“Is that to say we are against Free Trade? No, we are for Free Trade, because by Free Trade all economical laws, with their most astounding contradictions, will act upon a larger scale, upon the territory of the whole earth; and because from the uniting of all these contradictions in a single group, where they will stand face to face, will result the struggle which will itself eventuate in the emancipation of the proletariat.”
Karl Heinrich Marx · Marx-Engels Collected Works, Vol. VI, p. 290
Bellman, R. (1972). Dynamic Programming (Sexta Impresión ed.). New Jersey: Princeton University Press.
Dunn, K. G. (3 de Marzo de 2021). Process Improvement Using Data. Hamilton, Ontario, Canadá: Learning Chemical Engineering. Obtenido de 6.5. Principal Component Analysis (PCA) | 6. Latent Variable Modelling: https://learnche.org/pid/PID.pdf?60da13
Jollife, I. (2002). Principal Component Analysis. New York: Springer-Verlag.
Siguiendo a (Lakshmanan, 2019), es necesario definir las diferencias entre re-escalamiento, normalización y estandarización. Re-escalar un vector significa realizar alguna combinación lineal sobre él, es decir, “(…) sumar o restar una constante y luego multiplicar o dividir por una constante, como lo haría para cambiar las unidades de medida de los datos, por ejemplo, para convertir una temperatura de Celsius a Fahrenheit.” A su vez, normalizar un vector “(…) la mayoría de las veces significa dividir por una norma del vector. También se refiere a menudo al cambio de escala por el mínimo y el rango del vector, para hacer que todos los elementos se encuentren entre 0 y 1, lo que lleva todos los valores de las columnas numéricas del conjunto de datos a una escala común.”, mientras que estandarizar un vector significa “(…) la mayoría de las veces significa restar una medida de ubicación y dividir por una medida de escala. Por ejemplo, si el vector contiene valores aleatorios con una distribución gaussiana, puede restar la media y dividir por la desviación estándar, obteniendo así una variable aleatoria “normal estándar” con media 0 y desviación estándar 1.”
II. Razones generales de uso
En general, las razones para realizar alguno de los tres ajustes anteriores en la etapa de preprocesamiento de los datos son diferentes para cada uno. Así, las razones por las que se debe estandarizar tienen que ver con que la estandarización “(…) de las características alrededor del centro y 0 con una desviación estándar de 1 es importante cuando comparamos medidas que tienen diferentes unidades. Las variables que se miden a diferentes escalas no contribuyen por igual al análisis y podrían terminar creando un sesgo”. En la misma dirección, “(…) el objetivo de la normalización es cambiar los valores de las columnas numéricas en el conjunto de datos a una escala común, sin distorsionar las diferencias en los rangos de valores. Para el aprendizaje automático, no todos los conjuntos de datos requieren normalización. Solo se requiere cuando las características tienen diferentes rangos.”
III. Contextos de aplicación
La normalización es una buena técnica para usar cuando la distribución de sus datos o cuando sabe que la distribución no es gaussiana. La normalización es útil cuando sus datos tienen escalas variables y el algoritmo que se está utilizando no hace suposiciones sobre la distribución de las observaciones o puntos de datos, como k vecinos más cercanos y redes neuronales artificiales.
La estandarización asume que sus datos tienen una distribución gaussiana (curva de campana). Esto no tiene que ser estrictamente cierto, pero la técnica es más efectiva si su distribución de atributos es gaussiana. La estandarización es útil cuando sus datos tienen escalas variables y el algoritmo que está utilizando hace suposiciones acerca de que sus datos tienen una distribución gaussiana, como regresión lineal, regresión logística, entre otras.
Como se señala en el lugar citado, la normalización es recomendable cuando no conoce la distribución de las observaciones o cuando sabe que la distribución no es gaussiana. La normalización es útil cuando las observaciones tienen escalas variables y el algoritmo empleado no hace suposiciones sobre la distribución de las observaciones, como lo son K-vecinos más cercanos y las redes neuronales artificiales. Por otro lado, la estandarización asume que las observaciones tienen una distribución gaussiana. Esto no tiene que ser estrictamente cierto, pero la técnica es más efectiva si las observaciones siguen tal distribución. La estandarización es útil cuando los datos tienen escalas variables y el algoritmo que se está utilizando hace suposiciones acerca de que los datos tienen una distribución gaussiana, como es el caso de la regresión lineal, la regresión logística y el análisis discriminante lineal.
IV. Algunas razones teóricas por las que el re-escalamiento, la normalización y la estandarización pueden robustecer a los algoritmos numéricos y a la calidad de los datos
En el contexto del aprendizaje automático a la estandarización se le conoce como re-escalamiento de características[i](por su nombre en inglés, “feature scalling”) y consiste, siguiendo a (Saini, 2019), en poner los valores en el mismo rango o escala para que ninguna variable esté dominada por la otra y, con ello, se pueda estudiar su relación en términos de la menor heterogeneidad posible. La razón por la que la normalización contribuye a mejorar la robustez del algoritmo K-vecinos más cercanos es porque este algoritmo emplea la función distancia euclidiana, la cual es significativamente sensible a las magnitudes de las características, por lo que se deben normalizar (en el sentido antes definido) de tal forma que “todas pesen igual”. En el caso de la utilización del análisis de componentes principales (PCA) es de importancia fundamental el re-escalar las variables de estudio, porque ya que el PCA busca capturar (en las variables resultantes tras la reducción de dimensionalidad) la mayor variabilidad posible y siendo esto así, las características de mayor magnitud tendrán mayor variabilidad, por lo que estas características tendrán más peso (lo cual no necesariamente cierto en la totalidad de las ocasiones) y ello puede conducir al investigador a conclusiones falsas o a verdades a medias.
Por otro lado, considerando no el PCA globalmente sino únicamente la metodología numérica que lo orquesta, i.e., el método del gradiente descendiente, es posible acelerar el descenso de gradientes mediante el re-escalamiento, lo que implica una disminución considerable del costo computacional. Esta mejora en el desempeño de la metodología referida se debe a que θ descenderá rápidamente en rangos pequeños y lentamente en rangos grandes, por lo que oscilará ineficazmente hasta el óptimo cuando las variables sean muy desiguales, aspecto que corrige el re-escalamiento.
Por otro lado, el re-escalamiento tiene impacto en la calidad de los datos y es un proceso que se realiza en la etapa conocida como preprocesamiento.
Como se señala en (PowerData, 2016), “El preprocesamiento de datos es un paso preliminar durante el proceso de minería de datos. Se trata de cualquier tipo de procesamiento que se realiza con los datos brutos para transformarlos en datos que tengan formatos que sean más fáciles de utilizar (…) En el mundo real, los datos frecuentemente no están limpios, faltan valores clave, contienen inconsistencias y suelen mostrar ruido, conteniendo errores y valores atípicos. Sin un preprocesamiento de datos, estos errores en los datos sobrevivirían y disminuirían la calidad de la minería de datos (…) La falta de limpieza adecuada en los datos es el problema número uno en data warehousing. Algunos de las tareas de preprocesamiento de datos son las siguientes (…) Rellenar valores faltantes (…) Identificar y eliminar datos que se pueden considerar un ruido (…) Resolver redundancia (…) Corregir inconsistencias (…) Los datos están disponibles en varios formatos, tales como formas estáticas, categóricas, numéricas y dinámicas (…) Algunos ejemplos incluyen metadatos, webdata, texto, vídeo, audio e imágenes. Estas formas de datos tan variadas contribuyen a que el procesamiento de datos continuamente se encuentre con nuevos desafíos (…) Además de manejar datos faltantes, es esencial identificar las causas de la falta de datos para evitar que esos problemas evitables con los datos no vuelvan a ocurrir. Las soluciones para datos faltantes incluyen rellenar manualmente los valores perdidos y rellenar automáticamente con la palabra “desconocido” (…) La duplicación de datos puede ser un problema importante en minería de datos, ya que a menudo hace que se pierdan negocios, se pierda el tiempo y sea difícil de tratar. Un ejemplo común de un problema de duplicación de datos típico incluye varias llamadas de ventas al mismo contacto. Las posibles soluciones implican actualizaciones de software o cambiar la forma en que tu negocio controla la gestión de relaciones con clientes. Sin un plan específico y el software adecuado, es difícil eliminar la duplicación de datos (…) Otra fuente común de duplicación de datos es cuando una empresa tiene un número excesivo de bases de datos. Como parte de su preprocesamiento de datos debe revisar periódicamente oportunidades para reducir y eliminar algunas de esas bases de datos. Si no se hace, la duplicación de datos es probable que sea un problema recurrente con el que vas a tener que lidiar una y otra vez (…) Alcanzar la calidad de datos en minería de datos (…) La mayoría de las empresas quieren hacer un mejor uso de sus extensos datos, pero no están seguros acerca de por dónde empezar. La limpieza de datos es un primer paso prudente de un largo camino hacia la mejora de la calidad de los datos. La calidad de los datos puede ser un objetivo difícil de alcanzar sin una metodología eficaz que acelere la limpieza de datos: 1. Reconocer el problema e identificar las causas fundamentales (…) 2. Creación de una estrategia y visión de calidad de datos (…) 3. Priorizar la importancia de los datos (…) 4. Realización de evaluaciones de datos (…) 5. Estimación del ROI para mejorar la calidad de los datos frente al coste de no hacer nada (…) Establecer la responsabilidad de la calidad de los datos.”
Como señala (GeeksforGeeks, 2019), el re-escalamiento es un paso del preprocesamiento de datos que se aplica a variables independientes o características de los datos. Básicamente, ayuda a normalizar los datos dentro de un rango particular. A veces, también ayuda a acelerar los cálculos en un algoritmo, como se mencionó anteriormente.
Finalmente, es necesario acotar que las metodologías de naturaleza numérica-algorítmica conocidas como Naive Bayes, Análisis de Discriminante Lineal, Modelos de Árboles y todo procedimiento estadístico-matemático de la naturaleza antes descrita que no se base metodológicamente en la aplicación (de una u otra forma) de la función distancia del espacio en el que se analicen los datos, que es lo que en Ciencia de Datos se conoce como “algoritmos basados en la distancia”.
Como es ampliamente conocido, la matriz insumo-producto (de ahora en adelante, MIP) es un cuadro estadístico de naturaleza macroeconómica y de presentación desagregada, el cual cristaliza la totalidad de la actividad económica anual de forma desagregada, que a su vez representa una especie de radiografía del sistema de economía política capitalista. En este sentido, la MIP es de importancia fundamental para estudiar el desempeño del sistema, sea en un período anual o a largo plazo. En el análisis de los fenómenos económicos, el abordaje estadístico-matemático[1] de las MIP es característico de la escuela marxista conocida como Nueva Interpretación, muy poco usado es en otras escuelas marxistas y en la ortodoxia, i.e., la escuela neomarginalista (mal llamada “neoclásica”), el análisis insumo-producto no es de especial interés desde más o menos la prehistoria de la síntesis neomarginalista, que data de la época de Paul Samuelson y Robert Solow suscitada alrededor del punto medio del epílogo del siglo pasado.
Existen investigaciones teóricas, como la de (Kuroki, 1985), en las que se afirma que existe en el largo plazo un proceso de ecualización de las tasas de ganancia industriales si y solo si los sectores del sistema de economía política están altamente interrelacionados. Al respecto, señala Kuroki que “Entonces podríamos concluir que solo el sistema en el que ambos sectores usan relativamente mucho la producción del otro como su propio insumo y, por lo tanto, el grado de interdependencia técnica es grande, tiene la tasa uniforme de ganancia estable (es decir, por ejemplo, la economía donde se necesita mucho trigo para hacer hierro y al mismo tiempo se usa mucho hierro para producir trigo).” (Kuroki, 1985, págs. 48-49). En esta investigación, se desea demostrar empíricamente que ese supuesto siempre se cumple, al menos para el caso de la economía política hegemónica a nivel planetario de las últimas décadas, puesto que se asume que es el caso representativo. Por ello, se estudiará el caso de Estados Unidos, así como en su momento por los mismos motivos metodológicos Marx estudió a Inglaterra.
Debido a lo anterior, la MIP se erige, por consiguiente, en el recurso estadístico idóneo por antonomasia para semejante tarea. Como es sabido, la MIP está compuesta en sus filas por los diferentes sectores que componen la producción de una economía, mientras que en sus columnas está compuesta por el consumo productivo (consumo intermedio) intersectorial (incluyendo el autoconsumo sectorial), i.e., por el desglose del consumo intermedio que cada sector realiza de los otros sectores y de sí mismo, necesario para un determinado nivel de producto final. En el SCN de U.S., la MIP se presenta seccionada en dos partes, por un lado, los conocidos cuadros de producción y, por otro lado, los cuadros de usos. Los cuadros de producción contienen en las filas los sectores del sistema económico y en las columnas la producción desagregada (por el tipo de mercancía -según industria a la que pertenece- que compone su producción); estos cuadros no deben confundirse con los cuadros de oferta y los cuadros de utilización conocidos como COU.
Sin embargo, como se puede verificar en las diversas investigaciones que representan en este sentido el estado del arte [(Kliman, The law of value and laws of statistics: sectoral values and prices in the US economy, 1977-97, 2002), (Cockshott & Cottrell, Robust correlations between prices and labor values, 2005), (Kliman, Reply to Cockshott and Cottrell, 2005), (Zachariah, 2006), (Sánchez & Ferràndez, Valores, precios de producción y precios de mercado a partir de los datos de la economía española, 2010), (Cockshott, Cottrell, & Valle Baeza, The Empirics of the Labour Theory of Value: Reply to Nitzan and Bichler, 2014), (Sánchez & Montibeler, La teoría del valor trabajo y los precios en China, 2015) y (Cockshott, Cottrell, & Zachariah, Against the Kliman theory, 2019)], únicamente en el estudio de Zachariah en 2006 se realiza una investigación multi regional, mientras que en las demás únicamente se analiza la MIP de algún año en particular, no se han realizado previamente estudios econométricos a largo plazo y esa es otra novedad de esta metodología.
Como se verifica en (NABI, 2021), en el SCN de U.S. las tablas (tanto de producción como de usos) son construidas bajo un enfoque metodológico híbrido de dos pasos, en el cual en el primer paso se obtienen las tablas empíricas (que son las que interesan en esta investigación) y en el segundo su derivación matemática, en donde al proceso que genera las tablas obtenidas en el primer paso se le conoce como proceso de redefinición y reasignación. Así, como se verifica en la fuente citada, así como la MIP permite un estudio más en profundidad de un sistema de economía política capitalista, la redefinición y reasignación permiten un estudio más profundo de la MIP como resultado de lograr al interior de esta estructura estadística un mayor grado de homogeneidad entre sus componentes o, desde una concepción más general sobre los sistemas, un menor grado de heterogeneidad.
Econométricamente hablando, es válido concebir la interrelación entre dos variables como el grado de asociación entre las mismas (independientemente de la orientación de tal asociación) y en ese sentido, es válido entonces pensar que un coeficiente de correlación entre los productos y sus insumos [puesto que tales insumos son provistos por las demás industrias (y en función de ellas son colocados dentro de la MIP)], es un indicador estadístico válido para inferir la magnitud de la interrelación industrial existente (que es una noción cualitativa como tal -la de interrelación industrial-), considerando además que la forma que toma la MIP es lineal (no por ello su forma revela su esencia, pero ese es el instrumento estadístico diseñado que existe y es posible utilizar en investigación empírica, uno de concepción lineal) y que todas las investigaciones antes referidas apuntan hacia la misma dirección.
La metodología empírica aquí planteada busca construir series temporales con la ayuda del programa estadístico R que permitan medir la interrelación entre las industrias mediante la correlación entre los productos y los insumos (los empleados para producirlos) según industria.
El sistema de cuentas nacionales (de ahora en adelante, SCN) de los Estados Unidos (de ahora en adelante, U.S.) es presentado a través de los cuadros de producción y los cuadros de usos (por separado), bajo la etiqueta de “Supply Table” para el caso del cuadro que contiene la producción de mercancías desglosada según sector industrial y “Use Table” para el caso del cuadro que contiene los datos de los insumos consumidos por cada sector industrial j-ésimo en la producción de cada mercancía correspondiente a cada sector industrial i-ésima, en donde i denota las filas y j las columnas.
El objetivo de este documento es proveer una metodología empírica para que sea posible construir una serie temporal del período 1997-2019 de la producción total de cada una de las 71 industrias que conforman el sistema de economía política estadounidense (ese es el máximo nivel de desagregación para el que se disponen estadísticas macroeconómicas para ese período), así como también de los insumos que cada una de esas industrias consume y autoconsume para generar el nivel de producto reportado en la MIP. Así, antes de proceder a explicar la metodología empírica aquí planteada, es conveniente recordar al lector que los datos obtenidos de la base de datos original son matrices insumo-producto (descompuestas en un cuadro de producción y en cuadro de usos), que por definición son datos de sección cruzada. Este tipo de estructura de datos requiere, al no existir de forma armónica y continua las estadísticas intertemporales (a lo largo del tiempo) de la MIP, una construcción tal que les proporcione una continuidad armónica de manera que puedan ser transformadas exitosamente en datos de panel (que son secciones cruzadas estudiadas analizadas en términos de series temporales, en este caso diferentes MIP a lo largo del período 1997-2019) y esa es precisamente la necesidad que la metodología empírica aquí planteada resuelve de forma automatizada mediante el uso del programa estadístico R (creando para ello una función personalizada en R, ad hoc para esta necesidad de investigación particular).
A continuación, se presentan dos imágenes. Una imagen muestra en la proporción mínima suficiente la estructura del cuadro de producción, mientras que la otra hace lo propio con el cuadro de usos.
Fuente: (U.S. Bureau of Economic Analysis, 2021).
Fuente: (U.S. Bureau of Economic Analysis, 2021).
Así, partiendo de los cuadros de producción (tablas de producción) desde 1997 hasta 2019, así como también las los cuadros de usos (tablas de consumo intermedio o consumo productivo), se deben realizar los siguientes pasos.
Se extrae del cuadro de producción su última fila, la cual contiene el total de la producción de cada una de las industrias que conforman el sistema económico (para el caso de Estados Unidos en el período analizado, son 23 cuadros de producción, una por año, desde 1997 hasta 2019) desagregada a nivel de los sectores industriales que la producen. Así, cada uno de los veintitrés cuadros de producción que contienen los datos anuales sobre 71 industrias, tendrá un vector fila, por consiguiente, compuesto por 71 elementos.
Se toma el cuadro de usos y se transpone, es decir, se intercambia la localización del contenido de sus filas por el de sus columnas y viceversa. Lo anterior se hace con la finalidad de que el consumo intermedio o consumo productivo que originalmente está en las columnas del cuadro de usos se localice ahora en las filas del cuadro de producción transpuesto al cuadro de producción original. Esto resultará útil para facilitar la automatización de la construcción del cuadro que contendrá la serie temporal deseada.
Combinando el vector fila extraído del cuadro de producción y el cuadro de usos transpuesto, se generan 71 nuevas tablas. Cada una de estas tablas estará compuesta en su primera columna por el período temporal en cuestión (desde 1997 hasta 2019), en su segunda columna se localizarán cada uno de los sectores industriales que proveen insumos a otros y a sí mismos para la producción, en la tercera columna se indicará el número del sector industrial según su posición en los cuadros de producción-usos (puesto que son veintitrés años de estudio para las industrias en general y para cada una en particular, el número que indica la posición de cada sector industrial se repetirá en veintitrés ocasiones), en la cuarta columna se localizará la producción total de cada sector y, finalmente, en las n-4 (para este caso serán 71 columnas restantes) se localizarán cada uno de los sectores industriales que generan la producción social global. Así, se conformarán 71 tablas con la configuración antes descrita (una por sector industrial) y de esa tabla se obtienen las correlaciones producto-insumo, que es lo que se ejecutará en el siguiente paso.
La tabla construida en el paso 3, que contiene los datos de panel de los 71 sectores industriales que conforman la economía estadounidense para el período 1997-2019, puede ser separada en 71 partes, en donde cada parte contiene los datos de panel de cada uno de los 71 sectores industriales de forma individual. Así, sobre cada uno de estos 71 paneles de datos generados se realiza el cálculo de correlación (el vector columna de la producción total de cada industria correlacionado en el tiempo con cada uno de los n-ésimos vectores columna que representan el aporte a nivel de insumos intermedios que cada uno de los sectores industriales proveyeron al producto en cuestión), guardándolo en el programa estadístico R dentro de una estructura de datos vectorial-fila y, finalmente, “apilando” los vectores fila para conformar la matriz de correlaciones de Pearson.
Posteriormente se calcula un promedio ponderado de los coeficientes de correlación de Pearson de cada uno de los 71 sectores industriales (que expresa el coeficiente de correlación promedio ponderado de cada sector industrial), en donde el factor de ponderación es la participación relativa de cada insumo en el consumo intermedio total.
Finalmente, cada uno de estos coeficientes intrasectoriales promedio ponderado (pertenecientes a cada sector) se vuelven a promediar ponderadamente para obtener el coeficiente de correlación promedio ponderado de todos los sectores industriales, i.e., el coeficiente de correlación que resume la interrelación entre todos los sectores industriales del sistema de economía política estadounidense. Aquí, el factor de ponderación es la participación relativa de cada sector industrial en el sistema económico.
