Espartaco

“Is that to say we are against Free Trade? No, we are for Free Trade, because by Free Trade all economical laws, with their most astounding contradictions, will act upon a larger scale, upon the territory of the whole earth; and because from the uniting of all these contradictions in a single group, where they will stand face to face, will result the struggle which will itself eventuate in the emancipation of the proletariat.”

Karl Heinrich Marx · Marx-Engels Collected Works, Vol. VI, p. 290

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SOBRE LA ESENCIA, EL CONTENIDO, LA FORMA, EL FENÓMENO Y LA APARIENCIA DE LOS PROCESOS DE LA REALIDAD

Marxist Philosophy of ScienceFilosofía de la ciencia · Materialismo dialéctico

Sobre la Esencia, el Contenido, la Forma, el Fenómeno y la Apariencia de los Procesos de la Realidad

Categorías, mediaciones y conocimiento de procesos naturales y sociales

Ensayo original · 10 abril 2021
Edición integral revisada y ampliada · 29 octubre 2026
19 897 palabras · Lectura aproximada: 105 min

Presentación

Conocer un proceso exige reconstruir sus relaciones

La realidad no se agota en su presentación inmediata. Una variación de temperatura, una señal magnética, un precio o el movimiento observado desde una plataforma pueden registrarse con precisión y, sin embargo, requerir una explicación de las relaciones que los producen. La pregunta por la esencia comienza cuando se investiga qué hace posible una manifestación y por qué adopta una forma determinada.

Este ensayo examina cinco categorías —esencia, contenido, forma, fenómeno y apariencia— en el marco del materialismo dialéctico. Su propósito no es ofrecer cinco definiciones aisladas, sino reconstruir sus relaciones, sus diferencias y su utilidad para estudiar procesos naturales y sociales. La unidad material de un proceso no elimina sus determinaciones; la distinción analítica de éstas tampoco las convierte en entidades separadas.

El problema central es metodológico: ¿cómo articular esencia–fenómeno y contenido–forma cuando el objeto de investigación contiene múltiples componentes, escalas, relaciones e instancias de mediación? La tradición filosófica proporciona categorías generales; la práctica científica exige especificar qué relaciones explican el proceso, cómo se organizan y mediante qué evidencias pueden conocerse.

La contribución propuesta consiste en desarrollar la noción de contenido esencial y precisar la distinción entre fenómeno y apariencia. El contenido esencial identifica una articulación fundamental dentro del contenido de un sistema delimitado. La distinción fenómeno–apariencia permite investigar la manifestación objetiva y, a la vez, las condiciones de una presentación parcial o de una comprensión insuficiente. Ambas propuestas se plantean como instrumentos de investigación sujetos a discusión y contraste.

El recorrido parte de Rosental, Iudin y Frolov, examina la relación entre historia material y reconstrucción lógica y desarrolla casos vinculados con clima, geomagnetismo, geodinamo, marcos de referencia, topología y economía política. Las comparaciones interdisciplinarias son fecundas cuando precisan preguntas y mediaciones. No eximen de argumentar dentro de cada ciencia ni convierten una analogía en una equivalencia física, matemática o económica.

La ampliación sobre esencia y estructuras matemáticas desarrolla esa articulación en varios niveles: la topología es una dimensión de lo esencial, cuya pertinencia se evalúa junto con la estructura diferenciable, la métrica, las simetrías y las determinaciones histórico-dinámicas. El desarrollo incorpora el manuscrito del autor sobre geometría, historia y legalidad, con una distinción expresa entre resultados matemáticos, interpretación filosófica y propuestas de investigación.

Edición integral revisada y ampliada del ensayo publicado el 10 de abril de 2021. Incluye el desarrollo completo de sus argumentos, cuatro figuras de procedencia, las 21 notas revisadas y la bibliografía original con referencias complementarias. Las formulaciones reformuladas se integran en la exposición; el documento histórico permanece disponible al final.

Guía de lectura

Cinco categorías, un proceso articulado

El cuadro ofrece una orientación inicial. Sus definiciones se desarrollan y problematizan en las secciones siguientes; no deben entenderse como cinco compartimentos materiales ni como una secuencia espacial universal.

Distinciones de trabajo utilizadas en esta edición
CategoríaPregunta orientadoraPrecisión necesaria
Esencia¿Qué relaciones fundamentales permiten explicar el proceso delimitado?No es una cosa separada ni equivale por definición a un centro espacial.
Contenido¿Qué elementos, procesos y relaciones constituyen el objeto considerado?No se reduce a una suma sin organización.
Forma¿Cómo se organiza y expresa ese contenido bajo determinadas condiciones?Incluye modos de organización; no sólo contorno o aspecto visible.
Fenómeno¿Cómo se manifiesta el proceso y qué puede investigarse mediante esa manifestación?Puede requerir mediación instrumental y teórica.
Apariencia¿Qué presentación parcial o interpretación insuficiente requiere explicación?No se reduce a una fantasía subjetiva ni es siempre enteramente falsa.

El contenido esencial no agrega una sexta cosa al objeto. Designa una selección argumentada de determinaciones fundamentales dentro de un contenido más amplio. Su utilidad depende de la pregunta y de los criterios con que se establece esa selección, no de una decisión meramente verbal.

El recorrido puede leerse en tres movimientos: fundamentos categoriales; propuesta de diferenciación; aplicaciones y consecuencias metodológicas. El índice permite volver a una definición, comparar casos o consultar una nota sin abandonar el mismo documento.

I. Esencia

Retomando la lógica filosófica de (Rosental & Iudin, 1971, pág. 148), se debe comenzar por decir que tanto esencia como fenómeno son categorías filosóficas que reflejan facetas necesariamente inherentes a cada objeto de la realidad. Podemos definir Esencia como el conjunto de propiedades y relaciones del objeto que son:

  1. Las más profundas: las relaciones fundamentales que permiten explicar la estructura interna, la identidad y las transformaciones del objeto. La profundidad es aquí explicativa, no necesariamente espacial.

  2. Relativamente estables: relaciones que conservan cierta persistencia dentro de una escala temporal y de un dominio de condiciones. Esa estabilidad no significa inmovilidad ni equilibrio perpetuo. Puede consistir en la reproducción de una organización, en una estabilidad dinámica o en la persistencia de relaciones durante una transformación. Las condiciones que permiten mantener o recuperar un equilibrio interno constituyen un caso particular de esta estabilidad, no su definición universal1.

Este conjunto, que llamaremos conjunto esencial, determina en general al objeto en relación con los siguientes aspectos:

  1. Origen: las condiciones de surgimiento, las causas generadoras y las relaciones históricas que hacen posible al objeto. En usos ordinarios, «origen» puede significar principio, motivo, nacimiento, manantial o raíz; aquí interesa precisar su sentido causal e histórico, sin introducir por ello una causa moral o una finalidad predeterminada.

  2. Carácter: el conjunto de cualidades y circunstancias por las cuales una cosa se distingue de otras en su modo de ser o existir2.

  3. Dirección del desarrollo: las tendencias, posibilidades y restricciones de su evolución ulterior. Una tendencia no equivale a un destino único ni excluye condiciones externas, contingencias o bifurcaciones.

La esencia puede comprenderse, en este marco interpretativo, como una mediación entre puntos de partida y resultados: está en el proceso de desarrollo del objeto. La expresión «lugar intermedio» no designa el centro geométrico de una trayectoria, sino una articulación de relaciones. Tampoco debe confundirse el orden de exposición de una filosofía con una secuencia cronológica de acontecimientos materiales.

En una lectura materialista de la relación entre Hegel y Marx, la diferencia decisiva concierne al fundamento que se reconoce al proceso: las determinaciones materiales y sociales son el punto de partida de la reconstrucción conceptual, mientras que el concepto constituye un resultado del conocimiento. La oposición no puede reducirse sin más a invertir dos casillas —«ser» y «concepto»—, pues la lógica hegeliana desarrolla mediaciones más complejas. Lo que se conserva del planteamiento original es la pregunta por la dominancia dentro de la relación: qué condiciones explican la génesis, la reproducción y la transformación de la totalidad.

El Aufheben, o superación que niega y conserva, permite examinar esa continuidad transformada. En el presente ensayo, la dominancia del origen se entiende como una hipótesis de prioridad explicativa que debe justificarse en cada investigación, no como una ley según la cual todo comienzo domina necesariamente cualquier resultado. Marx (2007, pp. 14–18) ofrece un desarrollo concreto de la cuestión al analizar las relaciones entre producción, consumo, distribución e intercambio:

Nada más simple, entonces, para un hegeliano que identificar producción y consumo. Y esto ocurrió no sólo en el caso de los ensayistas socialistas, sino también en el de economistas prosaicos como Say, p. ej., que piensan que si se considera a un pueblo su producción sería su consumo. O también a la humanidad in abstracto. Storch demostró el error de Say haciendo notar que un pueblo, p. ej., no consume simplemente su producción, sino que también crea medios de producción, etc., capital fijo, etc. (…) Además, considerar a la sociedad como un sujeto único es considerarla de un modo falso, especulativo- En un sujeto, producción y consumo aparecen como momentos de un acto. Lo que aquí más importa es hacer resaltar que si se consideran la producción y el consumo como actividades de un sujeto o de muchos individuos, ambas aparecen en cada caso como momentos de un proceso en el que la producción es el verdadero punto de partida y por ello también el momento predominante.

El consumo como necesidad es el mismo momento interno de la actividad productiva. Pero esta última es el punto de partida de la realización y, por lo tanto, su factor predominante, el acto en el que todo el proceso vuelve a repetirse. El individuo produce un objeto y, consumiéndolo, retorna a sí mismo, pero como individuo productivo y que se reproduce a sí mismo. De este modo, el consumo aparece como momento de la producción. En la sociedad, en cambio, la relación entre el productor y el producto, una vez terminado este último, es exterior y el retorno del objeto al sujeto depende de las relaciones de éste con los otros individuos. No se apodera de él inmediatamente. Además, la apropiación inmediata del producto no es la finalidad del sujeto cuando produce en la sociedad.

Entre el productor y los productos se interpone la distribución, que determina, mediante leyes sociales, la parte que le corresponde del mundo de los productos, interponiéndose por lo tanto entre la producción y el consumo (…) Ahora bien, ¿la distribución existe como una esfera autónoma junto a la producción y fuera de ella? (…) Aunque ésta aparezca como un supuesto para el nuevo período de producción, ella misma es a su vez producto de la producción, no solamente de la producción histórica en general, sino de la producción histórica determinada.

Así, la esencia es un «lugar» en sentido relacional: una articulación de relaciones de los componentes entre sí y con sus condiciones de existencia. Un sistema delimitado puede tener relaciones internas y externas; si se adopta el universo como totalidad por definición, no se postula un exterior de esa totalidad. Esta distinción conceptual no proporciona por sí misma una teoría física del universo ni permite contar sus sistemas mediante una expresión indeterminada como n − 1.

Llamamos esenciales o nucleares a las relaciones cuya función explicativa es fundamental para el problema investigado. Su importancia no se deduce sólo del tamaño de los componentes ni de un «peso relativo» cuantificable en todos los casos. Debe argumentarse mediante su intervención causal, sus restricciones sobre el comportamiento del sistema y su capacidad para explicar la producción y reproducción del objeto. Que todavía no podamos medir esa importancia no elimina la posibilidad de una jerarquía objetiva; tampoco autoriza a afirmar una jerarquía específica sin evidencia.

Los componentes que intervienen en relaciones esenciales pueden condicionar otras relaciones internas o externas. Esa dominancia es relativa al proceso, la escala y las condiciones: una relación secundaria para una pregunta puede ser decisiva para otra. La posible filiación entre la mediación hegeliana y las definiciones soviéticas de esencia como conjunto de nexos internos se propone aquí como una interpretación filosófica; demostrar una genealogía histórica exigiría un estudio textual adicional.

Así, (Rosental & Iudin, 1971, pág. 147) definen esencia como el

Sentido de la cosa dada, aquello que la cosa es en sí misma, a diferencia de todas las demás y de los estados variables de la cosa al experimentar el influjo de tales o cuales circunstancias. El concepto de “esencia” es muy importante para todo sistema filosófico, para distinguir los sistemas filosóficos desde el punto de vista de la solución que se da al problema de cómo la esencia se relaciona con el ser y de cómo la esencia de las cosas está relacionada con la conciencia, con el pensar. Para el idealismo objetivo, el ser, la realidad y la existencia se encuentran en dependencia de la esencia de las cosas, entendida como algo independiente, inmutable y absoluto. En este caso, las esencias de las cosas forman una realidad ideal peculiar, que engendra todas las cosas y las rige (Platón, Hegel). Para las tendencias idealistas subjetivas, la esencia es una creación del sujeto, que proyecta fuera de sí la esencia y la representa bajo el aspecto de cosas.

El único punto de vista acertado consiste en reconocer la realidad de la esencia objetiva de las cosas y de su reflejo en la conciencia. La esencia no existe fuera de las cosas, sino en ellas y a través de ellas, como su principal propiedad general, como su ley. El conocimiento humano va asimilando gradualmente la esencia del mundo objetivo, cada vez ahonda más en él. Este conocimiento se utiliza para influir retroactivamente sobre el mundo objetivo con vistas a su transformación práctica (…)

II. Fenómeno

Al introducir analíticamente la categoría Fenómeno debe empezarse por decir que esencia y fenómeno constituyen una unidad: así como no puede haber esencias “puras”, que no aparezcan, tampoco hay fenómenos carentes de esencia. Esto quiere decir que en lo aparente también hay al menos mínimos elementos del conjunto esencial, por eso es que, una interpretación perceptiva puede ser insuficiente sin carecer por completo de relación con el objeto. El fenómeno debe entenderse como el conjunto de propiedades y relaciones del objeto que son:

  1. Diversas3.

  2. Externas.

  3. Móviles.

  4. Inmediatamente accesibles a los sentidos4.

Este conjunto representa el modo en como la esencia se manifiesta, se revela.

Además, se añade en (Gómez Julián, 2021a, págs. 89-90) sobre la definición de esencia que:

La formulación desarrollada en Lecciones de gnoseología marxiana I (Gómez Julián, 2021a, pp. 89–90) sostiene que la esencia no debe imaginarse como una cosa aislada, sino como un lugar de articulación de relaciones. Allí pueden intervenir varios componentes y varios tipos de vínculo: las relaciones internas de cada componente, las relaciones entre componentes y sus relaciones con la totalidad. La unidad de la esencia se refiere a la integración del proceso investigado; no exige que éste tenga una única causa simple.

El ejemplo límite de una totalidad autocontenida sirve para pensar relaciones internas sin postular un exterior. La alusión original al Big Bang debe leerse como una ilustración conceptual de ese problema, no como la afirmación cosmológica de que el universo fue una partícula situada en un recipiente, de que tuvo una «superficie externa» ordinaria o de que conocemos todas sus condiciones iniciales.

La relación con las matemáticas exige distinguir varias determinaciones de estructura: topológicas —como continuidad y conexidad—, diferenciables, métricas —como distancias, ángulos y curvatura, según el marco— y algebraico-operacionales. Un espacio topológico es un conjunto dotado de una topología; no es, por definición matemática, el «lugar de toda la esencia». La organización de un proceso puede requerir además una historia y una dinámica especificadas. La unidad de la esencia no obliga a reducir esas relaciones a un único tipo de estructura.

