posición clásica. James Steuart la criticó, Adam Smith sostuvo una posición diferente y Karl Marx desarrolló posteriormente una crítica sistemática en la Contribución a la crítica de la economía política.

    Gómez Julián denomina a la alternativa reconstruida a partir de Marx Teoría Cuantitativa de los Precios. Su inversión central consiste en que los valores y precios de las mercancías no son simplemente consecuencias pasivas de una cantidad de dinero impuesta desde fuera. La cantidad de dinero requerida en la circulación se encuentra, a su vez, condicionada por los valores y precios que debe expresar.

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    2. La crítica de Marx a Hume

    El paper identifica cuatro aspectos centrales de la crítica de Marx. Son importantes porque el análisis econométrico posterior está diseñado explícitamente para examinar proposiciones derivadas de esta reconstrucción histórica y teórica.

    Primero: la circulación está subordinada a la producción

    Dentro del marco marxiano desarrollado por el artículo, el dinero pertenece a la esfera de la circulación, mientras las relaciones de valor que el dinero expresa se encuentran finalmente arraigadas en la esfera de la producción.

    La cantidad de medios de pago circulantes debe, por ello, guardar una determinada relación con los precios de las mercancías y servicios que están siendo intercambiados.

    El paper sostiene que las desviaciones respecto de la cantidad de dinero socialmente necesaria para la circulación generan movimientos correctivos mediante la interacción entre precios y dinero. Esto no convierte al dinero en una variable impotente: el dinero puede modificar la demanda agregada y, por esa vía, volver a influir en los precios.

    La relación es entonces recíproca a través del tiempo, aunque el artículo considere a los precios como el lado finalmente determinante.

    Segundo: la evidencia de Hume surgió de un episodio histórico muy particular

    La crítica epistemológica de Marx se concentra en las circunstancias históricas que Hume observaba. La llegada de oro y plata americanos coincidió con modificaciones en las condiciones y costos de producción de esos metales preciosos.

    Desde la perspectiva de Marx, no puede pasarse automáticamente de la secuencia observada —más metal precioso seguido de precios más altos— a la conclusión de que un aumento exógeno de dinero causó el incremento general de precios. El oro y la plata eran también mercancías cuyo propio valor podía variar.

    El artículo destaca la distinción marxiana entre los metales preciosos que participan en el intercambio internacional como mercancías y esos mismos metales actuando como medios internos de pago. Ambos ajustes no tienen por qué ocurrir simultáneamente.

    Tercero: la unidad monetaria no es idéntica al medio de circulación

    Marx critica además la confusión entre dinero contable —la unidad en la cual se expresan los precios— y el dinero en su función concreta como medio de circulación. Para el paper, esta distinción resulta central para determinar qué actúa realmente como signo del valor.

    Cuarto: dos corolarios con contenido empírico

    Dos proposiciones derivadas de la crítica de Marx
    • Dirección: si la unidad monetaria constituye el signo del valor, la cantidad de dinero circulante depende de la suma de los precios de las mercancías; si la propia moneda metálica fuera el signo del valor, seguiría la dirección contraria. Marx sostiene la primera posición.
    • Magnitud relativa: bajo la formulación marxiana pueden existir circunstancias en las que el dinero circulante supere la suma contemporánea de los precios. El artículo presenta este punto como una diferencia lógica entre las dos teorías enfrentadas.

    El paper operacionaliza el dinero circulante mediante M1 y la suma de los precios de las mercancías mediante PIB nominal. Reporta períodos en los que M1 supera al PIB nominal en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Brasil, e interpreta esas observaciones como evidencia consistente con el segundo corolario de Marx.

    Esta comparación constituye evidencia dentro del contraste lógico propuesto por el artículo. No debe confundirse con una identificación econométrica completa de la estructura causal que vincula todas las variables monetarias y reales.

    El dinero no es tratado como una fuente autónoma de la cual se derive mecánicamente todo el sistema de precios. Forma parte de una expresión monetaria del valor cuyo fundamento el paper sitúa, en última instancia, en la producción y el intercambio de mercancías. — La lógica teórica reconstruida en el artículo

    La pregunta más profunda: ¿qué determina el valor?

    El argumento monetario está vinculado explícitamente con la teoría laboral del valor de Marx. En la reconstrucción del paper, la competencia capitalista genera precios de mercado que fluctúan alrededor de centros de gravedad arraigados en el proceso productivo y expresados teóricamente mediante los precios de producción.

    El autor reconoce entonces que la teoría monetaria no puede aislarse de la validez o falsedad de la teoría más amplia del valor sobre la cual se encuentra construida.

    El artículo discute además la Controversia del Capital de Cambridge, los problemas de agregación, el tratamiento de la remuneración del capital en Penn World Table y la interpretación temporal del problema de la transformación. Estos argumentos forman parte de la defensa teórica que rodea al modelo monetario; no son resultados empíricos adicionales producidos por el ejercicio econométrico de cuatro países.

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    3. El oro después de Bretton Woods

    Extender el argumento de Marx al período contemporáneo plantea un problema evidente. La convertibilidad formal del dólar en oro terminó con el derrumbe de Bretton Woods. Si la unidad monetaria moderna conserva, sin embargo, algún fundamento mercantil, ¿cuál es el mecanismo?

    Gómez Julián sostiene que el oro continuó desempeñando un papel monetario indirecto después de desaparecer la convertibilidad formal. El artículo combina evidencia histórica, declaraciones de responsables de política monetaria y relaciones observadas entre oro y dólar para defender lo que denomina un “patrón oro laxo”.

    Las tres líneas principales del argumento
    • Declaraciones de responsables de política monetaria: el artículo concede particular importancia al tratamiento de Alan Greenspan del oro como medio último de pago.
    • Oro y dólar: el paper señala su frecuente movimiento inverso como indicio de que el oro continúa proporcionando información acerca del valor internacional del dólar.
    • Historia de la política monetaria: interpreta aspectos de la política bajo Volcker y Greenspan, junto con los Acuerdos del Plaza y del Louvre, como intentos por estabilizar el dólar en relación con el oro y con precios más amplios de mercancías.

    Aquí es importante separar evidencia e interpretación. El material histórico respalda la proposición de que el oro continuó teniendo relevancia económica y política después de Bretton Woods. Describir el régimen resultante como un “patrón oro laxo” constituye la interpretación teórica que el autor hace de esa evidencia. No equivale a un régimen legal de convertibilidad fija con oro.

    El artículo extiende esta interpretación a los períodos de Volcker, Greenspan, Bernanke, Yellen y Powell. Los cambios en el comportamiento del oro y el dólar son examinados junto con cambios en la orientación de la política monetaria. Estas comparaciones históricas no deben confundirse con una identificación econométrica causal separada de esos regímenes de política.

    La contradicción enfatizada a partir de Ernest Mandel

    El paper utiliza a Ernest Mandel para formular una contradicción más general. Un activo monetario internacional requiere estabilidad, pero una economía capitalista nacional puede requerir flexibilidad monetaria. El dólar cumple así dos funciones cuyas exigencias no necesariamente coinciden: dinero internacional e instrumento de expansión económica doméstica.

    La necesidad de una unidad monetaria internacional estable puede entrar en conflicto con la necesidad de disponer de un instrumento flexible de política económica interna. — La contradicción desarrollada por el paper a partir de Ernest Mandel
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    4. El modelo matemático: dinero, precios y oro

    El paper condensa su proposición teórica básica en la siguiente relación:

    Ecuación central \[ Q_m = \frac{\lambda_p}{\lambda_{\mathrm{oro}}}\,\beta \]

    \(Q_m\) representa la cantidad de dinero circulante, operacionalizada empíricamente mediante M1. \(\lambda_p\) representa la suma de los precios de las mercancías, operacionalizada mediante PIB nominal. \(\lambda_{\mathrm{oro}}\) representa el precio internacional del oro.

    El coeficiente \(\beta\) merece especial atención. No es simplemente la velocidad del dinero. En el artículo se define mediante la transformación recíproca:

    Coeficiente de transformación \[ \beta = \frac{1}{v} \]

    donde \(v\) representa la velocidad de circulación. En el ejercicio teórico básico se considera exógena y se fija \(v=1\), de donde resulta \(\beta=1\).

    Qué se deriva de la ecuación básica
    • Manteniendo fijo el oro, una suma nominal de precios mayor implica una cantidad mayor de dinero circulante.
    • Manteniendo fijos los precios, un precio del oro mayor implica una menor cantidad de dinero circulante en la especificación básica.
    • Cuando precios y oro se mueven en la misma dirección, el resultado para el dinero depende de la magnitud relativa de ambos movimientos.
    • Cuando los precios aumentan mientras el oro disminuye, ambos movimientos empujan la ecuación básica hacia una mayor cantidad de dinero circulante.

    El artículo estudia las combinaciones posibles de movimientos de las dos cantidades explicativas como ejercicio de coherencia lógica. Con \(\beta=1\), la ecuación puede expresarse además en logaritmos:

    Forma logarítmica \[ \ln Q_m = \ln \lambda_p – \ln \lambda_{\mathrm{oro}} \]

    La forma logarítmica permite motivar interpretaciones en términos de elasticidades y puede facilitar el modelado de las relaciones empíricas. Sin embargo, el trabajo econométrico no obliga al efecto del oro a permanecer como un coeficiente negativo constante.

    El paper introduce entonces la relación más general \(Q_m=f(+\lambda_p,\pm\lambda_{\mathrm{oro}})\): se espera una relación directa entre los precios y el dinero circulante, mientras la relación con el oro puede cambiar de dirección entre diferentes segmentos o circunstancias.

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    5. Los datos y la estrategia econométrica

    Cuatro países

    El análisis empírico utiliza datos trimestrales de cuatro economías:

    Muestras
    • Estados Unidos: 1959–2022 — aproximadamente 63 años.
    • Canadá: 1961–2022 — aproximadamente 61 años.
    • Reino Unido: 1986–2022 — aproximadamente 36 años.
    • Brasil: 1996–2022 — aproximadamente 26 años.

    El artículo selecciona estos países deliberadamente. Estados Unidos se considera el caso capitalista occidental más desarrollado; Reino Unido, otra economía capitalista avanzada; Canadá, una variante diferenciada del Estado de bienestar; y Brasil, una economía emergente.

    El autor sostiene que la aparición de resultados comunes entre casos tan distintos respalda una generalización amplia acerca del desarrollo capitalista. Desde el punto de vista metodológico, sin embargo, la evidencia de cuatro países continúa siendo una replicación internacional en cuatro casos y no una demostración lógica de que el mismo resultado deba aparecer en toda economía capitalista.

    Etapa 1: comparación direccional por pares

    La primera etapa compara regresiones bayesianas lineales simples para tres pares: dinero y precios, oro y precios, y dinero y oro. La dirección preferida se selecciona mediante criterios predictivos que incluyen ELPD-LOO y, en determinados casos, el log-fit ratio.

    Cómo leer esta etapa
    • La comparación indica qué dirección de regresión recibe mayor respaldo predictivo según los criterios del paper.
    • Comparar \(Y=f(X)\) con \(X=f(Y)\) no constituye por sí mismo una identificación causal experimental o cuasiexperimental.
    • La interpretación más fuerte de dirección causal del artículo surge de combinar la comparación econométrica con su argumento histórico y teórico.

    Etapa 2: comprobar si la linealidad es adecuada

    Se aplican pruebas RESET de Ramsey con términos cuadráticos, cúbicos y combinaciones cuadrático-cúbicas, robustificadas mediante bootstrap bayesiano. Los resultados muestran evidencia muy fuerte contra una forma lineal simple en varias relaciones importantes, especialmente aquellas que involucran M1.

    Pero el patrón no es literalmente idéntico para todos los países, pares y especificaciones RESET. Algunas relaciones oro–precios, por ejemplo, no rechazan la forma más simple bajo todas las variantes de la prueba.

    La conclusión fiel es, por tanto, que la no linealidad resulta importante y con frecuencia muy marcada, no que toda relación posible haya sido demostrada como no lineal sin excepción.

    Etapa 3: ajuste de distribuciones empíricas

    Se ajustan distribuciones candidatas a las variables observadas mediante el procedimiento de máximo goodness-of-fit y se comparan mediante BIC. Estos resultados distributivos se utilizan después para motivar algunas de las transformaciones incorporadas a los modelos lineales generalizados bayesianos.

    Etapa 4: modelos lineales generalizados bayesianos

    La especificación multivariable central modela log M1 mediante PIB nominal y oro. Se comparan distintas familias estadísticas, enlaces y transformaciones. El oro puede introducirse mediante un spline cúbico natural, permitiendo que su relación con el dinero cambie a lo largo del rango observado, o mediante una transformación basada en una distribución ajustada.

    La evaluación de los modelos incluye MAE, RMSE, ELPD-LOO, P-LOO, LOO-IC, diagnósticos PSIS-LOO, errores Monte Carlo y medidas generalizadas de inflación de la varianza. \(R^2\) se utiliza cuando la familia estadística correspondiente permite calcularlo.

    Etapa 5: machine learning y deep learning

    Modelos candidatos
    • Quantile Random Forest (QRF)
    • Conditional Inference Random Forest
    • Bayesian Regularized Neural Network (BRNN)
    • Support Vector Machine con kernel Radial Basis Function (SVMRadial)

    Los hiperparámetros candidatos se comparan mediante validación cruzada repetida con 10 folds y 100 repeticiones, utilizando una partición de prueba del 20 %. El desempeño se evalúa mediante medidas que incluyen \(R^2\), AIC, MAE, RMSE y comparaciones de deviance.

    Como las observaciones corresponden a series temporales, estos ejercicios predictivos deben interpretarse como resultados obtenidos bajo el diseño de remuestreo declarado por el paper, y no automáticamente como equivalentes a una validación estrictamente cronológica rolling o walk-forward.

    Etapa 6: aprendizaje por ensembles

    Finalmente, el artículo pregunta si combinaciones de modelos pueden mejorar a sus componentes individuales. Los ensembles se construyen mediante un modelo lineal generalizado bayesiano con familia gaussiana y enlace identidad.

    Entre los cuatro casos nacionales, el ensemble seleccionado mejora las alternativas individuales en Estados Unidos. En Canadá, Reino Unido y Brasil, un modelo individual de machine learning permanece como solución preferida.

    Qué significa “bayesiano objetivo” en este estudio

    La investigación describe explícitamente su metodología bayesiana como bayesianismo objetivo. Operativamente, cantidades a priori como el \(R^2\) previo y el intercepto previo se obtienen mediante análisis frecuentistas preliminares de los datos empíricos en vez de proceder de creencias subjetivas elicitadas.

    Esta aclaración importa porque “bayesianismo objetivo” puede referirse a distintas tradiciones. En este artículo, la característica práctica relevante es el anclaje empírico de la información a priori mediante análisis estadísticos preliminares.

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    6. Resultados país por país

    Estados Unidos — 1959–2022

    Para la comparación simple M1–precios, el artículo reporta un resultado indecidible: ninguna dirección de regresión domina según la combinación de log-fit ratio y ELPD-LOO.

    Para los otros dos pares, los modelos preferidos son oro como función de los precios y M1 como función del oro. El autor interpreta estos resultados, junto con el análisis teórico, como compatibles con una estructura precios–oro–dinero.

    Las regresiones por pares, consideradas aisladamente, no constituyen una identificación causal independiente de esa cadena.

    RESET rechaza fuertemente la forma lineal simple en ambas direcciones del par M1–precios. Los resultados precios–oro presentan más matices: una dirección muestra poca evidencia contra la linealidad en las pruebas reportadas, mientras la dirección inversa muestra evidencia más fuerte en al menos parte de la batería RESET.

    El modelo multivariable seleccionado es un BGLM Gamma con enlace logarítmico, donde el oro se representa mediante un spline cúbico natural de cinco grados de libertad. El coeficiente ajustado de log PIB nominal es +0.13.

    Los cinco coeficientes de las bases del spline del oro son \(-0.35\), \(-0.01\), \(-0.04\), \(+0.09\) y \(+0.21\). Lo relevante no es entonces una supuesta alternancia de signos, sino la coexistencia de regiones negativas y positivas, consistente con la interpretación del paper de una relación oro–dinero dependiente del segmento.

    El BGLM reporta MAE \(=0.12\) y RMSE \(=0.21\). El ensemble posterior combina una Bayesian Regularized Neural Network con peso aproximado de \(0.41\) y un Quantile Random Forest con peso aproximado de \(0.59\).

    El ensemble reporta \(R^2\) de entrenamiento de 0.985, MAE de prueba \(=0.08\) y RMSE de prueba \(=0.25\). El \(R^2\) es específicamente una estadística de entrenamiento y no debe presentarse como un \(R^2\) calculado sobre la muestra reservada de prueba.

    Canadá — 1961–2022

    Canadá genera el ordenamiento por pares más limpio bajo el criterio de comparación del artículo: M1 se prefiere como función de los precios, el oro como función de los precios y M1 como función del oro.

    RESET rechaza fuertemente la linealidad simple para las relaciones dinero–precios y dinero–oro, mientras que los resultados precios–oro son menos uniformes entre las pruebas cuadrática, cúbica y combinada.

