“Is that to say we are against Free Trade? No, we are for Free Trade, because by Free Trade all economical laws, with their most astounding contradictions, will act upon a larger scale, upon the territory of the whole earth; and because from the uniting of all these contradictions in a single group, where they will stand face to face, will result the struggle which will itself eventuate in the emancipation of the proletariat.”
Karl Heinrich Marx · Marx-Engels Collected Works, Vol. VI, p. 290
Como señalan (Fundación Gustavo Bueno, 2021), (Rosental & Iudin, 1971, págs. 78-79) y (Frolov, 1984, págs. 76-77), la conexión y la acción recíproca entre los objetos y los fenómenos de la Naturaleza y de la Sociedad tienen un carácter universal. La dialéctica materialista sostiene por eso, que ni un solo fenómeno de la Naturaleza y de la Sociedad puede ser comprendido si se le toma fuera de sus conexiones con los fenómenos circundantes. Por ejemplo, el sistema solar representa un todo único, todas sus partes se hallan en conexión mutua, en acción recíproca. La conexión mutua tiene lugar entre los animales y las condiciones geográficas que los rodean. En la sociedad humana, todas sus parten se hallan también en la más íntima relación mutua y recíproco condicionamiento. Así, tal o cual ideología puede ser comprendida sólo en relación con todo el conjunto de las condiciones materiales de la vida de la sociedad, con la lucha de clases, etc. Todo régimen y movimiento sociales que aparecen en la historia deben ser juzgados desde el punto de vista de las condiciones que los han engendrado y a los que se hallan vinculados; el régimen de la esclavitud, dentro de las condiciones modernas, es un absurdo, pero dentro de las condiciones de desintegración del régimen del comunismo primitivo era un fenómeno perfectamente lógico y natural, y representaba un progreso en comparación con el comunismo primitivo. De igual forma, no se puede explicar científicamente un fenómeno tal como las guerras imperialistas si se las separa del modo de producción capitalista, de las contradicciones efectivas del capitalismo. Por eso hay que abordar cada fenómeno desde el punto de vista histórico. Lo que es real y natural en unas condiciones históricas pierde todo sentido en otras. La existencia de la acción recíproca entre los fenómenos no supone que todas las causas y efectos sean importantes en igual grado: el método dialéctico exige que se indaguen las bases de esa interacción, que se establezcan las causas decisivas, fundamentales, que condicionaron tal o cual fenómeno.
Así, por oposición a la metafísica, la dialéctica materialista no considera la naturaleza como un conglomerado casual de objetos y fenómenos, desligados y aislados unos de los otros y sin ninguna relación de dependencia entre sí (puesto que ello termina siempre por derivar en una concepción de la naturaleza como una aglomeración caótica de hechos accidentales), sino como un todo articulado y único, en el que los objetos y fenómenos se hallan orgánicamente vinculados unos a otros, dependen unos de otros y se condicionan los unos a los otros. Por eso, el método dialéctico entiende que ningún fenómeno de la naturaleza puede ser comprendido si se le enfoca aisladamente, sin conexión con los fenómenos que le rodean, pues todo fenómeno, tomado de cualquier campo de la naturaleza, puede convertirse en un absurdo, si se le examina sin conexión con las condiciones que le rodean, desligado de ellas; y por el contrario, todo fenómeno puede ser comprendido y explicado, si se le examina en su conexión indisoluble con los fenómenos circundantes y condicionado por ellos.
Sin embargo, la dialéctica materialista plantea que no basta tener en cuenta el encadenamiento de causas y efectos, sino que es preciso subrayar también que la causa y el efecto actúan el uno sobre el otro. Así, todo régimen político está determinado por el régimen económico que lo ha engendrado. Pero a su vez, el poder político ejerce una influencia considerable sobre el régimen económico. No es posible analizar el modo de producción capitalista, que se halla desgarrado por las contradicciones y no es más que una traba al desarrollo de las fuerzas productivas, sin tener en cuenta el papel que desempeña el poder político de la burguesía, pues ésta, todavía en el poder, trata de eternizar por todos los medios el modo de producción fundado sobre la explotación del hombre por el hombre. Los fenómenos deben ser enfocados desde el punto de vista de su interacción y de su condicionamiento recíproco, pues se cometería un error grosero si sólo se dijera que las relaciones de producción están en función de las fuerzas productivas. Sería un procedimiento unilateral, porque, engendradas por las fuerzas productivas, las relaciones de producción desempeñan, si corresponden a las fuerzas productivas, un papel importantísimo en el desarrollo de estas últimas (y en caso contrario, un papel importantísimo en el freno a su desarrollo).
El alcance y la importancia del principio de la conexión y de la interacción de los fenómenos, reside en que destaca claramente un hecho esencial: el mundo real está regido por leyes. El encadenamiento de los fenómenos significa que las contingencias no dominan en la naturaleza y en la sociedad; que son las leyes objetivas, independientes de la voluntad y de la conciencia humanas, las que determinan el desarrollo. La conexión y la interacción de la causa y del efecto condicionan el curso necesario de los fenómenos de la naturaleza y la vida social. Hay que estudiar los regímenes y los movimientos sociales desde el punto de vista de las condiciones que los han engendrado y a las cuales están vinculados. En nuestros días, sería absurdo el régimen de esclavitud, mientras que en la época en que la comuna primitiva se disgregaba, representaba un fenómeno necesario, un paso adelante. Del mismo modo, el régimen capitalista, progresivo en ciertas condiciones históricas, constituye hoy un obstáculo al progreso de la sociedad.
Saber abordar los hechos reales es tener en cuenta las condiciones concretas de lugar y tiempo, por lo que la concatenación de los fenómenos de la forma antes expuesta ayuda a mostrar la sofística y el eclecticismo que reside en aquellas separaciones arbitrarias de ciertos aspectos de un fenómeno complejo, en la confusión de considerar equivalentes condiciones históricas diferentes, en la transposición mecánica en una situación nueva lo que no es valedero sino en una situación dada, etc.
Esta ley es la ley más general de la existencia del mundo; constituye el resultado y la manifestación de la interacción universal de todos los objetos y fenómenos, es la regularidad más general de la existencia del mundo. Expresa la unidad estructural interna de todos los elementos y propiedades en cada sistema íntegro, así como los nexos y relaciones infinitamente diversos del sistema dado con los sistemas o fenómenos que le rodean. En esta ley se manifiestan la unidad del mundo material y la determinación de cualquier fenómeno por otros procesos materiales, es decir, la interacción universal de los cuerpos condiciona la existencia misma de los objetos materiales concretos y todas sus peculiaridades específicas. La conexión universal de los fenómenos tiene manifestaciones infinitamente diversas. Incluye las relaciones entre las propiedades particulares de los cuerpos o de los fenómenos concretos de la naturaleza, relaciones que encuentran su expresión en leyes específicas; también incluye las relaciones entre las propiedades universales de la materia y las tendencias de desarrollo que encuentran su manifestación en las leyes dialécticas universales del ser. De ahí que toda ley sea una expresión concreta de la conexión universal de los fenómenos. Gracias a tal conexión, el mundo no constituye un amontonamiento caótico de fenómenos, sino un proceso universal único, sujeto a ley del movimiento, es decir, es un proceso lógico único de movimiento y desarrollo de la materia.
Los nexos entre los objetos y los fenómenos pueden ser directos o indirectos, permanentes o temporales, esenciales o inesenciales, casuales o necesarios, funcionales (dependencia funcional) o no funcionales, etc. La conexión universal de los fenómenos se halla estrechamente vinculada a la causalidad, más la causa y el efecto como tales sólo pueden ser examinados al margen de la conexión universal de unos fenómenos con otros. Si la causa y el efecto, por el contrario, se ponen en conexión con el todo, pasan una al otro, se transforman en conexión e interacción universales. Constituye un caso particular de esta interconexión la retroconexión en todos los sistemas que se regulan automáticamente.
Debe establecerse además que no es posible reducir a la mera interacción física de los cuerpos el nexo entre los fenómenos, puesto que, aparte de ella, existen relaciones biológicas y sociales incomparablemente más complejas que se subordinan a sus leyes específicas. A medida que avanza el desarrollo de la materia y va pasando a formas más elevadas de organización, se complican también las formas de interconexión de los cuerpos, aparecen especies de movimiento cualitativamente nuevas. Esta ley impera asimismo en lo que respecta al desenvolvimiento de la sociedad humana, en la cual, a medida que progresan los modos de producción y la civilización se desarrolla, se hacen más complejos los nexos entre los individuos y los estados, se diversifican cada vez más las relaciones políticas, económicas, ideológicas, etc. Este concepto es de gran alcance cognoscitivo. El mundo objetivo sólo puede conocerse investigando las formas de conexión causales y de otro tipo entre los fenómenos, delimitando los nexos y relaciones más esenciales, etc., es decir, a través de la investigación multilateral y sistemática de cualesquiera objetos y la segregación de todas las conexiones y relaciones esenciales, así como de las leyes de tales conexiones. El progreso del conocimiento cobra realidad en el movimiento del pensar, que pasa de reflejar conexiones menos profundas y generales a establecer nexos y relaciones más profundos y más generales entre los fenómenos y procesos. La estructura misma de las ciencias y su clasificación constituyen un reflejo de la conexión universal de los fenómenos. Así se explica que con el progreso del saber científico los lazos y la interacción de las ciencias entre sí se hagan cada vez más estrechos, y que surjan ciencias “limítrofes” que anudan esferas del saber antes separadas (por ejemplo, la bioquímica, la astrofísica, etc.).
Como una demostración parcial de esta ley, la más general entre las leyes de la dialéctica y de la existencia de la realidad misma, se estudiará la investigación de (Vitiello, 2014), que muestra que existe un isomorfismo entre sistemas disipativos, sistemas fractales auto-similares y sistemas electrodinámicos, lo que plantea, en según sus palabras, una “visión integrada de la Naturaleza” (p. 203).
Como señala (Lesne, Renormalization Methods, 1998, pág. 1), en aproximadamente los últimos cincuenta años han aparecido en la comunidad científica, primero en la teoría de campos y luego en varios otros dominios como la física estadística y los sistemas dinámicos, los términos “métodos de renormalización”, “grupo de renormalización” y “operadores de renormalización”. Las técnicas analíticas a las que se refieren estas expresiones son fundamentales para el estudio de lo que se conoce como fenómenos críticos, por el fracaso de los métodos anteriores; su desarrollo siguió a la aparición de la noción de invariancia de escala.” Así, ejemplos concretos, como la transición líquido-gas de una sustancia pura, sugieren la distinción entre los siguientes tipos de sistemas:
Sistemas homogéneos a gran escala, ilustrado por la imagen de un tablero de ajedrez.
Sistemas críticos auto-similares, ilustrados por la imagen de un globo, y cuyas propiedades macroscópicas se expresan mediante leyes de escala; los métodos de renormalización son esenciales aquí. Fueron concebidos para dar un valor explícito a los exponentes asociados y mostrar sus propiedades de universalidad, si las hubiese.
Figura 2: Fenómeno Crítico como Superposición Estable de Fase Sólida y Fase Líquida
Un fenómeno crítico es aquel que ocurre cuando, como resultado de la acción de fuerzas (para el ejemplo gráfico dado, estas fuerzas imprimen presión y temperatura sobre el sistema físico del entorno sobre un determinado sistema en una magnitud que excede el umbral[1]), dicho sistema manifiesta una coexistencia estable entre dos fases (estados), cuando regularmente estos estados están ligados entre sí en algún orden temporal (i.e., no-simultáneo).
Como señala (Lesne, Renormalization Methods, 1998, pág. 2), las nociones sobre el comportamiento colectivo de los grados de libertad en sistemas estadísticos que analizan el mundo microscópico es revelada por el estudio de las fluctuaciones y de las correlaciones estadísticas, mientras que la noción de fenómeno crítico[2], que es precisamente resultante del comportamiento colectivo antes descrito, es una noción perceptible en todas las escalas y versa sobre la divergencia crítica (respecto de un valor crítico) de ciertas cantidades macroscópicas descritas por las leyes de escala y por sus exponentes (conocidos como exponentes críticos).
Comprendido lo anterior, puede exponerse sobre terreno firme el concepto de auto-similaridad. Este concepto, también conocido como invarianza escalar para el caso continuo, significa que “(…) Nada importante se modifica en la física del estado crítico si cambiamos la escala de observación (…) Por ejemplo, a medida que disminuimos el aumento de un microscopio imaginario, tan pronto como ya no vemos los detalles microscópicos, la imagen del sistema físico permanece estadísticamente igual. Esta propiedad de invarianza escalar del estado crítico fue destacada y utilizada en la década de 1960 por Kadanoff, quien tuvo la intuición de que esta sería la clave para una descripción eficaz de los fenómenos críticos. De hecho, en 1970 varios físicos, en particular Wilson, propusieron una serie de métodos denominados “grupo de renormalización” que permitían el cálculo de comportamientos críticos extrayendo las consecuencias físicas de la invarianza de escala (…) Una de estas consecuencias es que los comportamientos críticos no dependen en gran medida en detalles físicos microscópicos que se “promedian” a gran escala. Sin embargo, dependen en gran medida de las características geométricas del sistema: la dimensión espacial y el número n de componentes del parámetro de orden.” (Lesne & Laguës, Scale Invariance. From Phase Transitions to Turbulence, 2012, págs. 30-31). Como señala, (Lesne, Renormalization Methods, 1998, pág. 2), las nociones de invariancia de escala y auto-similaridad, a través de la ruptura de la simetría, reemplazan la noción de homogeneidad y separación de escalas; junto a estas aparecen determinadas estructuras jerárquicas, correlacionando las distintas escalas de un sistema. Estos conceptos expresan en el mundo instrumental las nociones de propiedades universales y clases de universalidad.
Merece la pena destacar que este reemplazamiento de las nociones de homogeneidad y separación de escalas por una concepción más orgánica (la auto-similaridad, conceptual y matemáticamente, permite conectar las diferentes escalas de un sistema) y dinámica (puesto que las estructuras fractales son estructuras recurrentes) ocurre también en la mecánica cuántica a la luz de las últimas investigaciones en dos sentidos: por un lado, en la inseparabilidad teórica y matemática de las fuerzas fundamentales (matemáticamente hablando, por ejemplo, no es posible integrar la función que las contiene para estimar la contribución individual que cada una de ellas en la versión cuántica de lo que en física clásica se conoce como momento de fuerza -que es a lo que se refiere Hegel cuando habla de los omentos de fuerza de la palanca, como se vio antes-); por otro lado, en relación a la homogeneidad del universo. Ambas cuestiones se abordarán de forma conjunta en la sección relativa al principio monista de complementariedad.
Además, esta posición frente a la homogeneidad perfecta no sólo se encuentra en la economía política marxista y la mecánica cuántica, también en las ciencias médicas. Así, señala (Sharma & Vijay, 2009, pág. 110) que en la evolución del endotelio[3], que partió de un vertebrado ancestral hace unos 540-510 millones de años y tenía como objetivo optimizar la dinámica del flujo y la función de barrera (y/o para localizar las funciones inmunes y de coagulación) fue decisivo (y los autores señalan que hay que ser enfáticos en eso) el hecho de que la heterogeneidad endotelial evolucionó como una característica central del endotelio desde el principio, lo que según los mismos autores refleja su papel en la satisfacción de las diversas necesidades de los tejidos corporales.
Las nociones antes expuestas sobre renormalización están íntimamente relacionadas con el concepto de estructura fractal. Según (Mandelbrot, 1983, pág. 15), quien acuñó el concepto, una estructura fractal es un conjunto para el cual la dimensión de Hausdorff-Besicovitch excede estrictamente la dimensión topológica. ¿Qué es una dimensión de Hausdorff-Besicovitch?, ¿qué es una dimensión fractal en general? Como se señala en (FOLDOC, 2021), una dimensión fractal puede definirse, a grandes rasgos, como la magnitud resultante de operar el límite del cociente del cambio logarítmico en el tamaño del objeto y el cambio logarítmico en la escala de medición, cuando la escala de medición se acerca a cero. Las diferencias entre tipos de dimensión fractal provienen de las diferencias en lo que se entiende exactamente por “tamaño del objeto” y lo que se entiende por “escala de medición”, así como por los diferentes caminos que es posible tomar para obtener un número promedio de muchas partes diferentes de un objeto geométrico. Como puede observarse, las dimensiones fractales cuantifican la geometría estática de un objeto.
(Lesne, Renormalization Methods, 1998, pág. 270) señala que las propiedades fractales de una estructura natural se definen solo aproximadamente, localmente y en un dominio de escalas que está acotado por arriba y por abajo. Además, generalmente son solo propiedades estadísticas, que se vuelven observables y bien definidas solo promediando sobre diferentes subdivisiones, para las cantidades globales como N(a,r)[4],o sobre diferentes centros para las cantidades locales como n(a,r,x ̅_0 ).
Como señala (Lesne, Renormalization Methods, 1998, pág. 265) , el hecho que la teoría sobre fractales aborde la mayor parte de temas que aborda la teoría de renormalización obedece a que los principios físicos que subyacen a la presencia de estructuras fractales son los mismos que hacen que los métodos de renormalización funcionen. Las nociones esenciales de leyes de escala y de invariancia de escala, de auto-similaridad y de universalidad aparecen en ambas situaciones. ¿Qué es una estructura fractal entonces? Es una representación visual de las características que asegura que los métodos de renormalización son relevantes para el análisis del sistema en el que aparece; la expresión de su auto-similaridad guía la elección del formalismo (metodológico) y la construcción subsiguiente del operador de renormalización. Las singularidades locales[5] de las medidas[6] fractales (análisis fractal de medidas de conjuntos, usualmente de la medida de Borel en R^d) pueden describirse jerárquicamente por su espectro dimensional[7], determinadas por el análisis multifractal[8] o reveladas por análisis de renormalización antes delineado.
A través del concepto de isomorfismo, originalmente perteneciente a la topología algebraica y expuesto anteriormente, pueden vincularse teórica y empíricamente:
La teoría matemática de los sistemas complejos[9] (representada en las estructuras fractales auto-similares).
(Vitiello, 2014, pág. 203) establece que en electrodinámica existe un intercambio mutuo de energía y momento entre el campo de materia y el campo electromagnético, la energía total y el momento se conservan y, a partir de ello, muestra que para un fenómeno de tipo electromagnético conformado por un campo magnético constante y un potencial escalar armónico[12], el sistema electrodinámico que modela dicha clase de fenómenos es isomórfico (topológicamente equivalente) a un sistema de osciladores armónicos amortiguados/amplificados[13]. Estos pueden describirse mediante estados coherentes[14] comprimidos[15] que a su vez son isomorfos a estructuras fractales auto-similares. Bajo dichas condiciones de campo magnético constante y potencial escalar armónico, la electrodinámica es, por tanto, isomorfa a estructuras fractales auto-similares (que presentan alguna propiedad universal o clases de universalidad para estructuras discontinuas) y estados coherentes comprimidos. A nivel cuántico, la disipación induce una geometría no-conmutativa[16] con el parámetro de compresión[17] jugando un papel relevante.
La ubicuidad[18] de los fractales en la Naturaleza y la relevancia de los estados coherentes y la interacción electromagnética apuntan, según Vitiello, hacia “una visión unificada e integrada de la Naturaleza”; por supuesto, esta unificación e integración a la que se refiere el autor citado es fundamentalmente instrumental, no de carácter general como la aquí planteada. Un bosquejo sobre las razones por las que esta vinculación de carácter tan general es posible de establecer alrededor del ruido rosa se presenta a continuación.
Como señala (Zhao, 2021, pág. 2), las propiedades de un sistema físico pueden revelarse analizando sus respuestas frente a perturbaciones externas. La forma en que las respuestas de un sistema se pueden clasificar en varias categorías principales. Aquí hay algunos ejemplos:
En su investigación, Zhao estudia una clase de sistemas complicados (difícil a nivel su operativización) en cuanto son particularmente extendidos espacialmente (como arena apilada) y cuyas respuestas a pequeñas perturbaciones no tienen una longitud o un tiempo característicos. Las respuestas contienen una serie de eventos en toda la duración y escala de tiempo. Su distribución de probabilidad frente al tiempo o la duración obedece la ley de potencia[19], lo que significa que no hay un valor esperado de tiempo o duración de las respuestas. En particular, la distribución de probabilidad de la energía liberada en los eventos tiene la forma 1/f^α ,con α≈1, por lo que se denomina ruido “similar a 1 /f”, en donde 1/f es el conocido ruido rosa[20], que es el hecho empírico-instrumental alrededor del cual Vitiello fundamenta su enfoque formal integral de la Naturaleza. ¿Por qué ocurre esto?
Señala (Zhao, 2021, págs. 6-7) que la autoorganización crítica (SOC, de ahora en adelante) fue sugerida por Per Bak, Chao Tan y Kurt Wiesenfeld en 1987. El título del artículo era Self-Organized Criticality: An Explanation of 1/f noise. En este artículo, Bak et al. argumentaron (como característica distintiva de los sistemas SOC) que cuando un sistema extendido espacialmente con muchos grados de libertad es alejado del equilibrio por una fuerza externa, el estado estacionario es un estado con correlación espacial de ley de potencia.
Así, un sistema dinámico clásico evolucionará espontáneamente a un “estado crítico” que carece de una longitud característica. También argumentaron que la falta de una longitud característica provocará la falta de un tiempo característico, lo que inducirá un comportamiento de ley de potencia en el espectro de frecuencias (el que se señaló antes). En palabras del autor, “El mensaje más emocionante de este artículo es que hay sistemas que no necesitan un ajuste de parámetros, sino que evolucionan espontáneamente hasta un punto crítico.” (p. 7).
La idea original de Bak et al. es que:
El concepto de SOC es universal: los sistemas espacialmente extendidos en la naturaleza siempre están en el estado SOC.
SOC causa el espectro de potencia similar a 1/f. Estas ideas físicas básicas no son difíciles de comprender cuando consideramos modelos simples como un montón de arena o el modelo de Burridge-Knopoff[21]. Sin embargo, después de 18 años de investigaciones teóricas y experimentales, la gente todavía no tiene una comprensión clara del SOC. Primero, los experimentos y las simulaciones por computadora han demostrado que muchos sistemas están en el estado SOC solo bajo ciertas condiciones, lo que significa que no está garantizada la universalidad de los SOC afirmada por Bak et al. En segundo lugar, hay algunos sistemas que tienen las “huellas digitales” de SOC, pero tienen ruido 1/f^2 en lugar de un ruido no trivial similar a 1/f. Sin embargo, la idea de Bak et al. es valiosa en el sentido de que proporcionó a las personas una forma de resolver tales problemas en un marco teórico preestablecido, aunque es evidente la necesidad de continuar sobre esa ruta teórica la investigación científica sobre los sistemas autoorganizados.
A la luz de lo planteado en esta sección, puede establecerse, en relación al automovimiento general de la Naturaleza y la sociedad, que los componentes (modelados mediante ecuaciones) de una totalidad de referencia (modelada mediante un sistema de ecuaciones) comparten una esencia común (i.e., que son isomórficos entre sí) que permite su combinación integro-diferencial[22] de forma armónica y coherente bajo una determinada estructura interna de naturaleza material (objetiva), no-lineal (la totalidad es diferente a la suma de sus partes) y dinámica (el tiempo transcurre y el sistema, así como sus componentes, cambia) generada por la interacción de tales componentes bajo determinadas condiciones iniciales[23]. La estructura interna del sistema (o totalidad de referencia) condiciona a los componentes que la generan bajo el mismo conjunto de leyes (pero generalizado, por lo que no es formalmente el mismo) que rigen la interacción entre las condiciones iniciales y las relaciones primigenias entre componentes que determinaron la gestación de dicha estructura interna[24], [25]. Estas leyes son: 1. Unidad y Lucha de los Contrarios (que implica emergencia[26] y autoorganización[27] -al menos de tipo SOC-), 2. Salto de lo Cuantitativo a lo Cualitativo (implica emergencia, bifurcación[28] y salto[29]), 3. Ley de la Negación de la Negación (que es la crisálida del proceso dinámico antes descrito, en donde lo que negó es negado).
Lo anteriormente expuesto no debe resultar extraño, no en cuanto la complejidad misma posee un significado intrínsecamente dialéctico. Como señala (Moreno Ortiz, 2005, pág. 4), desde un punto de vista etimológico, la palabra “complejidad” es de origen latino, proviene de complectere, cuya raíz plectere significa ‘trenzar, enlazar’. El agregado del prefijo com- añade el sentido de la dualidad de dos elementos opuestos que se enlazan íntimamente, pero sin anular su dualidad. De allí que complectere se utilice tanto para referirse al combate entre dos guerreros, como al entrelazamiento de dos amantes.
Finalmente, con miras a reforzar la exposición realizada en esta sección sobre el amplio espectro de aplicación de los sistemas complejos (específicamente en términos del amplio espectro de surgimiento que poseen), señala (Lesne, Renormalization Methods, 1998, pág. 140) que la aparición de la noción de caos determinista fue la señal para el abandono de la idea básica establecida por Lev Landau (1944), según la cual las leyes de evolución deterministas y regulares generan un comportamiento asintótico caótico sólo después de la desestabilización de un número infinito de grados de libertad. La insuficiencia de esta teoría se reveló cuando se obtuvo evidencia de que las características caóticas pueden ocurrir en sistemas con solo un pequeño número de grados de libertad, o incluso en sistemas de dimensión infinita que involucran solo un subespacio de dimensión finita del espacio de fase. Un ejemplo de este segundo caso lo da un sistema espacio-temporal cuya dinámica se puede extender a un número finito de funciones espacio-temporales dadas, lo que reduce el estudio al del sistema dinámico que describe la evolución puramente temporal del número finito de coeficientes que ocurren en esta descomposición. La posibilidad del caos no está excluida a priori, excepto para evoluciones continuas autónomas en la dimensión 1 o 2.
Frolov, I. T. (1984). Diccionario de filosofía. (O. Razinkov, Trad.) Moscú: Editorial Progreso. Obtenido de http://filosofia.org/
Fundación Gustavo Bueno. (29 de 12 de 2021). Conexión universal entre los fenómenos. Obtenido de Diccionario soviético de filosofía: https://www.filosofia.org/enc/ros/conex.htm
Lesne, A. (1998). Renormalization Methods. Critical Phenomena, Chaos, Fractal Structures. West Sussex, Inglaterra: John Wiley lk Sons Ltd,.
Lesne, A., & Laguës, M. (2012). Scale Invariance. From Phase Transitions to Turbulence (Primera edición, traducida del francés (que cuenta con dos ediciones) ed.). New York: Springer.
Mandelbrot, B. B. (1983). The Fractal Geometry of Nature. New York: W. H. Freeman and Company.
Moreno Ortiz, J. C. (2005). El Significado y el Desafío de la Complejidad para la Bioética. Revista Latinoamericana de Bioética, 1-19. Obtenido de https://www.redalyc.org/pdf/1270/127020937001.pdf
Rosental, M. M., & Iudin, P. F. (1971). DICCIONARIO FILOSÓFICO. San Salvador: Tecolut.
Vitiello, G. (2014). On the Isomorphism between Dissipative Systems, Fractal Self-Similarity and Electrodynamics. Toward an Integrated Vision of Nature. systems, 203-206.
[1] Los umbrales son valores definidos que determinan si un estadístico (magnitud generada a partir de un conjunto de datos reales mediante algún modelo matemático-computacional que provee algún tipo de información sobre los datos usados) está por encima, por debajo o dentro de un rango normal en su red; la normalidad lo determina el curso de las investigaciones en el campo en el que se está realizando. Los umbrales también se utilizan al mostrar colores en paneles. Todo lo que esté por debajo del umbral marginal es azul, todo lo que esté entre el umbral marginal y el crítico es amarillo y todo lo que esté por encima del umbral crítico es rojo. Los umbrales también se pueden utilizar como parte de los widgets de estado que se basan en el rendimiento o en una línea de base. Véase https://observerdocs.viavisolutions.com/index.html#page/Observer_Apex/understanding_thresholds.html. El umbral es también conocido como límite termodinámico (para problemas espaciales) o régimen asintótico (para problemas temporales), en los que la aparición de singularidades marca un fenómeno crítico; en el estudio de los sistemas inestables, James Clerk Maxwell en 1873 fue el primero en utilizar el término singularidad en su sentido más general: aquel en el que se refiere a contextos en los que cambios arbitrariamente pequeños, normalmente impredecibles, pueden conducir a efectos arbitrariamente grandes (véase https://en.wikipedia.org/wiki/Singularity_(system_theory)).
[2] Se les dice “críticos” en cuanto exceden el umbral.
[3] Tejido formado por una sola capa de células que tapiza interiormente el corazón y otras cavidades internas.
[4] Una región centrada en a y con longitud característica r, siendo ésta última una medida que define la escala del sistema, por ejemplo, el radio en una circunferencia. A nivel de sistemas, la longitud característica se define como el volumen del sistema dividido sobre su superficie.
[5] Singularidades (en el sentido de Maxwell) que aplican únicamente en una región del espacio de interés o de referencia.
