Espartaco

“Is that to say we are against Free Trade? No, we are for Free Trade, because by Free Trade all economical laws, with their most astounding contradictions, will act upon a larger scale, upon the territory of the whole earth; and because from the uniting of all these contradictions in a single group, where they will stand face to face, will result the struggle which will itself eventuate in the emancipation of the proletariat.”

Karl Heinrich Marx · Marx-Engels Collected Works, Vol. VI, p. 290

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EL HUNDIMIENTO DEL ANTI-MARX

Polémica · Economía política · 2022–2025

El hundimiento del Anti-Marx

Kliman y Astarita contra Rallo: la secuencia completa de una polémica sobre el problema de la transformación —y una réplica sobre por qué Walras no puede ser «secuencial».

Entre 2022 y 2025 se desarrolló una polémica que casi nunca se lee completa. A finales de 2022, Juan Ramón Rallo publicó los dos tomos de Anti-Marx. Crítica a la economía política marxista, anunciados por la editorial como «la más ambiciosa crítica al marxismo escrita hasta la fecha». Andrew Kliman respondió en septiembre de 2024. Rallo replicó en abril de 2025. Kliman cerró en mayo de 2025. En paralelo, un año antes, Rolando Astarita había respondido a la crítica que Rallo dirige contra Fred Moseley, y Rallo le contestó al día siguiente.

Lo que sigue es esa secuencia entera, ordenada por argumentos y no por fechas: primero lo que Rallo concede, después cada crítica suya en su núcleo conceptual, y a continuación la respuesta que recibió. Cuando hay contrarréplica, la contrarréplica va después, y el frente se cierra con la última palabra de quien respondió. Al final, mis propias réplicas.

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ILo que Rallo concede

Conviene fijar primero lo que Rallo otorga, y no por cortesía: buena parte del argumento de Kliman se construye sobre esas concesiones, y sin ellas la discusión posterior resulta ininteligible. Kliman las destaca, además, porque son inusuales en la literatura anti-Marx: Rallo no las esconde ni las relativiza en nota al pie.

Kliman fija el valor de estas admisiones con una condicional: sólo son irrelevantes si la demolición posterior funciona. Si no funciona, «no son concesiones sin sentido sobre una solución meramente matemática, sino concesiones significativas sobre una solución económica genuina». Todo el resto de la polémica es, en el fondo, la pregunta de si la demolición funciona.

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IIPrimer frente: valores y precios de producción

Ronda 1 · Rallo (2022) · La crítica

Núcleo conceptual. El temporalismo de sistema único produce, período tras período, precios relativos cambiantes entre capital constante y capital variable. Si los capitalistas maximizan ganancias y la elasticidad de sustitución entre medios de producción y fuerza de trabajo es distinta de cero, ese cambio de precios relativos los obliga a recombinar insumos: usar menos de lo encarecido y más de lo abaratado. Pero entonces las relaciones de producción del período siguiente no son las del período anterior, la oferta producida en t no coincide con la demanda de t+1, y la reproducción simple se rompe.

De ahí la sentencia:

La [interpretación temporal de sistema único] no es una solución económica al problema de la transformación, sino una mera solución matemática con apariencia de solución económica (puesto que es una solución matemática incoherente con las condiciones económicas que permitirían la reproducción simple del capital), mientras que las soluciones simultaneístas al problema de la transformación son soluciones que respetan el equilibrio macroeconómico pero a costa de sacrificar o la teoría del valor trabajo o la teoría de la explotación.

Rallo, Anti-Marx, vol. 2, § 5.4.1

La exigencia se ordena en cuatro condiciones que, según Rallo, toda solución debe cumplir a la vez: igualdad agregada valor = precio de producción; igualdad agregada plusvalía = ganancia; equilibrio estático (oferta = demanda sector por sector); y equilibrio dinámico, definido como «ausencia de incentivos, en la propia estructura de precios de producción, a modificar las relaciones de producción que ha engendrado esa estructura de precios de producción».

Ronda 2 · Kliman (septiembre 2024) · La respuesta

1. El argumento es un bumerán

Kliman concede de entrada lo que hay que conceder: hay procesos productivos con proporciones fijas y otros con sustitución, y Rallo tiene razón en que existen los segundos. Concede también la conducta maximizadora. Y entonces muestra que, aceptadas esas dos premisas, el argumento no golpea sólo al temporalismo: golpea primero a Bortkiewicz.

La razón es un error de identificación. Rallo confunde cambio de precios con precios determinados temporalmente. Cree que en las «soluciones» simultaneístas los precios no cambian, porque se fuerza que los precios de los insumos igualen a los de los productos. Pero la transformación, tal como Bortkiewicz, Sweezy y el propio Rallo la conciben, es el paso de un sistema en el que las mercancías se intercambian a sus valores a otro en el que se intercambian a sus precios de producción. Ese paso es, por definición, un cambio de precios relativos. Con maximización y sustitución, dispara exactamente la recombinación de insumos que Rallo exige, y por lo tanto rompe la reproducción simple.