Es evidente que como en esta investigación lo que interesa es conocer la magnitud de la interrelación sectorial y no el sentido de esa interrelación (expresado en el signo del coeficiente de correlación obtenido), a la hora de estimar los promedios se realizan los cálculos con los valores absolutos de estos coeficientes. A continuación, se presentan imágenes que contienen ordinalmente y de forma mínima y suficiente los cuadros estadísticos resultantes de los procedimientos descritos en los pasos comprendidos del 3 al 6.
Fuente: Elaboración propia, bajo la metodología descrita en el paso 3.
Fuente: Elaboración propia, bajo la metodología descrita en el paso 4.
Fuente: Elaboración propia, con los datos de la imagen anterior y la metodología descrita en el paso 4.
Fuente: Elaboración propia, bajo la metodología descrita en el paso 5.
Fuente: Elaboración propia, con los datos de la imagen anterior y la metodología descrita en el paso 5.
Fuente: Elaboración propia, bajo la metodología descrita en el paso 6.
Fuente: Elaboración propia, con los datos de la imagen anterior y la metodología descrita en el paso 6.
Como puede observarse, el promedio de las correlaciones incrementó de aproximadamente 0.68 antes de la primera ronda de ponderaciones hasta aproximadamente 0.78 tras la segunda ronda de ponderaciones. Así, es necesario plantear que, aún cuando tal o cual lector pueda tener desavenencias con la doble ponderación realizada, ya con la primera ponderación el coeficiente de correlación de Pearson alcanzaba una magnitud de 0.735, recordando que 0.70 es el estándar usual para determinar si una correlación es alta o no, específicamente si la correlación es superior al 0.70 se considera fuerte; además, incluso en el escenario poco racional en el que alguien pudiese cuestionar la validez metodológica de la primera ronda de ponderaciones, el coeficiente de determinación de Pearson era de 0.683, lo que lo separa en apenas 0.027 (o 2.7%, que es lo mismo, i.e., es lo que le faltaría para ser, en este ejemplo, 0.71) de ser una correlación fuerte. Lo anterior se expresa en el cuadro presentado a continuación.
Fuente: (Mindrila & Balentyne, 2021, pág. 9).
En conclusión, lo planteado por (Kuroki, 1985) no debe considerarse una condición a verificar sino un supuesto fundamental de todo modelo teórico sobre los sistemas de economía política capitalista lo suficientemente evolucionados. Al lector interesado en replicar o aplicar esta metodología empírica, puede serle de interés el código o “script” en R mediante el que se diseñó la función personalizada empleada para realizar los pasos descritos por la metodología planteada, así como también la base de datos original y las transformaciones más importantes sobre la misma[2].
REFERENCIAS
Cockshott, P., & Cottrell, A. (2005). Robust correlations between prices and labor values. Cambridge Journal of Economics, 309-316.
Cockshott, P., Cottrell, A., & Valle Baeza, A. (2014). The Empirics of the Labour Theory of Value: Reply to Nitzan and Bichler. Investigación Económica, 115-134.
Kliman, A. (2002). The law of value and laws of statistics: sectoral values and prices in the US economy, 1977-97. Cambridge Journal of Economics, 299-311.
Kliman, A. (2005). Reply to Cockshott and Cottrell. Cambridge Journal of Economics, 317-323.
Kliman, A. (2014). What is spurious correlation? A reply to Díaz and Osuna. Journal of Post Keynesian Economics, 21(2), 345-356.
Kuroki, R. (1985). The Equalizartion of the Rate of Profit Reconsidered. In W. Semmler, Competition, Instability, and Nonlinear Cycles (pp. 35-50). New York: Springer-Velag.
Sánchez, C., & Ferràndez, M. N. (2010, Octubre-diciembre). Valores, precios de producción y precios de mercado a partir de los datos de la economía española. Investigación Económica, 87-118. Retrieved from https://www.jstor.org/stable/42779601?seq=1
Sánchez, C., & Montibeler, E. E. (2015). La teoría del valor trabajo y los precios en China. Economia e Sociedade, 329-354.
U.S. Bureau of Economic Analysis. (2021, Abril 1). The Domestic Supply of Commodities by Industries (Millions of dollars). Retrieved from Input-Output Accounts Data | Supplemental Estimate Tables. After Redefinition Tables. Make Tables/After Redefinitions – Production of commodities by industry after redefinition of secondary production ● 1997-2019: 71 Industries iTable: https://apps.bea.gov/iTable/iTable.cfm?reqid=58&step=102&isuri=1&table_list=5&aggregation=sum
U.S. Bureau of Economic Analysis. (2021, Abril 1). The Use of Commodities by Industries. Retrieved from Input-Output Accounts Data | Supplemental Estimate Tables. After Redefinition Tables. Use Tables/After Redefinitions/Producer Value – Use of commodities by industry after reallocation of inputs ● 1997-2019: 71 Industries iTable: https://apps.bea.gov/iTable/iTable.cfm?reqid=58&step=102&isuri=1&table_list=6&aggregation=sum
Zachariah, D. (2006, Junio). Labour value and equalisation of profit rates: a multi-country study. Indian Development Review, 4, 1-20.
[1] Aquí distinguimos “estadístico-matemático” de “estadístico” en el sentido de que el primer concepto transita por terrenos que versan sobre la aplicación de la Estadística Matemática a problemas concretos de la realidad (i.e., el abordaje científico de los datos), mientras que el segundo puede ser en el sentido antes definido, puede ser en su sentido puramente descriptivo o puede incluso ser lo que se entiende popularmente por ello.
I. LA METODOLOGÍA DEL U.S. BUREAU OF ECONOMIC ANALYSIS (BEA) COMO TAL
“BEA’s published domestic requirements tables are calculated using a hybrid approach between the industry-technology assumption (ITA) and the commodity-technology assumption (CTA) methods. The ITA proposes that all commodities made by an industry share the same input structure. In contrast, the CTA proposes that each commodity has a unique input structure that is independent of the producing industry (The notation and derivation of the tables presented follow the System of National Accounts recommended by the United Nations. See: A System of National Accounts Studies in Methods, Series F No. 2 Rev. 3, United Nations, New York, 1968; also, Stone, R., Bacharach, M. & Bates, J., “Input-Output Relationships, 1951-1966,” Programme for Growth, Volume 3, London, Chapman and Hall, 1963).
Specifically, BEA’s method involves a two-step process. The CTA is first applied to secondary products produced by an industry. Secondary products are redefined when the input structure for a secondary product of an industry differs significantly from the input structure for the primary product of that industry. The output of the secondary product is moved to an industry in which production of that product is primary. After a product is redefined, the associated inputs are then moved, or reallocated. These redefinitions and reallocations form the basis for the after redefinition make and use tables and provide a more homogeneous relationship between input structure and products (US Department of Commerce, Bureau of Economic Analysis, Guo, J., Lawson, A. and Planting, M. “From Make-Use to Symmetric I-O Tables: An Assessment of Alternative Technology Assumptions” http://www.bea.gov/papers/pdf/alttechassump.pdf).
From these supplementary tables, as the second step of the hybrid approach, the ITA is followed in the mathematical derivation of domestic requirements tables (…) Under the ITA, the best estimate of the inputs used for secondary products comes from the producing industry. The calculation of the direct requirements table, the foundation of the total requirements tables, implicitly follows this assumption by estimating the inputs related to the secondary products as a portion of the total inputs to the producing industry. As a result of utilizing this hybrid approach, the domestic requirements tables are a more useful and effective tool for analyzing the interrelationships among industries and the relationships between industries and the commodities they use and produce.” (U.S. Bureau of Economic Analysis, 2017).
“Redefinitions refer to the process in which products are reassigned from producing industries in which they are secondary, to the industries where those products are primary. Redefinition is part of the “two-step” process to reassign secondary products from the industry in which they were produced to the industries these products are primary products. For more information about redefinitions and the treatment of secondary products in BEA’s input-output accounts, see “MEASURING THE NATION’S ECONOMY: AN INDUSTRY PERSPECTIVE, A Primer on BEA’s Industry Accounts” (Revised May 2011), at http://www.bea.gov/industry/pdf/industry_primer.pdf” (U.S. Bureau of Economic Analysis, 2005).
“An adjustment made to the input-output (I-O) accounts when a secondary product is assumed to have very different inputs than the other products of the producing industry. The secondary product (output and inputs) is moved (redefined) to the industry to which the product is primary. The adjustment is necessary to attain a homogenous input structure for the commodities produced by an I-O industry.” (U.S. Bureau of Economic Analysis, 2018).
“Redefinitions are made when the input structure of the industry’s secondary product differs significantly from the input structure of its primary product. For example, the restaurant services in hotels are redefined from the accommodations industry to the food services industry. These supplementary tables are referred to as “after redefinition.”” (U.S. Bureay of Economic Analysis, 2011, pág. 4).
“Redefinitions affect numerous industries in the I‐O accounts, notably wholesale trade, retail trade, construction, publishing industries, and accommodations and food services. As a result of redefinitions, the total value of secondary products is decreased, and the total value of primary products is increased by the same amount (See chapters 4 and 9 in Concepts and Methods of the U.S. Input‐Output Accounts for details on their definition and reclassification process and underlying assumptions, available at http://www.bea.gov/papers/pdf/IOmanual_092906.pdf). For the 2009 annual I‐O accounts the amount of the redefined secondary output was $760.2 billion, or 3.1 percent of total output and 41.4 percent of total secondary output. For most industries, the output shown in the standard make and use tables will differ from that shown in the supplementary make and use tables; however, commodity outputs are not affected.” (U.S. Bureay of Economic Analysis, 2011, pág. 4).
“ON FEBRUARY 17, 2017, the Bureau of Economic Analysis (BEA) released domestic requirements tables for the first time. The new estimates cover the period 1997–2015 and will be updated annually along with the full suite of BEA products based on the supply-use framework (These products include supply and use tables, both before and after redefinitions; make tables; direct and total requirements matrices; and import matrices). These tables show the amount of domestic intermediate inputs required, both directly and indirectly, in order for industries to supply goods and services to final demand (Domestic requirements tables are similar to the total requirements tables published by BEA. While domestic requirements tables reflect only domestically produced intermediate inputs, total requirements tables include both imported and domestically produced intermediate inputs.). Domestic requirements tables provide unique insights into domestic supply chains and the structural linkages among domestic industries.” (Medeiros & Howells III, 2017, pág. 1).
II. UN ANÁLISIS PRELIMINAR DE LA METODOLOGÍA
Las tablas de requisitos nacionales publicadas por BEA se calculan utilizando un enfoque híbrido entre los métodos de hipótesis de tecnología de la industria (ITA) y de hipótesis de tecnología de productos básicos (CTA). El ITA propone que todos los productos básicos fabricados por una industria compartan la misma estructura de insumos. En contraste, la CTA propone que cada producto tiene una estructura de insumo única que es independiente de la industria productora (La notación y derivación de los cuadros presentados siguen el Sistema de Cuentas Nacionales recomendado por las Naciones Unidas. Ver: A System of National Accounts Studies in Methods, Series F No. 2 Rev. 3, United Nations, New York, 1968; also, Stone, R., Bacharach, M. & Bates, J., “Input-Output Relationships, 1951-1966,” Programme for Growth, Volume 3, London, Chapman and Hall, 1963).
Específicamente, el método de BEA implica un proceso de dos pasos.
II.I. PRIMER PASO
La CTA se aplica primero a productos secundarios producidos por una industria. Los productos secundarios se redefinen cuando la estructura de insumos para un producto secundario de una industria difiere significativamente de la estructura de insumos para el producto primario de esa industria. La producción del producto secundario se traslada (redefine) a una industria en la que la producción de ese producto es primaria. Después de redefinir un producto, las entradas asociadas se mueven o reasignan. Estas redefiniciones y reasignaciones forman la base para las tablas de fabricación y uso posteriores a la redefinición y proporcionan una relación más homogénea entre la estructura de insumos y los productos (U.S. Department of Commerce, Bureau of Economic Analysis, Guo, J., Lawson, A. and Planting, M. “From Make-Use to Symmetric I-O Tables: An Assessment of Alternative Technology Assumptions” http://www.bea.gov/papers/pdf/alttechassump.pdf).
II.II. SEGUNDO PASO
A partir de estas tablas complementarias, como segundo paso del enfoque híbrido, se sigue el ITA en la derivación matemática de las tablas de requisitos nacionales. Según el ITA, la mejor estimación de los insumos utilizados para los productos secundarios proviene de la industria productora. El cálculo de la tabla de requerimientos directos, la base de las tablas de requerimientos totales, sigue implícitamente este supuesto al estimar los insumos relacionados con los productos secundarios como una porción del total de insumos para la industria productora. Como resultado de utilizar este enfoque híbrido, las tablas de requisitos nacionales son una herramienta más útil y eficaz para analizar las interrelaciones entre las industrias y las relaciones entre las industrias y los productos básicos que utilizan y producen.
Las redefiniciones se refieren al proceso en el que los productos se reasignan de las industrias de producción en las que son secundarios a las industrias en las que esos productos son primarios. La redefinición es parte del proceso de “dos pasos” para reasignar productos secundarios de la industria en la que se produjeron a las industrias en las que estos productos son productos primarios. Para obtener más información sobre las redefiniciones y el tratamiento de los productos secundarios en las cuentas de insumo-producto de BEA, consulte “MEASURING THE NATION’S ECONOMY: AN INDUSTRY PERSPECTIVE, A Primer on BEA’s Industry Accounts” (revisada en mayo de 2011), disponible en http://www.bea.gov/industry/pdf/industry_primer.pdf.
La redefinición es un ajuste realizado en las cuentas de insumo-producto (IO) cuando se supone que un producto secundario tiene insumos muy diferentes a los otros productos de la industria productora.
El producto secundario (producción e insumos) se traslada (redefine) a la industria para cuál es el producto primario. El ajuste es necesario para lograr una estructura de insumos homogénea para los productos básicos producidos por una industria de IO. Por ejemplo, los servicios de restaurante en los hoteles se redefinen de la industria del alojamiento a la industria de los servicios alimentarios. Estas tablas complementarias se denominan “después de la redefinición”.
Las redefiniciones afectan a numerosas industrias en las cuentas I-O, en particular el comercio mayorista, el comercio minorista, la construcción, las industrias editoriales y los servicios de alojamiento y alimentación.
Como resultado de las redefiniciones, el valor total de los productos secundarios disminuye y el valor total de los productos primarios productos aumenta en la misma cantidad (consúltense los capítulos 4 y 9 en Concepts and Methods of the U.S. Input‐Output Accounts for details on their definition and reclassification process and underlying assumptions, available at http://www.bea.gov/papers/pdf/IOmanual_092906.pdf). Para las cuentas I-O anuales de 2009, el monto de la producción secundaria redefinida fue de $760,2 mil millones, o el 3.1 por ciento de la producción total y el 41.4 por ciento de la producción secundaria total. Para la mayoría de las industrias, la producción que se muestra en las tablas estándar de fabricación y uso será diferente de el que se muestra en las tablas complementarias de fabricación y uso; sin embargo, la producción de productos básicos no se ve afectada.
III. CONCLUSIONES
La redefinición es parte de un proceso de dos pasos en el que se reasignan productos secundarios de la industria en la que se produjeron a las industrias en las que estos productos son productos primarios; es decir, en tal proceso de reasignación, uno de los pasos es redefinir los productos. Redefinir los productos implica obtener tablas complementarias en las que se refleja la nueva ubicación de los productos, antes localizados en industrias en que eran secundarios; ahora ya movidos, siempre dentro de la MIP, a industrias en las que son primarios. Luego, el segundo paso consiste en que, con esas tablas que se obtuvieron en el paso 1, se derivan matemáticamente las tablas de requerimientos domésticos directos, que son tablas que muestran la cantidad de insumos intermedios domésticos requeridos, tanto directa como indirectamente, para que las industrias suministren bienes y servicios a la demanda final.
U.S. Bureau of Economic Analysis. (16 de Noviembre de 2005). What are redefinitions, and where are they described? Obtenido de FAQ: https://www.bea.gov/help/faq/36
Matemática · Programación en R · Sistemas dinámicos discretos
La conjetura de Collatz como función personalizada en R
Una introducción a funciones, iteración y recursión a partir de una regla matemática extraordinariamente sencilla cuyo comportamiento global continúa resistiéndose a una demostración general.
José Mauricio Gómez Julián · 2021
Un ejemplo particularmente agradable de función personalizada es una función construida para estudiar computacionalmente la célebre conjetura de Collatz. La elección resulta útil porque la regla matemática es muy sencilla, mientras que su comportamiento global no lo es: basta con distinguir entre números pares e impares y repetir siempre la misma transformación. Esa combinación permite concentrarse en la lógica de programación sin perder de vista el objeto matemático que se está programando.
La conjetura establece, en términos elementales, que si se parte de cualquier entero positivo y se divide entre dos cuando el número es par, o bien se multiplica por tres y se le suma uno cuando es impar, la sucesión obtenida llegará finalmente a la unidad. Es importante formularlo con cuidado: un programa puede comprobar que esto ocurre para un valor inicial concreto —o para una colección finita de valores—, pero esa comprobación computacional no constituye por sí misma una demostración de que ocurra para todos los enteros positivos. Precisamente ahí reside el problema matemático.
1. La regla de Collatz y qué significa comprobarla
Matemáticamente, la regla que genera las sucesivas imágenes puede expresarse mediante la siguiente función definida a trozos:
T(n) =
n/2
si n es par,
3n + 1
si n es impar.
Condición
Operación
Nueva imagen
n es par
Dividir entre 2
T(n) = n/2
n es impar
Multiplicar por 3 y sumar 1
T(n) = 3n + 1
Tabla 1. La regla local de Collatz. Cada paso está completamente determinado por la paridad del estado presente.
Si se parte de un origen o valor semilla n0, la aplicación sucesiva de la función construye una órbita:
n0, n1 = T(n0), n2 = T(n1), … , nk = Tk(n0).
Esta notación permite introducir desde el inicio una distinción que después será importante en R. Si la órbita alcanza la unidad por primera vez tras k aplicaciones de la regla, entonces se han realizado k iteraciones o transiciones, pero el listado completo de estados contiene k + 1 valores, porque también se cuenta el valor inicial.
Distinción útil
Puede llamarse tiempo total de parada al número de aplicaciones de T necesarias para alcanzar 1. Si se denota por τ(n), entonces la conjetura puede escribirse, de manera compacta, como: τ(n) < ∞ para todo entero positivo n.
Por consiguiente, lo que se programará a continuación no es una “prueba” de la conjetura en el sentido matemático de una demostración universal. Será, en cambio, un mecanismo capaz de generar y examinar órbitas particulares, registrar sus estados y contar cuántas transformaciones fueron necesarias para llegar a 1 cuando efectivamente se llegue a ese valor.
· · ·
2. Una primera función personalizada en R
Para construir la regla anterior en R conviene recordar que una función personalizada permite tomar una entrada, someterla a determinadas instrucciones y devolver una salida. En este primer paso todavía no habrá iteración: únicamente se evaluará un número y se producirá su siguiente imagen de Collatz.
La condición fundamental es la paridad. En R, el operador %% devuelve el residuo de una división. Si n %% 2 == 0, el número es divisible entre dos y, por consiguiente, es par. Si el residuo es distinto de cero, es impar.
R · regla de un pasoFuncionDeCollatz <- function(n) {
if (length(n) != 1L || !is.finite(n) || n < 1 || n != floor(n)) {
stop("n debe ser un entero positivo.")
}
if (n %% 2 == 0) {
j <- n / 2
} else {
j <- 3 * n + 1
}
return(j)
}
La función recibe un entero positivo n, determina si es par o impar y guarda el resultado en j. La instrucción return(j) no significa, estrictamente, “imprimir j en la pantalla”; significa que j será el valor devuelto por la función. Cuando la función se ejecuta directamente en la consola interactiva de R, ese valor devuelto suele mostrarse automáticamente, lo que explica por qué ambas ideas pueden confundirse al comenzar a programar.
Return y print no son lo mismo
return(x) termina la función y entrega x como su resultado. print(x), en cambio, pide explícitamente que x sea impreso. Una función puede devolver un valor sin contener ninguna instrucción print().
Obsérvese también que no hace falta impedir que esta función sea evaluada en 1: según la regla estándar, 1 es impar y su siguiente imagen sería 4. Lo que hará el algoritmo que construiremos después será detener la órbita al alcanzar 1, es decir, no volverá a aplicar la regla una vez alcanzado el objetivo.
3. Del paso individual al algoritmo iterativo
La función anterior realiza solamente una transformación. Para obtener una órbita completa es necesario repetirla mientras el valor presente sea diferente de 1. Aquí aparece el bucle del tipo “mientras” —while-loop—, cuya lógica es exactamente la que su nombre indica: ejecutar un determinado bloque de instrucciones durante el tiempo en que una condición siga siendo verdadera.
Esta segunda función es, por tanto, iterativa. No es todavía recursiva, porque no se llama a sí misma; lo que hace es repetir explícitamente un bloque de código mediante while().