[6] Como señala (Kolmogórov & Fomin, 1978, pág. 290), el concepto de medida de un conjunto constituye una generalización natural de los siguientes conceptos: 1) de la longitud de un segmento, 2) del área de una figura plana, 3) del volumen de una figura en el espacio, 4) del incremento de una función no-decreciente en el semisegmento [a,b), 5) de la integral de una función no negativa en una región lineal, plana, del espacio, etc.
Retomando lo planteado en (Hegel F. , 1968, págs. 49-55), considérese un conjunto A con a elementos. Se dice que A está equipado con una medida M si una cierta medida M(E) es asignada a alguno de los subconjuntos E de A. El conjunto A, junto con su medida M, conforman un espacio métrico. La medida de un conjunto es un número real que es positivo o nulo. Además, la medida asume que si dos conjuntos no se intersecan (no tienen elementos en común) la medida de su suma es igual a la suma de sus medidas (es decir, la medida es lineal) y que la existencia de medidas de dos conjuntos implica la existencia de la medida de un tercer conjunto (que es igual a la medida de ambos conjuntos). La medida de todo el espacio de referencia, en el contexto de las probabilidades, es igual a 1. Un sistema de medidas es contablemente cerrado si contiene todas las posibles sumas contables de sus elementos. Finalmente, una medida es normal si para los conjuntos equipados de medida la condición E=∑E_n, E_n⋅E_m = 0, n ≠ m (n = 1, 2, …) implica M(E)=∑M(E_n); el enunciado anterior establece que cuando los subconjuntos E de A tengan entre sí una relación lineal perfecta (i.e., se nulifican al multiplicarse escalarmente) implica que la aplicación de la medida M sobre dichos subconjuntos será un procedimiento lineal (aplicarla al todo es equivalente a aplicarla a la suma de las partes).
[7] El vector característico o autovector de una transformación lineal (por ejemplo, la transformación lineal de un sistema de ecuaciones) es un vector no-nulo que cambia a lo sumo por un factor de escala (valor característico o autovalor) cuando la transformación lineal en cuestión es aplicada sobre el objeto matemático del que se trate. La generalización conceptual y matemática del conjunto de autovectores de una transformación lineal es conocida en el análisis funcional como espectro. Este espectro puede descomponerse en tres tipos de espectro, que conforman las partes del espectro en general: 1) espectro puntual (consistente en todos los autovalores del operador lineal de un espacio de Banach -espacio lineal X en que la región de convergencia de una sucesión de Cauchy pertenece a dicho espacio-, que es el operador que realiza la transformación lineal), 2) espectro continuo [que es el conjunto de escalares que no son autovalores, pero que hacen que la región conformada por las diferencias entre el operador lineal T y λ (donde λ es el conjunto de escalares que hacen que su diferencia con T no tenga una función inversa acotada -bien delimitada- en X)] sean un subconjunto propio (subconjunto que es igual al conjunto que lo contiene) y denso (un determinado subconjunto E es denso en un espacio X si todo elemento de X o pertenece a E o está arbitrariamente cerca de algún miembro de E) del espacio X, 3) espectro residual (todos los escalares del espectro que no son escalares puntuales ni continuos).
[8] Como señala (Lesne, Renormalization Methods, 1998, pág. 271), una de las tres estructuras fractales más complejas es aquellas que pertenecen a la familia de fractales superpuestos, donde la dimensión fractal local D(x) (que significa que la dimensión fractal pertenece a una subregión del espacio de interés centrada en x) depende de x de manera muy irregular: para cada valor D, {x,D (x)= D} es un conjunto fractal muy lacunar [un conjunto fractal lacunar es aquel en que la distribución de sus componentes -resultante de su patrón de iteración- deja huecos (Lesne, Renormalization Methods, 1998, pág. 266), tal como se puede observar al realizar iteraciones con el conjunto de Cantor (Lesne, Renormalization Methods, 1998, pág. 267)]. Establecido lo anterior, el análisis multifractal se diseñó con el fin de describir para cada valor de D su distribución fractal entrelazada en el espacio x.
[9] Conocida usualmente como teoría matemática del caos.
[10] En general, una estructura disipativa es aquella estructura coherente (en términos de su lógica interna) y autoorganizada (es un proceso en el que alguna forma global de orden o coordinación surge de las interacciones locales entre los componentes de un sistema inicialmente desordenado) que aparece en sistemas que se encuentran fuera del equilibrio (a menudo lejos del mismo) en un entorno con el que realiza intercambios de algún tipo. En física, estos sistemas son termodinámicos y los intercambios son en términos de materia y energía. Ilya Prigogine obtuvo en 1977 el Nobel de Química por el descubrimiento de los sistemas disipativos.
[11] Sistemas mecánicos de naturaleza física en que la inclusión del cuanto de acción es relevante; sobre el cuanto de acción se hablará en la sección correspondiente al principio monista de complementariedad.
[12] El potencial escalar de un oscilador armónico. Un potencial escalar describe la situación en la que la diferencia en las energías potenciales de un objeto físico en dos posiciones diferentes depende solo de las posiciones, no de la trayectoria tomada por el objeto al viajar de una posición a la otra. Un ejemplo son las diferencias en la energía potencial del objeto físico a causa de la gravedad (el diferencial energético sólo depende de la posición del objeto).
[13] Un oscilador armónico es en mecánica clásica un sistema que, cuando se desplaza de su posición de equilibrio, experimenta una fuerza restauradora F proporcional al desplazamiento x; algo similar a la lógica de la mano invisible de Smith, que matematizó Walras (aunque bajo un espíritu esencialmente diferente, en relación a las posibles perturbaciones que pudiese sufrir el sistema económico de su posición de equilibrio (donde la oferta y la demanda se igualan, para el caso neoclásico). Un oscilador armónico amortiguado es aquel oscilador armónico bajo la acción de una fuerza de amortiguación (fricción) proporcional a la velocidad del sistema (la velocidad de su trayectoria o tasa de crecimiento). Un oscilador armónico es también un sistema en el que un objeto vibra (que es la forma que adopta el movimiento en los sistemas de sonido) con cierta amplitud y frecuencia; en un oscilador armónico simple, no existen fuerzas externas como la fricción o las fuerzas impulsoras que actúan sobre el objeto o, en su defecto, su efecto es despreciable; por lo tanto, la amplitud y la frecuencia siempre son las mismas. En una oscilación armónica amortiguada existen fuerzas (fricción) que actúan sobre el objeto, lo que tiene el efecto de que la amplitud (de la trayectoria) disminuya hasta que se detiene. En la vida real, la situación ideal de un oscilador armónico simple no existe. Esto significa que para mantener una oscilación debe aplicarse una fuerza impulsora o directora (conductora), de ahí el concepto de oscilador armónico dirigido.
[14] Un oscilador armónico cuántico es el análogo de un oscilador armónico clásico en la mecánica cuántica.
[15] Estado cuántico generalmente descrito mediante dos cantidades físicas mesurables no-conmutativas (véase la siguiente nota al pie) que tienen espectros continuos de autovalores.
[16] Una geometría no-conmutativa son espacios que presentan a nivel local (de una región de sí) estructuras algebraicas no-conmutativas, que son estructuras matemáticas en que uno de los operadores (símbolo que indica que se realiza una operación) binarios (porque la operación es efectuada sobre dos elementos) principales no cumple con la propiedad conmutativa al relacionar cualesquiera dos pares de elementos que se encuentren dentro de dicha localidad. Esto puede extenderse a estructuras usuales como la topología de un espacio o la norma del mismo y, conceptualmente, significa que la disipación, a nivel cuántico, induce una geometría en que el orden resulta relevante para una de las relaciones fundamentales que describen la operación de un determinado sistema en una región definida del espacio.
[17] Un parámetro es, conceptualmente hablando, una variable que sirve para identificar los elementos (usualmente funciones) que pertenecen a una determinada familia (que es una forma más general de conjunto). Comprendido esto, ¿qué es luz comprimida (del inglés squeezed light)? Señala (Lvovsky, Squeezed light, 2015, pág. 121) que la luz comprimida es un estado físico de la luz en el cual el ruido de un campo eléctrico en ciertas fases cae por debajo del estado de vacío (estado cuántico con la menor energía posible). Esto significa que, cuando se enciende la luz comprimida, se detecta menos ruido que en el caso que no hubiese ninguna luz. Esta característica aparentemente paradójica es una consecuencia directa de la naturaleza cuántica de la luz y no puede explicarse dentro de la mecánica clásica (bajo la lógica clásica es que resulta paradójica, aunque no lo sea). Comprendido lo anterior, resulta natural comprender el parámetro de comprensión lumínica como la variable que permite identificar como pertenecientes a una determinada familia de estados físicos a todas las funciones que modelan estados de luz comprimida. Como se señala en (Lvovsky, Squeezed light, 2015, pág. 128) y en (Lvovsky, Squeezed light, 2016, pág. 4), si un estado de comprensión cuántica de la luz se modela mediante la identidad S ̂(r)=exp[(ζa ̂-ζa ̂^(†2) )/2, en donde a ̂ es el operador de aniquilación y a ̂^(†2) es el operador de creación, entonces su parámetro de comprensión se expresa mediante ζ=re^iϕ, donde r es igual al logaritmo natural del factor de compresión r=ln(R), i es la coordenada rotacional (imaginaria) y ϕ son números reales (la fase ϕ determina el ángulo de la cuadratura que se comprime). Como señala (Drummond & Ficek, 2004, págs. 14-15), las propiedades estadístico-cuánticas de los estados coherentes están completamente determinadas por los valores medios de los operadores de posición y momento y sus varianzas. Complementariamente a lo anterior, señala que los estados comprimidos de radiación se producen en procesos no-lineales en los que un campo electromagnético “clásico” impulsa un medio no-lineal. En el medio no-lineal, se pueden generar pares de fotones correlacionados de la misma frecuencia. Un operador de compresión (una fuerza con las características necesarias para comprimir en la forma cuántica antes descrita la luz) puede aplicarse sobre estados coherentes y producir estados coherentes comprimidos (los estados coherentes de un oscilador armónico son aquellos que tienen la característica que sus valores esperados observables evolucionan de la misma forma en que lo hace un sistema dinámico clásico).
[18] La ubicuidad, como cualidad de ubicuo, es la característica de un ente de estar presente a un mismo tiempo en todas partes.
[19] Ley estadística que establece la relación funcional entre dos cantidades, donde un cambio relativo en una cantidad da como resultado un cambio relativo proporcional en la otra cantidad, con independencia del tamaño inicial de esas cantidades. Lo anterior equivale a afirmar que una cantidad varía como potencia de otra.
[20] Como señala (Mandelbrot, 1983, pág. 74), en física el ruido es sinónimo de posibilidad de fluctuación o error, independientemente de su origen y manifestación. Por otro lado, señala (Kiely, 2021, pág. 1) que el ruido 1/f es un ruido de baja frecuencia para el que la potencia del ruido es inversamente proporcional a la frecuencia. El ruido 1/f se ha observado no solo en la electrónica, sino también en la música, la biología e incluso la economía. Las fuentes del ruido 1/f todavía se debaten ampliamente y aún se están realizando muchas investigaciones en esta área.
[21] El modelo de Burridge-Knopoff es un sistema de ecuaciones diferenciales utilizado para modelar terremotos usando n puntos en línea recta, cada uno de masa m, que interactúan entre sí a través de resortes, y en el que todas las masas están sujetas a una fuerza que es proporcional a las distancias x_i(t) de las masas desde su posición de equilibrio y hasta una fuerza de fricción F(v), donde v es la velocidad.
[22] Es decir, que permite la acción de leyes integrales o leyes diferenciales según corresponda.
[23] Que inexorablemente, como indicaba Levins al validar el argumento de Engels, implica las condiciones iniciales no solo del sistema analizado en sí mismo sino también las del entorno.
[24] La estructura interna del sistema, lo que filosóficamente es esencia y matemáticamente es su topología.
[25] Así se establece que el todo, generado por las partes en el estado inicial, ulteriormente se vuelve más que las partes, adquiere independencia relativa de estas y las determina; por supuesto, las partes también influyen en el todo y lo modifican (aunque, evidentemente, la influencia no es tan condicionante en el sentido inverso, al menos no como caso general; las excepciones obedecen a condiciones concretas del momento de desarrollo del todo analizado y, en última instancia, la acción de las partes ha sido determinada de forma mediata -histórica, acumulativa- o bien, para el caso de los componentes genéticos del todo analizado -sus componentes históricamente primigenios-, las partes fueron condicionadas en el momento de formación del todo por las condiciones bajo las cuales tales partes se relacionaron de forma combinatoria (el contexto de formación del sistema estudiado), así como también cada una de estas partes es la cristalización de la dinámica acaecida en otros sistemas, en sus sistemas de referencia), de ahí que la independencia del todo respecto a estas sea relativa, no absoluta.
[26] Cualidad de los sistemas de transitar de una estructura simple hacia estructuras más complejas (sistemas en que la totalidad no puede ser reducida a la suma de sus partes).
[27] A grandes rasgos, puede definirse como aquel proceso en el que alguna forma de orden general surge de interacciones locales entre partes de un sistema inicialmente desordenado. La autoorganización crítica es una forma laxa de autoorganización (más general, en cuanto relaja los requerimientos).
[28] Como señala (Weisstein, 2021), una bifurcación es una separación de la estructura sistémica en dos ramas o partes. En sistemas dinámicos es una duplicación, triplicación, etc., que acompaña al inicio del caos. Una bifurcación representa una súbita apariencia de cambio cualitativo en relación a las soluciones del sistema no-lineal cuando algunos parámetros varían.
[29] En su sentido cuántico, un salto es la transición abrupta de un sistema cuántico de un estado a otro (o de un nivel de energía a otro); el término “salto” tiene como finalidad distinguirlo de los sistemas clásicos, en los cuales las transiciones son graduales. En un sentido dialéctico-materialista, un salto es un concepto más amplio que el de la mecánica cuántica y la mecánica clásica considerados aisladamente, que se asimila más al mecanismo evolutivo de Darwin-Gould: Charles Darwin estableció que la evolución por diferenciación y selección actuaba gradualmente, mientras que el biólogo marxista Stephen Jay Gould complementó esto afirmando que en algunos contextos podían ocurrir saltos abruptos (esto se expandirá más adelante cuando se analicen los equilibrios puntuados de Gould). Un salto, en su sentido dialéctico-materialista es, muy sintéticamente, la solución de la continuidad, la transición rápida y súbita de una cualidad a otra, gracias a la acumulación paulatina de los cambios cuantitativos insignificantes e imperceptibles (Fundación Gustavo Bueno, 2021).
Para comprender esta sección es requerida la comprensión de la figura hegeliana Aufheben. Al respecto señala Hegel que: “El eliminar [Aufheben] y lo eliminado (esto es, lo ideal) representa uno de los conceptos más importantes de la filosofía, una determinación fundamental, que vuelve a presentarse absolutamente en todas partes, y cuyo significado tiene que comprenderse de manera determinada, y distinguirse especialmente de la nada. Lo que se elimina no se convierte por esto en la nada. La nada es lo inmediato; un eliminado, en cambio, es un mediato, es lo no existente, pero como resultado, salido de un ser. Tiene por lo tanto la determinación, de la cual procede todavía en sí (…) La palabra Aufheben [eliminar] tiene en el idioma [alemán] un doble sentido: significa tanto la idea de conservar, mantener, como, al mismo tiempo, la de hacer cesar, poner fin. El mismo conservar ya incluye en sí el aspecto negativo, en cuanto se saca algo de su inmediación y por lo tanto de una existencia abierta, a las acciones exteriores, a fin de mantenerlo. -De este modo lo que se ha eliminado es a la vez algo conservado, que ha perdido sólo su inmediación, pero que no por esto se halla anulado-. Las mencionadas dos determinaciones del Aufheben [eliminar] pueden ser aducidas lexicológicamente como dos significados de esta palabra. Pero debería resultar sorprendente a este respecto que un idioma haya llegado al punto de utilizar una sola y misma palabra para dos determinaciones opuestas. Para el pensamiento especulativo es una alegría el encontrar en un idioma palabras que tienen en sí mismas un sentido especulativo; y el idioma alemán posee muchas de tales palabras. El doble sentido de la palabra latina tollere (que se ha hecho famoso por la chanza de Cicerón: tollendum esse Octavium, Octavio debe ser levantado-eliminado) no llega tan lejos; la determinación afirmativa llega sólo hasta el levantar. Algo es eliminado sólo en cuanto ha llegado a ponerse en la unidad con su opuesto; en esta determinación, más exacta que, algo reflejado, puede con razón ser llamado un momento. El peso y la distancia respecto de un punto dado, se llaman en la palanca los momentos mecánicos de ella a causa de la identidad de su efecto, no obstante, todas las demás diferencias que hay entre algo real, como es un peso, y algo ideal, como la pura determinación espacial, es decir la línea. Véase Enciclopedia de las ciencias filosóficas 3ª edición, § 261, nota 9. Más a menudo todavía se nos va a imponer la observación de que el lenguaje técnico de la filosofía emplea para las determinaciones reflejadas expresiones latinas, o porque el idioma materno no tiene ninguna expresión para ellas, o bien porque aun cuando las tenga, como en este caso, su expresión recuerda más lo inmediato, y la lengua extranjera, en cambio, más lo reflejado (…) El sentido y la expresión más exactos que el ser y la nada reciben puesto que desde ahora son momentos tienen que ser presentados (más adelante) en la consideración del ser determinado, como la unidad en la cual ellos son conservados. El ser es el ser y la nada es la nada sólo en su diversidad mutua; pero en su verdad, en su unidad han desaparecido como tales determinaciones y ahora son algo distinto. El ser y la nada son lo mismo y por este ser lo mismo, ya no son el ser y la nada y tienen una determinación diferente. Esta unidad constituye ahora su base; de donde ya no han de salir hacia el significado abstracto de ser y nada.” (Hegel F. , 1968, págs. 97-98).
El proceso de aprehensión de los fenómenos (sean de índole social o natural) hecho antes por Hegel es la herramienta analítica más importante de la teoría marxista del conocimiento, la cual está compuesta a nivel técnico-operativo por dos etapas conocidas como ascensión dialéctica y viaje de retorno.
Figura 1: Ascensión Dialéctica y Retorno
Fuente: (Dussel, 1991, pág. 50).
Como señala (Dussel, 1991, pág. 50), para Marx era muy importante distinguir claramente entre la realidad y lo pensado, ya que el espectro hegeliano estaba siempre en el horizonte[1]: “El todo, tal como aparece en la cabeza como todo del pensar, es un producto de la cabeza que piensa.” Para Kant la representación (Vorstellung) “es el acto del conocer un objeto por categorías”. No es exactamente así para Marx. El conocer por “representación” es un acto cognitivo inicial, ingenuo, primero, pleno de sentido, pero confuso, caótico. A partir de la “representación” originaria comienza su acción –productiva de conocimiento– la abstracción, como momento analítico de la razón: tendría una representación caótica de la totalidad y, por medio de determinaciones más precisas, llegaría analíticamente (analytisch) a conceptos cada vez más simples, pero ¿qué tal simples?
En el trabajo empírico realizado en el campo de la Estadística, usualmente se tiene interés en explicar los datos de la forma más simple, lo cual en el contexto de la teoría de las probabilidades (especialmente en la teoría bayesiana de probabilidades) se conoce como principio de parsimonia, el cual está inspirado en el principio filosófico conocido como navaja de Ockham, la cual establece que en igualdad de condiciones la explicación más simple suele ser la más probable. El principio de parsimonia adopta diferentes formas según el área de estudio del análisis inferencial en el que se encuentre un investigador. Por ejemplo, una parametrización parsimoniosa es aquella que usa el número óptimo de parámetros para explicar el conjunto de datos de los que se dispone (donde el proceso de optimización se estructura de tal manera que existe una penalización, explícita en el modelo matemático, que incrementa con el número de parámetros utilizados), así como también “parsimonia” puede referirse a modelos de regresión parsimoniosos, es decir, modelos que utilizan como criterio de optimización emplear la mínima cantidad de coeficientes de regresión para explicar una respuesta condicional Y (también con una penalización implícita de la misma índole). El principio de parsimonia, los procesos matemáticos de optimización regidos por el criterio de alcanzar un mínimo y la navaja de Ockham son un mismo tipo de lógica aplicado en escalas de la existencia (que podríamos llamar en general “materia”, como lo hace Landau en su Curso de Física Teórica) cualitativamente diferentes. La historia de la Filosofía demuestra que el único sistema que podría ser aplicado así exitosamente es el sistema hegeliano (lo que obedece a que parcialmente sigue la lógica de la existencia misma, como han demostrado Marx, Engels, Lenin, Levins, Lewontin y el mismo Hegel en su extensa obra). ¿Cómo es posible la vinculación en distintas escalas cualitativas de la realidad con el principio de la navaja de Ockham? A la génesis materialista de las ideas de Ockham: todas esas ideas responden a la escuela filosófica de Ockham, que era la escuela nominalista. Retomando lo que señalan (Rosental & Iudin, 1971, pág. 341), el nominalismo fue una corriente de la filosofía medieval que consideraba (ya es una escuela extinta) que los conceptos generales tan sólo son nombres de los objetos singulares. Los nominalistas afirmaban que sólo poseen existencia real las cosas en sí, con sus cualidades individuales (es decir, las generalizaciones para ellos no tenían valor gnoseológico en sí mismas sino como recurso gnoseológico). Los nominalistas van más allá, planteando que las generalizaciones no sólo no existen con independencia de los objetos particulares (esta afirmación en correcta, lo que no es correcto es pensar que lo inverso sí es cierto), sino que ni siquiera reflejan las propiedades y cualidades de las cosas. El nominalismo se hallaba indisolublemente vinculado a las tendencias materialistas, ya que reconocía la prioridad de la cosa y el carácter secundario del concepto. Por supuesto, las generalizaciones, aunque menos reales que los objetos particulares (y de ahí la sujeción de la teoría a la práctica en un concepto que las une conocido en la teoría marxista como praxis) no deja por ello de ser real en cuanto son una representación aproximada (a largo plazo cada vez más aproximada a medida se desarrollan las fuerzas productivas) de la estructura general (interna y externa, métrica y topológica) común que tienen tales fenómenos naturales o sociales. Marx señaló que el nominalismo fue la primera expresión del materialismo de la Edad Media. Con todo, los nominalistas no comprendían que los conceptos generales reflejan cualidades reales de cosas que existen objetivamente y que las cosas singulares no pueden separarse de lo general, pues lo contienen en sí mismas; esto no tiene un carácter únicamente marxista, sino que incluso el célebre formalista David Hilbert señaló, según la célebre biógrafa de matemáticos Constance Reid que “El arte de hacer matemáticas consiste en encontrar ese caso especial el cual contiene todos los gérmenes de la generalidad”. Así, el defecto fundamental de la navaja de Ockham es el no considerar algún conjunto de restricciones que complementen al criterio de selección de la explicación basado en que sea la idea más simple. Como se señala en (Wikipedia, 2022), en química, la navaja de Occam es a menudo una heurística importante al desarrollar un modelo de mecanismo de reacción, sin embargo, aunque es útil como heurística en el desarrollo de modelos de mecanismos de reacción, se ha demostrado que falla como criterio para seleccionar entre algunos modelos publicados seleccionados. En este contexto, el propio Einstein expresó cautela cuando formuló la restricción de Einstein: “Difícilmente se puede negar que el objetivo supremo de toda teoría es hacer que los elementos básicos irreductibles sean tan simples y tan pocos como sea posible sin tener que renunciar a la representación adecuada de un dato único de experiencia.” La clave en la expresión anterior de Einstein es “sin tener que renunciar a…”, lo que se cristaliza nítidamente en una frase que señala la fuente citada es atribuida a Einstein, pero no ha sido posible su verificación: “Todo debe mantenerse lo más simple posible, pero no lo más simple”. En general, existe un trade-off entre la bondad de ajuste de un modelo y la parsimonia: los modelos de baja parsimonia (es decir, modelos con muchos parámetros) tienden a tener un mejor ajuste que los modelos de alta parsimonia, por lo que es necesario buscar un equilibrio. Desde la perspectiva operativa del trabajo empírico de la Estadística, la parsimonia estadística es deseada porque un mínimo de coeficientes de regresión implica un mínimo de variables y un mínimo de estos implica un mínimo de variables explicativas, lo que puede ser útil en casos de que exista colinealidad entre las variables explicativas, así como también permite ahorrar tiempo y dinero en lo relativo a la inversión de recursos destinada al estudio, aunque no necesariamente garantice que en general (considerando el impacto posterior de las decisiones tomadas con base en el estudio y otros factores) se ahorre tiempo y dinero. En suma, el nivel de simpleza tiene límites bien definidos y variará según el caso concreto que se estudie en función de las particularidades concretas del fenómeno analizado.
Establecido qué tan simple deberán ser las categorías, es posible y necesario retomar la explicación de la aplicación de la teoría marxista del conocimiento. Como señala (Dussel, 1991, pág. 51), el acto de la abstracción es analítico, en el sentido que separa de la “representación plena” uno a uno sus múltiples contenidos noéticos (momentos de la realidad de la cosa misma); separa una parte del todo y la considera como todo. El considerar una “parte” como “todo” por la capacidad conceptiva de la inteligencia, es la esencia de la abstracción. Como acto, la abstracción separa analíticamente; como objeto o contenido, la abstracción produce una “determinación abstracta “. La “determinación” es un momento real de la cosa, pero en tanto ese momento se abstrae (se separa analíticamente) es ahora un concepto que “reproduce” lo real (“reproducción [Reproduktion] de lo concreto”); es ahora un momento del pensamiento, un momento de la realidad conceptuado. La abstracción (flecha b del esquema 5) no separa directamente la determinación de lo real concreto (nivel 1), sino de la “representación” ya conocida (nivel 2). Por ello la representación (flecha a) es anterior a la abstracción (flecha b), y la representación (nivel 2) es el punto de partida de la determinación abstracta (nivel 3). De esta manera la representación es “volatilizada” en la determinación abstracta; como representación plena desaparece, es negada metódicamente (por el momento), analíticamente. Es en este sentido que se establece que “La abstracción de la categoría trabajo, el trabajo en general, el trabajo sans phrase (…) es el punto de partida de la economía moderna.” Las determinaciones se abstraen, pero igualmente se “producen”. Se producen o construyen en cuanto a la claridad y precisión de sus contenidos noéticos (en cuanto a la percepción intelectual directa e intuitiva de las mismas). Se trata de un trabajo teórico (no de una práctica teórica, sino de una producción teórica), y por ello en el plan primitivo de la obra de Marx, la primera acción era estudiar “las determinaciones abstractas generales (die allgemein abstrakten Bestimmungen) que corresponden (…) a todas las formas de sociedad”. El estudio o investigación de las determinaciones, sean simples o complejas, por análisis, es el primer momento del método teórico para Marx (ya que la mera representación es un momento del conocimiento cotidiano, precientífico, predialéctico). Así, se constata cómo en el análisis marxista se exige la disciplina del pensar metódico.