Kliman lo hace con los números del propio Bortkiewicz. En el «sistema en valores» el Departamento III usa la Técnica A (50 unidades del Bien 1 y 150 de trabajo vivo para 200 unidades de producto); en el «sistema en precios» el Bien 1 se encarece frente al salario, la Técnica B (10 unidades del Bien 1 y 225 de trabajo) pasa a ser la que minimiza costos, y las empresas cambian —como Rallo recomienda—. Resultado: la tasa de ganancia del Departamento III sube a 27,7 % contra 25 % en los otros dos, la demanda del Bien 1 cae por debajo de la oferta, el exceso de demanda del bien salarial aparece, y el «sistema en precios» deja de estar en equilibrio en cualquier sentido. Sus precios ya no son precios de producción, porque las tasas de ganancia no están igualadas.

Si uno rechaza cualquier «solución» incompatible con la reproducción simple, debe rechazar no sólo la explicación de Marx, sino también la «corrección» de Bortkiewicz y toda solución simultaneísta existente y potencial.

Y con esto cae, de paso, la formulación clásica de Sweezy —«pasar del cálculo del valor al cálculo del precio no tiene conexión con la pregunta sobre si el sistema económico como un todo es estacionario o en expansión»—: dadas las restricciones que el propio Rallo añade, pasar de uno a otro cálculo tiene todo que ver con esa pregunta.

2. Qué es realmente un precio de producción en Marx

El segundo movimiento es exegético y decide el resto. Marx trata por separado la formación de una tasa general de ganancia (cap. 9 del tomo III) y su igualación (cap. 10). Del mismo modo, la formación de los precios de producción es una cosa y los intercambios a precios de producción son otra. Los precios de producción existen siempre: como concepto en la cabeza de capitalistas y economistas, como parámetro de éxito, como objetivo mínimo de viabilidad y —sobre todo— como promedio a lo largo del tiempo de los precios de mercado que fluctúan alrededor de ellos.

Rallo había escrito que «el concepto de precio de equilibrio a largo plazo carece de sentido en el marco de una economía que no está en equilibrio». Kliman responde con la analogía que más circuló de todo el intercambio:

Esto es como decir que el concepto de tamaño promedio de una familia no tiene significado siempre que no haya una familia del tamaño promedio.

El tamaño familiar promedio en Estados Unidos era, en 2022, de 3,13 personas. Ninguna familia tenía 3,13 integrantes.

3. Dos conceptos de equilibrio

De ahí la distinción que ordena todo el frente: hay equilibrio como estado de balance (oferta igual a demanda) y equilibrio como estado de reposo (que el futuro repita al pasado: precios estacionarios, reproducción simple, relaciones insumo-producto invariantes). Los precios de producción de Marx son precios de balance; no tienen por qué ser, y en general no son, precios de reposo. Exigir el reposo no es un requisito de la teoría: es una restricción adicional, y muchas veces un obstáculo, porque puede ser incompatible con la igualación de las tasas de ganancia.

4. La generalidad del procedimiento

El cierre es el que Kliman repetirá en 2025. Los datos con los que Marx calcula son las inversiones de capital, los componentes del precio de costo y los plusvalores. No están entre los datos las relaciones físicas insumo-producto, ni las cantidades físicas, ni el supuesto de que los precios de los insumos igualen a los de los productos, ni la reproducción simple. No están porque son irrelevantes para el cálculo.

En resumen, el procedimiento de Marx es completamente general. No descansa en cualesquiera supuestos restrictivos.

Kliman, 2024

Al margen, Kliman desarma el intento de Rallo (§ 5.3.5 del tomo 2) de probar que la ley del valor no determina la tasa general de ganancia: lo que Rallo prueba, modificando cifras de Bortkiewicz, es que la ley del valor no determina la tasa del «sistema en precios» de Bortkiewicz, cosa que el propio Bortkiewicz proclamaba. Es una petición de principio: se parte de un modelo que presupone que Marx se equivocó, y se lo usa para probar que Marx se equivocó. Peor aún: esas tasas de ganancia son falsas, porque presuponen que todos los departamentos venden todo lo que producen, y eso no ocurre una vez que la sustitución de insumos rompe la reproducción simple.

Ronda 3 · Rallo (13 de abril de 2025) · La contrarréplica

1. «Kliman me da la razón sin querer dármela»

Rallo toma una frase del cierre de Kliman —«sería fatuo requerir que resolvamos un problema que no tiene solución»— y la lee como una capitulación: si el problema no tiene solución, entonces el problema de la transformación no tiene solución, tampoco por la vía temporalista. QED.

2. Las tres «excusas»

Enumera los casos en los que, según Kliman, el temporalismo sí sería compatible con la reproducción simple, y los descarta uno por uno. Que los capitalistas no maximicen o que la sustitución sea imposible es, dice, admitir que no hay solución general —y basta con que algunos procesos admitan sustitución para que el problema reaparezca—. Que los intercambios ocurran a precios distintos de los de producción es inadmisible si, como el propio Kliman define, los precios de producción son el promedio de largo plazo de los precios de mercado. Y que insumos y productos se intercambien ambos a precios de producción es justamente el caso de Bortkiewicz, en el que —sostiene Rallo— la doble igualdad agregada no se mantiene.

3. La dirección del procedimiento de Bortkiewicz

El movimiento más ambicioso. Kliman se equivoca, dice Rallo, al leer el esquema de Bortkiewicz como una transición temporal del sistema en valores al sistema en precios. La solución simultaneísta es atemporal:

La tabla I no es un antecedente temporal de la tabla II o de la tabla III; es un antecedente lógico […] existe una única estructura productiva derivada del sistema de precios de producción que puede expresarse / representarse / computarse en términos de valores (de horas de trabajo social).

