Espartaco

“Is that to say we are against Free Trade? No, we are for Free Trade, because by Free Trade all economical laws, with their most astounding contradictions, will act upon a larger scale, upon the territory of the whole earth; and because from the uniting of all these contradictions in a single group, where they will stand face to face, will result the struggle which will itself eventuate in the emancipation of the proletariat.”

Karl Heinrich Marx · Marx-Engels Collected Works, Vol. VI, p. 290

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La Inflación No Siempre Es Un Fenómeno Monetario ni se manifiesta en todas partes.

Más allá de la curva de Phillips — Inflación, cambio tecnológico y plusvalía
Economía política Oct.–nov. 2025 · 10 min de lectura

Más allá de la curva de Phillips

Un estudio con datos estadounidenses de 1968 a 2021 no encuentra una relación inversa significativa de largo plazo entre inflación y desempleo y plantea, desde una perspectiva marxista, que la inflación funciona como un mecanismo de ajuste del salario real mediante el cual los beneficios del cambio tecnológico pueden transformarse en plusvalía relativa.

La curva de Phillips ocupa desde hace décadas un lugar central en la macroeconomía convencional: la idea de que inflación y desempleo mantienen una relación inversa que condiciona las opciones de política económica. Este estudio somete esa relación a contraste empírico y plantea una explicación alternativa de la inflación desde la economía política marxista.

Utilizando datos de Estados Unidos para el período 1968–2021, la investigación no encuentra una relación estadísticamente significativa de largo plazo entre inflación y desempleo. En cambio, identifica relaciones relevantes entre los indicadores de cambio tecnológico —aproximados mediante el gasto en investigación y desarrollo (I+D)—, los precios, los salarios reales y la tasa de plusvalía.

La hipótesis central es que la inflación no debe entenderse únicamente como un desequilibrio entre oferta y demanda ni como un fenómeno puramente monetario. Desde el marco desarrollado en el artículo, funciona también como un mecanismo de ajuste salarial dentro del proceso de acumulación capitalista.

Qué está realmente en juego con la curva de Phillips

El artículo reconstruye el desarrollo intelectual de la curva de Phillips: el trabajo de William Phillips de 1958 sobre desempleo y variación de los salarios nominales, y la posterior adaptación de Samuelson y Solow al vínculo entre desempleo e inflación. Esa reconstrucción histórica describe cómo se formuló y consolidó la teoría; no equivale, por sí misma, a conceder que exista una relación económica universal y estable entre ambas variables.

La pregunta empírica es precisamente si esa relación inversa puede sostenerse frente a los datos. Para Estados Unidos en el período analizado, la respuesta obtenida es negativa: cuando se examinan las relaciones de largo plazo y se introducen controles, no aparece una asociación inversa estadísticamente significativa capaz de sostener el trade-off convencional.

El alcance exacto de esta conclusión El estudio no necesita afirmar que una sola muestra histórica haya demostrado por sí misma la inexistencia universal de toda posible curva de Phillips. Lo que demuestra es que la relación no aparece de manera significativa en los datos estadounidenses analizados. La investigación funciona así como una primera pieza de un programa empírico más amplio: si se quiere evaluar la pretensión general de existencia de la curva, el análisis debe replicarse en otros períodos, países, estructuras económicas y especificaciones. Esta investigación coloca la primera piedra; el edificio completo exige más evidencia.

Una estrategia empírica más amplia que una simple correlación

El estudio combina análisis descriptivo, inferencia bayesiana, herramientas de series temporales y un modelo bayesiano de la tasa de plusvalía. Las distintas técnicas no cumplen la misma función: cada una permite examinar una parte diferente de la estructura propuesta.

Correlaciones bayesianas

Se estiman correlaciones ordinarias y parciales de Pearson y Kendall entre indicadores de cambio tecnológico, inflación y desempleo. Las correlaciones parciales permiten controlar variables como el PIB nominal, el PIB real y los salarios reales. La evidencia se evalúa mediante factores bayesianos, utilizando BF > 3 como criterio de evidencia sustancial a favor de una correlación.