La comparación permite destacar organizaciones que no se agotan en la figura visible, sin identificar topología con esencia ni geometría con apariencia. Ambas disciplinas investigan estructuras locales y globales; las diferencias métricas pueden ser intrínsecas y explicativamente fundamentales. La subsección siguiente desarrolla cómo se articulan estas dimensiones y cómo distinguir preservación matemática de relevancia causal o explicativa.

Existe, además, un problema de jerarquización: distinguir componentes puede ser más sencillo que identificar las relaciones que los articulan, y caracterizar relaciones entre componentes puede ser más sencillo que reconstruir todos los procesos internos de cada uno. Estas diferencias dependen del objeto, de las escalas, de la información y de las técnicas disponibles. En teoría cuántica no basta atribuirlas a instrumentos poco precisos: deben respetarse las restricciones propias del formalismo y distinguirse de sus interpretaciones filosóficas5.

La tesis metodológica que se conserva es que profundizar en las relaciones puede exigir mediciones más precisas, mejores modelos y nuevos dispositivos experimentales. No se deduce que cualquier propiedad pueda conocerse simultáneamente con precisión arbitraria, ni que toda dificultad cognoscitiva sea meramente tecnológica.

Ampliación conceptual · Esencia y estructuras matemáticas

Una esencia, múltiples determinaciones matemáticas

El vínculo entre esencia y matemáticas no se agota en la topología. Una organización puede investigarse mediante determinaciones conjuntistas, topológicas, diferenciables, métricas, algebraico-operacionales e histórico-causales. En el marco filosófico de este ensayo, estas dimensiones permiten formalizar aspectos diferentes de las relaciones esenciales; su articulación debe justificarse respecto del proceso concreto. No se postula una esencia independiente para cada disciplina ni se supone que todo sistema material deba representarse mediante una variedad riemanniana.

El manuscrito Geometría, historia y legalidad: fundamentos dialéctico-materialistas de los espacios con estructura métrica desarrolla esta perspectiva mediante una jerarquía de preservaciones y la pregunta por la constitución histórica de las simetrías (Gómez Julián, 2026, §§1.7–1.8, 4.2.1 y 8). Se incorpora aquí su orientación conceptual: investigar qué relaciones se conservan, cuáles cambian y cómo se articulan las distintas determinaciones de un mismo objeto. Esa orientación debe distinguirse de la validez de cada teorema, conjetura o extensión propuesta en el manuscrito.

Dimensiones de estructura y criterios de preservación

Dimensiones articulables de la descripción matemática; no compartimentos materiales ni una cadena universal
DimensiónQué caracterizaPreservación o equivalencia pertinente
ConjuntistaCardinalidad y correspondencias entre elementos, si se consideran conjuntos sin estructura adicional.Las biyecciones preservan la cardinalidad; no garantizan por sí mismas continuidad, suavidad o distancias.
TopológicaContinuidad, vecindad, conexidad, compacidad y otras propiedades definidas por la topología.Los homeomorfismos preservan la estructura topológica. Esa preservación no determina toda la información diferenciable o métrica.
DiferenciableAtlas suaves compatibles, espacios tangentes y el marco para formular variaciones diferenciales.Los difeomorfismos preservan la estructura diferenciable. La estructura permite formular dinámicas, pero no selecciona por sí sola una ley de evolución.
Métrico-geométricaLongitudes, distancias y, en geometría riemanniana, ángulos y curvatura intrínseca.Las isometrías preservan la métrica. Las propiedades intrínsecas derivadas de ella no son simples rasgos de una silueta exterior.
Algebraico-operacionalComposición de transformaciones y simetrías de las estructuras especificadas.Se estudian grupos, sus acciones y sus invariantes. Que el grupo sea de Lie requiere las condiciones correspondientes, no sólo llamarlo «simetría».
Histórico-causal y dinámicaOrden de interacciones, restricciones heredadas, dependencia de trayectoria y reglas de transición.Hay que precisar qué mapas preservan esas relaciones y compatibilizan la evolución. Las transiciones irreversibles no constituyen automáticamente un grupo de transformaciones invertibles.

La tabla distingue aspectos que pueden depender unos de otros. En una variedad riemanniana, por ejemplo, el tensor métrico determina su conexión de Levi-Civita —la conexión compatible con la métrica y sin torsión— y, a través de ella, la curvatura. No sería correcto contar esos objetos como datos siempre independientes. Tampoco la estructura diferenciable se obtiene simplemente renombrando la topología (Meinrenken, 2002, §§1 y 12–18).

Sobre una variedad suave fija M, equipada con una métrica riemanniana g, las transformaciones que preservan más estructura satisfacen las inclusiones siguientes:

Estructura preservada sobre un mismo objeto
Isom(M, g) ⊆ Diff(M) ⊆ Homeo(M) ⊆ Bij(M)

Las inclusiones expresan preservaciones adicionales; no tienen que ser estrictas en todo objeto. Añadir una estructura no equivale a producirla mediante una biyección, y un grupo de Lie no es un último peldaño universal posterior a cualquier métrica.

Por qué una diferencia métrica puede ser esencial

Consideremos un mismo conjunto, el semiplano superior U = {(x, y) ∈ ℝ² : y > 0}, con su topología y estructura diferenciable usuales. Sobre él podemos definir la métrica euclídea restringida y la métrica hiperbólica de Poincaré:

Un mismo soporte topológico y diferenciable
gE = dx² + dy²
gH = (dx² + dy²) / y²

En estas normalizaciones, sus curvaturas gaussianas son KE = 0 y KH = −1.

Las dos métricas inducen la misma topología sobre U, pero no son isométricas: difieren en una propiedad intrínseca, la curvatura. La identidad del soporte topológico y diferenciable no borra sus diferencias de distancia y de geometría geodésica. El ejemplo utiliza el modelo hiperbólico descrito por Schwartz (2005) y la formulación de su curvatura presentada por Banchoff (§9.6); la compatibilidad de la distancia riemanniana con la topología de la variedad se expone en Meinrenken (2002, teorema 14.7).

Por tanto, una diferencia que la clasificación topológica no distingue puede resultar fundamental para una explicación geométrica o para un modelo cuya dinámica dependa de la métrica. No es una simple alteración del dibujo ni un cambio pasivo de coordenadas: se han especificado tensores métricos distintos sobre el mismo espacio. La expresión «fenoménico desde el punto de vista topológico» sólo puede significar que una distinción no interviene en esa equivalencia; no demuestra que sea inesencial para el objeto o proceso investigado.

Simetrías, historia y legalidad del proceso

Las simetrías ofrecen una vía para investigar lo que permanece bajo transformaciones determinadas. Sin embargo, hay que especificar qué se preserva: una topología, una métrica, un orden causal, una acción o una ley de evolución. Transformar un estado de manera admisible, preservar la geometría y ser simetría de una dinámica no son expresiones intercambiables. La información histórica puede imponer restricciones que no están contenidas en la topología considerada aisladamente.

El manuscrito del autor propone reconstruir la legalidad operacional mediante la articulación de topología, estructura diferenciable, historia y métrica. En esta ampliación se retoma esa pregunta como programa de investigación, sin afirmar como consecuencia matemática universal que cualquier historia y cualquier métrica produzcan un único grupo físico de simetrías. Para transiciones no invertibles pueden ser pertinentes semigrupos u otras estructuras de composición; deben justificarse según el modelo, en lugar de tratar toda transformación histórica como un elemento de un grupo de Lie.

Invariancia matemática y relevancia explicativa

Es necesario distinguir dos preguntas: ¿qué conserva una clase de transformaciones? y ¿qué relaciones son fundamentales para explicar este proceso? La primera determina equivalencias e invariantes relativos a estructuras especificadas. La segunda exige justificar mecanismos, dependencias, restricciones y evidencia. Incluso el grupo formado únicamente por la identidad deja invariantes todas las propiedades, sin que esa observación seleccione por sí sola cuáles explican el proceso.

La unidad de la esencia puede comprenderse así como una articulación de determinaciones, cuya reconstrucción matemática requiere varios niveles cuando el problema lo exige. La selección del contenido esencial puede involucrar conjuntamente relaciones topológicas, diferenciables, métricas, algebraicas, históricas y dinámicas. No se trata de multiplicar nombres para un mismo dato: se trata de evitar que la preservación de una sola estructura se confunda con el conocimiento completo del objeto.

III. Relación dialéctica entre esencia y fenómeno

Así, la esencia aparece como lo determinante; el fenómeno, como lo determinado; el fenómeno se da de manera inmediata; en cambio, la esencia se halla oculta; en cuanto a los rasgos, el fenómeno es más rico que la esencia, pero ésta es más profunda que el fenómeno; la esencia de un objeto es siempre una, aunque se manifiesta en una multiplicidad de fenómenos; el fenómeno es más móvil que la esencia; un mismo fenómeno puede ser manifestación de varias esencias e incluso contrarias; el fenómeno puede expresar la esencia de forma tergiversada, de manera inadecuada, lo que no es otra cosa que la apariencia de los objetos dentro del sistema universal denominado realidad. La unidad explicativa se refiere al objeto delimitado; que un fenómeno resulte de varios procesos no obliga a atribuir a una sola cosa esencias mutuamente contradictorias en el mismo sentido. La apariencia parcial debe explicarse mediante las relaciones que la producen.

Cuando la manifestación se interpreta de manera parcial, insuficiente o distorsionada, el investigador puede alcanzar conclusiones equivocadas sobre el proceso. El problema consiste en confundir lo inmediatamente observado con una explicación suficiente de la realidad, no en negar realidad a lo observable. En esta edición, «real» designa lo que efectivamente existe y «realidad» la totalidad concreta de procesos, relaciones y condiciones de existencia; ninguno de los dos términos queda restringido a lo directamente perceptible. Una medición es real, pero su significado causal necesita investigación.

Sin embargo, la contradicción existe no sólo entre esencia y fenómeno, sino, además, dentro de la esencia misma, y estas contradicciones son las fundamentales del objeto, cuyo desarrollo general6 determinan.” (Rosental & Iudin, 1971, pág. 148). La esencia posee mutabilidad. “La contradicción entre esencia y fenómeno condiciona el carácter complejo y contradictorio del proceso del conocimiento, “(…) si la forma de manifestarse y la esencia coincidieran directamente, toda ciencia sería superflua” (C. Marx y F. Engels, t. XXV, parte II, pág. 384). Profundizar sin límites desde el fenómeno hacia la esencia, descubrir la esencia de las cosas tras los fenómenos externos, hallar el fundamento de por qué la esencia se manifiesta de una manera y no de otra, tal es el fin del conocimiento. Por medio de la contemplación inmediata, el hombre entra en el conocimiento de las cosas que figuran en la superficie, entra en conocimiento de los fenómenos. El conocimiento de la esencia se logra gracias al pensamiento abstracto.

En la ciencia, el tránsito del conocimiento del fenómeno al conocimiento de la esencia adquiere el aspecto específico de paso del experimento (la observación) a la explicación a través de la descripción.

(Rosental & Iudin, 1971, pág. 148).

IV. Forma

Siguiendo la línea de (Rosental & Iudin, 1971, págs. 190-191), tanto forma como contenido son categorías filosóficas que sirven para poner de manifiesto las fuentes internas de la unidad, de la integridad y del desarrollo de los objetos materiales. Así, estas son categorías filosóficas que reflejan facetas necesariamente inherentes a cada objeto de la realidad. Al decir “inherente” se hace referencia “A que por su naturaleza está de tal manera unido a algo, que no se puede separar de ello.” (Real Academia Española, 2020).

La forma entonces también expresa parcialmente al contenido7, pero un análisis basado sólo en la forma (asumiendo que esta se ha identificado adecuadamente) en la generalidad de casos conllevará a un análisis, en el mejor de los casos, significativamente incompleto y, por tanto, significativamente defectuoso, perjudicialmente parcializado.

V. Contenido

Debe entenderse por Contenido

(…) el conjunto de elementos y procesos que constituyen la base de los objetos y condicionan su existencia, el desarrollo y la sustitución de sus formas. La categoría de forma expresa el nexo interno y el modo de organización, de interacción de los elementos y procesos del fenómeno tanto entre sí como con las condiciones externas. El desarrollo de la forma y del contenido es el de dos aspectos del mismo fenómeno, es el desdoblamiento de uno, desdoblamiento que da origen a contradicciones y conflictos que llevan a desechar la forma y a modificar el contenido.

(Rosental & Iudin, 1971, pág. 191).

En este sentido

La unidad de forma y contenido es relativa, transitoria y se altera a raíz de los cambios, de los conflictos y de la lucha entre una y otro. La fuente de las [contradicciones] entre forma y contenido radica en la diferencia de sus funciones en el desarrollo.

(Rosental & Iudin, 1971, pág. 191).

VI. Dialéctica en la interrelación entre forma y contenido

Así, en la línea de los autores soviéticos, el contenido es la base del desarrollo, la forma es el modo de existencia de la cosa; el contenido posee movimiento propio (tiene en su interior la esencia de la cosa), la forma depende del contenido; el contenido encierra en sí posibilidades de desarrollo más allá de las que la forma puede permitir; el contenido es el elemento rector del desarrollo, la forma posee una independencia relativa, puede facilitar u obstaculizar el desarrollo, etc. El cambio de forma tiene lugar como resultado de un cambio en el contenido mismo, lo cual condiciona su función rectora del desarrollo. La forma nunca permanece invariable. Pero el cambio de la forma, su eliminación, no siempre se produce de golpe; lo frecuente es que tenga lugar como resultado de una acentuación gradual de las contradicciones entre forma y contenido. Además, sobre los cambios de forma ejercen también determinada influencia condiciones exteriores, factores y nexos que no conciernen directamente al contenido.

La forma posee una independencia relativa, que se intensifica tanto más cuanto mayor es la historia de la forma dada. La estabilidad de la forma es un factor que garantiza el desarrollo progresivo del contenido. Pero esa misma estabilidad que en las primeras etapas estimula el desarrollo, se transforma con el tiempo en fuente de conservadurismo. Las contradicciones entre forma y contenido no lo son de una parte pasiva y de otra activa. El proceso real acontece como resultado de su acción recíproca debido a que son contrarios que influyen activamente en el desarrollo de la cosa, del objeto. La falta de correspondencia entre la forma y el contenido, debida al retraso de la primera respecto al segundo, aunque es de gran importancia para el desarrollo, caracteriza tan sólo una de las contradicciones de este último.

La solución de las contradicciones entre forma y contenido depende del carácter que aquellas tengan, de su grado de desarrollo y de las condiciones en que se produzcan. La solución puede ocurrir mediante el cambio de la forma en consonancia con los cambios del contenido, mediante el cambio del contenido en consonancia con la nueva forma, mediante el rechazo de la forma, la subordinación de la vieja forma al nuevo contenido, etc. Al pasar de un estado cualitativo a otro, o bien se liquida la vieja forma o bien se transforma, con la particularidad de que la vieja forma no puede liquidarse antes de que en ella misma se hayan preparado las premisas y los elementos para pasar a una forma más perfecta.