Rallo, 2025

Si esto fuera así, la objeción de Kliman se desvanecería: no habría paso de una estructura productiva a otra, y por lo tanto no habría sustitución de insumos ni ruptura de la reproducción simple en el esquema de Bortkiewicz. Sólo la habría en el temporalismo.

Ronda 4 · Kliman (15 de mayo de 2025) · El cierre

1. La cita descontextualizada

Kliman recoge la observación de Ángel Barroso: el pasaje citado «presenta a Kliman como si admitiera que el problema de transformación marxista no tiene solución, cuando en realidad está diciendo algo muy distinto». Lo que no tiene solución es el problema tal como Rallo lo formula, porque Rallo exige condiciones lógicamente incompatibles entre sí. No es lo mismo decir que un problema es insoluble que decir que una formulación es contradictoria.

2. La demostración de cinco líneas

Kliman decide no discutir metodología y probar el resultado directamente. En cualquier período, para cualquier sector j:

(1)   Wj = Cj + Vj + Sj      (2)   Pj = Cj + Vj + πj

(3)   ∑Pj = ∑Wj    por la demostración del cap. 5 del tomo I: el intercambio redistribuye valor, no lo crea

(4)   ∑Cj + ∑Vj + ∑πj = ∑Cj + ∑Vj + ∑Sj  ⇒  (5)   ∑πj = ∑Sj

Y como el denominador es el mismo capital invertido, la tasa de ganancia «en precio» iguala a la tasa «en valor».

La clave está en la definición de C y V: son el costo real de los medios de producción consumidos y de la contratación de los trabajadores. No hay un capital constante que valga el valor de los medios de producción y otro que valga lo que se pagó por ellos. Sistema único quiere decir un solo sistema. Ninguna restricción de caso especial interviene en la derivación; por lo tanto ningún caso especial puede invalidarla. Refutar las igualdades exigiría refutar la demostración del capítulo 5 del tomo I —cosa que ni Bortkiewicz ni Rallo intentaron—.

3. Las igualdades se cumplen incluso en el caso de Rallo

Kliman toma el «equilibrio dinámico» de Rallo —que rebautiza equilibrio estático, porque de dinámico no tiene nada: «el equilibrio sin movimiento de un cuerpo muerto, eternamente en descanso»— y las cifras exactas de la página 204 de Bortkiewicz. Leídas como un solo sistema, con C y V tomados como los costos monetarios efectivamente desembolsados, dan:

Sistema único, sobre las cifras del propio Bortkiewicz
Depto.CVSWπPS/(C+V)π/(C+V)
I28896604449648015,6 %25,0 %
II128128803366432031,3 %25,0 %
III6496602204020037,5 %25,0 %
Total4803202001000200100025,0 %25,0 %

Precio total 1000 = valor total 1000; ganancia total 200 = plusvalía total 200; tasa «en precio» 25 % = tasa «en valor» 25 %. Las tres igualdades se cumplen dentro del caso que Rallo construyó para que no se cumplieran. Y se vuelven a cumplir en un caso con los mismos datos físicos pero precios distintos, no estacionarios y sin reproducción simple; y en el período 14 de la tabla 1 de Kliman y McGlone (1988), que Rallo cita en su propio libro.

El error diagnosticado es de una precisión incómoda: Rallo no compara el precio y la ganancia del sistema único contra el valor y la plusvalía del sistema único. Compara las cifras de precio del «sistema en precios» de Bortkiewicz contra las cifras de valor de un «sistema en valores» separado, que el temporalismo de sistema único rechaza por completo. Está evaluando una interpretación de sistema único con el instrumental de una de sistema dual.

4. Los tres casos «muy excepcionales» agotan el universo

Rallo llamó «supuestos muy excepcionales» a los tres casos que Kliman había enumerado. Kliman los cruza en una tabla de dos entradas —intercambio a precios de producción sí/no, contra maximización con sustitución sí/no— y muestra que los tres, tomados en conjunto, cubren todas las combinaciones posibles. La retórica de la excepcionalidad ocultaba una enumeración exhaustiva.

5. La evidencia textual sobre Bortkiewicz

Frente a la afirmación de Rallo sobre la dirección del procedimiento de Bortkiewicz, Kliman pregunta por la evidencia y responde: no hay ninguna. Ni citas, ni paráfrasis, ni referencias de página. La justificación de Rallo es que la alternativa le resulta «impensable». Kliman contrapone seis apoyos textuales de las páginas 199–205: Bortkiewicz dice que procederá sin invertir la vía de presentación de Marx; enuncia como tercer supuesto limitante «asumiremos reproducción simple», sin restringir su alcance; declara que sus ecuaciones (1)–(3) satisfacen «las condiciones de la reproducción simple»; escribe que «el problema ahora es convertir estas expresiones de valor en expresiones de precio» y anuncia su «transición correcta de cantidades de valor a cantidades de precio»; y obtiene sus expresiones de precio multiplicando las de valor por las razones precio/valor de cada departamento —es decir, dejando intactas las cantidades físicas del sistema en valores y revaluándolas—.

Toda la historia de Rallo sobre cómo procede Bortkiewicz es un invento.