    La especificación multivariable seleccionada es un BGLM Gamma con enlace logarítmico. El oro entra mediante una transformación asociada con la distribución Weibull de mejor ajuste, cuya forma estimada es aproximadamente \(5.88\) y cuya escala es aproximadamente \(6.47\). El coeficiente de log PIB nominal es +0.045.

    El BGLM reporta MAE \(=0.23\) y RMSE \(=0.28\). Entre las alternativas de machine learning, el Quantile Random Forest obtiene el mejor desempeño según los criterios del artículo.

    Su \(R^2\) de entrenamiento reportado es 0.9983, con MAE de entrenamiento \(=0.04\), MAE de prueba \(=0.04\) y RMSE de prueba \(=0.08\). De nuevo, el \(R^2\) cercano a uno pertenece a la muestra de entrenamiento; los errores de prueba son las cifras reportadas para la partición reservada.

    Reino Unido — 1986–2022

    Reino Unido proporciona un importante contraejemplo frente a cualquier afirmación de que el procedimiento por pares produzca mecánicamente la misma respuesta en todos los países. Para M1 y precios, la especificación bivariada preferida es precios como función de M1.

    Un problema textual en el paper original
    • En la Tabla 12, la fila que compara oro y precios imprime como “best model” la expresión log(Gold) = f(log(Gold)).
    • La expresión es autorreferencial y parece constituir una errata tipográfica de la tabla publicada.
    • En lugar de sustituirla silenciosamente por una dirección inferida, este resumen deja sin afirmar una dirección bivariada preferida para esa fila específica.

    Para el par M1–oro, la Tabla 12 sí reporta claramente M1 como función del oro. Los resultados RESET vuelven a mostrar una no linealidad considerable, aunque el patrón exacto depende de la dirección funcional y de la especificación de la prueba.

    En la etapa multivariable, el modelo seleccionado es un BGLM Gamma con enlace logarítmico y un spline cúbico natural de cinco grados de libertad para el oro. El coeficiente de log PIB nominal es +0.071.

    Los coeficientes del spline de oro contienen valores positivos y negativos: \(+0.0001\), \(+0.012\), \(-0.001\), \(+0.006\) y \(+0.01\). El paper interpreta esto como una relación oro–dinero cuya dirección local varía en el rango relevante.

    El BGLM reporta MAE \(=0.06\) y RMSE \(=0.07\). Un Quantile Random Forest resulta el modelo de machine learning de mejor desempeño, con \(R^2\) de entrenamiento de 0.993, MAE de prueba \(=0.04\) y un RMSE de prueba reportado como aproximadamente cero a la precisión mostrada en el paper.

    Brasil — 1996–2022

    Brasil también difiere de Canadá. La comparación por pares prefiere precios como función de M1, precios como función del oro y M1 como función del oro. Por ello, describir simplemente el resultado oro–precios como “bidireccional” sería demasiado impreciso.

    Los resultados RESET brasileños contienen evidencia particularmente fuerte contra especificaciones lineales simples: la mayoría de los promedios de p-valores de bootstrap posterior reportados son cero o se encuentran muy cerca de cero.

    Brasil es el único país cuyo modelo multivariable seleccionado utiliza una familia gaussiana. Conserva, sin embargo, un enlace logarítmico y un spline cúbico natural de cinco grados de libertad para el oro. El coeficiente de log PIB nominal es +0.05.

    El spline de oro contiene nuevamente coeficientes de ambos signos y el paper interpreta la relación entre oro y dinero circulante como variable según el rango. El BGLM reporta MAE \(=0.07\) y RMSE \(=0.21\).

    Entre los candidatos de machine learning, SVMRadial obtiene el mejor desempeño según la comparación del paper. Reporta \(R^2\) de entrenamiento de 0.991, MAE de prueba \(=0.012\) y RMSE de prueba \(=0.016\).

    La regularidad más clara entre los cuatro modelos multivariables seleccionados es más acotada que una afirmación de causalidad unilateral demostrada econométricamente: el PIB nominal entra con coeficiente positivo en la ecuación de M1 en todos los países, mientras la relación modelada entre oro y dinero es no lineal o dependiente de una transformación.
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    7. Retroalimentación, complejidad y no neutralidad monetaria

    La conclusión explícita del artículo es fuerte: el dinero no es neutral ni en el corto ni en el largo plazo. Llega a esa conclusión dentro de un marco teórico cuya explicación difiere fundamentalmente de la Teoría Cuantitativa estándar.

    La no neutralidad no se atribuye a que el dinero circulante determine unilateralmente los precios. El paper propone, en cambio, un mecanismo de retroalimentación: los precios condicionan la cantidad de dinero requerida en la circulación mediante el valor de cambio de la unidad monetaria y su fundamento real, mientras el dinero puede retroactuar sobre los precios mediante la demanda agregada.

    La evidencia econométrica muestra relaciones no lineales importantes entre M1, PIB nominal y oro. El autor combina estos resultados con el mecanismo teórico de retroalimentación y describe la relación resultante como un sistema complejo.

    Qué conviene distinguir
    • Los modelos empíricos analizan directamente M1, PIB nominal y oro.
    • Los contrastes convencionales de neutralidad monetaria suelen formularse en términos de los efectos duraderos de variables monetarias sobre variables reales, como el producto real o el empleo.
    • La conclusión del paper acerca de la no neutralidad en todo horizonte pertenece entonces a su síntesis teórica y empírica más amplia; los modelos de cuatro países no constituyen por separado un contraste convencional horizonte por horizonte de neutralidad sobre producto real y empleo.

    La misma distinción ayuda a interpretar el uso que el paper hace de la complejidad y la teoría del caos. La evidencia de no linealidad y retroalimentación respalda la idea de que las descripciones lineales simples son insuficientes. No constituye por sí sola una demostración empírica de caos determinista mediante cantidades como un exponente de Lyapunov positivo o un atractor extraño.

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    8. Implicaciones de política y preguntas todavía abiertas

    Intervención directa sobre precios y política monetaria

    El argumento de política contiene dos conclusiones que son compatibles dentro del marco de retroalimentación del paper.

    Conclusiones de política desarrolladas en el artículo
    • Actuar sobre los propios determinantes de los precios. Como la teoría sitúa finalmente los precios en la producción y la competencia, el autor sostiene que intervenir sobre los determinantes reales de costos y precios constituye la vía más directa para controlarlos.
    • La contracción monetaria puede, sin embargo, influir en los precios. El mecanismo de retroalimentación permite que las variaciones de M1 afecten la demanda agregada y vuelvan así a influir sobre los precios, aun cuando M1 no sea considerada la variable finalmente determinante.
    • Las grandes crisis no necesariamente pueden reducirse a la política monetaria. Las discusiones de la Gran Depresión y de la crisis de 2008 se utilizan contra una explicación exclusivamente monetaria y a favor de incorporar mecanismos fiscales, financieros y de la economía real.
    • Oro y estabilidad del empleo. El paper cuestiona que prestar atención a un ancla relacionada con el oro sea necesariamente incompatible con la estabilidad del empleo. Éste es un argumento histórico de política desarrollado por el artículo, no un efecto causal estimado separadamente mediante las regresiones de los cuatro países.

    Dos preguntas que el paper deja expresamente sin resolver

    La conclusión no pretende que el mecanismo monetario contemporáneo haya quedado completamente identificado. Abre explícitamente dos problemas adicionales de investigación.

    Primero: si la relación posterior a Bretton Woods corresponde efectivamente al patrón oro laxo propuesto por el artículo, ¿cómo median exactamente los instrumentos de política la retroalimentación entre precios, oro y M1? Tasas de interés, expansiones y contracciones monetarias y otras herramientas de política tendrían que entrar al sistema como variables mediadoras o latentes.

    Segundo: si el dinero no es neutral, ¿cuáles son los límites cuantitativos y temporales de esa no neutralidad? ¿Cuánto puede separarse M1 del nivel requerido para la circulación y cuánto tarda en producirse la corrección coercitiva propuesta a través de los precios?

    El paper sugiere que responder esta segunda pregunta podría proporcionar además una perspectiva diferente sobre fenómenos como la trampa de liquidez.

    Qué aporta la capa de machine learning

    Uno de los aspectos metodológicos más inusuales de la investigación es que un argumento monetario basado en la crítica marxiana del siglo XIX se examina mediante inferencia bayesiana, pruebas de especificación con bootstrap posterior, modelos generalizados, random forests, una red neuronal bayesiana regularizada, máquinas de vectores de soporte y ensemble learning.

    Estas herramientas fortalecen el análisis al preguntar si modelos flexibles reproducen las relaciones estadísticas y al comparar el desempeño predictivo entre especificaciones alternativas. Lo que no hacen automáticamente es transformar una asociación observacional en identificación causal.

    La interpretación causal del paper continúa siendo, por tanto, una síntesis de razonamiento histórico, estructura teórica y evidencia econométrica, y no algo producido exclusivamente por el machine learning.

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    La conclusión

    El resumen más defendible del paper es más preciso que afirmar simplemente “el dinero causa los precios” o “los precios causan el dinero”. Su marco teórico es asimétrico pero recíproco: los precios son tratados como el lado que finalmente determina la cantidad de dinero circulante, mientras el propio dinero puede retroactuar sobre los precios mediante la demanda agregada.

    La evidencia empírica no devuelve mecánicamente la misma dirección bivariada en todos los países. La comparación dinero–precios de Estados Unidos es indecidible según el criterio del paper; Canadá favorece M1 como función de los precios; Reino Unido y Brasil favorecen los precios como función de M1 dentro de la comparación bivariada simple.

    Lo común a los cuatro modelos multivariables seleccionados es que el PIB nominal entra positivamente en la ecuación de M1, mientras el término correspondiente al oro requiere una representación no lineal o transformada. Ésta es la regularidad econométrica internacional más clara que respalda la construcción teórica más amplia del artículo.

    El autor interpreta posteriormente estos resultados mediante Marx: la cantidad de dinero circulante se encuentra finalmente subordinada a la estructura de precios y valores que expresa, aunque conserve la capacidad de modificar el propio sistema del que depende. De esa retroalimentación deriva el paper su tesis de no neutralidad monetaria.

    El estudio resulta más fuerte cuando su econometría se lee junto con el argumento histórico y teórico: los modelos estadísticos ponen a prueba relaciones implicadas por la teoría, pero no vuelven innecesaria a la propia teoría. — Una lectura cuidadosa del alcance de la evidencia

    Eso define también la próxima frontera de investigación: modelar explícitamente los instrumentos de política que median la relación oro–dinero, identificar más directamente la dinámica temporal de la retroalimentación, contrastar la neutralidad monetaria frente a variables reales y replicar el marco en más países y regímenes monetarios.

  • Criterios de Exclusión Sectorial en el Análisis Marxista de la Tasa Media de Ganancia: El Caso Estadounidense (1960-2020)

    Criterios de Exclusión Sectorial en el Análisis Marxista de la Tasa Media de Ganancia: El Caso Estadounidense (1960-2020)

    ¿Qué cuenta como “la economía”? Un marco marxista para medir la tasa de ganancia del capitalismo
    Economía marxista  ·  Econometría  ·  Economía política

    ¿Qué cuenta como “la economía”?
    Un marco marxista para medir la tasa de ganancia del capitalismo

    Antes de preguntar si cae la tasa de ganancia, primero debemos decidir de quién estamos calculando esa tasa —y qué actividades económicas pertenecen realmente al objeto teórico que queremos medir.

    Desde los trabajos empíricos de Anwar Shaikh y Edgardo Ochoa en la década de 1980, investigadores de economía marxiana han intentado medir repetidamente una de las proposiciones más discutidas de Marx: la tendencia de largo plazo de la tasa media de ganancia a caer. Sin embargo, debajo de la fórmula conocida existe un problema previo capaz de alterar materialmente el resultado: ¿qué sectores deben entrar, en primer lugar, en el cálculo?

    ¿Manufactura? Casi seguramente. ¿Finanzas? Tal vez no. ¿Comercio minorista? ¿Transporte? ¿Gobierno? ¿Educación? ¿Almacenamiento? Las cuentas nacionales modernas combinan actividades que ocupan posiciones muy diferentes dentro de la teoría marxiana del valor y del capital.

    El artículo de José Mauricio Gómez Julián sostiene que esto no puede reducirse a una decisión arbitraria de limpieza de datos. Si la magnitud que se quiere estimar es específicamente la tasa media marxiana de ganancia del capital productivo, entonces el límite sectorial debe derivarse de la propia teoría cuya proposición se está tratando de medir.

    El problema de medición aparece antes que la fórmula

    El paper denomina cálculo marxista ingenuo o naive Marxist calculation (nMc) a la alternativa convencional: construir una medida de la tasa de ganancia a partir de agregados amplios de cuentas nacionales sin distinguir antes, de manera teóricamente explícita, entre sectores productivos e improductivos.

    La crítica no consiste en que la aritmética sea incorrecta. Consiste en que un agregado que mezcla actividades creadoras de plusvalía con actividades que principalmente circulan, redistribuyen, realizan o consumen excedente puede dejar de corresponder estrechamente al objeto teórico marxiano del que se está hablando.

    El punto clave: una serie de tasa de ganancia no es producida únicamente por una fórmula, sino también por la población de sectores introducida dentro de ella. Cambiar esa población puede cambiar con ella la trayectoria histórica.

    Tres pilares: la lógica teórica de los criterios

    El marco del artículo descansa en tres preguntas conectadas procedentes de la economía política de Marx. Su objetivo es determinar si una actividad pertenece al capital productivo cuya rentabilidad queremos medir.

    1. Trabajo productivo frente a trabajo improductivo

    En la teoría marxiana, “productivo” es una categoría técnica y no un sinónimo de socialmente útil. El trabajo productivo es aquel empleado dentro del proceso capitalista de producción que produce valor y plusvalía. Una actividad puede ser necesaria, socialmente útil y remunerada y, aun así, ser clasificada como improductiva en este sentido teórico específico.

    Las actividades de circulación pura son el caso más claro. Comprar, vender, llevar contabilidad y realizar operaciones semejantes puede ser indispensable para el comercio capitalista, pero si su función consiste únicamente en cambiar la forma o la titularidad de valor ya producido, no crean por ello nuevo valor.

    Las funciones del capital en la circulación no crean, por sí mismas, valor ni plusvalía.

    — Síntesis del argumento de Marx en El capital, Libro II

    2. Ubicación dentro del circuito del capital

    El capital atraviesa producción y circulación en lugar de permanecer en una sola forma. El artículo pregunta por ello si una actividad forma parte de la reproducción productiva del capital o pertenece principalmente a la circulación, redistribución o a una lógica institucional distinta.

    Esta diferencia importa porque no toda actividad realizada entre la producción y la venta final es automáticamente improductiva. El transporte es el ejemplo clásico: modificar la ubicación de una mercancía puede constituir por sí mismo una transformación material necesaria y, por tanto, añadir valor.

    3. Relación con la plusvalía

    La última pregunta consiste en determinar si la actividad produce directamente plusvalía o constituye una condición material indispensable para su producción. Las actividades que únicamente redistribuyen o realizan valor reciben un tratamiento distinto de aquellas cuyo trabajo participa en el proceso productivo propiamente dicho.

    El problema del sector servicios

    Uno de los puntos teóricos más importantes del artículo es que “servicios” no puede tratarse como una única categoría marxiana. Las cuentas nacionales modernas combinan actividades radicalmente diferentes bajo esa etiqueta.

    Apoyándose parcialmente en el enfoque funcional discutido por Tregenna, el paper distingue entre servicios que:

    • producen directamente plusvalía;
    • facilitan o condicionan materialmente la producción de plusvalía en otro lugar;
    • permanecen fuera del circuito productivo del capital.

    Los sectores híbridos deben entonces examinarse internamente en vez de incluirse o excluirse simplemente porque una agencia estadística los denomina “servicios”.

    Aplicación de los criterios: qué entra y qué queda fuera

    Como las clasificaciones industriales de la BEA cambian a lo largo del tiempo, el artículo comienza consolidando los datos estadounidenses dentro de un sistema común de 47 actividades económicas para 1960–2020. A continuación se aplican los criterios teóricos a cada actividad.

    Incluidos — Productivos

    • Agricultura
    • Silvicultura, pesca y actividades relacionadas
    • Extracción de petróleo y gas
    • Minería y actividades de apoyo a la minería
    • Servicios públicos
    • Construcción
    • Industrias manufactureras
    • Transporte
    • Almacenamiento
    • Información
    • Servicios profesionales, científicos y técnicos
    • Gestión de compañías y empresas
    • Servicios administrativos y gestión de residuos
    • Servicios educativos
    • Artes, entretenimiento y recreación
    • Alojamiento
    • Servicios de alimentación y bebidas
    • Otros servicios excepto gobierno

    Excluidos — Improductivos

    • Comercio mayorista
    • Comercio minorista
    • Finanzas y seguros
    • Bienes raíces
    • Servicios de alquiler y arrendamiento
    • Salud y asistencia social
    • Gobierno general federal
    • Empresas del gobierno federal
    • Gobierno general estatal y local
    • Empresas de gobiernos estatales y locales

    Los casos fronterizos

    Almacenamiento se incluye cuando la conservación de las propiedades físicas de una mercancía constituye una continuación material del proceso productivo. El argumento es, por tanto, más específico que afirmar simplemente que almacenar es comercialmente útil.