Asimismo, (Dussel, 1991, págs. 52-54) señalará que “Una vez que las determinaciones abstractas han sido definidas o “fijadas” acontece el momento dialéctico por esencia, que consiste siempre en un “elevarse” o “ascender”. Esta “ascensión” (flecha c del esquema 5) parte de lo abstracto y construye la totalidad concreta (que sin embargo será abstracta con respecto a los momentos posteriores del método, en su movimiento de “retorno” y “descenso”). El método dialéctico consiste en un saber situar a la “parte” en el “todo”, como acto inverso del efectuado por la abstracción analítica. La abstracción parte de la representación (todo pleno) y llega a la determinación abstracta (clara pero simple). El acto dialéctico parte de la determinación abstracta y construye sintéticamente una totalidad –concreta con respecto a la determinación, abstracta con respecto a la “totalidad concreta explicada” (nivel 6 del esquema 5): “Lo concreto es concreto porque es la síntesis (Zusammenfassung) de múltiples determinaciones, por lo tanto, unidad de lo diverso”. Ésta había sido la conclusión de sus previas reflexiones sobre la producción, cuando escribía que el “resultado” al que se llegaba es que, aunque la producción, la distribución, el intercambio y el consumo no son idénticos, sin embargo “constituyen las articulaciones de una totalidad, diferenciaciones dentro de una unidad”. El movimiento dialéctico es por ello un momento del pensar en general, por el que “se eleva de lo simple a lo complejo”. Lo simple es, por ejemplo, la producción (determinación que puede por su parte ser descrita en sus determinaciones esenciales en sí). Pero al ir elaborando las relaciones mutuamente constitutivas de la producción con el consumo primero, con la distribución posteriormente, y por último con el intercambio, se construyó así un todo donde las cuatro determinaciones constituían una nueva totalidad con mutuas co-determinaciones. Marx se había “elevado” así de lo simple (la producción) a una totalidad de múltiples determinaciones (cf. esquema 2). Marx tiene conciencia de que se trata de una construcción: “La totalidad concreta, como totalidad del pensamiento, como un concreto del pensamiento, es in fact un producto del pensar (Produktdes Denkens) y del conceptuar, pero de ninguna manera es un producto del concepto… sino que, por el contrario, es un producto del trabajo de elaboración que transforma intuiciones y representaciones en conceptos”. La “construcción” dialéctica obedece a un doble movimiento. Por una parte, maneja las determinaciones (claramente definidas como “conceptos”, ellos mismos “construidos” en cuanto esencia pensada con determinaciones internas) y las relaciona mutuamente entre sí (producción-consumo p.ej.), co-determinándose mutuamente. De esta manera los “opuestos” se co-definen. En un segundo momento, se constituye sintéticamente con ellos una nueva totalidad que adquiere autonomía (es la totalidad articulada con múltiples determinaciones). Llegado a este nivel concreto lo que antes aparecía como opuesto (producción y consumo), ahora forman parte de una “unidad” que los comprende y explica. La totalidad concreta es lo complejo. Lo simple es la de- terminación (que puede llegar al nivel de concepto), como el trabajo, la división del trabajo, la necesidad, el valor de cambio. Con todas ellas, dialécticamente, se asciende hasta las totalidades concretas, tales como: “… el Estado, el intercambio entre naciones y el mercado mundial” –reténgase, para la cuestión del “plan” de la obra, el orden de las totalidades concretas. El “mercado mundial” (Weltmarkt) aparece así como el último horizonte concreto (nivel 4 del esquema 5); como una totalidad construida teóricamente. Llegado a este punto es necesario “descender”, nos dice Marx textualmente: “Llegado a este punto, habría que reemprender el viaje de retorno, hasta dar de nuevo con la población, pero esta vez no se tendría una representación caótica de un conjunto, sino una rica totalidad con múltiples determinaciones y relaciones”, es decir, reintroducir progresiva y sistemáticamente todos aquellos componentes de los cuales se hizo abstracción en las etapas anteriores, más no lineal y/o mecánicamente, sino de acuerdo a los principios antes establecidos de la lógica dialéctica. A nivel rigurosamente operativo, como señala Dussel, este “retorno” (ruckwärts) (que serían las flechas d y e del esquema 5) no se deja ver claramente en la descripción de Marx. De la misma manera, plantea Dussel que la “totalidad concreta” pareciera ser, por una parte, la “totalidad construida” (concreta con respecto a las determinaciones) o la “totalidad histórica concreta” (la primera, nivel 4, y la segunda, el nivel 6, del esquema 5. A manera de ejemplo plantea Dussel que cuando se dice que “la sociedad burguesa es la más compleja y desarrollada organización histórica de la producción” se está refiriendo Marx a una totalidad concreta histórica y real; pero en tanto conocida y explicada, se trataría de un nivel de complejidad mayor (nivel 6) que la totalidad construida inicialmente (nivel 4). Adelantándose en el tiempo (Dussel está estudiando los Grundrisse), en El Capital, las determinaciones simples (trabajo, división del trabajo, etc.) permitirían construir la totalidad concreta con múltiples determinaciones que es “el capital en general”. Desde esa totalidad concreta (pero al mismo tiempo abstracta con respecto a la sociedad burguesa), a la que por “ascenso” se ha llegado (tomo I de El capital), se explicaría la totalidad de la sociedad burguesa (nivel 6), por “descenso”[2].
Evidentemente, aunque a falta de una rigurosa y profunda investigación al respecto es probable que las inquietudes de Dussel expresen deficiencias en algunos aspectos operativos (los señalados) en la teoría marxista del conocimiento, es probable también que esto no sea posible de determinar apriorísticamente debido a la naturaleza aplicada del materialismo dialéctico. Lo anterior puede ejemplificarse, viajando en el tiempo al igual que Dussel, en El Capital. En el prólogo de la obra señala (Marx, 2010, pág. XXIII) que: Claro está que el método de exposición debe distinguirse formalmente del método de investigación. La investigación ha de tenderse a asimilar en detalle la materia investigada, a analizar sus diversas formas de desarrollo y a descubrir sus nexos internos. Sólo después de coronada esta labor, puede el investigador proceder a exponer adecuadamente el movimiento real. Y si sabe hacerlo y consigue reflejar idealmente en la exposición la vida de la materia, cabe siempre la posibilidad de que se tenga la impresión de estar ante una construcción a priori.” La cita anterior permite evidenciar que las construcciones teóricas marxistas no son categorías apriorísticas, sino que son lo concreto pensado (en el sentido antes explicado), aunque puedan dar la impresión de ser apriorísticas.
Así como Enrique Dussel analiza de forma general estos aspectos metodológicos de los Grundrisse, Mark Rosental los analiza en cuanto a su aplicación en El Capital. Ambos análisis son ejemplos de cómo se debe aplicar la lógica del aufheben en el proceso de análisis de los fenómenos sociales y/o naturales (recuérdese esta superación ocurre entre lo universal y lo particular, no contempla explícitamente lo singular -si lo pudiese contemplar de tal, se estaría frente a categorías apriorísticas y no quedaría más remedio que recurrir a una gnoseología instrumental como la de Kant-), lo que además implica un criterio para descartar del análisis determinados aspectos o fenómenos por diversas razones (con la finalidad de obtener un relato general y coherente -el paradigma-, mientras que las singularidades que no se ajustan a tal relato pasan a conformar investigaciones particulares con la finalidad de que en algún momento puedan pasar a formar parte del mismo -como ocurre y ha ocurrido a lo largo de la historia en todas las ciencias, tanto formales como aplicadas-) y un criterio de reordenación de los hechos (que permita re-expresar el proceso histórico como proceso lógico); específicamente, el análisis de Rosental (relativo al proceso de transformación de los valores en precios de producción) proporciona pinceladas para la construcción de un criterio de ordenamiento para de hechos históricos, no de la eliminación (exclusión).
Señalará (Rosental M. , Los problemas de la dialéctica en “El Capital” de Marx, 1961, pág. 366) entonces que el precio de producción hace aparecer en forma muy confusa el valor incluido en las mercancías producidas. El valor y el precio de producción son los dos polos extremos de la investigación: el primero fue descubierto como el grado de una abstracción llevada muy lejos, muy alejada de la forma concreta de los fenómenos; el segundo, como el grado superior de la reproducción de lo concreto. El primero es el esqueleto, la base del segundo. La categoría de precio de producción “reviste” este esqueleto, esta base, con la carne y la sangre de los fenómenos reales en toda su complejidad viva. Entre estos dos polos existe una larga y difícil ascensión de lo abstracto a lo concreto[3], pero gracias a esta ascensión pudo aportar Marx una solución a los enigmas que habían hecho capitular a la antigua economía política burguesa. Sean cuales fueren las envolturas concretas del valor de la plusvalía, sólo gracias al método de la elevación de lo abstracto a lo concreto las reconocemos con facilidad en todas sus complejas metamorfosis.
En relación a la tasa media de ganancia, que se encuentra íntimamente vinculada a los precios de producción, señala (Rosental M. , Los problemas de la dialéctica en “El Capital” de Marx, 1961, págs. 376-377) que, en la marcha del análisis científico, la formación de la tasa media de ganancia aparece teniendo como punto de partida los capitales industriales y su concurrencia, siendo luego corregida, completada y modificada por obra de la interposición del capital comercial. En la trayectoria del desarrollo histórico, las cosas ocurren exactamente a la inversa. Es el capital comercial el que más o menos determina primeramente los precios de las mercancías y sus valores, siendo en la esfera de la circulación que sirve de vehículo al proceso de reproducción, donde se forma una cuota general de ganancia.” Se entiende que, si Marx se permitió tales “apartamientos” en relación con la línea fundamental del desarrollo histórico, no lo hizo sin tener serios motivos para ello. El análisis de estos últimos demostrará que el método lógico o analítico de investigación no es un simple reflejo de lo histórico, sino que, como lo dice Engels, es un reflejo “rectificado” según las leyes de la propia realidad histórica: Quienquiera haga caso omiso de las leyes, de la esencia de los fenómenos, no podrá dar más que una descripción superficial de su evolución ni logrará superar el nivel de la observación, aunque a veces ésta sea penetrante. La reproducción del proceso histórico en el pensamiento pierde toda su fuerza si no se basa en el conocimiento de las leyes motrices del proceso histórico. Se entiende con facilidad el misterio de la acumulación primitiva si ya se ha descubierto la esencia del modo de producción capitalista. Pero si esta última es desconocida, la exposición de la prehistoria del capitalismo se limitará a una descripción exterior de los acontecimientos de este período. Estos se nos aparecerán entonces como un amontonamiento caótico, privado de toda lógica interna. Se comprende, desde este punto de vista, por qué renunció Marx aquí a la sucesión histórica de los acontecimientos y comenzó por precisar la esencia del modo de producción capitalista, para sólo esclarecer luego el misterio de la acumulación primitiva del capital. Como lo estableció antes, la esencia del capital reside en la explotación por el capitalista, detentador de los medios de producción, de los obreros, privados de estos medios. Por consiguiente, para que el capital pueda aparecer y existir fue necesario todo un período histórico, en el cruce del cual la propiedad fue arrancada en forma gradual de mano de los propietarios directos y en el que los productores fueron separados de la propiedad. Tal es la esencia, la ley de la acumulación primitiva del capital. El estudio lógico de este problema exigía que los materiales fuesen dispuestos en un orden diametralmente opuesto al desarrollo histórico real.”
Complementariamente a lo antes expuesto, puede retomarse lo señalado por (Dussel, 1991, págs. 56-57) y afirmar que “No se trata de que las categorías o el orden del pensar produzcan la realidad (Hegel). No se trata de pensar que la realidad se manifiesta ya claramente en la representación plena (empirismo). No se trata tampoco de confundir el orden del pensar (categorías) con el de la realidad (en esto tiene razón Proudhon cuando distingue ambos órdenes). Pero tampoco debe pensarse que ambos órdenes están absolutamente separados, lo que determinaría que el orden de la sucesión o movimiento de las categorías es efecto del puro orden del pensar (idealismo, al fin). Pero tampoco puede pensarse que el orden de las categorías está determinado por su aparición en la historia (primero las categorías más antiguas y posteriormente las más modernas). No. El orden de las categorías (orden del pensar teórico, que surge de la realidad, pero no se confunde con la realidad) debe estar determinado por su posición sincrónica y esencial en la moderna sociedad capitalista. De esta manera el orden de las categorías (aunque sea un orden teórico) reconstituye la realidad en un orden abstracto, surgiendo desde la misma realidad (no desde las ideas). Pero la realidad a la cual el orden de las categorías hace referencia es la totalidad concreta, con múltiples determinaciones, que es la moderna sociedad burguesa. Veamos esto por partes. En primer lugar, las categorías no son puras ideas que surgen de las ideas; ni son la realidad misma: “Las categorías económicas (…) expresan formas de ser (Daseinsformen), determinaciones de existencia (Existenzbestimmungen), a menudo simples aspectos de esta sociedad determinada”. Lo real (“la moderna sociedad burguesa en este caso es algo dado tanto en la realidad (Wirklichkeit) como en la cabeza”) es el punto de partida de la abstracción. En lo real las determinaciones son momentos de su existencia, formas de ser de la misma sociedad. En cuanto abstractas son ya fruto de un acto analítico de separación metódica. Las determinaciones abstractas en tanto definidas son “conceptos”, y en cuanto “instrumentos” o “mediaciones” interpretativas son categorías. El orden que guardan entre sí las categorías es el mismo orden real que guardan las determinaciones como momento de la realidad de la sociedad burguesa concreta. Por otra parte, al comprender la realidad de la sociedad burguesa comprendo al mismo tiempo la realidad de las sociedades anteriores menos complejas. Pero, y es esencial, no puede confundirse la estructura de la sociedad burguesa con el “orden natural” de la economía válida para todas las épocas –es el fetichismo en el que caen los economistas burgueses: “La sociedad burguesa es la más compleja y desarrollada organización histórica de la producción. Las categorías que expresan (ausdrücken) sus condiciones y la comprensión de su organización permiten al mismo tiempo comprender la organización y las relaciones de producción de todas las formas de sociedad pasadas (…) [Sin embargo] ellas pueden contener esas formas de un modo desarrollado, atrofiado, caricaturizado, etc., pero la diferencia será siempre esencial (wesentlichem Unterschied)” (…)”
Un ejemplo simple y contemporáneo de cómo en el materialismo dialéctico las formas lógicas expresan la reorganización de las formas históricas (y esta reorganización es simultáneamente una conservación y una eliminación de los hechos como superación de estos en cuanto evidencia inmediata y su elevación a lo concreto pensado, es decir, la evidencia empírica no como mera representación plena[4], sino que reelaborada como insumo destinado a un proceso de análisis superior, al descrito anteriormente por Dussel en el descenso dialéctico antes presentado) se encuentra en el análisis del estado actual de las relaciones entre Estados Unidos y El Salvador. Como muestra (Lima, 2021), es ampliamente conocido que las relaciones económicas y políticas entre Washington y el gobierno de El Salvador atraviesan un momento de tensión nunca antes registrado, lo cual es un fenómeno de alta relevancia a nivel del análisis científico puesto que las partes involucradas han alcanzado en el pasado niveles de tensión importantes, como cuando un 3 de enero de 1981 el gobierno de El Salvador a través de las fuerzas armadas asesinó al presidente del Instituto Salvadoreño para la Reforma Agraria (IISTA) José Rodolfo Viera y a dos asesores enviados por el gobierno de Estados Unidos para la puesta en marcha de una reforma agraria (Mark David Pearlman y Michael Hammer), como señalan (Betancur, Figueredo Planchart, & Buergenthal, 1992-993, pág. 36).
¿Cuál es el origen del tenso estado de las relaciones entre Washington y el gobierno de El Salvador? En una primera mirada, las señales iniciales que anticipaban un deterioro entre las relaciones de las partes señaladas se pueden encontrar en diferentes momentos del tiempo con diferentes caracterizaciones cualitativas para cada uno de ellos:
Intervención militar de la Asamblea Legislativa en febrero de 2020.
Obtención de mayoría calificada en la Asamblea Legislativa en mayo de 2021.
Remoción de los magistrados de la Sala de lo Constitucional en mayo de 2021 (posterior a la obtención de mayoría calificada).
Cambio de inquilino de la Casa Blanca a inicios de 2021 (a causa de su grado de cercanía con Donald Trump, antagonista electoral del nuevo presidente Joe Biden).
Acusaciones de corrupción a funcionarios del gobierno de Bukele.
Señalamientos de que El Salvador es un narco-Estado.
Adopción del Bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador en septiembre de 2021.
Sobre la intervención militar de la Asamblea Legislativa en febrero de 2020, debe recordarse que Estados Unidos apoyó a las sangrientas dictaduras cívico-militares que de 1929 a 1979 controlaron las instituciones políticas del Estado salvadoreño, así como también es ampliamente conocido que lo hizo también en muchos otros países de América Latina durante la época de la guerra fría bajo el proyecto político de inteligencia y militar conocido como operación cóndor. En la actualidad continúa brindando su apoyo incondicional a gobiernos autoritarios y represivos, como los que hay en Honduras[5], Colombia[6] (reportes de represión) y Arabia Saudita, este último régimen incluso descuartizó a un periodista que incomodaba al régimen al interior de su propia embajada en Estambul, como señala (Corbin, 2019), ante el silencio cómplice de Washington. Desde Roma hasta la fecha, los imperios históricamente han basado su poder en la fuerza, por lo que no resulta lógico pensar que aspectos relacionados con los principios formales de las democracias occidentales contemporáneas puedan ser verdaderamente de interés para un imperio.
Sobre la obtención de mayoría calificada en la Asamblea Legislativa en mayo de 2021, fue la gran prensa opositora al gobierno de Bukele la que hizo eco de esta idea a raíz del artículo de (Paalberg & Valencia, 2021) publicado en The Washington Post. Como señala (EFE, 2021), en julio de 2021 el ex presidente salvadoreño Elías Antonio Saca confesó la existencia de una estructura de sobresueldos al interior de instituciones públicas, de cuya dinámica fue partícipe a través de la entrega irregular de dinero en efectivo a funcionarios de su gobierno, exfiscales y exmagistrados de la Corte Suprema de Justicia; Saca declaró que “Lo entregue creyendo que esto era legal porque así se ha venido haciendo por todas las Administraciones”, así como también que esta práctica al interior de las instituciones públicas (sin importar las banderas formales) era vista como una especie de “pagos compensatorios” y que los fondos provenían de una partida presupuestaria de gastos reservados (que no existe obligación jurídica de brindar información sobre su contenido), conocida como “partida secreta”. Lo anterior es sólo una manifestación del conjunto de acontecimientos políticos que prueban que fue una “adecuada” (¿para qué intereses?) estructura de pesos y contrapesos burocráticos la que permitió que los partidos que lideraron el proceso posguerra (ARENA y FMLN) instauraran en El Salvador el modelo económico neoliberal, que ha conducido en treinta años a un empobrecimiento sin precedentes en la nación salvadoreña, así como también a una contracción sin precedentes de la capacidad y diversidad productiva del país[7]. Por consiguiente, si Washington considera como positivo los pesos y contrapesos burocráticos para el caso concreto de El Salvador parecería que sólo puede significar que sus intereses son antagónicos a los intereses de la población salvadoreña o bien, que ignoran lo que ha ocurrido en el país bajo la dirección orquestal de los partidos antes mencionados, lo que en términos del sentido común y de los reportes de financiamiento a diversas ONG para desestabilizar al actual gobierno[8], parece ser poco verosímil; por supuesto, esto tampoco implica automáticamente que los intereses de Bukele sean los mismos que los del pueblo salvadoreño o parcialmente los mismos. Tanto por lo expuesto en este punto como en el anterior, debe descartarse entonces que la remoción de los magistrados antes mencionada pueda ser la causa real del estado de tensión en las relaciones entre la Casa Blanca y el gobierno de Bukele; en el escenario más favorable para esta hipótesis, a Washington no le molestó la remoción de magistrados en sí misma, sino que esa remoción fue una señal unívoca de que Bukele no estaba dispuesto a llegar a ningún entendimiento con los dos partidos políticos que históricamente habían sido instrumentos de Washington desde que terminó la guerra civil en El Salvador en la última década del siglo pasado para instalar el modelo neoliberal en dicho país, lo que puede haberlos puesto en un estado de alerta, pero nunca ser el fundamento de las actuales tensiones. También por lo expuesto en este punto se descarta que sean las acusaciones de corrupción a funcionarios del gobierno de Bukele, puesto que considerando la capacidad logística y de inteligencia de Washington a través de la CIA, es muy poco probable que en la Casa Blanca no estuviesen al tanto de los entramados de corrupción generados en la interacción entre sus dos fieles aliados (ARENA y FMLN); ello sin considerar que los integrantes del gobierno de Bukele provienen de las filas de las dos organizaciones partidarias en cuestión (cuya militancia duró décadas) como, por ejemplo, Walter Araujo, José Luis Merino y Sigfrido Reyes, quienes cometieron los delitos de los que se les acusa en épocas pasadas y por consiguiente es inevitable preguntarse ¿por qué aparece esa lista hasta ahora?
Serían los grandes medios de comunicación de El Salvador (principalmente los impresos, La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy), que son opositores al gobierno de Bukele, quienes plantearían que el origen de las tensiones se encuentra en el cambio de inquilino de la Casa Blanca a inicios de 2021. Así, señala (El Diario de Hoy, 2021), en un artículo editorial, que en febrero de 2021 Bukele fue a Estados Unidos a pedir una audiencia cuando Biden había sido recientemente electo, cuando aún no se había nombrado al nuevo gabinete, regresando a El Salvador sin éxito; fue también en febrero de 2021, como señala (EFE, 2021), que el secretario de Estado Antony Blinken (Estados Unidos) habló por teléfono con la ministra de Relaciones Exteriores Alexandra Hill (El Salvador), para abordar temas relacionados a la migración y llamó a “crear oportunidades económicas” y “fortalecer las instituciones democráticas”. Como señala (García, 2021), durante el mes de marzo de 2021 Joe Biden designó al diplomático Ricardo Zúñiga como encargado para detener la migración irregular, responsabilizar a los socios regionales de Estados Unidos para “abordar las causas fundamentales de la migración y el aumento de las llegadas de niños no acompañados a la frontera sur de los Estados Unidos” e “implementar la política del presidente Joe Biden que implica 4,000 millones de dólares para abordar las causas de la migración”. Posteriormente, en abril, señala (Benítez, 2021) que el diplomático antes mencionado “confirmó que en su visita a El Salvador pidió una reunión con el presidente Bukele, pero no recibió respuesta”. A pesar de ello, sería Noah Bullock, director de la organización Cristosal[9], quien señalaría que “no va a generar un enfriamiento de la relación entre El Salvador y Estados Unidos” en el “corto plazo”, puesto que ambos países “están en una etapa de reajuste” y “tratando de encontrarse en un marco referencial de la relación”[10], lo que no significa otra cosa que el hecho de que las transiciones de gobierno por definición implican un reajuste de las relaciones que tenía el gobierno anterior (y una transición como la de Trump-Biden no podría ser la excepción) con los gobiernos de los demás países, por cuanto cada gobierno representará diferentes o distintos[11] intereses de la clase capitalista local e internacional y las relaciones con otros gobiernos estarán en función de la convergencia o divergencia respecto de esos intereses de clase.
En relación a los señalamientos realizados, entre otros funcionarios estadounidenses, por la congresista estadounidense Norma Torres, quien calificó a las administraciones de El Salvador y otros países de ser narco gobiernos, señaló Noah Bullock, en declaraciones recogidas en (EFE, 2021), que “Es mucho más fácil salir a comer langostas con el embajador Johnson que dialogar con Ricardo Zúñiga sobre el Estado de Derecho, la Carta Democrática de la OEA o temas de derechos humanos o corrupción”. Sin embargo, se ha visto en los puntos anteriores que estos temas no pueden ser de genuino interés para un imperio, menos para el estadounidense. Sin embargo, ¿qué es un narcogobierno? Como se señala en (Uno TV, 2020), originalmente se utiliza el término narco-Estado para designar a aquellos países cuyas instituciones políticas, con independencia de la bandera concreta que esgriman, se encuentran altamente influenciadas por el poder y las ganancias del narcotráfico, siendo característicos de los narco-Estados que un individuo desempeñe simultáneamente cargos públicos y cargos en las redes de tráfico de drogas. Un narco-Estado es una forma de gobierno en la cual interactúan el crimen organizado y las autoridades, permitiendo toda clase de actividades ilícitas al amparo de la ley, además de permitir actos de corrupción e impunidad. Bajo estas condiciones el crimen organizado es el que gobierna y controla determinados territorios del país, en donde dicho control se encuentra asociado a niveles significativos de violencia. En un narco-Estado también existe participación directa o indirecta de la sociedad civil, ya que muchas veces amplios sectores de la misma son cómplices y forman parte de las redes del crimen organizado, ya sea por fuerza, interés o necesidad. Cuando la congresista Norma Torres habla de “narcogobierno” parecería o bien estar empleando mal el término, o bien busca implicar que el entramado de corrupción por narcotráfico que inunda desde hace décadas las instituciones públicas salvadoreñas es característica rigurosamente exclusiva del gobierno de Bukele[12], lo cual evidentemente es falso. De manera complementaria, las características mediante las cuales se ha definido a grandes rasgos lo que es un narco-Estado describen adecuadamente a otra serie de países y gobiernos de esos países, como es el caso de Juan Orlando Hernández en Honduras[13], Álvaro Uribe en Colombia[14] o Enrique Peña Nieto[15], por mencionar únicamente algunos de tiempos recientes.
Así, únicamente resta analizar la hipótesis que establece que el origen del estado de tensiones entre Washington y el gobierno de Bukele se encuentra en la decisión de este último de adoptar el Bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador. El principal constructor y partidario de esta hipótesis es José Dagoberto Gutiérrez Linares, célebre politólogo marxista salvadoreño, como se verifica en (Cabrera, 2021), así como también en el canal de YouTube InformaTVX (la plataforma de noticias digitales de mayor difusión en dicho país) y otros espacios noticiosos relativos a la actualidad salvadoreña.
La característica distintiva de las hipótesis que identifican el fundamento de las tensiones en motivos diferentes a la adopción del Bitcoin es que no habían existido consecuencias relevantes de dichas tensiones, más allá del polvo mediático levantado por la oposición y los intercambios vía Twitter entre Bukele y la congresista estadounidense Norma Torres. La característica distintiva de la adoptación del Bitcoin es que el Banco Mundial se negó a ayudar al gobierno de Bukele a implementar la moneda digital (BBC News Mundo, 2021) alegando motivos espurios: el impacto medioambiental (es un hecho bien documentado que se está realizando con energía renovable, específicamente la volcánica[16]) y la transparencia del proceso (el proceso de dolarización fue de transparencia equivalente[17] y no generó críticas por parte de la institución). Además, generó que el Fondo Monetario Internacional, institución que es propiedad de los Estados Unidos en términos de la cuota de voto que tal país tiene en dicha institución[18], chantajeara al gobierno salvadoreño para que retirara el Bitcoin como moneda de curso legal con el cese del crédito de la institución para el país en cuestión. Desde entonces, a diferencia con lo ocurrido con los hechos planteados como lo fundamental por las otras hipótesis, no ha existido una estabilización de las relaciones entre ambos países, sino que por el contrario las contradicciones se han agudizado, lo cual, dado todo el panorama antes expuesto, parecería indicar que ha ocurrido en la medida que el gobierno salvadoreño ha mantenido y profundizado su decisión de implementar el Bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador. Establecido lo anterior, entonces sí pueden tomarse los demás hechos en consideración (porque es evidente que han generado fricción y es parte de la conservación dialéctica antes mencionada -que implica la conservación de algunos de ellos-), específicamente como complementarios (es decir, relevantes, aunque inesenciales) al núcleo del problema en cuestión, aún cuando algunos de ellos se hayan suscitado antes de la adopción del Bitcoin en la dinámica temporal y la razón es bastante sencilla de justificar: las demás tensiones por sí mismas no podrían generar una ruptura real en las relaciones entre Estados Unidos y El Salvador, por lo que en sí mismas son irrelevantes, pero sumándose a una razón que sí tiene tal capacidad (la adopción del Bitcoin como ruptura fáctica y formal de El Salvador con el sistema financiero internacional establecido alrededor del dólar estadounidense y lo que el éxito de su adopción puede implicar en cuanto ejemplo de rebeldía financiera para otros países -sin que esta rebeldía implique un destino final exitoso, pero sí es indudablemente un camino válido frente a la tiranía financiera internacional del dólar estadounidense, en una primera mirada quizás el único de rápida implementación-) su efecto puede ser relevante.
En suma, a la luz de un estudio riguroso del fenómeno político utilizado como objeto de estudio, es decir, uno a la luz de la teoría del materialismo dialéctico y de todos los hechos acaecidos desde que empezaron las tensiones entre Washington y el gobierno de Bukele, puede constatarse que la eliminación y conservación (que como se ha visto implica una reordenación) ocurren simultáneamente. Por ejemplo, en el caso de estudio mencionado, se elimina lo que representa una suerte de engaño respecto de la esencia de la realidad. Este es el caso de la apariencia de un Washington molesto rigurosamente por la intervención militar de Bukele de la Asamblea Legislativa, puesto que la luz de la totalidad (uno de los elementos de esa totalidad es el apoyo de Washington a cruentas y sangrientas dictaduras cívico-militares en el pasado y en el presente), eso pudo haber molestado a Washington sólo en la medida que expresaba la posibilidad de un rompimiento real con el sistema político instaurado por ellos mismos con ayuda de ARENA y el FMLN; pero ¿qué es eliminar? Como explicó antes Hegel, algo es eliminado sólo en cuanto ha llegado a ponerse en la unidad con su opuesto, lo cual significa que las características inesenciales o formales no son eliminadas en cuanto desaparecidas de alguna manera del análisis dialéctico, sino en cuanto son subsumidas precisamente a manera de consecuencia del proceso (contenido) de cuya esencia emana su calidad de consecuencia.
Por otro lado, se conserva lo que es componente de las relaciones que conforman la esencia o, en su defecto, es al menos complementario (sea como elemento de las relaciones que conforman el contenido o como elemento de las relaciones formales, siendo estas últimas las más exteriores/superficiales/inmediatas, es decir, la manifestación externa dada directamente a los sentidos de alguna parte de la esencia del ser de la cosa; la forma de los fenómenos/cosas es conocida también como apariencia en la esfera de la ontología, mientras que fenómeno se emplea en la esfera de la gnoseología y forma en la esfera de la lógica, aunque por la equivalencia y organicidad de las tres esferas en el materialismo dialéctico los tres términos son intercambiables siempre que no sea de rigor un nivel máximo de precisión filosófica).