6. Y da igual la dirección

El movimiento final es el que cierra todas las salidas. Supongamos, dice Kliman, que Rallo tuviera razón y la transición fuera de precios a valores. Se obtiene lo mismo: un cambio de precios relativos que induce sustitución de insumos, desequilibrio entre ofertas y demandas y ruptura de la reproducción simple. La economía del «sistema en valores» resulta físicamente distinta de la del «sistema en precios», y comparar sus agregados es comparar el precio total de Polonia con el valor total de Rusia. Si en cambio se lee la tabla I como un experimento mental —un antecedente meramente lógico—, el experimento viola la propia restricción de sustitución que Rallo impuso: con insumos sustituibles, el cambio imaginario de precios induce una sustitución imaginaria y una ruptura imaginaria de la reproducción simple. Manzanas reales contra naranjas imaginarias. Y si se abandona la maximización para evitarlo, los capitalistas del sistema imaginario optimizarán otra cosa, o nada, y tampoco tendrán incentivo alguno para sostener la estructura física del otro sistema.

La raíz del problema es que Rallo impuso la restricción de sustitución de insumos por encima de la de reproducción simple. En una transición de un conjunto de precios relativos a otro, estas dos restricciones son simplemente incompatibles.

Kliman, 2025

El conjunto completo de restricciones de Rallo sólo puede satisfacerse en un caso: cuando los precios relativos son estacionarios. El temporalismo de sistema único puede satisfacerlo, porque es compatible con precios estacionarios —lo acabamos de ver en la tabla—. Las soluciones simultaneístas no pueden, porque tal como conciben la transformación, ella misma es un cambio de precios relativos.

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IIISegundo frente: el «teorema» de Okishio

Ronda 1 · Rallo (2022) · La crítica

Núcleo conceptual. Rallo reproduce el ejemplo numérico de Kliman y obtiene, en efecto, una tasa general de ganancia decreciente con composición orgánica creciente y salario real constante. Pero sostiene que eso no refuta nada, porque el temporalismo «lo que realmente hace […] es estimar una tasa general de ganancia distinta de la que estima el propio Teorema de Okishio». Y añade la premisa decisiva: «Recordemos que el Teorema de Okishio definía la tasa general de ganancia como aquel valor que permitía igualar intratemporalmente (en cada período t) los precios de equilibrio de los inputs y de los outputs». Si esa es la definición, entonces calcular otra tasa no refuta el teorema: cambia de tema.

Ronda 2 · Kliman (septiembre 2024) · La respuesta

1. Una fórmula no es una definición

La afirmación es falsa de hecho: los escritos de Okishio y de Roemer no contienen tal definición. Contienen fórmulas en las que los precios de insumos y productos son iguales, que no es lo mismo. «La definición de un objeto matemático está dada por […] enumerar las propiedades que se requiere que el objeto tenga»; las fórmulas no son listas de propiedades requeridas. El carácter de equilibrio estático de la tasa okishiana es una conclusión del teorema, no una premisa —algo que Okishio y Roemer afirmaron haber deducido, no algo que estipularon—. Kliman ya lo había explicado en la página 118 de Reclaiming Marx’s «Capital»; Rallo no responde a esa explicación.

2. La carga de la prueba

Aquí está el corazón. El «teorema» es una afirmación sobre la tasa de ganancia de Marx: Okishio escribió que «nuestras conclusiones son negativas a la Marxian Gesetz des tendenziellen Falls der Profitrate». Por lo tanto, la carga de probar recae sobre quien afirma que esa tasa no puede caer. Y, correlativamente, quien refuta el teorema sólo tiene que mostrar que la tasa definida como la define Marx puede caer bajo las condiciones en que el teorema dice que no puede. No tiene que mostrar que su tasa satisface la definición preferida de Okishio, ni la de Rallo. Definir la tasa de ganancia como una tasa de equilibrio estático desplaza ilícitamente la carga de la prueba. Y es evidente que Marx nunca definió la tasa general de ganancia como el valor que iguala intratemporalmente los precios de equilibrio de insumos y productos.

3. La equivocación OT1 / OT2

Kliman recupera su análisis de la maniobra de Robin Hahnel, que Rallo repite. Hay dos teoremas distintos que se invocan alternativamente bajo el mismo nombre. OT1 es un teorema sobre el capitalismo real, que afirmaría que el cambio técnico ahorrador de trabajo no reduce por sí mismo la tasa de ganancia; es falso. OT2 es un teorema puramente matemático, sin fallas lógicas, cuya «tasa de ganancia» es un objeto matemático y no la tasa del capitalismo real; es verdadero pero inofensivo. Usar el mismo término en dos sentidos dentro del mismo argumento es una equivocación, y una equivocación invalida el argumento.

Como libertario, Rallo quiere ser libre de elegir. No tengo interés en restringir tal libertad. Así que, Dr. Rallo: ¿qué será, OT1 u OT2? Es su elección. Yo sólo insisto en que no puede tener ambas vías.

Kliman, 2024

Kliman señala además que el largo análisis de Rallo sobre la convergencia de la tasa temporal hacia la tasa okishiana si la productividad dejara de crecer para siempre no trata del asunto en discusión: trata de las condiciones contrarias a aquellas sobre las que versa el teorema. Y anota la asimetría de criterio: quien es escrupuloso con el realismo de los supuestos tecnológicos cuando se trata de la sustitución de insumos se despreocupa por completo de ese realismo cuando se trata de la productividad creciente.