Este es el proceso dialéctico del Aufheben8, en el cual la vieja forma raras veces se desecha por completo y de manera absoluta; la nueva forma no siempre se convierte, de golpe, en dominante, sino que empieza a prevalecer gradualmente; las viejas formas aseguran el desarrollo en menor medida que las nuevas y por este motivo la nueva forma, con el tiempo, ocupa un lugar cada vez más importante. Semejante carácter del Aufheben de la vieja forma hace también posible un desarrollo regresivo, la restauración de las viejas formas. La dialéctica del contenido y de la forma se manifiesta brillantemente en el proceso de constante renovación y progreso de la sociedad.

Como se señala en (Frolov, 1984, págs. 85-86), forma y contenido son categorías que

(…) reflejan la interconexión de dos aspectos de la realidad natural y social: conjunto ordenado de determinado modo de los elementos y procesos que forman el objeto o fenómeno, es decir, el contenido, el modo de existencia y expresión de este contenido y de sus distintas modificaciones, es decir, la forma. El concepto de forma se emplea también en el sentido de la organización interna del contenido, adquiriendo así desarrollo sucesivo en la categoría de estructura la problemática de la forma. En la filosofía pre-marxista, sobre todo en la idealista, la forma se reducía a la estructura, y el contenido se identificaba con cierto conjunto no ordenado de elementos y propiedades (con la “materia”), lo cual contribuyó a que durante un prolongado período histórico se consolidaran y se conservaran las representaciones idealistas sobre la primacía de la forma respecto al contenido. En la dialéctica materialista, la estructura y el ordenamiento interno se consideran como componentes necesarios del contenido.

A medida que se modifica la estructura, la organización, cambian sustancialmente el contenido del objeto y sus propiedades físicas y químicas. Al fijar las múltiples modificaciones del contenido y los modos de su existencia y manifestación, la forma también posee una estructura. La interacción del contenido y la forma incluye obligatoriamente en el proceso de desarrollo tanto la acción de los distintos componentes del contenido sobre la forma como los de la forma sobre el contenido, tomando en cuenta la subordinación objetiva del contenido y la forma. En la interacción del contenido y la forma, el contenido representa el lado rector, determinante del objeto, y la forma, el lado que se modifica, cambia en dependencia del cambio del contenido y las condiciones concretas de su existencia. A su vez, la forma, poseyendo una relativa autonomía, ejerce influencia activa inversa sobre el contenido: la forma que corresponde al contenido acelera su desarrollo, mientras que la forma que dejó de corresponder al contenido modificado frena su desarrollo.

La interrelación del contenido y la forma es un ejemplo típico de la interconexión de los contrarios dialécticos que se caracterizan tanto por su unidad como por las contradicciones y conflictos entre ellos. La unidad entre el contenido y la forma es relativa y pasajera; en el curso del desarrollo surgen inevitablemente conflictos y contradicciones mutuos. A consecuencia de ello aparece la incorrespondencia entre el contenido y la forma, lo cual en definitiva se resuelve con el “despojo” de la vieja forma y el surgimiento de una nueva, adecuada al contenido modificado. El surgimiento, desarrollo y superación de las contradicciones entre el contenido y la forma, la lucha entre ellos (transiciones mutuas del contenido y la forma; el “relleno” de la forma vieja con un contenido nuevo; la acción inversa de la forma sobre el contenido, &c.) constituyen un importante componente de la teoría dialéctica del desarrollo. Es particularmente compleja y contradictoria en el sentido dialéctico la interrelación del contenido y la forma en el proceso de desarrollo de la sociedad.

Las contradicciones entre el contenido y forma en las esferas del modo de producción, la base y la superestructura y la economía y la política constituyen una importantísima fuerza propulsora del desarrollo social.

En el plano del pensamiento, Frolov añade:

En el pensamiento, el contenido y la forma son conceptos fundamentales de la ciencia lógica. En la dialéctica materialista como lógica (Lógica dialéctica) se entiende por contenido del pensamiento la realidad natural y social en el aspecto en que aparece ante nosotros como objeto del pensamiento teórico-científico: en forma de un conjunto de conceptos, representaciones, teorías, diversas abstracciones e idealizaciones, que se establecen en el curso del desarrollo histórico del conocimiento. Las formas del pensamiento son diversos modos de actuación del sujeto social con el objeto en el plano ideal, orientados a reproducir las regularidades y propiedades de la realidad objetiva en el contenido del pensamiento (categorías, ascenso de lo abstracto a lo concreto, distintas formas de ilaciones, &c.). El conjunto de formas del pensamiento organiza de determinado modo el contenido cognoscitivo y orienta el avance del pensamiento del sujeto en los procesos de obtención de un conocimiento nuevo.

Organización interna, expresión y estructura

La forma tiene aquí un sentido más amplio que la silueta: incluye organización y modos de expresión. Según la pregunta, una estructura interna puede analizarse como forma de organización de un contenido y, simultáneamente, como parte del contenido de una totalidad más amplia. Esa relatividad analítica no significa arbitrariedad: debe explicitarse qué objeto se delimita y qué relaciones se investigan.

La interacción forma–contenido tampoco debe reducirse a una parte activa que actúa sobre otra puramente pasiva. La prioridad explicativa asignada al contenido es compatible con efectos de retroacción, restricciones organizativas y cambios que se condicionan mutuamente. Una institución, una estructura de circulación o un dispositivo técnico pueden facilitar o bloquear posibilidades materiales sin convertirse por eso en causas autosuficientes.

VII. Conexiones y diferencias entre los pares categoriales

Las fuentes soviéticas examinadas permiten reconocer analogías y conexiones entre esencia–fenómeno y contenido–forma. La hipótesis de este ensayo es que esas conexiones hacen posible su articulación metodológica; no se presupone que toda la tradición marxista haya afirmado una identidad estricta entre ambos pares. Tampoco se trata de categorías que habiten dos mundos sin relación.

Para examinar el problema acudimos a Los problemas de la dialéctica en «El Capital» de Marx, de Rosental (1961). Las citas siguientes conservan los pasajes sobre relaciones entre conceptos, grados del conocimiento, valor, precio y desarrollo de las formas. Debe distinguirse lo que afirman esas fuentes de las inferencias que aquí se proponen a partir de ellas.

Por lo tanto, los conceptos, que reflejan la realidad concreta, deben estar vinculados entre sí y transformarse los unos en los otros porque de lo contrario no reflejarían con fidelidad la realidad en perpetuo desarrollo. Todo esto explica por qué estimaba Lenin que el contenido esencial de la lógica reside en las relaciones entre conceptos, en sus conversiones y en su conexión.

(Rosental, Los problemas de la dialéctica en “EL CAPITAL” de Marx, 1961, pág. 414).

Así es, como lo demuestra El Capital, como las categorías de fenómeno y esencia expresan los grados, la profundización del conocimiento, que va de los aspectos externos y superficiales a los aspectos internos y esenciales. Este movimiento que va del fenómeno a la esencia más profunda es el que confiere un carácter dialéctico al proceso del conocimiento.

(Rosental, Los problemas de la dialéctica en “EL CAPITAL” de Marx, 1961, págs. 279-280). Aquí se implica que esencia y fenómeno son descripciones teóricas del proceso evolutivo del conocimiento.

Acabamos de examinar la relación lógica de las categorías de casualidad y de necesidad. Pero estas categorías, que fijan aspectos particulares del todo, están estrechamente vinculadas por las relaciones y las conversiones con categorías como la esencia y el fenómeno, lo singular (o lo particular) y lo general, el contenido y la forma, la causa y el efecto, la interacción, etc. Por ejemplo, la relación entre el valor y el precio se refleja de manera íntima en la conexión mutua, no sólo de las categorías de necesidad y de casualidad, sino también en la de esencia y fenómeno, en la de general y singular, en la de contenido y forma, etc. El problema de esencia y fenómeno está vinculado de manera estrecha al de lo abstracto y lo concreto. Vincular la esencia con el fenómeno, la ley con sus formas concretas de expresión, supone un avance de lo abstracto a lo concreto.

Los eslabones intermedios sobre los cuales tanto insiste Marx se descubren precisamente en el curso de este avance, del cual se hablará más adelante.

(Rosental, Los problemas de la dialéctica en “EL CAPITAL” de Marx, 1961, pág. 446). Aquí se explicita que existe una conversión entre los pares de categorías, entre los que se encuentran los dos pares de categorías que son de interés en esta investigación.

Por ejemplo, si la categoría del contenido está directamente vinculada, en la lógica dialéctica a la categoría de la forma, ello no es por arbitrariedad, sino porque, en los propios fenómenos y procesos reales, los aspectos que se reflejan en los conceptos de contenido y de forma no existen el uno sin el otro y se penetran recíprocamente, a la vez que se oponen el uno al otro.” (Rosental, Los problemas de la dialéctica en “EL CAPITAL” de Marx, 1961, pág. 440). Aquí establece explícitamente el vínculo directo entre contenido y forma, así como su fundamentación gnoseológica. En este sentido, parecería implicar que las categorías “contenido” y “forma

son categorías usadas para estudiar la trayectoria histórica de los fenómenos y procesos de la realidad; sin embargo, esto aún no resuelve la interrogante de a qué esfera de análisis pertenece el par esencia–fenómeno.

El valor (el contenido) y el valor de cambio (la forma) constituyen una unidad. El intercambio de mercancías choca con los límites de una forma caduca del valor y exige el advenimiento de una forma nueva, superior y más completa, cosa que engendra una contradicción entre el contenido y la forma.

(Rosental, Los problemas de la dialéctica en “EL CAPITAL” de Marx, 1961, pág. 442). Aquí se observa la misma implicación señalada respecto de la página 440.

Si se cree a Kant, el fenómeno y la esencia, lo singular y lo universal, constituyen dos mundos sin vinculación entre sí, totalmente separados el uno del otro. Para los idealistas “empiristas” (Berkeley, Hume y otros), las sensaciones constituyen la única realidad, y fuera de ellas no existe ninguna otra cosa. Para todos los idealistas, en una palabra, el problema del fenómeno y de la esencia, de lo singular y de lo universal, de lo sensible y de lo abstracto, era insoluble.” (Rosental, Los problemas de la dialéctica en “EL CAPITAL” de Marx, 1961, pág. 253). Al mencionar a Kant, mencionar las categorías de “lo singular” y “lo universal

y describir un problema gnoseológico que los idealistas citados por Rosental no pudieron resolver, resulta verosímil considerar que el par esencia-fenómeno son categorías utilizadas para estudiar la trayectoria histórica de los fenómenos y procesos históricos como trayectoria histórica de la evolución del pensamiento.

Para conocer el precio de la mercancía no hace falta análisis alguno, pero para conocer el valor como base del precio es indispensable un análisis científico. A propósito de las formas de expresión y de la base, Marx escribe: “Las primeras se reproducen, de un modo directo y espontáneo como formas mentales que se desarrollan por su cuenta; el segundo es la ciencia la que ha de descubrirlo.” En consecuencia, el fenómeno y la esencia señalan los grados de profundización del conocimiento. Marx escribe que, para conocer, por ejemplo, la base oculta, el secreto del salario, fue necesario un largo período histórico, pero que una vez conocida dicha base nada es más fácil que entender la necesidad de esa forma de expresión.

(Rosental, Los problemas de la dialéctica en “EL CAPITAL” de Marx, 1961, págs. 264-265). Esta reflexión parecería verificar las implicaciones inferidas respecto de la página 253. De hecho, el mismo autor, que es compilador del Diccionario Filosófico de 1965, así como de versiones anteriores y posteriores9, señala en este diccionario respecto a la categoría filosófica fenómeno lo siguiente:

(del griego φαινόμενον: representación, fenómeno). Concepto que designa lo que se nos da en la experiencia y conocemos a través de los sentidos. En la filosofía de Kant, el fenómeno en principio se diferencia del nóumeno, que queda más allá de los límites de la experiencia y no es accesible a la contemplación del hombre. Kant, mediante el concepto de fenómeno, intentaba separar radicalmente la esencia y la apariencia, considerando incognoscible la primera (Agnosticismo). Desde el punto de vista del materialismo dialéctico, no existe un límite tajante entre fenómeno y esencia; la esencia llega a conocerse a través del fenómeno. (Fenomenalismo, Fenomenología).

(Rosental & Iudin, Diccionario Filosófico, 1971, pág. 171). La referencia anterior parece también confirmar lo establecido sobre el par esencia–fenómeno al estudiar (Rosental, Los problemas de la dialéctica en “EL CAPITAL” de Marx, 1961, pág. 253).

La lectura precedente permite distinguir dos acentos analíticos, sin convertirlos en compartimentos ontológicos:

1. Contenido–forma permite investigar la constitución, organización y trayectoria histórica de procesos reales. También permite estudiar el contenido y las formas del pensamiento, tal como muestra la exposición de Frolov.

2. Esencia–fenómeno permite investigar la relación objetiva entre determinaciones y manifestaciones, y reconstruir el avance del conocimiento hacia relaciones explicativas más profundas. Su función gnoseológica no elimina la objetividad de aquello que se conoce.

La historia real del objeto y la historia de su conocimiento se vinculan, pero no coinciden automáticamente. La reconstrucción lógica puede captar relaciones que ya operaban antes de ser conocidas y puede revisar categorías heredadas. Por tanto, la correspondencia entre los dos pares es parcial, argumentada y dependiente del problema, no una equivalencia entre palabras intercambiables.

VIII. Diferenciación y generalización de las categorías

VIII.I. Correspondencia, complementariedad y contenido esencial

La denominación «principio de correspondencia Bohr–Marx» identifica en este ensayo una apropiación materialista del principio de correspondencia y de su lectura en la filosofía soviética. No es el nombre convencional de un principio físico formulado conjuntamente por Bohr y Marx. La expresión «complementariedad Bohr–Marx» se emplea igualmente para la generalización filosófica propuesta por el autor, cuyo alcance debe distinguirse de la complementariedad cuántica de Bohr.

La fuente soviética formula el principio de correspondencia en los siguientes términos:

Es uno de los principios metodológicos fundamentales del desarrollo de la ciencia; su significado filosófico estriba en expresar el proceso del movimiento del conocer que va de las verdades relativas a la verdad absoluta, cada vez más plena. Fue formulado por primera vez durante el período del total desplome de los conceptos de la física clásica (Bohr, 1913). Según el principio de correspondencia, cada vez que se produce una quiebra de las concepciones científicas, las leyes fundamentales de la nueva teoría creada como resultado de dicha quiebra, presentan siempre tales caracteres que, en un caso extremo, si se da el adecuado valor de cierto parámetro característico inserto en la nueva teoría, se transforman en leyes de la teoría vieja. Por ejemplo, las leyes de la mecánica cuántica se transforman en leyes de la mecánica clásica cuando se puede desdeñar la magnitud del cuanto de acción. La vigencia del principio de correspondencia puede registrarse en la historia de la matemática, de la física y de otras ciencias.