    Servicios educativos constituye un caso bastante más difícil. La categoría estadística mezcla actividades privadas, públicas, sin fines de lucro, productivas y potencialmente improductivas. El artículo opta sin embargo por incluirla porque trata la reproducción de fuerza de trabajo cualificada como una condición necesaria de la producción en una economía industrial avanzada.

    Servicios administrativos y gestión de residuos es también una categoría heterogénea. Su inclusión es explícitamente condicional: el paper sostiene que una proporción suficientemente grande de esas actividades está conectada con empresas productivas y apoya su proceso de producción. La misma clasificación no tiene por qué trasladarse automáticamente a todos los países o períodos.

    Información se incluye porque la categoría contemporánea abarca software, productos informacionales y culturales, infraestructura técnica, procesamiento de datos, alojamiento y otras formas de producción relacionadas. Un producto de apariencia “inmaterial” no se considera, por ello, automáticamente improductivo.

    Cómo se construye la tasa de ganancia

    El cálculo empírico combina el excedente sectorial con el capital adelantado y posteriormente agrega los sectores productivos seleccionados. Esquemáticamente:

    \[ r_t = \sum_{i\in P} w_{it} \left( \frac{s_{it}}{c_{it}+v_{it}} \right) \]

    Aquí \(P\) representa el conjunto de sectores incluidos, \(s_{it}\) el excedente sectorial, \(c_{it}\) el capital constante, \(v_{it}\) el capital variable y \(w_{it}\) el peso sectorial correspondiente.

    La construcción está sometida a una limitación importante de los datos: no existen directamente magnitudes suficientemente desagregadas de capital fijo e insumos intermedios para todos los sectores durante todo el período. El artículo utiliza por ello supuestos de desagregación proporcional procedentes de trabajos empíricos anteriores, incluida la metodología de Ochoa. Estas magnitudes reconstruidas no deben confundirse con stocks sectoriales de capital completamente observados.

    Consistencia interna: ¿cae la tasa construida teóricamente?

    El artículo distingue cuidadosamente entre consistencia teórica interna y la afirmación mucho más fuerte de que toda una teoría ha sido demostrada como verdadera.

    El sistema teórico de Marx contiene una proposición sobre la tendencia de largo plazo de la tasa media de ganancia a caer. La primera pregunta empírica consiste por ello en saber si la serie generada mediante los criterios sectoriales propuestos se comporta de manera consistente con esa proposición.

    Se utilizan tres procedimientos diferentes de extracción de tendencia:

    • Wavelets Daubechies de menor asimetría, con ocho momentos nulos y profundidad de descomposición \(J=4\);
    • Descomposición Empírica en Modos (EMD), adaptativa a los datos y no paramétrica;
    • una tendencia Hodrick–Prescott embebida dentro de un modelo bayesiano de componentes no observados estimado mediante muestreo de Gibbs.

    Antes de ello, el periodograma y el análisis de Fourier de tiempo corto examinan la estructura espectral y respaldan el uso de una descomposición aditiva en lugar de multiplicativa.

    Con el conjunto de sectores seleccionado teóricamente, los tres métodos producen una tendencia descendente de largo plazo de la tasa media neta de ganancia entre 1960 y 2020. El resultado no es una línea recta y monótona: las recuperaciones cíclicas y los grandes shocks siguen siendo visibles alrededor del movimiento secular.

    ¿Qué dicen las pruebas de raíz unitaria?

    La evidencia es bastante más mixta de lo que sugería la primera versión del blog. El artículo evalúa 17 especificaciones pertenecientes a cuatro familias de pruebas: Dickey–Fuller Aumentado, Elliott–Rothenberg–Stock, KPSS y Phillips–Perron.

    ADF y PP no logran rechazar con frecuencia la hipótesis nula de raíz unitaria; algunas especificaciones ERS sí la rechazan; y KPSS generalmente no rechaza estacionariedad, especialmente estacionariedad alrededor de una tendencia determinista.

    La conclusión correcta no es, por tanto, que todas las pruebas rechacen una raíz unitaria. Considerados conjuntamente con Wavelets, EMD y el UCM-HP bayesiano, el artículo interpreta los resultados como más compatibles con una tendencia determinista potencialmente no lineal.

    Tres contrastes econométricos

    A continuación, el paper pregunta si núcleos sectoriales alternativos, generados estadísticamente, producen una conclusión sustancialmente diferente. Para ello utiliza Análisis de Componentes Principales, Regresión Horseshoe Regularizada y un Modelo Factorial Dinámico.

    Una aclaración crucial: estos procedimientos no reciben como respuesta a reproducir las etiquetas teóricas de productivo/improductivo. Sin embargo, tampoco deben describirse como “pruebas ciegas” completamente libres de teoría. En particular, las especificaciones RHR y DFM utilizan variables elegidas por su interpretación marxiana.

    Los algoritmos son estadísticos; el diseño de investigación dentro del cual operan no es teóricamente neutral.

    Prueba 1: Análisis de Componentes Principales

    El PCA se implementa mediante Descomposición en Valores Singulares. Se retienen siete componentes principales de acuerdo con los criterios sobre autovalores y varianza explicada descritos en el artículo.

    En vez de imponer un umbral arbitrario de cargas, se ajustan distribuciones probabilísticas a las medidas de contribución sectorial y se utiliza la cola superior para identificar contribuciones excepcionalmente grandes. Operativamente, el paper selecciona el decil superior dentro de cada componente retenido.

    La unión de esas selecciones conserva 26 de las 47 actividades. Un análisis post hoc de las 21 descartadas encuentra que ninguna alcanza una contribución equivalente a un autovalor mayor que uno en las primeras cinco dimensiones principales; el mayor valor reportado es de aproximadamente 0,77 para salud.

    PC1 requiere además un matiz. Aunque sus cargas aparecen asociadas visiblemente con actividades corporativas y financieras, la discusión posterior observa que las contribuciones al componente son relativamente uniformes y lo interpreta principalmente como una medida general de tamaño o inercia agregada, no como la señal estructural más discriminante.

    Prueba 2: Regresión Horseshoe Regularizada

    El ejercicio RHR se especifica deliberadamente en relación con la teoría laboral del valor: el Excedente Bruto Total de Operación se modela utilizando el Capital Variable sectorial como predictores.

    El modelo utiliza una prior Horseshoe Regularizada con una expectativa de aproximadamente 16 sectores relevantes y aplica reparametrización QR en Stan para mejorar el cálculo bajo multicolinealidad extrema.

    Esa multicolinealidad no constituye un inconveniente menor. Con 61 observaciones anuales y 47 predictores fuertemente interdependientes, los coeficientes posteriores sufren una contracción intensa y no puede sostenerse una afirmación convencional de significancia individual para los sectores.

    El resultado defendible no es entonces una lista de “sectores causalmente significativos”, sino el ordenamiento predictivo producido por projpred: qué variables van entrando conforme mejora más rápidamente el desempeño predictivo.

    Los primeros 15 sectores son:

    1. Comercio minorista
    2. Fábricas textiles y productos textiles
    3. Productos metálicos fabricados
    4. Servicios administrativos y gestión de residuos
    5. Manufacturas diversas
    6. Construcción
    7. Servicios educativos
    8. Equipos eléctricos, electrodomésticos y componentes
    9. Productos minerales no metálicos
    10. Actividades de apoyo a la minería
    11. Impresión y actividades relacionadas
    12. Metales primarios
    13. Servicios de alimentación y bebidas
    14. Gobierno general estatal y local
    15. Transporte

    Prueba 3: Modelo Factorial Dinámico

    El DFM parte de las 47 series sectoriales después de aplicar diferencias logarítmicas y estandarización. El criterio IC2 de Bai–Ng selecciona el número de factores latentes, mientras AIC selecciona el número de rezagos del VAR.

    El modelo resultante contiene dos factores y un rezago VAR. La matriz de transición estimada es:

    \[ A = \begin{pmatrix} 0.3329 & 0.3253 \\ 0.1680 & 0.9129 \end{pmatrix} \]

    El primer coeficiente diagonal corresponde a un componente de persistencia relativamente baja; el segundo es muy persistente y se interpreta como asociado con dinámicas de acumulación de más largo plazo. En conjunto, los dos factores explican aproximadamente 34,01 % de la variación total del panel sectorial diferenciado y estandarizado.

    La validación va mucho más allá de ordenar las cargas factoriales. Combina predicción a múltiples horizontes, Elastic Net, stability selection, bootstrap sincronizado por bloques, \(R^2\) parcial, interacciones carga–sensibilidad y un procedimiento de Full-Robust Thresholding cuyas distribuciones nulas corrigen la indeterminación factorial mediante alineamiento Procrustes/Hungarian.

    Bajo el exigente filtro predictivo de cuatro condiciones utilizado en el paper, ningún sector individual sobrevive como predictor unilateral estable de la tasa agregada de ganancia. El resultado se interpreta como compatible con un mecanismo sistémico antes que con un único sector dominante.

    Al mismo tiempo, los pesos de sincronización estructural son muy desiguales. El núcleo empírico está encabezado por Bienes Raíces, Gobierno General Estatal y Local, Gobierno General Federal, Comercio Minorista y Servicios de Alimentación, con Utilities y Productos Químicos entre los componentes de la base industrial.

    La revelación central: los núcleos teórico y estadístico divergen

    Donde teoría y datos se superponen

    La manufactura aparece repetidamente entre las actividades de peso estadístico y se encuentra inequívocamente incluida por los criterios teóricos.

    Construcción, transporte, utilities, servicios educativos y servicios administrativos también adquieren peso bajo uno o más enfoques econométricos y pertenecen simultáneamente al conjunto productivo seleccionado teóricamente.

    Esta superposición muestra que ambas clasificaciones no son independientes entre sí, pero no implica que estén midiendo exactamente el mismo concepto.

    Donde teoría y datos divergen

    Bienes Raíces posee el mayor peso estructural en el ranking DFM reportado pese a estar teóricamente excluido.

    Los gobiernos federal, estatal y local también reciben pesos elevados en el DFM mientras permanecen fuera del límite teórico del capital productivo.

    El comercio minorista ocupa el primer lugar en el ordenamiento predictivo RHR y aparece también de manera prominente en el DFM, aunque teóricamente se excluye como actividad de circulación.

    Las finanzas poseen gran presencia dentro de la estructura PCA, mientras que salud registra la mayor contribución PCA post hoc entre las actividades descartadas por esa selección.

    El hallazgo estadístico consiste, por tanto, en una divergencia entre el núcleo sectorial definido por la teoría marxiana del valor y las actividades que dominan la covarianza, predicción o sincronización en las cuentas nacionales observadas.

    El paper interpreta este resultado mediante la distinción marxiana entre esencia y apariencia fenoménica. Actividades clasificadas como improductivas en términos de la teoría del valor pueden, sin embargo, ejercer enorme influencia sobre el movimiento observable de la rentabilidad agregada contemporánea.

    Esta distinción es importante: la econometría establece rankings y estructuras estadísticas diferentes. La afirmación de que esa diferencia debe entenderse como una relación entre esencia y fenómeno constituye la interpretación teórica marxiana que el artículo da a esos resultados empíricos.

    ¿Cae la tasa de ganancia?

    El ejercicio de robustez más fuerte del artículo repite el análisis de tendencia de largo plazo utilizando cuatro selecciones sectoriales: el criterio teórico, PCA, Horseshoe Regularizada y DFM. Cada selección se analiza posteriormente mediante los tres métodos de extracción de tendencia.

    • Sectores teóricos + Wavelet → descendente
    • Sectores teóricos + EMD → descendente
    • Sectores teóricos + HP → descendente
    • Sectores PCA + Wavelet → descendente
    • Sectores PCA + EMD → descendente
    • Sectores PCA + HP → descendente
    • Sectores RHR + Wavelet → descendente
    • Sectores RHR + EMD → descendente
    • Sectores RHR + HP → descendente
    • Sectores DFM + Wavelet → descendente
    • Sectores DFM + EMD → descendente
    • Sectores DFM + HP → excepción plana/ascendente

    En otras palabras, la tendencia cualitativa descendente sobrevive 11 de las 12 combinaciones.

    La excepción DFM–HP no se elimina del análisis. El artículo la relaciona con la interacción entre la especificación HP en espacio de estados y un núcleo sectorial DFM fuertemente influido por bienes raíces y gobierno, cuyas dinámicas contables pueden diferir de las del capital productivo.

    EMD produce la tendencia descendente más pronunciada de las comparaciones, algo que el paper vincula con su carácter adaptativo y no paramétrico.

    Qué establece la evidencia —y qué no establece

    La primera contribución es la estandarización metodológica. El artículo convierte la selección de sectores, antes frecuentemente implícita, en un procedimiento teórico explícito y reproducible.

    En segundo lugar, la serie de tasa de ganancia construida teóricamente muestra el descenso de largo plazo previsto por el sistema teórico marxiano circundante. En la terminología del paper, esto respalda la consistencia interna de la clasificación propuesta.

    En tercer lugar, las selecciones sectoriales generadas mediante métodos estadísticos alternativos producen también una tasa descendente de largo plazo en casi todas las combinaciones metodológicas. Esto dificulta atribuir el resultado cualitativo exclusivamente a una lista particular de industrias escogida de antemano.

    Pero nada de esto demuestra lógicamente por sí mismo toda la teoría marxiana del valor, ni un solo estudio de Estados Unidos establece que la tendencia deba reproducirse en todos los países y períodos históricos. El propio artículo diferencia expresamente entre consistencia dentro de un sistema teórico y la cuestión mucho más fuerte de la validez general de la teoría.

    Lo que todavía hace falta comprobar

    El ejercicio empírico cubre un país y un período: Estados Unidos entre 1960 y 2020. El paso siguiente más natural es replicar el procedimiento en otras economías, épocas y estructuras institucionales.

    Algunas clasificaciones teóricas son también necesariamente condicionales porque los sectores amplios de la BEA contienen actividades heterogéneas. Educación y servicios administrativos son ejemplos especialmente claros donde una desagregación más fina podría modificar la clasificación.

    El ejercicio RHR trabaja además en un entorno difícil de \(N=61,\;P=47\) con multicolinealidad extrema. Su resultado más defendible es el ordenamiento predictivo, no un conjunto de efectos causales sectoriales individualmente identificados.

    Finalmente, PCA y DFM responden preguntas acerca de covarianza, sincronización y estructura estadística que no son idénticas a la pregunta teórica marxiana acerca de dónde se produce la plusvalía. Su valor está precisamente en comparar esos objetos distintos sin fingir que son intercambiables.

    La conclusión más defendible: el artículo hace bastante más que mostrar otra gráfica descendente de la tasa de ganancia. Especifica qué debe contar como capital productivo, convierte esa regla en un procedimiento reproducible, comprueba su compatibilidad con el sistema teórico más amplio y después estudia si el resultado cualitativo sobrevive construcciones estadísticas muy diferentes de “la economía”.

    La respuesta es notablemente robusta: dentro de los datos estadounidenses estudiados, el descenso de largo plazo sobrevive casi todas las combinaciones. Sin embargo, el artículo se entiende mejor como una primera pieza sistemática de un programa empírico más amplio que como la última palabra sobre la ley misma.

  • La Forma de Una Crisis: Teoría General del Ciclo Capitalista

    La Forma de Una Crisis: Teoría General del Ciclo Capitalista

    Publicación de tesis · Economía Política

    La forma de una crisis

    Una teoría general de los ciclos de la dinámica del sistema capitalista a largo plazo — ya disponible en inglés

    Cada tantos años se cuenta el mismo relato dos veces. Primero, que la economía entró en una era nueva en la que las reglas viejas ya no rigen. Después, unos meses más tarde, que lo ocurrido fue un accidente: un choque, una burbuja, un virus, una guerra. Las dos versiones comparten una premisa tan silenciosa que casi nunca se examina: que el auge y la caída son sucesos separados, y que una buena teoría de los años buenos no necesita ser también una teoría de los malos.

    La tesis que se publica hoy sostiene lo contrario, y se toma el trabajo de medirlo. El auge y la crisis no son dos fenómenos sino dos momentos de uno solo: la crisis de sobreproducción es el mecanismo mediante el cual el capitalismo restablece las condiciones de una acumulación que su propio éxito había erosionado. La desvalorización despeja el terreno; se introducen, forzadamente, nuevos métodos de producción; la rentabilidad se recupera sobre las ruinas. La recuperación no es la negación de la crisis. Es su producto.

    Esa afirmación es vieja. Lo nuevo aquí es el intento de volverla decidible: enunciarla en una forma que los datos trimestrales de la economía de los Estados Unidos entre 1992 y 2024 hubieran podido contradecir, y comprobar después si en efecto la contradicen.