No hay contrarréplica en este frente. Rallo anunció en abril de 2025 que analizaría los argumentos contra el teorema de Okishio en un texto posterior; su réplica de ese mes se limita al problema de la transformación y tampoco comenta directamente la demolición de su intento de refutar la ley del valor.

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IVAstarita contra Rallo: Moseley y el tiempo económico

Un año antes del intercambio con Kliman, Rolando Astarita había respondido a la crítica que Anti-Marx dirige contra Fred Moseley. La tesis de Moseley es que no hace falta transformación alguna de los valores de los insumos, porque los capitalistas siempre los adquieren a sus precios de producción —o a precios de mercado que giran en torno a ellos—, y porque las variables se determinan secuencialmente y no de manera simultánea. Si eso es correcto, la objeción de Böhm-Bawerk, pilar de casi todo el discurso anti-Marx, se derrumba.

Ronda 1 · Rallo (2022) · La crítica a Moseley

Núcleo conceptual. Rallo concede que en el esquema de Moseley, con insumos y productos ya en precios de producción, hay equilibrio interdepartamental: IIc = Iv + Ib = 190. Pero sostiene que el equilibrio es frágil. Si varía la tasa de ganancia —por ejemplo, si los salarios suben 20 % y la tasa cae de 33 % a 25 %—, varían los precios del capital constante y del variable, y el equilibrio se rompe: IIc = 190 mientras que Iv + Ib = 177,5, una diferencia de 12,5. Conclusión: el método secuencial de Moseley debe ser reemplazado por la resolución simultánea de un sistema de ecuaciones, a la manera de Bortkiewicz.

Ronda 2 · Astarita (19 de marzo de 2023) · La respuesta

1. El tiempo económico no se anula por decreto

En la realidad, los capitalistas adquieren el capital constante y la fuerza de trabajo a precios de producción, de modo que lo que hacen se aproxima al método secuencial. No existe una resolución simultánea de los precios de insumos y productos: suponerla equivale a anular el tiempo económico. Se puede conceder el uso de ecuaciones simultáneas en circunstancias determinadas y explicitando las condiciones; pero cuando hay un cambio de variables tan grande como un aumento salarial del 20 %, no hay manera de pasar por alto los desequilibrios y las dinámicas de ajuste que le siguen. Moseley, en comunicación personal, lo dice sin rodeos: producido el cambio, «habrá un proceso de ajuste hacia el nuevo equilibrio que insumirá algún tiempo».

Pensar en una economía en que se establecen de manera instantánea nuevos precios de equilibrio equivale a hacer abstracción de los movimientos reales, inherentes a un sistema económico en que la ley del valor se impone a través de permanentes oscilaciones y contradicciones.

Astarita, 2023

2. La contradicción austríaca

El segundo movimiento es ad hominem en el sentido legítimo del término: señala una incoherencia entre la posición sostenida y el marco desde el que se la sostiene. Suprimir los desequilibrios recurriendo a un sistema de ecuaciones es volver a la desaparición del tiempo económico que Walras ejecutó en la lección 20 de los Elementos de economía política pura, donde no sólo se deciden simultáneamente los planes de producción y los precios de los servicios, sino que la producción ocurre instantáneamente. Y lo dice el propio Walras:

La producción exige cierto plazo. Resolvemos esta segunda dificultad haciendo pura y simplemente abstracción de dicho plazo.

Walras, Elementos de economía política pura, lección 20

Astarita subraya la paradoja: es un austríaco quien recomienda el enfoque walrasiano, cuando la propia escuela austríaca ha sido su crítica más constante. Cita a Huerta de Soto contra «los negativos efectos que el formalismo matemático y la perniciosa obsesión por los análisis basados en la plena información y en el equilibrio han tenido sobre el desarrollo de nuestra ciencia», y su llamado a sustituirlo por «una teoría de los precios que explique cómo éstos se forman dinámicamente como resultado de un proceso secuencial y evolutivo […] y no por la intersección de misteriosas curvas o funciones carentes de toda entidad real». De ahí la pregunta: «¿O es que a la hora de criticar a los marxistas todo vale?»

3. El desequilibrio se cierra solo

El tercer movimiento es aritmético. Astarita toma el desequilibrio que Rallo exhibe como prueba del fracaso y lo hace correr por el método secuencial: los precios de producción de cada ronda entran como precios de los insumos de la siguiente. La brecha entre IIc y Iv + Ib se comporta así:

Cierre secuencial del desequilibrio interdepartamental
Ronda3456789
Brecha12,508,065,043,181,941,320,85
Tasa de ganancia25,00 %25,41 %25,86 %25,90 %26,04 %26,08 %

Tendencialmente, los precios de producción se acercan a los precios de equilibrio entre los sectores. Pero no se trata de una solución instantánea. Hay proceso, el tiempo cuenta.