En ella se refleja la conexión, sujeta a ley, entre las viejas teorías y las nuevas, derivadas de la unidad interna existente entre niveles de materia cualitativamente distintos. Semejante unidad no sólo condiciona la integridad de la ciencia y de la historia de la ciencia, sino, además, el inmenso papel heurístico del principio de correspondencia para penetrar en una esfera de fenómenos cualitativamente nueva. La interpretación científica de dicho principio permite descubrir la dialéctica del proceso de cognición, permite demostrar la inconsistencia del relativismo.

(Rosental & Iudin, Diccionario Filosófico, 1971, pág. 375).

La relación entre continuidad y transformación de las teorías ofrece una orientación metodológica: una generalización debe aclarar qué conserva, qué modifica y en qué condiciones recupera una formulación anterior. No basta agregar nombres. La correspondencia entre teorías científicas tampoco garantiza que cualquier clasificación filosófica sea correcta; proporciona una pregunta que debe resolverse mediante argumentación y aplicaciones concretas.

Las conexiones entre esencia–fenómeno y contenido–forma abren así el problema de sus diferencias: qué distingue cada par, qué aspectos comparten y qué mediaciones pueden construirse sin disolverlos en una identidad verbal.

Se mantiene aquí la distinción entre el proceso objetivo y su reconstrucción subjetiva, pero se corrige la inversión de etiquetas de la formulación inicial: ambos pares pueden referirse a relaciones objetivas y ambos intervienen en el conocimiento. El pensamiento no es una copia inmóvil o necesariamente «anquilosada» de lo real; es una actividad histórica, social y práctica que abstrae, organiza, contrasta y transforma sus representaciones. La prioridad material del objeto no hace superflua esa actividad.

El esfuerzo de sistematizar la lógica dialéctica —desarrollado en distintas etapas de la filosofía soviética y en trabajos de Elí de Gortari, entre otros— exige precisar cómo se describen fenómenos naturales y sociales. Una historia rigurosa de esos programas no puede reducirse al intervalo 1917–1989 ni tratarlos como una escuela sin diferencias internas, pero ese contexto permite situar la aspiración del presente ensayo: articular categorías filosóficas y prácticas científicas sin sustituir el trabajo específico de cada disciplina.

En sistemas meteorológicos con atractores extraños, por ejemplo, denominar simplemente «contenido» a un conjunto de procesos y «forma» a su organización puede resultar demasiado general para algunas preguntas de investigación. Es necesario identificar variables, escalas, vínculos, condiciones de frontera y mecanismos. De ello no se sigue que los sistemas caóticos sean imposibles de formalizar. El trabajo de Lorenz (1963) muestra precisamente la investigación de comportamientos no periódicos mediante ecuaciones diferenciales deterministas no lineales.

Debe distinguirse entre formalizar un sistema, resolver sus ecuaciones, explicar sus mecanismos y predecir con precisión su trayectoria a largo plazo. La sensibilidad a las condiciones iniciales limita ciertos pronósticos aun cuando el modelo sea matemáticamente definido. La crítica pertinente a una descripción excesivamente dicotómica es su posible insuficiencia explicativa para un problema concreto; no una supuesta incapacidad universal de la lógica formal, de las matemáticas o de las computadoras para estudiar el movimiento.

La ampliación de capas analíticas puede ayudar a construir el material que después se integrará mediante la síntesis, en el sentido metodológico discutido por Marx y Rosental y desarrollado en Lecciones de gnoseología marxiana I. Se busca adaptar las preguntas y distinciones al objeto, considerando diferentes ángulos de una investigación natural o social.

No toda generalización ofrece ventajas automáticamente. Su fecundidad puede no ser inmediata, pero debe poder examinarse: qué distinciones introduce, qué relaciones permite reconstruir y qué problemas resuelve mejor que la clasificación anterior. La expansión del vocabulario sólo es un medio posible para ese trabajo.

La propuesta consiste en introducir una categoría de elaboración explícita: contenido esencial. Es «artificial» únicamente en el sentido de ser una construcción conceptual deliberada; su legitimidad depende de que distinga relaciones reales relevantes y no de que haya sido inventada una palabra. Se espera que contribuya a la sistematización de la filosofía dialéctica materialista y a la comunicación entre disciplinas, sin imponer a todas ellas una clasificación única que ignore sus objetos y métodos.

En la relación contenido–forma, el contenido esencial designa el conjunto articulado de determinaciones del contenido que resulta fundamental para explicar el proceso delimitado. No abarca indistintamente todo lo contenido en el sistema, ni identifica lo esencial con lo más numeroso, lo más pesado o lo más interno en sentido espacial.

En este sentido, el contenido esencial puede ser matemáticamente articulado en varias dimensiones. La relevancia de una relación topológica no excluye que una relación métrica, una restricción causal o una ley de evolución sea igualmente fundamental para el proceso. No es necesario imponer todos esos niveles a cualquier objeto: hay que justificar cuáles intervienen y cómo se condicionan entre sí. La distinción desarrollada en Una esencia, múltiples determinaciones matemáticas evita identificar «contenido esencial» con una topología aislada.

En la relación esencia–fenómeno, ese mismo conjunto puede investigarse como esencia del proceso: interesa cómo sus determinaciones se manifiestan, bajo qué mediaciones y mediante qué evidencias pueden conocerse. La dualidad es funcional: una articulación de relaciones se examina desde preguntas diferentes. El cambio de perspectiva no convierte cada uso de «contenido» en sinónimo de «esencia».

Para los extremos de manifestación, el concepto de apariencia permite discutir presentaciones parciales, superficiales o distorsionadas, pero no debe utilizarse como equivalente automático de forma o fenómeno. Las investigaciones del autor sobre la distribución binomial negativa y sobre espacios, vectores y valores característicos ofrecen los antecedentes de aplicación mencionados en el documento: Gómez Julián (2020; 2021b), publicados originalmente bajo el seudónimo Isadore Nabi. Aquí se explicita la propuesta para que el lector pueda comprenderla sin consultar esos trabajos.

Cómo se vuelve operativa la propuesta

Para utilizar «contenido esencial» se necesita especificar: el proceso que se desea explicar; la escala temporal y espacial; el contenido inicialmente considerado; las relaciones que se proponen como fundamentales; y las evidencias que permitirían revisar esa selección. El término no debe funcionar como certificado de profundidad concedido por el investigador a su propia explicación.

De la clasificación general a la pregunta de investigación
OperaciónPreguntaResultado esperado
Delimitar¿Qué proceso y bajo qué condiciones?Un objeto de investigación explícito.
Describir el contenido¿Qué componentes, procesos y relaciones intervienen?Un inventario organizado y abierto a revisión.
Identificar mediaciones¿Cómo se relacionan mecanismos y observables?Una reconstrucción causal o explicativa contrastable.
Proponer contenido esencial¿Qué relaciones resultan fundamentales para esta explicación?Una jerarquía argumentada, no una etiqueta.
Contrastar¿Qué resultados sostienen o cuestionan la selección?Confirmación limitada, modificación o abandono de la propuesta.

La utilidad adicional se evaluaría comparando explicaciones: ¿permite distinguir mecanismos antes confundidos?, ¿hace explícitas condiciones omitidas?, ¿produce hipótesis nuevas o evita inferencias inválidas? Si sólo renombra una distinción ya disponible, su contribución sería terminológica. Si mejora la reconstrucción del proceso y orienta contrastes, su alcance sería metodológico.

El ensayo denomina «complementariedad Bohr–Marx» a la articulación de perspectivas que permite estudiar una misma totalidad desde la historia material de sus relaciones y desde la reconstrucción lógica de esas relaciones. Una misma categoría puede adquirir funciones diferenciadas según la pregunta, sin que por ello deban duplicarse artificialmente los objetos.

Esta propuesta conserva el interés por vincular trayectoria histórica y trayectoria lógica, así como esencia–fenómeno y contenido–forma. Su relación con Bohr es analógica y metodológica: no demuestra una equivalencia formal con la complementariedad de observables cuánticos ni atribuye a Marx una teoría que no formuló. Las contribuciones soviéticas constituyen antecedentes filosóficos de la lectura de correspondencia; la extensión aquí planteada debe sostenerse por su propia coherencia y utilidad.

Sin embargo, queda un último escollo teórico por resolver. La definición clásica de apariencia establece que es la

Manifestación externa, dada directamente a los sentidos, de la esencia de las cosas o, con más exactitud, de alguna parte de la esencia. En este sentido, la apariencia es equivalente al fenómeno. En ella se encuentra un momento subjetivo: el fenómeno expresa de manera no adecuada, desfigurada, la esencia del sujeto (un objeto parcialmente sumergido en el agua parece quebrado, el Sol parece que gira en torno a la Tierra, etc.). No obstante, sería erróneo reducir la apariencia únicamente a tal momento subjetivo, pues de uno u otro modo va unida a la esencia objetiva, de la que es una manifestación. Ese propio elemento subjetivo que da origen a una representación equivocada de la esencia del fenómeno está condicionado a menudo por factores objetivos. Al conocimiento corresponde reducir la apariencia a su esencia y explicar cómo ésta se manifiesta en la primera (Esencia y fenómeno).

(Rosental & Iudin, Diccionario Filosófico, 1971, págs. 20-21), lo cual entra en flagrante contradicción con lo anteriormente dicho, o al menos en apariencia.

En sistemas complejos y modelos de variables latentes —por ejemplo, modelos probabilísticos jerárquicos— el acceso a relaciones no observadas directamente exige mediaciones: indicadores, supuestos de medición, procedimientos de estimación y contrastes. También las teorías cuánticas y las propuestas de variables ocultas asociadas a de Broglie y Bohm suscitan problemas de relación entre formalismo, observables e interpretación.

Una variable latente de un modelo estadístico no es, por ese solo hecho, una entidad física ni una esencia demostrada. Del mismo modo, el carácter probabilístico de una teoría no decide automáticamente su interpretación ontológica. La mecánica estadística clásica proporciona un antecedente importante para investigar la mediación entre descripciones microscópicas y macroscópicas, sin reducir por ello la probabilidad cuántica a ignorancia clásica.

La conclusión metodológica es que el grado de mediación puede aumentar y que las categorías utilizadas deben hacer explícito ese aumento. El paso de datos a estructuras explicativas no depende sólo de mejorar instrumentos; también exige revisar hipótesis de identificación, inferencias y condiciones de validez.

En contextos sencillos puede resultar suficiente una distinción poco diferenciada entre presentación inmediata y explicación del proceso. En contextos de mayor complejidad conviene distinguir fenómeno y apariencia: el fenómeno es la manifestación objetiva e investigable; la apariencia es su presentación parcial o una interpretación insuficiente de ella, cuya génesis debe explicarse. La diferenciación puede ser útil también en problemas clásicos y no depende exclusivamente de que intervengan probabilidades.

La referencia a Born y a la función de onda de Schrödinger sitúa un ámbito donde la relación entre resultados observables y descripción teórica es especialmente importante. No autoriza a identificar la teoría cuántica de probabilidades con una simple extensión de la estadística clásica. La generalización filosófica propuesta conserva la exigencia de correspondencia: las distinciones más detalladas deben permitir recuperar las clasificaciones menos detalladas cuando la pregunta y las condiciones lo permitan.

Las categorías se entienden aquí como instrumentos conceptuales para reconstruir articulaciones de relaciones. Cuanto más complejas sean las relaciones relevantes, mayor puede ser la necesidad de diferenciarlas; esa necesidad se demuestra por su función explicativa, no por la complejidad tomada como una consigna.

Esencia, contenido y forma permiten diferentes abstracciones del objeto y de sus modos de manifestación. No constituyen necesariamente estratos espaciales sucesivos ni una escalera universal que deba recorrerse siempre en el mismo orden. La investigación puede avanzar, volver sobre sus distinciones y modificar su delimitación inicial.

En ciencias sociales, la referencia a los hechos sociales de Durkheim recuerda que los fenómenos también poseen condiciones y relaciones sociales objetivas. Sin embargo, «hecho social» tiene un significado teórico específico en ese autor; no es un simple sinónimo de todo fenómeno social. La tesis materialista del ensayo es que las manifestaciones y su conocimiento tienen condiciones materiales e históricas, aun cuando requieran abstracciones de gran alcance.

Así como la primera generalización realizada se justificó con base en las dos investigaciones referidas [una de carácter abstracta y otra concreta-abstracta, en el sentido definido en (Gómez Julián, Lecciones de gnoseología marxiana I, 2021a) por Enrique Dussel como lo concreto pensado], así se justificará la segunda generalización, relativa a diferenciar las categorías “fenómeno” y “apariencia”.

VIII.II. Campo magnético de la Tierra y sistema climático

Analícese entonces lo anterior en relación al estudio realizado sobre los nexos entre el campo magnético de la Tierra y el clima por (Kilifarska, Bakhmutov, & Melnyk, 2020), lo cual evidentemente es en sí mismo un análisis complejo.

Para llevar a cabo esta labor es necesario introducir el concepto de clima10. Kilifarska, Bakhmutov y Melnyk (2020, p. 43) lo caracterizan mediante las condiciones meteorológicas predominantes durante períodos prolongados —temperatura, dirección y velocidad del viento, precipitación y nubosidad— y su relación con la hidrosfera, la criosfera, la superficie terrestre, sus propiedades de absorción y emisión y la biosfera.

En sentido amplio, el clima se describe mediante propiedades estadísticas de las condiciones atmosféricas y del sistema climático, incluidos promedios, variabilidad, distribuciones y extremos, para un intervalo temporal y una localización o región. La referencia habitual a treinta años corresponde al período convencional de las normales climatológicas de la Organización Meteorológica Mundial; no significa que el clima sólo exista después de ese plazo ni que treinta observaciones constituyan siempre una muestra grande o suficiente.

La cantidad y resolución de los datos, su autocorrelación, su calidad y la pregunta investigada condicionan la información disponible. Treinta años de observaciones diarias no equivalen a treinta observaciones independientes. Distinguir duración del registro, número de datos y tamaño muestral efectivo es indispensable para que una convención climatológica no se transforme en una regla estadística incorrecta (OMM, normales climatológicas).

Los componentes del sistema climático interactúan continuamente. La radiación solar es su principal fuente externa de energía; el balance energético depende también de cómo esa energía se absorbe, refleja, emite y redistribuye. La composición atmosférica, los aerosoles, las nubes, los océanos, el hielo y la superficie intervienen en ese balance.

Kilifarska, Bakhmutov y Melnyk (2020, p. 44) remiten a Herschel (1801) al reseñar antecedentes históricos de hipótesis sobre variaciones solares y clima. Esa referencia histórica no establece por sí misma una atribución causal del cambio climático contemporáneo. Su pertinencia aquí es mostrar que las explicaciones climáticas distinguen mecanismos, escalas temporales y relaciones mediadas.

El documento de referencia organiza su discusión en variaciones externas e internas. Entre las primeras considera variaciones de luminosidad y actividad magnética solar, parámetros orbitales, rayos cósmicos y actividad litosférica; entre las segundas examina océanos, albedo, hielo marino, composición atmosférica, modos climáticos y sistemas vivos. La figura siguiente conserva el índice del capítulo donde se presenta esa organización.