    Tres preguntas, y por qué el orden importa

    La investigación se organiza alrededor de un objetivo general —analizar el comportamiento cíclico de largo plazo del capitalismo estadounidense a la luz de las teorías económicas dominantes— y tres específicos, formulados estrictamente en este orden:

    • ¿Qué teoría explica y predice mejor? No cuál es más elegante, ni cuál se enseña más, sino cuál sobrevive al ser puesta frente a los datos.
    • ¿Qué factores generan el ciclo? Económicos y extraeconómicos por igual: la tesis se niega de antemano a tratar las guerras y la política monetaria como ruido situado fuera de un mecanismo económico limpio.
    • ¿Bajo qué reglas interactúan esos factores? Una lista de causas no es una teoría. La teoría está en la gramática que las liga.

    El orden no es decorativo. Buena parte de la economía aplicada responde la tercera pregunta con maquinaria tomada en préstamo de una teoría que nunca sometió a la primera. Acá la selección del marco es ella misma un resultado, defendido antes de ser usado.

    Cinco familias de una discusión antigua

    Antes de medir nada, la tesis levanta el mapa del terreno. El pensamiento económico sobre el ciclo se ordena en cinco grupos: las escuelas no heterodoxas pre-Kondratieff; la escuela de Kondratieff; las escuelas marginalistas y neoclásicas post-Kondratieff; las escuelas heterodoxas; y la visión historiográfica de las ondas largas, que lee el ciclo desde los archivos antes que desde las ecuaciones.

    Con ese mapa a la vista se dirimen —no se resumen— tres disputas de larga data. ¿La crisis se origina en la sobreproducción o en el subconsumo? ¿La emisión sostenida de crédito es síntoma de recuperación, o del agotamiento de las condiciones que la hicieron posible? ¿Existe realmente una relación inversa entre inflación y desempleo, o su apariencia es un artefacto de la precariedad del mercado laboral? Cada una recibe respuesta, y cada respuesta tiene consecuencias más adelante, cuando se especifica el modelo.

    Un marco que enuncia sus propias condiciones de fracaso

    Una parte sustancial del aparato teórico se dedica a una caracterización materialista del método dialéctico: sus categorías fundamentales, una ontología marxista construida desde una gnoseología metalógica, y un tratamiento explícito de la verificación, la falsación y la decidibilidad. El propósito es poco vistoso e imprescindible: fijar de antemano qué proposiciones de la teoría son empíricamente decidibles y cuáles son interpretativas. Sin esa frontera, ninguna cantidad de estadística posterior puede decir qué fue lo que se puso a prueba.

    Diez perillas, siete de ellas internas

    El núcleo empírico es un modelo lineal generalizado bayesiano del crecimiento del producto real estadounidense, estimado con Monte Carlo hamiltoniano y validado cruzadamente contra competidores de aprendizaje automático y aprendizaje profundo. Retiene trece coeficientes repartidos en diez factores. Siete son económicos:

    FactorQué registra
    Tasa media de ganancia neta (ARoP)La variable central del proceso de acumulación, y aquella cuya tendencia de largo plazo la teoría predice.
    Elasticidad de la tasa bruta de plusvalía a la composición orgánica media del capitalCómo responde la explotación de la fuerza de trabajo cuando cambia la estructura técnica del capital.
    Inversión fija no residencialEl ritmo de la acumulación en el sector productivo; la bisagra entre el auge y la crisis.
    Ratio inventarios/ventasLa distancia entre producir valor y realizarlo en el mercado.
    S&P 500La financiarización, que entra mediante un spline cúbico natural con tres grados de libertad.
    Crédito al sector privado no financieroEl sistema de crédito como acelerador y como freno, con spline de dos grados de libertad.
    Gasto capitalista en I+DEl impulso innovador; el segundo coeficiente más grande del modelo.

    Y tres son extraeconómicos: el gasto militar (con spline de tres grados de libertad), el superávit o déficit federal y la tasa efectiva de fondos federales. Su presencia no es una concesión al realismo. Se sigue del argumento de que una economía imperial contrarresta la tendencia decreciente de su propia tasa de ganancia por medios que no son internos a sus cuentas nacionales.

    La tasa media de ganancia carga el cuarto coeficiente más alto de los trece —detrás sólo del intercepto, del gasto en I+D y de una función base del S&P 500 splineado. La conclusión que el autor extrae de su comportamiento merece citarse en sustancia: lo que es favorable al proceso global de acumulación de capital no es por ello favorable a la dinámica del crecimiento agregado. No son la misma magnitud, y tratarlas como una sola es precisamente la confusión que el ciclo castiga.

    Repárese también en lo que hacen los splines. Tres de los diez factores no se dejaban acomodar en una recta. Eso no es una nota técnica al pie: es el primer indicio cuantitativo de que la interacción de estos factores involucra umbrales y puntos de giro antes que una proporcionalidad estable.

    No es azaroso. Es caótico.

    «Impredecible» y «azaroso» no son sinónimos, y la diferencia decide qué clase de ciencia puede ser la economía. Un sistema azaroso no tiene estructura interna que encontrar. Uno caótico está rígidamente determinado y aun así resulta impredecible a horizontes largos, porque diferencias arbitrariamente pequeñas en las condiciones iniciales se separan de manera exponencial.

    Tres mediciones ubican a la economía estadounidense en la segunda categoría. El exponente de Lyapunov es positivo (aproximadamente $0{,}0515$): las perturbaciones pequeñas se amplifican en lugar de disiparse. La dimensión de correlación no es entera ($3{,}32798$): el atractor reconstruido por el teorema de Takens tiene estructura fractal, patrones que se repiten a distintas escalas de tiempo y magnitud —que es lo que significa «cíclico, pero no periódico» cuando se lo enuncia con precisión. Y el análisis cuantificado de recurrencia encuentra un determinismo alto junto a variabilidad en la laminaridad y en la longitud máxima de las líneas diagonales: estructuras deterministas subyacentes que ellas mismas evolucionan.

    $\lambda > 0 \quad\text{y}\quad D_2 = 3{,}32798 \notin \mathbb{Z}$

    Leídas en conjunto, estas mediciones dicen algo que a un pronosticador debería resultarle aleccionador y a un teórico, alentador. El pronóstico a horizonte largo no es meramente difícil: está acotado estructuralmente. Pero la estructura que lo acota es real, estable y medible —que es exactamente lo que una teoría del ciclo necesita para tener algo que explicar.

    La forma del tiempo

    El instrumento más inusual de la tesis es topológico. La idea consiste en dejar de preguntar cuán grandes son los números y empezar a preguntar qué observaciones pueden ver a cuáles. Se convierte la serie en un grafo de visibilidad dirigido —un enlace de un trimestre a otro cuando el segundo es visible desde el primero por encima de los datos intermedios— y se estudia la estructura de orden resultante.

    Sobre ese grafo se construyen dos topologías, y discrepan de un modo informativo.

    • La topología de Alexandrov, más gruesa, construida sobre la alcanzabilidad temporal, resulta conexa. Al nivel de su estructura de orden la economía es globalmente una sola pieza: cada observación está ligada a todas las demás por cadenas de visibilidad temporal. No hay trimestre que quede aparte.
    • La topología Nada, más fina, está localmente fragmentada: seis componentes bajo el grafo de visibilidad natural, treinta y seis bajo el horizontal. Al acercar la lente, el tejido muestra costuras: discontinuidades estructurales al nivel de las vecindades cerradas.

    Unidad global y ruptura local a la vez. Esa dualidad no es una contradicción a resolver; es el objeto que se está describiendo. Y una tercera medición le da dirección al conjunto: el análisis bitopológico arroja $D = +4$, es decir que las expansiones generan más visibilidad temporal que las contracciones. El ciclo no es simétrico en el tiempo. El crecimiento se acumula de manera gradual y a la vista; el derrumbe ocurre de golpe y a ciegas. Pasada al revés, la película es reconociblemente la película equivocada.

    ⚠️ Por qué no hay que «limpiar» las crisis

    Hay una costumbre en el trabajo aplicado que consiste en tratar los valores extremos como contaminación y suavizarlos mediante imputación discontinua. Aquí se muestra que esa costumbre es un error de categoría con un precio medible. Las fluctuaciones extremas de la crisis de 2020 pertenecen a un bloque conexo incluso bajo la topología más fina; cortarlas es una ruptura topológica, no una operación de limpieza. La tesis reporta la consecuencia de manera directa: los modelos ajustados después de esa imputación tuvieron un desempeño peor, porque se estaban usando predictores adecuados a un fenómeno —el crecimiento del producto real— para predecir otro cualitativamente distinto: el crecimiento del producto real una vez que se le extrajo la crisis. Las crisis no son ruido alrededor del ciclo. Son el ciclo.

    La gramática del ciclo

    La tercera pregunta recibe una respuesta de siete partes. Los factores interactúan mediante retroalimentación (la tasa de ganancia moldea la inversión, la inversión moldea la composición orgánica del capital, que retroalimenta la tasa de ganancia); rezagos temporales (la I+D y la inversión fija rinden con demora, y la demora es ella misma generadora de ciclo); no linealidad (umbrales y cambios de régimen, razón por la cual tres factores necesitaron splines); caos determinista; interdependencia sectorial entre el departamento que produce medios de producción y el que produce medios de consumo; estructura topológica, conexidad global con fragmentación local; e influencia del contexto global, que es la vía por la cual el gasto militar y el S&P 500 entran en una cuenta nominalmente doméstica.

    La afirmación que unifica todo esto es que cada fase del ciclo contiene el germen de su propia negación. Los nuevos métodos de producción introducidos durante la crisis sientan los cimientos del auge siguiente; la sobreacumulación del auge prepara el terreno de la crisis siguiente. La innovación al principio detiene la caída de la tasa de ganancia y termina por profundizarla, por la vía del modo en que el grado de explotación de la fuerza de trabajo responde, con el tiempo, a los mismos métodos introducidos para elevarlo.

    Para qué sirve un ciclo

    La tesis cierra con una pregunta que la mayoría de los tratamientos jamás formula. Si el ciclo es un mecanismo, ¿qué es lo que consigue? Dos respuestas, a distinta profundidad. Su fin práctico intermedio es reiniciar el proceso de acumulación de capital una vez que la inestabilidad alcanzó un nivel crítico —esto el mecanismo lo logra, repetidamente, a un costo que se reparte de manera desigual. Su fin práctico definitivo es sentar las condiciones materiales y espirituales de una reorganización de la estructura productiva fundamental de la sociedad, capaz de una estabilidad mayor que la que el modo de producción capitalista puede alcanzar dentro de sus propios límites.

    Qué establece esto, y qué no

    La evidencia respalda la afirmación de que la teoría económica marxista clásica posee la mayor capacidad explicativa y predictiva sobre los ciclos de largo plazo entre las teorías aquí examinadas, sobre esta economía y en este período. Es un resultado comparativo sobre los Estados Unidos entre 1992 y 2024, con datos trimestrales: no es una prueba universal ni un pronóstico. La tesis es explícita respecto del costo de sus propios datos: la tasa media de ganancia y la tasa media de plusvalía sólo estuvieron disponibles con frecuencia anual hasta 2020, y completar las series hasta 2024 exigió técnicas de desagregación temporal y de predicción, lo que amplía la banda de incertidumbre alrededor de los trimestres más recientes. El alcance filosófico, histórico, conceptual y estadístico de cada resultado se distingue en el texto, y los resultados desfavorables a las hipótesis se reportan junto a los favorables.

    Sobre esta edición

    Esta es la edición en inglés de una tesis escrita originalmente en español y presentada ante la Universidad Latina de Costa Rica para optar por el grado de Licenciatura en Economía. Es interdisciplinaria por construcción: se apoya en la economía política marxista, el materialismo dialéctico e histórico, la historia y la historiografía del pensamiento económico, la filosofía y la metodología de la ciencia, la econometría, la estadística bayesiana, la teoría de sistemas complejos y la topología.

    La edición incluye una Nota sobre la traducción que fija la versión de aquellos términos cuyo uso en español es técnico y no intercambiable con sus cognados ingleses más cercanos —gnoseología, superación, onda larga, demanda solvente, técnica— y consigna las ediciones de las que se toman las citas, incluidas las dos ediciones distintas, inglesa y española, del diccionario filosófico soviético, que se citan bajo transliteraciones diferentes porque son libros diferentes con paginación diferente.

  • bayesianOU: Explorando la Gravitación de los Precios de Mercado Mediante el Proceso de Ornstein-Uhlenbeck

    bayesianOU: Explorando la Gravitación de los Precios de Mercado Mediante el Proceso de Ornstein-Uhlenbeck

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    Economía política · Ornstein–Uhlenbeck · Inferencia bayesiana

    Cuando los precios gravitan: una mirada bayesiana a una vieja pregunta económica

    Cómo bayesianOU convierte la idea de un “centro de gravedad” de los precios en un modelo estadístico de reversión, incertidumbre, heterogeneidad sectorial y escalas temporales medibles.

    bayesianOU · R · Stan · desarrollado por José Mauricio Gómez Julián · GitHub

    Hay una pregunta que atraviesa la economía política clásica: los precios que observamos todos los días —ruidosos, cambiantes, sometidos a shocks—, ¿fluctúan alrededor de algún centro más estable?

    Smith y Ricardo, y posteriormente Marx dentro de su propia arquitectura teórica, trabajaron con la idea de que detrás del movimiento inmediato de los precios existen centros de gravitación de más largo plazo.

    En la formulación marxiana considerada por bayesianOU, la estructura puede tener dos niveles: los precios de mercado fluctúan alrededor de precios de producción y, a su vez, puede investigarse empíricamente si esos precios de producción muestran gravitación respecto de valores basados en trabajo.

    Pero una metáfora de “gravitación” no constituye por sí sola evidencia. Para hacerla científicamente útil necesitamos convertirla en cantidades observables: qué tan fuerte es la reversión, cuál es el centro, cuánto tarda una desviación en disiparse y cuánta incertidumbre existe sobre todo ello.

    La pregunta estadística

    No basta con preguntar si una serie “parece volver”. Necesitamos saber si podemos representarla mediante un proceso ruidoso pero anclado y, si es así, estimar la escala temporal sobre la que opera ese retorno.

    El puente entre la física y la economía: Ornstein–Uhlenbeck

    El núcleo matemático del paquete proviene de un objeto clásico de la física estocástica: el proceso de Ornstein–Uhlenbeck.

    Su intuición puede visualizarse como una partícula sometida a dos fuerzas. Una componente aleatoria la empuja constantemente en direcciones impredecibles; al mismo tiempo, una fuerza restauradora la atrae hacia un punto de equilibrio.

    En su forma básica:

    \[ dX_t = \kappa(\mu-X_t)\,dt + \sigma\,dW_t \]

    donde:

    • \(\mu\) es el nivel de equilibrio;
    • \(\kappa\) es la velocidad de reversión;
    • \(\sigma\) mide la intensidad del ruido;
    • \(dW_t\) representa el componente browniano aleatorio.

    Si \(X_t\) está por encima de \(\mu\), el término \(\kappa(\mu-X_t)\) lo empuja hacia abajo. Si está por debajo, lo empuja hacia arriba.

    Cuanto más lejos se encuentre del centro, mayor es la fuerza restauradora en el OU lineal convencional.

    La cantidad más intuitiva no es \(\kappa\): es la vida media

    La velocidad de reversión puede traducirse en una cantidad mucho más interpretable: la half-life o vida media de una desviación.

    \[ t_{1/2} = \frac{\ln 2}{\kappa} \]

    Éste es el tiempo necesario para que, en términos del proceso, aproximadamente la mitad de una desviación respecto del equilibrio desaparezca.

    Así podemos reemplazar una afirmación vaga como “los precios tienden a volver” por una afirmación cuantitativa: la escala de reequilibrio estimada es de tantos años.

    Por qué importa la half-life

    Una reversión con vida media de meses describe un mecanismo muy distinto de una reversión cuya vida media es comparable a una década. Ambas son técnicamente reversión, pero su significado económico es completamente diferente.

    Un OU económico necesita ser más flexible que el modelo de manual

    bayesianOU no se limita a insertar precios dentro de la ecuación básica de Ornstein–Uhlenbeck. Su modelo principal introduce varias extensiones para representar mejor datos económicos reales.

    Drift no lineal

    Una corrección cúbica permite que la fuerza de restauración cambie cuando la desviación respecto del equilibrio se vuelve grande. El mercado puede reaccionar suavemente cerca del centro y con más intensidad en los extremos.

    Volatilidad estocástica

    La intensidad del ruido no se supone constante. La volatilidad posee su propia dinámica temporal, permitiendo distinguir períodos tranquilos y turbulentos.

    Innovaciones Student-t

    Las colas pesadas permiten acomodar shocks extremos que una distribución normal consideraría extraordinariamente improbables.

    Pooling jerárquico

    Los sectores poseen parámetros propios, pero comparten información mediante distribuciones comunes. No se los trata ni como idénticos ni como universos completamente independientes.

    Acoplamiento temporalmente variable

    La intensidad con la que el precio de mercado sigue al precio de producción puede depender de la tasa general de ganancia, denominada TMG en el paquete.

    Inferencia conjunta

    Los parámetros no se estiman como una colección de regresiones desconectadas. La arquitectura se estima conjuntamente dentro de una posterior bayesiana.

    Por qué una corrección cúbica puede importar

    El OU convencional supone que la fuerza restauradora crece linealmente con la distancia al equilibrio.