Así, como señala (Rosental M. , Los problemas de la dialéctica en “El Capital” de Marx, 1961, págs. 289-291), la concepción marxista de la abstracción científica puede ser reducida a tres momentos fundamentales:
Luego del contacto directo con la realidad, ésta se nos aparece como una masa de fenómenos y de objetos singulares, a primera vista carentes de vinculaciones mutuas, caótica, etc. La importancia de la abstracción científica reside en el hecho de que, según la expresión de Marx, arroja luz sobre la unidad de estos fenómenos, sobre lo que tienen de idénticos. Por ejemplo, en la diversidad de los fenómenos de la naturaleza, el pensamiento establece, por la vía de la abstracción, su conexión interna, su unidad, su elemento común. Esta unidad es el hecho de que todos son materiales, son manifestaciones de la materia en su evolución. Los conceptos que resumen los resultados de esta abstracción son “reducciones”, formas que expresan las propiedades comunes de una multitud de cosas diferentes. La historia de la ciencia atestigua la importancia de las abstracciones como “reducciones” de este tipo. Por ejemplo, antes de que la ciencia elaborara la noción abstracta ·de materia, cosa que permitió reducir los múltiples fenómenos de la naturaleza a la materia y a las diversas formas de su movimiento, la naturaleza era dividida artificialmente en “cualidades” particulares, en “sustancia imponderable”, etc. Sólo la noción abstracta de materia permitió establecer la unidad, la comunidad de todos los fenómenos y procesos de la naturaleza, reducirlos a su esencia más general y extirpar de la ciencia las “sustancias” misteriosas e incognoscibles. La abstracción considera, pues, lo que es común a una multitud de cosas singulares. Sin embargo, la abstracción científica no se interesa en la totalidad de los elementos comunes, sino sólo en los que expresan la esencia, la causa de los fenómenos concretos. Por lo tanto, la abstracción permite al conocimiento reducir toda la multiplicidad y la diversidad de los fenómenos a su esencia y entender sus propiedades y sus aspectos decisivos, fundamentales.
La visión directa de la realidad hace creer que ésta está henchida de casualidades, que todo está sometido a modificaciones y a fluctuaciones accidentales, y que no existe en esta sucesión de fenómenos nada estable ni duradero. La importancia de la abstracción científica, según Marx, reside en el hecho de que por detrás de la contingencia permite percibir la necesidad, la ley que determina el curso objetivo del desarrollo y de las modificaciones. La unidad y la universalidad descubiertas por el pensamiento, por medio de las abstracciones, en la masa de los fenómenos, no son otra cosa que la ley de estos últimos, el elemento relativamente duradero y estable que se conserva y se manifiesta en la infinidad de las cosas y de los procesos. “La forma de la universalidad de la naturaleza -dice Engels- es la ley (…) ” Por ejemplo, la ley de la conservación y de la transformación de la energía es una forma de universalidad, porque es el elemento necesario y regular sobre el cual se basan las formas más concretas de los movimientos, de las modificaciones, de las transformaciones que se cumplen en la materia. Del mismo modo, la ley del valor es la forma de la universalidad en el mundo de la producción mercantil, porque es la necesidad que se manifiesta de una o de otra manera en los movimientos y los cambios más diversos que en ella tienen lugar.
El resultado de los dos primeros puntos es que la fuerza de abstracción es una fuerza de generalización, y que ésta se efectúa separando lo no esencial, lo contingente, lo particular, lo concreto, para tener sólo en cuenta el elemento común y esencial, propio de la masa de los fenómenos singulares. De tal modo, haciendo abstracción del hecho de que las mercancías intercambiadas la una por la otra, son fundamentalmente distintas, Marx descubrió por generalización el elemento único y esencial que constituye el contenido de estas cosas singulares: su valor. Por consiguiente, por medio de la generalización se descubren las leyes de los fenómenos, y las abstracciones científicas son el instrumento de esta generalización. De así su fuerza.”
Adicionalmente, señala que “(…) Marx, cita, asimismo, ejemplos de otro orden, que demuestran que las relaciones económicas más desarrolladas pueden existir y existen en ausencia del dinero; se trata, en especial, de la cooperación, de la división del trabajo, etc. Al respecto agrega que las categorías más sencillas sólo se manifiestan plenamente en una etapa superior del desarrollo histórico. Su demostración toma como ejemplo el trabajo abstracto. Esta categoría era conocida en la antigüedad, pero sólo en la sociedad burguesa, cuando recae sobre el trabajo en general, y no sobre sus formas concretas, un papel decisivo, y cuando un trabajo determinado se torna “accidental y por con siguiente indiferente” para el individuo, la categoría del trabajo en general se convierte en “prácticamente verdadera”.” (Rosental M. , Los problemas de la dialéctica en “El Capital” de Marx, 1961, pág. 370).
“La respuesta que da Marx al problema de la correlación entre lo lógico y lo histórico se reduce a decir que la marcha ascendente del pensamiento de lo abstracto a lo concreto debe reflejar en su conjunto los grandes lineamientos del proceso histórico real. Pero no se trata de un reflejo simple, fotográfico; es un reflejo complejo, que incluye la etapa consistente en apartarse de la reproducción exacta del proceso histórico.” (Rosental M. , Los problemas de la dialéctica en “El Capital” de Marx, 1961, pág. 371).
“Engels da la misma respuesta (…) Habla de los métodos lógico e histórico de investigación. Como indica que, en sus grandes lineamientos, el desarrollo histórico va en general de las relaciones más simples a las más complicadas, se podría creer a primera vista c1ue el método justo consiste en seguir lo más cerca posible el proceso de este desarrollo. Pero en la práctica este método obligaría a repetir todos los “saltos y zigzagueos” de la historia, y entonces resultaría difícil descubrir la lógica del desarrollo; el avance del pensamiento se interrumpiría a menudo. Aquí, dice Engels, sólo el método lógico es aceptable. El método lógico de investigación busca, según Engels, conocer la lógica interna del desarrollo de un fenómeno dado. ¿Se sigue de ello que el método lógico sea diametralmente opuesto al método histórico? En modo alguno. Engels indica que en rigor no es más que “(…) el método histórico, despojado únicamente de su forma histórica y de las contingencias perturbadoras. Allí donde comienza esta historia debe comen· zar también el proceso discursivo, y el desarrollo ulterior de éste µo será más que la imagen refleja, en forma abstracta y teóricamente consecuente, de la trayectoria histórica; una imagen refleja corregida, pero corregida con arreglo a las leyes que brinda la propia trayectoria histórica; y así, cada factor puede estudiarse en el punto de desarrollo de su plena madurez, en su forma clásica.”(…)” (Rosental M. , Los problemas de la dialéctica en “El Capital” de Marx, 1961, pág. 371).
Por supuesto, se despoja de su forma histórica precisamente para eliminar sus contingencias perturbadoras. Esto sigue la misma lógica, por ejemplo, que cuando en el procesamiento de datos se escalan las observaciones con base en el logaritmo natural para eliminar o mitigar el problema de varianza variable en el conjunto de datos estudiado.
“En nuestra marcha ascendente de lo abstracto a lo concreto debemos, por consiguiente, seguir la evolución histórica real de las relaciones económicas. Por otra parte, sería un error creer que el análisis teórico debe considerar las categorías eco nómicas únicamente en el orden dictado por el curso del des arrollo histórico. Marx y Engels estimaban que, de los dos métodos posibles, el método lógico de estudio de la producción capitalista era el único admisible. Por lo demás, el punto de vista lógico y el punto de vista histórico no aparecen para ellos como dos caminos independientes, sino como dos caminos indisolublemente vinculados al método de estudio que llamaron lógico o analítico.” (Rosental M. , Los problemas de la dialéctica en “El Capital” de Marx, 1961, pág. 372).
II.I. IV. La Esencia
II.I. IV. I. Generalidades
De manera introductoria, como señalan (Rosental & Iudin, 1971, pág. 147), la esencia es el sentido de la cosa dada, aquello que la cosa es en sí misma, a diferencia de todas las demás y de los estados variables de la cosa al experimentar el influjo de tales o cuales circunstancias. Este concepto es muy importante para todo sistema filosófico, para distinguir los sistemas filosóficos desde el punto de vista de la solución que se da al problema de cómo la esencia se relaciona con el ser y de cómo la esencia de las cosas está relacionada con la conciencia, con el pensar. Para el idealismo objetivo, el ser, la realidad y la existencia se encuentran en dependencia de la esencia de las cosas, entendida como algo independiente, inmutable y absoluto. En este caso, las esencias de las cosas forman una realidad ideal peculiar, que engendra todas las cosas y las rige (como en Platón y Hegel). Para las tendencias idealistas subjetivas, la esencia es una creación del sujeto, que proyecta fuera de sí la esencia y la representa bajo el aspecto de cosas. El materialismo dialéctico reconoce la realidad de la esencia objetiva de las cosas y de su reflejo en la conciencia. La esencia no existe fuera de las cosas, sino en ellas y a través de ellas, como su principal propiedad general, como su ley. El conocimiento humano va asimilando gradualmente la esencia del mundo objetivo, cada vez ahonda más en él. Este conocimiento se utiliza para influir retroactivamente sobre el mundo objetivo con vistas a su transformación práctica.
Para un abordaje más profundo de la esencia, se debe distinguir entre forma de existencia o fenómeno, existencia o realidad en general y lo real o esencial desde el punto de vista del materialismo dialéctico[19]. Como señalan (Rosental & Iudin, 1971, págs. 148, 190-191), se llama fenómeno al conjunto de propiedades y relaciones del objeto diversas, externas, móviles, inmediatamente accesibles a los sentidos y representa el modo como la esencia se manifiesta, se revela.
Esencia y fenómeno constituyen una unidad: así como no puede haber esencias “puras”, que no aparezcan, tampoco hay fenómenos carentes de esencia; “La esencia aparece. El fenómeno es esencial” (V. I. Lenin, t. XXXVIII, pág. 249). La unidad de esencia y fenómeno se revela, asimismo, en el hecho de que se transforman una en otro y recíprocamente. Lo que en cierto tiempo (o relación) es esencia, en otro tiempo (o relación) puede convertirse en fenómeno, y viceversa. Sin embargo, la unidad de esencia y fenómeno es internamente contradictoria, ellos mismos son aspectos de una contradicción. La esencia aparece como lo determinante; el fenómeno, como lo determinado; el fenómeno se da de manera inmediata; en cambio, la esencia se halla oculta; en cuanto a los rasgos, el fenómeno es más rico que la esencia, pero ésta es más profunda que el fenómeno; la esencia en un objeto es siempre una, aunque se manifiesta en una multiplicidad de fenómenos; el fenómeno es más móvil que la esencia; un mismo fenómeno puede ser manifestación de esencias variadas e incluso contrarias; el fenómeno puede expresar la esencia tergiversadamente, de manera inadecuada (como mera apariencia). Sin embargo, la contradicción existe no sólo entre esencia y fenómeno, sino, además, dentro de la esencia misma, y estas contradicciones son las fundamentales del objeto, cuyo desarrollo global determinan. En oposición a la ontología idealista, la ontología del materialismo dialéctico reconoce la mutabilidad de la esencia. La contradicción entre esencia y fenómeno condiciona el carácter complejo y contradictorio del proceso del conocimiento, “(…) si la forma de manifestarse y la esencia de las cosas coincidieran directamente, toda ciencia sería superflua” (C. Marx y F. Engels, t. XXV, parte II, pág. 384). Profundizar sin límites desde el fenómeno hacia la esencia, descubrir la esencia de las cosas tras los fenómenos externos, hallar el fundamento de por qué la esencia se manifiesta de una manera y no de otra, tal es el fin del conocimiento. Por medio de la contemplación inmediata, el hombre entra en conocimiento de las cosas que figuran en la superficie, entra en conocimiento de los fenómenos. El conocimiento de la esencia se logra gracias al pensamiento abstracto. En la ciencia, el tránsito del conocimiento del fenómeno al conocimiento de la esencia adquiere el aspecto específico de paso del experimento (la observación) a la explicación a través de la descripción.
Por tanto, el fenómeno como modo o forma de existencia se encontrará en armonía transitoria con el contenido, puesto que, aunque la forma exprese el nexo interno y el modo de organización, de interacción de los elementos y procesos del fenómeno tanto entre sí como con las condiciones externas, su unidad con la esencia que expresa es relativa, transitoria puesto que se altera a raíz de los cambios generados por las contradicciones, tanto entre la misma forma y el contenido como entre los componentes que integran el contenido, especialmente entre los que integran la base o esencia de este contenido[20].
Así, a pesar de que ambas categorías (forma y contenido) ponen de manifiesto las fuentes internas de la unidad, de la integridad y del desarrollo de los objetos materiales, al ser el contenido el conjunto de los elementos y procesos que constituyen la base de los objetos y condicionan la existencia, el desarrollo y la sustitución de sus formas, la fuente de las contradicciones entre forma y contenido (que implica lo mediato de los procesos, que tiene como fundamento a la esencia, al igual que toda la existencia o realidad en general) radica en la diferencia de sus funciones en el desarrollo: el contenido es la base del desarrollo, la forma es el modo de existencia de la cosa; el contenido posee movimiento propio, la forma depende de él; el contenido encierra en sí posibilidades de desarrollo sin fin, la forma lo limita; el contenido es el elemento rector del desarrollo, la forma posee una independencia relativa, puede facilitar u obstaculizar el desarrollo, etc. El cambio de forma tiene lugar como resultado de un cambio en el contenido mismo, lo cual condiciona su función rectora en el desarrollo. La forma nunca permanece invariable. Pero, el cambio de la forma, su eliminación, no siempre se produce de golpe; lo frecuente es que tenga lugar como resultado de una acentuación gradual de las contradicciones entre forma y contenido. Además, sobre los cambios de forma ejercen también determinada influencia condiciones exteriores, factores y nexos que no conciernen directamente al contenido. La forma posee una independencia relativa que se intensifica tanto más cuanto mayor es la historia de la forma dada. La estabilidad de la forma es un factor que garantiza el desarrollo progresivo del contenido. Pero esa misma estabilidad que en las primeras etapas estimula el desarrollo, se transforma con el tiempo en fuente de conservadurismo. Las contradicciones entre forma y contenido no lo son de una parte pasiva y otra activa. El proceso real acontece como resultado de su acción recíproca en cuanto contrarios que influyen activamente en el desarrollo. La falta de correspondencia entre la forma y el contenido, debida al retraso de la primera respecto al segundo, aunque es de gran importancia para el desarrollo, caracteriza tan sólo una de las contradicciones de este último. La solución de las contradicciones entre forma y contenido depende del carácter que aquéllas tengan, de su grado de desarrollo y de las condiciones en que se produzcan. La solución puede ocurrir mediante el cambio de la forma en consonancia con los cambios del contenido, mediante el cambio del contenido en consonancia con la nueva forma, mediante el rechazo de la forma, la subordinación de la vieja forma al nuevo contenido, etc. Al pasar de un estado cualitativo a otro, o bien se liquida la vieja forma o bien se transforma, con la particularidad de que la vieja forma no puede liquidarse antes de que en ella misma se hayan preparado las premisas y los elementos para pasar a una forma más perfecta. Éste es el proceso dialéctico de la «superación», en la cual la vieja forma raras veces se desecha por completo y de manera absoluta; la nueva forma no siempre se convierte, de golpe, en dominante, sino que empieza a prevalecer gradualmente; las viejas formas aseguran el desarrollo en menor medida que las nuevas y por este motivo la nueva forma, con el tiempo, ocupa un lugar cada vez más importante. Semejante carácter de la «superación» de la vieja forma hace también posible un desarrollo regresivo, la restauración de las viejas formas. La dialéctica del contenido y de la forma se manifiesta brillantemente en el proceso de constante renovación y progreso de la sociedad.
Por otro lado, la realidad en general, es decir, la realidad objetiva en toda su concreción, es, como señalan (Rosental & Iudin, 1971, pág. 391), aquello que realmente existe y se desarrolla, contiene en sí mismo su propia esencia y sus propias leyes, así como los resultados de su propia acción y desarrollo. En este sentido, la realidad se distingue no sólo de todo lo aparente, imaginario y fantástico, sino, además, de lo que es solamente lógico (concebido), aunque esto último sea por completo justo; también se diferencia de todo lo que sólo es posible, probable, aunque aún no exista.
Finalmente, como señalan (Rosental & Iudin, 1971, pág. 391), lo real es ser de las cosas en su contraposición con el no ser y también con otras formas (posibles, probables, etc.) del ser. En la historia de la filosofía, se ha distinguido con singular precisión lo real diferenciándolo de la realidad, es decir, lo real se ha concebido, la mayor parte de las veces, como el ser de algo esencial en la cosa dada, como ser de sí misma; mientras que por realidad se ha entendido la presencia de todo lo esencial y no esencial en la cosa. Lo real se ha interpretado, comúnmente, como el ser de algo con exclusión de todo lo casual contenido en él, es decir, de algo que no está vinculado necesariamente con el ser dado.
II.I. IV. II. La Esencia como Fundamento de la Existencia
Partiendo de lo expuesto en (Zubiri, 1985, págs. 39-44) y reinterpretándolo desde el materialismo dialéctico, la esencia es lo real del concepto como: 1) lo concebido, 2) como la concepción misma, i.e., el acto de concebirlo y el pensamiento en y con que lo concibo. En la historia de la filosofía la diferencia entre el concepto objetivo y el concepto formal es la diferencia entre concebir la esencia como lo concebido o concebirla como la concepción misma. La visión antes presentada, que unifica lo objetivo con lo formal, es posible porque el materialismo dialéctico unifica ontología materialista (a la cual le corresponde una estructura lógica) con gnoseología materialista (donde se construyen las determinaciones formales del pensamiento y a la cual le corresponde la misma estructura lógica que a la ontología en cuestión), como antes se ha explicado. Sin embargo, lo anterior no significa que, al igual que Hegel, la realidad se conciba como lógica en tanto idea, sino como lógica en cuanto la realidad material evoluciona incesantemente bajo la dirección de determinadas leyes generales de carácter objetivo (i.e., independientes de la voluntad del ser humano) que pueden ser representadas bajo determinadas estructuras lógicas adecuadas.
«Ser» es «tan sólo ser» en cuanto es pura inmediatez, es apariencia (y esta apariencia no necesariamente es, como se ha visto antes, equivalente a su forma). En la inmediatez todas las cosas están niveladas en cuanto todas las cosas «son» y son «igualmente». Así, en la inmediatez reina el caos (ausencia de patrón sistemático) o, en el mejor de los casos, el criterio huérfano de la uniformidad (patrón sistemático uniforme o cuasi-uniforme). Atendiendo al sólo hecho de ser, todas las cosas (componentes de un sistema referencial, i.e., de una realidad dada) tienen el mismo rango (nivel, categoría, peso, importancia, relevancia, etc.). La inmediatez es, por tanto, pura indiferencia y, por tanto, dispersión.
No se trata de lo esencial de una cosa, sino de la esencialidad del ser. Todas las características de una cosa consideradas como características que meramente «son», constituyen lo inesencial; la inesencialidad es justo la pura indiferencia de ser. Pero todas estas mismas características concebidas como «brotando» de la interioridad de la cosa que «es», son lo esencial de ella, lo esencial en el ser, lo cual implica una reorganización de la forma como se presentan estos hechos/características en la representación (que comprende la forma en que la realidad es capturada de forma inmediata por los sentidos e inclusive, dependiendo del escenario concreto, de la forma en que son registrados por los instrumentos de medición) de los hechos/características que conforman el fenómeno/cosa estudiada, implicando esta reorganización a su vez una jerarquización de tales hechos/características. La interioridad de la cosa que «es», de la que emanan las características antes meramente enlistadas en la representación plena, es, ateniéndose a la aplicación del materialismo dialéctico hecha por Marx al analizar la sociedad capitalista (el materialismo histórico), la base de la esencia. Así, por cuanto la esencia está en el proceso, el proceso posee una base o esencia que funciona como su atractor o punto fijo[21] (es decir, punto de partida y de llegada, aunque no en el sentido de las simulaciones numéricas, sino en el sentido del desarrollo dialéctico en espiral[22]).
Por tanto, cuando Marx plantea las categorías «base económica» y «superestructura ideológica» está haciendo distinción de cómo la sociedad capitalista aparece frente al científico social (como un conjunto de instituciones políticas, jurídicas, artísticas, etc., así como otras expresiones ideológicas individuales de sus miembros integrantes y de asociaciones parciales entre tales miembros), es decir, las formas ideológicas como lo inesencial (en cuanto la superestructura ideológica es un resultado de la base económica), mientras que la base económica como la esencia del proceso mismo; por supuesto, esto no significa que la ideología no sea relevante, por el contrario, es un hecho probado tanto a nivel de la práctica política y de la práctica social en general la ideología que la ideología desempeña un papel fundamental como «sedimento» indispensable en el establecimiento de las relaciones de poder -que son en última instancia relaciones de dominación de una clase sobre otra- que permiten la organización de todos los aspectos de la vida de la sociedad en función de determinadas relaciones sociales de producción). La existencia de una base permite jerarquizar las características del ser de la cosa dada alrededor de un centro de gravitación (como es, por el ejemplo, el caso de los precios de producción alrededor de los valores-trabajo). La esencia es el lugar intermedio entre el «Ser» y el «Concepto» por cuanto la esencia está en el proceso o tránsito de lo concreto a lo concreto pensado, proceso anclado a un conjunto de relaciones que constituyen su base o fundamento, es decir, la esencia como tal de la que emanan todas las demás relaciones que conforman la cosa dada.
Como señala (Hegel G. W., Filosofía de la Lógica, 2006, pág. 127), la esencia es autoidentidad, sin embargo, no autoidentidad formal (del intelecto) como lo concibe Hegel, aunque sí es cierto que esta puede ser expresada como una autoidentidad formal sin renunciar a la concepción materialista de la realidad, i.e., partiendo de la subordinación de las ideas a la materia. Es autoidentidad por cuanto la esencia/verdad está en el proceso y los diferentes momentos de dicho proceso son precisamente los diferentes momentos o despliegues del desarrollo del «Ser» (que es su atractor/punto fijo), aunque, como se ha explicado antes, no del ser de las cosas tomado como representación plena sino como ser conceptuado en el sentido por Dussel antes explicado en la sección anterior. La esencia es autoidentidad por cuanto la base, conjunto generador o conjunto de relaciones fundamentales se replica a sí misma en los momentos del proceso a través del mismo proceso en tanto esta base o esencia conforma la estructura interna de dicho proceso, por ello no se trata de la esencia de las cosas sino de la esencialidad del «Ser» de las cosas, lo que implica que la diferencia entre esencial e inesencial no es una diferencia de características, sino, por así decirlo, una diferencia de condición.
La finitud de la razón humana, como la de todas las demás cosas, consiste en no tener aún completamente en sí misma el fundamento (lo real) de lo que se expresa a través de su concepto[23]. El ser mismo en cuanto fundamentado en la esencia (en el conjunto de leyes científicas fundamentales que rijan el sistema de referencia) es lo que entiende el materialismo dialéctico por existencia. En virtud del conjunto de leyes científicas fundamentales pertinentes, las cosas antes de existir ya «son», porque en la existencia actual se encuentra el germen de su desarrollo y ulterior aparición (germen, desarrollo y aparición sujetos a ley científica) o manifestación fenoménica, lo que evidencia que la existencia es una salida desde la esencia. En su virtud, lo que la cosa real es, es algo que «ya era»; por esto lo que ya era es esencia, o, lo que es lo mismo, la verdad sobre las contradicciones presentes está en el pasado y en el futuro están las consecuencias teleológicas[24] de la resolución tales contradicciones. En definitiva, las cosas son, pero «no» simplemente «son». Este «no» es la esencia en su pura negatividad, es la esencia en tanto negación del ser apariencial, de la mera apariencia; sin embargo, este segundo momento estructural de la esencia como negatividad (donde niega al ser apariencial, a la mera apariencia o forma de los fenómenos/cosas), es decir, de la construcción de categorías teóricas (determinaciones formales del pensamiento) de carácter abstracto como una primera etapa de modelación de la realidad, implica que con antelación ocurrió un primer momento estructural de la esencia como negatividad: para llegar a tal negación de la apariencia, debe haber sido necesario antes un proceso de reflexión del ser llevado a cabo por la razón (la esencia como reflexividad del ser, como el proceso de reorganización de las características enlistadas en la representación plena hasta llegar al segundo momento). De los dos momentos estructurales de la esencia como negatividad antes descritos, se desprende un tercer momento de la esencia como negatividad, el cual sintetiza dialécticamente a ambos: la esencia como fundamentalidad (fundamento de la existencia), como momento estructural en el cual las construcciones abstractas (las categorías teóricas) deben poder explicar de manera óptima[25] una totalidad concreta históricamente condicionada (condicionada por el efecto de variables fundamentales de largo plazo de naturaleza material y carácter objetivo).
Así, en la esencia se unifican la ontología, la lógica y la teoría del conocimiento, desplegándose a manera de proceso como explicación de la existencia congruente con el hecho de que la materia evoluciona al punto de generar vida orgánica consciente que es capaz de pensar el entorno material dentro del cual se encuentra, al cual pertenece y del cual es componente integrante simultáneamente. Así, al sintetizar dialécticamente al ente pensante (Ser Para-Sí, Lo Particular, el ser humano) con la Naturaleza (Ser En-Sí, Lo Universal Concreto[26], la realidad) a través de la Razón (en cuanto el ente pensante es tal por su uso de la razón), se obtiene un resultado cuyo proceso contiene la verdad (Ser En-Sí-Para-Sí, Lo Universal Concreto-Pensado, la explicación de la existencia de la cosa dada).
La esencia no es algo que se mueve sino el movimiento mismo de interiorización. Este movimiento es el movimiento concipiente. Al concebir una cosa la concibo como «siendo»; pero al hacerlo la concibo «ya» con una interioridad. Es decir, mi movimiento concipiente concibe la realidad preconcibiéndola interiorizada. La esencia de la encina no es ninguno de los tres momentos (semilla, árbol, fruto) tomados por sí mismos, ni tan siquiera lo es su unidad procesual. Al revés; la esencia es algo pre-procesual. El devenir y sus momentos son lo que son, precisamente por ser el devenir de algo que «ya era» una encina. LIamémoslo «ser-encina». ¿Qué es para Hegel este previo ser-encina? No es poseer los caracteres formales de la semilla, ni los del árbol, ni los del fruto; es decir, no es ser como es la semilla, ni como es el árbol, ni como es el fruto. Pero tampoco es el proceso o devenir «puro» que de uno de los términos lleva al otro; porque como «puro», el proceso es siempre un «ir» desde el uno al otro, mientras que en el ciclo de la encina (como en el de cualquier otra cosa) se trata de un «ir» que está «ya» internamente «cualificado», cualificación en virtud de la cual el proceso es intrínsecamente un proceso «encinil» (relativo a la encima) y no un proceso, por ejemplo, «canino». Este carácter del proceso en cuanto tal, es lo que Hegel entiende por «ser-encina», esta es la «esencia» de la encima.
Para Hegel no es algo que cualifica al devenir a consecuencia de que «viene-de» o de que «va-a» un término, sino que, por el contrario, es el carácter que predetermina la índole formal de cada uno de los tres términos. El proceso termina en una bellota o parte de ella, o se expande en un cierto árbol, porque el proceso es ya en sí mismo «encinil». La encina «primero» es semilla, «luego» la encina es árbol, «finalmente» la encina es fruto, pero «siempre» está siendo lo mismo: encina. El ser-encina predetermina, pues, sus tres momentos. Es una moción interna, una automoción, el dinamismo interno e intransitivo de la realidad; es un movimiento intransitivo, tanto un movimiento de interiorización y exteriorización, y al ser intransitivo no nos saca de la cosa misma: es un auto-movimiento y es por ello que la esencia no es algo que se mueve sino el movimiento mismo de interiorización.
La esencia es así la determinación interior del ser, lo que forzosamente concebimos al concebir a éste; su supuesto intrínseco. En esto consiste su verdad: la esencia es la verdad radical. Recíprocamente, el ser, es decir, la cosa en su devenir y con todas sus notas no es sino «manifestación» de la esencia, de su interioridad. Y en esto consiste su verdad: el ser real es verdad fundada. Lo que en Marx aparece como Lo Concreto Pensado, en Hegel aparece bajo el nombre de Idea: es el concepto explícito y formal del concepto mismo como concepción general de la cosa real. Gnoseológicamente hablando (lo cual tiene un fundamento ontológico y lógico), este último es el tercer y definitivo estadio de la realización de la razón. En dicho estadio, la razón se concibe a sí misma como pura concepción formal; es la concepción de la concepción y, por tanto, de la realidad toda como «concepto» de la razón. En esta entrada de la razón en sí misma, en esta autoconcepción, tenemos el término final de la marcha de la concepción: como idea, la razón, al concebir las cosas, se realiza concipientemente a sí misma como realidad absoluta, única y radical. Por tanto, para Hegel, descubrir la esencia de algo es construir conceptualmente, especulativamente[27], los supuestos de su realidad; es re-engendrar la cosa.