Los resultados no pueden reducirse a la frase “más I+D siempre implica más inflación”. Las correlaciones ordinarias varían según la fuente de I+D y el indicador de precios: aparecen relaciones tanto positivas como negativas. Sin embargo, al introducir controles emergen relaciones positivas particularmente importantes entre el gasto en I+D federal y capitalista y el índice de precios al consumidor.

También resulta central el papel de los salarios reales: al controlar su efecto, varias correlaciones negativas entre las fuentes de cambio tecnológico y la inflación total dejan de ser estadísticamente significativas. Esto es coherente con la hipótesis de que el salario real ocupa una posición mediadora en el mecanismo estudiado.

Causalidad de Granger

Las pruebas de Granger del artículo no se utilizan para afirmar que “el desempleo no causa la inflación”. Su objeto son las relaciones temporales entre los indicadores de cambio tecnológico y los indicadores de precios, empleando uno, dos y tres rezagos.

Con un rezago se encuentran relaciones estadísticamente significativas entre todos los tipos de indicadores de cambio tecnológico y todos los tipos de indicadores de precios. Además, el promedio de los valores-p es menor cuando los indicadores tecnológicos actúan como variables explicativas que cuando lo hacen los precios. Con dos rezagos, los indicadores de precios explican la I+D capitalista; con tres, vuelve a predominar el cambio tecnológico como determinante temporal de los precios.

El resultado, por tanto, es más complejo que una causalidad mecánica en un único sentido: existen interacciones y retroalimentaciones, aunque el patrón temporal proporciona evidencia importante a favor del papel del cambio tecnológico.

Modelos de corrección de errores

Tras las comprobaciones correspondientes de las propiedades de las series, los modelos de corrección de errores encuentran que el gasto federal en I+D determina estadísticamente la inflación subyacente, el IPC y el IPP; que el gasto capitalista en I+D determina el IPC y el IPP; y que la I+D de otras fuentes determina igualmente diversos indicadores de precios.

En la dirección contraria, la inflación subyacente aparece como el canal mediante el cual los precios pueden determinar los indicadores de cambio tecnológico. De nuevo, el resultado describe una estructura dinámica con retroalimentaciones, no una flecha causal simplista.

· · ·

Los salarios también cuentan una historia

El trabajo examina directamente la dinámica de salarios y precios. Las series no poseen la misma estructura probabilística: el crecimiento de los salarios nominales se ajusta a una distribución Gamma, el crecimiento de la inflación total a una distribución Cauchy y el de la inflación subyacente a una distribución logística.

Esa diferencia importa. Comparar directamente parámetros de distribuciones tan distintas puede inducir a conclusiones incorrectas. Por ello, el artículo utiliza análisis de tendencia-ciclo mediante ondículas de Daubechies, que permiten comparar la dinámica temporal sin imponer una estructura distributiva común.

Las tendencias obtenidas muestran que los indicadores de precios se encuentran sistemáticamente por encima de los salarios nominales y reales en las comparaciones realizadas. Esto conecta la dinámica inflacionaria con la evolución del poder adquisitivo y prepara el terreno para el mecanismo marxista que constituye el núcleo teórico del artículo.

El mecanismo marxista: de la innovación al ajuste del salario real

Cuando un capitalista introduce una innovación tecnológica que eleva la productividad, puede producir mercancías en mejores condiciones que sus competidores y obtener temporalmente una plusvalía extraordinaria: una ventaja derivada de encontrarse por delante de las condiciones productivas medias.

Pero esa ventaja no puede durar indefinidamente. La competencia impulsa la difusión de la tecnología. Los demás capitalistas adoptan las nuevas técnicas para no quedar rezagados y, a medida que la innovación se generaliza, desaparece la ventaja extraordinaria del pionero.