    Pero un mercado podría comportarse de otra manera.

    Pequeñas desviaciones pueden persistir porque los costos de arbitraje, la información imperfecta o las fricciones vuelven innecesario corregirlas inmediatamente. Las desviaciones extremas, en cambio, pueden provocar respuestas mucho más intensas.

    Una representación esquemática sería:

    \[ dX_t = \left[ \kappa(\mu_t-X_t) + \beta_3(\mu_t-X_t)^3 \right]dt + \sigma_t\,dW_t \]

    El término cúbico permite que la dinámica se aparte de la proporcionalidad estrictamente lineal.

    Importa señalar, sin embargo, que la propia documentación describe esa no linealidad como una refinación menor en los datos analizados: su coeficiente permanece relativamente cerca de su prior.

    Los sectores no son clones

    Agricultura, manufactura, transporte o servicios pueden tener velocidades de ajuste, volatilidades y niveles de equilibrio diferentes.

    Estimar cada sector completamente por separado desperdiciaría la información compartida. Imponer un único parámetro a todos ellos borraría la heterogeneidad.

    El modelo jerárquico ocupa el espacio intermedio:

    \[ \kappa_i \sim p(\kappa\mid\eta), \]

    donde cada sector \(i\) conserva su propia velocidad de reversión, mientras los parámetros poblacionales \(\eta\) permiten partial pooling.

    Los sectores con menos información pueden aprender parcialmente del conjunto sin ser obligados a reproducir exactamente el comportamiento medio.

    El segundo modelo: una cascada de gravitación

    La arquitectura anidada es conceptualmente más ambiciosa.

    Precio de mercado observado y ruidoso
    Precio de producción estado latente y móvil
    Valor índice basado en contenido de trabajo

    El precio de mercado no revierte hacia una constante. Revierte hacia un precio de producción latente que también cambia con el tiempo.

    Ese segundo nivel puede, a su vez, modelarse como un proceso de reversión respecto de un índice observado de valor.

    Cada flecha posee su propia velocidad. El modelo introduce una separación de escalas donde la capa de mercado puede ajustarse más rápidamente que la capa subyacente de producción, mediante una restricción suave que deja margen para que los datos contradigan la expectativa.

    El resultado empírico más llamativo: el acoplamiento con valor

    La documentación reporta una estimación sobre 37 sectores de Estados Unidos entre 1960 y 2020.

    En ese ajuste, el coeficiente que conecta el precio de producción latente con el índice de valor aparece aproximadamente igual a uno en unidades estandarizadas, con probabilidad posterior de ser positivo esencialmente igual a uno.

    Esto es importante por una razón metodológica: el prior de ese acoplamiento estaba centrado en cero.

    Es decir, el modelo no incorporó como supuesto previo que el acoplamiento tuviera que ser positivo.

    Pero cuidado con la interpretación

    Este resultado es una estimación dentro de un conjunto de datos, parametrización y construcción de variables específicos. No constituye por sí solo una demostración general de la teoría del valor. Además, la propia documentación discute el componente costo-precio compartido entre las variables y propone un análisis de “wedge” para examinar esa objeción.

    Stan, HMC y por qué la inferencia importa tanto como la ecuación

    La complejidad del modelo hace imposible obtener una posterior completa mediante álgebra cerrada.

    bayesianOU utiliza Hamiltonian Monte Carlo mediante Stan y su algoritmo NUTS.

    HMC transforma conceptualmente la distribución posterior en una superficie de energía y utiliza una dinámica inspirada en la mecánica hamiltoniana para explorarla de manera más eficiente que un random walk Monte Carlo convencional.

    La implementación utiliza además paralelismo dentro de las cadenas mediante reduce_sum, algo especialmente útil cuando la likelihood debe acumular información sobre numerosos sectores y períodos.

    El paquete expone diagnósticos mediante validate_ou_fit(), incluyendo:

    • \(\hat R\);
    • effective sample size;
    • transiciones divergentes;
    • y otros diagnósticos habituales del ecosistema Stan.

    Dos tipos de convergencia que no deben confundirse

    La palabra “convergencia” aparece dos veces en este tipo de análisis, pero significa cosas completamente diferentes.

    Convergencia económica

    Pregunta si el precio revierte hacia algún centro y a qué velocidad. Se estudia mediante cantidades como \(\kappa\) y la half-life.

    Convergencia del sampler

    Pregunta si las cadenas MCMC exploraron correctamente la posterior. Se examina mediante \(\hat R\), ESS, divergencias y otros diagnósticos.

    Una cadena MCMC puede converger perfectamente aunque la evidencia económica indique una reversión extremadamente lenta.

    Y al contrario: una interpretación económica plausible no vale nada si el sampler no exploró adecuadamente la posterior.

    Comparación de modelos: PSIS-LOO, pero con una advertencia

    El paquete utiliza PSIS-LOO para comparación de modelos.

    Este procedimiento aproxima leave-one-out cross-validation mediante importance sampling sobre los draws posteriores, evitando tener que reestimar el modelo completo una vez por observación.

    Sin embargo, la documentación advierte que la presencia de un estado de volatilidad latente para cada observación puede volver optimista al LOO convencional.

    Esa advertencia es importante porque evita tratar una métrica de comparación como si estuviera libre de los supuestos del propio modelo.

    La validación fuera de muestra produce resultados incómodos

    La parte más interesante de la documentación aparece cuando el modelo se enfrenta a datos realmente reservados.

    La evaluación utiliza como período de prueba 2011–2020.

    Y los resultados reportados no favorecen de manera automática al modelo OU:

    • un random walk obtiene mejor desempeño de forecasting;
    • una restricción sin gravitación empata o supera al modelo;
    • el término de valor no agrega densidad predictiva detectable en esa prueba.

    En lugar de ocultar esos resultados, el paquete los pone en el centro de la discusión.

    ¿Significa eso que la gravitación fue refutada?

    No necesariamente, porque estimación estructural y forecasting responden preguntas diferentes.

    Imaginemos una vida media cercana a nueve años.

    En horizontes de uno o pocos años, el efecto restaurador será relativamente pequeño. Localmente, un proceso OU con \(\kappa\) bajo puede parecerse mucho a un random walk.

    Por tanto, que un random walk produzca mejores pronósticos de corto plazo no demuestra automáticamente que \(\kappa=0\).

    Dos preguntas distintas

    Estructural: ¿existe un mecanismo de reversión y cuál es su escala temporal?

    Predictiva: ¿qué modelo pronostica mejor el siguiente período?

    Para procesos de reversión muy lenta, ambas preguntas pueden producir respuestas diferentes sin contradicción lógica.

    Los controles negativos: ¿el modelo inventa gravitación?

    Una explicación de este tipo sólo resulta convincente si demostramos que el procedimiento no encuentra reversión inevitablemente.

    La documentación reporta controles negativos y simulaciones adversariales.

    Cuando el modelo recibe una verdadera caminata aleatoria, no devuelve artificialmente una reversión rápida: reporta una half-life de aproximadamente 50 años.

    Cuando se simula un acoplamiento nulo con valor, la posterior incluye correctamente cero.

    Es decir, el pipeline tiene capacidad para responder “no veo una gravitación informativa” cuando el proceso generador realmente carece de ella.

    La trampa de \(\kappa\) bajo

    El paquete denomina low-\(\kappa\) trap a una dificultad fundamental de cualquier estudio de reversión lenta.

    Cuando \(\kappa\rightarrow0\), el proceso OU se aproxima continuamente a una caminata aleatoria.

    Problema algebraico

    No existe una frontera interna clara entre reversión muy lenta y ausencia de reversión. En tiempo discreto, \(\kappa\to0\) corresponde a persistencia cercana a uno.

    Problema estadístico

    La potencia de los tests de raíz unitaria se deteriora precisamente cerca de esa frontera, especialmente con muestras finitas.

    Problema paramétrico

    Si el modelo restringe \(\kappa>0\), preguntar por \(P(\kappa>0)\) es trivial. La información real está en la distribución de la half-life y en su cola.

    Entonces, ¿qué hay que mirar?

    No simplemente si \(\kappa\) es positivo.

    Hay que observar la distribución de:

    \[ t_{1/2} = \frac{\ln 2}{\kappa} \]

    y preguntar qué probabilidad posterior existe de que la vida media exceda horizontes económicamente relevantes.

    La documentación señala incluso que al menos un sector conserva una probabilidad posterior no trivial de tener una half-life superior a 40 años.

    Esa cola no se elimina para producir un titular más limpio. Se reporta precisamente porque forma parte de lo que la muestra permite afirmar.

    Por qué el panel jerárquico puede ayudar

    Un test univariado observa una sola serie. El modelo jerárquico dispone de información conjunta procedente de múltiples sectores y períodos.

    En el caso documentado, la inferencia estructural utiliza 37 sectores y 61 años.

    El pooling permite que la evidencia acerca de las propiedades comunes de la reversión se comparta parcialmente entre sectores.

    Esto no elimina el problema de identificación cerca de la raíz unitaria, pero puede proporcionar más información que evaluar cada trayectoria completamente aislada.

    Buenas prácticas incorporadas al diseño

    Priors neutrales en hipótesis centrales

    Tanto el acoplamiento con la tasa de ganancia como el acoplamiento con valor poseen priors centradas en cero.

    Separación estricta train/test

    fit_window permite mantener separados los diseños estructural y predictivo, evitando filtración de información futura.

    Loadings calculados sólo en entrenamiento

    Los factores comunes utilizados en la evaluación fuera de muestra no incorporan accidentalmente información del período de prueba.

    Resultados negativos visibles

    La documentación no elimina el hecho de que el random walk vence al OU en forecasting durante la evaluación descrita.

    Los puntos débiles también están documentados

    La estimación de una half-life cercana a nueve años no debe leerse como una constante exacta.

    La propia documentación señala que el proceso previo de desagregación puede sesgar conservadoramente la velocidad hacia valores más lentos, de modo que la cifra real podría encontrarse más cerca de siete u ocho años dentro del ejercicio de validación descrito.

    También se reconocen otras limitaciones:

    • la no linealidad cúbica aporta relativamente poco en estos datos;
    • los grados de libertad Student-t y la escala de volatilidad estocástica pueden quedar débilmente identificados cuando ambos mecanismos están activos;
    • el resultado de acoplamiento con valor utiliza niveles estandarizados con un componente costo-precio compartido;
    • la defensa frente a esta última objeción depende de un análisis del “wedge” que un lector crítico debería examinar directamente.
    Una virtud metodológica

    Estos problemas no aparecen como excepciones escondidas al final. Forman parte explícita de la interpretación. Un modelo serio no sólo debe indicar dónde encuentra evidencia: también debe señalar dónde esa evidencia se vuelve frágil.

    Más allá de la teoría marxiana

    Las herramientas de bayesianOU son mucho más generales que su aplicación original.

    El mismo problema aparece siempre que estudiamos una variable que puede presentar reversión lenta, ruidosa y posiblemente hacia un objetivo cambiante.

    Área Problema análogo
    Tipos de interés Determinar si fluctúan alrededor de niveles de equilibrio persistentes pero móviles.
    Tipos de cambio reales Distinguir una raíz unitaria de una reversión extremadamente lenta.
    Materias primas Estudiar precios con shocks extremos, volatilidad variable y potenciales niveles fundamentales.
    Clima y medio ambiente Modelar variables que fluctúan alrededor de estados o tendencias dinámicas con memoria prolongada.
    Concentraciones de contaminantes Estimar cuánto tarda una perturbación en disiparse hacia un nivel de referencia.

    La cuestión de fondo

    La idea de gravitación puede sonar inicialmente metafórica. El proceso Ornstein–Uhlenbeck permite convertirla en algo mucho más concreto.

    Podemos estimar un centro. Podemos estimar una velocidad. Podemos traducir esa velocidad a una vida media. Podemos permitir que ese centro se mueva. Podemos permitir que diferentes sectores tengan dinámicas distintas. Podemos preguntar si otra variable modifica la fuerza restauradora.

    Pero la parte más importante quizá aparezca cuando la reversión es muy lenta.

    Cerca de \(\kappa=0\), las categorías simples empiezan a difuminarse. Una caminata aleatoria y un proceso que revierte a lo largo de décadas pueden ser extraordinariamente difíciles de distinguir con una muestra finita.

    Ahí la responsabilidad del modelo no es producir certeza artificial, sino representar la cola de incertidumbre con claridad.

    Ésa es la contribución metodológica más interesante de bayesianOU. Convierte la gravitación en una hipótesis cuantitativa que puede estimarse, compararse y potencialmente rechazarse; pero, al mismo tiempo, separa con cuidado la existencia estructural de reversión de la capacidad de forecasting de corto plazo, reconoce la trampa de la reversión lenta, publica los controles negativos y conserva los resultados que van contra una lectura demasiado triunfalista. El resultado no es una máquina para demostrar que los precios gravitan. Es un marco para preguntar, con bastante más precisión, si lo hacen, hacia qué, a qué velocidad y con cuánta incertidumbre.

    bayesianOU es desarrollado por José Mauricio Gómez Julián. El repositorio, la especificación matemática completa, los bloques de validación y las notas metodológicas están disponibles en GitHub.

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    Cómo sesenta años de datos sectoriales de Estados Unidos y versiones no clásicas de la Ley de los Grandes Números permiten examinar un supuesto fundamental detrás de la tasa media de ganancia marxiana

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    Detrás de los análisis marxistas de la tasa media de ganancia existe un supuesto importante siempre que no se modelan explícitamente las diferencias en el grado de explotación del trabajo entre los distintos sectores productivos: las tasas sectoriales de plusvalía pueden tratarse como magnitudes que tienden hacia la uniformidad. Adam Smith proporcionó el argumento económico original para esta tendencia y, dentro de la economía política marxista, el postulado adquirió una importancia central. Pero ¿puede defenderse esa tendencia cuando los sectores reales no son independientes ni estadísticamente idénticos? Un artículo publicado en 2022 por José Mauricio Gómez Julián en Ciencia Económica aborda el problema simultáneamente desde tres direcciones: la teoría de probabilidades, los mecanismos concretos del mercado de trabajo estudiados por Smith y Marx, y evidencia estadística de Estados Unidos correspondiente al período 1960–2020.

    El problema, en lenguaje sencillo

    En la teoría marxista, la plusvalía es el valor producido por el trabajo más allá del valor representado por la fuerza de trabajo. Para llevar este concepto al terreno empírico, el artículo utiliza una aproximación basada en la contabilidad nacional moderna: el excedente bruto de operación representa el tiempo de trabajo excedente y las remuneraciones de los trabajadores representan el tiempo de trabajo necesario. El cociente entre ambos proporciona la tasa sectorial empleada en el análisis estadístico.

    La cuestión importa porque la tendencia hacia la uniformidad de las tasas sectoriales de plusvalía forma parte de la base sobre la cual se construyen la tasa media de ganancia y, consiguientemente, los precios de producción marxianos. Pero aquí existe un matiz fundamental. El artículo no presenta los precios de producción como precios de equilibrio preexistentes alrededor de los cuales los precios de mercado simplemente oscilan. Siguiendo a Carchedi y de Haan, adopta una interpretación dinámica: los precios de mercado existen primero y la competencia capitalista —incluidas la competencia tecnológica y la movilidad de los capitales— los presiona hacia un promedio sistémico. Los precios de producción existen precisamente a través de este proceso de convergencia, y no como un centro fijo establecido de antemano.

    La pregunta empírica, por tanto, no consiste en determinar si todas las industrias poseen exactamente la misma tasa de explotación en cada instante. Lo que se somete a examen es una tendencia hacia la uniformidad asintótica: cuando el análisis se aproxima a un período suficientemente largo y/o a un conjunto suficientemente grande de sectores relevantes, ¿se comportan las tasas sectoriales de una manera compatible con la convergencia hacia un valor esperado global?

    Por qué importa la perspectiva asintótica

    El artículo conecta esta pregunta con la teoría del conocimiento de Marx. Su argumento es que el método marxiano no puede reducirse a aceptar pasivamente hechos empíricos aislados. Mediante una apropiación materialista de la dialéctica hegeliana, el análisis privilegia la totalidad: el fenómeno debe comprenderse a través de sus relaciones, de su desarrollo y del sistema más amplio del que forma parte. En el artículo, la expresión régimen asintótico condensa estadísticamente esta idea: un horizonte temporal suficientemente largo, un número suficientemente grande de unidades o ambas cosas.

    Esto importa porque un sector observado aisladamente puede diferir sustancialmente de otro. La uniformidad, si existe, no tiene por qué aparecer como igualdad punto por punto. Puede ser una propiedad que sólo se vuelve visible cuando el sistema se considera a una escala suficientemente grande.

    Entra en escena la Ley de los Grandes Números

    El marco matemático es la Ley de los Grandes Números (LGN). En términos generales, las leyes de los grandes números describen las condiciones bajo las cuales los promedios se estabilizan alrededor de un valor esperado conforme aumenta la cantidad de información. La versión fuerte se refiere a la convergencia casi segura; la versión débil, a la convergencia en probabilidad.