R · algoritmo iterativoAlgoritmoIterativoDeCollatz <- function(m, max_iter = 1000000L) {
if (length(m) != 1L || !is.finite(m) || m < 1 || m != floor(m)) {
stop("m debe ser un entero positivo.")
}
trayectoria <- m
iteraciones <- 0L
while (m != 1) {
if (iteraciones >= max_iter) {
stop("Se alcanzó max_iter antes de llegar a 1.")
}
m <- FuncionDeCollatz(m)
trayectoria <- c(trayectoria, m)
iteraciones <- iteraciones + 1L
}
return(trayectoria)
}
La lógica es sencilla. El vector trayectoria nace dentro de la propia función y contiene inicialmente el valor semilla. Después, cada vez que se ejecuta el bucle, m se reemplaza por su siguiente imagen y ese nuevo valor se agrega al final del vector. Cuando m llega a 1, la condición m != 1 deja de cumplirse y el bucle termina.
Se utiliza aquí la letra m simplemente para distinguir visualmente el argumento de esta segunda función del n empleado en la primera. No existe una necesidad sintáctica de hacerlo: los argumentos y objetos creados dentro de cada función poseen su propio ámbito local, por lo que dos funciones distintas pueden utilizar sin conflicto un argumento llamado n.
Definir el vector dentro de la función tiene una ventaja importante: cada ejecución conserva su propio estado y no depende de objetos previamente existentes en el entorno global de R. En otras palabras, si se ejecuta la función una vez con 27 y después con 8, la segunda órbita no hereda los valores de la primera.
El argumento max_iter no forma parte de la Matemática de Collatz; es una precaución computacional. Como el enunciado general que se desea demostrar no puede simplemente asumirse al escribir el programa, resulta prudente impedir que un bucle pueda continuar sin límite en caso de que se use con datos inesperados o con una implementación modificada.
Objeto
Tipo
Papel
FuncionDeCollatz
function
Calcula una sola imagen de la regla de Collatz.
AlgoritmoIterativoDeCollatz
function
Repite la regla con while() y construye la trayectoria completa hasta 1.
trayectoria
numeric vector
Existe localmente durante una ejecución y almacena los estados visitados.
Tabla 2. Equivalente conceptual de lo que se observaría en el entorno de R tras definir las funciones. El vector de trayectoria no necesita permanecer en el entorno global.
· · ·
4. La órbita de 27: 112 estados y 111 iteraciones
Puede evaluarse ahora un número cualquiera en el algoritmo construido. Tomemos el ejemplo clásico de 27. La sucesión comienza 27, 82, 41, 124, 62, 31… y continúa con ascensos y descensos hasta alcanzar finalmente 1.
Éste es un buen lugar para precisar el vocabulario. La órbita almacenada contiene 112 estados, porque incluye tanto el punto de partida 27 como el punto de llegada 1. Sin embargo, entre 112 estados existen solamente 111 transiciones. Por consiguiente, el tiempo total de parada de 27, entendido como número de aplicaciones de la regla necesarias para alcanzar la unidad, es 111.
k=027
k=182
k=241
k=3124
k=462
k=531
k=694
k=747
k=8142
k=971
k=10214
k=11107
k=12322
k=13161
k=14484
k=15242
k=16121
k=17364
k=18182
k=1991
k=20274
k=21137
k=22412
k=23206
k=24103
k=25310
k=26155
k=27466
k=28233
k=29700
k=30350
k=31175
k=32526
k=33263
k=34790
k=35395
k=361186
k=37593
k=381780
k=39890
k=40445
k=411336
k=42668
k=43334
k=44167
k=45502
k=46251
k=47754
k=48377
k=491132
k=50566
k=51283
k=52850
k=53425
k=541276
k=55638
k=56319
k=57958
k=58479
k=591438
k=60719
k=612158
k=621079
k=633238
k=641619
k=654858
k=662429
k=677288
k=683644
k=691822
k=70911
k=712734
k=721367
k=734102
k=742051
k=756154
k=763077
k=779232
k=784616
k=792308
k=801154
k=81577
k=821732
k=83866
k=84433
k=851300
k=86650
k=87325
k=88976
k=89488
k=90244
k=91122
k=9261
k=93184
k=9492
k=9546
k=9623
k=9770
k=9835
k=99106
k=10053
k=101160
k=10280
k=10340
k=10420
k=10510
k=1065
k=10716
k=1088
k=1094
k=1102
k=1111
Tabla 3. Órbita completa de 27. La etiqueta k indica cuántas aplicaciones de la regla se han realizado. El máximo, 9232, aparece en k = 77; la unidad aparece en k = 111.
La trayectoria muestra además una propiedad que hace tan sugestivo el problema: una regla determinista extraordinariamente simple no genera necesariamente una evolución visualmente simple. Que el sistema esté perfectamente determinado paso a paso no significa que su comportamiento global sea evidente.
Si se desea conservar el gráfico tradicional en R, puede generarse, por ejemplo, con:
R · visualización opcionalplot(
orbita_27,
type = "l",
xlab = "Iteración k",
ylab = "n_k"
)
La tabla presenta la órbita completa, de modo que cada estado pueda leerse directamente y seguirse paso a paso.
5. Una segunda solución: recursión
Existe otra forma de diseñar el algoritmo. Puede resultar algo menos intuitiva al imaginarla por primera vez, pero tiene una notable elegancia: en lugar de construir un bucle while(), la propia función vuelve a llamarse a sí misma después de calcular el siguiente valor.
El problema exige ahora una función con dos características principales: su entrada es un entero positivo representable por el sistema numérico que estemos utilizando; su salida contiene, por un lado, la trayectoria seguida y, por otro, el número de transformaciones efectuadas para alcanzar la unidad.
R · versión recursivaCollatzRecursivo <- function(n, v = NULL) {
if (length(n) != 1L || !is.finite(n) || n < 1 || n != floor(n)) {
stop("n debe ser un entero positivo.")
}
v <- c(v, n)
if (n == 1) {
return(list(
pasos = v,
iteraciones = length(v) - 1L
))
}
if (n %% 2 == 0) {
n <- n / 2
} else {
n <- 3 * n + 1
}
return(CollatzRecursivo(n, v))
}
Aquí sí se aplica recursión en el sentido preciso de la programación: dentro de la ejecución de CollatzRecursivo() aparece una nueva llamada a CollatzRecursivo(). Esa nueva llamada recibe un valor distinto de n y una copia ampliada del vector v.
La condición n == 1 es el caso base. Sin un caso base alcanzable, una definición recursiva continuaría produciendo llamadas adicionales hasta agotar los recursos disponibles. Cuando se llega a 1 ya no se crea una nueva llamada: se devuelve la lista que contiene la órbita y el número de iteraciones.
Tres funciones estándar utilizadas
c() concatena elementos o vectores. list() construye una lista cuyos componentes pueden tener nombres y tipos distintos. length() devuelve el número de elementos de un objeto como un vector o una lista; no debe confundirse con dim(), que informa las dimensiones de objetos que poseen un atributo dimensional.
La expresión iteraciones = length(v) – 1L merece atención. Si v contiene tanto el valor inicial como la unidad final, su longitud cuenta estados, no transformaciones. Restar uno corrige exactamente esa diferencia.
Semilla
Estados devueltos
Iteraciones
8
8 → 4 → 2 → 1
3
27
112 estados desde 27 hasta 1
111
Tabla 4. La diferencia entre contar estados y contar aplicaciones de la función. En la trayectoria 8 → 4 → 2 → 1 hay cuatro valores, pero solamente tres pasos.
Es necesario agregar una salvedad práctica. La recursión es una excelente herramienta para comprender la estructura lógica del problema, pero no siempre es la forma más robusta de recorrer órbitas largas en R: cada llamada recursiva añade un nuevo marco de ejecución y la profundidad disponible es finita. Para trabajo computacional intensivo, la versión iterativa suele ser preferible; para comprender qué significa que una función se invoque a sí misma, la versión recursiva es particularmente transparente.
· · ·
6. Cómo pensar matemáticamente la recursión
Antes de programar una solución recursiva conviene separar dos cosas que, aunque íntimamente relacionadas, no son idénticas: la dinámica matemática y la estructura de llamadas del programa. La función matemática fundamental sigue siendo T. Lo que cambia es la manera en que el programa organiza el cálculo de sus iteraciones.
El algoritmo puede pensarse de la siguiente manera:
Paso lógico
Acción
1
Ingresar un entero positivo N.
2
Registrar N como un nuevo estado de la trayectoria.
3
Si N = 1, devolver la trayectoria y terminar.
4a
Si N es par, asignar N ← N/2.
4b
Si N es impar, asignar N ← 3N + 1.
5
Ejecutar nuevamente la misma función utilizando el nuevo valor de N.
Tabla 5. Caso de uso de la solución recursiva. La recursión aparece en el último paso: la función vuelve a ejecutarse con una entrada nueva.
Matemáticamente, sin embargo, no hace falta definir una nueva función C(n) cuyo valor sea siempre 1 cuando la recursión termina. Esa escritura ocultaría el objeto que realmente interesa. Resulta más limpio conservar T como el mapa de Collatz y definir la órbita mediante iteraciones sucesivas:
nk+1 = T(nk), k = 0, 1, 2, …
El tiempo total de parada puede escribirse entonces como el primer índice en que la órbita toca la unidad:
τ(n) = min { k ≥ 0 : Tk(n) = 1 }, cuando tal k existe.
Esta formulación hace visible la verdadera dificultad. Conocemos exactamente la regla local que lleva de un estado al siguiente. Lo que no se sigue automáticamente de esa definición es que τ(n) sea finito para todos los enteros positivos.
Tomemos n = 8:
k = 0
k = 1
k = 2
k = 3
8
→
4
→
2
→
1
Tabla 6. Desde 8 hasta 1 existen cuatro estados y tres aplicaciones de T. Por tanto, τ(8) = 3.
La función recursiva reproduce computacionalmente esta misma cadena, pero cada flecha corresponde ahora no sólo a una transformación matemática, sino también a una nueva llamada de función. La sucesión matemática avanza de 8 a 4, de 4 a 2 y de 2 a 1; el programa, mientras tanto, va creando niveles de ejecución hasta encontrar el caso base.
7. La pila de llamadas: por qué es LIFO
Para comprender qué ocurre durante la recursión puede utilizarse un ejemplo deliberadamente sencillo. Supóngase que existe un “Listado X” con estas instrucciones:
Listado X
1. Ejecutar A1.
2. Ejecutar A2.
3. Ejecutar las instrucciones del Listado X.
4. Regresar e imprimir “Hola, Fernanda”.
Al llegar al paso 3 el programa inicia otra ejecución del mismo listado. Esa nueva ejecución llega a su propio paso 3 y crea otra, y así sucesivamente. Como no existe aquí un caso base, el paso 4 nunca llega a ejecutarse: antes se agotarán los recursos que el entorno permite dedicar a llamadas anidadas.
Nivel
A1
A2
Paso 3
Resultado
Listado X₀
ejecuta
ejecuta
llama X₁
queda pendiente
Listado X₁
ejecuta
ejecuta
llama X₂
queda pendiente
Listado X₂
ejecuta
ejecuta
llama X₃
queda pendiente
⋮
⋮
⋮
⋮
⋮
Tabla 7. Estructura de las llamadas recursivas. Cada llamada queda suspendida mientras espera que termine la llamada creada dentro de ella.
Cuando sí existe un caso base, como ocurre en nuestro algoritmo al alcanzar 1, la situación cambia. La llamada más profunda termina primero; después puede terminar la que la creó; después la anterior, y así sucesivamente. Por eso la estructura natural de las llamadas anidadas es una stack o pila, organizada como LIFO: Last In, First Out, es decir, “el último en entrar es el primero en salir”.
TOPE DE LA PILA · llamada con n = 1 · termina primero
llamada con n = 2 · espera el resultado de n = 1
llamada con n = 4 · espera el resultado de n = 2
BASE · llamada con n = 8 · fue creada primero
Tabla 8. La pila de llamadas para 8 → 4 → 2 → 1. La llamada con 1 es la última en entrar y la primera que puede finalizar; después se resuelven las llamadas pendientes en orden inverso.
La analogía con una pila de platos continúa siendo útil: si se apilan varios platos uno sobre otro, el último colocado queda en la parte superior y es el primero que puede retirarse sin desarmar la pila. Sin embargo, conviene precisar la razón técnica: las llamadas recursivas se organizan de esta forma por la estructura anidada del control del programa. La relación con la localidad de memoria o con posibles efectos sobre la caché puede ser relevante en otros contextos de rendimiento, pero no es la causa que explica por qué la pila de llamadas es LIFO.
Una llamada A que invoca a B no puede continuar más allá de ese punto hasta que B haya terminado; y si B invoca a C, B tampoco puede continuar hasta que C termine. De ahí surge naturalmente el orden C → B → A.
· · ·
8. Qué nos enseña Collatz sobre Matemática y Computación
Hay todavía una cuestión conceptual que merece atención. Podría parecer, a primera vista, que la formulación matemática nos ofrece un proceso “continuo” mientras que el programa lo convierte en una colección de pasos discretos. Esa oposición, sin embargo, no describe correctamente este problema. La dinámica de Collatz es discreta desde su propia definición matemática: el tiempo de la iteración está indexado por 0, 1, 2, 3, … y cada estado pertenece, en su formulación usual, al conjunto de los enteros positivos.
Por tanto, la diferencia interesante no está entre una Matemática continua y una Computación discreta. Está en otra parte: entre definir una regla, calcular sus consecuencias para casos particulares y demostrar una propiedad global de todas sus órbitas.
Nivel
Qué sabemos
Qué no se sigue automáticamente
Regla matemática
Para cada estado sabemos exactamente cuál es el siguiente.
No conocemos por esa sola razón el destino global de toda órbita posible.
Cálculo computacional
Podemos seguir paso a paso una órbita particular y comprobar si alcanza 1.
Un número finito de comprobaciones no equivale a una demostración universal.
Demostración matemática
Buscaría establecer una proposición válida para todos los enteros positivos.
No puede reemplazarse simplemente por enumerar más y más casos.
Tabla 9. Tres niveles de conocimiento que Collatz obliga a distinguir: especificación local, experimentación computacional y demostración global.
Esta distinción permite formular de manera más precisa la reflexión epistemológica que hace atractivo al ejemplo. La Matemática no consiste necesariamente en colocar un fenómeno dentro de una forma analítica cuyo comportamiento ya sea conocido. Collatz muestra exactamente lo contrario: podemos poseer una regla perfectamente definida y, aun así, carecer de una caracterización completa de su comportamiento global.
Tampoco la Computación queda reducida a atender “particularidades” que la Matemática habría abstraído. En este caso ambas trabajan sobre el mismo objeto discreto, pero hacen preguntas diferentes. El programa permite ejecutar la regla, inspeccionar órbitas, medir tiempos de parada, descubrir regularidades y someter conjeturas auxiliares a prueba numérica. La demostración matemática pregunta, en cambio, qué puede afirmarse necesariamente para una clase infinita de casos.
Conocer de manera exacta la ley que gobierna cada paso no equivale a conocer de antemano el comportamiento global del sistema.
Ésta es, probablemente, una de las enseñanzas más interesantes que puede extraerse del problema desde la perspectiva conjunta de la Matemática y las Ciencias de la Computación. En Collatz hay determinación local, computabilidad efectiva de cada paso y una enorme cantidad de evidencia para valores particulares; pero esas tres cosas no deben confundirse con una demostración universal.
9. Una precaución: los enteros de la Matemática no son los de la máquina
Finalmente, hay una diferencia adicional entre el objeto matemático y su implementación concreta que conviene hacer explícita. La expresión “cualquier N ∈ ℕ” describe un dominio matemático ilimitado. Una computadora, en cambio, representa números mediante estructuras finitas.
En R base existen, entre otras cosas, valores de tipo integer, cuyo rango es limitado, y valores numeric que normalmente utilizan aritmética de doble precisión. Estos últimos pueden representar exactamente todos los enteros sólo hasta cierto tamaño; por encima de 253, no todos los enteros consecutivos poseen una representación exacta como números de doble precisión.
La cuestión es particularmente relevante en Collatz porque una órbita puede crecer mucho por encima de su valor inicial antes de comenzar a descender. Por consiguiente, una implementación destinada a investigar números muy grandes debe utilizar aritmética entera exacta de mayor capacidad —por ejemplo, enteros de precisión arbitraria— y comprobar cuidadosamente posibles desbordamientos o pérdidas de exactitud.
Matemática frente a implementación
Objeto matemático:T actúa sobre todos los enteros positivos. Programa concreto: sólo puede actuar correctamente sobre los valores que su representación numérica y sus recursos de memoria permiten manipular de manera exacta.
Esto no invalida el uso pedagógico del código anterior. Para semillas pequeñas, como 8 o 27, la implementación es perfectamente adecuada. Lo que evita es atribuirle a una representación computacional finita el mismo dominio ilimitado que posee el objeto matemático abstracto.
· · ·
Consideraciones finales
La conjetura de Collatz constituye un ejemplo extraordinariamente fértil para aprender a programar porque permite pasar, casi sin introducir artificios, desde una regla matemática elemental hasta varias ideas centrales de las Ciencias de la Computación. Primero se construye una función que decide entre dos operaciones; después se convierte esa operación en una iteración; luego se almacena la órbita; finalmente se reconstruye el mismo proceso mediante recursión y se observa cómo las llamadas anidadas quedan organizadas en una pila.
Pero el ejemplo es igualmente fértil por una razón más profunda. Una sucesión puede estar gobernada por una regla completamente determinista y, aun así, plantear enormes dificultades cuando se intenta establecer una propiedad global para todas sus trayectorias. El programa sabe qué hacer en cada paso. La dificultad matemática consiste en justificar qué ocurrirá después de todos los pasos necesarios, para cualquier punto de partida posible.
En este sentido, la programación no reemplaza la demostración ni la demostración vuelve innecesaria a la programación. La primera permite experimentar con el objeto, recorrerlo y producir evidencia concreta; la segunda busca establecer relaciones que no dependan de haber enumerado previamente cada caso. Collatz es un terreno particularmente limpio para observar esa diferencia porque no hay oscuridad alguna en la regla elemental: la dificultad emerge de la dinámica producida al repetirla.
Y justamente por ello una función personalizada en R resulta algo más que un ejercicio de sintaxis. Permite observar, en una escala pequeña y manejable, el tránsito entre definición, algoritmo, ejecución, representación numérica y razonamiento matemático; es decir, entre distintos niveles de una misma actividad científica que conviene mantener relacionados sin confundirlos.
Cuando se estudia cálculo por primera vez, la integral suele aparecer como un procedimiento para acumular cantidades sobre un intervalo. Más adelante, la misma idea se amplía: ya no se integra solamente a lo largo de un eje, sino también sobre curvas, regiones del plano, volúmenes y superficies. Las integrales de línea, las integrales múltiples y las integrales de superficie son precisamente algunas de las formas que adopta esa generalización.
En términos generales, las integrales de línea permiten acumular una cantidad a lo largo de una curva. Las integrales múltiples permiten hacerlo sobre regiones de dos o más dimensiones. Las integrales de superficie, por su parte, permiten integrar sobre una superficie que se encuentra en el espacio. A nivel de cálculo universitario, esta distinción es suficiente para comprender por qué cada una requiere técnicas distintas sin perder de vista que todas pertenecen a una misma idea matemática: sumar infinitesimalmente una magnitud sobre un dominio determinado.
Los principales teoremas asociados a estas integrales también están relacionados. Para las integrales de línea aparece el Teorema Fundamental para Integrales de Línea; al estudiar integrales múltiples aparecen el Teorema de Fubini, los teoremas de Pappus-Guldinus y el Teorema de Green; y en el estudio de campos vectoriales sobre superficies aparecen el Teorema de Stokes y el Teorema de Gauss o Teorema de la Divergencia.
La diferencia fundamental no está en la idea de integrar, sino en el objeto geométrico sobre el cual se realiza la acumulación.
Green, Stokes y Gauss no son literalmente el mismo teorema en el curso elemental, pero expresan una estructura común: relacionan una integral realizada en el interior de una región con otra integral realizada sobre su frontera. En un tratamiento más general, esta unidad se formaliza mediante el teorema generalizado de Stokes; sin embargo, para un curso de grado basta comprenderlos como distintas manifestaciones de un mismo principio.
Integrales de línea
Una integral de línea es una integral cuyo dominio de integración es una curva. En vez de recorrer los puntos de un intervalo en el eje real, se recorren los puntos de una trayectoria que puede estar situada en el plano o en el espacio. Para efectuar el cálculo, lo habitual es parametrizar la curva.
Parametrizar significa describir las coordenadas de cada punto de la curva mediante una variable auxiliar, normalmente \(t\). En el caso de una recta, la parametrización puede adoptar una forma sencilla como \(x=c+kt\). Para una curva general, sin embargo, lo correcto es pensar en expresiones del tipo \(x=x(t)\), \(y=y(t)\) y, cuando sea necesario, \(z=z(t)\). Por ello, el procedimiento no exige que exista un único vector director constante: eso es propio del caso particular de una recta.
FIGURA 1 · Una integral de línea escalar acumula los valores de una función a lo largo de una curva. Fuente original indicada en el artículo: Greg School.