Aquí entra el elemento central de la hipótesis. Frente a los aumentos de productividad, la inflación puede operar como mecanismo de ajuste del salario real: los precios aumentan sin que los salarios nominales tengan que reducirse directamente y, si estos no crecen en la misma proporción, disminuye el poder adquisitivo de los trabajadores.

De esta manera, los beneficios del cambio tecnológico pueden continuar repercutiendo positivamente en la tasa de plusvalía incluso después de que la innovación se haya difundido. El mecanismo no consiste simplemente en que “la inflación absorba una diferencia de costos”. Su elemento distributivo decisivo es la reducción relativa del salario real frente al aumento de productividad.

Innovación tecnológica
I+D federal y privada
→
Plusvalía extraordinaria
ventaja temporal
→
Difusión tecnológica
competencia capitalista
→
Presión sobre la
tasa de ganancia
→
Inflación
ajuste del salario real
→
Menor poder adquisitivo
del trabajo
→
Plusvalía relativa
para la clase capitalista
→
Acumulación y
desigualdad
Fig. 1 — Versión divulgativa del mecanismo desarrollado en el Diagrama 1 del artículo.

La prueba que conecta tecnología, precios y plusvalía

Una de las piezas empíricas más importantes del estudio es un modelo lineal generalizado bayesiano objetivo. La variable dependiente es el logaritmo natural de la tasa de plusvalía bruta; como variables explicativas se utilizan el logaritmo del gasto global en I+D y el logaritmo del índice de precios al consumidor.

49–61 % intervalo de varianza de la tasa de plusvalía bruta explicada por I+D global e IPC
0,709 mediana del coeficiente del gasto global en I+D
0,195 mediana del coeficiente del IPC

El modelo alcanza un R² de 0,55. Al estar formulado en logaritmos, los coeficientes pueden interpretarse como elasticidades. Además, presenta buenos indicadores de validación cruzada y factores de inflación de la varianza de 1,17 para ambas variables explicativas.

Este resultado es especialmente importante porque enlaza empíricamente tres componentes que la interpretación teórica presenta como relacionados: cambio tecnológico, inflación y tasa de plusvalía. No se trata solo de observar que tecnología y precios se mueven conjuntamente; ambos contienen información sustancial para explicar la variación de la plusvalía bruta.

· · ·

Qué sostiene realmente el artículo sobre la inflación

La interpretación marxista propuesta considera la inflación como parte de la lucha distributiva entre capital y trabajo. Cuando el incremento de los precios reduce los salarios reales, los aumentos de productividad pueden beneficiar principalmente al capital mediante un aumento de la tasa de plusvalía.

Desde esta perspectiva, la inflación desempeña una función sistémica: contribuye a transformar los efectos temporales de la plusvalía extraordinaria en plusvalía relativa para el conjunto de la clase capitalista, preservando los beneficios de la innovación incluso después de que las nuevas tecnologías se hayan generalizado.

La inflación aparece así no como un mero accidente monetario, sino como un mecanismo vinculado a la acumulación capitalista, al ajuste de los salarios reales y a la distribución del ingreso entre capital y trabajo.

Esto tampoco implica negar que las variables monetarias puedan desempeñar un papel. La tesis más precisa es que reducir la inflación a un fenómeno puramente monetario resulta insuficiente para explicar las relaciones empíricas y distributivas estudiadas.

Lo que el artículo no pretende haber terminado

El trabajo delimita expresamente sus propias fronteras. La investigación utiliza únicamente datos de Estados Unidos y cubre el período 1968–2021. Por ello, sus resultados no deben presentarse como si una sola investigación hubiese agotado la demostración histórica de la inexistencia de la curva de Phillips en toda economía, época o contexto.

Pero esta limitación no neutraliza el hallazgo. Si una relación presentada durante décadas como pieza fundamental de la teoría macroeconómica no aparece en una serie estadounidense extensa y bajo una estrategia estadística amplia, existe una razón sustantiva para cuestionar su generalidad y seguir sometiéndola a prueba.