Finalmente, puesto que se ha hablado de la eliminación/conservación como superación dialéctica, es importante resaltar la analogía existente entre la superación dialéctica así establecida y los operadores de aniquilación y creación[28] de la mecánica cuántica, esta analogía es posible porque la aniquilación aparece como eliminación parcial (lo que implica por antonomasia conservación también parcial), porque dicha aniquilación aparece como neutralización y porque la creación aparece como superación que toma como base la conservación parcial.
En mecánica cuántica, el proceso de aniquilación partícula-antipartícula expresa el encuentro antagónico entre una partícula material y su respectiva antipartícula[29], en el cual la totalidad de la masa de ambas partículas se transforma en energía y/u otras partículas. La formalización de la aniquilación y creación cuántica se logra a través de los operadores de aniquilación del álgebra. Como se señala en (Feynman, 1982, pág. 151), los operadores de aniquilación son aquellos operadores matemáticos que disminuyen en una unidad la cantidad de partículas de un sistema cuántico referencial, mientras que los operadores de creación la aumentan en la misma magnitud y se definen como el operador adjunto[30] del operador de aniquilación. Debido al hecho de que la aniquilación partícula-antipartícula implica la supresión (eliminación o aniquilación en la forma antes establecida) de las partículas elementales como tales y su transformación cualitativa posterior en energía (que servirá para nuevos procesos físicos) o nuevas partículas, la aniquilación cuántica implica por consiguiente que “Algo es eliminado sólo en cuanto ha llegado a ponerse en la unidad con su opuesto”, como señala Hegel.
Así, puede observarse también la analogía del proceso de superación dialéctica no sólo con el proceso de aniquilación-creación de sistemas cuánticos, sino también con los aniquiladores algebraicos. Un campo es un conjunto en la cual la adición, substracción, multiplicación y división están definidas y se comportan tal como lo hacen al operarse números racionales y reales en general. Un anillo es una estructura algebraica que generaliza el concepto de campo de tal forma que la multiplicación no necesita ser conmutativa y los inversos multiplicativos no necesariamente existen. En suma, un anillo es un conjunto equipado con dos operaciones binarias que satisfacen propiedades análogas a las de la adición y multiplicación de números enteros. También en teoría de anillos, un ideal de un anillo es un subconjunto de dicho anillo con ciertas propiedades de absorción respecto de sus elementos. Específicamente, un ideal es un subconjunto I de elementos en un anillo R que forman un grupo aditivo (estructura algebraica que tiene como operación binaria o una de sus operaciones binarias la adición) y que tiene la propiedad de que, siempre que x∈R y y∈R, xy y yx pertenecen a I; puede verse como una especie de validación local de la propiedad conmutativa, puesto que los anillos en general no son necesariamente conmutativos en términos globales (que todo subconjunto de sí tenga la propiedad de conmutatividad).
Los ideales algebraicos son una generalización conceptual de la factorización única[32] con factores ordinarios a una factorización única generada por k-ésimos factores ideales, expresado cada uno de ellos por todos los números complejos enteros α-ésimos de los cuales un determinado número k es divisor exacto y para los cuales el requerimiento de factorización única se mantiene; conceptualmente, la factorización única parecería ser una especie de teorema de existencia-unicidad sobre la estructura originaria o primitiva de un objeto algebraico, es decir, un teorema que establece la existencia histórica de una estructura genética o base de las cosas, así como también la unicidad (la existencia única) de tal estructura base. Finalmente, un módulo es una generalización del concepto de espacio vectorial a estructuras algebraicas conceptualmente equivalentes, con la característica de estar constituidas por anillos en lugar de campos (como sí lo están los espacios vectoriales).
Así, en el contexto del álgebra abstracta, el aniquilador de un subconjunto S de un módulo V sobre un anillo es el ideal formado por los elementos del anillo cuyo resultado es cero siempre que se multiplique por algún elemento de S. En el contexto del álgebra lineal[33], si W es un subconjunto (no necesariamente un espacio) de un espacio vectorial V y V* el espacio constituido por todos los funcionales lineales en V (conocido como espacio dual, un especie de “espacio espejo” que todo espacio vectorial poseen), entonces un funcional[34] lineal ϕ∈V* se llama aniquilador de W si ϕ(w)=0, para todo w∈W, es decir, si ϕ(W)={0}; el conjunto de todas las aplicaciones tales, denotado por W^0 y denominado el aniquilador de W, es un subespacio de V*.
De forma más general, un aniquilador es el conjunto de todas las funciones que satisfacen un conjunto dado de condiciones, cuya evaluación de cada miembro del conjunto dado es siempre cero; los aniquiladores no son en sí mismos necesariamente cero (o, en general, el elemento directamente neutralizador dentro del tipo de anillo que se trate) y en dominios integrales[35], un módulo cuyo aniquilador es no nulo es un módulo de torsión y todo módulo de torsión finito posee un aniquilador no nulo. Lo que en mecánica cuántica se presenta como aniquilación por neutralización de la forma [a, a^* ]=1 (Feynman, 1982, pág. 151) para expresar la reducción en una unidad de la cantidad de partículas del sistema[36] (donde a es el operador de aniquilación y a^* el de creación), es lo que en álgebra abstracta se presenta como aniquilación por neutralización de la forma Ann_R (S)={r∈R |∀s∈S: rs=0}. La diferencia radica en que, en mecánica cuántica, aunque también se plantea como una propiedad de absorción, la aniquilación ocurre en términos del elemento neutro de la multiplicación, mientras que en álgebra abstracta ocurre en términos del elemento neutro de la suma (lo cual es natural, puesto que se está trabajando con grupos aditivos); sin embargo, en todos los casos, está implícita de alguna forma la concepción de la aniquilación como neutralización.
Referencias
BBC News Mundo. (17 de Junio de 2021). Bitcoin en El Salvador: por qué el Banco Mundial rechazó ayudar al país a implementar la criptodivisa como moneda de curso legal. Obtenido de BBC News | Mundo: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57512089
Betancur, B., Figueredo Planchart, R., & Buergenthal, T. (1992-993). De la Locura a la Esperanza: la guerra de los Doce Años en El Salvador:Reporte de la Comisión de la Verdad para El Salvador. San Salvador: Comisión para la Verdad para El Salvador. Obtenido de http://www.dhnet.org.br/verdade/mundo/elsalvador/nunca_mas_el_salvador_cv_2.pdf
Corbin, J. (2 de Octubre de 2019). Especial BBC | Jamal Khashoggi: qué dicen las grabaciones secretas del asesinato del periodista disidente en el consulado de Arabia Saudita. Obtenido de BBC News | Mundo: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-49892850
Dussel, E. (1991). 2. El método dialéctico de lo abstracto a lo concreto (20, 41-33, 14; 21,3-31,38): (Cuaderno M. desde la página 14 del manuscrito, terminado a mediados de septiembre de 1857). En E. Dussel, La producción teórica de Marx: un comentario a los grundrisse (págs. 48-63). México D.F.: Siglo XXI Editores. Obtenido de http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/otros/20120424094653/3cap2.pdf
Hegel, F. (1968). Ciencia de la Lógica. Buenos Aires: Solar / Hachette.
Hegel, G. W. (2006). Filosofía de la Lógica. Buenos Aires: Editorial Claridad S.A.
Lima, L. (15 de Diciembre de 2021). Bukele y Biden: 5 momentos de la creciente tensión entre EE.UU. y El Salvador y cómo afecta a dos aliados históricos. Obtenido de BBC News | Mundo: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-59558957
Marx, K. (2010). El Capital (Vol. I). México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
Zubiri, X. (1985). SOBRE LA ESENCIA. Madrid: Alianza Editorial.
[1] Aquí Dussel parece buscar implicar que, tomando de referencia al Marx intelectualmente maduro, la conciencia filosófica pasada de Marx era hegeliana, mientras que su conciencia filosófica presente, que era materialista, perseguía a su conciencia filosófica pasada).
[2] Señalará Dussel en el mismo lugar, probablemente sin terminarse de desprender de un cierto espíritu apriorístico, que: “Todo esto habrá que ir aclarándolo a medida que el discurso avance en los Grundrisse. De todas maneras, pensamos que las reflexiones de Marx sobre el método en el Cuaderno M no son un tratado de metodología, son más bien reflexiones al “correr de la pluma”. Se ven demasiados sobrentendidos, demasiados aspectos no explicados. En fin, se habla de un “movimiento” dialéctico general, pero quedan muchas oscuridades de detalle.” A pesar de ello, señalará en el mismo lugar el autor que “Sin embargo, las líneas generales del discurso han quedado definidas.”
[3] Esto se debe a que Marx, dada la producción científica fundacional de la escuela clásica (y explícita e implícitamente de los economistas que sentaron las bases a lo largo del tiempo para que naciera y floreciera la escuela clásica), la cual constituyó a la economía política como ciencia en pleno derecho, usó la información disponible en la época (datos enviados por Engels sobre la explotación de la fuerza de trabajo en sus fábricas, informes de los inspectores fabriles sobre las condiciones de trabajo y otros aspectos relacionados a la producción capitalista de la época, datos de los historiadores sobre las relaciones económicas y comerciales entre centro-periferia, datos citados en los trabajos académicos, etc.) de manera complementaria a dicha producción científica. Por ello, la parte del proceso de gnoseológico en la que se enfocó Marx fue en lo fundamental la parte del viaje de retorno (a pesar de que todo proceso gnoseológico riguroso usa, con diferente intensidad, ambas etapas), es decir, en ir de lo abstracto a lo concreto pensado.
[4] “Imagen generalizada, sensorialmente evidente de los objetos y fenómenos de la realidad; se conservan y reproducen en la conciencia sin que los propios objetos y fenómenos actúen directamente sobre los órganos de los sentidos. En la representación del ser humano, se fija y se conserva lo que objetivamente se convierte en patrimonio de los individuos gracias a la actividad práctica. Aunque es una forma del reflejo sensorial del individuo, la representación (…) se halla indisolublemente vinculada a significaciones socialmente elaboradas, es mediada por el lenguaje, está llena de contenido social y es siempre captada por el pensamiento, por la conciencia. La representación constituye un elemento necesario de la conciencia, pues vincula sin cesar la significación y el sentido (significación y sentido) de los conceptos con las imágenes de las cosas, a la vez que permite a la conciencia operar libremente con las imágenes sensoriales de los objetos.” (Rosental & Iudin, 1971, pág. 401). La evidencia empírica tomada únicamente como representación plena es un rasgo distintivo del empirismo, como bien señalaba Dussel, pero también lo es del positivismo, que es un híbrido entre empirismo extremo y fenomenalismo [que significa que su teoría del conocimiento es basada en la tesis de que únicamente las sensaciones son objeto inmediato del conocer (Rosental & Iudin, 1971, p. 171)] en lo relativo a su núcleo: en lo relativo a la construcción de las leyes históricas generales del desarrollo de la sociedad (sin embargo, en general se trata de bajo qué criterios gnoseológicos se construyen las leyes que rigen las dinámicas de los sistemas complejos) y en lo relativo a sus concepciones sobre la lógica; es de especial interés resaltar que del fenomenalismo no se hace referencia a un sistema ontológico o metafísico porque para dicha corriente filosófica el ser como tal, es decir, las esencias de los objetos (y ni hablar de la esencia en general de la realidad), son incognoscibles (Rosental & Iudin, Diccionario filosófico abreviado, 1959, págs. 183-184), al igual que para el conocimiento instrumental (que proviene de los instrumentos de medición, que en el caso de los logicistas es en última instancia la matemática como lógica, es decir, como lógica formal), este último nacido en el sistema kantiano (Kant, quien a su vez retoma del sistema aristotélico la lógica formal como lógica más importante -aunque no por equiparar forma y contenido como Aristóteles, sino por considerar la esencia inaprehensible como el empirismo, por lo cual Hegel acertadamente señalaría, básicamente, que el conocimiento instrumental es empirismo sofisticado-).
[5] Véase (Amnistía Internacional, 2019) y (Salinas Maldonado, 2019).
[7] La manera axiomática de probar tales afirmaciones es simple. La dolarización, el TLC (específicamente el CAFTA-DR), la privatización de la banca pública, el desmantelamiento de la institución reguladora de abastecimientos agrícolas (que previene de ataques especulativos, por ejemplo, a los granos básicos), los recortes al gasto público, la privatización del sistema de pensiones, la privatización de las telecomunicaciones y una estructura tributaria regresiva conforman la estructura topológica del neoliberalismo que se aplicó en El Salvador y absolutamente todos esos eventos que conforman la topología en cuestión tuvieron que ser votados en la Asamblea Legislativa y sistemáticamente para ser aprobados debieron contar con los votos de ambos partidos, tanto de ARENA como del FMLN.
[8] Véase (Deutsche Welle, 2021) y (Russia Today, 2021).
[9] Organización fundada en el año 2000 con la finalidad de defensa y promoción de los derechos humanos, con presencia en el Triángulo del Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador).
[11] Lo distinto aquí debe entenderse como la cualidad resultante de la acumulación cuantitativa de diferencias.
[12] El primer presidente posguerra fue Alfredo Cristiani Burkard, quien, como señala (EFE, 2021), aparece en los Pandora Papers señalado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) con motivo de la apertura de 16 empresas fantasma en dos paraísos fiscales. Además, también señala (Valencia Caravantes, 2014) que el paramilitar y narcotraficante colombiano Diego Fernando Murillo (alias “Don Berna”) publicó en 2014 un libro en el que se señala que minutos antes de morir Pablo Escobar envió un mensaje de agradecimiento a Alfredo Cristiani; en total, se señala en (Valencia & Labrador, 2014) que Cristiani es acusado de estar involucrado en tres episodios del narcotráfico en El Salvador entre 1992 y 1993, episodios en los cuales aparecen involucrados dos carteles de la droga (Cali y Medellín), dos capos (Pablo Escobar y el “Chapo” Guzmán), militares y policías salvadoreños, precisamente en el período de su gestión presidencial.
[13] A quien sostuvieron como aliado estratégico en la región hasta que las pruebas de sus vínculos con el narcotráfico eran tantas y de tal gravedad que volvió imposible ignorarlas, como señala (Linthicum, Wilkinson, & Cerrato, 2022).
[14] Según documentos recientemente desclasificados del departamento de Estado de los Estados Unidos, Washington tenía conocimiento de los vínculos de Álvaro Uribe con el narcotráfico desde al menos 1991, como se señala en (EFE, 2018) y (TeleSur, 2020).
[15] A quien “El Chapo” Guzmán declaró haber sobornado por USD$100M, como se señala en (BBC News Mundo, 2019), así como también es conocido el hecho de que los vínculos de Peña Nieto con el narcotráfico son los que permitieron la masacre de los 47 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, conocida bajo el nombre artístico de “Desaparición forzada de Iguala de 2014”, tal como señala (Hernández, 2021).
[17] No existen registros verificables de que existió un estudio técnico riguroso de sus implicaciones y efectos previo a su implementación, no se le consultó a la población salvadoreña mediante ningún mecanismo, no se cumplían ni siquiera los requerimientos técnicos que los economistas ortodoxos como Robert Mundell recomendaban (La Nación, 2000) y no existen registros verificables de que se haya discutido esa decisión en el la asamblea legislativa salvadoreña previo a su votación (ni hablar del rigor necesario de esa discusión dada la envergadura de la decisión).
[19] Debe señalarse que fenómeno, realidad en general y esencia son categorías construidas desde el punto de vista gnoseológico-lógico, mientras que forma de existencia, existencia y lo real son construidas desde la perspectiva ontológica-lógica. Por supuesto, al estar unificadas la ontología y la gnoseología a través de un marco lógico, son categorías en lo fundamental equivalentes.
[20] Este concepto se explicará en la sección II.I. IV. II.
[21] Concibiendo los procesos de la realidad como cíclicos en general, así como también a la realidad misma, como se verá en la sección II. XI.
[23] En cuanto el concepto es el resultado de la síntesis dialéctica de la masa de fenómenos singulares, dentro del cual estos últimos son embebidos a través de la razón, permitiendo así la unificación orgánica entre lo universal y lo particular, entre la teoría y la práctica, entre lo abstracto y lo concreto.
[24] Rama de la filosofía que versa sobre la predicción del final de las cosas, la doctrina de las causas finales.
[25] Lo que se debe considerar (o no) como óptimo se encuentra en función del objeto de estudio.
[26] Lo que representa una inversión del sistema hegeliano, por cuanto el sistema hegeliano parte de lo universal abstracto, el cual es sintetizado con lo particular dando así origen a lo universal concreto.
[27] Como señala (Haas, 2021, pág. 213), especular significa implicar, es decir, no traer significado a la presencia ni mantenerlo en ausencia; sino más bien, hablar y pensar por implicación, que es una forma de dar a entender lo que no se puede decir ni dejar de decir, ni pensar ni no pensar.
[28] Los de creación se definen en función de los de aniquilación, específicamente son el operador (símbolo matemático que denota que se realizará una operación bajo determinadas reglas) hermítico adjunto (un operador que cumple con la condición de los de aniquilación.
[29] Una partícula * es antipartícula de , si tiene el mismo espín y la misma masa que , pero carga eléctrica contraria; el espín de una partícula es una propiedad física de las partículas elementales (partículas que no están constituidas por partículas más pequeñas ni se les conoce estructura interna) que establece que tales partículas poseen una cantidad de movimiento de rotación intrínseca (su automovimiento) y de valor fijo.
[30] Específicamente, como su hermítico adjunto, también llamado conjunto hermítico, hermítico transpuesto o simplemente hermítico. Un operador hermítico generaliza la definición de operadores lineales acotados a espacios de Hilbert (espacios euclidianos de dimensiones infinitas); un operador hermítico es aquel operador en el plano de los números complejos que tiene la característica de ser igual a su transpuesto conjugado (obtenido en primera instancia calculando el operador transpuesto del operador de referencia -el que tiene invertidas las filas y las columnas en relación al operador de referencia- y luego calculando el operador conjugado del operador transpuesto obtenido en el primer paso -específicamente, invirtiendo los signos de cada uno de los términos imaginarios de los números complejos que componen el operador-). El concepto de operador lineal acotado expresa relaciones especiales (porque las funciones son relaciones especiales en tanto a cada elemento del conjunto de entrada le corresponde uno y sólo un elemento del conjunto de salida) de naturaleza lineal entre diferentes fenómenos (porque los espacios/variables de entrada y salida son diferentes, caso contrario se suele denominar como aplicación lineal y haría referencia a fenómenos con la misma estructura topológica y métrica -si se habla de fenómenos diferentes implica que se distinguen a nivel métrico y si se habla de fenómenos distintos significa que se distinguen a nivel topológico-) que tienen la característica de estar bien definidas (acotadas) en términos del alcance cuantitativo de cada fenómeno (social y/o natural).
[32] El teorema fundamental de la aritmética establece que todo entero mayor que 1 puede ser expresado como el producto de números primos de una única manera. A esto se hace referencia al hablar de factorización única.
[35] Un dominio integral es, en álgebra abstracta, un anillo conmutativo no nulo en el que el producto de dos elementos no nulos es no nulo.
[36][a,a^* ]=1 significa que a⋅a^*=1 y que también a^*⋅a=1, es decir, que se aniquilan conmutativamente en términos de la multiplicación (por cuanto la unidad es su elemento neutro).
Alejandro Valle Baeza En 2021, Jesús Rojo organizó una presentación de dos soluciones al llamado problema de la transformación de valores a precios de producción formulado por Marx en el tomo III de El capital. Hay dos clases de soluciones al problema de la transformación: las que critican la teoría del valor marxiana: por contradictoria […]
En una nota anterior (aquí), y en oposición al trotskismo, argumenté por qué en los 1930, aproximadamente, la URSS dejó de ser un Estado proletario. También sostuve que a partir de los 1970 el desarrollo económico de la URSS se debilitó en forma creciente. En este respecto, y en polémica con Altamira, sostuve que no […]
La primera parte de la nota, aquí. Cuestiones teóricas En esta nota procuramos mostrar que los fallos en los pronósticos de la TCD (véase la primera parte) se deben a la imposibilidad de encajar las complejidades de la economía monetaria capitalista en las relaciones linealmente reductivas y simplistas, y de origen puramente especulativo, que establecen […]
En octubre el nivel de precios en EEUU subió 0,9% con respecto al mes anterior; 6,2% en los últimos 12 meses. Cifras que contrastan con el 1,8% promedio de inflación anual posterior a 2010. Si se quitan los volátiles precios de alimentos y energía (lo que se llama el índice de la inflación núcleo), el […]
Alejandro Valle Baeza Este 1 de diciembre AMLO hace una evaluación de sus tres primeros años. Él lo hará favorable desde luego. Hay ya un coro en contra: los consabidos: Reforma, El Universal, Nexos, etc. Hay nuevos críticos de AMLO. De entre ellos destaca Carmen Aristegui, dueña de la empresa Aristeguinoticias (AN) y periodista notable. […]
Dolarización y Desdolarización: Un Análisis Técnico, Histórico e Internacional
Parte III · El Caso Ecuatoriano
JOSÉ MAURICIO GÓMEZ JULIÁN
Publicación original: Revisión:
De la liberalización financiera y el feriado bancario de 1999 a la adopción del dólar: antecedentes, estabilidad de precios, soberanía monetaria y propuestas de reorganización de los pagos y de la salida de divisas.
· · ·
I. Antecedentes históricos
Feriado bancario y congelamiento de fondos en la crisis del modelo neoliberal ecuatoriano
El reemplazamiento monetario realizado en Ecuador hacia el dólar estadounidense es un caso de dolarización total, esto es, la adopción oficial de la moneda estadounidense como unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor en sustitución del sucre. Como se puede verificar en Roura (2020), las razones técnicas argumentadas (con independencia de su corrección o no), tanto por el gobierno ecuatoriano como por los intelectuales a favor del reemplazamiento en cuestión, para adoptar el dólar estadounidense cobraron sentido entre la población en un contexto alrededor del fenómeno económico conocido como feriado bancario (de cinco días de duración) y del congelamiento legal de cuentas bancarias durante un año (para prevenir retiros masivos y evitar una hiperinflación), que en conjunto fueron el período álgido de la peor crisis económica que Ecuador había vivido ese entonces, como señala M. C. Hernández (2020). Así, se deben estudiar antes las razones que condujeron al feriado bancario del 8 de marzo de 1999 y al posterior congelamiento de cuentas.
Como señala Basantes (2020), un antecedente financiero decisivo se estableció en 1994, cuando el gobierno de Sixto Durán-Ballén aprobó la Ley General de Instituciones Financieras. Esta permitía los llamados créditos vinculados: préstamos bancarios a empresas, accionistas y administradores del propio banco. Diego Borja, entrevistado por Basantes, sostiene que la reducción de controles facilitó el abuso de tales operaciones. Estos factores financieros, combinados con condiciones económicas estructurales y perturbaciones externas, contribuyeron al estallido de la crisis de 1999.
Tanto desde la perspectiva fiscal (Banco Central del Ecuador [BCE], s. f.-b, p. 1) como desde la perspectiva monetaria (BCE, s. f.-a, p. 1) las instituciones oficiales del Ecuador afirman que la razón fundamental que produjo el estallido (no debe confundirse estallido con génesis, puesto que lo primero sólo es la manifestación violenta de lo segundo) de la crisis económica ecuatoriana de 1999 obedeció a que durante 1997 y 1998 la presencia del fenómeno de El Niño afectó la producción nacional1, especialmente la actividad agropecuaria de la costa ecuatoriana, la cual debió enfrentar serias dificultades debido a la destrucción de gran parte de la infraestructura productiva y de la red vial. Así, afirman que esto alteró el ciclo económico y agravó las tendencias negativas latentes en materia de evolución de la inflación, solvencia del sistema financiero y de la propia estabilidad macroeconómica, es decir, de las debilidades estructurales latentes del sistema económico ecuatoriano.
Los problemas agropecuarios exógenos actuaron como detonantes de la crisis, pero distinguir un detonante de las condiciones que hacen posible su propagación es fundamental. La propia memoria del BCE (s. f.-a, p. 1) vincula el fenómeno climático con vulnerabilidades previas: inflación, fragilidad financiera e inestabilidad macroeconómica. Desde la perspectiva de economía política aquí desarrollada, el choque natural no explica por sí solo la profundidad de la crisis. La comparación con la pandemia de COVID-19 en 2020–2021 permite ilustrar esa diferencia entre perturbación inmediata y estructura económica.
Sin embargo, en relación a la situación del sector agropecuario ecuatoriano con antelación al fenómeno climático que dio inicio a su crisis (El Niño), es necesario dejar claras algunas cuestiones.
Ateniéndose únicamente a lo planteado por el BCE y la institucionalidad oficial, alguien podría pensar que el sector agropecuario no tenía ninguna precondición a la aparición de El Niño. Por supuesto, nada más alejado de la realidad.
Como se señala en Bravo (2008, pp. 7–8), diversos estudios muestran el uso de la ayuda alimentaria como un instrumento de la política exterior de Estados Unidos2.
Ecuador recibió ayuda alimentaria como parte del programa de Alimentos para el Progreso, que provee commodities3 como un reconocimiento a los países que habían llevado a cabo reformas económicas o agrícolas “de mercado”, i.e., neoliberales, pactadas a realizar entre el gobierno ecuatoriano y el gobierno estadounidense en 1991, las cuales recogía el documento curiosamente titulado “Programa de Alimentos para el Progreso en Ecuador”.
¿A qué se comprometía el gobierno ecuatoriano en concreto? A la eliminación de aranceles para productos sensibles como maíz, arroz y soya; a cambios en el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP); apoyo a dos fundaciones, en concreto al Instituto de Estrategias Agropecuarias (IDEA) y a la Fundación para el Desarrollo Agropecuario (FUNDAGRO) con la finalidad de que promoviesen el cambio de políticas económicas en el país. Las ONG nunca han estado y nunca estarán desvinculadas de la política y creer en su neutralidad puede resultar en sesgos sistemáticos no-óptimos en el análisis de los fenómenos sociales que las involucren de manera relevante.
Entrando en algunos detalles, se estableció la remoción de las licencias previas que restringen la libre importación y exportación de maíz, sorgo, soya, torta de soya y la eliminación del sistema de cuotas para la importación y exportación de aceites vegetales y sebos. A fin de dar un conveniente amparo a la producción local, el Gobierno del país importador podía considerar mantener algunas tarifas arancelarias (entre el 15 y el 25 % ad valorem), distinguiéndose entre la materia prima y los productos elaborados de origen nacional. En el caso del maíz, esa tarifa fue reducida del 65 % a aproximadamente el 5 % (igual que en la importación del sorgo).
Además, se planteó otorgar la autonomía institucional al Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias y proveer de suficiente aporte presupuestario para la investigación agrícola (una vez establecida su independencia, debe resaltarse). Así, se estableció que el gobierno del país importador (Ecuador) tramitaría y dictaría una nueva ley para la operación del INIAP que incluya un incremento del presupuesto4 para la investigación y la creación de un fondo patrimonial.
Para cuando apareció el fenómeno climático El Niño en 1998, el modelo neoliberal en el sector agropecuario se había comenzado a instaurar fácticamente desde la década de 1980 y formalmente siete años antes (1991), precisamente son esas las debilidades estructurales a las que antes se hacía alusión citando al Banco Central del Ecuador.
La dinámica natural a la que antes se hizo alusión no es otra que la dinámica de un sistema de economía política capitalista, la que no se entrará a estudiar porque se aleja de los fines de esta investigación, pero que en general fue delineada por Marx y es la misma que se observa en todos los países de América Latina y del sistema capitalista planetario visto como un todo. Sin embargo, esta investigación hace especial énfasis en América Latina, que es el territorio que contiene los casos de reemplazamiento monetario (específicamente de dolarización) aquí investigados. Por supuesto, se puede exponer su estructura fundamental de forma sintética.
Como se verifica en Martín-Mayoral (2009, p. 120), las políticas fundamentalistas de libre mercado tienen su génesis en el Ecuador a partir de la década de los 80. Por supuesto, fue hasta después de la caída del Muro de Berlín que Estados Unidos impulsó sistemática y formalmente esta visión económica a escala planetaria, a partir de la década de los 90, a través del documento elaborado por John Williamson titulado como “What Washington Means by Policy Reform”, conocido popularmente como consenso de Washington (CW), presentado en 1989. Ese fue el caldo de cultivo que sentaría las bases para la crisis económica que estalló en 1999 a raíz de los problemas agropecuarios del Ecuador por el fenómeno natural El Niño.
Por otro lado, como se señala en Ecuador en Vivo (2020), factores externos como la crisis asiática (1997) y las tensiones financieras brasileñas de 1998–1999, el desplome del precio del petróleo y su caída a niveles muy bajos por barril y el estreñimiento del crédito por parte de prestamistas internacionales en un contexto de ahogamiento de deuda externa (que alcanzaba el 100 % del PIB) contribuyeron de forma complementaria a la formación de las bases de la crisis que estalló en 1999 en Ecuador.
Por supuesto, el empleo inadecuado de los fondos bancarios por parte de los altos ejecutivos (resultante de las “exuberantes” comisiones que ofrecen los accionistas a cambio de maximizar la rentabilidad) en conjunto con la corrupción derivada del inadecuado ejercicio del poder burocrático por parte de los políticos profesionales, así como también la ineficiencia de funcionarios públicos no capacitados para ejercer sus funciones (lo cual es otra forma de corrupción, indudablemente), siempre complementan inexorablemente el conjunto de políticas económicas y públicas en general delineadas por Williamson en el documento antes citado.