Existen dos casos especialmente importantes. En una integral de línea de una función escalar, se acumula una magnitud a lo largo de la curva. Si un alambre tiene densidad variable, por ejemplo, una integral de línea puede emplearse para obtener su masa total. En una integral de línea de un campo vectorial, en cambio, suele interesar el efecto del campo a lo largo del desplazamiento: el ejemplo clásico es el trabajo realizado por una fuerza a lo largo de una trayectoria.
Integral escalar: ∫C f ds
Integral vectorial: ∫C F · dr
FIGURA 2 · Distintos tipos de integrales de línea: integración respecto de longitud de arco e integración de campos vectoriales a lo largo de una trayectoria. Fuente original indicada en el artículo: YouTube.
Cuando la curva es cerrada, suele utilizarse el símbolo \(\oint\). El círculo colocado sobre el signo de integral indica precisamente que el recorrido vuelve al punto de partida. Este detalle es particularmente importante cuando se estudia circulación, porque la integral se realiza a lo largo de toda la frontera cerrada.
El Teorema Fundamental para Integrales de Línea
El Teorema Fundamental para Integrales de Línea cumple un papel análogo al Teorema Fundamental del Cálculo en una variable. Si un campo vectorial es conservativo y puede escribirse como el gradiente de una función potencial, la integral entre dos puntos depende únicamente del punto inicial y del punto final, no del camino particular seguido para ir de uno a otro.
Si F = ∇φ, entonces
∫C F · dr = φ(B) − φ(A)
Ésta es una de las primeras señales de una idea que aparecerá repetidamente: ciertas integrales complicadas pueden transformarse en expresiones más sencillas cuando la estructura geométrica del problema permite aplicar un teorema apropiado.
Integrales múltiples
Las integrales múltiples generalizan el proceso de integración a dominios con más de una variable. Una integral doble se realiza sobre una región bidimensional y una integral triple sobre una región tridimensional. Su interpretación geométrica depende de lo que se esté integrando.
Por ejemplo, si se integra la función constante \(1\) sobre una región del plano, la integral doble proporciona el área de esa región. Si se integra una función \(f(x,y)\) no negativa sobre una región \(R\), la integral puede interpretarse como el volumen situado debajo de la superficie \(z=f(x,y)\) y encima de \(R\). Del mismo modo, una integral triple de \(1\) sobre una región del espacio proporciona su volumen. Por ello, no debe identificarse mecánicamente “integral doble” con “volumen” ni “integral triple” con “hipervolumen”: el significado depende del integrando y del dominio.
FIGURA 3 · Interpretación de una integral doble como acumulación de secciones infinitesimales sobre una región. Fuente original indicada en el artículo: AlgebraHD.
El Teorema de Fubini
El Teorema de Fubini es fundamental porque, bajo las condiciones habituales que se estudian en cálculo, permite calcular una integral múltiple mediante integrales iteradas. En términos prácticos, esto significa integrar primero respecto de una variable y después respecto de otra. En integrales triples existen hasta seis órdenes posibles de integración, y escoger un orden adecuado puede simplificar considerablemente el cálculo.
∬R f(x,y) dA
puede calcularse, según la región, como
∫ [ ∫ f(x,y) dy ] dx
o bien
∫ [ ∫ f(x,y) dx ] dy
El principio de Fubini no se limita conceptualmente a integrales triples. Es un resultado general sobre integración en espacios producto. Sin embargo, en un curso universitario de cálculo suele aplicarse sobre todo a integrales dobles y triples, que son las que pueden representarse geométricamente con mayor facilidad.
FIGURA 4 · Una integral triple puede plantearse con distintos órdenes de integración. La geometría de la región determina cuál resulta más conveniente. Fuente original indicada en el artículo: SlidePlayer.
Los teoremas de Pappus-Guldinus
Los dos teoremas de Pappus-Guldinus relacionan los centroides con objetos obtenidos mediante revolución. En términos intuitivos, ambos dicen que una figura que gira alrededor de un eje genera una magnitud geométrica que puede calcularse multiplicando la magnitud original por la distancia recorrida por su centroide.
El primer teorema relaciona la longitud de una curva plana con el área de la superficie de revolución que ésta genera. El segundo teorema relaciona el área de una región plana con el volumen del sólido de revolución generado al hacerla girar alrededor de un eje que no la atraviesa. Ésta es la formulación pertinente de los dos teoremas clásicos en cálculo.
El Teorema de Green
El Teorema de Green establece una relación entre una integral doble sobre una región plana y una integral de línea sobre la curva cerrada que constituye su frontera. Si \(C\) es la frontera orientada positivamente de una región \(R\), entonces, bajo las hipótesis habituales:
∮C P dx + Q dy
=
∬R (∂Q/∂x − ∂P/∂y) dA
La importancia conceptual del teorema es mayor que la fórmula misma. Green permite sustituir una acumulación realizada alrededor de una frontera por otra realizada en todo el interior, o viceversa. Por eso constituye un puente natural entre las integrales de línea y las integrales dobles.
Integrales de superficie
Una integral de superficie es una integral realizada sobre una superficie situada en el espacio. Aquí conviene distinguir dos casos, de manera análoga a lo que ocurría con las integrales de línea.
En una integral escalar de superficie, una función escalar se acumula sobre la superficie. Si una lámina curva posee una densidad superficial variable, por ejemplo, una integral de este tipo puede proporcionar su masa. En cambio, cuando se integra un campo vectorial mediante el producto punto con el vector normal, se calcula el flujo del campo a través de la superficie.
Integral escalar de superficie:
∬S f dS
Flujo de un campo vectorial:
∬S F · n dS
FIGURA 5 · Integral de superficie de una función escalar. La superficie puede describirse mediante una parametrización y el elemento de área debe ajustarse a su geometría. Fuente original indicada en el artículo: SlidePlayer.
Si una superficie puede escribirse como \(z=g(x,y)\), puede parametrizarse mediante \((x,y,g(x,y))\). El elemento diferencial de superficie no es simplemente \(dx\,dy\), porque debe tener en cuenta la inclinación local de la superficie. Para el caso de una gráfica \(z=g(x,y)\), aparece el factor:
dS = √(1 + (∂g/∂x)² + (∂g/∂y)²) dA
Este factor corrige el área proyectada sobre el plano \(xy\) para obtener el área real sobre la superficie inclinada. Si la superficie se describe de otra manera —por ejemplo, mediante \(x=g(y,z)\)— se utiliza la parametrización correspondiente.
El Teorema de Gauss o de la Divergencia
Cuando \(S\) es una superficie cerrada que encierra un volumen \(V\), el Teorema de Gauss permite relacionar el flujo total de un campo vectorial a través de la superficie con la divergencia del campo en todo el volumen interior. Si \(\mathbf F=(P,Q,R)\), su divergencia es:
div F = ∂P/∂x + ∂Q/∂y + ∂R/∂z
y el teorema establece:
∯S F · n dS
=
∭V div(F) dV
El símbolo \(\oiint\) —o, tipográficamente, una doble integral con círculo— indica que la superficie es cerrada. Conceptualmente, Gauss dice que el flujo neto que sale por la frontera de un volumen está determinado por la suma de las “fuentes” y “sumideros” del campo existentes en su interior.
Green, Stokes y Gauss: una misma idea
En este punto se puede volver a la observación inicial y formularla con mayor precisión. Los teoremas de Green, Stokes y Gauss no deben tratarse como resultados aislados. Los tres conectan lo que ocurre en una región con lo que ocurre en su frontera, aunque cada uno lo hace en una situación geométrica diferente.
Green trabaja en el plano: relaciona una integral doble sobre una región con una integral de línea sobre su contorno. Stokes trabaja con una superficie orientada en el espacio: relaciona la circulación de un campo alrededor de la curva que constituye su borde con una integral del rotacional sobre la superficie. Gauss trabaja con un volumen: relaciona el flujo a través de la superficie cerrada que lo envuelve con la divergencia dentro del volumen.
Esquema conceptual
Green: región plana ↔ curva frontera.
Stokes: superficie ↔ curva frontera.
Gauss: volumen ↔ superficie frontera.
Esta semejanza no es accidental. En cursos más avanzados, el teorema generalizado de Stokes permite reunir estos resultados en una sola estructura matemática. Pero incluso sin recurrir a formas diferenciales, la intuición importante ya puede verse a nivel de grado: una integral sobre el interior puede transformarse, bajo determinadas condiciones, en una integral sobre la frontera, y viceversa.
En ese sentido, la progresión desde integrales de línea hacia integrales múltiples y de superficie no es una colección arbitraria de técnicas. Es una ampliación progresiva de la misma idea de acumulación y, al mismo tiempo, una introducción a una de las relaciones más profundas del cálculo vectorial: la relación entre una región y su borde.
Resumen comparativo
Tipo de integral
Dominio
Interpretaciones típicas
Teoremas relacionados
Integral de línea
Curva
Masa de un alambre, trabajo, circulación
Teorema Fundamental para Integrales de Línea; Green
Integral doble
Región del plano
Área, volumen bajo una superficie, masa de una lámina
Fubini; Green
Integral triple
Región del espacio
Volumen, masa, acumulación volumétrica
Fubini; Gauss
Integral de superficie
Superficie en el espacio
Área ponderada, masa superficial, flujo
Stokes; Gauss
La diferencia entre estas integrales puede resumirse, por tanto, de una forma sencilla. La integral de línea acumula sobre una trayectoria; la integral múltiple acumula sobre una región; y la integral de superficie acumula sobre una superficie. Lo que cambia es la geometría del dominio y, con ella, el diferencial que debe emplearse. La idea fundamental de integración, sin embargo, permanece.
Integrar es acumular. Lo que cambia de una integral a otra es dónde se acumula y qué magnitud se está acumulando.
Filosofía de las matemáticas · Topología · Dialéctica
¿Qué permanece cuando todo cambia de forma?
Una lectura de Hacia una interpretación dialéctica-materialista de la topología, de José Mauricio Gómez Julián
Lectura guiada · Historia de las matemáticas · Filosofía de la ciencia
· · ·
Imagine una taza de café hecha de goma. Podemos estirarla, comprimirla,
retorcerla y deformarla hasta transformarla, poco a poco, en algo que se
parezca a una rosquilla. Para la geometría cotidiana, la taza y la
rosquilla son objetos muy distintos: tienen curvaturas, longitudes y
proporciones diferentes. Para la topología, sin embargo, hay una pregunta
más profunda: ¿cambió realmente su estructura esencial o simplemente
modificamos su apariencia métrica?
Esa pregunta —qué puede variar sin que un objeto deje de pertenecer a la
misma clase estructural— constituye el centro conceptual de la topología.
Pero el ensayo de Gómez Julián quiere ir un paso más allá. En lugar de
limitarse a presentar sus definiciones matemáticas, reconstruye la
historia de la disciplina para preguntarse qué significado filosófico
tiene estudiar precisamente aquello que permanece en medio de
determinadas transformaciones.
El recorrido pasa por Leibniz, Euler, Cantor, Dedekind, Poincaré, Peano,
Brouwer y Hausdorff; por los puentes de Königsberg, las paradojas de la
dimensión, la teoría de conjuntos, la continuidad y los homeomorfismos.
Al final, todos esos hilos son reunidos en una propuesta: leer la
estructura topológica desde una filosofía dialéctico-materialista, como
una manera matemática especialmente apropiada para pensar la relación
entre transformación, invariancia, estructura y cambio cualitativo.
01 · El problema fundamental
De medir objetos a estudiar relaciones
Durante siglos, pensar geométricamente significó ante todo pensar en
magnitudes: longitudes, áreas, ángulos, distancias y proporciones. La
topología introduce un cambio de perspectiva. Lo importante deja de ser
exclusivamente cuánto mide algo y pasa a ser también
cómo están relacionadas sus partes.
El ensayo encuentra un antecedente decisivo en Gottfried Wilhelm
Leibniz. En el siglo XVII, Leibniz imaginó una
geometria situs, una «geometría de la posición»: una disciplina
en la que la disposición relativa de los elementos tendría prioridad
sobre su magnitud. La intuición era extraordinariamente moderna. Dos
configuraciones podían diferir en sus dimensiones métricas y, sin
embargo, compartir algo más profundo en su organización.
La topología pregunta menos por cuánto mide un objeto que por qué
relaciones sobreviven cuando su forma cambia.
Ésta es también la primera clave para lectores provenientes de la
economía o de las ciencias sociales. Una red económica puede cambiar
enormemente en el volumen de sus transacciones sin que necesariamente
cambie su patrón básico de conexiones; una institución puede crecer o
reducirse manteniendo determinadas relaciones internas; una estructura
política puede experimentar modificaciones cuantitativas sin que todavía
haya ocurrido una transformación cualitativa de su organización.
Esto no convierte automáticamente tales problemas en problemas de
topología matemática. Sí ayuda, en cambio, a comprender la intuición que
interesa al artículo: distinguir entre modificaciones de magnitud o
apariencia y modificaciones de estructura.
02 · Königsberg, 1736
Euler y el nacimiento de una nueva mirada
Uno de los episodios fundacionales de esta historia ocurre en la ciudad
prusiana de Königsberg. La ciudad estaba dividida por el río Pregel y
conectada mediante siete puentes. El problema era sencillo de formular:
¿era posible realizar un paseo continuo cruzando cada puente exactamente
una vez?
Leonhard Euler comprendió que las distancias, los tamaños de las islas y
la longitud de los puentes eran irrelevantes. Podía reemplazar cada masa
de tierra por un punto y cada puente por una conexión entre puntos. El
problema físico se transformaba así en una estructura abstracta.
La idea matemática
Lo que hoy llamaríamos un grafo conserva únicamente
la información relevante para el problema: qué vértices están
conectados por qué aristas. El problema de Königsberg es un problema
de recorrido euleriano: se pregunta si es posible
recorrer cada arista exactamente una vez.
Euler mostró que no era posible hacerlo. Todos los vértices relevantes
tenían grado impar y un recorrido que atraviese cada arista una sola vez
sólo puede tener cero o dos vértices de grado impar.
Pero para el argumento histórico del ensayo lo decisivo no es sólo la
solución. Es el método de abstracción: Euler eliminó deliberadamente
información acerca de la magnitud para conservar una estructura de
relaciones. Una ciudad real, con agua, puentes y distancias, se
convirtió en un objeto matemático cuya organización podía analizarse
independientemente de su escala.
03 · Una crisis productiva
Cantor y el extraño problema de la dimensión
El siguiente gran salto aparece en el siglo XIX con Georg Cantor y la
teoría de conjuntos. Cantor descubrió que los puntos de un segmento y
los puntos de un cuadrado pueden ponerse en correspondencia uno a uno:
ambos conjuntos tienen la misma cardinalidad.
Éste fue un resultado profundamente contraintuitivo. Un segmento parece
unidimensional y un cuadrado bidimensional. ¿Cómo podían contener, en un
sentido preciso, «la misma cantidad» de puntos?
Una distinción esencial
Tener la misma cardinalidad no significa tener la
misma dimensión topológica. Precisamente ahí estaba el problema:
contar puntos no basta para capturar aquello que intuitivamente
distingue una línea de una superficie.
En términos filosóficos, la contradicción entre intuición geométrica y
resultado conjuntista obligó a reformular la pregunta. Si la dimensión
no podía reducirse simplemente al número de coordenadas ni a la
cardinalidad de los puntos, había que descubrir una propiedad más
estructural.
El ensayo enfatiza justamente este tipo de episodios: las
contradicciones no aparecen simplemente como accidentes desagradables
de la ciencia, sino como motores del desarrollo conceptual. Un concepto
que parecía evidente —«dimensión»— se vuelve problemático, y al volverse
problemático obliga a producir una teoría más profunda.
1676 · Leibniz
Imagina una geometría basada en posición antes que magnitud.
1736 · Euler
Reduce el problema de Königsberg a una estructura de vértices y
conexiones.
1877 · Cantor
La correspondencia entre conjuntos de distinta apariencia
dimensional desestabiliza la antigua intuición geométrica.
Finales del siglo XIX
Dedekind, Peano y otros obligan a distinguir cardinalidad,
continuidad y dimensión.
Comienzos del siglo XX
Poincaré, Brouwer y Hausdorff consolidan los problemas que darán
forma a la topología moderna.
04 · Cuando una definición también pregunta por el mundo
Poincaré: continuidad, cortes y significado
Henri Poincaré ocupa un lugar especial en el relato porque sus preguntas
sobre dimensión no nacían únicamente de dificultades técnicas. Le
interesaba también comprender por qué experimentamos el espacio como
tridimensional, cuál es la relación entre las geometrías matemáticas y
el espacio físico, y de dónde surgen nuestras intuiciones geométricas.
Su idea fue pensar la dimensión mediante cortes. En
términos intuitivos, la dimensión de un continuo podía estudiarse
preguntando qué tipo de objeto era necesario retirar para dividirlo.
Una línea puede desconectarse retirando un punto; separar una superficie
exige, en general, algo de mayor dimensión.
El ensayo concede a esta idea una importancia filosófica particular. Una
dimensión deja de aparecer simplemente como una coordenada dibujada
sobre un eje y comienza a relacionarse con la manera en que las partes
de un espacio están conectadas.
Una estructura no se define solamente por sus componentes, sino por el
sistema de relaciones que hace de esos componentes un todo.
Poincaré no proporcionó con ello la última palabra matemática sobre la
dimensión. Su propuesta encontró dificultades y sería sustituida por
formulaciones más robustas. Pero para la lectura histórica del artículo,
ése es precisamente el punto: una formulación puede ser matemáticamente
superada y conservar, sin embargo, una intuición filosófica fértil.
05 · La consolidación de la disciplina
Brouwer, Hausdorff y la topología moderna
L. E. J. Brouwer llevó el problema de la dimensión a un nuevo nivel de
rigor. Entre sus aportes fundamentales se encuentra la invariancia de la
dimensión: espacios euclidianos de distinta dimensión no pueden ser
equivalentes mediante un homeomorfismo. Una línea y un plano no se
vuelven estructuralmente idénticos por más ingeniosa que sea nuestra
correspondencia entre sus puntos.
El resultado es importante porque permite separar dos ideas que Cantor
había obligado a confrontar: dos conjuntos pueden tener la misma
cardinalidad y, aun así, poseer estructuras topológicas diferentes.
Felix Hausdorff, por su parte, contribuyó a convertir la topología y la
teoría de conjuntos en disciplinas progresivamente más abstractas y
sistemáticas. A principios del siglo XX, el «espacio» matemático ya no
tenía por qué ser una habitación imaginaria llena de puntos físicos. Sus
elementos podían ser funciones, secuencias u otros objetos abstractos.
Esta generalización es decisiva. La topología deja de ser solamente una
geometría extraña de superficies deformables. Se convierte en un
lenguaje para hablar de continuidad, vecindades, convergencia,
conectividad y estructura en clases enormemente amplias de objetos
matemáticos.
06 · El corazón matemático
¿Qué es realmente una topología?
Podemos ahora expresar la idea con precisión. Sea un conjunto
X. Una topología sobre X es una colección
τ de subconjuntos de X —llamados conjuntos abiertos—
que satisface ciertas reglas.
∅, X ∈ τ
las uniones arbitrarias de elementos de τ pertenecen a τ
las intersecciones finitas de elementos de τ pertenecen a τ
El par (X, τ) se denomina
espacio topológico. Lo importante es que τ determina
qué significa estar «cerca», qué significa continuidad y cómo se
organiza el espacio sin necesidad de introducir una distancia
numérica.
Una métrica puede decirnos que dos puntos están separados por 3,7
unidades. Una topología puede estudiar relaciones de proximidad y
continuidad sin que exista siquiera una función distancia.
Concepto
Intuición
Métrica
Permite cuantificar distancias entre puntos.
Topología
Describe una estructura de vecindades, continuidad y relaciones
espaciales más generales.
Homeomorfismo
Correspondencia continua, biyectiva y con inversa continua entre
dos espacios topológicos.
Invariante topológico
Propiedad que permanece igual bajo homeomorfismos.
La famosa «geometría de la goma»
De ahí surge la metáfora clásica. Podemos estirar, comprimir o retorcer
un objeto siempre que no lo cortemos ni peguemos partes que antes
estaban separadas. Una circunferencia puede deformarse hasta obtener una
elipse sin abandonar su clase topológica.
Una esfera puede deformarse hasta convertirse en un elipsoide. En
cambio, crear un agujero en la esfera para transformarla en un toro
exige una modificación topológicamente radical: ya no estamos
simplemente cambiando distancias y curvaturas, sino la estructura del
objeto.
El punto central
En topología, «conservar la estructura» no quiere decir conservar la
apariencia visual ni las distancias. Significa preservar aquellas
relaciones codificadas por la estructura topológica. Matemáticamente,
la equivalencia pertinente es el homeomorfismo.
07 · Del formalismo al significado
La lectura dialéctico-materialista
Hasta aquí tenemos topología. El movimiento específicamente filosófico
del ensayo comienza al preguntar qué nos dice este tipo de matemática
acerca de la relación entre estructura, transformación y
permanencia.