    La dificultad aparece inmediatamente. Las formulaciones clásicas suelen descansar en supuestos fuertes, entre ellos la independencia y la identidad de distribución. Estas condiciones no son realistas para los sectores de una economía capitalista. Las industrias interactúan mediante cadenas productivas, competencia, salarios, tecnología, demanda y movimientos de capital; además, sus estructuras productivas son diferentes. Los propios resultados estadísticos del artículo confirman que las variables sectoriales ni son idénticamente distribuidas ni son, en términos generales, linealmente independientes.

    Esto no vuelve irrelevante a la LGN. Por el contrario, la parte teórica del estudio pregunta si versiones más generales de la ley pueden acomodar la estructura del problema económico. La respuesta es afirmativa, pero condicionada: distintos resultados matemáticos flexibilizan diferentes componentes de los supuestos clásicos y no todos lo hacen de la misma manera.

    Lo que realmente establece la literatura matemática

    • Li, Rao y Wang (1995): estudian una ley fuerte para sumas ponderadas de variables aleatorias independientes con índices multidimensionales, sujeta a condiciones estructurales y de momentos específicas.
    • Adler y Rosalsky (1987): establecen un resultado de ley fuerte para sumas ponderadas normalizadas de variables aleatorias independientes e idénticamente distribuidas.
    • Chen y Sung (2016): generalizan resultados relativos a sumas ponderadas bajo condiciones de dominación estocástica y ponderación, flexibilizando restricciones relevantes sobre la estructura distributiva.
    • Sung (2011): es especialmente importante para la aplicación económica porque proporciona condiciones suficientes bajo las cuales las variables pueden ser dependientes, sujetas a requisitos sobre sus momentos y otras condiciones técnicas.
    • Andrews (1988) y Davidson (2021): proporcionan resultados relativos a leyes débiles y un marco más amplio para procesos débilmente dependientes, incluidas estructuras de tipo mixingala relevantes para la econometría.
    «La lógica del planteamiento de Smith relativo a la ley de tendencia hacia la UTP es consistente con la lógica detrás de determinadas variedades de la LGN». Gómez Julián, 2022

    La palabra determinadas es esencial. El artículo no sostiene que la simple invocación de una LGN no clásica demuestre automáticamente la proposición marxiana. La consistencia formal depende de que se satisfagan las condiciones del teorema particular que se esté utilizando. En algunos casos pueden ser necesarias transformaciones del conjunto de datos: por ejemplo, agrupar o desagregar sectores, organizar observaciones en estructuras como triangular arrays, o estimar períodos faltantes cuando corresponda. Que dichos requisitos puedan satisfacerse efectivamente depende del conjunto de datos concreto.

    ¿Qué cuenta como sector productivo?

    Antes de realizar el análisis estadístico, el artículo afronta un problema de clasificación específicamente marxiano: no toda actividad que aparece en las cuentas nacionales debe incorporarse necesariamente al cálculo de la tasa media de ganancia. Los sectores pertinentes son aquellos considerados productivos en relación con el circuito del capital y con la producción de plusvalía.

    La distinción es particularmente importante en el sector servicios. A partir de la literatura sobre trabajo productivo e improductivo, el estudio distingue entre actividades que producen directamente plusvalía, actividades que facilitan su producción en otros lugares y actividades situadas fuera del circuito del capital relevante para el análisis. Después de armonizar las clasificaciones sectoriales a lo largo del período histórico y aplicar esos criterios teóricos, el análisis empírico trabaja con 36 sectores productivos.

    Lo que muestran los datos de Estados Unidos

    El componente empírico utiliza datos de la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (Bureau of Economic Analysis, BEA) correspondientes al período 1960–2020. Las tasas sectoriales de plusvalía se construyen a partir del excedente bruto de operación y las remuneraciones de los trabajadores, y posteriormente se analizan sus distribuciones de probabilidad, las correlaciones de Pearson entre pares de sectores y las diferencias entre los parámetros de localización sectoriales y sus equivalentes globales.

    Principales resultados empíricos

    • Los sectores no están idénticamente distribuidos: de los 36 sectores, 16 se ajustan mejor a una distribución uniforme, 13 a Cauchy, 3 a logística, 2 a lognormal y 2 a Weibull. Ninguno presenta a la distribución normal como su mejor ajuste.
    • Los sectores no son, en términos generales, linealmente independientes: se calculan 630 correlaciones de Pearson por pares. Su media es aproximadamente 0,081 y su mediana aproximadamente 0,140.
    • La dependencia por pares de magnitud apreciable no es excepcional: 256 de las 630 correlaciones —aproximadamente el 40,63 %— son iguales o superiores a 0,30. El artículo concluye por ello que los sectores no pueden tratarse, en términos generales, como linealmente independientes.
    • La mayoría de las medidas resumen de las diferencias se aproximan a cero: respecto de la media global, la suma de las diferencias sectoriales es aproximadamente 3,38 × 10−14 y su media aproximadamente 9,38 × 10−16. Respecto de la mediana global, los valores correspondientes también son pequeños.
    • Existe una excepción importante: la mediana de las diferencias calculadas con respecto a la media global no se encuentra próxima a cero. Por ello, el artículo habla de una tendencia general hacia la nulificación recíproca, y no de una cancelación perfecta en todos los estadísticos.
    • Las diferencias presentan formas distributivas distintas: las calculadas respecto de la media global se ajustan mejor a una distribución de Cauchy, con la logística como segunda opción; las calculadas respecto de la mediana global se ajustan mejor a una uniforme, con la normal como segunda opción.

    Este patrón es importante precisamente porque los datos empíricos no reproducen los supuestos de la LGN clásica. Los sectores continúan siendo heterogéneos e interdependientes. Sin embargo, el comportamiento descriptivo de sus desviaciones proporciona, según la interpretación del autor, evidencia favorable a una tendencia hacia la nulificación recíproca cuando el sistema se considera como una totalidad.

    Por qué se dejaron de lado las pruebas convencionales de significancia

    El artículo considera inicialmente pruebas para evaluar las diferencias entre medias o medianas sectoriales y sus equivalentes globales, entre ellas procedimientos t de Student y de Wilcoxon, acompañados de bootstrapping. Finalmente sostiene que las pruebas inferenciales disponibles no son adecuadas para extraer conclusiones válidas a partir de esta estructura particular de datos.

    El problema no se reduce a la ausencia de normalidad. Dependiendo del procedimiento, resultan relevantes supuestos acerca de la forma de las distribuciones, la independencia lineal, el emparejamiento de las observaciones y la igualdad de tamaños muestrales. Las variables económicas son interdependientes por su propia naturaleza y el bootstrapping no elimina toda la dificultad: aunque el remuestreo puede romper la relación entre los grupos inmediatamente comparados, no elimina la dependencia existente entre los componentes sectoriales que conforman el grupo global.

    Existe además un matiz especialmente importante: las pruebas descartadas indicaron diferencias estadísticamente significativas. Aun así, el artículo se niega a tratar esos resultados como evidencia inferencial válida porque no se satisfacen adecuadamente las condiciones necesarias. En consecuencia, sustituye esa vía inferencial por un análisis descriptivo —o, como el propio artículo sugiere, quizá más precisamente semidescriptivo— basado en el comportamiento y en las distribuciones de probabilidad de las diferencias.

    Smith, Marx y el mecanismo económico

    El argumento probabilístico constituye sólo una dimensión de la investigación. Una segunda dimensión vuelve a la explicación de Adam Smith sobre el ajuste del mercado de trabajo. Smith sostiene que las ventajas y desventajas totales de los diferentes empleos existentes en una misma localidad deben ser iguales o tender constantemente hacia la igualdad; de lo contrario, los movimientos de trabajadores y capitales tenderían a erosionar las condiciones excepcionalmente favorables o desfavorables.

    El artículo organiza la discusión de Smith alrededor de siete factores que influyen sobre las remuneraciones: la sencillez o dificultad del trabajo; si este resulta agradable o desagradable; el peligro y sus efectos sobre la salud; la regularidad o temporalidad del empleo; el grado de confianza depositado en el trabajador; la probabilidad de éxito profesional; y consideraciones subjetivas como la pasión por una profesión, la búsqueda de reputación, la confianza en las propias capacidades y la confianza en la propia suerte.

    Estos factores son importantes precisamente porque no implican sectores aislados. Al contrario: las tasas sectoriales pueden relacionarse directamente mediante la interdependencia orgánica de la producción capitalista e indirectamente mediante fuerzas comunes que afectan salarios y condiciones laborales. En este sentido, el mecanismo económico descrito por Smith y Marx resulta más naturalmente compatible con marcos probabilísticos generalizados que admiten dependencia que con un modelo clásico que exige independencia recíproca.

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    Entonces, ¿qué establece realmente el artículo?

    La conclusión es favorable al supuesto de uniformidad, pero está cuidadosamente delimitada. En el plano teórico, la lógica de la tendencia smithiana hacia la uniformidad de las tasas sectoriales de plusvalía es consistente con determinadas versiones fuertes y débiles de la Ley de los Grandes Números que permiten variables correlacionadas y/o no exigen identidad distributiva. Esta consistencia formal está condicionada a que puedan satisfacerse los requisitos concretos de los resultados matemáticos pertinentes.

    En el plano empírico, los datos estadounidenses muestran precisamente la heterogeneidad y la interdependencia que impiden formular un argumento simplista basado en la LGN clásica. Al mismo tiempo, el análisis descriptivo de las desviaciones sectoriales produce resultados que apuntan en una dirección favorable a la proposición de Smith y Marx sobre la tendencia hacia la uniformidad de las tasas sectoriales de plusvalía.

    No se trata, por tanto, de una demostración de que toda economía capitalista, en cualquier período histórico, deba presentar una tasa uniforme de plusvalía. Tampoco se afirma que todos los sectores posean la misma tasa en cada instante. La conclusión, más acotada y defendible, es que el supuesto utilizado en los análisis marxistas de largo plazo sobre la tasa media de ganancia posee una formulación probabilística plausible y encuentra evidencia empírica a su favor en el caso estadounidense estudiado.

    La distinción es importante. La contribución del artículo no consiste en eliminar la diversidad sectorial, sino en preguntar si la diversidad existente en el nivel de las partes puede coexistir con una regularidad asintótica en el nivel de la totalidad. Su respuesta es cautelosamente afirmativa, y es precisamente la combinación de heterogeneidad, interdependencia y regularidad sistémica lo que vuelve al problema interesante tanto desde las matemáticas como desde la economía política.

    Artículo original: Gómez Julián, J. M. (2022). «Sobre la validez del supuesto de uniformidad en las tasas de plusvalía sectorial desde la teoría de las probabilidades». Ciencia Económica, Año 11, No. 17, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Economía. DOI: 10.22201/fe.24484962e.2022.11.17.2. Acceso abierto bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0.
  • Descubriendo La Verdad: Genética, Arqueología y la Descendencia Palestina de Los Antiguos Judíos

    Descubriendo La Verdad: Genética, Arqueología y la Descendencia Palestina de Los Antiguos Judíos

    Los antiguos judeanos de Judea como ancestros directos de los palestinos contemporáneos

    Arqueología, paleogenómica, historiografía, epigrafía y lingüística contra la narrativa del exilio y el «retorno»: una síntesis de la monografía de José Mauricio Gómez Julián.
    La monografía parte de una pregunta histórica con consecuencias políticas directas: ¿quiénes son, estrictamente hablando, los descendientes de los antiguos judeanos de Judea?

    Su tesis es que la convergencia de la arqueología crítica del Levante meridional, la historiografía, la epigrafía, la paleogenómica y genética de poblaciones y la lingüística histórica apunta a que los palestinos contemporáneos constituyen los herederos demográficos más directos de las antiguas poblaciones de la región, incluidos los judeanos del Reino de Judá. Frente a ello, las poblaciones judías modernas presentan historias demográficas heterogéneas, con proporciones variables de ascendencia levantina y aportes adquiridos mediante migraciones, conversiones y mezcla con poblaciones europeas, africanas y asiáticas.

    El argumento no depende de una sola disciplina. Su núcleo consiste precisamente en la corroboración cruzada de líneas de evidencia independientes: el origen cananeo de los primeros israelitas, la inexistencia de una expulsión romana general de Palestina, la continuidad arqueológica durante las transiciones bizantina e islámica, los datos genómicos y la continuidad lingüística y toponímica.
    Una cautela metodológica central: la monografía distingue expresamente entre consensos robustos, conclusiones bien fundamentadas y cuestiones todavía abiertas. No sostiene que cada detalle posea el mismo grado de certeza. En particular, todavía no se ha publicado en una revista revisada por pares el genoma de un individuo identificable inequívocamente como «judeano» del Reino de Judá. Por ello, la conexión específica con los judeanos se infiere mediante la convergencia entre continuidad arqueológica e histórica y la comparación genética con poblaciones levantinas antiguas, no mediante una comparación directa entre un «genoma judeano» y palestinos modernos.

    De la Biblia como relato fundacional a la historia crítica

    La investigación comienza por el problema metodológico de utilizar la Biblia como si fuera una crónica histórica. Revisa la revolución historiográfica asociada con Thomas L. Thompson, Niels Peter Lemche, Philip R. Davies y Keith W. Whitelam, la llamada «escuela minimalista», y la confronta con las objeciones maximalistas y con posiciones intermedias como las de William G. Dever y Lester Grabbe.

    El punto fundamental no consiste en afirmar que todo contenido bíblico carezca de historicidad. La monografía subraya precisamente que las posiciones extremas han dado paso a un terreno intermedio: existe material históricamente aprovechable, especialmente desde el primer milenio a. C., pero los relatos patriarcales, el Éxodo, la conquista militar de Canaán y la monarquía unificada en la escala descrita por el texto bíblico no cuentan con el respaldo arqueológico que la historiografía tradicional les atribuía.

    Mario Liverani proporciona una de las claves interpretativas del trabajo mediante su distinción entre «historia normal» e «historia inventada»: las antiguas entidades políticas de Israel y Judá deben reconstruirse mediante arqueología, epigrafía, crítica textual y fuentes comparativas, mientras que las grandes narrativas fundacionales deben analizarse también como construcciones político-teológicas desarrolladas por la comunidad postexílica.

    Los primeros israelitas surgieron de Canaán

    Uno de los pilares más robustos del argumento es el origen autóctono cananeo de los primeros israelitas. Alrededor de 1200 a. C. surgieron aproximadamente 250 pequeñas aldeas sin murallas en las tierras altas centrales. Su cerámica muestra continuidad con las tradiciones del Bronce Tardío, no aparecen estratos generalizados de destrucción atribuibles a una conquista exterior y la organización de los asentamientos es compatible con poblaciones locales en proceso de sedentarización.

    Israel Finkelstein y William G. Dever, pese a sus profundas diferencias historiográficas y cronológicas, convergen en este punto: las poblaciones que posteriormente serían identificadas como israelitas surgieron principalmente desde el interior de la sociedad cananea, no como una población extranjera que conquistó Canaán desde fuera.

    La epigrafía: Merneptah y Tel Dan

    La monografía incorpora una línea de evidencia que el HTML anterior prácticamente omitía: la epigrafía. La estela de Merneptah, hacia 1208 a. C., contiene la primera referencia extrabíblica conocida a «Israel» y lo identifica mediante un determinativo egipcio correspondiente a un pueblo o grupo socioétnico, no a un Estado territorial.

    La estela de Tel Dan, del siglo IX a. C., contiene la secuencia generalmente interpretada como «Casa de David». La lectura fue discutida por algunos minimalistas, pero es aceptada por la mayoría de los especialistas. Para la monografía, estas inscripciones introducen una distinción decisiva: la crítica al relato bíblico no requiere negar la existencia histórica de Israel o de una dinastía davídica. Lo que la evidencia extrabíblica no confirma es el Éxodo, la conquista de Canaán ni un imperio salomónico de las dimensiones descritas en la Biblia.

    Del politeísmo cananeo al monoteísmo yahvista

    Otro componente sustancial del paper es la evolución religiosa de Israel. A partir de Mark S. Smith, William G. Dever, Othmar Keel, Christoph Uehlinger y Thomas Römer, la monografía presenta el monoteísmo yahvista no como el punto inicial de la historia israelita, sino como el resultado de un proceso histórico prolongado.

    La evidencia textual, arqueológica y epigráfica muestra la coexistencia de Yahweh, El, Baal y Asherah en distintos momentos de la religión israelita. Las inscripciones de Kuntillet Ajrud y Khirbet el-Qom, junto con figurillas judeanas, altares, piedras cultuales y otros materiales, documentan prácticas religiosas incompatibles con la imagen retrospectiva de un Israel primordialmente monoteísta.

    El proceso habría avanzado desde el politeísmo y la monolatría hacia un monoteísmo más exclusivo, acelerado por la crisis del exilio babilónico y consolidado durante el período persa. La posible influencia del zoroastrismo sobre elementos posteriores del judaísmo —dualismo, escatología, angelología— es tratada expresamente como un debate abierto, no como una conclusión establecida.

    El caso filisteo

    La monografía también utiliza a los filisteos como ejemplo de la capacidad histórica del sustrato levantino para absorber poblaciones migrantes. El ADN antiguo de Ascalón muestra un componente relacionado con el sur de Europa durante el Hierro I temprano que deja de ser detectable aproximadamente dos siglos más tarde, coincidiendo con una creciente integración cultural en el entorno cananeo.