Así, señala Robalino (2021) que esta crisis financiera se originó en el gobierno de Sixto Durán Ballén y Alberto Dahik, precisamente los promotores del neoliberalismo en Ecuador. En 1994 crearon la Ley de Instituciones Financieras, que liberalizó las tasas de interés y permitió la libre circulación de capitales y el aumento de los créditos vinculados, que proliferaron sin control. Esta situación generó especulación, fuga de capitales y quiebra de bancos. Las políticas del entonces presidente de la República, Jamil Mahuad, agudizaron aún más la crisis.
Según Robalino (2021), en 1998 el poder financiero se volvió evidente. Banqueros como Fernando Aspiazu financiaron la campaña de Mahuad y otros formaron parte de su gabinete. Se establecieron políticas de “salvataje bancario” que permitieron la entrega de créditos millonarios a la banca, a través de instituciones públicas. En el Congreso Nacional, la famosa “aplanadora”, conformada por el Partido Social Cristiano y la Democracia Popular, creó leyes e instituciones, como la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD), para que el Estado se haga cargo de las deudas de la banca privada. Además, reporta Mesías (2002, pp. 127–131) que:
La calidad de la información financiera fue regular y existieron balances maquillados y/o prácticas que ocultaron la realidad financiera de las entidades evaluadas. Esto implica que hubo una inadecuada supervisión financiera por parte de la Superintendencia de Bancos del Ecuador (de ahora en adelante, SB).
Se realizan intervenciones tardías e inadecuadas por la SB.
No hubo medidas preventivas, ni correctivas, ni siquiera un monitoreo adecuado, por parte de la SB.
La SB no diferenció al realizar su supervisión entre el riesgo de los bancos intervenidos y el resto del sistema bancario, lo que a todas luces afectó la ejecución de sus políticas preventivas del colapso del sistema bancario y del sistema financiero en general por ello.
Luego de haber analizado la conducta de los clientes en relación con sus depósitos, se desprende que más de la mitad de los bancos tuvieron una tendencia a captar una cantidad superior de depósitos antes de haber sido intervenidos, siendo esta cantidad también superior a la captada por el resto del sistema bancario. En consecuencia, los clientes escogieron básicamente a los bancos con mayor riesgo (intervenidos) en razón de que no pudieron advertir, a través de señales (balances mensuales e índices financieros) emitidas por la SB, la situación individual de las instituciones bancarias.
La ética empresarial de los bancos, sus ejecutivos y sus accionistas tampoco fue óptima. Los bancos privados no informaban a los clientes de su situación de intervención, por el contrario, realizaron estrategias de mercadeo orientadas a atraer a los potenciales clientes con tasas de interés pasivas correspondientes a los distintos plazos existentes. Así, señala la investigadora citada que, durante el período analizado por ella (1993–1999), se observó una relación positiva significativa (78,32 %) entre los depósitos totales e intereses pasivos de 84 a 91 días.
Oleas (2020) distingue el feriado bancario del posterior congelamiento de depósitos:
El feriado bancario dispuesto por el Superintendente de Bancos el 8 de marzo de 1999 no tuvo, en su inicio, la intención de preparar el congelamiento de los depósitos de los clientes del sistema financiero ecuatoriano. La secuencia de eventos sucedidos en esa semana, en la que también se realizó un paro nacional en protesta contra otras medidas económicas tomadas por el gobierno (10–11 de marzo), y en especial la declaración del estado de movilización del sistema financiero y de sus clientes (en el que se sustentó el congelamiento de los depósitos) indican que durante esa inusual semana las autoridades del gobierno reaccionaron conforme evolucionaban los acontecimientos. La información disponible evidencia que el feriado bancario no tuvo como objetivo preparar el congelamiento de los depósitos. Sin embargo, ambos eventos forman parte de la crisis financiera del Ecuador que culminó en la dolarización de su economía. A su vez, esta crisis se inscribe dentro de la etapa de inestabilidad monetaria y financiera iniciada en 1982 en la periferia del capitalismo con la crisis de la deuda externa mexicana.
(Oleas, 2020, p. 64)
El autor sitúa la suspensión de operaciones en una secuencia de intervenciones y rescates:
El feriado bancario fue uno de los cinco hitos de la crisis financiera de fines del siglo pasado. El primero ocurrió en los meses iniciales de 1996 cuando, al conceder un crédito subordinado al Banco Continental, las autoridades económicas iniciaron un largo periodo de riesgo moral que terminó en 2000, una vez que el BCE ya había perdido sus funciones de prestamista de última instancia. El segundo, entre septiembre y noviembre de 1998, cuando el directorio del BCE aprobó varios créditos de liquidez en favor del Filanbanco, cediendo a las presiones políticas de las autoridades del gobierno. La aprobación de la Ley de Reordenamiento, en diciembre de 1998, contribuyó a profundizar la crisis al ofrecer incentivos para evitar el uso de los servicios financieros y promover la especulación cambiaria, restando liquidez a los bancos. El cuarto es el feriado bancario que trató de evitar, o al menos de retardar, el colapso del Banco del Progreso. Estos acontecimientos demuestran la importancia de las conexiones políticas en el manejo de la crisis.
(Oleas, 2020, p. 64)
Sobre el congelamiento y su contexto institucional, el autor añade:
El quinto, y final, fue el congelamiento de los depósitos de los clientes del sistema financiero. Esta arbitraria decisión, vigente desde el 15 de marzo de 1999, fue declarada inconstitucional el 24 de diciembre de ese mismo año. Para entonces ya era irreversible el perjuicio irrogado a la función de medio de pago de la moneda nacional. Las decisiones tomadas en los cuatro eventos anteriores favorecieron la situación específica de entidades bancarias con fuertes conexiones políticas: el Banco Continental, con el gobierno conservador de Sixto Durán-Ballén; Filanbanco con los legisladores del PSC y del PRE; y el Banco del Progreso con el gobierno de la DP y los legisladores de este partido y del PSC. En última instancia, todos estos bancos quebraron, generaron graves perjuicios a sus clientes en todo el país. El feriado bancario ocurrió al final de la década de 1990, cuando los ajustes y reformas estructurales del neoliberalismo ya se habían consolidado en prácticamente todos los países de la región latinoamericana. En Ecuador este proceso no se ejecutó como una fiel transcripción de los principios de política económica prescritos por el CW. Más todavía, en el sector financiero se lo implementó en forma lenta e intermitente, y no estuvo dirigido, como en otros países, por una dirigencia hegemónica, dispuesta a apostar por las supuestas ventajas del CW. Esta peculiar adopción de los principios del CW no anuló la cultura corporativista practicada por las élites ecuatorianas, como lo prueban los diferentes procedimientos aplicados a entidades bancarias incursas en similares problemas de insolvencia. Los procesos de “saneamiento” ejecutados por la AGD se mantuvieron fieles a esta tradición. La Ley de reordenamiento en materia económica en el área tributario-financiera constituye el antecedente inmediato del feriado bancario. Por contener disposiciones tributarias que incentivaron a los agentes económicos a cambiar sucres por dólares y a evitar el uso de los servicios financieros, provocó la reducción de los niveles de liquidez en las entidades del sistema. Si bien esa disminución afectó a todas, es evidente que, con la medida tomada por el Superintendente de Bancos, el Banco del Progreso al menos pudo posponer su cierre definitivo.
(Oleas, 2020, pp. 64–65)
Por supuesto, el feriado bancario acarreó otras consecuencias. Al prolongarse durante la semana del 8 al 12 de marzo, también sirvió para reducir el riesgo político del paro nacional realizado el 10 y 11 de marzo. La misión del FMI, que había llegado al país para negociar los términos de una nueva carta de intención, lo abandonó cuando se quedó sin interlocutores por la renuncia de cuatro de los cinco miembros del directorio del BCE. Cuando se hizo público que parte de los fondos de la campaña presidencial de Jamil Mahuad provenía del sistema bancario, desaparecieron los últimos vestigios de respaldo al régimen del partido Democracia Popular (DP), como puede verificarse en Oleas (2020, p. 65). Así, en abril de 1999, el Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de ley para restablecer el impuesto a la renta y modificar otros tributos. Pero el legislativo determinó que el ICC sea deducible del impuesto a la renta, manteniendo la distorsión del mercado financiero introducida por la Ley de Reordenamiento. El mercado de CDR5, que de cierta manera suplió la falta de liquidez provocada por la Ley de Reordenamiento y por el decreto ejecutivo n. 685, ahondó la desconfianza. Este resultado, más la dolarización de los portafolios de los agentes económicos, restaron buena parte de las funciones económicas del sucre, precipitando al país hacia la adopción del dólar como moneda de curso forzoso, argumentando que era la tabla de salvación ante una inminente hiperinflación (aumento de más del 50 % mensual en los precios), que conduciría eventualmente a que la moneda nacional perdiese todo su valor, puesto que en apenas un año (de enero de 1999 a enero de 2000) la cotización del dólar en sucres aumentó en más del 250 %, según reporta Ecuador en Vivo (2020).
Un aumento del precio del dólar en sucres y la pérdida porcentual del valor del sucre son magnitudes distintas. Si el tipo de cambio pasa de E a 3,5E, el dólar se encarece un 250 %, mientras que el valor externo del sucre cae aproximadamente un 71,4 %. Tampoco debe confundirse una inflación anual elevada con el umbral mensual que suele utilizarse para caracterizar una hiperinflación.
Tabla 1Certificados de depósito reprogramables: secuencia y efectos
Momento
Medida o proceso
Efecto financiero
Marzo de 1999
Congelamiento de depósitos y entrega de certificados de depósito reprogramables (CDR) a los ahorristas.
El derecho de cobro sustituye la disponibilidad inmediata del depósito.
1999
Negociación de los certificados y utilización para pagar obligaciones.
La venta con descuento permite obtener liquidez a cambio de perder parte del valor nominal. La reseña de los CDR reporta descuentos del 40 % al 60 % en determinadas operaciones.
Noviembre de 1999
Disposiciones para que la Corporación Financiera Nacional (CFN) reciba certificados a su valor nominal.
La aceptación de títulos al 100 % contrasta con su negociación descontada y traslada riesgos a la institución receptora.
1999–2000
Uso desigual de los CDR según la institución emisora y la situación de sus clientes.
La investigación de León Cercado y Triana Villanueva encuentra diferencias entre usuarios de bancos operativos y clientes de entidades en saneamiento.
2007 y debates posteriores
Informes y controversias sobre el perjuicio ocasionado a la CFN.
La reseña histórica recoge denuncias por al menos 1 178 millones de USD. Se trata de una cifra atribuida a esos informes, no de una cuantificación independiente ni de una sentencia judicial.
Nota. Síntesis de «Certificado de depósito reprogramable» (s. f.) y León Cercado y Triana Villanueva (s. f., pp. 1–2). Los mecanismos se distinguen de las responsabilidades individuales denunciadas. La cronología de las decisiones constitucionales no se equipara automáticamente con la fecha de cada decreto.
II. Dolarización, estabilidad y estructura productiva
Además de presentarse a la dolarización como una opción técnicamente válida para el cataclismo económico y financiero que explotó en el Ecuador a partir del 8 de marzo de 1999, posteriormente también se afirmó que la dolarización era lo mejor para el Ecuador debido a su tradición de indisciplina económica y fiscal.
Cualquiera podría pensar que en relación al segundo argumento es mejor corregir la indisciplina que perder la política monetaria, sin embargo, en relación al primer argumento no parece haber mucho qué objetar, puesto que el promedio anual de participación de la agricultura en el PIB total durante la década de los 90 fue, según el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (2016, p. 98), del 21 %.
La liberalización agropecuaria, las consecuencias de El Niño y la quiebra de veinte bancos agravaron la urgencia de estabilizar los precios.6 La concentración financiera también aumentó: tres entidades —dos domiciliadas en Quito y una en Guayaquil— reunían más del 52 % de los activos de los bancos supervivientes, y tres de los diez bancos más grandes eran extranjeros (Oleas, 2020, p. 65).
El riesgo de una aceleración inflacionaria debe distinguirse del concepto de estanflación, que combina inflación con estancamiento o recesión y no exige una hiperinflación previa. La elección de instrumentos de estabilización tampoco es socialmente neutral. Desde la perspectiva de este ensayo, la protección de los grandes intereses financieros restringió el abanico de políticas considerado; otro proyecto económico habría requerido modificar esa correlación de fuerzas.
Bajo la tutela de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD),7 los bancos quebrados se agruparon como «banca en saneamiento». Representaban el 53,4 % de los activos y el 60,9 % de los pasivos del sistema bancario previo a la crisis. Estas magnitudes muestran por qué la reorganización financiera y sus costos fiscales son inseparables del análisis de la dolarización (Oleas, 2020, p. 65).
Oleas (2020, p. 65) señala que, al comenzar el siglo XXI, la AGD tenía 90,2 % de los créditos vencidos de todo el sistema financiero y el país ya no contaba con una entidad prestamista de última instancia.
M. C. Hernández (2020) recuerda que la dolarización fue anunciada por Jamil Mahuad el 9 de enero de 2000 y que, doce días después, su gobierno fue derrocado. Su cercanía con sectores bancarios forma parte del contexto político del proceso. Desde la interpretación de economía política de este ensayo, la gestión de la crisis y su resolución favorecieron a grupos de poder financiero. Esta conclusión distributiva no equivale a demostrar que todos los acontecimientos hubiesen sido planeados de antemano.
A pesar de ello, según M. C. Hernández (2020), una de las ventajas de la dolarización, viendo las cosas en perspectiva veinte años después, fue la estabilidad monetaria que ha presentado el Ecuador, puesto que antes (con el sucre, la moneda nacional ecuatoriana previo a la dolarización) la devaluación, la inflación y las emisiones inorgánicas hacían volátil el valor del sucre y ello empobrecía a la clase media por cuanto los salarios reales, ceteris paribus, son más fácilmente erosionables en relación a un escenario en el que la moneda nacional es un dólar robusto como el que por aquel entonces (a diez años de la caída del Muro de Berlín) era el estadounidense.
Tabla 2Inflación en Ecuador, 1990–2018
Año
Inflación anual (%)
Magnitud · escala de 0 a 100 %
1990
48,52
1991
48,72
1992
54,61
1993
44,96
1994
27,31
1995
22,93
1996
24,41
1997
30,66
1998
36,10
1999
52,24
2000
96,10
2001
37,68
2002
12,48
2003
7,93
2004
2,74
2005
2,17
2006
3,30
2007
2,28
2008
8,40
2009
5,16
2010
3,55
2011
4,47
2012
5,10
2013
2,72
2014
3,59
2015
3,97
2016
1,73
2017
0,42
2018
-0,22
Nota. Variación porcentual anual de los precios al consumidor; valores redondeados a dos decimales. Datos del Banco Mundial (s. f.), indicador FP.CPI.TOTL.ZG, consultados el 4 de noviembre de 2026. La dolarización se anunció el 9 de enero de 2000; el 96,10 % corresponde al conjunto del año 2000, no al día del anuncio. El registro de 2018 es negativo (deflación). La evolución temporal por sí sola no identifica el efecto causal exclusivo del cambio de moneda.
La caída sostenida de la inflación después de la transición es uno de los argumentos más fuertes de los partidarios de la dolarización. Sin embargo, estabilidad monetaria y transformación productiva son dimensiones diferentes: un régimen de precios más estable no elimina por sí solo la dependencia de exportaciones primarias, los problemas de empleo o la desigualdad.
Como explica Westreicher (2019), la expresión dinero inorgánico suele emplearse para aludir a una expansión monetaria sin un aumento correspondiente de la producción. En una economía dolarizada, el gobierno y el banco central no pueden emitir dólares estadounidenses para financiar el déficit. Conviene precisar que el dinero fiduciario no está respaldado mecánicamente por una cantidad fija de bienes o de oro, y que el efecto de una expansión monetaria sobre los precios depende también de la demanda de dinero, la capacidad productiva y las condiciones financieras. Monetizar deuda significa financiar obligaciones públicas mediante creación monetaria; no supone, por definición, endeudamiento ilimitado.
Pablo Dávalos, entrevistado por Roura (2020), subraya la otra cara de la fortaleza del dólar: el mayor atractivo de importar puede debilitar la producción nacional y favorecer procesos de desindustrialización y reprimarización. En su interpretación, la ausencia de políticas productivas permite que resulte más barato comprar frutas en Perú u hortalizas y verduras en Colombia que producirlas en Ecuador. La sostenibilidad externa del régimen exige atender tanto a las exportaciones como a las importaciones y al financiamiento de los desequilibrios.
George Selgin ofrece una lectura distinta en el reportaje de M. C. Hernández (2020). Atribuye buena parte de las dificultades a la dependencia petrolera y sostiene que sus oscilaciones afectarían a Ecuador bajo otros regímenes monetarios. También considera que los aranceles elevados contribuyen a las diferencias de precios con los países vecinos y propone reducirlos antes que alterar la dolarización.
Las interpretaciones de Dávalos y Selgin no son necesariamente excluyentes. Una matriz productiva poco diversificada expone al país a perturbaciones externas; a la vez, la renuncia a una política cambiaria propia modifica los instrumentos disponibles para afrontarlas. Desde la perspectiva de este ensayo, la dependencia del financiamiento externo puede fortalecer el poder de negociación de acreedores e instituciones internacionales. El endeudamiento es una respuesta posible a una restricción de divisas, pero no la única: también intervienen exportaciones, remesas, inversión, importaciones y movimientos de capital.8
Por supuesto, un sistema económico cuyo funcionamiento está modelado por el consenso de Washington (fácticamente a partir de 1980 y formalmente desde 1991) muy difícilmente funcionará adecuadamente (a la luz de la experiencia en América Latina y Europa9), por lo que ello desencadenó una seguidilla de crisis políticas10 a partir de 1996 que duró hasta la llegada de Rafael Correa al poder en el año 2007, que coincide con el desmantelamiento sistemático del modelo neoliberal del sistema económico ecuatoriano y la llamada “Revolución Ciudadana” enmarcada en el movimiento político latinoamericano conocido como “Socialismo del Siglo XXI”.
Tabla 3Inestabilidad política y sucesión presidencial, 1996–2007
Presidencia
Desde
Hasta
Abdalá Bucaram Ortiz
1996
1997
Fabián Alarcón Rivera · primer interinazgo
1997
1997
Rosalía Arteaga Serrano · presidencia provisional
1997
1997
Fabián Alarcón Rivera · segundo interinazgo
1997
1998
Jamil Mahuad Witt
1998
2000
Gustavo Noboa Bejarano
2000
2003
Lucio Gutiérrez Borbúa
2003
2005
Alfredo Palacio González
2005
2007
Rafael Correa Delgado
2007
2017
Nota. La última fila muestra el período presidencial que comienza al cerrar la etapa analizada. En febrero de 1997 hubo una disputa sucesoria y una presidencia provisional de Arteaga entre los dos interinazgos de Alarcón; el cuadro no enumera las juntas de duración inferior a un día de enero de 2000. Fuentes: CIDOB (s. f.-a, s. f.-b, s. f.-c, s. f.-d, s. f.-e, s. f.-f).
III. Correa: crítica y permanencia del régimen
Tras lo planteado, conviene preguntarse por qué Rafael Correa mantuvo la dolarización durante su presidencia, a pesar de su crítica académica al régimen. En 2004 defendía la necesidad de recuperar instrumentos soberanos de desarrollo:
Como también acertadamente señaló Fander Falconí, el debate sobre la dolarización realmente involucra el porvenir económico y social de nuestros países. Significa superar simplismos como el “dogma de la estabilidad”, cuya expresión más extrema es, sin duda, la dolarización ecuatoriana. Un tipo de cambio fijo irreversible, en una economía abierta, pequeña y de baja productividad, es claramente un disparate técnico, que seguramente algún día controlará la inflación, pero probablemente quebrando al sector real de la economía. Significa, como lo señalan Alberto Acosta, Carlos Parodi y Carlos Larrea, repensar la noción y estrategia de desarrollo, pues se trata de recuperar políticas económicas soberanas en función de verdaderos proyectos nacionales, e impedir que las economías y el bien común estén sujetos al arbitrio de la entelequia del mercado. Significa, como bien nos recuerda Emilia Ferraro, la necesidad de remediar la inconformidad de la población con un Estado y una identidad nacional desgastada. Es decir, recuperar nuestro capital social, destrozado por políticas económicas absurdas.
(Correa, 2004, p. 89)
Sus intervenciones audiovisuales explican esa diferencia entre juzgar inconveniente la adopción del régimen y considerar costoso abandonarlo una vez establecido (IOL Inversiones, s. f.; JuanK, s. f.). En ellas se presentan los argumentos que se desarrollan a continuación.
Correa sostiene que una salida abrupta podría generar trastornos económicos y sociales cuyo costo recaería sobre los trabajadores. La decisión no se reduce, por tanto, a enumerar ventajas de disponer de una moneda propia: debe considerar los contratos, depósitos, salarios, deudas y expectativas ya expresados en dólares. La combinación de desesperación social y presiones de los grupos de poder ayuda a explicar, en su lectura, la adopción inicial del régimen.
Los medios de pago electrónicos tampoco deben confundirse automáticamente con una nueva unidad monetaria. Pueden facilitar transacciones y reducir la necesidad de efectivo manteniendo la contabilidad en dólares. Sus efectos sobre la liquidez dependen del diseño: un sistema de transferencias, un saldo plenamente respaldado y un instrumento que expande el crédito no producen necesariamente el mismo resultado.
La objeción constitucional de Correa remite a la regla monetaria de 1998. El artículo 264 asignaba al Banco Central la emisión de moneda y establecía al sucre como unidad monetaria (Constitución Política de la República del Ecuador, 1998, art. 264). Este es el texto histórico pertinente para examinar el argumento; la valoración jurídica del cambio requiere distinguir el anuncio ejecutivo, las disposiciones legales de implementación y las controversias constitucionales.
La teoría de las áreas monetarias óptimas ofrece un marco para estudiar los costos de compartir una moneda o adoptar la de otro país. Correa destaca dos elementos: la sincronización de los ciclos económicos y la movilidad laboral como mecanismo de ajuste.11
Tener los mismos ciclos económicos, lo que deriva en la coincidencia de objetivos de política económica.
Si no se cumple lo anterior, que exista perfecta movilidad laboral.
Los principales problemas de que no se cumplan los requisitos anteriores aparecen cuando el precio del dólar (o de la divisa que reemplazó a la moneda nacional) varía en sentido inverso a las necesidades de política económica de quien se dolariza.
Una síntesis de dos condiciones no agota la teoría: también importan la flexibilidad de precios y salarios, la integración financiera, la diversificación productiva y la posibilidad de transferencias fiscales. Lo central para este caso es que un mismo movimiento del dólar puede resultar adecuado para Estados Unidos y perjudicial para la economía ecuatoriana.
Finalmente, Correa señala que el principal requisito para mantener la dolarización en niveles relativamente saludables es cumplir las siguientes medidas:
Mejorar la competitividad sistémica12 de cara al concierto internacional, lo cual se logra invirtiendo en I + D + i, vías de comunicación (carreteras, puertos, aeropuertos, etc.), lo cual Ecuador logró a través de inversión pública. Esto es así porque se logra que entren más dólares al lograr posicionar mejor los productos en el mercado mundial, puesto que implica un mayor volumen de ventas por parte de los exportadores nacionales y, por consiguiente, una entrada de dólares al país dolarizado (para este caso, Ecuador).
Políticas para maximizar la eficiencia del sector público (ahorro de costos). Esto es así porque con ese tipo de ahorro público, no sólo se estimula la competitividad sistémica (estimulando la competitividad del sector público), sino que también no se sacrifican programas sociales que garanticen estándares de vida digna en la población.
IV. La propuesta de Andrés Araúz
1. Dos sentidos de la desdolarización
Correa mantuvo la dolarización durante su gobierno de 2007–2017. En abril de 2020, Andrés Araúz —posteriormente candidato presidencial en 2021 por el espacio político correísta— publicó una distinción entre desdolarización «mala» y «buena». La propuesta combina un argumento distributivo con instrumentos de administración de pagos y divisas; no constituye por sí sola un programa completo de transición monetaria (Araúz, 2020).
2. Desdolarización «mala»
Para Araúz (2020), una salida regresiva tendría dos efectos centrales: facilitar la fuga de capitales y reducir el salario real. Los excedentes de los grupos de mayores ingresos podrían continuar en dólares fuera de Ecuador, a través de circuitos financieros en Panamá, Miami y Nueva York, mientras los trabajadores recibirían ingresos en una moneda doméstica de menor valor.
La dimensión distributiva es decisiva. Si salarios y remuneraciones públicas se convierten a una moneda que pierde valor, pero los activos externos permanecen denominados en dólares, la carga del ajuste se distribuye de forma desigual. Araúz relaciona esa posibilidad con la presión por reducir costos laborales y con los límites constitucionales a la regresión de derechos.
El ejemplo del autor plantea el paso de un poder adquisitivo equivalente a 400 USD a otro de 250 USD. La reducción exacta es del 37,5 % y el nivel restante equivale al 62,5 % del inicial; las referencias al 37 % y al 60 % son aproximaciones. Se trata de un escenario ilustrativo del mecanismo distributivo, no de un resultado inevitable de toda reforma monetaria (Araúz, 2020).
Araúz también plantea una hipótesis política: ante la resistencia social y legislativa, una transición de ese tipo podría intentar imponerse mediante decisiones ejecutivas y restricciones a la deliberación democrática. Sus referencias a la Asamblea y a las leyes entonces discutidas pertenecen a la coyuntura de abril de 2020, no describen una reforma ya ejecutada.
3. Desdolarización «buena»
La alternativa que Araúz (2020) denomina «buena» conserva el dólar como unidad monetaria y busca ampliar los medios de pago internos y encarecer determinados usos externos de las divisas. Por ello las comillas tienen contenido conceptual: la propuesta no equivale a sustituir plenamente el dólar por una moneda nacional.
Sus instrumentos incluyen medios de pago nacionales para transacciones domésticas, títulos desmaterializados utilizables mediante teléfonos, mecanismos de expansión de liquidez y cámaras de compensación territoriales y sectoriales. El propósito declarado es sostener la circulación interna sin reducir la remuneración nominal de los trabajadores; el encarecimiento de importaciones sí puede afectar su poder de compra sobre bienes externos.
El timbre cambiario sería un derecho negociable para sacar divisas. El Estado fijaría un cupo ajustable y el banco central lo vendería a importadores o a quienes demandaran transferencias al exterior. Araúz aproxima su costo inicial a 27 centavos por dólar: un encarecimiento de la salida acompañado de una restricción cuantitativa. El diseño combina, por tanto, precio y cantidad.
En el plano político y normativo, Araúz sostenía que el instrumento podía apoyarse en facultades existentes o en legislación susceptible de obtener respaldo parlamentario. Esa es una valoración del autor en su contexto de 2020; una determinación de su viabilidad jurídica requiere estudiar las competencias y el procedimiento aplicables a cada instrumento.
4. Cifras y consistencia del ejercicio
La propuesta emplea cifras de 2019 y supuestos de crisis para 2020. Reporta salidas privadas por 28 418 millones de USD, una contribución neta negativa a las reservas de 2 105 millones y activos privados externos por 27 000 millones. No son datos de 2026: delimitan el ejercicio histórico de Araúz (2020).
El objetivo inicial era reducir la salida bruta privada y repatriar 12 000 millones de USD en cuatro años, esto es, una meta neta de 3 000 millones anuales. El autor ejemplifica un aumento de las reservas oficiales hasta 15 000 millones y una reducción de los activos privados externos hasta 15 000 millones. Esa comparación aproxima órdenes de magnitud; la evolución efectiva de reservas depende de todas las partidas de la balanza de pagos.
Tabla 4Reconstrucción del escenario de Araúz para 2020
Concepto
Operación o supuesto
Millones de USD
Entradas privadas de referencia
Base utilizada en la proyección
26 658
Entradas proyectadas
26 658 × 0,70 ≈ 18 668
18 668
Salidas proyectadas sin cupo
28 418 × 0,70 ≈ 19 893
19 893
Déficit autónomo
19 893 − 18 668
1 225
Meta anual de repatriación
12 000 ÷ 4
3 000
Restricción requerida
1 225 + 3 000
4 225
Cupo disponible de salida
19 893 − 4 225
15 668
Nota. Elaboración a partir de Araúz (2020), con redondeos del propio escenario. La salida de referencia de 28 418 y la entrada de 26 658 arrojan un saldo de −1 760, distinto de la contribución a reservas de −2 105 citada en el texto: no deben identificarse ambas magnitudes sin conciliar cobertura y ajustes contables.