La propuesta del autor parte de distinguir entre cambios que afectan
ciertas propiedades de un sistema sin destruir su estructura fundamental
y cambios que sí alteran esa estructura. La distinción recuerda
inmediatamente una categoría central de la dialéctica: no toda
modificación cuantitativa constituye todavía un cambio cualitativo.
Un objeto topológico puede ser estirado, torcido o deformado dentro de
ciertos límites y mantener sus invariantes. Pero al rasgarlo, crear una
nueva conexión o eliminar una conexión esencial, aparece otra clase de
estructura.
El ensayo interpreta esta diferencia mediante la relación dialéctica
entre forma y esencia. La forma puede
variar considerablemente mientras ciertas relaciones internas
permanecen estables; cuando las transformaciones alcanzan la propia
organización constitutiva del sistema, el cambio deja de ser meramente
formal y pasa a ser cualitativo.
La invariancia no significa inmovilidad: algo puede transformarse
profundamente en su apariencia y conservar, durante esas
transformaciones, una estructura determinada.
Éste es probablemente el puente conceptual más interesante que propone
el texto. «Permanecer» y «cambiar» dejan de ser absolutos mutuamente
excluyentes. Un sistema puede cambiar precisamente porque posee una
estructura dentro de la cual ciertos cambios son posibles. Y esa misma
estructura determina también qué transformaciones dejarían de ser
modificaciones internas para convertirse en una ruptura.
Homeomorfismo y estructura
El homeomorfismo adquiere así una relevancia filosófica especial para el
autor. Técnicamente, dos espacios son homeomorfos cuando existe entre
ellos una función biyectiva y continua cuya inversa también es continua.
Filosóficamente, el artículo lo interpreta como una formalización de la
idea de que configuraciones externamente diferentes pueden compartir una
misma organización estructural.
No porque una taza y un toro «sean la misma cosa» en todos los sentidos,
sino porque un determinado nivel de abstracción permite tratarlos como
equivalentes respecto de las propiedades que ese nivel estudia.
Esto enlaza con otra tesis epistemológica importante del ensayo: toda
ciencia abstrae. La física, la química, la biología, la economía y las
matemáticas aíslan determinadas relaciones para poder investigarlas.
Abstraer no significa necesariamente negar el resto de la realidad; es
seleccionar provisionalmente qué relaciones serán consideradas
esenciales para un determinado problema.
08 · Una incursión fuera de las matemáticas
Del espacio abstracto al ADN
Para mostrar que el lenguaje topológico no se limita a ejercicios
geométricos, el ensayo recurre a un ejemplo particularmente sugerente:
la estructura del ADN.
Las moléculas de ADN pueden formar estructuras enrolladas, anudadas y
entrelazadas. Durante procesos biológicos reales, las enzimas conocidas
como topoisomerasas pueden cortar temporalmente una
hebra, permitir cambios en el entrelazamiento de la molécula y volver a
unirla. La teoría de nudos y otros instrumentos topológicos son útiles
precisamente para describir aspectos de estas configuraciones.
Aquí la vieja metáfora de «cortar y pegar» deja de ser solamente una
imagen pedagógica. La conectividad de una estructura molecular puede
sufrir modificaciones físicamente reales.
Por qué importa el ejemplo
El artículo utiliza el ADN como una ilustración epistemológica:
modificar una cantidad —longitud, torsión, distancia— no es lo mismo
que modificar las relaciones constitutivas de una estructura. Cuando
se rompe y recompone una conexión, el tipo de transformación es
cualitativamente diferente.
Desde la perspectiva dialéctica desarrollada por el autor, este caso
sirve para ilustrar una idea más general: los sistemas poseen
propiedades relativamente estables, pero esa estabilidad existe dentro
de procesos de transformación. Y algunas transformaciones pueden
acumularse o alcanzar un punto en el que emerge una organización
cualitativamente diferente.
09 · La tesis en perspectiva
Qué propone —y qué no propone— el ensayo
Conviene distinguir cuidadosamente dos niveles. El primero es
estrictamente matemático: espacios topológicos, continuidad,
homeomorfismos, invariantes y dimensión poseen definiciones formales y
resultados que no dependen de aceptar una filosofía marxista.
El segundo nivel es interpretativo. El artículo sostiene que la historia
y la estructura conceptual de la topología pueden comprenderse de forma
particularmente fértil mediante categorías dialéctico-materialistas:
estructura, relación, transformación, invariancia, esencia, forma y
cambio cualitativo.
En otras palabras, el argumento no consiste en derivar un teorema de
topología a partir de Marx. Tampoco en afirmar que un homeomorfismo y una
contradicción dialéctica sean literalmente el mismo concepto. El
proyecto consiste en buscar una correspondencia
estructural: mostrar que determinadas relaciones descubiertas
formalmente por las matemáticas pueden adquirir un significado
epistemológico cuando se las coloca dentro de una concepción más general
del cambio y de la estructura.
Vista así, la reconstrucción histórica no es decorativa. Cantor desafía
una intuición recibida sobre la dimensión; Peano muestra que la
continuidad puede producir fenómenos que esa intuición no anticipaba;
Poincaré intenta redefinir el problema; Brouwer introduce nuevas
demostraciones y nuevas abstracciones; Hausdorff contribuye a
sistematizar el lenguaje. El concepto moderno emerge de conflictos,
reformulaciones y superaciones sucesivas.
Ese movimiento histórico es precisamente lo que hace atractiva la
lectura dialéctica del artículo: una teoría científica no aparece ya
terminada desde el principio. Sus categorías se desarrollan mediante
contradicciones concretas que obligan a revisar conceptos anteriores,
conservar algunos de sus elementos y abandonar otros.
La pregunta que queda
Quizá la intuición más poderosa que puede llevarse un lector no
especializado sea ésta: conocer algo no consiste únicamente en medir
sus propiedades visibles. También podemos preguntar qué relaciones
hacen que ese algo sea la estructura que es, qué modificaciones puede
soportar sin dejar de conservarla y qué clase de transformación
tendría que ocurrir para que emerja una estructura diferente.
La topología proporciona un lenguaje matemático extraordinariamente
preciso para una versión de esa pregunta. El ensayo de Gómez Julián propone
que la dialéctica materialista proporciona, a su vez, una forma de
interrogar su significado filosófico.
· · ·
El recorrido que comienza con puentes, puntos y líneas termina así en
una cuestión mucho más amplia. ¿Qué significa decir que una cosa sigue
siendo «la misma» mientras cambia? ¿Qué clase de transformaciones son
accidentales respecto de una estructura y cuáles modifican aquello que
la constituye? ¿Cómo distinguir continuidad de ruptura?
Éstas son preguntas matemáticas cuando hablamos de espacios
topológicos. Pero también son preguntas que reaparecen, bajo formas
diferentes, cuando estudiamos sistemas físicos, biológicos, económicos
o sociales. La apuesta filosófica del artículo consiste precisamente en
sostener que esa recurrencia no debería ser tratada como una mera
coincidencia verbal: merece ser investigada como una correspondencia
entre formas de estructura, transformación e invariancia.
Para seguir el desarrollo histórico completo, las definiciones
matemáticas y la argumentación filosófica en su formulación original:
SOBRE LA ECONOMÍA POLÍTICA DEL CONFLICTO SIRIO
(2017)
JOSÉ MAURICIO GÓMEZ JULIÁN
I · SecciónIntroducción
La llave para la comprensión del presente es la comprensión del
pasado, así como la llave para ver hacia el futuro es la comprensión del
presente: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su
libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo
aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen
y les han sido legadas por el pasado.” (Marx, El Dieciocho Brumario de
Luis Bonaparte, 1975).
El conflicto político sirio es un conflicto entre intereses de
Estados-Nacionales y, por consiguiente, no es posible comprenderlo sin
comprender antes lo que es un Estado, pues de lo contrario tampoco podrá
comprenderse qué sectores de la sociedad son los que llevan sus
intereses de la esfera nacional a la esfera internacional a través del
Estado mismo.
Este concepto en términos generales aparece implícito desde los
filósofos de la antigua Grecia, aunque es en la obra de Maquiavelo donde
aparece la palabra “Estado” por vez primera, en donde dice: “Todos los
estados, todos los dominios que han tenido y tienen imperio sobre los
hombres han sido y son o repúblicas o principados.” (Machiavelli, 2006,
pág. 13). Posteriormente, a lo largo de la historia, diversos
politólogos lo irán definiendo de forma diferente. Aquí se introducirán
dos definiciones ortodoxas, las cuales a su vez se confrontarán con una
definición heterodoxa. Las dos definiciones ortodoxas pertenecen al
último tratadista clásico (Hegel) y al último tratadista moderno
(Weber).
Hegel dice al respecto “El Estado, precisamente, en cuanto libertad
universal y objetiva, en la libre autonomía de la voluntad individual;
el Estado, que como espíritu real y orgánico, a) de un pueblo, b) a
través de las relaciones de los específicos espíritus nacionales, c) se
realiza y se manifiesta en la Historia Universal como espíritu universal
del mundo. El Derecho del Estado es el supremo.” (Hegel, 1968, pág.
33).
Por su parte, Weber escribe “Para la sociología la realidad “estado”
no se compone necesariamente de sus elementos jurídicos; o, más
precisamente, no deriva de ellos. En todo caso no existe una
personalidad colectiva en acción. Cuando se habla del “estado”, de la
“nación” (…) se refiere únicamente al desarrollo, en una forma
determinada, de la acción social de unos cuantos individuos, bien sea
real o construida como posible (…)” (Weber, 2002, pág. 12). Una vez
aclarado esto, dice “El Estado, lo mismo que las demás asociaciones
políticas que lo han precedido, es una relación de dominio de hombres
sobre hombres basada en el medio de la coacción legítima (es decir:
considerada legítima). Así, pues, para que subsista es menester que los
hombres dominados se sometan a la autoridad de los que dominan en cada
caso. Cuándo y por qué lo hagan, sólo puede comprenderse cuando se
conocen los motivos internos de justificación y los medios externos en
los que la dominación se apoya.” (Weber, 2002, pág. 1057).
La definición de Maquiavelo, explícitamente, poco o nada dice sobre
los motivos políticos al que obedece la conformación del Estado, sin
embargo, implícitamente desliza el papel represivo del Estado o, en sus
palabras, “los dominios que han tenido y tienen imperio sobre los
hombres”. En el caso de Hegel se presenta una visión romántica del
Estado, lo cual no es motivo de asombro, pues para este autor el Estado
era la voluntad de Dios; por supuesto, la evidencia histórica demuestra
que el Estado poco o nada tiene que ver con la libre autonomía de la
libertad individual y, por tanto, tampoco será libertad universal y
objetiva, pues la libertad individual es la condición sine qua
non de la libertad universal o general y es precisamente de esta
definición que surge la ingenua visión de que creer que el Estado somos
todos. Siendo esto así, no hay forma que el Estado sea un espíritu
orgánico de un pueblo, aunque sí posea una existencia real como un hecho
social[1] a través de las relaciones
de los específicos espíritus nacionales. Y es que, en definitiva, si el
Estado fuéramos todos, no sería necesario crear instituciones que
resguarden los derechos de los individuos frente al Estado mismo.
Observando la definición de Weber se encuentran luces sobre la
condición necesaria para que el Estado subsista (el sometimiento por
parte de los dominados hacia los dominantes) y la condición suficiente
(poseer medios de coacción considerada legítima) para ello; por
supuesto, la condición necesaria de subsistencia es a su vez, la única
circunstancia que posibilita su existencia y, la condición suficiente,
la circunstancia más importante que garantiza su perpetuación. Sin
embargo, lo más importante en términos de filosofía política es
precisamente lo que Weber se niega a responder, es decir, ¿por qué un
sector de la sociedad acepta someterse a otro sector?, ¿cómo un Estado
concentra el monopolio de la violencia física?
Las respuestas a las preguntas anteriores se podrían responder desde
el punto de vista de Rousseau, el cual escribió “Supongo a los hombres
llegados al punto en que los obstáculos que impiden su conservación en
el estado natural superan las fuerzas que cada individuo puede emplear
para mantenerse en él. Entonces este estado primitivo no puede
subsistir, y el género humano perecería si no cambiaba su manera de ser.
Ahora bien, como los hombres no pueden engendrar nuevas fuerzas, sino
solamente unir y dirigir las que existen, no tienen otro medio de
conservación que el de formar por agregación una suma de fuerzas capaz
de sobrepujar la resistencia, de ponerlas en juego con un solo fin y de
hacerlas obrar unidas y de conformidad. Esta suma de fuerzas no puede
nacer sino del concurso de muchos; pero, constituyendo la fuerza y la
libertad de cada hombre los principales instrumentos para su
conservación, ¿cómo podría comprometerlos sin perjudicarse y sin
descuidar las obligaciones que tiene para consigo mismo? Esta
dificultad, concretándola a mi objeto, puede enunciarse en los
siguientes términos: “Encontrar una forma de asociación que defienda y
proteja con la fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y
por la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a sí mismo y
permanezca tan libre como antes.” Tal es el problema fundamental cuya
solución da el Contrato social. Las cláusulas de este contrato están de
tal suerte determinadas por la naturaleza del acto, que la menor
modificación las haría inútiles y sin efecto; de manera, que, aunque no
hayan sido jamás formalmente enunciadas, son en todas partes las mismas
y han sido en todas partes tácitamente reconocidas y admitidas, hasta
tanto que, violado el pacto social, cada cual recobra sus primitivos
derechos y recupera su libertad natural, al perder la convencional por
la cual había renunciado a la primera.” (Rousseau, 2007, págs.
45-46).
La visión de Rousseau, aunque acertada en términos generales, posee
cierto romanticismo y deja preguntas sin responder. Es romántico pensar
que una institución social tan compleja y cuyas raíces históricas se
encuentran tan arraigadas desaparecerá ante la menor violación al
contrato establecido entre los sectores de la sociedad involucrados en
dicho contrato y, además, no responde el patrón histórico que marcará la
elaboración de las cláusulas de dicho contrato en cada momento histórico
de transición de una forma de Estado a otro. Todas las ciencias buscan
en su objeto de estudio (para las ciencias sociales tal objeto es la
sociedad) establecer patrones generales de comportamiento que les
permitan predecir los cambios futuros en dicho objeto, pues el fin
último de las ciencias sociales no es explicar un hecho social, sino
predecir el comportamiento del hecho analizado en el tiempo[2] y, en ese sentido, poder
explicarlo solo es un paso inevitablemente necesario para alcanzar este
fin.
Planteado lo anterior, surge inexorablemente la siguiente pregunta:
¿Existe un patrón general en las diversas sociedades que han existido en
la historia de la humanidad que explique por qué las cláusulas de los
diferentes contratos sociales surgidos en la transición de una formación
social a otra se han establecido las cláusulas de determinada manera? La
respuesta es afirmativa. Ya Rousseau deja implícita una cuestión
fundamental, la necesidad como fundamento del nacimiento del contrato
social o, lo que es lo mismo, un posicionamiento claro respecto al
problema fundamental de la filosofía, es decir, que las causas
materiales determinan y subordinan al reino de las ideas.
Sin embargo, Rousseau no es el único en tomar esta posición, pues
como puede observarse Weber también atribuye la subsistencia del Estado
(lo que aquí se ha denominado “condición suficiente”) a la posesión de
los medios de coacción legítima, es decir, al monopolio de la violencia
física; la causa primera o condición necesaria en Weber es el
sometimiento por parte de los dominados hacia los dominantes, lo cual se
explica a su vez en los motivos internos de justificación (los cuales
tendrán evidentemente una explicación basada en las condiciones
históricas de ese momento) y los medios externos (los cuales son
objetivos) en los que la dominación se apoya.
En esta línea también irá Durkheim, al plantear que “Así pues,
tenemos que considerar a los fenómenos sociales en sí mismos,
independientemente de los sujetos que se forman una representación de
ellos; hay que estudiarlos desde afuera, como a cosas exteriores o, pues
en calidad de tales como se presentan a nosotros (…) Una cosa se
reconoce principalmente por el hecho de que no puede ser modificada por
un simple decreto de la voluntad. Esto no quiere decir que resista a
cualquier modificación, sino que, para producir un cambio no basta con
quererlo, sino que se precisa además un esfuerzo más o menos arduo,
debido a la resistencia que opone a nuestra acción y que, por otra
parte, no siempre puede ser vencida. Ya hemos visto que los hechos
sociales tienen esta propiedad. Lejos de ser un producto de nuestra
voluntad la determinan desde afuera; vienen a ser como unos moldes en
los que nos vemos obligados a vaciar nuestras acciones.” (Durkheim,
2009, págs. 83-84). Maquiavelo dirá que “Los principados, o son
hereditarios (…) o son nuevos.” (Machiavelli, 2006, pág. 13) y a lo
largo de su obra expondrá que los nuevos principados se adquieren en
general por lar amas y virtuosamente o por las armas y la fortuna de
otros. Por su parte, Comte dirá que “Pero este instinto provisional, sin
el cual la ciencia hubiera carecido entonces de un alimento conveniente,
debe acabar por subordinarse habitualmente a una justa apreciación
sistemática, tan pronto como la plena madurez del estado positivo haya
permitido aprehender siempre lo bastante las verdadera relaciones
esenciales de cada parte con el todo, de manera que ofrezca
constantemente un ancho horizonte a las más eminentes investigaciones,
evitando, sin embargo, toda especulación pueril.” (Comte, 2017, pág.
23). Finalmente, también Marx, autor en el que se profundizará más
adelante, también se posiciona en la misma línea.
Como puede observarse, uno de los dos grandes teóricos del Derecho
Político[3], uno de los más grandes
politólogos de la historia humana, así como los cuatro padres fundadores
de la Sociología, están claros, a pesar de sus diferencias teóricas,
respecto al punto en discusión[4].
Establecido lo anterior, es posible proceder a la siguiente etapa del
análisis. La humanidad ha presenciado cuatro formaciones sociales
diferentes: a) la comunidad primitiva, b) el esclavismo, c) el
feudalismo, d) el capitalismo.
Si las Ciencias Sociales son efectivamente ciencias y, además, el
nacimiento de los distintos contratos sociales correspondientes a cada
una de las formaciones sociales anteriormente expuestas obedece a
factores objetivos, lo primero que se debe hacer es determinar cuál es
el factor objetivo más preponderante entre todos. Lo anterior no
presupone mayor reto intelectual, pues la especie humana procura y
siempre ha procurado hacerse, antes que cualquier otra cosa, de los
medios de subsistencia necesarios para dicho fin. En este sentido, la
producción de tales medios de subsistencia se erige como el factor
material u objetivo más importante de la humanidad, aunque a diferencia
de lo que se cree en el economicismo, no es el único.
“En la producción de su vida, los hombres entran en determinadas
relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de
producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de las
fuerzas productivas materiales. Estas relaciones de producción en su
conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base
real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a
la que corresponden determinadas formas de conciencia social.” (Marx,
Contribución a Crítica de la Economía Política, 1989, págs. 7-8).
Entonces son las relaciones de producción, aquellas que los miembros
de una sociedad establecen obedeciendo a la necesidad en determinado
grado histórico de desarrollo tecnológico, las que condicionan la vida
social y entorno a las cuales se erige una determinada cultura que la
refuerza y le permite mantenerse estable en el tiempo, lo que a su vez
significa que entorno a las relaciones que los miembros de una sociedad
establecen para procurarse la producción de los medios de subsistencia
se elabora un determinado contrato social y, además, estas relaciones
sociales de producción serán una expresión del grado de desarrollo de
las fuerzas productivas de la época, lo que a su vez configurará la
manera en que las cláusulas del contrato social se encuentren diseñadas.
Ahora bien, ¿los miembros de la sociedad establecen en términos de
igualdad tales relaciones?, la respuesta es rotundamente no. Luego que
el hombre se volviera sedentario, la esclavización de los miembros de
una gens por otra y el surgimiento de la división social del trabajo
dieron origen al modo de producción esclavista, tras lo cual la igualdad
fue borrada del destino de la sociedad humana y con ello, las relaciones
sociales de producción establecidas en cada formación histórico-social
era una nítida expresión de la relación entre dominantes y dominados:
esclavistas y esclavos, señores feudales y siervos de gleba,
capitalistas y proletarios. El común denominador de estas relaciones de
poder entre clases sociales, expresada en las relaciones jurídicas de
turno (las cuales no son más que la expresión de las relaciones de
producción en el plano de la jurisprudencia) es que una clase social
posee los medios materiales para producir la riqueza (medios de
producción) y otra clase social únicamente posee su fuerza de trabajo
para procurarse la subsistencia.
Por supuesto, esta distribución de los medios de producción no
obedece a caprichos de la historia ni a hechos aleatorios cuyas
explicaciones poseen carácter aislado, sino por el contrario obedece,
precisamente y en términos generales[5], a que un
sector de la sociedad a través de la evolución histórica se ve en una
posición privilegiada que utiliza para acentuar las diferencias respecto
a los demás miembros de la sociedad, acumulando riqueza desde tal
posición y logrando el monopolio de los medios para ejercer la violencia
física. Por ejemplo, en Europa la clase capitalista tiene su génesis en
la edad media como pequeños comerciantes, un estatus al cual solo se
podía acceder siendo hombre libre y no siervo de gleba, la cual mediante
comprar en el campo a un precio menor del que vendía en la ciudad se
empezó la acumulación de riqueza que en su forma contemporánea conocemos
como capital; sin embargo, la acumulación originaria de capital no se
limitó a ello, también expropiaron a fuerza de pólvora y de sangre a los
productores independientes de sus tierras e inclusive hubo decretos de
distintos reyes para que pudieran abrir las tumbas de santos y diversas
figuras religiosas del Catolicismo con el fin de extraer cualquier pieza
de oro (incluidas sus prótesis dentales) para luego ser acuñado como
moneda.