En la reseña de Kilifarska, Bakhmutov y Melnyk (2020, p. 44), las posibles influencias externas incluyen partículas de origen solar, galáctico o extragaláctico; volcanismo, tectónica, desplazamiento de continentes y modificaciones del relieve; cambios geomagnéticos y orbitales. La circulación oceánica, el albedo, la composición de la atmósfera y la actividad de los seres vivos, incluida la humana, aparecen examinados dentro de los procesos del sistema. Se conserva así el conjunto de mecanismos discutidos sin convertir la clasificación del libro en la única taxonomía posible.

Es preciso distinguir esa organización expositiva de la terminología del IPCC. En sus glosarios, las variaciones solares, las erupciones volcánicas y los cambios antropogénicos de gases de efecto invernadero o uso del suelo pueden actuar como forzamientos externos del sistema climático. «Externo» depende de la delimitación del sistema y no significa necesariamente «extraterrestre». Tampoco toda influencia es un forzamiento radiativo: deben distinguirse factores de forzamiento, procesos de respuesta, retroalimentaciones y variabilidad interna (IPCC, glosario).

La composición atmosférica ilustra el punto: un cambio impuesto de dióxido de carbono puede ser un forzamiento, mientras que una respuesta del vapor de agua a una variación de temperatura puede funcionar como retroalimentación. Clasificar requiere especificar el proceso y sus condiciones, no solamente nombrar el componente material.

Índice del capítulo sobre factores de variabilidad climática: factores externos, variaciones internas y carácter regional de las variaciones.
Figura 1. Organización del capítulo 3 de Kilifarska, Bakhmutov y Melnyk (2020, p. 43). Se conserva la imagen de la fuente; su clasificación se discute en el texto.
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Índice del capítulo sobre factores de variabilidad climática: factores externos, variaciones internas y carácter regional de las variaciones.

Lectura en español del índice: 3.1, forzamientos externos y mecanismos de influencia (p. 44): luminosidad solar (44), campo magnético solar (48), parámetros orbitales y ciclos de Milankovitch (50), rayos cósmicos galácticos (51), actividad litosférica (53). 3.2, variaciones internas alrededor de un estado climático medio (58): océanos (59), albedo planetario (60), hielo marino (60), composición atmosférica (61), modos climáticos (61), sistemas vivos (62). 3.3, carácter regional de las variaciones y desafío para las hipótesis (63). Referencias (64).

Consideremos el papel de la actividad litosférica11, particularmente el movimiento de placas tectónicas. El ejemplo resulta útil porque permite apoyarse en representaciones espaciales familiares, sin suponer que todas las relaciones explicativas sean geométricas. Las figuras que siguen muestran, respectivamente, procesos tectónicos y una comparación de variaciones de temperatura y campo geomagnético.

Desde una perspectiva metodológica, ambos materiales exigen reconstrucciones distintas: un esquema tectónico representa mecanismos y relaciones espaciales, mientras que una serie temporal representa variaciones medidas o reconstruidas. Una imagen, una clasificación y una correlación no constituyen el mismo tipo de evidencia.

Esquema de límites de placas convergentes, transformantes y divergentes; subducción, arcos volcánicos, dorsal oceánica y rift continental.
Figura 2. Procesos tectónicos reproducidos por Kilifarska, Bakhmutov y Melnyk (2020, p. 56, fig. 3.7). El pie de la imagen remite a Kious y Tilling, This Dynamic Earth, USGS, y a una ilustración de José F. Vigil.
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Esquema de límites de placas convergentes, transformantes y divergentes; subducción, arcos volcánicos, dorsal oceánica y rift continental.

El esquema relaciona límites convergentes, transformantes y divergentes, expansión del fondo oceánico, subducción, arcos volcánicos, cordillera, dorsal, rift continental y zonas del manto. Las flechas representan movimientos relativos. Su función en el ensayo es ilustrar relaciones espaciales y mecanismos; la imagen no demuestra una influencia climática particular.

Dos paneles de promedios decenales: temperatura superficial del aire en invierno y magnitud del campo geomagnético, para bandas de latitud norte y sur.
Figura 3. Comparación de temperatura y campo geomagnético en Kilifarska, Bakhmutov y Melnyk (2020, p. 58, fig. 3.8), reproducida en la p. 25 del ensayo. Las curvas conservan los colores y leyendas de la fuente.
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Dos paneles de promedios decenales: temperatura superficial del aire en invierno y magnitud del campo geomagnético, para bandas de latitud norte y sur.

La imagen representa promedios decenales en bandas de latitud de 40° a 70° de ambos hemisferios durante un intervalo aproximadamente centenario. Las curvas magnéticas se leen en el eje de intensidad; las térmicas, en el eje de temperatura. Las leyendas distinguen reconstrucciones magnéticas y series térmicas. La coincidencia visual de cambios no establece por sí sola causalidad; la inferencia exige examinar datos, escalas, mecanismos y explicaciones alternativas.

La segunda figura compara variaciones de temperatura superficial del aire en invierno y de intensidad geomagnética a lo largo de un intervalo centenario. Las curvas térmicas aparecen en tonos rojos y grises y las magnéticas en negro. El gráfico de la fuente presenta promedios decenales para bandas de latitud de ambos hemisferios, de modo que es necesario atender a sus escalas, datos y procedimientos de promedio.

Estos materiales constituyen sólo una parte del análisis del libro. Su complejidad no agota las explicaciones posibles y debe evaluarse contrastando hipótesis, mediciones y resultados de otras investigaciones. El objeto y los medios de investigación condicionan simultáneamente lo que puede conocerse, aunque la complejidad física no debe confundirse con las limitaciones del procedimiento de medición.

La coexistencia o covariación de dos curvas no demuestra que una variable cause a la otra. Una explicación requiere un mecanismo identificable, magnitudes compatibles, control de factores alternativos y evaluación de incertidumbres. La discusión geomagnética se conserva aquí como caso de mediación y de comparación entre hipótesis; no se presenta como explicación establecida del calentamiento contemporáneo. En particular, el IPCC (2021, capítulo 7, §7.3.4.5) evalúa como despreciable la contribución de los rayos cósmicos galácticos al forzamiento radiativo efectivo entre 1750 y 2019. Ese balance concierne a ese mecanismo y período; no elimina todo problema geofísico imaginable.

El interés filosófico del caso permite formular tres interrogantes sobre la capacidad de nuestras categorías para orientar el análisis.

La primera pregunta es si basta denominar «contenido» y «forma» para representar y explicar la interacción de los procesos mostrados en ambas figuras. La segunda es si esas dos denominaciones generales bastan para reconstruir con detalle una sola figura. La tercera concierne al análisis conjunto del capítulo del libro resumido en el índice reproducido: ¿cómo se integrarían sus variables, mecanismos y escalas?

La respuesta propuesta es que esas dos denominaciones, por sí solas, no proporcionan toda la especificación necesaria. Ello no demuestra que el materialismo dialéctico disponga únicamente de dos categorías ni que sus categorías clásicas sean inútiles. Señala la necesidad de mediaciones y distinciones operativas cuando se pretende orientar una investigación concreta, como ocurre en el estudio marxiano de la economía política.

La coexistencia de muchas variables abre problemas de clasificación, estimación, predicción, identificación causal y modelización probabilística. La participación de varias ciencias añade problemas de compatibilidad entre conceptos, instrumentos y escalas. Criticar presupuestos filosóficos de una teoría no equivale a descartar automáticamente su contenido empírico por el origen intelectual de sus categorías. La apropiación crítica exige mostrar qué se conserva, qué se transforma y qué resultados sostienen la transformación.

Tómese ahora como ejemplo únicamente las capas de la tierra, como se muestra en la imagen presentada a continuación.

Corte esquemático de la Tierra con corteza, manto, astenosfera, núcleo externo e interno y discontinuidades geológicas.
Figura 4. Capas de la Tierra. Procedencia consignada en el documento: Un Blog de Dibujos / Noches en vela. Se conserva íntegro el esquema histórico y sus rótulos.
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Corte esquemático de la Tierra con corteza, manto, astenosfera, núcleo externo e interno y discontinuidades geológicas.

El esquema rotula corteza, astenosfera, manto externo e interno, núcleo externo e interno, y discontinuidades de Conrad, Mohorovičić, Gutenberg, Lehmann y la que la imagen escribe «Dahn». La nomenclatura del dibujo se conserva como documentación de la figura original; no reemplaza una clasificación geológica actual. El texto y las notas distinguen criterios composicionales y mecánicos, y evitan identificar capas físicas con categorías filosóficas de manera automática.

La imagen de las capas terrestres permite distinguir tres problemas. Primero, la explicación de un proceso puede requerir relaciones entre varios componentes: en el caso de la geodinamo, el núcleo externo líquido, el núcleo interno sólido y las condiciones de intercambio con el manto intervienen de maneras diferentes12. La «unidad» de la esencia alude a una articulación explicativa, no a que todo proceso deba tener exactamente dos componentes ni a que el núcleo geográfico sea automáticamente una esencia filosófica.

Segundo, la selección de componentes depende del problema. En un modelo restringido a ciertas dinámicas del núcleo puede tratarse parte del exterior mediante condiciones de frontera o aproximaciones. No puede concluirse que la corteza o el manto sean universalmente irrelevantes para la geodinámica interna. El manto regula intercambios térmicos que importan para la evolución del núcleo; diferentes preguntas exigen diferentes delimitaciones.

Tercero, el carácter observable de un componente no decide su importancia explicativa. En economía política, el precio es una manifestación que debe explicarse y también un dato relevante para contrastar reconstrucciones teóricas; no se descarta por ser inmediato. La comparación con la Tierra plantea una pregunta metodológica: ¿qué manifestaciones y condiciones deben incluirse para explicar el proceso delimitado? La respuesta requiere argumentos de cada disciplina.

El texto original interroga si en ciertos análisis puede coincidir el contenido seleccionado con la esencia, mientras que en otros es necesario distinguir un contenido más amplio de su articulación esencial. La propuesta de contenido esencial permite explicitar esta diferencia. No autoriza a identificar una capa terrestre con «forma», otra con «contenido» y otra con «esencia» sin explicar su función.

La referencia a la mercancía exige también precisión: valor de uso, valor y valor de cambio no son tres nombres intercambiables. El valor de uso concierne a la utilidad material de la mercancía; el valor remite, en la teoría de Marx, al trabajo abstracto socialmente necesario, y el valor de cambio expresa una relación de manifestación del valor. La utilidad no es una sustancia que, sumada al valor de cambio, produzca el valor. Se conserva la pregunta por la jerarquía y las mediaciones entre estas determinaciones, evitando atribuirles una dominancia universal por analogía con capas geológicas.

La utilidad de distinguir esencia, contenido, forma y apariencia debe evaluarse por las relaciones que permite reconstruir y las preguntas que ayuda a resolver. La imagen sugiere un problema; no constituye por sí sola una prueba de la clasificación filosófica.

Las generalizaciones anteriores se proponen como medios para formular modelos y prácticas experimentales más precisos: permitirían subdividir manifestaciones, distinguir relaciones y explicitar mediaciones según las necesidades teóricas y empíricas de cada investigación. Ésa es la utilidad que se busca, no un resultado demostrado únicamente por introducir categorías.

El desarrollo se vincula con Lecciones de gnoseología marxiana I y con la aspiración de articular sus fundamentos con estudios particulares. Su evaluación exigiría aplicar la propuesta, comparar explicaciones y determinar si la distinción mejora efectivamente el diseño, contraste e interpretación de los modelos. Las subdivisiones deben responder al objeto y a la pregunta, en lugar de multiplicarse sin criterios.

La topología y la geometría ofrecen otra comparación instructiva13. Sus vocabularios no se reducen a abiertos y cerrados: incluyen vecindades, frontera, conexidad, conjuntos disjuntos y, en estructuras con una métrica o uniformidad apropiada, acotación. Un conjunto puede ser simultáneamente abierto y cerrado, o no ser ninguna de las dos cosas; la clasificación depende del espacio y de la topología considerados.

La riqueza de esas categorías permite distinguir propiedades que una descripción binaria no desarrolla por sí sola. Sin embargo, no debe identificarse topología con «interior» ni métrica con «exterior»: se trata de clases de estructura matemática. Las matemáticas también modelan transformaciones, flujos, evolución temporal y relaciones entre espacios; sus definiciones no las condenan a describir sólo una realidad estática.

La lección que aquí se retoma para la investigación marxista es la conveniencia de producir distinciones precisas y articuladas según el problema. Es posible discutir filosóficamente los alcances de una formalización sin desconocer su capacidad para estudiar procesos dinámicos. Una categoría adicional se justifica si aclara relaciones antes confundidas; la cantidad de términos, por sí sola, no asegura un conocimiento más profundo.

Esta riqueza no es sólo una multiplicidad de nombres: permite distinguir dimensiones de las relaciones esenciales. Una equivalencia topológica no decide por sí sola la equivalencia diferenciable, métrica o dinámica. Como muestra el ejemplo de las dos métricas sobre un mismo semiplano, lo que una clasificación no distingue puede ser fundamental para otra explicación. Por ello, «métrico» no equivale a «aparente», ni «topológico» designa la totalidad de la esencia.

La cuestión puede trasladarse a la economía política: si se investiga el valor como determinación fundamental de las mercancías, ¿cómo se reconstruyen conjuntamente el precio de producción y el precio de mercado, denominado «comercial» en el planteamiento inicial? ¿Qué relaciones adicionales exigiría considerar el interés o la renta?

No se presupone que existan sólo dos tipos de precio ni que todas esas determinaciones puedan ordenarse mediante una única escala. La propuesta es utilizar las distinciones desarrolladas para precisar agrupaciones, niveles y mediaciones, junto con las condiciones históricas y gnoseológicas expuestas en Lecciones de gnoseología marxiana I. Su capacidad explicativa necesita demostrarse en un análisis económico concreto.

Valor, precios y niveles de mediación

La pregunta por el precio de producción, el precio de mercado —denominado comercial en el pasaje precedente—, el interés y la renta permite mostrar qué debería aportar la distinción propuesta. Esas determinaciones no se colocan simplemente en círculos concéntricos alrededor del valor. Requieren reconstruir competencia, igualación de la ganancia, condiciones de realización, crédito, propiedad y distribución del excedente, según el objeto estudiado.

Se puede considerar un contenido más amplio de relaciones económicas y, dentro de él, preguntar qué determinaciones son esenciales para explicar un resultado específico. La apariencia de autonomía de un ingreso puede entonces analizarse como una forma social objetiva de manifestación, sin negar que tenga efectos reales. El trabajo consiste en reconstruir mediaciones históricamente determinadas, no en declarar ilusorio cualquier fenómeno que no coincida de modo inmediato con la teoría del valor.

Esta ampliación conserva la aspiración interdisciplinaria del ensayo: aprender de los problemas de organización, escala y observabilidad de otras ciencias. La fecundidad de una analogía se decide por las preguntas que permite precisar; la validez de cada explicación se decide en el campo correspondiente.