    De ahí no se concluye que los palestinos sean simplemente «descendientes de los filisteos». El argumento es más amplio: los palestinos contemporáneos representan una síntesis histórica de las sucesivas poblaciones del Levante meridional —cananeos, israelitas, judeanos, samaritanos, filisteos, fenicios y otros grupos— sobre un sustrato local caracterizado por una fuerte continuidad demográfica.

    Asirios, babilonios y la diferencia entre deportar una élite y vaciar un territorio

    La monografía insiste en distinguir las deportaciones históricamente documentadas de la idea de un vaciamiento demográfico total. Tras la conquista asiria del Reino de Israel, una parte de la población fue deportada, otra huyó hacia Judá y una cantidad considerable permaneció en el territorio. La deportación imperial afectaba de manera desproporcionada a élites políticas, administrativas y especializadas; no equivalía automáticamente a eliminar a toda la población campesina.

    El mismo principio se aplica a la conquista babilónica. Jerusalén sufrió una destrucción profunda y hubo deportaciones reales, pero otras zonas —particularmente Benjamín— muestran continuidad rural. Por ello, el llamado «exilio babilónico» se interpreta como una ruptura política, institucional y cultural de enorme importancia, pero no como la desaparición física de la población de Judá.

    Durante el período persa se consolidó progresivamente el judaísmo como sistema religioso diferenciado. Esa transformación proporciona el contexto histórico en el que la monografía sitúa la redacción y reorganización de una parte fundamental de la tradición bíblica.

    De Ioudaios a «judío»: conversiones asmoneas y transformación de la identidad

    La expansión asmonea de los siglos II y I a. C. constituye otro punto de inflexión. Juan Hircano I impuso la circuncisión y la observancia de la ley judía a los idumeos; Aristóbulo I hizo lo propio con poblaciones itureas. La propia dinastía herodiana procedía de aquella población idumea incorporada al judaísmo.

    Siguiendo a Shaye J. D. Cohen, la monografía subraya la transformación semántica de Ioudaios: de una designación primordialmente etnogeográfica —«judeano», habitante de Judea— pasó a adquirir un sentido también religioso y cultural. Desde entonces, era posible convertirse en judío sin haber nacido judeano. Esta transformación constituye una precondición conceptual para comprender la posterior expansión de la diáspora.

    El mito de una expulsión romana total

    Las guerras contra Roma fueron devastadoras. La destrucción del Segundo Templo en 70 d. C. y, especialmente, la rebelión de Bar Kojba de 132–135 d. C. provocaron enormes pérdidas humanas y materiales en Judea. La monografía no minimiza esa destrucción.

    Lo que rechaza es una afirmación distinta: que Roma deportara en masa a la población judía de toda Palestina y vaciara la tierra. Adriano prohibió el acceso judío a Aelia Capitolina —Jerusalén—, pero no existe evidencia de una política romana de deportación total de Palestina. La continuidad de asentamientos en diversas regiones y el desplazamiento del centro de la vida judía hacia Galilea contradicen ese escenario.

    En Galilea surgieron centros rabínicos como Usha, Séforis y Tiberíades; allí se compiló la Mishná hacia el año 200 y posteriormente el Talmud de Jerusalén. La destrucción romana fue, por tanto, enormemente importante en el plano institucional y regional, pero no produjo la desaparición física de la población judía de la tierra.

    • Consenso historiográfico: la inexistencia de una expulsión romana masiva de todos los judíos de Palestina no es una tesis exclusiva de Shlomo Sand. Historiadores como Israel Bartal y Anita Shapira reconocen que la idea de un exilio colectivo impuesto por Roma pertenece mucho más a la cultura popular que a la historiografía especializada.
    • Matiz necesario: aceptar que no hubo una expulsión general no implica negar las muertes, esclavizaciones, desplazamientos locales y destrucciones producidas por las guerras romanas.
    • Diáspora: la existencia de importantes comunidades judías fuera de Palestina es anterior a las guerras romanas y debe explicarse mediante una combinación de migraciones, crecimiento demográfico y conversiones, no mediante un único episodio de expulsión.

    De la permanencia a la conversión: continuidad de la población palestina

    Este es uno de los eslabones centrales de la monografía. Si la población rural no fue expulsada de manera general, la pregunta pasa a ser qué ocurrió con ella. La respuesta propuesta es una transformación religiosa progresiva sobre una base demográfica ampliamente continua.

    Durante los siglos IV al VII, una parte creciente de la población de Palestina se cristianizó bajo dominio bizantino. Después de la conquista árabe de 634–638, la islamización tampoco ocurrió de manera inmediata. Los modelos demográficos y la evidencia arqueológica examinados en el paper sitúan el proceso a lo largo de varios siglos, hasta la época medieval tardía.

    Gideon Avni encuentra una notable continuidad de los patrones de asentamiento y de la cultura material durante la transición bizantino-islámica. Richard Bulliet y otros investigadores muestran asimismo que la conversión al islam siguió una trayectoria gradual. El resultado es fundamental para el argumento: cambió la religión de la población mucho más rápidamente que su composición biológica.

    La continuidad judía tampoco desapareció

    La monografía enfatiza que la presencia judía en Palestina nunca se extinguió por completo. Comunidades judías sobrevivieron durante la Antigüedad tardía, la Edad Media y el período otomano; los llamados Musta’arabim, judíos autóctonos arabizados, compartían lengua y numerosas prácticas cotidianas con sus vecinos musulmanes y cristianos.

    Este hecho no contradice la tesis de continuidad palestina. Al contrario, para el paper demuestra que permanecer en el territorio no exigía conservar una religión determinada: distintas ramas de una población históricamente relacionada podían permanecer como judías, convertirse al cristianismo o posteriormente al islam.

    Ben-Gurión, Ben-Zvi, Borochov y Belkind

    La monografía concede especial importancia a que varios dirigentes del sionismo temprano sostuvieron, antes de la consolidación del conflicto nacional, que los fellahin palestinos descendían en buena medida de poblaciones judías y cananeas antiguas que permanecieron en la tierra y cambiaron posteriormente de religión.

    David Ben-Gurión y Yitzhak Ben-Zvi defendieron esta continuidad en trabajos de 1918; Ber Borochov había formulado una tesis similar en 1905, Israel Belkind rechazó en 1928 la idea de que los judíos hubieran dejado de habitar el país tras Roma, y Ben-Zvi volvió sobre la ascendencia local de los fellahin en 1929. El paper argumenta que esta interpretación perdió centralidad posteriormente a medida que cambiaron las necesidades políticas del movimiento sionista.

    La paleogenómica: continuidad, mezcla y los límites de lo que el ADN puede demostrar

    La paleogenómica proporciona la dimensión cuantitativa del argumento, pero la monografía advierte expresamente contra utilizar categorías estadísticas como si fueran poblaciones históricas perfectamente delimitadas.

    El estudio de Agranat-Tamir y colaboradores analizó decenas de genomas del Levante de las edades del Bronce y del Hierro. Pese a la diversidad cultural y política regional, esos individuos muestran una base genética relacionada y permiten establecer una referencia para estudiar la continuidad con las poblaciones actuales.

    • Palestinos contemporáneos: los modelos examinados en la monografía sitúan aproximadamente entre 81 % y 87 % de su ascendencia en poblaciones levantinas de la Edad del Bronce, complementada por componentes posteriores, entre ellos aportes africanos y europeos.
    • Judíos asquenazíes: distintos estudios de genoma completo encuentran una población claramente mezclada. Carmi et al. la modelan aproximadamente como 50 % de origen medio-oriental y 50 % europeo, mientras otros análisis producen intervalos diferentes según el método empleado. Una parte importante del componente europeo procede del sur de Europa.
    • Cuello de botella asquenazí: la población moderna deriva de un severo cuello de botella estimado en aproximadamente 350 individuos hace unos 600–800 años.
    • Erfurt: el ADN de 33 judíos asquenazíes medievales del siglo XIV revela una heterogeneidad genética mayor que la actual, posteriormente reducida mediante deriva genética y endogamia.
    • Cromosoma Y: alrededor del 70 % de los cromosomas Y judíos y el 82 % de los palestinos musulmanes analizados por Nebel et al. pertenecían al mismo acervo cromosómico general, dominado por linajes J1 y J2, mostrando un profundo sustrato patrilineal levantino compartido.
    • Judíos mizrajíes: constituyen un matiz decisivo. La monografía señala proporciones de ascendencia levantina del orden del 80–90 % en diferentes poblaciones mizrajíes, comparables a las palestinas.
    Lo que los datos permiten afirmar con mayor precisión: los palestinos contemporáneos muestran, a escala de genoma completo, una proximidad muy elevada con las antiguas poblaciones levantinas y una continuidad superior a la observada en los asquenazíes, cuya historia incluye una considerable mezcla europea. Pero esto no significa que los judíos modernos carezcan de ascendencia levantina. La monografía rechaza explícitamente esa conclusión simétrica.

    Tampoco existe todavía un conjunto publicado de genomas inequívocamente identificados como judeanos del Reino de Judá. Los datos preliminares de Kiriath-Jearim mencionados en el trabajo apuntan hacia continuidad con perfiles cananeos, pero su publicación formal se encuentra pendiente. Además, herramientas como qpAdm pierden capacidad para discriminar entre fuentes históricas estrechamente relacionadas, y los componentes de programas como ADMIXTURE son construcciones estadísticas, no pueblos históricos literalmente preservados en el ADN.

    La hipótesis jázara

    La monografía distingue también entre la existencia histórica de conversiones al judaísmo entre la élite jázara —que no se discute en términos generales— y la afirmación mucho más fuerte de que los jázaros constituyeran el origen principal de los asquenazíes. Los análisis genómicos modernos no encuentran la contribución caucásica o centroasiática masiva que esa hipótesis requeriría. Por ello, el paper considera refutada la hipótesis jázara como explicación principal del origen asquenazí.

    La genética no puede fundamentar derechos territoriales; pero sí puede someter a prueba afirmaciones genealógicas cuando esas afirmaciones se utilizan como argumentos políticos.

    Lengua: cananeo → hebreo → arameo → árabe

    El argumento lingüístico complementa la evidencia genética. El hebreo pertenece al conjunto de lenguas cananeas. Con la expansión de los grandes imperios mesopotámicos, el arameo se convirtió progresivamente en lengua franca y desplazó al hebreo en numerosos usos cotidianos, sin que ello implicara un reemplazo de la población.

    Después de la conquista islámica ocurrió un proceso estructuralmente semejante. El árabe sustituyó al griego en la administración bajo los omeyas y fue reemplazando paulatinamente al arameo entre la población local. La transición lingüística se prolongó durante siglos.

    Por ello, la trayectoria cananeo → hebreo → arameo → árabe no representa para la monografía una sucesión de cuatro pueblos que se reemplazaron mutuamente, sino en gran medida una sucesión de lenguas habladas sobre una base poblacional históricamente continua.

    Toponimia y etnografía: la memoria conservada en el paisaje

    Los nombres de lugares refuerzan esa interpretación. Beit Lahm (Belén), Beisan (Beth-shean), Bir as-Saba (Be’er Sheva), ‘Anata (Anathoth), Seilun (Shiloh) y numerosos topónimos más muestran la conservación y transformación fonética de nombres antiguos dentro del árabe palestino.

    La investigación recupera también los trabajos etnográficos de Tawfiq Canaan y Hilma Granqvist. Canaan documentó prácticas campesinas palestinas con posibles antecedentes preislámicos y precristianos, entre ellas el término ard ba’liyyeh para las tierras dependientes de la lluvia, que preserva lingüísticamente el nombre de Baal, la antigua divinidad cananea asociada a las tormentas.

    El hebreo moderno

    El paper contrapone esta continuidad orgánica con la recuperación moderna del hebreo. Siguiendo especialmente a Ghil’ad Zuckermann, caracteriza al hebreo israelí como una lengua revitalizada en los siglos XIX y XX sobre bases semíticas antiguas pero con una influencia estructural significativa de lenguas europeas —especialmente el yidis— habladas por numerosos revitalizadores.

    La monografía reconoce que existen formulaciones más radicales, como la de Paul Wexler, que no representan el consenso lingüístico. Su argumento no depende de ellas: basta con distinguir entre una lengua revitalizada conscientemente y una cadena dialectal que evolucionó históricamente en el mismo territorio.

    La diáspora judía como mosaico histórico

    Si Roma no expulsó en bloque a la población de Palestina, queda por explicar la enorme diáspora judía ya existente en la Antigüedad. La respuesta de la monografía no es monocausal. La diáspora se formó mediante migraciones, conversiones voluntarias, conversiones forzadas y absorción matrimonial de poblaciones locales, con pesos relativos diferentes según el lugar y la época.

    Las conversiones asmoneas demuestran tempranamente que la pertenencia judía podía adquirirse. Durante el mundo grecorromano existieron prosélitos y «temerosos de Dios», aunque la magnitud exacta del proselitismo activo es objeto de debate entre especialistas como Louis Feldman y Martin Goodman.

    La extraordinaria expansión demográfica del judaísmo antiguo —desde una población comparativamente reducida tras la conquista babilónica hasta varios millones de personas durante el período romano— constituye para el paper una fuerte evidencia de que la conversión desempeñó un papel sustancial que el crecimiento natural por sí solo difícilmente puede explicar.

    La monografía examina después casos muy distintos: el reino himyarita de Arabia meridional, las discutidas tradiciones sobre conversiones bereberes, Beta Israel en Etiopía, Bene Israel y Cochin en India, los judíos de Kaifeng en China y las comunidades sefardíes y asquenazíes de Europa. El resultado no es una única genealogía, sino un mosaico de comunidades con historias biológicas y culturales diferentes vinculadas por el judaísmo.

    Dos simplificaciones que el propio paper rechaza:

    1. No es sostenible que todos los judíos modernos desciendan biológicamente de manera lineal y homogénea de los antiguos israelitas.

    2. Tampoco es sostenible afirmar que los judíos modernos no poseen ninguna conexión genética con el antiguo Levante.

    La evidencia muestra, precisamente, una historia de continuidad levantina combinada con grados muy diferentes de mezcla según cada comunidad.

    Las implicaciones historiográficas y políticas

    La monografía no presenta sus conclusiones demográficas como políticamente neutrales. Su punto de partida teórico es explícitamente gramsciano: las narrativas históricas pueden convertirse en mecanismos de hegemonía cuando pasan a funcionar como «sentido común» legitimador de relaciones políticas presentes.

    Desde esta perspectiva, el relato de un pueblo étnicamente continuo expulsado por Roma y «retornado» dos milenios más tarde cumple, según el paper, una función política específica: transforma una colonización moderna en la restauración de una soberanía ancestral. La investigación contrapone ese relato a la historia documentada del sionismo europeo, la Declaración Balfour de 1917, el Mandato británico, la inmigración organizada, la partición de 1947, la Nakba de 1948 y el posterior patrocinio estadounidense de Israel.

    El paper sitúa así al Estado de Israel dentro de la historia moderna del colonialismo de asentamiento y de los intereses geopolíticos occidentales en Oriente Medio, y sostiene que la narrativa bíblico-genealógica opera como uno de sus dispositivos de legitimación cultural.

    Esta interpretación no se presenta como una crítica al judaísmo ni a los judíos como población. La monografía dedica una sección específica a voces judías e israelíes críticas del sionismo —entre ellas Tony Judt, Judith Butler, Norman Finkelstein y los llamados «nuevos historiadores» israelíes— precisamente para distinguir entre judaísmo, identidad judía, historiografía y proyecto político sionista.

    Lo que la monografía considera establecido —y lo que no

    • Consenso robusto: los primeros israelitas surgieron principalmente del sustrato cananeo local, no mediante una conquista exterior de Canaán como la descrita en Josué.
    • Consenso robusto: Roma no llevó a cabo una deportación masiva de toda la población judía de Palestina tras las guerras de los siglos I y II.
    • Consenso robusto según la síntesis del paper: una parte predominante de la población palestina desciende de poblaciones antiguas del Levante que permanecieron en la región y atravesaron sucesivas transformaciones religiosas y lingüísticas.
    • Conclusión bien fundamentada, con matices: las comunidades judías de la diáspora se formaron mediante combinaciones diferentes de ascendencia levantina, migración, conversión y mezcla con poblaciones locales.
    • Conclusión bien fundamentada: la secuencia lingüística cananeo–hebreo–arameo–árabe es compatible con cambios de lengua sin sustitución demográfica general.
    • Conclusión bien fundamentada: judíos y palestinos comparten un profundo sustrato genético levantino; las diferencias actuales reflejan historias posteriores divergentes de permanencia, migración, endogamia, mezcla y deriva genética.
    • Debates abiertos y límites: no existe todavía ADN publicado inequívocamente atribuible a individuos judeanos del Reino de Judá; la magnitud relativa del proselitismo antiguo continúa discutida; las proporciones genéticas dependen de modelos estadísticos y poblaciones de referencia; y algunas cuestiones religiosas e historiográficas, como el alcance de influencias zoroastrianas, permanecen abiertas.