Por tanto, una vez establecido lo anterior, es posible definir al
Estado como la organización política de la clase económicamente
dominante que tiene como fin último mantener el orden de cosas existente
y aplastar la resistencia de las otras clases a través de la posesión
del monopolio de la violencia física. Por ello, no es motivo de sorpresa
que el proceso de la formación del Estado consistiera en destacar un
poder público especial con su ejército, su policía, sus cárceles e
instituciones coercitivas de distinto género.
En este sentido, hablar de democracia, definida como “Forma de
régimen político basado en la proclamación de los principios del poder
del pueblo, la libertad y la igualdad de los ciudadanos. La democracia
supone el reconocimiento del principio de la subordinación de la minoría
a la mayoría, la elegibilidad de los principales organismos de poder del
Estado y la existencia de los derechos y libertades políticos.” (Oníkov
& Shishlin, 1980, pág. 140), carece de un significado real.
La prueba contemporánea de lo anteriormente expuesto la brinda el
Nobel de Economía en 2001, Joseph Stiglitz, al respecto escribe “El
financiero no es el único campo en el que la inversión extranjera ha
sido una ambigua bendición. En algunos casos, los nuevos inversores
persuadieron (muchas veces con sobornos) a los Gobiernos para que les
concedieran privilegios especiales, como protección arancelaria. En
muchos casos los Gobiernos norteamericano, francés o de otros países
industrializados avanzados presionaron, reforzando la noción de los
países en desarrollo de que era perfectamente correcto que las
autoridades intervinieran en el sector privado y presumiblemente
cobraran de él. En algunos casos, el papel del Estado parecía
relativamente inocuo (aunque no necesariamente incorruptible). Cuando el
Secretario de Comercio de EEUU, Ron Brown, viajaba al exterior, lo
acompañaban empresarios estadounidenses que buscaban contactar con esos
mercados emergentes y entrar en ellos. Presumiblemente, las
posibilidades de conseguir un asiento en el avión aumentaban si uno
realizaba contribuciones significativas a la campaña.” (Stiglitz, 2003,
pág. 100).
· · ·
II · SecciónAntecedentes Históricos de Siria
Siria es país cuya población se encuentra concentrada al noroeste de
su territorio, lo cual obedece a que solo el 0.06% de su superficie
posee agua. Según (Datosmacro, 2017), Siria posee una población de
18,502,413 habitantes y una superficie total de 185,180 km.2,
lo cual equivale a una densidad poblacional de aproximadamente 100
habitantes por kilómetro cuadrado.
Según (OPEC, 2017) Siria posee 2,500 millones de barriles de petróleo
como reserva, ocupando el lugar número 31 a nivel mundial, sin embargo,
estas son solo las reservas probadas de petróleo[6]. Por su parte, según (CIA,
2017), Siria también ocupa el lugar número 43 a nivel mundial en
términos de reservas probadas de gas natural con 240,700,000,000
mts.3
Esta significativa cantidad de recursos naturales, si bien no
representan proporciones mundiales tan importantes como las de otros
países como por ejemplo Irán (5° país con mayores reservas
probadas de petróleo y 2° con mayores reservas probadas de gas natural)
o Irak (4° país con más reservas probadas de petróleo y 11° con mayores
reservas probadas de gas natural), es motivo suficiente para que
distintas nacionales puedan estar interesadas geopolíticamente en ella.
Sin embargo, hay un motivo aún más importante, Siria es fronterizo con
Irak y este último es fronterizo con Irán, tal y como puede verse a
continuación:
Figura 1
Fuente: (RT, Economía, 2017)
Como puede observarse, el gaseoducto va desde las costas de Irán
pasando por las fronteras Irán-Irak e Irak-Siria hasta llegar a las
costas de Siria, cuyo destino final es abastecer a los consumidores
europeos y también a los consumidores de los países por los cuales
atraviesa el gaseoducto, por lo cual Siria es geopolíticamente
fundamental, pues quien controle ese país, controlará el destino final
del gaseoducto y con ello, el abastecimiento de gas natural a los
europeos; por supuesto, si encima de eso se controla Irak e Irán, se
tiene entre manos uno de los negocios más rentables que una empresa
pudiese imaginarse.
Sin embargo, la cuestión no acaba ahí, pues además para sacar el
petróleo extraído de cualquiera de estos países, hay que bordear toda la
península arábiga o todo el continente de África.
Figura 2
Fuente: (EIA, 2017)
Desde Euclides se sabe que la distancia más corta entre dos puntos es
una línea recta. La construcción del oleoducto transarábigo comenzó en
1947 y fue administrada principalmente por la compañía estadounidense
Bechtel[7]. Originalmente, el
oleoducto estaba destinado a terminar en Haifa, que estaba entonces en
el Mandato Británico de Palestina, pero debido al establecimiento del
estado de Israel, se estableció una ruta alternativa a través de Siria y
Líbano fue seleccionado para tener una de las terminales de exportación
en Sidón. Como señala (Little, 2003, págs. 12-13), el gobierno sirio
inicialmente se opuso al plan, pero ratificó la construcción del
oleoducto en 1949 después de un golpe militar que derrocó el gobierno
democrático allí, para que finalmente el transporte de petróleo a través
de la tubería comenzó en 1950. Este golpe de Estado al gobierno
democrático de turno (el cual había sido elegido vía elecciones libres)
fue promovido por la CIA y voces autorizadas como (Massad, 2017)[8], (Little, 2003)[9] e inclusive los registros
desclasificados de la misma CIA lo confirman. Y aunque hoy en día ese
oleoducto ya no es estratégico, sirve como referente histórico de
quiénes y por qué se han mantenido desestabilizando Siria, una cuestión
en la que se profundizará más adelante.
Aunque el oleoducto transarábigo ya no sea estratégico en términos
geopolíticos, Siria vaya que lo continúa siendo, pues bordear la
península arábiga y a travesar el Canal de Suez, incrementa
significativamente los costos de transporte y también el tiempo
requerido para realizar la mercancía petróleo.
Figura 3
Fuente: (Puzzle de la Historia, 2017)
Como puede observarse, bordear la península arábiga para llegar al
Canal de Suez (en el cual se pagan impuestos) implica recorrer 11,600
kilómetros y, por otro lado, evitar el Canal de Suez implica bordear
África, lo cual significa recorrer 19,800 kilómetros. Para que el lector
tenga una idea, ir por el Canal de Suez implicaría 22.3 veces la
distancia entre Paso Canoas y Peñas Blancas, así como evitarlo
implicaría recorrer 38.05 veces esa misma distancia[10].
¿No sería más sencillo comerciar con el petróleo si se pudiese sacar
en línea recta a través de Siria?, la respuesta es afirmativa. Sin
embargo, para ello se tendría que tener el control político de Siria,
siendo debido a ello la nación en cuestión un punto fundamental en
términos geopolíticos, pues quien posea el control de Siria no sólo
tendrá el control de tales reservas de recursos naturales (petróleo y
gas natural) sino que además la vía comercial más eficiente para
colocarlos en los mercados de occidente.
Esta posición comercial tan estratégica (en términos de cualquier
mercancía, no solo de petróleo y gas natural) ha hecho que Siria sea
deseada por diversos imperios a lo largo de la historia universal. Desde
los persas y los griegos, pasando por los romanos hasta llegar a los
turcos.
Procedamos a reconstruir un poco la historia para ver la evolución
política del territorio que ahora se conoce como Siria y así comprender
tanto los motivos de su surgimiento reciente como Estado-Nacional como
el clima de inestabilidad que se suscita dentro de ella y sus
alrededores.
El Imperio Romano pasó por una división administrativa iniciada con
la tetrarquía[11] del emperador
Diocleciano (284-305) y consolidada por el emperador Teodosio I
(379-395), quien lo repartió entre sus dos hijos: Arcadio fue emperador
de Oriente y Honorio de Occidente. Lo que quedaba el Imperio Romano,
luego que Odoacro (Rey de los Hérulos) depusiera al último emperador
romano de occidente (Rómulo Augústulo) en el año 476, fue conquistado
por el islam, transformándose en el Imperio Otomano[12] el 29 de mayo de 1453.
Tras ello, el Imperio Otomano se preservará hasta la Primera Guerra
Mundial (PGM).
Tras la PGM aparecen en el mapa pequeños países por primera
vez, entre ellos aparece Siria un 1 de septiembre de 1918. Como todo
hecho histórico, su ocurrencia no fue arbitraria y obedeció (al igual
que la aparición de Irak, Jordania y otros) a que tanto franceses como
ingleses no podían derrotar solos al Imperio Otomano, siendo necesario
no solo aliarse entre sí, sino también contar con el apoyo de los
civiles que residían al interior de este imperio. Para ganarse el favor
de los civiles, les prometieron “La Gran Palestina”, es decir, una sola
nación para todos los árabes.
Sin embargo, en secreto, Francia y Reino Unido realizaron el Acuerdo
Sykes-Pikot[13], el cual consistía en la
distribución del control geopolítico que harían del territorio que
ocupaba el Imperio Otomano en caso de ganar la guerra. Napoleón dijo en
alguna parte que si se deseaba tener éxito en la política, la clave
residía en prometer todo y no cumplir nada, siendo precisamente eso lo
que hicieron los europeos y con ello nunca se cumplió la promesa de una
sola nación para todos los árabes. En lugar de ello, como parte de una
distribución equitativa del territorio otomano por parte de las
potencias europeas de la época, crearon muchos Estados-Nacionales
relativamente pequeños.
Figura 4
Fuente: (Encyclopædia Britannica, 2017)
Fue ahí donde tras la victoria de las naciones europeas, aparece
Siria y es controlada por los franceses, perpetuándose ese estado de
cosas hasta finalizar la Segunda Guerra Mundial (SGM).
Tal y como aparece en (U.S. Department of the Army, 2017), poco
después de finalizada la SGM, durante 1944 el gobierno sirio asumió las
funciones de 14 departamentos administrativos que estaban bajo control
directo de los franceses desde 1920. Éstos incluyeron aquellos que se
encargaban de cuestiones como las aduanas, asuntos sociales, impuestos
especiales, control de compañías concesionarias y supervisión de las
tribus. Francia conservó el control de los servicios sociales,
culturales y educativos, así como de las Fuerzas Especiales Levantinas[14] (), que se utilizaron
para fines de seguridad. A pesar de la oposición francesa, la Unión
Soviética en julio y los Estados Unidos en septiembre de 1944
concedieron a Siria y Líbano el reconocimiento incondicional como
estados soberanos; El reconocimiento británico siguió un año más tarde.
Estas naciones aliadas presionaron a Francia para que evacuara a
Siria.
El nuevo gobierno sirio exigió el traslado inmediato e incondicional
de las tropas especiales de Levante al control de Siria o su disolución
y amenazó con formar un ejército nacional a menos que se tomara esa
medida. Pero Francia hizo que la retirada de las tropas dependiera de la
firma por parte de Siria de un tratado que asignara a Francia una
posición privilegiada en el país.
En enero de 1945, el gobierno sirio anunció la formación de un
ejército nacional y en febrero declaró la guerra a las potencias del Eje
(principalmente Alemania, Italia y Japón). En marzo, la nación se
convirtió en miembro fundador de las Naciones Unidas (ONU), una
indicación de su estatus soberano, y en abril afirmó su adhesión a la
idea de unidad árabe mediante la firma del pacto de la Liga Árabe.
Antes que se introduzca el papel de Israel en la situación histórica
y actual de Siria, es necesario hablar de los conflictos en la región de
carácter ideológico-religioso.
Poco después de finalizada la SGM, se funda el Partido Baaz
Socialista Árabe, de ahora en adelante denominado BAAZ por la
ideología a la que tal partido panárabe obedece, que mezcla los antiguos
anhelos de una sola nación palestina, de ideología laica y con cimientos
socialistas, el cual llegó a asumir el poder en 1963 en Siria e Irak,
enfrentándose las facciones sirias e iraquís del BAAZ en 1966 y
actuando de forma independiente a partir de ese momento. Eso ocasionó
una fragmentación ideológica en la región dividiéndola básicamente en
dos bloques: los aliados de Siria y los aliados de Irak.
Poco antes de la llegada al poder de BAAZ, Siria se une con
Egipto (con quien además no tenía fronteras) conformando la República
Árabe Unida entre 1958 y 1961. La alianza no duró mucho tiempo, pero sí
el suficiente para que Egipto convenciera a Siria que nacionalizara sus
recursos naturales. Por supuesto, el fracaso de esta unión tampoco
obedeció a factores aleatorios o arbitrarios ni mucho menos, sino a que
en 1961 hubo un Golpe de Estado en Siria auspiciado por el ejército
radical sirio, atravesando el país y su población por un gobierno
tiránico durante dos años, hasta que en 1963 le sigue otro Golpe de
Estado, que fue precisamente aquel donde BAAZ asumió el poder
tanto en Siria como en Irak el poder en ese mismo año.
En este golpe de 1963 aparece por primera vez la figura de Háfez
el-Ásad, quien se convierte en jefe del Estado BAAZ y lo mismo
ocurre en Iraq con Sadam Hussein, también miembro del Partido
BAAZ. Con la guerra fría iniciada en 1947, Siria se alinea con
la Unión Soviética y, por su parte, un Estado-Nacional recientemente
creado se alinea con la OTAN. Ahora procede introducir a Israel
en el escenario internacional.
Entre 1936 y 1939, ocurre en los territorios de Palestina controlados
por el Reino Unido (aquellos conformados tras la derrota del Imperio
Otomano) una revuelta cuya causa era protestar contra la inmigración
judía, pues árabes y judíos poseen diferencias ideológico-religiosas de
carácter irreconciliable en el marco de la cultura medio oriental; la
revuelva se suscitó a causa del consentimiento del Reino Unido de la
inmigración judía a territorios palestinos[15] y la negación del Reino
Unido a celebrar elecciones democráticas para decidir el futuro de los
judíos y dado que los palestinos históricamente han ocupado por siglos
esos territorios, poseían una aplastante mayoría demográfica que habría
resuelto a su favor las elecciones.
Así las cosas, tras la marcha de los franceses e ingleses de lo que
antiguamente había sido el territorio ocupado por el Imperio Otomano y
aunado a los conflictos ideológico-religiosos de la zona entre
palestinos y judíos, se celebra el 29 de noviembre de 1947, tras el
informe de la Comisión Peel (la cual evaluaba las causas del conflicto),
una Asamblea General de Naciones Unidas donde se aprobó un plan que
dividía a Palestina en dos Estados, curiosamente, otorgando a los judíos
un 53.6% del territorio y a los árabes un 48.7%, determinando que
Jerusalén (que representaba una superficie equivalente al 2.7%) sería
corpus separatum y sería administrada por las Naciones Unidas.
El hecho que les dieran a los judíos las tierras que habían sido
ocupadas por los Palestinos durante siglos por razones políticas (Israel
sería un aliado de Occidente en el Medio Oriente) y, que además siendo
los palestinos el 67% de la población, en comparación con el 33%
representado por los judíos, les adjudicaran más porcentaje territorial
a estos últimos, ocasionó que dos semanas después de aprobada la
resolución de la ONU, los países que representaban a Palestina
intervinieran militarmente el territorio asignado a los judíos.
Posteriormente, Jerusalén pasó de ser corpus separatum a
capital del Estado de Israel, con la complicidad y silencio de sus
aliados occidentales, lo cual según el profesor israelita David Grossman
implicaría posteriormente que “desde 1967, quien dicta la agenda y se
beneficia de los presupuestos (en Israel) son la derecha y los colonos,
un pequeño grupo devoto que ha secuestrado una nación entera y
confiscado nuestro futuro.” (Grossman, 2010).
Lo anterior ocasionó que los vecinos de Israel no lo reconocieran
como Estado-Nacional legítimo y, en su lugar, una vez marchándose los
europeos, atacaran Israel.
Desde ese entonces, a través de la fuerza y la complicidad de
occidente, desde la creación artificial del Estado de Israel, se han
gestado cambios geográficos en términos de la proporción de territorio
ocupada por los palestinos, tal y como se muestra a continuación.
Figura 5
Fuente: (Miller, 2017)
Esta problemática es una cuestión que va más allá de la geografía,
tiene que ver con la distribución de recursos per cápita y con ello,
también tiene que ver con la calidad de vida. A continuación, se
procederá brevemente a ver la variación en la densidad poblacional desde
antes de 1948 hasta 2014.
Conociendo el cambio geográfico sufrido en el territorio palestino y
basados en las cifras de (Datosmacro, 2017) a partir de 1970 respecto a
la población total, se procederá a calcular los cambios en la densidad
poblacional de Palestina. Según (Simpson, 2017), antes de 1948 el
territorio palestino era de 26,626 km.2 y tenía una población
estimada de 1,061,270 habitantes, lo que equivale a 39.86 habitantes por
kilómetro cuadrado. Si el territorio de Palestina pasó a ser el 48% del
original en 1947 que se dio la resolución de la ONU, eso
significa que ahora el territorio era de 12,780.48 km.2 y
asumiendo que la población no varió significativamente en ese período (y
aunque lo haya hecho, no se poseen suficientes datos para realizar el
cálculo), arrojaría una densidad poblacional de 83.03. En 1967 el
territorio palestino era solamente un 22% del original, lo que equivale
a 5,857.72 km.2 y además, se sabe que para 1970 la población
palestina ascendía a 1,124,293 se tendría una densidad poblacional de
191.93 habitantes por kilómetro cuadrado. Finalmente, en 2014 el
territorio palestino era solamente de un 12% respecto al original, lo
que equivaldría a 3,195.12 km.2 y con una población reportada
por la fuente anteriormente citada de 4,422,143 habitantes, se obtendría
una densidad poblacional de 1,384.03 por kilómetro cuadrado. Lo anterior
implicaría un cambio en la densidad poblacional aproximado del
3,372.23%. No resulta difícil imaginar las dificultades económicas que
ha implicado este incremento en la presión demográfica para el pueblo
palestino en términos de la aplicación de políticas sociales, de
distribución del ingreso y demás acciones gubernamentales relacionadas;
todo ello sin contar la destrucción de riqueza que las guerras con
Israel le han ocasionado a ese pueblo. En contra parte, tampoco resulta
difícil imaginar las facilidades económicas que esto le ha procurado a
Israel, que como se vio anteriormente, eran la población minoritaria que
ocupaba esos territorios, sin tomar aún consideración el elevado
financiamiento que Estados Unidos le brinda a Israel en diversas áreas
políticas y sociales, entre ellas la guerra contra el pueblo palestino y
contra todos aquellos países que no se alinean a sus intereses, tal y
como detalla (Sparrow, 2017). Además de que usar también el chantaje
económico para excluir a Israel del concierto internacional, pues
Estados Unidos era el país que más aportaba a la UNESCO (un
22%) y retiró tal apoyo a la institución por la entrada de Palestina,
como informa (El Mundo, 2017).
¿Qué han hecho las potencias industrializadas ante tal atropello de
los derechos civiles de la población palestina?, absolutamente nada. Se
han dedicado simplemente a hacer peticiones que no poseen carácter
coercitivo y que, al ser así, ha quedado al libre arbitrio de Israel
acatarlas o no, las cuales, por supuesto no han acatado y mientras ello
sucede, se derrama la sangre de cientos de víctimas. Según (TeleSUR,
2017), entre abril y mayo de 1948 (el primer año del Estado de Israel)
Los israelíes tomaron varias ciudades árabes, según el plan de partición
de la ONU, pero el 10 de abril, se registró la primera matanza
perpetrada por milicianos judíos contra 100 campesinos palestinos del
pueblo de Deir Yasín, lo que obliga a que miles de civiles árabes
huyeran de la región; por su parte, en 1967, Con la Guerra de los Seis
Días, que inició el 5 de junio, Israel ocupó militarmente Cisjordania y
la franja de Gaza, los Altos del Golán de Siria y la península del
Sinaí. Durante la ofensiva militar, aviones Mirage 3 del ejército
israelí destruyeron más de 400 aviones árabes. En esos combates se
reportan 776 israelíes muertos, 2 mil 563 heridos y 15 prisioneros. Por
el lado árabe son al menos 24 mil muertos, 45 mil heridos y 6 mil
prisioneros. Entre 1975 y 1981 el número de muertes registrados de
manera oficial por organizaciones palestina y de la ONU fue de 170,
aunque reportes de organizaciones defensoras de los derechos humanos
hablan de más de 3 mil, no registradas oficialmente.