La distinción sustantiva de esta propuesta consiste en preguntar qué relaciones monetarias cambian, para quiénes cambian y quién absorbe el costo del ajuste. Mantener el dólar como unidad de cuenta, ampliar pagos internos y regular salidas de capital son decisiones diferentes de redenominar salarios, depósitos y contratos. La evaluación de una política debe atender simultáneamente a su consistencia financiera, sus efectos distributivos y sus condiciones institucionales.
· · ·
V. Notas
Basantes (2020) describe las inundaciones, los daños a caminos y puentes, las pérdidas agrícolas y pesqueras y la caída del petróleo como parte del contexto de 1998. Las estimaciones monetarias reportadas en la prensa dependen de la cobertura de daños adoptada.
Bravo (2008, pp. 7–8) remite, entre otros, a estudios de Oxfam, Noah Zerbe, Wilma Salgado y Frédéric Mousseau sobre ayuda alimentaria, comercio y soberanía. Esas obras se mencionan aquí como fuentes citadas por Bravo; no se presentan como documentos consultados directamente.
El término commodities designa bienes relativamente estandarizados que se comercializan en mercados amplios, como cereales, petróleo o metales. No implica que carezcan literalmente de valor agregado: su rasgo relevante es la relativa homogeneidad comercial.
El incremento presupuestario del INIAP referido en este pasaje se expresa como una magnitud aproximada equivalente al 2 % del PIB agrícola, según la exposición de Bravo (2008).
Los certificados de depósito reprogramables representaban derechos sobre fondos inmovilizados. Poder venderlos o utilizarlos para ciertas obligaciones no equivalía a recuperar el depósito en efectivo a su valor nominal. Véase la tabla 1 y el estudio de León Cercado y Triana Villanueva (s. f.).
Oleas (2020, p. 65) reporta pérdidas bancarias por 1 520 millones de USD y el cierre de veinte bancos en el contexto de la crisis. La concentración de activos de los supervivientes y la magnitud de la banca en saneamiento describen dimensiones distintas de la reestructuración.
La Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) asumió un papel central en la garantía y el saneamiento de depósitos bancarios. La transferencia de obligaciones privadas al Estado es uno de los mecanismos distributivos estudiados por Oleas (2020).
El argumento se refiere al poder económico asociado a la necesidad de financiamiento externo, al riesgo país y a la exposición de los exportadores primarios a precios internacionales. No implica que toda operación de crédito sea especulativa ni que toda entrada de dólares genere endeudamiento.
Blanchard y Leigh (2013, pp. 4–6, 19) encuentran, para economías avanzadas durante la crisis, una relación entre consolidación fiscal prevista y un crecimiento inferior al pronosticado, compatible con multiplicadores fiscales mayores que los supuestos. Ostry et al. (2016) examinan los costos distributivos de la liberalización de capitales y la austeridad, así como sus posibles efectos sobre el crecimiento. Son resultados de alcance específico; no constituyen, por sí solos, una demostración universal sobre cualquier país o política. Desde la perspectiva crítica de este ensayo, refuerzan la necesidad de estudiar las condiciones sociales concretas de los programas de ajuste.
La inestabilidad de 1996–2007 incluyó presidencias interrumpidas, sucesiones de vicepresidentes e interinazgos. La tabla 3 distingue esos episodios y separa la elección presidencial de 2006 del inicio del gobierno de Correa en enero de 2007.
En la teoría de áreas monetarias óptimas, la pérdida del ajuste cambiario puede ser menos costosa cuando existen ciclos sincronizados u otros mecanismos capaces de absorber perturbaciones asimétricas. Movilidad laboral, flexibilidad, integración y transferencias son dimensiones complementarias; una lista breve no debe leerse como un criterio necesario y suficiente para todos los casos.
R. A. Hernández (2001, p. 5) distingue cuatro niveles de competitividad sistémica: micro —capacidades de empresas y plantas—; meso —infraestructura, instituciones, mercados de factores y políticas específicas—; macro —políticas fiscal, monetaria, comercial y cambiaria—; y meta —orientación estratégica, estructura política y acuerdos de desarrollo—. El concepto evita reducir la competitividad al salario o al tipo de cambio.
Las fechas de las memorias del BCE identifican el período analizado; cuando no se ha comprobado la fecha de edición se utiliza «s. f.». Los videos se atribuyen a sus cuentas publicadoras, no al entrevistado. El documento de Bravo conserva los datos bibliográficos disponibles; su enlace histórico puede no estar activo. La fecha de incorporación a un portal no sustituye la fecha del número impreso de una revista.
Banco Mundial. (s. f.). Inflación, precios al consumidor (% anual): Ecuador [Conjunto de datos; indicador FP.CPI.TOTL.ZG]. Indicadores del Desarrollo Mundial. Recuperado el 4 de noviembre de 2026, de https://data.worldbank.org/indicator/FP.CPI.TOTL.ZG?locations=EC
Blanchard, O. J., & Leigh, D. (2013). Growth forecast errors and fiscal multipliers (IMF Working Paper No. 13/1). Fondo Monetario Internacional. https://doi.org/10.5089/9781475576443.001
Hernández, R. A. (2001). Elementos de competitividad sistémica de las pequeñas y medianas empresas (PYME) del Istmo Centroamericano (Serie Estudios y Perspectivas, No. 5). Comisión Económica para América Latina y el Caribe. https://repositorio.cepal.org/items/d0dda9dd-010d-4070-b8a2-df2058c167a5
León Cercado, A., & Triana Villanueva, M. (s. f.). Efecto e influencia de los certificados de depósitos reprogramados (CDR’s) durante 1999–2000 en el mercado ecuatoriano [Artículo de tesis]. Escuela Superior Politécnica del Litoral. https://www.dspace.espol.edu.ec/bitstream/123456789/2188/1/4302.pdf
Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca. (2016). La política agropecuaria ecuatoriana: Hacia el desarrollo territorial rural sostenible 2015–2025 (Parte I). http://extwprlegs1.fao.org/docs/pdf/ecu183434.pdf
Roura, A. M. (2020, 9 de enero). 20 años de la dolarización en Ecuador: ¿Por qué es tan popular la dolarización entre los ecuatorianos? (y cuál es su lado oscuro). BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50916554
Un Análisis Técnico, Histórico e Internacional · Parte II
La República Oriental del Uruguay: crisis, vulnerabilidad financiera y reconstrucción del mercado en pesos
JOSÉ MAURICIO GÓMEZ JULIÁN
Publicación original: 2 de diciembre de 2021 Revisión: 4 de noviembre de 2026
· · ·
I. Condiciones estructurales y crisis monetaria
1.1. Generalidades
Como señalan Aboal et al. (2006, p. 8), luego de la devaluación experimentada en la economía del Uruguay a inicios de este milenio, la prioridad para el gobierno era la de comenzar a definir un ancla monetaria, que obviamente no podía ser el tipo de cambio. Este fue un proceso que llevó algunos meses y que culminó hacia fines del año 2002 con la adopción de la base monetaria como ancla del sistema. Como era esperable, el período posterior a la devaluación y flotación fue un período de alta volatilidad en el tipo de cambio, no solo por el efecto del pasaje de un tipo de cambio relativamente fijo a uno flexible, sino también por el nerviosismo del mercado mientras no estaba clara cuál sería la política monetaria a seguir (véase la figura 2).
Esto se muestra en las figuras presentadas a continuación, en donde BM significa base monetaria y MI significa meta de inflación .
Figura 1 Evolución de la política monetaria y cambiaria de jure, 1990–2005
Bandas cambiarias
Flotación
Meta puntual de base monetaria
Rango de base monetaria y meta de inflación
¿Meta de inflación?
Nota. BM = base monetaria; MI = meta de inflación. La interrogación del último hito se conserva del esquema publicado. Adaptado de Aboal et al. (2006, p. 8).
Figura 2 Tipo de cambio interbancario comprador: variación diaria, 1999–2005
Nota. Reconstrucción vectorial aproximada del trazado publicado, sin serie numérica diaria recuperada. Los rótulos anuales son orientativos. La fuente trunca las mayores oscilaciones para permitir observar las restantes; algunos días la variación superó el 10 %. Adaptado de Aboal et al. (2006, p. 9), con datos del BCU.
El período posterior a 2002 constituye el punto de partida del examen de la política monetaria de Labat y Licandro (2021), no el inicio de la dolarización uruguaya. Esta última es un proceso previo, de carácter extraoficial, cuya trayectoria Licandro y Mello (2018, p. 368) remontan al decenio de 1950. Conviene, por tanto, distinguir las condiciones que produjeron y consolidaron la dolarización de las reformas emprendidas después de la crisis de 2002 para reducir sus vulnerabilidades.
1.2. Inflación
Como señalan Labat y Licandro (2021), Uruguay comenzó a administrar la política monetaria bajo un tipo de cambio de libre flotación recién después de la crisis de 2002, puesto que fijó sus objetivos en otro macroprecio, específicamente en la inflación. La historia uruguaya está marcada por la sucesión de diferentes tipos de arreglos de tipo de cambio fijo, con intervalos muy cortos de episodios caóticos de flotación entre medio, hasta el abandono de la banda cambiaria en junio de 2002.
En medio de la crisis, el Banco Central optó por avanzar hacia el manejo de la base monetaria, ya que las autoridades del Banco Central entendieron que era importante comprometerse en el corto plazo con una meta que se podría lograr para construir credibilidad a largo plazo. A partir de septiembre de 2002, el Banco Central comenzó a anunciar metas trimestrales para la base monetaria, inicialmente sin ninguna referencia a una meta de inflación. Una vez que se completó el canje de deuda en el primer semestre de 2003, el Banco Central comenzó a introducir una referencia a un número de inflación.
Gradualmente, el compromiso de la política monetaria se desplazó primero a los agregados monetarios y luego a la inflación. A principios de 2005, Uruguay operaba bajo lo que podría llamarse un régimen de metas de inflación, con los agregados monetarios como instrumento de política monetaria. Inicialmente, el centro del rango meta para la inflación fue establecido por el Ministerio de Economía y Finanzas en 5,5 % y a principios de 2005 se cambió al 5 %, donde permanecería hasta agosto de 2020. El ancho del rango meta se estableció inicialmente en ±2 puntos porcentuales, en 2009 se reduciría transitoriamente a ±1 punto porcentual para volver al diseño original en 2013.
El instrumento inicial de política monetaria bajo metas de inflación fue M1′. En julio de 2007 el Banco Central del Uruguay pasó a utilizar la tasa interbancaria a un día como instrumento de política monetaria, para luego volver en julio de 2013 a la gestión de agregados monetarios.
Según la evaluación de Labat y Licandro (2021), en 2008 se aprobó la nueva carta orgánica del Banco Central. Esta ley daría más autonomía al regulador de servicios financieros, pero a pesar de las intenciones iniciales de brindar un mejor marco para la política monetaria, no se produjeron mejoras. El borrador inicial enviado desde el Banco Central al Ministerio de Economía y Finanzas estaba alineado con las mejores prácticas de diseño institucional de la banca central, y preveía varias mejoras de las instituciones monetarias que no terminarían reflejándose en el texto final. En particular, la priorización de la inflación como el objetivo principal de la política monetaria, un directorio con mandatos de ocho años superpuestos, una mayor rendición de cuentas, fueron ideas que naufragaron en el proceso parlamentario (ya habían sido desestimadas en la discusión de 1995).
Ninguna de estas ideas fue finalmente aprobada. En cambio, la creación de un Comité de Coordinación Macroeconómica (CCM) con un mandato bastante ambiguo y una clara preeminencia del Ministerio de Economía y Finanzas sobre el Banco Central terminó por reducir la independencia del Banco Central, véase Licandro y Licandro (2010, como se citó en Labat & Licandro, 2021). Además, los nuevos estatutos tenían una redacción bastante ambigua de los objetivos del Banco Central que podría dar lugar a interpretaciones bastante diferentes en cuanto a la forma en que el banco debería manejar las medidas de política económica.
En la interpretación de Labat y Licandro (2021), la práctica de la política monetaria no mejoró el diseño institucional, ya que el Banco Central mantuvo una estrecha coordinación institucional con el Ministerio de Economía y Finanzas. Luego de creado el CCM, este comenzó a reunirse trimestralmente el día antes (o incluso el mismo día) a las reuniones del comité de política monetaria (antes del COPOM). Esa sería la rutina de la coordinación de políticas hasta principios de 2020. Los autores señalan también que todo el período se caracteriza por un conflicto permanente y visible de objetivos en el Banco Central.
El Banco Central destacó este conflicto en la comunicación pública utilizando varias imágenes que se referían a la política monetaria como un ejercicio de equilibrio, una disciplina imperfecta, y la flexibilidad del Banco Central en el uso de sus instrumentos. Esta actitud corresponde a una interpretación del mandato establecido en los estatutos del banco que imaginaba el conflicto entre actividad e inflación como permanente. En la práctica, la inflación se convirtió en una prioridad cuando la inflación estuvo cerca de superar el nivel del 10 %, y la actividad fue una prioridad cuando la inflación se acercó a la meta de inflación.
Alegre (2008, p. 148) resume la evolución de la inflación y del salario real:
Mientras la inflación tuvo una baja progresiva hasta llegar a un dígito a fines de los años 90 (de un 81% en 1991, a poco más del 8% en 1998), el salario real tuvo un aumento progresivo bastante moderado también en este período: del orden del 7,5% acumulado entre 1991 y 1998. (INE, 2003).
La referencia al INE de 2003 está contenida en el pasaje de Alegre; corresponde a una fuente citada indirectamente.
1.3. Deuda externa
Alegre (2008, p. 148) describe las implicaciones del Plan Brady:
La refinanciación de la deuda externa uruguaya a través del “Plan Brady” implico para Uruguay y para el resto de los países de la región incluidos en el plan, quitas al valor de la deuda a cambio del compromiso de acelerar los programas de reformas en áreas como las empresas públicas, el comercio, y el mercado de trabajo. Así mismo, este plan de renegociación reorientó la política cambiaria de herramienta para lograr el equilibrio externo, hacia su utilización como instrumento anti-inflacionario, dado que ya no era necesario mantener un tipo de cambio elevado para obtener superávit comercial de manera de hacer frente a los pagos de la deuda. (Rodríguez, Cozzano y Mazzuchi, 2001).
La obra de Rodríguez et al. (2001) aparece citada dentro del pasaje de Alegre y se utiliza aquí como fuente secundaria.
Para reconstruir los antecedentes de deuda externa, la consulta realizada el 7 de junio de 2021 recurrió a una copia del informe del Banco Central del Uruguay conservada en Internet Archive, ante las dificultades de acceso encontradas en ese momento. Dentro del período de interés inicial, 1990–2003, el material recuperado permite observar 1999–2003. El documento reproducido también contiene años posteriores y observaciones trimestrales hasta diciembre de 2015, que se conservan íntegramente en las tablas siguientes. Las dificultades de aquella consulta no implican que actualmente no existan datos en los portales institucionales.
Tabla 1. Deuda externa bruta por deudorMillones de dólares estadounidenses · saldos al cierre del período
Período
Total
Gobierno central
Gobiernos locales
Empresas públicas
BCU
Banca pública
Privado bancario
Privado no bancario
1999
13.382
4.120
83
530
858
378
7.413
N/D
2000
14.607
4.697
105
499
791
346
8.169
N/D
2001
15.967
4.586
128
494
621
681
9.458
N/D
2002
12.876
7.161
136
440
562
340
4.237
N/D
2003
13.241
8.200
147
440
770
343
3.340
N/D
2004
14.082
8.628
151
392
1.035
317
3.559
N/D
2005
13.717
8.767
150
417
842
322
3.218
N/D
2006
12.977
8.582
148
532
50
326
3.340
N/D
2007
14.864
9.928
138
895
105
318
3.480
N/D
2008
15.425
9.533
128
919
155
329
4.361
N/D
2009
17.969
10.640
118
1.392
619
348
4.853
N/D
2010
18.425
10.593
108
1.283
838
361
5.243
N/D
2011
18.345
11.319
141
1.784
814
379
3.909
N/D
I.12
20.959
11.762
145
1.837
753
396
3.779
2.287
II.12
21.312
11.337
145
1.990
993
393
3.919
2.534
III.12
22.230
11.581
153
1.995
1.237
420
4.081
2.762
2012
24.030
12.902
157
1.939
1.248
417
4.324
3.044
I.13
23.568
12.956
159
1.270
1.211
431
4.367
3.174
II.13
24.516
13.127
168
1.301
1.386
459
4.648
3.427
III.13
25.795
13.839
168
1.433
1.568
465
4.718
3.605
2013
26.518
14.255
173
1.546
1.586
485
4.640
3.833
I.14
26.686
13.796
172
1.707
1.713
515
4.636
4.147
II.14
28.553
15.010
166
1.736
1.744
515
4.869
4.514
III.14
28.405
14.756
165
1.687
1.596
528
4.898
4.775
2014
28.100
14.904
171
1.817
1.513
545
4.961
4.188
I.15 *
29.513
15.775
171
1.877
1.402
757
5.322
4.209
II.15 *
29.464
15.467
164
1.973
1.555
773
5.204
4.327
III.15 *
28.105
14.976
164
1.411
1.178
815
5.202
4.359
2015 *
28.678
15.491
158
1.373
1.043
873
5.164
4.576
Nota. Fuente: Banco Central del Uruguay (s. f.), informe con datos hasta diciembre de 2015. Los puntos separan miles; N/D indica información no disponible. I, II y III identifican trimestres; las filas con año completo corresponden al cierre de diciembre. Se conserva el asterisco de la fuente para 2015, cuyo significado no se explicita en el fragmento reproducido.
Composición por deudor · diciembre de 2015
Gobierno central
54.0 %
Gobiernos locales
0.6 %
Empresas públicas
4.8 %
BCU
3.6 %
Banca pública
3.0 %
Privado bancario
18.0 %
Privado no bancario
16.0 %
Porcentajes calculados a partir de los saldos de la tabla 1. Sustituyen el gráfico circular; pueden diferir de sus porcentajes enteros por redondeo.
Tabla 2. Deuda externa bruta por instrumentoMillones de dólares estadounidenses · saldos al cierre del período
Período
Total
Títulos
Bonos Brady
Préstamos internacionales
Créditos comerciales
Depósitos
Otros
1999
13.382
2.398
644
2.496
493
6.633
718
2000
14.607
2.848
593
2.603
474
7.237
853
2001
15.967
2.719
431
2.625
478
8.760
953
2002
12.876
2.955
410
4.881
483
3.489
658
2003
13.241
3.567
156
5.709
554
2.818
437
2004
14.082
3.976
143
5.950
563
3.018
432
2005
13.717
4.383
26
5.564
625
2.686
433
2006
12.977
6.306
3
2.717
705
2.814
432
2007
14.864
7.702
0
2.722
1.059
2.949
433
2008
15.425
6.980
0
3.271
898
3.845
431
2009
17.969
7.188
0
4.717
1.270
4.361
433
2010
18.425
7.802
0
4.138
1.286
4.415
784
2011
18.345
8.813
0
4.176
1.471
3.881
4
I.12
20.959
9.336
0
6.675
1.257
3.569
122
II.12
21.312
9.190
0
7.027
1.363
3.610
121
III.12
22.230
9.685
0
7.366
1.259
3.796
124
2012
24.030
11.056
0
7.763
1.194
3.890
127
I.13
23.568
11.628
0
7.446
527
3.853
114
II.13
24.516
11.986
0
7.846
515
4.069
100
III.13
25.795
12.880
0
8.016
639
4.173
88
2013
26.518
13.280
0
8.381
581
4.202
74
I.14
26.686
12.916
0
8.633
784
4.232
122
II.14
28.553
14.142
0
8.931
870
4.479
130
III.14
28.405
13.782
0
9.270
714
4.431
208
2014
28.100
13.866
0
8.709
865
4.428
232
I.15 *
29.513
14.695
0
9.158
850
4.564
247
II.15 *
29.464
14.508
0
9.173
959
4.566
257
III.15 *
28.105
13.645
0
9.094
367
4.728
270
2015 *
28.678
13.996
0
9.202
461
4.741
278
Nota. Fuente: Banco Central del Uruguay (s. f.), informe con datos hasta diciembre de 2015. Los puntos separan miles; N/D indica información no disponible. I, II y III identifican trimestres; las filas con año completo corresponden al cierre de diciembre. Se conserva el asterisco de la fuente para 2015, cuyo significado no se explicita en el fragmento reproducido.
Composición por instrumento · diciembre de 2015
Títulos
48.8 %
Bonos Brady
0.0 %
Préstamos internacionales
32.1 %
Créditos comerciales
1.6 %
Depósitos
16.5 %
Otros
1.0 %
Porcentajes calculados con los saldos de la tabla 2; reemplazan el gráfico circular de la fuente.
Tabla 3. Deuda externa bruta por plazo contractual y monedaMillones de dólares estadounidenses · saldos al cierre del período
Período
Total
Hasta un año
Más de un año
Pesos
Dólares
Yenes
Euros
DEG
Otras
1999
13.382
7.388
5.994
6
12.606
144
7
157
462
2000
14.607
8.099
6.508
5
13.713
133
176
149
431
2001
15.967
9.729
6.238
7
14.932
324
345
143
216
2002
12.876
3.651
9.225
2
10.267
294
462
1.794
57
2003
13.241
2.966
10.275
210
9.864
251
435
2.416
64
2004
14.082
3.371
10.711
447
10.133
262
474
2.683
81
2005
13.717
3.036
10.681
405
10.046
229
665
2.311
63
2006
12.977
3.157
9.820
542
11.531
221
626
7
51
2007
14.864
3.553
11.310
1.774
11.943
472
632
8
35
2008
15.425
4.221
11.204
1.517
12.829
556
488
7
28
2009
17.969
4.996
12.973
1.225
15.211
538
497
465
33
2010
18.425
5.177
13.248
1.781
15.168
544
455
458
19
2011
18.345
4.071
14.274
3.202
13.993
528
146
456
20
I.12
20.959
5.049
15.909
3.745
16.091
491
149
461
20
II.12
21.312
5.299
16.012
3.604
16.561
507
169
451
19
III.12
22.230
5.421
16.809
4.158
16.921
519
153
459
20
2012
24.030
5.562
18.468
5.458
17.498
470
128
457
20
I.13
23.568
5.620
17.948
6.284
16.266
428
126
444
20
II.13
24.516
5.895
18.621
6.664
16.863
406
116
447
19
III.13
25.795
5.873
19.922
6.443
18.368
410
100
455
19
2013
26.518
5.815
20.703
7.020
18.529
383
110
457
19
I.14
26.686
6.009
20.677
6.645
19.068
389
106
458
20
II.14
28.553
6.293
22.260
6.774
20.805
396
99
458
20
III.14
28.405
6.379
22.026
6.413
21.075
366
94
439
19
2014
28.100
6.347
21.753
6.545
20.348
586
174
429
18
I.15 *
29.513
6.473
23.040
6.430
21.921
584
154
408
16
II.15 *
29.464
6.399
23.064
6.284
22.016
572
160
416
16
III.15 *
28.105
6.391
21.714
5.534
21.388
584
171
415
14
2015 *
28.678
6.318
22.360
5.079
22.431
580
164
410
13
Nota. DEG = derechos especiales de giro. Fuente: Banco Central del Uruguay (s. f.), informe con datos hasta diciembre de 2015. Los puntos separan miles; N/D indica información no disponible. I, II y III identifican trimestres; las filas con año completo corresponden al cierre de diciembre. Se conserva el asterisco de la fuente para 2015, cuyo significado no se explicita en el fragmento reproducido.
Composición por plazo · diciembre de 2015
Hasta un año
22.0 %
Más de un año
78.0 %
Porcentajes calculados con la tabla 3.
Composición por moneda · diciembre de 2015
Pesos
17.7 %
Dólares
78.2 %
Yenes
2.0 %
Euros
0.6 %
DEG
1.4 %
Otras
0.0 %
Porcentajes calculados con la tabla 3. La deuda externa se define por residencia del acreedor, por lo que puede incluir obligaciones denominadas en pesos.
Tabla 4A. Activos externos: total y sectores públicosMillones de dólares estadounidenses · saldos al cierre del período
Período
Total de activos
SPNF · corto
SPNF · largo
BCU · corto
BCU · largo
Banca pública · corto
Banca pública · largo
1999
-10.502
0
-62
-2.606
-255
-648
-43
2000
-11.237
0
-95
-2.742
-258
-561
-67
2001
-12.898
0
-85
-3.099
-263
-638
-70
2002
-5.682
-505
-127
-777
-282
-296
-20
2003
-6.932
-230
-184
-2.088
-256
-866
-58
2004
-7.877
-20
-103
-2.514
-332
-1.154
-328
2005
-8.956
-52
-148
-3.398
-288
-1.384
-313
2006
-8.815
-67
-151
-3.091
-291
-1.094
-810
2007
-11.239
-251
-231
-5.016
-273
-1.839
-402
2008
-13.233
-94
-183
-6.659
-548
-1.611
-295
2009
-16.630
-245
-283
-8.210
-609
-1.307
-1.082
2010
-18.270
-144
-29
-7.940
-622
-2.134
-1.441
2011
-19.568
-76
-4
-10.314
-752
-1.491
-2.391
I.12
-31.254
-136
-27
-11.296
-708
-2.915
-969
II.12
-32.568
-107
-5
-12.101
-705
-2.979
-967
III.12
-31.945
-69
-22
-12.817
-733
-2.999
-980
2012
-31.879
-64
-28
-13.567
-731
-2.752
-1.127
I.13
-32.521
-100
-16
-13.478
-733
-2.779
-1.142
II.13
-34.409
-112
-24
-14.863
-729
-2.952
-1.120
III.13
-35.830
-11
-32
-15.861
-760
-3.022
-1.167
2013
-35.565
-93
-26
-16.275
-765
-2.923
-1.180
I.14
-36.472
-101
-38
-16.504
-785
-2.748
-1.262
II.14
-38.291
-174
-26
-18.603
-796
-2.828
-1.330
III.14
-39.318
-115
-27
-17.757
-831
-2.979
-1.521
2014
-37.420
-42
-40
-17.555
-818
-2.750
-1.561
I.15 *
-39.599
-65
-33
-18.584
-816
-2.843
-1.536
II.15 *
-39.962
-95
-44
-18.324
-820
-3.050
-1.572
III.15 *
-38.018
-54
-39
-16.424
-855
-3.348
-1.901
2015 *
-37.923
-49
-40
-15.634
-861
-3.257
-2.023
Nota. SPNF = sector público no financiero. Se conservan los activos con signo negativo porque se deducen de la deuda bruta. Fuente: Banco Central del Uruguay (s. f.), informe con datos hasta diciembre de 2015. Los puntos separan miles; N/D indica información no disponible. I, II y III identifican trimestres; las filas con año completo corresponden al cierre de diciembre. Se conserva el asterisco de la fuente para 2015, cuyo significado no se explicita en el fragmento reproducido.
Tabla 4B. Activos externos del sector privadoMillones de dólares estadounidenses · saldos al cierre del período
Período
Bancario · corto
Bancario · largo
No bancario · corto
No bancario · largo
1999
-3.928
-2.960
N/D
N/D
2000
-4.809
-2.705
N/D
N/D
2001
-4.551
-4.192
N/D
N/D
2002
-2.419
-1.256
N/D
N/D
2003
-1.682
-1.568
N/D
N/D
2004
-2.086
-1.340
N/D
N/D
2005
-2.375
-997
N/D
N/D
2006
-2.336
-974
N/D
N/D
2007
-2.231
-996
N/D
N/D
2008
-2.790
-1.053
N/D
N/D
2009
-3.804
-1.091
N/D
N/D
2010
-4.543
-1.417
N/D
N/D
2011
-3.782
-757
N/D
N/D
I.12
-4.212
-975
-8.287
-1.728
II.12
-4.031
-965
-8.979
-1.728
III.12
-3.687
-1.140
-7.774
-1.726
2012
-3.365
-1.200
-7.629
-1.416
I.13
-3.732
-1.127
-7.996
-1.418
II.13
-3.517
-1.214
-8.461
-1.418
III.13
-4.032
-1.067
-8.464
-1.415
2013
-3.128
-990
-8.729
-1.456
I.14
-3.417
-999
-9.163
-1.455
II.14
-3.159
-823
-9.095
-1.457
III.14
-4.199
-799
-9.634
-1.456
2014
-3.603
-782
-8.764
-1.507
I.15 *
-4.406
-807
-9.319
-1.190
II.15 *
-4.552
-862
-9.614
-1.029
III.15 *
-4.581
-892
-9.048
-876
2015 *
-4.236
-1.465
-9.378
-979
Nota. Continuación del mismo cuadro de activos externos; corto y largo designan el plazo contractual. Fuente: Banco Central del Uruguay (s. f.), informe con datos hasta diciembre de 2015. Los puntos separan miles; N/D indica información no disponible. I, II y III identifican trimestres; las filas con año completo corresponden al cierre de diciembre. Se conserva el asterisco de la fuente para 2015, cuyo significado no se explicita en el fragmento reproducido.