    Conclusión: continuidad bajo la transformación

    La tesis final de la monografía no consiste en imaginar una población palestina biológicamente «pura» ni inmutable. Es prácticamente lo contrario: la continuidad histórica puede coexistir con migraciones, mezclas, cambios religiosos, transformaciones culturales y sustituciones lingüísticas profundas.

    La población del Levante meridional absorbió durante milenios a cananeos, israelitas, judeanos, samaritanos, filisteos y otros grupos. Las conquistas asiria, babilónica, persa, helenística, romana, bizantina y árabe transformaron profundamente las instituciones, religiones y lenguas de la región sin producir, en la mayoría de esos episodios, una sustitución completa de su población.

    Dentro de ese proceso histórico, el paper sostiene que los palestinos contemporáneos representan la principal continuidad demográfica de las poblaciones antiguas que permanecieron en el territorio, incluidos los antiguos judeanos, mientras las poblaciones judías modernas presentan trayectorias heterogéneas: algunas —particularmente las mizrajíes— conservan niveles muy elevados de ascendencia levantina; otras —como los asquenazíes— combinan una ascendencia levantina sustancial con una contribución europea igualmente sustancial.

    Por ello, el estudio rechaza simultáneamente dos extremos: tanto la ficción de una continuidad biológica homogénea y exclusiva entre todos los judíos modernos y los antiguos habitantes de Judea como la afirmación inversa de que los judíos modernos carezcan de raíces levantinas.

    Finalmente, la monografía insiste en una frontera normativa fundamental: la genética no concede derechos territoriales y la proximidad genética no determina quién merece ciudadanía, dignidad, autodeterminación o derechos políticos. Su relevancia aparece cuando una determinada genealogía histórica es utilizada como justificación política. En ese caso, sostiene el autor, las ciencias históricas, arqueológicas, lingüísticas y genómicas tienen legitimidad para someter esa genealogía a examen.

    De este modo, arqueología, historiografía, epigrafía, genética y lingüística convergen en la tesis que organiza toda la investigación: la historia de Palestina es mucho más una historia de continuidad humana bajo transformaciones sucesivas que una historia de expulsión total seguida, dos mil años después, por el retorno de la misma población.

  • La Inflación No Siempre Es Un Fenómeno Monetario ni se manifiesta en todas partes.

    La Inflación No Siempre Es Un Fenómeno Monetario ni se manifiesta en todas partes.

    Más allá de la curva de Phillips — Inflación, cambio tecnológico y plusvalía
    Economía política Oct.–nov. 2025 · 10 min de lectura

    Más allá de la curva de Phillips

    Un estudio con datos estadounidenses de 1968 a 2021 no encuentra una relación inversa significativa de largo plazo entre inflación y desempleo y plantea, desde una perspectiva marxista, que la inflación funciona como un mecanismo de ajuste del salario real mediante el cual los beneficios del cambio tecnológico pueden transformarse en plusvalía relativa.

    La curva de Phillips ocupa desde hace décadas un lugar central en la macroeconomía convencional: la idea de que inflación y desempleo mantienen una relación inversa que condiciona las opciones de política económica. Este estudio somete esa relación a contraste empírico y plantea una explicación alternativa de la inflación desde la economía política marxista.

    Utilizando datos de Estados Unidos para el período 1968–2021, la investigación no encuentra una relación estadísticamente significativa de largo plazo entre inflación y desempleo. En cambio, identifica relaciones relevantes entre los indicadores de cambio tecnológico —aproximados mediante el gasto en investigación y desarrollo (I+D)—, los precios, los salarios reales y la tasa de plusvalía.

    La hipótesis central es que la inflación no debe entenderse únicamente como un desequilibrio entre oferta y demanda ni como un fenómeno puramente monetario. Desde el marco desarrollado en el artículo, funciona también como un mecanismo de ajuste salarial dentro del proceso de acumulación capitalista.

    Qué está realmente en juego con la curva de Phillips

    El artículo reconstruye el desarrollo intelectual de la curva de Phillips: el trabajo de William Phillips de 1958 sobre desempleo y variación de los salarios nominales, y la posterior adaptación de Samuelson y Solow al vínculo entre desempleo e inflación. Esa reconstrucción histórica describe cómo se formuló y consolidó la teoría; no equivale, por sí misma, a conceder que exista una relación económica universal y estable entre ambas variables.

    La pregunta empírica es precisamente si esa relación inversa puede sostenerse frente a los datos. Para Estados Unidos en el período analizado, la respuesta obtenida es negativa: cuando se examinan las relaciones de largo plazo y se introducen controles, no aparece una asociación inversa estadísticamente significativa capaz de sostener el trade-off convencional.

    El alcance exacto de esta conclusión El estudio no necesita afirmar que una sola muestra histórica haya demostrado por sí misma la inexistencia universal de toda posible curva de Phillips. Lo que demuestra es que la relación no aparece de manera significativa en los datos estadounidenses analizados. La investigación funciona así como una primera pieza de un programa empírico más amplio: si se quiere evaluar la pretensión general de existencia de la curva, el análisis debe replicarse en otros períodos, países, estructuras económicas y especificaciones. Esta investigación coloca la primera piedra; el edificio completo exige más evidencia.

    Una estrategia empírica más amplia que una simple correlación

    El estudio combina análisis descriptivo, inferencia bayesiana, herramientas de series temporales y un modelo bayesiano de la tasa de plusvalía. Las distintas técnicas no cumplen la misma función: cada una permite examinar una parte diferente de la estructura propuesta.

    Correlaciones bayesianas

    Se estiman correlaciones ordinarias y parciales de Pearson y Kendall entre indicadores de cambio tecnológico, inflación y desempleo. Las correlaciones parciales permiten controlar variables como el PIB nominal, el PIB real y los salarios reales. La evidencia se evalúa mediante factores bayesianos, utilizando BF > 3 como criterio de evidencia sustancial a favor de una correlación.

    Los resultados no pueden reducirse a la frase “más I+D siempre implica más inflación”. Las correlaciones ordinarias varían según la fuente de I+D y el indicador de precios: aparecen relaciones tanto positivas como negativas. Sin embargo, al introducir controles emergen relaciones positivas particularmente importantes entre el gasto en I+D federal y capitalista y el índice de precios al consumidor.

    También resulta central el papel de los salarios reales: al controlar su efecto, varias correlaciones negativas entre las fuentes de cambio tecnológico y la inflación total dejan de ser estadísticamente significativas. Esto es coherente con la hipótesis de que el salario real ocupa una posición mediadora en el mecanismo estudiado.

    Causalidad de Granger

    Las pruebas de Granger del artículo no se utilizan para afirmar que “el desempleo no causa la inflación”. Su objeto son las relaciones temporales entre los indicadores de cambio tecnológico y los indicadores de precios, empleando uno, dos y tres rezagos.

    Con un rezago se encuentran relaciones estadísticamente significativas entre todos los tipos de indicadores de cambio tecnológico y todos los tipos de indicadores de precios. Además, el promedio de los valores-p es menor cuando los indicadores tecnológicos actúan como variables explicativas que cuando lo hacen los precios. Con dos rezagos, los indicadores de precios explican la I+D capitalista; con tres, vuelve a predominar el cambio tecnológico como determinante temporal de los precios.

    El resultado, por tanto, es más complejo que una causalidad mecánica en un único sentido: existen interacciones y retroalimentaciones, aunque el patrón temporal proporciona evidencia importante a favor del papel del cambio tecnológico.

    Modelos de corrección de errores

    Tras las comprobaciones correspondientes de las propiedades de las series, los modelos de corrección de errores encuentran que el gasto federal en I+D determina estadísticamente la inflación subyacente, el IPC y el IPP; que el gasto capitalista en I+D determina el IPC y el IPP; y que la I+D de otras fuentes determina igualmente diversos indicadores de precios.

    En la dirección contraria, la inflación subyacente aparece como el canal mediante el cual los precios pueden determinar los indicadores de cambio tecnológico. De nuevo, el resultado describe una estructura dinámica con retroalimentaciones, no una flecha causal simplista.

    · · ·

    Los salarios también cuentan una historia

    El trabajo examina directamente la dinámica de salarios y precios. Las series no poseen la misma estructura probabilística: el crecimiento de los salarios nominales se ajusta a una distribución Gamma, el crecimiento de la inflación total a una distribución Cauchy y el de la inflación subyacente a una distribución logística.

    Esa diferencia importa. Comparar directamente parámetros de distribuciones tan distintas puede inducir a conclusiones incorrectas. Por ello, el artículo utiliza análisis de tendencia-ciclo mediante ondículas de Daubechies, que permiten comparar la dinámica temporal sin imponer una estructura distributiva común.

    Las tendencias obtenidas muestran que los indicadores de precios se encuentran sistemáticamente por encima de los salarios nominales y reales en las comparaciones realizadas. Esto conecta la dinámica inflacionaria con la evolución del poder adquisitivo y prepara el terreno para el mecanismo marxista que constituye el núcleo teórico del artículo.

    El mecanismo marxista: de la innovación al ajuste del salario real

    Cuando un capitalista introduce una innovación tecnológica que eleva la productividad, puede producir mercancías en mejores condiciones que sus competidores y obtener temporalmente una plusvalía extraordinaria: una ventaja derivada de encontrarse por delante de las condiciones productivas medias.

    Pero esa ventaja no puede durar indefinidamente. La competencia impulsa la difusión de la tecnología. Los demás capitalistas adoptan las nuevas técnicas para no quedar rezagados y, a medida que la innovación se generaliza, desaparece la ventaja extraordinaria del pionero.

    Aquí entra el elemento central de la hipótesis. Frente a los aumentos de productividad, la inflación puede operar como mecanismo de ajuste del salario real: los precios aumentan sin que los salarios nominales tengan que reducirse directamente y, si estos no crecen en la misma proporción, disminuye el poder adquisitivo de los trabajadores.

    De esta manera, los beneficios del cambio tecnológico pueden continuar repercutiendo positivamente en la tasa de plusvalía incluso después de que la innovación se haya difundido. El mecanismo no consiste simplemente en que “la inflación absorba una diferencia de costos”. Su elemento distributivo decisivo es la reducción relativa del salario real frente al aumento de productividad.

    Innovación tecnológica
    I+D federal y privada
    Plusvalía extraordinaria
    ventaja temporal
    Difusión tecnológica
    competencia capitalista
    Presión sobre la
    tasa de ganancia
    Inflación
    ajuste del salario real
    Menor poder adquisitivo
    del trabajo
    Plusvalía relativa
    para la clase capitalista
    Acumulación y
    desigualdad
    Fig. 1 — Versión divulgativa del mecanismo desarrollado en el Diagrama 1 del artículo.

    La prueba que conecta tecnología, precios y plusvalía

    Una de las piezas empíricas más importantes del estudio es un modelo lineal generalizado bayesiano objetivo. La variable dependiente es el logaritmo natural de la tasa de plusvalía bruta; como variables explicativas se utilizan el logaritmo del gasto global en I+D y el logaritmo del índice de precios al consumidor.

    49–61 % intervalo de varianza de la tasa de plusvalía bruta explicada por I+D global e IPC
    0,709 mediana del coeficiente del gasto global en I+D
    0,195 mediana del coeficiente del IPC

    El modelo alcanza un R² de 0,55. Al estar formulado en logaritmos, los coeficientes pueden interpretarse como elasticidades. Además, presenta buenos indicadores de validación cruzada y factores de inflación de la varianza de 1,17 para ambas variables explicativas.

    Este resultado es especialmente importante porque enlaza empíricamente tres componentes que la interpretación teórica presenta como relacionados: cambio tecnológico, inflación y tasa de plusvalía. No se trata solo de observar que tecnología y precios se mueven conjuntamente; ambos contienen información sustancial para explicar la variación de la plusvalía bruta.

    · · ·

    Qué sostiene realmente el artículo sobre la inflación

    La interpretación marxista propuesta considera la inflación como parte de la lucha distributiva entre capital y trabajo. Cuando el incremento de los precios reduce los salarios reales, los aumentos de productividad pueden beneficiar principalmente al capital mediante un aumento de la tasa de plusvalía.

    Desde esta perspectiva, la inflación desempeña una función sistémica: contribuye a transformar los efectos temporales de la plusvalía extraordinaria en plusvalía relativa para el conjunto de la clase capitalista, preservando los beneficios de la innovación incluso después de que las nuevas tecnologías se hayan generalizado.

    La inflación aparece así no como un mero accidente monetario, sino como un mecanismo vinculado a la acumulación capitalista, al ajuste de los salarios reales y a la distribución del ingreso entre capital y trabajo.

    Esto tampoco implica negar que las variables monetarias puedan desempeñar un papel. La tesis más precisa es que reducir la inflación a un fenómeno puramente monetario resulta insuficiente para explicar las relaciones empíricas y distributivas estudiadas.

    Lo que el artículo no pretende haber terminado

    El trabajo delimita expresamente sus propias fronteras. La investigación utiliza únicamente datos de Estados Unidos y cubre el período 1968–2021. Por ello, sus resultados no deben presentarse como si una sola investigación hubiese agotado la demostración histórica de la inexistencia de la curva de Phillips en toda economía, época o contexto.

    Pero esta limitación no neutraliza el hallazgo. Si una relación presentada durante décadas como pieza fundamental de la teoría macroeconómica no aparece en una serie estadounidense extensa y bajo una estrategia estadística amplia, existe una razón sustantiva para cuestionar su generalidad y seguir sometiéndola a prueba.

    La primera pieza del rompecabezas La conclusión adecuada no es “la curva queda universalmente refutada con una sola muestra”, pero tampoco “quizá la curva siga siendo válida y este resultado sea una anomalía”. El estudio aporta una primera pieza empírica dentro de un problema más grande. Para completar el rompecabezas hace falta repetir este tipo de investigación en más países, períodos históricos y estructuras económicas. Cada nueva replicación permitirá evaluar hasta dónde puede sostenerse —o desmontarse— la pretensión general de una relación inversa entre inflación y desempleo.

    Las limitaciones importan, pero también indican por dónde continuar

    El gasto en I+D como proporción del PIB es una aproximación al cambio tecnológico, no una medición exhaustiva. No captura plenamente los spillovers tecnológicos, las transferencias internacionales de tecnología, las innovaciones organizacionales, el aprendizaje por la práctica, las mejoras incrementales no formalizadas ni toda la adopción creativa de tecnologías ya existentes.

    Al mismo tiempo, el artículo defiende su utilización porque ofrece series largas, comparables y metodológicamente estandarizadas y porque existe una relación bien documentada entre I+D y medidas posteriores de productividad. Precisamente porque omite formas reales de cambio tecnológico, el indicador puede interpretarse como una cota inferior conservadora del cambio tecnológico total.

    El propio estudio señala además que las relaciones encontradas son complejas y pueden estar afectadas por variables no incorporadas al análisis. También reconoce que, aunque el núcleo teórico queda delineado y sometido a verificación econométrica, todavía debe conectarse con otros componentes de la teoría marxista, como los ciclos económicos y la tendencia decreciente de la tasa media de ganancia.

    ¿Y qué implica todo esto para la política económica?

    Aquí conviene no atribuirle al artículo conclusiones que todavía no desarrolla. El trabajo no presenta una teoría acabada de política monetaria ni concluye, por ejemplo, que una determinada decisión sobre tasas de interés sea simplemente “tratar el síntoma y no la enfermedad”.

    En cambio, señala explícitamente esas preguntas como una línea de trabajo pendiente: deben desarrollarse las implicaciones tanto para la organización sindical de los trabajadores como para los hacedores de política económica, y debe examinarse la relación de la teoría propuesta con las políticas monetarias contemporáneas, particularmente los regímenes de metas de inflación.

    La consecuencia inmediata del artículo es, por tanto, anterior a cualquier receta: si la inflación posee una dimensión estructural ligada al cambio tecnológico, los salarios reales, la plusvalía y la distribución del ingreso, entonces una teoría que pretenda explicarla exclusivamente mediante variables monetarias deja fuera una parte esencial del fenómeno.

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    Más allá de la curva

    La contribución del estudio puede condensarse en tres resultados: no encuentra una relación estadísticamente significativa de largo plazo entre inflación y desempleo para Estados Unidos durante el período estudiado; encuentra evidencia de relaciones relevantes entre cambio tecnológico e inflación; y obtiene resultados consistentes con la hipótesis de que la inflación reduce los salarios reales y permite que las ganancias de productividad repercutan en la tasa de plusvalía.

    La importancia del argumento no reside simplemente en sustituir una correlación por otra. El cambio de perspectiva es más profundo: pasa de tratar la inflación como un problema aislado de precios a situarla dentro de la reproducción y acumulación del capital y de la disputa por la distribución del valor producido.

    En ese marco, la pregunta deja de ser únicamente por qué suben los precios. También pasa a ser: ¿qué ocurre con los beneficios de las mejoras tecnológicas cuando se generalizan? ¿Cómo se distribuyen esos incrementos de productividad entre capital y trabajo? ¿Qué función desempeña la variación del salario real en ese proceso?

    Son esas relaciones —y no una simple sustitución mecánica entre inflación y desempleo— las que el artículo propone situar en el centro del análisis.