¿Cómo realizar política económica ante superávit o déficit de capital fijo sin recurrir al papel moneda?
A partir de un problema expuesto de manera embrionaria por Marx en el tomo II de El capital, este artículo examina cómo una sociedad poscapitalista podría afrontar los superávits y déficits de capital fijo sin recurrir al papel moneda ni, en general, a la política monetaria.
En las economías contemporáneas resulta difícil concebir una política económica destinada a manejar el superávit o el déficit de una mercancía sin recurrir, de una u otra forma, a la política monetaria. El artículo parte de esa constatación y centra el problema en una variable particularmente importante: el capital fijo. Su objetivo es demostrar que, en una sociedad poscapitalista, sería posible controlar los superávits y déficits de capital fijo sin recurrir al papel moneda ni a las variables asociadas a éste.
Introducción: el problema y sus alcances
El análisis constituye un desarrollo teórico complementario de un problema planteado por Marx en el tomo II de El capital. El artículo utiliza el mismo ejemplo teórico de Marx, aunque advierte que el fenómeno puede originarse por diversas causas que quedan fuera de su delimitación. Asimismo, el desequilibrio no tiene por qué producirse exclusivamente entre grandes sectores de la economía: puede presentarse tanto a nivel intersectorial como a nivel intrasectorial.
En una sociedad capitalista, las consecuencias de estos desajustes no son esencialmente distintas de las que provoca el superávit —sobreproducción— o el déficit —escasez— de cualquier otra mercancía. El comercio exterior puede ofrecer una salida de corto plazo. Ante un superávit, puede permitir transformar en medios de consumo una parte de la mercancía del Sector I que ha quedado estancada bajo forma dineraria; ante un déficit, puede contribuir a dar salida al remanente de mercancías relacionado con la amortización del capital fijo. Pero esa solución no elimina la contradicción: simplemente la desplaza a una esfera más extensa, ampliando su campo de acción y potencialmente la magnitud de sus consecuencias.
Los dos escenarios teóricos
El razonamiento se desarrolla a partir de la relación entre dos sectores: el sector productor de medios de producción y el sector productor de medios de consumo. La cuestión decisiva es cómo cambia la relación entre la parte fija y la parte circulante del capital constante cuando varía la proporción de capital fijo que debe ser repuesta físicamente.
Primer escenario
Si aumenta la parte de la producción de medios de producción destinada a reponer el capital fijo del sector productor de medios de consumo, mientras permanece constante la producción global destinada a abastecerlo de capital constante, el aumento de la amortización modifica la proporción entre la reposición del capital fijo y los elementos circulantes necesarios. Una parte mayor del capital fijo restaurado bajo forma dineraria fluye hacia el sector productor de medios de producción para recuperar su forma natural, de modo que circula más dinero con función unilateral de medio de compra, al tiempo que cambia la masa de mercancías intercambiada entre ambos sectores.
Segundo escenario
Si disminuye la proporción del capital fijo del sector productor de medios de consumo que debe reproducirse en especie —es decir, reemplazarse físicamente de una vez—, aumenta correspondientemente la parte que sólo debe reponerse en dinero mediante el fondo de reserva. La masa de elementos circulantes del capital constante reproducidos por el sector de medios de producción permanece sin variación, mientras disminuye la producción del capital fijo sujeto a reposición.
La propuesta de política económica
El artículo da entonces el paso decisivo. Una vez suprimido el modo de producción capitalista —y, con él, el papel moneda en los términos del planteamiento desarrollado—, el problema de la proporcionalidad entre capital fijo y capital circulante se reduce fundamentalmente a que la magnitud del capital fijo que se agota y debe reponerse físicamente puede variar de un año a otro. Esas variaciones pueden compensarse sucesivamente, mientras que, ceteris paribus, la parte restante del capital constante necesaria para la producción anual de artículos de consumo —materias primas, auxiliares e intermedias— no tiene por qué disminuir.
Esos valores de uso excedentarios no serían mercancías producidas sin salida, sino un fondo de reserva. Su función sería proporcionar al proceso productivo la parte del capital constante que resulte necesaria en cada momento: capital fijo cuando exista déficit de su parte fija, o elementos circulantes cuando el desajuste exija reforzar esa parte. La finalidad es impedir que las variaciones de la reposición del capital fijo reduzcan o perturben la reproducción del sistema.
De esta manera, la propuesta no consiste en eliminar las variaciones materiales que originan los desajustes, sino en disponer conscientemente de reservas capaces de compensarlas. La fluctuación interanual de la reposición física del capital fijo permanece; lo que cambia es el mecanismo social mediante el cual se responde a ella.
Por qué la misma política no funcionaría bajo el capitalismo
El artículo subraya que una política semejante tendría un significado completamente diferente dentro de una sociedad capitalista. Allí constituiría un elemento de anarquía porque la planificación no pertenece a la esencia del sistema. Además, la sobreproducción capitalista no es «relativa» en el sentido específico utilizado por la propuesta: genera crisis comerciales. Tampoco adopta la forma de una sobreproducción continua y conscientemente mantenida como reserva, sino que las crisis comerciales presentan un carácter cíclico.
La diferencia fundamental reside, por tanto, en la organización del proceso productivo. En el planteamiento poscapitalista del artículo, el excedente se produce deliberadamente como reserva de valores de uso para garantizar la reproducción; dentro del capitalismo, la sobreproducción aparece en un sistema cuya dinámica no está regida por esa planificación consciente y desemboca en crisis comerciales.
Breve apreciación final
El artículo termina desplazando la atención desde el problema técnico hacia la historia de la teoría marxista. Gómez Julián señala que el Diccionario de Economía Política de Borísov, Zhamin y Makárova —que toma como una síntesis de la teoría económica soviética de su época— no desarrolla ni siquiera menciona este problema en sus entradas dedicadas al «Capital Fijo», la «Reproducción Simple» o la «Reproducción Ampliada».
La omisión resulta especialmente significativa para el autor porque Marx había dejado planteado el problema, aunque sólo de manera embrionaria, en las páginas 414–417 del tomo II de El capital. Gómez Julián considera que la cuestión posee una importancia vital tanto para la teoría marxista como para la construcción de una sociedad comunista o de cualquier otra sociedad poscapitalista.
A partir de ello formula una crítica deliberadamente severa contra el marxismo soviético: interpreta la ausencia de este desarrollo como una muestra de que numerosos fundamentos de la teoría no fueron comprendidos adecuadamente ni en el plano teórico ni en el práctico, y vincula polémicamente esa valoración con el desenlace histórico simbolizado por el 9 de noviembre de 1989.
La tesis del artículo, en síntesis
El argumento puede condensarse así: las variaciones de un año a otro en la parte del capital fijo que debe reponerse físicamente generan desajustes entre capital fijo y capital circulante. Bajo el capitalismo, estos desequilibrios se manifiestan dentro de una estructura mercantil y monetaria y pueden desembocar en sobreproducción, escasez y crisis. En una sociedad poscapitalista, en cambio, el artículo propone prescindir del papel moneda para afrontar este problema mediante una continua sobreproducción relativa de capital fijo y de elementos circulantes, cuyos excedentes serían acumulados como fondos de reserva y utilizados según las necesidades materiales de la reproducción.
Texto completo: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9041512
Referencias principales del artículo: Karl Marx, El Capital, Fondo de Cultura Económica, 2010; Borísov, Zhamin y Makárova, Diccionario de Economía Política, 1965.


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