Astarita, 2023

Ronda 3 · Rallo (20 de marzo de 2023) · La respuesta

1. Walras como punto, no como instante

Que yo sea austriaco no significa que acepte todos los argumentos que plantea la Escuela Austriaca. […] el equilibrio walrasiano no es relevante porque deba necesariamente mostrarnos un ajuste instantáneo de todas las variables económicas, sino porque nos muestra el punto de equilibrio hacia el que tenderemos secuencialmente a acercarnos a través del mercado. Por tanto, si hay perturbaciones en el mercado, lo único que cambia es el punto de equilibrio hacia el que deberá ajustarse el sistema. Esto no equivale a sostener que el sistema se ajuste instantáneamente (por mucho que ciertamente Walras se despreocupara de exponer ese crucial proceso de ajuste).

Rallo, 2023

2. La concesión que se vuelve arma

Si los insumos se compran y venden a sus precios de producción y no a sus valores, entonces las perturbaciones de la tasa general de ganancia alteran el precio de esos insumos y, por lo tanto, el equilibrio interdepartamental. Cosa que —señala Rallo— Astarita reconoce al exponer cómo el mercado alcanza secuencialmente un nuevo equilibrio.

3. El agregado que no vuelve

El golpe real. La solución secuencial pone de manifiesto que sí existe problema de transformación, porque el nuevo agregado de precios de producción —927,97 en la tabla 9 de Astarita— no coincide ni converge con el agregado inicial de 960. Y si, como dice Marx, la suma de los precios de producción del producto social total debe igualar la suma de sus valores, y no hubo ningún cambio en el tiempo de trabajo social de esa economía —sólo cambió la tasa de plusvalía—, entonces el agregado tampoco debería haber cambiado. Cambió. Luego la solución de Moseley no es tal.

Nota editorial: el intercambio continuó. Astarita publicó una «Respuesta a la respuesta de Rallo» y Rallo sumó hasta una cuarta contrarréplica. Corto la exposición en esta ronda porque es la que cierra el argumento sobre el que quiero intervenir; el hilo posterior no altera la estructura conceptual del desacuerdo.

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VMis réplicas

Réplica I. Walras no es secuencial: el compromiso ontológico del formalismo

La defensa que Rallo opone a Astarita es de una economía admirable: el equilibrio walrasiano —dice— no pretende mostrarnos un ajuste instantáneo de todas las variables, sino el punto hacia el cual el sistema tiende secuencialmente; si hay perturbaciones, lo único que cambia es el punto de destino. En dos oraciones, el simultaneísmo queda reconvertido en una teoría del proceso. Sostengo que esa reconversión no es una precisión: es un error conceptual, y de los que importan.

1. Lo que una teoría declara de sí y lo que su formalismo compromete

Empiezo por el punto de método, porque de él depende todo lo demás. Que para una consideración subjetiva del autor el ajuste instantáneo sea o no «lo relevante» es indiferente para la evaluación de la teoría. Una teoría no es lo que su expositor declara acerca de ella; es lo que su aparato hace. En la práctica científico-teórica, y muy especialmente en el terreno formal, el compromiso ontológico de una formulación no se negocia por vía de glosa: si el sistema de ecuaciones valúa insumos y productos con un solo vector de precios, entonces el sistema afirma esa identidad, cualquiera sea la interpretación que el autor prefiera darle después. Hay una diferencia entre autointerpretación y compromiso operativo, y toda la maniobra de Rallo consiste en hacer valer la primera contra el segundo.

2. Qué es exactamente el simultaneísmo

Conviene ser preciso, porque aquí se juega la solidez del argumento. El simultaneísmo no consiste en usar un sistema de ecuaciones: un sistema de ecuaciones en diferencias es también un sistema, y es enteramente temporal. Lo que define al simultaneísmo es otra cosa, y es perfectamente formalizable:

Un sistema es simultaneísta si y sólo si valúa los insumos y los productos de un mismo período de producción con uno y el mismo vector de precios; es decir, si su aparato carece de un índice temporal que distinga pt de pt+1.

Es temporalista si y sólo si ese índice existe y opera: los precios a los que se compran los insumos al inicio del período no están obligados a coincidir con los precios de los productos que salen al final.

Con este criterio, el sistema walrasiano es simultaneísta en sentido estricto, y no por una lectura hostil: porque en él la determinación de todos los precios y todas las cantidades es un solo acto de resolución, sin índice temporal que separe la valuación de entrada de la de salida. Lo que Rallo llama «el punto hacia el que tenderemos secuencialmente a acercarnos» es, en el aparato, la solución del sistema; y la solución del sistema es el objeto que el aparato determina, no un destino al que el aparato describa aproximarse.

3. La confesión del propio Walras

No hace falta ni siquiera reconstruir el compromiso: está declarado. En la lección 20 de los Elementos, Walras enuncia el problema y lo resuelve por eliminación: «La producción exige cierto plazo. Resolvemos esta segunda dificultad haciendo pura y simplemente abstracción de dicho plazo». Y de ahí se sigue que «los servicios productivos pueden transformarse instantáneamente en productos». Esto no es una consecuencia que le imputen sus adversarios: es la decisión metodológica que el autor toma, explicita y justifica. Llamar «secuencial» a un sistema cuyo constructor declaró haber suprimido el plazo de producción no es una interpretación generosa; es una descripción falsa.

Se dirá que el tâtonnement aporta la secuencialidad faltante. No la aporta. El tanteo walrasiano es un procedimiento de recontratación previa en el que, por construcción, no se ejecuta ningún intercambio a precios de desequilibrio y no transcurre ningún proceso productivo: es una metáfora computacional del acto de resolver el sistema, no un proceso en tiempo económico. El tanteo describe cómo se halla la solución, no cómo se mueve una economía. Confundir ambas cosas es exactamente el desliz que denuncio.