La primera pieza del rompecabezas La conclusión adecuada no es “la curva queda universalmente refutada con una sola muestra”, pero tampoco “quizá la curva siga siendo válida y este resultado sea una anomalía”. El estudio aporta una primera pieza empírica dentro de un problema más grande. Para completar el rompecabezas hace falta repetir este tipo de investigación en más países, períodos históricos y estructuras económicas. Cada nueva replicación permitirá evaluar hasta dónde puede sostenerse —o desmontarse— la pretensión general de una relación inversa entre inflación y desempleo.

Las limitaciones importan, pero también indican por dónde continuar

El gasto en I+D como proporción del PIB es una aproximación al cambio tecnológico, no una medición exhaustiva. No captura plenamente los spillovers tecnológicos, las transferencias internacionales de tecnología, las innovaciones organizacionales, el aprendizaje por la práctica, las mejoras incrementales no formalizadas ni toda la adopción creativa de tecnologías ya existentes.

Al mismo tiempo, el artículo defiende su utilización porque ofrece series largas, comparables y metodológicamente estandarizadas y porque existe una relación bien documentada entre I+D y medidas posteriores de productividad. Precisamente porque omite formas reales de cambio tecnológico, el indicador puede interpretarse como una cota inferior conservadora del cambio tecnológico total.

El propio estudio señala además que las relaciones encontradas son complejas y pueden estar afectadas por variables no incorporadas al análisis. También reconoce que, aunque el núcleo teórico queda delineado y sometido a verificación econométrica, todavía debe conectarse con otros componentes de la teoría marxista, como los ciclos económicos y la tendencia decreciente de la tasa media de ganancia.

¿Y qué implica todo esto para la política económica?

Aquí conviene no atribuirle al artículo conclusiones que todavía no desarrolla. El trabajo no presenta una teoría acabada de política monetaria ni concluye, por ejemplo, que una determinada decisión sobre tasas de interés sea simplemente “tratar el síntoma y no la enfermedad”.

En cambio, señala explícitamente esas preguntas como una línea de trabajo pendiente: deben desarrollarse las implicaciones tanto para la organización sindical de los trabajadores como para los hacedores de política económica, y debe examinarse la relación de la teoría propuesta con las políticas monetarias contemporáneas, particularmente los regímenes de metas de inflación.

La consecuencia inmediata del artículo es, por tanto, anterior a cualquier receta: si la inflación posee una dimensión estructural ligada al cambio tecnológico, los salarios reales, la plusvalía y la distribución del ingreso, entonces una teoría que pretenda explicarla exclusivamente mediante variables monetarias deja fuera una parte esencial del fenómeno.

· · ·

Más allá de la curva

La contribución del estudio puede condensarse en tres resultados: no encuentra una relación estadísticamente significativa de largo plazo entre inflación y desempleo para Estados Unidos durante el período estudiado; encuentra evidencia de relaciones relevantes entre cambio tecnológico e inflación; y obtiene resultados consistentes con la hipótesis de que la inflación reduce los salarios reales y permite que las ganancias de productividad repercutan en la tasa de plusvalía.

La importancia del argumento no reside simplemente en sustituir una correlación por otra. El cambio de perspectiva es más profundo: pasa de tratar la inflación como un problema aislado de precios a situarla dentro de la reproducción y acumulación del capital y de la disputa por la distribución del valor producido.

En ese marco, la pregunta deja de ser únicamente por qué suben los precios. También pasa a ser: ¿qué ocurre con los beneficios de las mejoras tecnológicas cuando se generalizan? ¿Cómo se distribuyen esos incrementos de productividad entre capital y trabajo? ¿Qué función desempeña la variación del salario real en ese proceso?

Son esas relaciones —y no una simple sustitución mecánica entre inflación y desempleo— las que el artículo propone situar en el centro del análisis.


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