VIII.III. Segundo caso de estudio: teoría de la dínamo

Marcos de referencia y fuerzas inerciales

¿Qué son las fuerzas ficticias? Este concepto es, como se verá, de una importancia capital en el proceso de comprensión de los fenómenos naturales desde una perspectiva dialéctica-materialista. Para ello, tómese el ejemplo extraído integrante de (StackExchange, 2012), para lo cual a su vez deben introducirse sintéticamente algunos conceptos preliminares.

De acuerdo con las descripciones gnoseológicas expuestas en (Gómez Julián, Lecciones de gnoseología marxiana I, 2021a, págs. 184-185) usadas por Marx al momento de construir los esquemas de reproducción simple y ampliada, puesto que las categorías que a continuación se expondrán son relativas a sistemas de referencia no inerciales, primero deben introducirse los sistemas de referencia inerciales.

Un sistema de referencia inercial es aquel en el que un cuerpo sometido a fuerza neta nula permanece en reposo o se mueve con velocidad constante en línea recta. Éste es el contenido de la primera ley de Newton. La segunda ley relaciona fuerza neta, masa y aceleración en el dominio de la mecánica newtoniana.

Un marco que se traslada con velocidad constante respecto de un marco inercial es también inercial. Un marco que acelera o rota respecto de él es no inercial; para escribir en ese marco las ecuaciones con una forma semejante a la newtoniana se incorporan términos inerciales. Una aceleración constante tampoco convierte al marco en inercial (OpenStax, University Physics, §5.2).

El documento relaciona esta distinción con los esquemas de reproducción simple y ampliada del capital. La comparación puede conservarse como invitación a examinar condiciones de reproducción y transformación, pero no como equivalencia científica: un cambio de marco físico no es el mismo proceso que una ampliación de la escala de acumulación, y una economía con reproducción simple tampoco es una economía sin dinámica. Cada caso exige sus propias variables, leyes y condiciones.

El pasaje de Einstein (2005, p. 66), aquí traducido y regularizado desde la transcripción del documento, formula el principio especial de relatividad:

Si se elige un sistema de coordenadas K en el que las leyes físicas tienen su forma más simple, esas leyes son válidas también en otro sistema K′ que se traslade uniformemente respecto de K. El carácter «especial» restringe esta equivalencia al movimiento de traslación uniforme; no la extiende sin más al movimiento no uniforme de K′ respecto de K.

Paráfrasis del pasaje citado, no reproducción literal de la traducción de 2005. El principio también es satisfecho por la mecánica galileana y newtoniana en el ámbito al que se refiere la comparación.

Una vez teniendo claros los conceptos anteriores, es posible proceder con la exposición del contenido discutido en (StackExchange, 2012) sobre las fuerzas ficticias.

Al describir un sistema desde un marco acelerado —por tanto, no inercial— aparecen términos que se denominan fuerzas inerciales o ficticias. «Ficticia» significa aquí que el término no representa una interacción adicional entre cuerpos del mismo tipo que una fuerza de contacto o gravitatoria en la descripción inercial. Su dependencia del marco no vuelve imaginario el movimiento relativo que ayuda a describir.

Considérese una bola libre, cuya fuerza neta es despreciable en una región idealizada. No basta decir que el espacio está vacío: el vacío puede contener campos y una bola puede interactuar con ellos. La hipótesis relevante es la ausencia aproximada de fuerza neta sobre la bola en el marco inercial elegido.

Si el observador acelera con aceleración a respecto de ese marco y sus ejes no rotan, medirá para la bola una aceleración relativa −a. En el marco del observador, puede conservarse la forma de la ecuación de movimiento añadiendo F_inercial = −m a. La bola no ha adquirido una nueva interacción desconocida: cambió el marco desde el cual se describe su movimiento.

La inferencia correcta distingue así dos afirmaciones: existe aceleración relativa respecto del marco acelerado, pero no hace falta postular una fuerza física adicional sobre la bola en la descripción inercial. La objetividad del resultado exige explicitar el marco y la transformación entre descripciones.

Marco acelerado sin rotación
m a′ = Ffísica − m amarco

La prima indica la aceleración medida en el marco no inercial; la masa se considera constante en el régimen newtoniano.

Lumen Physics reúne ejemplos cotidianos de marcos acelerados: despegar en avión, doblar una esquina en automóvil, girar en un tiovivo y describir la circulación de un ciclón tropical. El interés de esos ejemplos es mostrar que un mismo movimiento puede describirse desde marcos diferentes y que las ecuaciones deben ajustarse al marco elegido.

El lenguaje de lo que «parece actuar» no implica que la conciencia cree el fenómeno. El movimiento relativo puede medirse objetivamente; la tarea consiste en distinguir las interacciones físicas de los términos asociados a la aceleración o rotación de las coordenadas14. Los efectos inerciales aparecen también con instrumentos ideales, correctamente diseñados y sin error de calibración.

La mediación teórica interviene al interpretar los resultados: qué marco se usa, qué fuerzas se incluyen y qué transformación relaciona la descripción con otra. Pueden ser necesarias correcciones instrumentales en una situación experimental concreta, pero la existencia de fuerzas inerciales no es un defecto del aparato. El caso tampoco necesita apelar a problemas de gravedad cuántica para resultar comprensible15.

La lección gnoseológica es revisar conjuntamente el modelo de descripción y el procedimiento de medición. A veces basta transformar coordenadas o incluir términos inerciales; en otros casos se requiere además adaptar el instrumento, su calibración o su tratamiento de datos. La relación entre teoría y práctica es recíproca: las condiciones de observación orientan la formulación del modelo y las exigencias teóricas pueden motivar nuevos experimentos.

La incorporación de fuerzas inerciales tiene varios alcances metodológicos. Permite escribir ecuaciones respecto de observadores acelerados y rotantes, comparar descripciones y escoger coordenadas adecuadas al problema. Ese cambio de marco es una operación dentro de una teoría física; no constituye por sí solo una nueva teoría de la materia.

Desde la perspectiva dialéctica del ensayo, el ejemplo invita a pensar el movimiento mediante relaciones y mediaciones, sin identificar todo movimiento con un desplazamiento espacial. Elí de Gortari, en Dialéctica de la física, representa una referencia del programa filosófico mencionado. La valoración de ese programa no sustituye la derivación y contrastación de cada ecuación física.

En una descripción puramente traslacional, F_inercial = −m a_marco resume el término correspondiente. En marcos rotantes aparecen además términos centrífugo, de Coriolis y, si varía la velocidad angular, de Euler. La complejidad de la descripción se hace explícita y puede contrastarse con las mediciones.

El ensayo propone una analogía con el papel de la competencia capitalista en la relación entre valores, precios de producción y precios de mercado. En el marco de la teoría de Marx, la formación y redistribución del beneficio y las condiciones de realización del producto requieren mediaciones entre la producción de valor y sus expresiones mercantiles. La circulación no crea por sí sola el valor agregado que la teoría atribuye al trabajo social, aunque interviene en la realización y distribución del valor y en la reproducción del capital.

La analogía busca advertir que una manifestación no se interpreta adecuadamente sin reconstruir el sistema de relaciones que la produce. No establece que la competencia sea literalmente una fuerza inercial ni que transformar valores en precios sea una transformación de coordenadas. «Trabajo», «valor», «fuerza» y «energía» pertenecen aquí a teorías distintas: el trabajo abstracto de la economía política no se mide sin más en julios, y la circulación social no puede eliminarse cambiando de observador.

Conservar la comparación exige, por tanto, precisar su alcance: ayuda a formular preguntas sobre mediaciones, pero no demuestra una identidad matemática entre física y economía. Las relaciones entre valores y precios necesitan argumentos económicos propios, y el tratamiento de marcos acelerados exige sus derivaciones físicas. Una descripción más completa puede ser más adecuada al objeto, sin que «más holista» sea por sí solo un criterio de verificación.

La relación F_inercial = −m a_marco ilustra con claridad ese límite. El término depende de la aceleración del marco y permite describir un movimiento relativo; no prueba una tesis económica. Su utilidad para el análisis y la síntesis16 consiste en mostrar que el resultado observable debe interpretarse mediante condiciones explícitas y no como una apariencia arbitraria.

La geodinamo: generación, organización y manifestación

La teoría de la dínamo17 estudia cómo el movimiento de un fluido eléctricamente conductor puede mantener un campo magnético. En la Tierra intervienen la convección térmica y composicional18, la rotación y sus efectos de Coriolis19, la inducción electromagnética y las pérdidas disipativas. No basta sumar «convección + Coriolis» como si fueran dos ingredientes aislados: deben considerarse sus acoplamientos y las condiciones que permiten la acción de dínamo.

El núcleo externo líquido tiene un papel central en la generación del campo. Las altas temperaturas impiden explicar el campo terrestre como el de un gran imán permanente ordinario. El núcleo interno sólido puede influir mediante su crecimiento, intercambio térmico y composicional y acoplamiento con el fluido circundante; su papel estabilizador no debe presentarse como una consecuencia universal ya demostrada por una sola investigación20.

El problema resulta particularmente adecuado para distinguir campo interno, manifestaciones superficiales y mediaciones inferenciales: una señal medida en la superficie no reproduce íntegramente la estructura del campo en el núcleo.

El caso de la geodinamo como aplicación de la distinción categorial
Plano de análisisPregunta concreta
Manifestación¿Qué variaciones del campo se miden en la superficie o se reconstruyen mediante registros?
Contenido¿Qué fluidos, propiedades conductoras, movimientos, intercambios y fronteras intervienen?
Forma de organización¿Cómo se estructuran el flujo y el campo bajo rotación y restricciones geométricas?
Contenido esencial propuesto¿Qué acoplamientos explican el mantenimiento y la evolución del campo en el modelo considerado?
Contraste¿Qué restricciones imponen los datos geomagnéticos, paleomagnéticos, sísmicos y geodésicos?

La clasificación no sustituye las ecuaciones magnetohidrodinámicas. Su función es hacer visible qué pregunta corresponde a cada descripción y cómo se conectan las partes de la explicación.

El ejemplo también permite precisar la articulación de niveles: describir continuidad y conexiones del dominio fluido no determina por sí solo la conductividad, la geometría de sus fronteras, las condiciones de rotación, la evolución térmica y composicional o la ley que vincula flujo y campo. Según la pregunta y el modelo, algunas de esas relaciones pueden integrar conjuntamente su contenido esencial. La clasificación filosófica no reemplaza los datos físicos ni convierte la topología en una explicación suficiente de la geodinamo.

La relación entre generación interna y manifestación externa muestra tanto la unidad del proceso como la necesidad de distinguir sus mediaciones. Conocer un campo superficial requiere mediciones; explicar su origen exige además modelos de movimientos, propiedades materiales, intercambios energéticos y restricciones observacionales. Ninguna de esas tareas puede sustituirse únicamente por el nombre de una categoría filosófica.

La dificultad filosófica del ejemplo radica en que las estructuras y los procesos interactúan de forma dinámica y no lineal. Las relaciones pueden producir patrones colectivos, reorganizaciones y resultados que no se comprenden enumerando componentes aislados. Hablar de información nueva exige especificar qué magnitud o cambio de organización se estudia; no toda interacción crea información en el mismo sentido técnico.

La autoorganización es un problema a investigar, no una propiedad que deba atribuirse por definición a cualquier sistema llamado complejo. Cuando se afirma que un patrón se autoorganiza, deben explicarse los intercambios de energía o materia, las restricciones y los mecanismos que permiten su formación. La perspectiva dialéctica puede orientar esas preguntas sin reemplazar la investigación de sus respuestas.

Así, la Esencia interactúa con la Forma de manera mediata, a través del contenido (que interactúa con ambas como lo que es mediato en primera instancia, i.e., de manera inmediata –entendida como menos mediata, no necesariamente como inmediata simple y llanamente-). Esta complejidad también radica con el hecho de que todos estos elementos mencionados están, como se diría popularmente, “juntos y revueltos”, pero no lo suficientemente revueltos como para que sea imposible una separación lógica de carácter analítico-sintético, puesto su unidad es relativa, no absoluta21.

El fenómeno es una manifestación objetiva del proceso y puede ofrecer información sobre sus relaciones fundamentales. El contenido comprende componentes y procesos con funciones diferentes; algunos participan directamente en la explicación esencial del problema delimitado, otros proporcionan condiciones, mediaciones o efectos. Las expresiones «más interior» y «más exterior» pueden servir como metáforas de dependencia o mediación, pero su pertinencia espacial depende de cada objeto.

La clasificación geológica ofrece un ejemplo de subdivisión. Gass, Smith y Wilson (2008, p. 52, según la referencia utilizada en el documento) distinguen regiones del manto en la exposición citada. En la terminología geológica general conviene diferenciar manto superior, zona de transición y manto inferior cuando el problema lo requiera; el manto inferior se prolonga hasta el límite con el núcleo externo. Estas divisiones son materiales y dependen de criterios composicionales, mineralógicos o mecánicos, no de asignaciones filosóficas universales.

La posibilidad de establecer divisiones más detalladas apoya la exigencia metodológica de explicitar los criterios de clasificación. No obliga a asignar una categoría filosófica fija a cada capa ni demuestra que la explicación esencial esté siempre en el componente de menor radio.

En la terminología propuesta por esta investigación, «apariencia» nombra una presentación parcial o una comprensión superficial que puede conducir a interpretar inadecuadamente el objeto. Lo superficial no es necesariamente falso: puede ser verdadero y, aun así, insuficiente para explicar el proceso. El fenómeno conserva su objetividad y constituye un punto de partida y de contraste para el conocimiento.

Profundizar supone reconstruir relaciones de forma, contenido y esencia, identificar mediaciones y volver a las manifestaciones con una explicación más determinada. No existe una obligación de recorrer siempre una secuencia rígida «apariencia → fenómeno → forma → contenido → esencia». La investigación real puede avanzar de manera recursiva y corregir su jerarquización inicial. La aprehensión intelectual tampoco clausura el conocimiento: la explicación debe seguir siendo contrastable y revisable.

Ampliación metodológica

De las categorías a una investigación contrastable

El valor de la propuesta depende de su capacidad para orientar operaciones efectivas de investigación. Una taxonomía filosófica puede ordenar preguntas, detectar reducciones y mostrar mediaciones que habían permanecido implícitas. No reemplaza la identificación de mecanismos, la derivación de consecuencias ni la confrontación con evidencia. La aspiración de articular ciencias exige una relación de trabajo entre filosofía y disciplinas, no una subordinación de los resultados a etiquetas prefijadas.

1. Delimitación del sistema y de la pregunta

Debe precisarse si se estudia una génesis histórica, una dinámica presente, una respuesta a perturbaciones o una regularidad estadística. La selección de condiciones de frontera, escalas y variables depende de esa pregunta. Lo externo al sistema modelado puede ser interno a una totalidad más amplia, sin que esa relatividad vuelva indiferente la elección de fronteras.

2. Relación entre observación y explicación

Se distinguen registros, indicadores, resultados derivados y entidades postuladas. Un modelo puede reproducir observaciones mediante mecanismos diferentes; por eso se necesita preguntar qué aspectos están identificados y cuáles siguen siendo compatibles con explicaciones alternativas. El tránsito hacia lo esencial es una tarea de discriminación explicativa, no un alejamiento de los datos.