4. La simetría, y por qué en realidad es peor

Llamar «secuencial» al sistema walrasiano tiene una contrapartida exacta en la operación inversa: empaquetar a Marx como simultaneísta y ponerlo en la misma bolsa que Walras y Sraffa. Marx fue materialista histórico; el tiempo no es en su análisis una dimensión prescindible, trivial o secundaria, sino la forma misma en que el objeto existe. El circuito D–M…P…M’–D’ está irreversiblemente ordenado; el capital adelantado precede al valor producido; el procedimiento del capítulo 9 del tomo III calcula precios de producción a partir de precios de costo y plusvalores dados, sin forzar en ningún punto la igualdad entre precios de insumos y precios de productos; y las páginas sobre desvalorización moral del capital fijo sólo son inteligibles si la valuación de lo ya existente puede cambiar después de haber sido adelantada. Leer todo eso como un sistema atemporal es sobrealcance.

Pero la simetría se rompe, y se rompe en contra de Rallo. En el caso de Marx hay un hueco interpretativo real: Marx no escribió un sistema de ecuaciones, de modo que el formalismo simultaneísta se lo impone el intérprete, y por eso puede haber discusión sobre si la imposición es fiel. En el caso de Walras no hay hueco alguno: Walras escribió sus ecuaciones. Por eso las dos operaciones no son equivalentes en gravedad.

Reinterpretar a Marx como simultaneísta es una lectura discutible. Reinterpretar a Walras como secuencial es una reescritura.

5. El dilema: o referencia o determinación

Hay además un problema de coherencia interna que la formulación de Rallo no puede absorber. Recordemos qué le exigía a Moseley: no que reconociera un punto de referencia, sino que reemplazara el método secuencial por la resolución simultánea a la manera de Bortkiewicz. Es decir, le exigía que adoptara el sistema simultáneo como método de determinación de los precios de producción. Entonces:

  • Si el equilibrio walrasiano es sólo un punto de referencia hacia el cual el sistema tiende, no puede ser el método de determinación que debía reemplazar al de Moseley —porque un atractor no determina la trayectoria, y la pregunta de Moseley es precisamente cómo se determinan los precios a los que efectivamente se compran los insumos—.
  • Si es el método de determinación, entonces sí afirma la simultaneidad que Rallo dice no afirmar, y la objeción de Astarita queda en pie sin necesidad de una sola línea más.

Rallo necesita las dos cosas a la vez. Es la misma estructura que Kliman le señala en el otro frente: no se puede tener razón en ambos sentidos.

6. El blanco móvil: sus propias restricciones destruyen la fijeza del punto

Este es, a mi juicio, el punto decisivo, y es enteramente interno a su posición. La defensa «punto fijo más aproximación secuencial» sólo funciona si el punto de equilibrio puede determinarse con independencia de la trayectoria. Pero Rallo es, en toda la polémica con Kliman, quien más insiste en dos supuestos: los capitalistas maximizan y los insumos son sustituibles. Combinados, esos dos supuestos implican que cada cambio de precios relativos induce un cambio de técnica; cada cambio de técnica altera la estructura insumo-producto; y una estructura insumo-producto alterada define un punto de equilibrio distinto. El destino se desplaza mientras el sistema se aproxima a él.

Dicho de otro modo: bajo las restricciones de Rallo, el equilibrio es dependiente de la trayectoria. Y un equilibrio dependiente de la trayectoria no es un equilibrio walrasiano; es, precisamente, lo que una determinación temporal describe. Kliman formula el mismo resultado desde su lado: cuando las curvas de oferta y demanda se desplazan en respuesta a los cambios de precios que ellas mismas provocan, «deja de haber un único precio de equilibrio», y cada precio que realiza la tasa media de ganancia con oferta igual a demanda es un precio de producción correcto. La sustitución de insumos, invocada para hundir al temporalismo, hunde antes la fijeza del punto walrasiano.

7. Corolario aritmético: el agregado de 927,97

Queda por atender el golpe final de Rallo contra Astarita: que el agregado de precios de producción cae de 960 a 927,97 sin que haya cambiado el tiempo de trabajo social, y que por lo tanto la igualdad marxista se viola. Este argumento presupone que la magnitud de valor total está fijada por el tiempo de trabajo con independencia de los costos monetarios efectivamente adelantados. Eso es, exactamente, una premisa de sistema dual —la misma que Kliman diagnostica en 2025—, y basta con hacer la aritmética para verlo.

En una lectura de sistema único, el precio total del producto es el capital constante efectivamente desembolsado más el nuevo valor creado por el trabajo vivo. Con los números de las propias tablas de Astarita:

Ronda 3 :   C = 480,00  +  N = 480,00  →  P = 960,00

Ronda 4 :   C = 467,50  +  N = 480,00  →  P = 947,50

Ronda 9 :   C = 447,97  +  N = 480,00  →  P = 927,97

N = V + S se mantiene en 480 en todas las rondas, tal como Astarita explicita: el valor agregado de conjunto no cambia. Lo único que cae es C, y el agregado cae exactamente en esa misma magnitud.