En 1982, la cifra de muertos se disparó al registrarse 11 mil 275
fallecidos en la Guerra de Líbano, donde el ejército sionista al mando
del entonces Ministro de Defensa, Ariel Sharon, lanzó la “Operación Paz
para Galilea” el 6 de junio, donde el objetivo era acabar con la
Organización para la Liberación de Palestina (OLP), concentrados en
Beirut luego de ser expulsados de Jordania en 1970. En la Masacre de
Sabra y Shatila murieron 675 soldados israelíes, unos 9 mil 800 soldados
sirios y milicianos palestinos. Entre 2000 y 2010 se estima que han
muerto, en su mayoría civiles, 7 mil 342 palestinos como resultado de
los bombardeos, ataques terrestres y marítimos del ejército israelí.
Finalmente, durante la prolongada ocupación de Israel en Palestina, más
de1,500 civiles murieron y 1,215 palestinos quedaron desplazados debido
a la demolición de viviendas por las autoridades israelíes. En el
Conflicto de la Franja de Gaza, el 86% de los muertos fueron
palestinos.
Y es que, a final de cuentas, “La llamada comunidad internacional
¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros?
¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen
cuando hacen teatro?” (Galeano, 2017).
La llegada de Háfez el-Ásad al poder no alteró los conflictos
existentes en la zona, específicamente entre Siria e Israel y,
posteriormente con la guerra fría que generó que ambos países se
posicionaran en diferentes bloques ideológicos, las tensiones se
agudizaron y Siria entra en una guerra franca y abierta contra
Líbano.
Las complicaciones para Siria no habían terminado aún y las
fricciones ideológicas al interior de la región fueron aprovechadas por
sus aliados, sin embargo, antes de proceder a exponer ese hecho social,
se introducirá la génesis de las facciones político-ideológicas a nivel
del pueblo palestino.
A diferencia de lo que el ideario popular cree, los árabes no son
necesariamente musulmanes, sin embargo, la mayoría de ellos sí lo son. A
continuación, se expondrá esta segmentación.
Cuadro 1
Fuente: Elaboración propia.
A continuación, se expondrá la proporción existente entre sunníes y
chiíes.
Figura 6
Fuente: (RT, Sunitas y chiitas: ¿Qué es lo que los separa?, 2017)
Se calcula que el porcentaje de suníes ronda entre el 80-90% y el de
chiís entre el 10-20%, lo cual generó que en Siria al ser el gobierno de
Háfez el-Ásad de la minoría chií y gobernar a una mayoría sunní,
comenzaran fuertes movimientos de oposición, los cuales fueron aplacados
a fuerza de pólvora y de sangre. Este conflicto interno en Siria es
aprovechado por los islámicos sunníes, que toman las armas contra Háfez
el-Ásad y, de nuevo, la revuelva es aplacada a costa de la pérdida de
muchas vidas. En el año 2000 muere Háfez el-Ásad y es sucedido por
Bashar al-Ásad.
Como señala (Rafizadeh, 2017), una vez llega Bashar al-Ásad al poder,
plantea aperturas económicas de corte neoliberal con el fin de unirse a
la Organización Mundial del Comercio (OMC), que incluso le
valieron que Estados Unidos levantara su oposición a que Siria entrara a
la organización en cuestión, lo que ocasionó que, con 153 miembros a
favor, la OMC le concedió la entrada a Siria en condición de
observador[16]. Sin embargo, como
observa el autor citado, este reformismo económico no fue acompañado de
políticas de redistribución del ingreso (como es característico del
modelo neoliberal) y generó estallidos sociales en el país. Esto forzó
al presidente sirio a retomar las políticas económicas de su padre.
Luego de varios años, llega a Siria la “Primavera Árabe”[17], la cual se suscitó en
Siria con “decenas de personas se manifestaron en Dar’a al sur del al
sur del país en demanda de libertad, reformas políticas y contra la
corrupción, actos pacíficos controlados por la policía siria sin
incidentes violentos. La marcha contra el gobierno fue lazada en las
redes sociales de Internet y respaldada por miles de personas que
apoyaban una revolución siria contra el presidente Bashar al-Ássad hasta
lograr libertad y justicia, pero en las calles fue discreta la
movilización. Ante la situación Al-Assad anunció reformas económicas,
amnistía para presos y más acceso a Internet. La situación de
inestabilidad se ha prolongado durante todo el año 2011, acaparando la
atención internacional y la posibilidad de la aplicación de sanciones
por parte del Consejo de Seguridad de la ONU emulando así las aplicadas
a Libia.” (EcuRed, 2017).
Algunos opinan que la “Primavera Árabe” no fue sino un movimiento
social auspiciado por Estados Unidos para desestabilizar a los gobiernos
de la región que no estaban alineados a sus intereses, tal y como el
periodista de investigación Lee Stranahan: “Cuando Barack Obama asumió
el cargo de presidente en 2008 con Hillary Clinton como secretaria de
Estado, uno de sus primeros pasos en la política exterior fue su
discurso en El Cairo, Egipto, donde afirmó, en presencia de los miembros
de los Hermanos Musulmanes, que “una nueva era había comenzado en la
actitud de EE.UU. hacia el islam” (…) Lo que siguió después fue la ola
de levantamientos de la primavera árabe en toda la región, que, a pesar
de ser considerados inicialmente “movimientos audaces de gente
desesperada por la libertad”, fueron, de hecho, “una forma para los
islamistas de destronar a los dictadores militares más laicos de la
región (…) EE.UU. llamó abiertamente al derrocamiento de Al Assad a
pesar de que estaba claro que el resultado de este derrocamiento sería
la toma del control por los grupos islamistas (…) Siria demostró ser
resistente” a los esfuerzos de Obama y Clinton de cambiar el régimen, a
pesar de que EE.UU. suministró armas a los llamados ‘rebeldes’ que
finalmente acabaron en las manos de grupos islamistas.” (Stranahan,
2017).
Inclusive, para el abogado estadounidense John F. Kennedy Jr.:
“Nuestra guerra contra Bashar al Assad no comenzó por las protestas
civiles pacíficas de la Primavera Árabe en 2011, sino en 2000 cuando
Catar ofreció construir un gasoducto por valor de 10.000 millones de
dólares que atravesara Arabia Saudita, Jordania, Siria y Turquía.”
(Kennedy, 2017).
En la misma línea se encuentra Julian Assange, fundador de Wikileaks,
que dijo “El capítulo sirio se remonta a 2006, cuando en un telegrama
muy importante del embajador Roebuck, radicado en Damasco, este responde
a una discusión sobre un plan para derrocar el Gobierno de Asad, en
Siria (…) Cuando Estados Unidos necesita hacer algo, junta los distintos
brazos del poder estadounidense, que incluyen el militar, el de la
Inteligencia, el financiero, el comercial y su poder de información.”
(Assange, 2015). Así mismo, Assange declara que “Dentro de esas
estrategias militares, el periodista resalta el papel de instituciones
en apariencia civiles, como la Fundación Nacional para la Democracia
(NED, en sus iniciales inglesas) y la Agencia de los Estados Unidos para
el Desarrollo Internacional (siglas: USAID) (…) Igualmente, Assange hace
mención al alineamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) con la
política exterior de Washington, a la hora de debilitar o desestabilizar
a los países a través de sus finanzas.” (HISPANTV, 2017).
Por supuesto, un hecho no es excluyente del otro, y en términos de
las concepciones de filosofía política de occidente, muchos países
dentro de la región tienen asignaturas pendientes en materia de las
libertades políticas que conceden a sus ciudadanos. Sin embargo, tras la
apertura democrática, Bashar reanimó sus políticas neoliberales mediante
la promoción de privatizaciones para limar asperezas con Estados Unidos
y sus aliados, sin embargo, no ha cedido ninguna concesión al movimiento
opositor en Siria, por lo cual a pesar de sus políticas de
liberalización económica, tal y como informa (RPP Noticias, 2017)
Estados Unidos y los demás países alineados han pedido la renuncia del
presidente Sirio y Obama llegó a anunciar sanciones económicas a Siria,
entre las cuales se encontraban la prohibición de comerciar con el país
árabe. En palabras del Departamento de Estado de los Estados Unidos “El
gobierno de los Estados Unidos ha pedido repetidas veces al presidente
Bashar al-Assad que renuncie y ha dirigido los esfuerzos de la comunidad
internacional para trabajar hacia una solución política negociada al
conflicto.” (U.S. Department of State, 2017).
En sus intentos de derrocar a Bashar al-Ásad, Estados Unidos financió
la creación del Estado Islámico, tal y como informa Julian Assange:
“Así, por ejemplo, la desastrosa intervención, absolutamente desastrosa
en Libia, la destrucción del Gobierno de Gaddafi, que condujo a la
ocupación por el Estado Islámico de grandes segmentos de ese país, los
flujos de armas que van a Siria, guiados por Hillary Clinton hacia
yihadistas dentro de Siria, incluido el Estado Islámico, que está ahí en
esos correos electrónicos. Hay más de 1.700 correos electrónicos de la
colección de Hillary Clinton que hemos lanzado, solo sobre Libia.” (RT,
2017).
Además la administración Obama dejó crecer al Estado Islámico bajo la
expectativa que eso forzara a derrocar al presidente sirio, tal y como
lo confesó en su momento John Kerry “Sabíamos que aquello (Daesh) estaba
creciendo, estábamos observando, veíamos a Daesh reforzarse y pensábamos
que eso amenazaba a Al-Asad (…) Pensábamos que probablemente podríamos
conseguir que Al-Asad acudiese a negociar, pero en lugar de
negociaciones nos encontramos con que Al-Asad consiguió que lo apoyara
Putin (…) Los rusos han intervenido porque no quieren ver un Gobierno
del Daesh […] Desgraciadamente, los rusos han cambiado la situación.
Han cambiado la ecuación.” (RT, 2017).
Figura 7
Fuente: (Heritage for Peace, 2017)
En definitiva, el lector debe recordar que hace 241 años Estados
Unidos, Francia e Inglaterra eran Estados Unidos, Francia e Inglaterra y
se gobernaban a sí mismos, sin embargo, hace 100 años Siria no existía
en el mapa y hace 72 años no se gobernaba a sí misma; además, Siria a
diferencia de los países de occidente antes mencionados, jamás decidió
sus fronteras, las decidieron por ellos con base en conveniencias
geopolíticas y no en criterios fundamentados en sus necesidades
económicas, demográficas, culturales y sociales. Por lo cual este país
posee profundos errores de diseño, errores en su arquitectura
geográfica. Es difícil imaginar la implementación de proyectos sociales
en países como Siria, que además posee agua solo en una pequeña porción
de su territorio y en el cual entre su poblado y sus fuentes de recursos
naturales media un desierto de 200,000 millas cuadradas (como puede
observarse en la Figura 7), según reporta (Encyclopædia
Britannica, 2017); además, es un país que siempre ha estado siendo
desestabilizado e inclusive controlado por las principales potencias de
occidente, donde existe una profunda contradicción ideológica-religiosa
que, aunada al el intervencionismo extranjero, les dificulta sobremanera
alcanzar la cohesión social y política mínima que les permita salir
adelante como Estado-Nacional. No resulta extraño que BAAZ use
constantemente la represión para mantenerse en el poder y que esto
genere estallidos sociales que alcancen el estatus de guerra civil, tal
y como ha sucedido en diversos países de occidente a lo largo del siglo
pasado, que enfrenaban problemas socio-económicos de muchísima menor
envergadura que Siria.
· · ·
III · SecciónLas Guerras como Mecanismo de Compensación de la Caída de la Tasa Media de Ganancia
“Luego la guerra no es una relación de hombre a hombre, sino de
Estado a Estado, en la cual los particulares son enemigos sólo
accidentalmente, no como a hombres ni como a ciudadanos, sino como a
soldados: no como a miembros de la patria, sino como a sus defensores.
Por último, un Estado sólo puede tener por enemigo a otro Estado, y no a
los hombres, en atención a que entre cosas de diversa naturaleza no
puede establecerse ninguna verdadera relación.” (Rousseau, 2007, pág.
42).
Como plantea Rousseau, las guerras enfrentan unos Estados a otros,
sin embargo, en la primera sección de esta investigación se vio que los
Estados responden a los intereses de la clase dominante en cada estadio
específico del desarrollo histórico-social. Cuando dos
Estados-Nacionales se enfrentan, lo que hay detrás del conflicto es un
enfrentamiento entre intereses de las clases dominantes en cada uno de
ellos. El intervencionismo constante en Siria por parte de los Estados
Unidos no es fruto del azar ni la casualidad, por el contrario, obedece
a inexorables leyes económicas pertenecientes al modo de producción
capitalista, específicamente se hace referencia aquí a la ley de la
tendencia decreciente de la tasa media de ganancia.
“ (…) a medida transcurre el proceso histórico-natural que llamamos
sociedad humana, el Capitalismo desarrolla a un nivel sin precedentes
las fuerzas productivas y con ello genera un incremento en la proporción
de la plusvalía acumulada que es destinada a la adquisición de capital
constante en detrimento de la proporción destinada a capital variable
(debido a que la innovación tecnológica reduce el tiempo de trabajo
necesario e incrementa el tiempo de trabajo excedente), sin embargo,
proporcionalmente la reducción del tiempo de trabajo necesario será
inferior al incremento del capital total o, lo que es lo mismo, los
incrementos en la cuota de plusvalía serán inferiores a los incrementos
en el capital total y así se gestará una tendencia decreciente de la
cuota media de ganancia, a lo que Marx llamó la ley de la tendencia
decreciente de la cuota de ganancia.” (Gómez, 2017, págs. 51-52)
Lo anterior no significa otra cosa que en términos promedio
ponderado, las innovaciones tecnológicas que las empresas capitalistas
realicen no compensarán proporcionalmente el incremento en la inversión
total realizara y con ello, la tasa media de ganancia irá hacia la baja.
Sin embargo, existen causas que contrarrestan la ley y que la convierten
en una ley de tendencia. En palabras de Marx “(…) vemos que en vez de la
dificultad con que hasta ahora han venido tropezando los economistas, o
sea, el explicar la baja de la cuota de ganancia, surge la dificultad
inversa, a saber: la de explicar por qué esta baja no es mayor o más
rápida. Ello se debe, indudablemente, al juego de influencias que
contrarrestan y neutralizan los efectos de esta ley general, dándole
simplemente el carácter de una tendencia, razón por la cual presentamos
aquí la baja de la cuota general de ganancia como una tendencia a la
baja simplemente.” (Marx, El Capital, Tomo III, 2010, pág. 232).
Marx enumeró las causas más generales que vuelven a la caída de
ganancia una ley tendencial, las cuales son el aumento del grado de
explotación del trabajo (intensidad y/o duración de la jornada laboral),
la reducción del salario por debajo de su valor (por debajo del valor de
la fuerza de trabajo), abaratamiento de los elementos que forman el
capital constante (capital fijo y consumo intermedio), superpoblación
relativa (el papel que la masa de trabajadores desempleados juega en la
fijación de los salarios), el comercio exterior y el aumento de
capital-acciones (que genera dividendos).
Sin embargo, a pesar de esto, la caída de la tasa de ganancia se
impone tendencialmente, tal y como se verá a continuación.
Figura 8
Fuente: Elaboración propia con base en (Marquetti & Foley, 2017).
Por supuesto, a pesar que el capitalismo ha sido la primera formación
económico-social (FES) que ha presentado crisis cíclicas y
echado mano de elementos ajenos a la esencia de su filosofía económica,
también ha mostrado una enorme capacidad de reinventarse y recuperarse.
En ese sentido, han empleado con mayor frecuencia y de forma más clara
mecanismos que antes no lo eran tanto, por ejemplo, las guerras.
Figura 9
Fuente: (Allianz Global Investors, 2017)
La Figura 9 muestra una onda larga de Kondrátiev, denominada
así en honor al economista Nikolái Kondrátiev, quien planteó que todo el
ciclo económico capitalista en su conjunto obedecía a fluctuaciones
periódicas de la actividad económica, las cuales podían ser
representadas a través de ondas. Cada una de las ondas tendría
diferentes etapas, el punto de partida de la onda representa el inicio
de la actividad económica, la cual va floreciendo hasta llegar a un
punto máximo, luego del cual los mercados de saturan como resultado de
la sobreproducción (una producción superior a la que el mercado, dado un
determinado poder adquisitivo, puede absorber), a raíz de las cuales las
economías capitalistas se desaceleran hasta llegar a lo que hoy en día
conocemos como crisis financieras.
En palabras de Kondrátiev “Se reconoce generalmente en nuestros días
que la dinámica de la vida económica en el orden social capitalista no
tiene un carácter simple y lineal, sino más bien complejo y cíclico. No
obstante, la ciencia ha aclarado muy poco la naturaleza y los tipos de
movimientos cíclicos, que semejan oscilaciones. Cuando hablamos de
ciclos en economía, aludimos generalmente a los ciclos de la actividad
cuya duración es de siete a once años. Pero es evidente que estos
movimientos no son el último tipo de ciclos económicos. En realidad, la
dinámica de la vida económica es más complicada. Además de los ciclos
antes mencionados, a los que acordaremos llamar “intermedios”, se ha
demostrado recientemente que es probable la existencia de oscilaciones
todavía más cortas, de una duración de tres y medio años
aproximadamente. Pero no es esto todo. Hay realmente motivos para
suponer la existencia de grandes oscilaciones como de 50 años de
longitud en la economía capitalista, hecho que complica todavía más el
problema de la dinámica económica.” (Kondrátiev, 2017)
Kondrátiev está haciendo ahí referencia a los 3 principales ciclos de
la actividad económica: Ciclos de Kitchin (corta duración), Ciclos
Juglares (duración intermedia) y Ciclos de Kondrátiev (larga duración).
En esta sección nos enfocaremos en los últimos, en los ciclos de larga
duración.
Si bien es cierto, el análisis de Kondrátiev es tosco y relativamente
mecánico por carecer de un planteamiento teórico previo, lo cual deriva
en su incapacidad de establecer intervalos de duración en las ondas
largas y en no poder explicar las causas de tales intervalos, así como
tampoco profundizar en los motivos que dan pie a las crisis ni en los
motivos que permiten a las economías capitalistas la recuperación, mucho
menos las causas de la transición punto a punto al interior de la onda,
sí permite hacerse una idea general del comportamiento de la actividad
económica e identificar determinados patrones de comportamiento de esta,
para entrelazarla con lo expuesto a lo largo de esta investigación.
Como puede observarse en la Figura 9, cada ciclo de
Kondrátiev se ha correspondido con alguna revolución tecnológica, es
decir, se inicia la etapa de auge una vez introducida la innovación y a
medida el efecto bola de nieve se suscita, es decir, la innovación se
generaliza más allá de la empresa innovadora (hacia las empresas
imitadoras), la actividad económica florece; por supuesto, una vez todos
los sectores de la economía (o al menos los más importantes) se han
hecho con la innovación y han producido lo que su frontera de
posibilidades de producción les permite, la economía se estanca, lo cual
luego de un tiempo da paso a la desaceleración y, finalmente, a la
recesión económica. También puede apreciarse cómo mediante una nuea
revolución tecnológica comienza la recuperación y se abre el telón hacia
una nueva fase (onda) del ciclo económico. Estadísticamente hablando, se
ha descubierto que estas ondas largas poseen una duración que oscila
entre 40 y 60 años, tendiendo más al límite superior que a su límite
inferior.
Sin embargo, lo que Kondrátiev se muestra incapaz de explicar es por
qué las crisis económicas son más profundas a medida se avanza en el
ciclo económico y, a su vez, tampoco explica por qué se vuelve más
complejo salir de ellas ni las repercusiones que esto tiene en la tasa
media de ganancia, en la acumulación de capital y en la competencia. Lo
anterior se explica, en términos generales, porque a medida avanza el
desarrollo de las economías capitalistas (y con ello el desarrollo
tecnológico) se vuelve más complejo llevar a cabo revoluciones en la
técnica de producción, pues (entre otros factores) la competencia obliga
a las empresas a realizar constantemente pequeñas innovaciones y estas,
al encontrarse la sociedad en determinado grado de desarrollo de sus
fuerzas productivas, resultan cada vez más costosas (como se expuso
anteriormente) y su impacto va siendo cada vez menor en la tasa media de
ganancia; por otro lado, cada FES ha mostrado tener límites
infranqueables en su capacidad de innovar tecnológicamente, por ejemplo,
para las comunidades primitivas hubiese sido imposible llevar a cabo la
construcción de carruajes y armaduras realizada por el Imperio Romano en
el modo de producción esclavista, tanto como para estos últimos hubiese
sido imposible concebir la construcción de molinos movidos por agua o
viento, y a su vez para ellos imposible el descubrimiento de energía
nuclear. ¿Qué significa esto?, pues simplemente que a medida se avanza
en el desarrollo histórico-social, cada modo de producción va agotando
su capacidad de innovación tecnológica, lo que implica a su vez que las
revoluciones tecnológicas están cada vez menos a la vuelta de la
esquina.