Tabla 5A. Deuda externa neta: total y sector públicoMillones de dólares estadounidenses · saldos al cierre del período
Período
Total nacional
Público · total
Público · corto · neta
Público · corto · bruta
Público · corto · activos
Público · largo · neta
Público · largo · bruta
Público · largo · activos
1999
2.880
2.668
-2.070
536
-2.606
4.738
5.055
-317
2000
3.370
2.997
-2.117
625
-2.742
5.114
5.467
-353
2001
3.069
2.381
-2.528
571
-3.099
4.909
5.257
-348
2002
7.194
6.608
-404
878
-1.282
7.013
7.421
-409
2003
6.309
6.800
-1.338
980
-2.318
8.138
8.577
-440
2004
6.205
7.237
-1.309
1.225
-2.534
8.546
8.981
-435
2005
4.761
6.290
-1.494
1.957
-3.450
7.783
8.220
-437
2006
4.162
5.711
-2.819
339
-3.158
8.529
8.972
-443
2007
3.625
5.295
-4.620
646
-5.266
9.915
10.419
-504
2008
2.192
3.252
-6.243
509
-6.752
9.495
10.226
-732
2009
1.340
3.424
-7.589
866
-8.455
11.012
11.904
-892
2010
176
4.107
-6.835
1.249
-8.084
10.942
11.593
-651
2011
-1.221
2.912
-9.291
1.099
-10.390
12.203
12.960
-757
I.12
-10.295
2.329
-10.293
1.138
-11.431
12.622
13.358
-736
II.12
-11.256
1.548
-11.461
747
-12.208
13.008
13.718
-710
III.12
-9.713
1.329
-10.826
2.060
-12.885
12.155
12.909
-755
2012
-7.848
1.857
-11.567
2.064
-13.631
13.424
14.182
-759
I.13
-8.951
1.270
-11.897
1.681
-13.578
13.168
13.917
-749
II.13
-9.894
254
-13.205
1.770
-14.975
13.459
14.212
-752
III.13
-10.034
345
-14.231
1.641
-15.872
14.576
15.367
-791
2013
-9.047
400
-14.807
1.562
-16.368
15.207
15.997
-791
I.14
-9.785
-40
-14.734
1.871
-16.605
14.694
15.517
-823
II.14
-9.737
-944
-16.888
1.890
-18.777
15.944
16.766
-822
III.14
-10.913
-527
-15.910
1.962
-17.872
15.384
16.242
-858
2014
-9.321
-48
-14.632
2.964
-17.596
14.585
15.442
-857
I.15 *
-10.086
-274
-15.721
2.927
-18.649
15.448
16.297
-849
II.15 *
-10.498
-123
-15.579
2.840
-18.418
15.455
16.320
-864
III.15 *
-9.913
357
-14.545
1.934
-16.479
14.901
15.795
-894
2015 *
-9.245
1.480
-14.332
1.352
-15.684
15.812
16.713
-902
Nota. Los activos se muestran con signo negativo. Fuente: Banco Central del Uruguay (s. f.), informe con datos hasta diciembre de 2015. Los puntos separan miles; N/D indica información no disponible. I, II y III identifican trimestres; las filas con año completo corresponden al cierre de diciembre. Se conserva el asterisco de la fuente para 2015, cuyo significado no se explicita en el fragmento reproducido.
Tabla 5B. Deuda externa neta del sector privadoMillones de dólares estadounidenses · saldos al cierre del período
Período
Privado · total
Corto · neta
Corto · bruta
Corto · activos
Largo · neta
Largo · bruta
Largo · activos
1999
212
3.153
7.728
-4.576
-2.940
63
-3.003
2000
373
3.104
8.475
-5.371
-2.731
41
-2.771
2001
687
4.906
10.096
-5.190
-4.219
43
-4.262
2002
586
1.823
4.538
-2.715
-1.237
39
-1.276
2003
-491
1.103
3.651
-2.548
-1.594
33
-1.626
2004
-1.033
-386
2.854
-3.241
-646
1.021
-1.668
2005
-1.528
-1.181
2.578
-3.759
-347
963
-1.310
2006
-1.549
-724
2.707
-3.430
-825
959
-1.784
2007
-1.670
-1.196
2.874
-4.070
-474
924
-1.399
2008
-1.059
-708
3.692
-4.401
-351
997
-1.348
2009
-2.083
-925
4.185
-5.110
-1.158
1.015
-2.173
2010
-3.931
-2.417
4.259
-6.676
-1.513
1.345
-2.858
2011
-4.133
-1.526
3.747
-5.273
-2.607
542
-3.148
I.12
-12.625
-11.162
4.252
-15.415
-1.462
2.210
-3.672
II.12
-12.804
-11.661
4.329
-15.990
-1.143
2.518
-3.660
III.12
-11.042
-9.971
4.488
-14.459
-1.071
2.775
-3.846
2012
-9.704
-9.034
4.712
-13.746
-670
3.073
-3.743
I.13
-10.222
-9.749
4.758
-14.507
-473
3.213
-3.686
II.13
-10.148
-9.927
5.002
-14.929
-221
3.531
-3.752
III.13
-10.379
-10.454
5.063
-15.517
75
3.724
-3.649
2013
-9.447
-9.826
4.954
-14.780
379
4.005
-3.626
I.14
-9.745
-10.290
5.038
-15.328
545
4.260
-3.716
II.14
-8.794
-9.795
5.286
-15.082
1.001
4.611
-3.610
III.14
-10.387
-11.437
5.374
-16.811
1.051
4.828
-3.777
2014
-9.273
-9.666
5.451
-15.117
393
4.243
-3.850
I.15 *
-9.812
-10.720
5.848
-16.567
907
4.441
-3.533
II.15 *
-10.375
-11.468
5.747
-17.215
1.093
4.557
-3.464
III.15 *
-10.270
-11.098
5.879
-16.978
829
4.497
-3.668
2015 *
-10.725
-10.967
5.904
-16.871
242
4.709
-4.467
Nota. Continuación de la tabla 5A. Fuente: Banco Central del Uruguay (s. f.), informe con datos hasta diciembre de 2015. Los puntos separan miles; N/D indica información no disponible. I, II y III identifican trimestres; las filas con año completo corresponden al cierre de diciembre. Se conserva el asterisco de la fuente para 2015, cuyo significado no se explicita en el fragmento reproducido.
1.4. Tipo de cambio
Según Alegre (2008, pp. 147–149), durante los años noventa Uruguay combinó un ancla cambiaria con desequilibrios fiscales sensibles al ciclo económico y electoral, y con un mercado financiero vulnerable a los choques internacionales. El Banco Central del Uruguay administraba una banda de fluctuación del peso frente al dólar e intervenía mediante compras y ventas de divisas para sostener sus límites. Una banda cambiaria no es idéntica a cualquier régimen de flotación administrada: en este caso existían márgenes explícitos para el movimiento del tipo de cambio.
Alegre (2008, p. 148) vincula la sobrevaluación y la expansión de las importaciones:
(…) el alivio del endeudamiento externo y el acceso a crédito a bajas tasas de interés en el marco de un tipo de cambio sobrevaluado, generaron incentivos para la expansión del ingreso de bienes de consumo final, que generaron booms de importación desacompasados por un incremento de la productividad de la economía. Esta mixtura generó serias dificultades una vez que las condiciones cambiaron. Las devaluaciones regionales debilitaron la competitividad de nuestro país.
Alegre (2008, p. 149) señala que la contracción de la demanda internacional, la pérdida de mercados de exportación y la caída de los precios de las materias primas contribuyeron a la salida masiva de capitales. El aumento de las tasas de interés encareció el crédito, mientras la sobrevaluación cambiaria y el endeudamiento persistente debilitaron la sostenibilidad del sistema. La crisis desembocó en el abandono de la banda cambiaria en 2002. La pérdida de reservas y la necesidad de respaldar los depósitos bancarios aumentaron la presión sobre las finanzas públicas y el recurso al financiamiento internacional.
La cifra de reservas cercana a mil millones de dólares a fines de junio de 2002 procede del BCU de 2002, citado indirectamente por Alegre (2008, p. 149).
II. Evolución histórica de la dolarización en Uruguay
En 2021, la desdolarización volvió a ocupar un lugar destacado en la discusión de política económica uruguaya. El País (2021) informó sobre la propuesta impulsada por Diego Labat, entonces presidente del Banco Central del Uruguay, y Gerardo Licandro. Su documento Hacia una moneda de calidad desarrolla una agenda de estabilización, reconstrucción de los mercados en pesos y reducción de la dolarización (Labat & Licandro, 2021).
Labat y Licandro (2021) argumentan que disponer de una moneda de calidad favorece el crecimiento, la estabilidad financiera y ciclos menos pronunciados, y puede amortiguar ciertos efectos distributivos de la inflación. Su planteamiento, situado en la tradición macroeconómica neoclásica, se apoya en literatura macroeconómica sobre la relación entre inflación, crecimiento y desarrollo financiero: Barro (1995), Sarel (1995), Khan y Senhadji (2001) e Ibarra y Trupkin (2016), todos citados en Labat y Licandro (2021). La referencia a un umbral cercano al 8 % corresponde al resultado empírico de Ibarra y Trupkin que los autores comentan; no constituye una ley universal aplicable a todo país, período y régimen institucional.
Labat y Licandro (2021) proponen que la inflación crónica deteriora los mercados financieros denominados en moneda nacional y favorece mecanismos de indexación, entre ellos la denominación en dólares. En su exposición, Rousseau y Wachtel (2002, como se citó en Labat & Licandro, 2021) vinculan profundidad financiera y crecimiento, y muestran que una inflación elevada puede debilitar ese vínculo. Conviene distinguir aquí la dolarización financiera —moneda de los activos y pasivos— de la dolarización real o de precios —moneda de facturación y formación de precios—, aunque ambas interactúen.
Los problemas de alta inflación en combinación con eventos macroeconómicos provenientes del exterior, en un escenario de desaparición progresiva de la moneda nacional aumentan de forma considerable los riesgos de una falla estructural del sistema financiero. Este tipo de eventos macroeconómicos son de usual ocurrencia en economías pequeñas con alta apertura comercial, como por ejemplo lo es el caso de la República Oriental del Uruguay. Esa configuración del sistema económico es la que volvió a la dolarización un problema de interés crucial para las autoridades monetarias del Uruguay y para sus autoridades burocráticas en general. (Labat & Licandro, 2021).
Labat y Licandro (2021) describen un mecanismo de vulnerabilidad de balance: ante un choque externo adverso, puede aumentar el valor real del dólar al mismo tiempo que disminuyen la actividad, el empleo y los ingresos reales. Cuando una empresa o un hogar recibe ingresos en pesos y mantiene deuda en dólares, una depreciación eleva el servicio de esa deuda expresado en moneda nacional. El problema puede surgir aun sin un aumento de la tasa contractual en dólares. Si existe financiamiento adecuado en pesos, los agentes disponen de una alternativa para reducir ese descalce. Cuando el fenómeno afecta a numerosos deudores, aumenta el riesgo de impago y puede transmitirse al sistema financiero y a las cuentas públicas.
Se trata de un riesgo sistémico condicionado por los balances, las coberturas y la respuesta institucional, no de un impago generalizado inevitable.
Según Labat y Licandro (2021), la falta de financiamiento en pesos induce respuestas empresariales que afectan tanto los balances como la producción y la comercialización. Licandro et al. (2014, como se citó en Labat & Licandro, 2021) documentan menor apalancamiento, mayor rotación de inventarios, acumulación de insumos y liquidez como sustitutos de la cobertura mediante derivados. Mello (2017), Licandro y Mello (2017) y Barón et al. (2017), citados en Labat y Licandro (2021), analizan la acumulación de liquidez y la facturación en dólares como estrategias de cobertura cambiaria de las empresas uruguayas.
La dolarización de los precios hace que los ciclos reales sean más profundos, ya que las rigideces de los precios del dólar suponen una carga más pesada para el ajuste de cantidades que las rigideces de precios en moneda nacional. Cuando los precios son rígidos, un evento de demanda negativo genera más efectos sobre las cantidades que cuando los precios son flexibles. Las rigideces de los precios del dólar son peores. Cuando ocurre un evento negativo, el valor del dólar aumenta (como es el caso de Uruguay) y el precio real (el precio en pesos) del bien aumenta en lugar de mantenerse constante (como ocurriría en el caso de una rigidez en pesos) generando una caída más pronunciada en las cantidades producidas.
Un claro ejemplo de esto ocurre en el sector vivienda en Uruguay, que reacciona negativamente a eventos que aumentan el valor real del dólar, a diferencia de países como Colombia y Chile que no tienen el precio de los inmuebles en dólares. (Labat & Licandro, 2021).
Labat y Licandro (2021) también examinan los efectos distributivos. Cuando una hipoteca tiene un saldo nominal fijo en moneda nacional, una inflación mayor reduce el valor real de ese saldo; el resultado para el hogar depende, además, de sus ingresos, sus activos y el ajuste de las tasas de interés. Este mecanismo no se traslada sin cambios a las deudas indexadas ni a las denominadas en dólares. Los autores retoman a Coleman et al. (2010) y a Lluberas y Odriozola (2014), como se citaron en Labat y Licandro (2021), para discutir la relación entre inflación, pobreza, desigualdad y distribución de la riqueza en Uruguay.
Por ello presentan el desarrollo de los mercados en pesos como una contribución del banco central al bienestar social, sin que de ese argumento se desprenda que una expansión monetaria reduzca necesariamente la desigualdad.
La dolarización uruguaya fue un proceso histórico extraoficial: el dólar amplió sus funciones de ahorro, crédito y valoración sin sustituir legalmente al peso como moneda nacional. Por eso no existe una única fecha legal equivalente a la que podría identificarse en un proceso de dolarización oficial. Licandro y Mello (2018, p. 368) sitúan sus antecedentes desde la década de 1950. El análisis de la política monetaria posterior a 2002 debe inscribirse en esa trayectoria más extensa.
La crisis de 2002 puso de manifiesto las fragilidades asociadas a los descalces cambiarios. Labat y Licandro (2021), apoyándose en Licandro y Licandro (2001, 2003, 2010, como se citó en Labat & Licandro, 2021), describen una estrategia con dos pilares: reconocer en la regulación los riesgos e incentivos que favorecían la dolarización y reconstruir los mercados en pesos para ofrecer una alternativa al financiamiento en dólares.
La agenda regulatoria avanzó en varias direcciones. Para reconocer que el Banco Central no puede ofrecer servicios ilimitados de prestamista de última instancia en moneda extranjera, se creó un esquema de seguro de depósitos, con mayor cobertura en pesos que en dólares. Se reformó la regulación de liquidez, eliminando los subsidios previos a la actividad del dólar en el sector bancario y se redujeron los requisitos de encaje en pesos. Para mitigar el riesgo de tipo de cambio en el riesgo de crédito, se modificó la regulación del riesgo de crédito exigiendo como condición para acceder a las mejores calificaciones crediticias la resistencia de la hoja de balance a escenarios severos de riesgo de tipo de cambio.
Se modificó la regulación del capital bancario para incorporar el riesgo de tipo de cambio. Además, se redujeron los límites de exposición al dólar para los fondos de pensiones y las compañías de seguros. En el segundo pilar hubo cambios significativos en varias vías. La flotación de la moneda eliminó el seguro de tipo de cambio implícito; la gestión de la deuda pública comenzó a incrementar la participación de las obligaciones en pesos, ayudando a desarrollar una curva de rendimiento en pesos para el mercado uruguayo; se desarrollaron instrumentos de indexación para competir con el dólar: la unidad indexada (UI) y la unidad previsional (UP) indexada a la inflación y los salarios respectivamente; el Banco Central ayudó a desarrollar un mercado de futuros de tipo de cambio y la actividad de los bancos públicos se orientó hacia la actividad del peso.
Estos son los principales ejemplos de una profunda reforma tanto de la política monetaria como de la regulación financiera que tuvo como objetivo reducir las vulnerabilidades financieras derivadas de la dolarización. La regulación y supervisión del sector financiero mejoraron notablemente también en otros asuntos además de los ejemplos citados anteriormente. Los cambios en los estatutos aprobados en el período permitieron una gran mejora en la dinámica de la regulación, que se mide constantemente con las mejores prácticas, señalan Labat y Licandro (2021). La UI y la UP no fueron creadas simultáneamente: la UP fue establecida en 2018 (Ley N.º 19.608, 2018).
Esta recapitulación reúne medidas de distintos momentos de la agenda posterior a 2002 (Labat & Licandro, 2021).
Señalan Labat y Licandro (2021) que un tema muy controvertido en Uruguay ha sido la potencia de la política monetaria. En diversas instancias, organismos internacionales o analistas domésticos han cuestionado la capacidad de la política monetaria para manejar la inflación debido a las notorias debilidades en la transmisión monetaria generadas por la dolarización y ello a pesar que la dolarización en el Uruguay es extraoficial y no llega ni siquiera a régimen de caja de conversión.
Labat y Licandro (2021) señalan, como aspecto positivo, que la amplia agenda de reforma de la política monetaria y regulatoria condujo a una gran corrección de los descalces cambiarios y una reducción de la fragilidad financiera. Como muestran las figuras 3 y 4, los descalces cambiarios se corrigieron ampliamente en el balance de las empresas y la dolarización de la deuda pública se redujo sustancialmente, lo que redujo el descalce de las cuentas del sector público. Al mismo tiempo, las operaciones en pesos aumentaron su participación en el total de transacciones, la dolarización cayó en los balances del sector bancario (tanto en el activo como en el pasivo) y se evidencia una reducción de la dolarización de precios en algunos sectores.
Como aspecto negativo, Uruguay tiene un claro déficit en el desarrollo del mercado de pesos, financiamiento de largo plazo y de riesgo. Los autores interpretan que la reducción de la fragilidad convivió con un sistema financiero pequeño e indexado; ello no implica que se hubiera eliminado todo riesgo financiero.
Figura 3 Posición cambiaria de corto plazo de las empresas uruguayas
1982
≈ 0,32
1983
≈ 0,37
1984
≈ 0,36
2008
≈ -0,25
2009
≈ -0,26
Nota. Alturas aproximadas leídas del gráfico, cuya escala va de −0,4 a 0,6. La figura reproducida no explicita el denominador de la posición cambiaria; estos valores no deben interpretarse como porcentajes verificados. Adaptado de Labat y Licandro (2021, gráfico 2).
Figura 4 Dolarización en Uruguay: indicadores seleccionados, 2002 y 2019
Nota. Valores aproximados obtenidos por lectura visual del gráfico publicado; no se presentan como microdatos oficiales. AFAP = administradoras de fondos de ahorro previsional. Adaptado de Labat y Licandro (2021, gráfico 3), quienes indican cálculos propios con datos del BCU.
Labat y Licandro (2021) concluyen que el control insuficiente de la inflación y el escaso desarrollo de los mercados en pesos se refuerzan mutuamente. Esa interacción genera ineficiencias en la producción y en la gestión de los balances empresariales, y dificulta consolidar una alternativa al dólar.
III. Propuesta de desdolarización en Uruguay
3.1. Marco general
Para que la desdolarización sea sostenible, el mercado en pesos debe ofrecer una alternativa creíble y funcional al financiamiento en dólares. Labat y Licandro (2021) organizan sus propuestas en torno a un nuevo marco de política monetaria y a medidas específicas de reconstrucción de los mercados en moneda nacional.
3.2. Credibilidad y expectativas
Labat y Licandro (2021, p. 15) plantean:
El primer y más importante problema a corregir es la falta de credibilidad de la política monetaria. Para ello, conviene reformar las instituciones de política monetaria, por ejemplo, desvinculando el nombramiento de directorios del ciclo político o exigir mayor rendición de cuentas. Si bien sería deseable un cambio legal, y siempre que se garantice la coherencia entre la política fiscal y la política monetaria, existe un amplio margen para reformar la práctica de las instituciones monetarias existentes.
La credibilidad contribuye a que los agentes económicos alineen sus expectativas y, por consiguiente, también sus acciones, a la política monetaria realizada por el banco central. Por supuesto, como se verá más adelante, un prerrequisito para que exista credibilidad es que los agentes económicos tengan claridad sobre los objetivos del banco central y para ello es necesario proporcionar la suficiente información. La transparencia ayuda entonces a los agentes a comprender cómo ve el Banco Central la economía y los efectos de la política monetaria, ayudando a orientar las expectativas económicas si se cumple el requisito más importante: que los agentes económicos (los que tienen el suficiente peso en el sistema económico como para contrarrestar de forma relevante las políticas monetarias del banco central) encuentren de alguna forma lo suficientemente beneficiosas dichas políticas para alinearse en una determinada magnitud a dichas políticas.
Ello es así mientras no exista un marco jurídico e institucional que permita obligar jurídicamente a estos agentes a determinado nivel de alineación con las políticas en cuestión.
3.3. Independencia y rendición de cuentas
Labat y Licandro (2021) proponen mejorar la independencia operativa y la rendición de cuentas del banco central. Como avance de 2020, mencionan la separación de las reuniones del Comité de Coordinación Macroeconómica (CCM) y del Comité de Política Monetaria (COPOM), junto con una menor frecuencia de las primeras y una mayor frecuencia de las segundas. El banco central y el Ministerio de Economía y Finanzas deben coordinar la estabilidad financiera, la política de deuda y el intercambio de información; el CCM debería concentrarse en los objetivos de largo plazo, mientras la gestión monetaria corresponde al banco central.
La rendición de cuentas debe explicar cómo las decisiones permiten alcanzar las metas y por qué estas no se cumplieron cuando hubo desvíos.
3.4. Objetivos y transparencia
Señalan Labat y Licandro (2021) que, para mejorar la rendición de cuentas del Banco Central, los informes existentes del Banco Central al Ejecutivo y al público deben dejar en claro cómo la política ayudaría a lograr los objetivos y por qué no pudo hacerlo en el pasado.
La transparencia es otra dimensión del programa de Labat y Licandro (2021). Los autores describen cambios emprendidos hasta 2021: publicación de minutas, declaraciones prospectivas, revisión del informe de política monetaria y mayor comunicación con analistas y prensa. También plantean divulgar inflación subyacente, previsiones y explicaciones de las desviaciones respecto de las metas. En su exposición, cada decisión se comunica mediante un documento breve seguido de las minutas, y la información trimestral se amplía con proyecciones y presentaciones públicas. Estos mecanismos buscan hacer comprensible la relación entre diagnóstico, decisión y resultado. Además, proponen reducir gradualmente la meta de inflación de largo plazo hacia niveles próximos al 3 % y utilizar la tasa de interés como instrumento.
La discusión sobre el margen nominal de ajuste y los incentivos al carry trade pertenece a ese programa formulado en 2021, no a una descripción de las metas vigentes en la fecha de esta revisión.
La implementación de políticas y las operaciones del mercado deben estar en consonancia con los aspectos anteriores. En el caso de Uruguay, el nuevo marco monetario establece una tasa meta para el IPC total dentro de un rango; de acuerdo a esto, la implementación de la política tiene como tasa de política clave, la tasa de interés a un día en el mercado monetario con facilidades permanentes y remuneración del exceso de reservas en línea con la tasa de interés. Suavizar la volatilidad en los mercados financieros de corto plazo (incluido el mercado de tipos de cambio), como es práctica común en todos los bancos centrales, también es muy importante en la conducción de la política monetaria, y se llevará a cabo siempre que no se oponga con los principales objetivos de la política monetaria, ni dañe la comunicación de la política monetaria. (Labat & Licandro, 2021).
3.5. Equilibrio de objetivos
Labat y Licandro (2021, p. 15) plantean:
En primer lugar, el equilibrio de objetivos debe interpretarse a la luz de la discusión que hemos realizado al comienzo de este ensayo. Dado que la inflación que contribuye al crecimiento y al empleo es baja y estable, el Banco Central en tiempos normales debe asegurar un nivel de inflación consistente con el desarrollo de los mercados de pesos en el largo plazo. Por supuesto, habrá momentos como el presente en los que emergencias claras requerirán que el Banco Central tome medidas audaces para apoyar la economía, pero en tiempos normales solo debería permitírsele hacerlo en la medida en que las expectativas de inflación estén ancladas en la meta de largo plazo.
3.6. Programa de desdolarización
Señalan Labat y Licandro (2021) que a medida que la inflación converge hacia su meta más baja de largo plazo, es posible desarrollar un conjunto de medidas tanto a nivel micro como macro que ayudarían a reducir la dolarización y mejorar los mercados de pesos en un programa de desdolarización. La iniciativa de desdolarización tiene cuatro vías principales:
Reformas micro en el sistema financiero
Cambios en la política de endeudamiento
El manejo de la dolarización de precios, en particular el precio de los bienes duraderos.
El estudio y manejo de las causas de la dolarización a un nivel más granular.
El sistema financiero, como se ha expuesto anteriormente, ya pasó por una profunda reforma en los últimos años. A pesar de ese cambio, señalan Labat y Licandro (2021) que los depósitos en moneda nacional siguen siendo pequeños, los diferenciales del peso siguen siendo grandes y el acceso a los productos en pesos sigue siendo un tema pendiente. Parte del problema radica en la dolarización de los precios que hace que la gente ahorre en dólares para comprar bienes duraderos. Otra parte del problema radica en los costos de la intermediación financiera y la microestructura del sector financiero.
A pesar de eso, hay otros motivos a un nivel más granular que necesitan más estudio, señalan los autores.
Continúan señalando Labat y Licandro (2021) que la política de endeudamiento, como los cambios en la regulación del sistema financiero, ha sido una de las principales causas de los logros actuales en el desarrollo del mercado de pesos y la desdolarización, pero aún tiene una agenda pendiente. El desarrollo de instrumentos de deuda en Unidades Indexadas 1 (UI) y Unidades Previsionales 2 (UP) y el reciente impulso hacia la nominalización son solo algunas de las principales iniciativas lideradas por la Unidad de Deuda en la búsqueda de la desdolarización. En este frente, el Banco Central del Uruguay y la Unidad de Deuda están trabajando en una nueva forma de coordinar la emisión de deuda para mejorar la profundidad de los mercados de pesos.
Aumentar el acceso de los no residentes a los instrumentos en pesos a través de Euroclear, limitando la participación del BCU a vencimientos más cortos, son dos elementos que se están desarrollando y que ayudarán en esta agenda.
La desdolarización de precios es un elemento nuevo en la agenda de desdolarización que apunta al papel del peso como numerario de la economía. Como muestra la evidencia, la dolarización de precios retrocede a medida que disminuye la inflación. La evidencia, como en el caso de Perú, muestra adicionalmente que reformar la regulación de defensa del consumidor también puede ser una forma de reducir la dolarización de precios. Sin embargo, dado que el progreso en esta área ha sido lento, existe la necesidad de entender por qué y convencer a los agentes de la necesidad de volver a fijar los precios en pesos.
Como el numerario es un equilibrio de coordinación, para volver a la fijación de precios en pesos es necesario convencer y coordinar. Convencer a los agentes de las externalidades que plantea la dolarización sobre el crecimiento, el ciclo económico, la estabilidad financiera y los problemas distributivos. Coordinar con las partes interesadas para comprender qué necesitamos reformar para cambiar el comportamiento existente. (Labat & Licandro, 2021).
Labat y Licandro (2021) proponen un diálogo entre el sistema financiero, las instituciones públicas y las empresas para comprender la mecánica concreta de la dolarización. La finalidad es identificar qué regulaciones, prácticas y leyes habría que modificar, coordinar el retorno del peso como numerario dominante y utilizar la comunicación pública para facilitar ese proceso. La alineación de las conductas privadas depende de las condiciones institucionales y de los incentivos antes discutidos.
Finalmente, señalan Labat y Licandro (2021) que en definitiva es necesario reafirmar la idea de que la falta de mercados en pesos adecuados causados por la inflación crónica e institucionalizados en las prácticas económicas del gobierno, la cultura, las empresas y el sistema financiero generan grandes externalidades que necesitan acciones de política para ser corregidas, lo que evidentemente hace alusión a la dolarización cultural: el uso socialmente arraigado del dólar como unidad de cuenta y referencia de valor.
Ley N.º 19.608, Creación de la Unidad Previsional (UP). (2018, 13 de abril). Diario Oficial de la República Oriental del Uruguay, 19 de abril de 2018. https://www.impo.com.uy/bases/leyes/19608-2018
Licandro, G., & Mello, M. (2018). Dolarización cultural y financiera de los hogares uruguayos. En M. J. Roa & D. Mejía (Eds.), Decisiones financieras de los hogares e inclusión financiera: Evidencia para América Latina y el Caribe (pp. 365–404). Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos. https://www.cemla.org/PDF/ic/ic-2016/ic-2016-11.pdf
V. Notas
Unidad indexada (UI). Unidad de valor ajustada de acuerdo con el IPC. Su valor varía diariamente conforme a la metodología oficial; la indexación incorpora rezagos y no debe confundirse con un ajuste instantáneo al precio de cada bien (Instituto Nacional de Estadística, s. f.). ↩
Unidad previsional (UP). Unidad de valor creada por la Ley N.º 19.608 de 2018. Varía diariamente según la metodología vinculada al Índice Medio de Salarios Nominales, con los rezagos previstos en el artículo 2. ↩