3. Criterios de importancia explicativa

La selección de relaciones esenciales puede apoyarse en mecanismos establecidos, en dependencias estructurales, en invariancias dentro de un dominio y en cambios previsibles al modificar ciertas condiciones. Ningún criterio aislado vale universalmente. Una alta correlación no basta para demostrar causalidad; una condición necesaria tampoco es siempre una explicación suficiente. La relevancia debe argumentarse respecto del proceso.

4. Articulación entre niveles

Una regularidad macroscópica no se deduce siempre por simple suma de componentes microscópicos. Se investigan agregación, interacción, restricciones, emergencia de patrones y retroacciones. De modo semejante, la prioridad de ciertas relaciones sociales no elimina la autonomía relativa ni la eficacia de instituciones, formas jurídicas o representaciones. Determinar mediaciones permite evitar tanto el reduccionismo como una totalidad invocada sin especificación.

5. Revisión de las categorías

Una clasificación debe modificarse cuando confunde niveles, impide reconocer un mecanismo o no distingue resultados incompatibles. El principio de correspondencia, en el uso metodológico defendido aquí, exige explicar cómo se conserva lo válido de una formulación anterior dentro de una reconstrucción más determinada. La complementariedad propuesta requiere que las perspectivas aporten información articulable y no se limiten a coexistir sin criterios de relación.

La identificación de determinaciones esenciales también exige especificar qué estructura matemática se preserva y para qué pregunta resulta explicativa. Compartir topología no asegura compartir métrica o dinámica; compartir ciertas simetrías tampoco sustituye conocer mecanismos y condiciones. Esta distinción impide convertir una equivalencia parcial en una explicación exhaustiva.

Conclusiones

Esencia, contenido, forma, fenómeno y apariencia son distinciones para investigar una realidad articulada y en transformación. Su diferenciación no rompe la unidad del proceso; evita que esa unidad se convierta en una identidad indiferenciada. La propuesta de contenido esencial busca reconocer relaciones fundamentales dentro de contenidos más amplios y examinar cómo se organizan, se manifiestan y llegan a conocerse.

La esencia se presenta, por tanto, como una unidad relacional susceptible de determinaciones matemáticas múltiples. La topología puede formalizar una de ellas; la diferenciabilidad, la métrica, las estructuras de transformación y la historia del proceso pueden aportar otras. Su articulación, y no la identificación de una sola capa con toda la esencia, orienta la selección del contenido esencial y la explicación de sus manifestaciones.

La distinción entre fenómeno y apariencia permite investigar tanto las manifestaciones objetivas como las condiciones de su presentación parcial o de su interpretación insuficiente. La objetividad de una apariencia social o de un movimiento relativo no obliga a aceptar como verdadera cualquier interpretación inmediata de ellos. Explicar consiste en reconstruir por qué el proceso se presenta de esa manera y qué relaciones permiten comprenderlo.

Los casos climáticos, geodinámicos, matemáticos y económicos muestran problemas diferentes de escala, mediación y jerarquización. Su comparación enriquece las preguntas filosóficas cuando se conservan sus diferencias científicas. La profundidad de una explicación no depende de situarla debajo de una superficie, de multiplicar categorías ni de proclamar una totalidad: depende de las relaciones que logra reconstruir, de sus condiciones de validez y de la evidencia con que puede confrontarse.

El programa permanece abierto. Su robustez requiere definiciones claras, reconstrucción histórica de las categorías, aplicaciones disciplinarias precisas y disponibilidad para corregir hipótesis. La práctica científica y social puede transformar las preguntas y las categorías mediante las cuales se investiga; ésa es una de las consecuencias de asumir seriamente el carácter histórico y procesual del conocimiento.

Aparato de notas · 01—21

Notas y desarrollos complementarios

Se conserva la numeración del documento. Las notas forman parte de la argumentación; sus precisiones se integran con las formulaciones revisadas del cuerpo.

  1. NOTA 01

    Por equilibrio se entiende un estado en el que ciertas contribuciones se compensan, no su destrucción física. En equilibrio mecánico traslacional, la fuerza neta es nula; si se estudia rotación, debe considerarse también el balance de momentos. El equilibrio dinámico y los estados estacionarios requieren criterios adecuados al sistema. La compensación de tendencias no significa aniquilación de los componentes ni demuestra que cualquier objeto tienda a un equilibrio. La formulación original sobre «destrucción mutua relativa» se conserva aquí en su intención de expresar compensación, con esta precisión física.

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  2. NOTA 02

    «Modo de ser» designa aquí la manera determinada en que existe un objeto. Su aspecto ante un observador constituye una manifestación de ese modo, pero no agota su existencia ni sus relaciones. Distinguir carácter y presentación evita definir el ser exclusivamente por su apariencia.

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  3. NOTA 03

    El documento asocia esencia con una mayor homogeneidad y estabilidad. Conviene entender esa homogeneidad como una posible coherencia de organización, no como identidad de sus componentes: una estructura estable puede depender de elementos heterogéneos, asimetrías y relaciones diferenciadas. Su estabilidad mínima debe investigarse, no suponerse por definición.

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  4. NOTA 04

    El acceso a las relaciones esenciales suele ser mediado por abstracciones, modelos, inferencias e instrumentos. Las oposiciones «interno/externo», «estable/móvil» e «inmediato/mediato» expresan acentos de análisis, no propiedades excluyentes que puedan atribuirse universalmente a dos clases de cosas. También un fenómeno observable puede requerir complejas mediaciones instrumentales.

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  5. NOTA 05

    Incertidumbre, medición e interpretación

    La nota original cita una definición divulgativa de la relación de incertidumbre atribuida a Wikipedia (2021): la imposibilidad de determinar simultáneamente, con precisión arbitraria, ciertos pares de magnitudes, como posición y momento lineal. La referencia se conserva en el registro bibliográfico histórico; para fundamentar la discusión se añaden fuentes de investigación sobre las distintas relaciones de incertidumbre.

    Rosental e Iudin (1971, p. 398), en la transcripción utilizada por el documento, exponen lo siguiente:

    «Tesis, formulada por Heisenberg en 1927, de la mecánica cuántica acerca de la imposibilidad de determinar simultáneamente con exactitud la posición de una partícula y su impulso. Las relaciones de incertidumbre se expresan bajo el aspecto de relaciones cuantitativas entre las denominadas indeterminaciones de variables conjugadas; de la posición y del impulso, así como también del tiempo y de la energía. Cuanto menor es la indeterminación de la posición de la partícula, tanto mayor es la indeterminación de su impulso y viceversa. Una relación análoga existe entre las determinaciones del momento del tiempo y de la energía de una partícula. La relación de incertidumbre constituye una característica objetiva de los fenómenos del microcosmo relacionada con la naturaleza corpuscular y ondulatoria de los mismos; las “indeterminaciones” son inherentes al estado real del microobjeto y no denotan, de ningún modo, límite alguno del conocer. Heisenberg y Bohr infirieron la relación de incertidumbre del influjo del instrumento —determinante de la posición de la partícula— sobre el impulso de esta última (por ejemplo, del influjo del orificio en el diafragma a través del cual pasa el electrón, sobre el impulso del electrón) y del influjo del instrumento determinante del impulso de la partícula sobre la posición de esta última en el espacio. De modo análogo se describe la acción de los instrumentos que miden el tiempo sobre la energía de la partícula, y la acción de los instrumentos que miden la energía sobre la posibilidad de la determinación exacta del tiempo. De la relación de incertidumbre se han inferido conclusiones filosóficas de sentido positivista, como la negación de la condicionabilidad causal de los estados de la partícula elemental y la negación de la objetividad del microcosmo, de su independencia respecto a la actividad cognoscitiva (el denominado idealismo “instrumental” [Instrumento]). La crítica, desde posiciones materialistas, de semejantes tergiversaciones idealistas de la mecánica cuántica, ha contribuido a aclarar el sentido verdadero de dicha mecánica».

    Esta cita documenta una interpretación filosófica de la fuente, que debe distinguirse de las restricciones matemáticas. Para posición y momento, la relación de preparación expresa un límite del producto de sus dispersiones en un mismo estado: σx σp ≥ ℏ/2. No describe simplemente la falta de calidad de los instrumentos. Error de medición y perturbación de otro observable constituyen problemas relacionados, pero diferentes (Busch, Lahti y Werner, 2014).

    La imagen del fotón que choca con un electrón permite introducir la perturbación asociada a una medición, pero no constituye una derivación universal de todas las relaciones de incertidumbre. Tampoco se puede concluir que medir una perturbación gravitatoria elimine esas restricciones y reduzca a cero cualquier error. Una propuesta de medición gravitatoria tendría que especificar su interacción, sus observables y sus propios límites; no invalida por sí misma el formalismo cuántico.

    La definición operacional de un procedimiento no obliga a adoptar una ontología idealista. Del mismo modo, rechazar el idealismo no permite desconocer restricciones físicas verificadas. La objetividad del mundo es compatible con límites precisos sobre lo que una teoría atribuye simultáneamente a sus estados y mediciones. La relación energía–tiempo exige un tratamiento específico: en el formalismo usual el tiempo no cumple siempre el mismo papel de operador que la posición, de modo que no debe trasladarse mecánicamente la relación posición–momento.

    La preocupación original por la causalidad, la objetividad y la capacidad humana de conocer permanece abierta como discusión filosófica. Debe distinguirse de afirmaciones empíricas o matemáticas concretas y someter cada una a la argumentación que le corresponde.

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  6. NOTA 06

    El documento reemplaza «global» por «general» en la cita de Rosental e Iudin para subrayar que las relaciones esenciales no se consideran un determinante único y absoluto. Al conservar esa versión se hace explícita la intervención: no debe atribuirse el reemplazo a la redacción literal de la fuente. Las condiciones externas, las mediaciones y las contingencias también pueden intervenir en el desarrollo.

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  7. NOTA 07

    Una forma puede expresar parcialmente un contenido. La intensidad de esa parcialidad y la información recuperable dependen del problema. No se supone que toda forma exprese siempre «mínimamente» su contenido ni que una misma proporción de información valga para todos los fenómenos.

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  8. NOTA 08

    Aufheben: negar, conservar y superar

    El documento cita a Hegel (1968, pp. 97–98) para señalar el doble sentido del verbo alemán: «significa tanto la idea de conservar, mantener, como, al mismo tiempo, la de hacer cesar, poner fin». Ésa es precisamente la tensión lingüística de Aufheben; no hace falta sostener que al alemán le faltaba una palabra que incluyera conservar. Se regulariza la grafía, que aparecía también como «Auffheben».

    En esta lectura, eliminar y conservar no son dos actos totalmente separados: se niega una determinación conservando momentos de ella en una configuración transformada. La expresión «eliminar–conservar–superar» ayuda a explicarlo, pero no debe convertirse en una receta universal de tres pasos. La conservación y la negación son determinadas por el proceso y no necesariamente simétricas.

    Dri (2007, p. 48), según la cita incorporada por el autor, explica que en la Fenomenología del espíritu el sujeto atraviesa configuraciones en las que la anterior queda eliminada, conservada y superada. La observación de la página 49 diferencia esa transformación de una mera mezcla de ingredientes heterogéneos. La traducción «superación» necesita, por ello, un desarrollo conceptual que haga visible lo conservado y lo negado.

    Sin embargo, «síntesis» no debe reducirse en todos sus usos a mezclar dos sabores. En este ensayo, análisis y síntesis designan operaciones de distinción y reconstrucción de relaciones dentro de una totalidad. Que una totalidad tenga unidad no implica que sea homogénea en todos sus componentes: la heterogeneidad interna puede ser constitutiva de su organización.

    Las comparaciones originales con microestado y macroestado, con las relaciones entre valores y precios y con la dualidad onda–partícula se conservan como problemas de articulación entre descripciones. No constituyen identidades entre teorías ni prueban por analogía una tesis sobre Hegel. La totalidad puede ser un individuo, un colectivo o un sistema delimitado; en cada caso hay que identificar las relaciones que permiten tratarla como tal.

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  9. NOTA 09

    Para situar a Mark Moiséievich Rosental y sus compilaciones, el documento remite a Filosofía en la Unión Soviética y a la entrada biográfica de Rosental del Proyecto Filosofía en español. Se conservan ambos enlaces y la referencia a las distintas ediciones del diccionario.

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  10. NOTA 10

    La obra de Kilifarska, Bakhmutov y Melnyk utiliza conceptos y discusiones vinculados con la literatura climática, incluido el IPCC, según la referencia al prefacio (p. viii) recogida por el documento. Ello no significa que cada hipótesis del libro represente una conclusión del IPCC. El Panel fue creado en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente; sus evaluaciones abarcan las bases científicas, impactos, adaptación y mitigación del cambio climático. Aquí se distingue el empleo de un vocabulario compartido de la validación de una hipótesis específica. Se corrige la errata «alienados» por «alineados» en el sentido que pretendía la nota original.

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  11. NOTA 11

    La litosfera es la envoltura mecánicamente rígida que comprende la corteza y la parte superior del manto. Su espesor es variable y no se limita en general a 10–50 km; no debe confundirse con el espesor de la corteza. La distinción composicional corteza–manto y la distinción mecánica litosfera–astenosfera responden a criterios diferentes. Esa diferencia es pertinente para el argumento sobre niveles de clasificación.

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  12. NOTA 12

    Las denominaciones «núcleo interno» y «núcleo externo» comparan posiciones dentro del núcleo terrestre: ambos se encuentran en el interior del planeta. La observación del documento evita confundir el adjetivo «externo» con exterior a la Tierra. Su importancia explicativa, sin embargo, no se deriva exclusivamente de esa posición espacial.

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  13. NOTA 13

    El argumento no afirma que el marxismo sólo disponga de esencia–fenómeno y contenido–forma ni que investigue la realidad con dos categorías. Sostiene que ciertas preguntas pueden exigir distinciones adicionales, compatibles con una reconstrucción del conjunto. Los objetos aparecen mediante fenómenos y se investigan como procesos con historia y condiciones de manifestación. El conocimiento cambia porque es parcial y revisable, y porque los procesos estudiados también pueden transformarse. Esta doble historicidad justifica examinar y, cuando sea necesario, reformular las categorías abstractas.

    La ampliación sobre estructuras matemáticas de lo esencial precisa este criterio: las categorías filosóficas no se identifican una a una con ramas matemáticas. Preservar continuidad no agota la preservación de relaciones métricas, de una dinámica o de restricciones históricas. Las distintas equivalencias deben definirse y su relevancia explicativa debe justificarse.

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  14. NOTA 14

    En mecánica newtoniana, la fuerza neta determina la variación del momento lineal; con masa constante se obtiene F = m a. Las interacciones pueden producir cambios de movimiento y deformaciones. Una fuerza inercial es un término dependiente del marco acelerado, no una interacción adicional que deba tener siempre una fuerza real equivalente actuando sobre el mismo cuerpo. Que una descripción use ese término no implica que distorsione una medición bien realizada. «Fuerza ficticia», «fuerza inercial» y «pseudofuerza» son las denominaciones que aquí se comparan.