La igualdad agregada no se viola en ninguna ronda: se cumple idénticamente en todas, porque el valor total es C + N con C medido en dinero efectivamente adelantado. Lo que cambia es el agregado, y cambia por la razón correcta: cayó el costo monetario de los medios de producción sin que cayera el tiempo de trabajo incorporado en ellos. Exigir que el agregado permanezca en 960 es exigir que el capital constante se contabilice por su valor incorporado y no por su costo real —es decir, es exigir dos sistemas donde hay uno—. El golpe de 2023 contra Astarita y el error que Kliman diagnostica en 2025 son el mismo error, con dos años de diferencia.

Precisión debida: Kliman clasifica la lectura de Moseley entre las de sistema único simultáneas, y no entre las temporales, mientras que Astarita subraya en ella la determinación secuencial. La discrepancia es real y no la disimulo. Pero el corolario que acabo de exponer no depende de esa diferencia: depende sólo de la premisa de sistema único, que Moseley, Astarita y Kliman comparten y que Rallo, en los dos frentes, no aplica.

· · ·

Réplica II. Sobre las igualdades agregadas

Acá no tengo mucho que agregar, y decirlo es parte del argumento. La objeción de Rallo —que en el caso de doble equilibrio la doble igualdad agregada no se mantiene— ya fue respondida de la única manera en que se responde algo así: derivándola de las premisas sin ninguna restricción de caso especial, y después verificándola dentro del caso que Rallo mismo construyó para que fallara. La demostración de cinco líneas y la tabla del sistema único sobre las cifras de Bortkiewicz están reproducidas más arriba. El resto —la exhaustividad de los tres casos «muy excepcionales», la ausencia total de evidencia textual sobre la dirección del procedimiento de Bortkiewicz, la incompatibilidad estructural entre sustitución de insumos y reproducción simple— está en el texto de mayo de 2025, y remito a él sin intentar mejorarlo.

Réplica III. Sobre el «teorema» de Okishio

Lo mismo. La cuestión se decide en dos movimientos que no admiten réplica: primero, que una fórmula no es una definición, de modo que el carácter de equilibrio estático de la tasa okishiana es conclusión y no premisa; segundo, que la carga de la prueba pertenece a quien afirma que la tasa de Marx no puede caer, y que por lo tanto refutar el teorema sólo exige mostrar que esa tasa puede caer bajo las condiciones en que el teorema lo niega —cosa que los propios cálculos de Rallo confirman—. La disyuntiva OT1/OT2 cierra la salida: o el teorema habla del capitalismo real, y entonces es falso, o habla de un objeto matemático, y entonces es inofensivo. No hay tercera opción, y la ambigüedad entre las dos no es una posición sino una falacia de equivocación.

· · ·

VIBalance

El residuo de la polémica es más preciso de lo que suele admitirse. Rallo concedió que el temporalismo de sistema único es la interpretación exegéticamente más fiel de Marx, que preserva las igualdades básicas del sistema y que los valores siguen regulando la producción y el intercambio. Después intentó demoler esa interpretación apilando dos restricciones —maximización de ganancias y sustituibilidad de insumos— que, aplicadas con consistencia, demuelen primero la corrección simultaneísta que él defiende. Y el frente de Okishio ni siquiera llegó a abrirse: quedó cerrado en la carga de la prueba.

Pero lo que a mí me interesa no es el marcador. Es el núcleo metodológico que ambos frentes comparten, y que la discusión con Astarita expone en estado puro: la pregunta de si el tiempo es una dimensión del objeto o un estorbo del que se puede hacer abstracción. Walras respondió esa pregunta explícitamente y eligió la abstracción. Marx eligió lo contrario, y por eso su categoría central es el capital adelantado, que sólo significa algo si hay un antes y un después. Entre esas dos opciones no hay síntesis posible por vía de glosa. Se elige.

· · ·

Fuentes

  1. Juan Ramón Rallo, Anti-Marx. Crítica a la economía política marxista, Deusto, 2 tomos, 2022.
  2. Andrew Kliman, «Rallo’s Anti-Marx Critique of Marx and the TSSI: A Response», With Sober Senses, 4 de septiembre de 2024.
  3. Juan Ramón Rallo, «Réplica a Andrew Kliman: la TSSI no soluciona el problema de la transformación», Utilidad marginal, 13 de abril de 2025.
  4. Andrew Kliman, «The Negative Marginal Utility of Rallo’s Reply to Andrew Kliman», With Sober Senses, 15 de mayo de 2025.
  5. Rolando Astarita, «Respuesta a la crítica de Rallo a Moseley», 19 de marzo de 2023.
  6. Juan Ramón Rallo, «Réplica a Rolando Astarita sobre la (mala) solución que ofrece Fred Moseley al problema de la transformación de Marx», Utilidad marginal, 20 de marzo de 2023.
  7. Fred Moseley, Money and Totality, Brill, 2016. — Ladislaus von Bortkiewicz, «Valor y precio en el sistema marxiano», 1907. — Nobuo Okishio, «Technical Changes and the Rate of Profit», Kobe University Economic Review 7, 1961.

Las traducciones al español de los dos textos de Kliman son de la Iniciativa Humanista Marxista. Las citas de Anti-Marx se toman de esos textos y de los originales indicados por sección. Donde el original usa la sigla inglesa de la interpretación temporal de sistema único, se la sustituye entre corchetes por su nombre en español.


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