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  15. NOTA 15

    El documento plantea un problema de compatibilidad entre teorías físicas que conviene delimitar: la mecánica cuántica y la relatividad especial se articulan en teorías cuánticas de campos; el problema de construir una teoría cuántica completa y empíricamente establecida de la gravitación es diferente. La validez de teorías en dominios distintos no exige que una refute automáticamente a la otra. La investigación de gravedad cuántica tiene una historia mucho más extensa que una década y no es necesaria para derivar las fuerzas inerciales de la mecánica clásica. La nota se conserva con esa distinción entre dominios, aproximaciones y cuestiones abiertas.

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  16. NOTA 16

    La expresión «analítico–sintético» remite a distinguir relaciones y reconstruir su articulación, siguiendo el uso metodológico desarrollado en Lecciones de gnoseología marxiana I. No debe identificar sin explicación síntesis, mezcla y Aufheben. El trabajo de abstracción conserva su vínculo con el contraste empírico y con la práctica.

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  17. NOTA 17

    Qué explica la teoría de la dínamo

    La nota original remite a una entrada de Wikipedia (2021) apoyada en el artículo de Axel Brandenburg (2007), Hydromagnetic dynamo theory. Se incorpora directamente la referencia especializada. La teoría estudia cómo un fluido conductor en movimiento puede regenerar un campo magnético y compensar pérdidas disipativas durante tiempos prolongados.

    La Tierra, el Sol y otros cuerpos astrofísicos presentan condiciones distintas. En la geodinamo interviene el fluido metálico del núcleo externo; en el caso solar, plasma y procesos distribuidos en regiones de la estrella, cuya descripción no debe reducirse sin matices a un único lugar. La mención original de Mercurio y de planetas jovianos se conserva como parte del alcance planetario del problema, no como afirmación de un mecanismo idéntico en todos ellos.

    Las ecuaciones magnetohidrodinámicas relacionan movimiento del fluido y campo electromagnético. No basta que el material rote o conduzca electricidad: deben investigarse el flujo, las propiedades del medio, las escalas y las condiciones de excitación y mantenimiento de la dínamo. Se corrige la errata «convence» por «convecta» en la descripción del fluido.

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  18. NOTA 18

    La convección es transporte asociado al movimiento de un fluido y constituye uno de los mecanismos de transferencia de calor, junto con conducción y radiación. La evaporación no es sinónimo de convección. En el núcleo, además de la flotabilidad térmica, las diferencias de composición pueden impulsar movimientos; por eso se distingue convección térmica y composicional.

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  19. NOTA 19

    Coriolis y fuerza centrífuga

    En un marco de ejes que rota con velocidad angular Ω, la fuerza de Coriolis sobre una masa m con velocidad relativa v′ es FCor = −2m Ω × v′ = 2m v′ × Ω. La fuerza centrífuga es Fcf = −m Ω × (Ω × r). La forma del documento, m Ω × (r × Ω), es equivalente a esta última. Aquí se explicitan las convenciones y el carácter relativo de la velocidad.

    La centrífuga depende de la posición respecto del eje y de la velocidad angular. Coriolis depende de la velocidad relativa y de la rotación del marco; no de «dos velocidades angulares», como indicaba la repetición de palabras de la nota. Si Ω varía con el tiempo aparece también el término de Euler, FE = −m (dΩ/dt) × r. Los términos corresponden a condiciones definidas del marco y no exigen aceleración de magnitud variable: una rotación uniforme ya da lugar a un marco no inercial.

    El tiovivo permite distinguirlos. Una persona mantenida a radio fijo requiere una interacción que produzca su aceleración centrípeta en la descripción inercial; en la descripción rotante aparece el término centrífugo. Si camina radialmente respecto de la plataforma, su velocidad relativa da lugar al término de Coriolis. Las fuerzas de contacto y las restricciones del movimiento deben incluirse para determinar la trayectoria real; no se puede inferirla sólo de la sensación del observador.

    La velocidad tangencial y la velocidad angular son magnitudes diferentes. Si la persona está inicialmente en reposo respecto de la plataforma, su velocidad tangencial inercial es Ω × r. Al cambiar de radio, la evolución depende de las interacciones y de los momentos aplicados, no de una regla universal que conserve esa velocidad tangencial. La explicación pedagógica puede consultarse en OpenStax, §6.4.

    Finalmente, que una expresión no contenga explícitamente la posición no demuestra que sea ajena a toda consideración topológica ni prueba que se trate de un efecto sin causa. La relación entre métrica, geometría, topología y causalidad no se deduce de la presencia o ausencia de una sola variable en una ecuación. La referencia del documento a StackExchange (2014) carecía de identificación suficiente; se conserva en el registro bibliográfico de procedencia y se fundamentan aquí las precisiones mediante una fuente docente identificable.

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  20. NOTA 20

    Campo interno, señales superficiales y fuentes de energía

    Buffett (2010) obtiene una estimación indirecta del campo magnético interno a partir de la disipación de movimientos de marea y sus efectos sobre la nutación terrestre. La diferencia entre campo interno y señales superficiales resulta pertinente para discutir mediación: los observables restringen una reconstrucción, sin ser una copia completa del mecanismo.

    Aubert, Labrosse y Poitou (2009) estudian modelos de evolución de la geodinamo que combinan termodinámica del núcleo y simulaciones numéricas. En la discusión citada por el documento, el incremento de potencia asociado a la nucleación del núcleo interno puede ir acompañado de un desplazamiento de la región de generación del campo, de modo que el aumento interno no se refleja necesariamente con igual intensidad en la superficie. La existencia de mediaciones puede atenuar una señal sin volver irreal el proceso.

    La nota original remite además a Science 2.0, bajo una fecha consignada como 2020. La información correspondiente se encuentra también en el comunicado de la Universidad de California, Berkeley, publicado por Robert Sanders el 16 de diciembre de 2010. Allí se recoge una estimación de Buffett de que alrededor del 60 % de la potencia considerada procede de la exclusión de elementos ligeros durante el crecimiento del núcleo interno. Se trata de una estimación situada en esa discusión y fecha, no de una proporción universal e invariable de toda la energía terrestre.

    El crecimiento del núcleo interno puede contribuir a la flotabilidad composicional del núcleo externo. Su influencia no debe reducirse a una sustancia que «estabiliza» por sí sola el campo, ni la estimación de una contribución energética demuestra una ley filosófica según la cual uno de dos componentes siempre domine la evolución de cualquier objeto. El caso sirve para investigar funciones diferenciadas y dependencias; la jerarquía debe determinarse mediante modelos y evidencia.

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  21. NOTA 21

    La unidad de los componentes es histórica y condicionada. La posibilidad de distinguirlos analíticamente no exige que estuvieran separados materialmente en la génesis del objeto, ni garantiza una descomposición única. La investigación debe justificar la división que realiza y reconstruir después las interacciones que esa división permite estudiar.

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Fuentes y procedencia

IX. Referencias

La información de las ediciones históricas se conserva según el documento. Las fuentes complementarias fundamentan precisiones de esta edición; los datos no identificados se señalan sin completarlos por conjetura.

Bibliografía del cuerpo original

  • Einstein, A. (2005). The Foundation of the General Theory of Relativity. En 100 Years of Gravity and Accelerated Frames: The Deepest Insights of Einstein and Yang-Mills (pp. 65–119). World Scientific. Traducción citada por el documento; trabajo original de 1916.
  • Frolov, I. T. (1984). Diccionario de filosofía (O. Razinkov, trad.). Editorial Progreso. Colección de diccionarios y fuentes filosóficas.
  • Gass, I., Smith, P. y Wilson, R. (2008). Introducción a las ciencias de la Tierra. Reverté. Edición y páginas según la referencia utilizada en el documento.
  • Kilifarska, N. A., Bakhmutov, V. G. y Melnyk, G. V. (2020). The Hidden Link between Earth’s Magnetic Field and Climate. Elsevier. Fuente de los materiales climáticos y geomagnéticos reproducidos.
  • Lumen Physics. (consulta del documento: 10 de abril de 2021). Fictitious Forces and Non-inertial Frames: The Coriolis Force. Capítulo docente citado.
  • Marx, K. (2007). Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse), 1857–1858 (vol. I). Siglo XXI.
  • Gómez Julián, J. M. (2020). Algunas reflexiones sobre la distribución binomial negativa II: un análisis teórico y aplicado. Documento publicado bajo el seudónimo Isadore Nabi. Documento de referencia. URL histórica consignada en el PDF: archivo original.
  • Gómez Julián, J. M. (2021a). Lecciones de gnoseología marxiana I. Documento publicado bajo el seudónimo Isadore Nabi. Enlace consignado en el documento histórico.
  • Gómez Julián, J. M. (2021b, 2 de abril). Una interpretación multidisciplinaria de los espacios característicos, vectores característicos y valores característicos. Publicado bajo el seudónimo Isadore Nabi. Documento de referencia. URL histórica: archivo original.
  • Real Academia Española. (consulta consignada: 5 de julio de 2020). Inherente. Diccionario de la lengua española.
  • Rosental, M. (1961). Los problemas de la dialéctica en «El Capital» de Marx. Ediciones Pueblos Unidos.
  • Rosental, M. e Iudin, P. (1971). Diccionario filosófico. Tecolut. Se conservan las páginas de la edición citada. Colección digital de referencia.
  • Physics Stack Exchange. (2012, 24 de abril). How fictitious are fictitious forces?. Discusión citada por el documento. Fuente de intercambio y explicación, diferenciada de las fuentes de investigación y docencia añadidas.
  • Physics Stack Exchange. (2012, 8 de febrero). Why can’t we think of free fall as upside down rocket?. Discusión citada.
  • Un Blog de Dibujos. (consulta consignada: 9 de abril de 2021). Capas de la Tierra. Noches en vela. Procedencia indicada en el documento. La fecha de consulta no se identifica con la fecha de publicación de la página.

Fuentes citadas en las notas y referencias indirectas

  • Hegel, G. W. F. (1968). Ciencia de la lógica. Solar / Hachette. Referencia citada en la nota sobre Aufheben (pp. 97–98).
  • Dri, R. (2007). Hegel y la lógica de la liberación: la dialéctica del sujeto-objeto. Biblos. Referencia en el programa del autor, Universidad de Buenos Aires.
  • De Gortari, E. (1964). Dialéctica de la física. Universidad Nacional Autónoma de México. Catálogo histórico de la UNAM. Se identifica la edición de 1964; el documento no precisaba una edición concreta.
  • Buffett, B. A. (2010). Tidal dissipation and the strength of the Earth’s internal magnetic field. Nature, 468, 952–954. doi:10.1038/nature09643.
  • Aubert, J., Labrosse, S. y Poitou, C. (2009). Modelling the palaeo-evolution of the geodynamo. Geophysical Journal International, 179(3), 1414–1428. doi:10.1111/j.1365-246X.2009.04361.x.
  • Brandenburg, A. (2007). Hydromagnetic dynamo theory. Scholarpedia, 2(3), 2309. doi:10.4249/scholarpedia.2309.
  • News Staff. (s. f.). First Measurement of Magnetic Field Inside Earth’s Core. Science 2.0. Página de divulgación mencionada en la nota 20. El documento atribuía esta referencia a 2020 sin una ficha bibliográfica completa; no se mantiene esa fecha como dato verificado.
  • Wikipedia. (2021, referencia histórica sin versión identificada). Entradas relativas a principio de incertidumbre y teoría de la dínamo. El documento no consignó títulos/versiones y enlaces completos; se conserva la procedencia sin inventar una revisión concreta. Las precisiones de esta edición remiten a Busch, Lahti y Werner, y a Brandenburg.
  • Physics Stack Exchange. (2014, referencia histórica incompleta). Discusión sobre fuerzas centrífuga y de Coriolis citada en la nota 19. El documento no suministra título, autor ni enlace que permitan identificarla inequívocamente. Para el desarrollo físico se añade OpenStax; no se inventan los datos ausentes.
  • Referencias indirectas conservadas: Herschel (1801), mencionado a través de Kilifarska, Bakhmutov y Melnyk (2020); Marx y Engels, tomo XXV, parte II, p. 384, citado a través de Rosental e Iudin (1971, p. 148). Las menciones a Lenin, Dussel, Born, Schrödinger, de Broglie, Bohm, Durkheim, Kant, Berkeley y Hume identifican interlocutores o antecedentes del argumento; no se les atribuyen aquí citas textuales adicionales ni fichas de obras que el documento no especifica.

Referencias complementarias de esta edición

Nota editorial

Sobre esta edición

El ensayo histórico, publicado el 10 de abril de 2021 con el seudónimo Isadore Nabi, se presenta con la autoría actual de JOSÉ MAURICIO GÓMEZ JULIÁN. Las autocitas se normalizan bajo ese nombre y la bibliografía conserva la información de procedencia necesaria para identificar las publicaciones anteriores.

Esta edición íntegra desarrolla los ocho apartados argumentales, todas sus subdivisiones y casos, las cuatro figuras, las 21 notas y las referencias del documento de 41 páginas. La numeración de notas se conserva; el índice se adapta a la navegación del texto. Las ilustraciones son las del PDF y mantienen su información y sus colores de referencia. Los pies de figura añaden contexto y las figuras pueden abrirse a mayor tamaño dentro de esta misma página.

Se regularizan ortografía, puntuación, grafías y cortes de línea. Se completan las transiciones inconclusas de las páginas 21, 24 y 34 mediante desarrollo explicativo. La referencia a Frolov (1984, p. 142) de la página 5 estaba seguida por una cita sin contenido: no se fabrica una cita para llenarla; se conserva el autor y se desarrolla la cuestión con los pasajes efectivamente presentes y las referencias identificadas. Las citas extensas se transmiten desde el documento histórico, con normalización tipográfica; cuando una atribución es indirecta se indica su procedencia.

Las revisiones sustantivas precisan: estabilidad relativa y mutabilidad de la esencia; relación entre realidad y percepción; interconexión de los planos objetivo y cognoscitivo; carácter autoral de las denominaciones Bohr–Marx; formalización de sistemas caóticos; diferencia entre período climatológico y tamaño muestral; clasificación de forzamientos; alcance del caso geomagnético; límites de las analogías geológicas y económicas; marcos inerciales y fuerzas de referencia; incertidumbre cuántica; Aufheben y criterios de organización material. Las formulaciones físicamente incorrectas se reformulan, conservando el problema que pretendían examinar, y se identifican los datos bibliográficos que el original dejó incompletos.

Las tablas de orientación, las explicaciones operativas, el apartado metodológico y las conclusiones desarrollan el argumento de esta edición. No se atribuyen como citas a los autores históricos. El archivo descargable conserva el documento de procedencia para comparar formulaciones y paginación.

Esta revisión incorpora una ampliación sobre la articulación de determinaciones conjuntistas, topológicas, diferenciables, métricas, algebraico-operacionales e histórico-dinámicas, a partir del manuscrito del autor Geometría, historia y legalidad. Añade un ejemplo de métricas no isométricas sobre el mismo soporte topológico y diferenciable, explicita la diferencia entre invariancia y relevancia explicativa y conecta esa distinción con contenido esencial, geodinamo, metodología y conclusiones. El programa filosófico del manuscrito se distingue de los resultados establecidos; no se importa como teorema general la determinación de toda legalidad física.


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