Lo anteriormente expuesto tiene dos repercusiones fundamentales, la
primera de ellas es la agudización de la tendencia decreciente de la
tasa media de ganancia y, la segunda de ellas, es la centralización del
capital, es decir, la profundización de estructuras de mercado
ineficientes y poco competitivas como los monopolios, monopsonios,
oligopolios, oligopsonios, entre otras. Esto último a su vez tiene
efectos importantes en la acumulación de capital, el más importante de
ellos es que este tipo de estructuras de mercados carentes de eficiencia
y competitividad se alejan de la tasa media de ganancia, pues sus
márgenes de rentabilidad aumentan debido a su poder de mercado[18], mientras
simultáneamente las empresas con un nivel tecnológico promedio ven
reducida su tasa de ganancia y las empresas con un nivel tecnológico por
debajo de la media son penalizadas por la competencia mediante la
quiebra y absorbidas por otras empresas, generalmente las que poseen
mayor poder de mercado. El fenómeno económico anterior se suscita por el
hecho que las innovaciones tecnológicas, por lo antes ya expuesto, se
vuelven cada vez más costosas.
Sin embargo, el asunto no termina ahí, pues estructuras de mercado
para las cuales no aplica la tasa media de ganancia y poseen un
significativo poder de mercado (por ejemplo, los monopolios) tienen la
libertad de ralentizar la innovación tecnológica, producto de no verse
enfrentados a la competencia[19] y con ello,
alejarse aún más de la tendencia a la baja de la tasa media de ganancia,
pues los márgenes de rentabilidad de ellos son superiores a la media. No
es raro observar que las tasas de ganancia de, por ejemplo, los
monopolios, tienden al alza durante las crisis financieras mientras que
la tasa media de ganancia se va en picada.
Parecería que este tipo de estructuras de mercado que promueven la
ineficiencia y la falta de competitividad son la alquimia económica para
las empresas capitalistas, sin embargo, desde Adam Smith la ciencia
económica tiene clara la relación inversa entre los salarios y las
ganancias, por lo cual las acciones mediante las cuales se alejan de la
caída de la tasa media de ganancia, solo pueden ser posibles a costa de
implementar los factores mencionados anteriormente por Marx. Existen
diversas pruebas de ello, por ejemplo, la más reciente de ellas ocurrió
en Francia, una economía industrializada, en la que a pesar de ello sus
grandes compañías se vieron forzadas a implementar flexibilizaciones en
el mercado laboral. Este tipo de acciones por parte de quienes se
encuentran en tales estructuras de mercado, generan descontento social
y, en muchas ocasiones, fuertes protestas generalizadas como informa
(Yárnoz, 2017), la que acabó con 60 franceses detenidos y 40 franceses
heridos en un solo día.
Por supuesto, existe una medida paliativa a esta problemática que, si
bien no representa una solución definitiva, contribuye a frenar el cauce
natural de las leyes económicas: las guerras.
Figura 10
Fuente: (Kondratieff Winter, 2017)
Como puede observarse, las guerras han jugado un papel preponderante
en la recuperación de las economías capitalistas cuando han atravesado
crisis de sobreproducción, lo cual queda en evidencia no es un fenómeno
nuevo, se observa desde al menos 1812 cuando el capitalismo tenía apenas
23 años de existencia, si se toma como punto de partida su instauración
política en Francia en 1789 con la toma de la Bastilla. ¿A qué razones
obedece ello?, la respuesta es bastante simple. La fuerza de trabajo
desempleada abandona parcialmente la economía, con lo cual aumentan los
salarios (dados los desplazamientos en la curva de oferta laboral que
ocasiona, manteniéndose constante la demanda laboral) y a su vez,
aumenta el poder adquisitivo y estimula de nuevo la producción; además,
muchos de los desempleados mueren en la guerra (con lo que las empresas
no tienen que pagar indemnizaciones por despidos, por ejemplo) y quien
se hace cargo de subsidiar a las familias es el Gobierno (con los
impuestos de estas mismas familias). Por supuesto, las “bondades” de las
guerras para la economía no acaban ahí, pues en muchos países generan
destrucción de tierras e industrias, con lo cual se reduce el capital
fijo disponible y manteniendo constantes los demás factores, al
mantenerse constante la demanda de capital fijo y disminuir la oferta
del mismo, genera alzas en su precio de mercado, con lo que aquella
maquinaria que se encontraba inmersa en procesos de devaluación como
resultado del uso y de las nuevas tecnologías, ven frenado este proceso,
lo cual a su vez ralentiza la necesidad de innovación. Finalmente, la
guerra en sí misma promueve la actividad económica al activar aquellas
industrias que se encuentran íntimamente ligadas a los procesos de
fabricación de armas e inclusive aquellas que se ven significativamente
beneficiadas con la producción de armamento. Los factores anteriores
ocasionan una valorización en bolsa de las empresas ligadas total o
parcialmente a esta industria, pues la actividad económica incrementa su
rentabilidad.
Industrias íntimamente ligadas a la producción de armamento son
aquellas que pertenecen netamente a la industria armamentística. “Estas
son las primeras 10 empresas de la lista en el ranking 2011 (los datos
entre paréntesis corresponden al ranking 2010):
1 (1). Lockheed Martin (EE.UU.) Armadura de misiles, electrónica y
espacio aéreo. Ventas por 36.270 millones dólares en 2011. Ganancias
netas: 2.655 millones de dólares. 123.000 empleados (132.000).
2 (3). Boeing (EE.UU.) Aviones, electrónica, misiles, espacio aéreo.
Ventas por 31.830 millones de dólares. Ganancias netas de 4.018 millones
de dólares. 171.700 empleados (160.500).
3 (2). BAE Systems (Reino Unido) Aviones, artillería, misiles,
vehículos militares, Naves. Ventas por 29.150 millones de dólares.
Ganancias netas por 2.349 millones de dólares. 93.500 empleados
(98.200).
4 (5). General Dynamics (EE.UU.) Artillería, electrónica. Ventas por
23.760 millones de dólares. Ganancias netas de 2.526 millones de
dólares, 95.100 empleados (90.000).
5 (6). Raytheon (EE.UU.) Misiles, electrónica. Ventas por 22.470
millones de dólares. Ganancias netas de 1.896 millones de dólares. 71.00
empleados (72.400).
6 (4). Northrop Grumman (EE.UU.) Aviones, electrónica, misiles,
buques de guerra. Ventas por 21,390 millones. Ganancias netas por 2.118
millones de dólares. 72.500 empleados (117.100).
7 (7). EADS (UE) Aviones, electrónica, misiles. Ventas por 16.390
millones de dólares. Ganancias netas por 1.442 millones de dólares.
133.120 empleados (121.690).
8 (8). Finmeccanica (Italia) Aviones, vehículos de artillería,
misiles. Ventas por 14.560 millones de dólares. Ganancias netas por 902
millones de dólares. 70.470 empleados (75.200).
9 (9). L-3 Communications (EE.UU.) Electrónica. Ventas por 12.520
millones de dólares. Ganancias netas por 956 millones de dólares. 61.000
empleados (63.000). 10 (10). United Technologies (EE.UU.) Aeronaves,
electrónica, motores. Ventas por 11.640 millones de dólares. Ganancias
netas por 5.347 millones de dólares. 199.900 empleados (208.220).”
Fuente: (Moreno, 2017)
Como puede observarse, de las 9 empresas mencionadas, 6 son
estadounidenses y las otras 3 pertenecen a países aliados de Estados
Unidos. Inclusive, funcionarios públicos pueden verse beneficiado de la
guerra, como ha sido el caso de Donald Trump, pues según informa
(Boggioni, 2017), Trump posee acciones en Raytheon, empresa que fabrica
los misiles Tomahawk, por lo cual se vio beneficiado de haber iniciado
el ataque a Siria, pues las acciones de Raytheon se revalorizaron, como
puede observarse a continuación.
Figura 11
Fuente: (Raytheon, 2017)
A su vez, tampoco es despreciable el impacto que las guerras poseen
en industrias ligadas solo parcialmente a la guerra, tales como las
productoras de acero, de fármacos, las productoras de petróleo, entre
otras.
En tiempos modernos, el petróleo es fundamental en todos los procesos
productivos y el gas natural también posee un papel relevante para la
combustión, tanto que muchos consideran que es el combustible del
futuro. Si a lo anteriormente expuesto añadimos la economía en costos de
transporte y comercialización que representa poder darle salida a estos
recursos en línea recta (a través de Siria), la cantidad significativa
de recursos que este país posee, la posición geopolíticamente
estratégica en que se encuentra ubicada en el mapa y la ley de la
tendencia decreciente de la tasa media de ganancia, es perfectamente
natural comprender las razones por las cuales Estados Unidos lleva a
cabo las políticas exteriores actuales respecto a Siria.
Assange, J. (9 de septiembre de 2015). Assange on ‘US Empire’, Assad
govt overthrow plans & new book ‘The WikiLeaks Files’ (EXCLUSIVE).
(A. Rattansi, Entrevistador)
Puzzle de la Historia. (14 de Abril de 2017). Construcción y
Nacionalización del Canal de Suez. Obtenido de Puzzle de la
Historia: http://www.puzzledelahistoria.com/?cat=2144
U.S. Department of the Army. (14 de Abril de 2017). Syria.
Obtenido de Federal Research Division of the Library of Congress:
http://countrystudies.us/syria/10.htm
Weber, M. (2002). Economía y Sociedad. Madrid: Fondo de
Cultura Económica.
[1] Aquí se hace referencia a la definición de hecho social de
Durkheim, la cual consiste en “Todo modo de hacer, fijo o no, que puede
ejercer una coerción exterior sobre el individuo; o, también, que es
general en todo el ámbito de una sociedad dada y que, al mismo tiempo,
tiene una existencia propia, independiente de sus manifestaciones
individuales.” (Durkheim, 2009, pág. 68).
[2] En general, todas las ciencias poseen como fin último la
predicción en los cambios a través del tiempo de su objeto de
estudio.
[3] Se hace referencia aquí a Rousseau, el otro es Thomas
Hobbes.
[4] Por supuesto, aquí no se está haciendo referencia a un
enfoque mecanicista de determinación del mundo de las ideas por el mundo
objetivo; sin lugar a dudas el mundo de las ideas tiene influencia y
capacidad de transformación sobre el mundo objetivo, tal y como lo
expresó Durkheim. Lo que aquí se plantea es que en última instancia son
las condiciones materiales de existencia las que determinan el mundo de
las ideas.
[5] Para ampliar al respecto puede estudiarse “El Origen de la
Familia, la Propiedad Privada y el Estado” de Engels, así como también
el capítulo XXIV del Tomo I de “El Capital” de Marx titulado “La Llamada
Acumulación Originaria” para el caso de Europa o “Acumulación Originaria
y Desarrollo del Capitalismo en El Salvador” de Rafael Menjívar Larín
para el caso general de América Latina.
[6] Las reservas probadas de petróleo son aquellas que son
posibles de extraer de manera rentable con la tecnología actual,
teniendo en cuenta el precio del petróleo en el año de análisis. Estas
estimaciones se realizan a partir de análisis geológicos y de
ingeniería, por lo que las cantidades fijadas gozan de un alto grado de
confianza.
[7] La compañía de construcción e ingeniería civil más grande
de los Estados Unidos.
[8] Intelectual árabe que se desempeña como profesor de
Política Moderna e Historia en la Universidad de Columbia.
[9] Profesor de Historia en la Universidad de Clark.
[10] Según Google Maps, la distancia entre ambas fronteras es
de 520.4 kilómetros.
[11] Forma de gobierno mediante la cual el poder lo comparten
cuatro personas que se autodenominan tetrarcas
[12] Turcos que conquistan lo que ahora se conoce como Siria y
sus alrededores, fundando tal imperio.
[13] Su nombre obedece a que fue pactado, en secreto, por
François Georges-Picot (diplomático y abogado francés) y Mark Sykes (un
abogado de profesión y miembro de la nobleza inglesa).
[14] Unidades militares formadas durante el período de mandato
francés en Siria, además del Ejército del Levante, que fueron las
fuerzas armadas francesas que ocuparon una parte de Asia Occidental
entre la PGM y la SGM que estaba compuesto por
personal contratado localmente, el cual terminó siendo la base de los
ejércitos nacionales de Siria y Líbano.
[15] debida en alguna medida, a la persecución de la que
sufrían por el llamado “Eje del Mal”, conformado fundamentalmente por
Alemania, Italia y Japón.
[16] Países que se encuentran en proceso de negociación de su
adhesión a la OMC.
[17] “Nombre con el que mediáticamente se ha identificado la
serie de manifestaciones de carácter popular y político que se
sucedieron en la región árabe principalmente desde inicios del 2011 y
que condujeron a la caída de las dictaduras de Ben Ali en Túnez y Hosni
Mubarak en Egipto, el reforzamiento de la violencia en Yemen y la guerra
civil en Libia. Algunos analistas internacionales han encontrado puntos
de similitud entre la Primavera Árabe y las manifestaciones anticrisis
en Europa, Asia y Estados Unidos.” (EcuRed, 2017).
[18] Al hablar de la existencia de una tasa media de ganancia,
se hace referencia a un promedio ponderado de las tasas de ganancia
sectoriales. A su vez, el factor de ponderación no es otro sino el peso
en el capital total existente en una economía de cada una de las
empresas, es decir, lo que su inversión representa proporcionalmente de
la inversión total de la que dispone una sociedad en un momento
determinado del tiempo. La existencia de esta tasa media no obedece a
una economía estática, por el contrario, obedece a la misma dinámica
económica en que las empresas capitalistas migran rápidamente de una
rama productiva a otra a través del tiempo, buscando los mayores
márgenes de rentabilidad para sus inversiones; es precisamente esto lo
que origina una nivelación aproximada de las tasas de ganancia
sectoriales y permite con ello, la existencia de la tasa media de
ganancia.
[19] En el caso de estructuras de mercado como los
oligopolios, la cuestión puede variar, pues aunque la mayor parte de las
ocasiones coluden y se comportan como monopolio, en algunas pocas
compiten y el análisis de estos se vuelve más similar a la de
estructuras de mercado competitivas que a las no-competitivas.
Ensayo · Filosofía política · Materialismo dialéctico
Sobre el Papel y la Viabilidad de la Violencia en la Lucha Social de las Mujeres En Particular y en las Luchas Sociales En General
Por José Mauricio Gómez Julián
Violencia, normalidad y orden social
La palabra “violento” posee una raíz etimológica latina (“violentus”) que el diccionario de la Real Academia Española define en su edición tricentenario (actualización 2020) como “Que implica fuerza e intensidad extraordinarias”.
¿Hubo violencia en las manifestaciones en el Día de la Mujer alrededor del mundo? ¡Por supuesto que sí! ¿Es justificable esa violencia? Para responder, que es lo que busca hacer esta exposición (y no únicamente para el caso de la lucha feminista), hay que comenzar por decir que el machismo es un fenómeno (descrito en líneas generales muy bien por Friedrich Engels en El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado) inherente a los sistemas de economía política, es decir, a sistemas económicos en que las diferencias de recursos son lo suficientemente significativas como para dar lugar a la existencia de intereses sociales irreconciliablemente contradictorios (antagónicos, su conflicto sólo puede ser resuelto mediante la aniquilación de una clase por otra —así como la burguesía aniquiló físicamente a la clase feudal durante la Revolución Francesa y después de ella, así como la clase feudal aniquiló a la clase esclavista cuando Flavio Odoacro sacó de los pelos a Rómulo Augusto para deponerlo y autoproclamarse rey de Italia, dando así fin al Imperio Romano de Occidente y a Roma antigua con ello, al imperio más grande que algún ojo humano ha visto hasta la fecha—); a continuación se expandirá al respecto.
Como se planteó, el machismo es parte del estado natural de las sociedades de clases (i.e., sistemas de economía política), así como el racismo, la pobreza, la marginación, la exclusión y otros tantos hechos sociales (siguiendo la terminología de Émile Durkheim en Las Reglas del Método Sociológico, quien plantea que los fenómenos sociales deben ser tratados como cosas —y a tales fenómenos les llama hechos sociales—) omnipresentes no sólo en el capitalismo sino en toda sociedad de clases, tan omnipresentes que son parte de la normalidad cotidiana de las personas y precisamente por estar profundamente normalizadas no suelen enfrentar resistencia… repensando la antigüedad, Roma no era Roma por las lanzas que llevaban sus legiones, lo era por las ideas que esas legiones imponían con esas lanzas (financiadas con recursos de diversa índole, fundamentalmente económicos) en las cabezas de los pueblos y se sedimentaban con el paso indetenible del tiempo. Por supuesto, en la reflexión anterior la palabra clave es “normalidad”.
· · ·
Sistemas dinámicos, ergodicidad y crisis
En sistemas dinámicos (un sistema debe entenderse como una especie de orquesta musical que no sólo posee instrumentos y músicos, sino también una dinámica concreta mediante la cual lo que ocurre en un momento condiciona lo que puede ocurrir posteriormente —todo fenómeno con el suficiente grado de complejidad puede ser estudiado de esta forma en la Física y en otras ciencias—) existen distintas nociones que nos arrojarán luz en este análisis. Una de ellas es la medida invariante, que matemáticamente es una forma de medir la distribución de los estados posibles del sistema que permanece preservada bajo la propia dinámica de este. Dicho de una manera menos formal, aunque sin perder la esencia conceptual, si el sistema evoluciona mediante una determinada regla, la medida invariante permite describir una estructura estadística que no cambia simplemente porque el sistema avance en el tiempo.
Ligada a la noción anterior aparece la ergodicidad. Un sistema ergódico, bajo las condiciones matemáticas correspondientes, no queda dividido en regiones dinámicamente independientes de medida positiva entre las cuales su trayectoria no pueda transitar; por ello, su evolución temporal puede llegar a representar adecuadamente las propiedades estadísticas globales del sistema. En términos coloquiales (y sólo en términos coloquiales), la ergodicidad expresa una forma particularmente fuerte de unidad estadística de la dinámica: el sistema no posee varios “mundos” dinámicos relevantes completamente separados entre sí dentro de la misma descripción.
Distinta, aunque posteriormente relacionada con el estudio de fenómenos críticos y con la renormalización, es la noción de longitud o escala característica. Una escala característica es una magnitud que sirve como referencia relevante para describir la estructura de un sistema; por ejemplo, la longitud característica de una circunferencia puede tomarse como su radio, puesto que conocido el radio puede reconstruirse completamente su escala geométrica. En sistemas físicos más complejos aparece, por ejemplo, la longitud de correlación, que expresa aproximadamente hasta qué distancia dos regiones del sistema mantienen comportamientos estadísticamente relacionados. Cerca de determinados puntos críticos esa longitud de correlación puede crecer extraordinariamente y, en el límite ideal correspondiente, dejar de existir una escala finita privilegiada; es precisamente allí donde pueden aparecer invariancias de escala y formas de autosimilitud, es decir, situaciones en que determinadas relaciones estructurales relevantes se conservan aproximadamente al observar el sistema a escalas distintas.
La importancia de distinguir estos conceptos no es puramente terminológica. La ergodicidad se refiere a la estructura dinámica y estadística del sistema bajo una medida invariante; la escala característica y la longitud de correlación pertenecen a otra familia conceptual; y la renormalización estudia cómo cambia la descripción efectiva del sistema cuando cambia la escala desde la cual se lo observa. Las tres nociones pueden encontrarse relacionadas en el estudio de sistemas complejos y fenómenos críticos, pero no significan lo mismo ni una puede definirse simplemente mediante la otra.
Una ruptura de ergodicidad, hablando con mayor precisión, no consiste en que desaparezca una longitud característica, sino en que la dinámica deja de comportarse como un único régimen ergódico y aparecen regiones, estados o sectores dinámicamente separados que ya no pueden ser recorridos de manera equivalente por una misma trayectoria del sistema. Dicho de forma menos formal, el sistema deja de comportarse como si toda su dinámica relevante perteneciera a un único “mundo” estadístico y comienza a quedar atrapado, dividido o diferenciado entre configuraciones que poseen historias dinámicas distintas. En este sentido, y únicamente en el nivel de correspondencia estructural cualitativa que aquí interesa, las crisis del capitalismo pueden concebirse como rupturas de la ergodicidad del régimen social precedente: la reproducción ordinaria del sistema deja de garantizar por sí sola la continuidad de las mismas regularidades económicas, políticas e ideológicas y comienzan a abrirse trayectorias que antes permanecían contenidas dentro de la normalidad del orden.
Las contradicciones del capitalismo son multidimensionales puesto que este es un sistema complejo de características multidimensionales; sin embargo, su contradicción fundamental es la disociación que existe entre la producción y el consumo (que es el fenómeno económico que se presenta en la esfera de la circulación como disociación entre inversión y ahorro, pero la esfera de la circulación está subordinada en última instancia a la esfera de la producción; por ello la disociación esencial es entre la producción y el consumo —y esta disociación obedece a relaciones de distribución institucionales, i.e., relaciones de distribución fijadas con antelación al proceso de producción y que no obedecen a criterios técnicos sino puramente políticos; aquí se habla de la relación de distribución en sí, no de la distribución como tal—). La determinación de las relaciones de distribución institucionales de la sociedad con antelación al proceso de producción es un brillante descubrimiento realizado por William Hickling Prescott, el padre de la Historia (la historia desde su perspectiva científica) en los Estados Unidos (puesto que él es considerado de forma general como el primer historiador científico en ese país) en su obra Historia de la Conquista del Perú y sobre la cual profundizará Marx en su célebre investigación conocida como los Grundrisse (no debe confundirse con El Capital, puesto que los primeros son el fundamento de los segundos y de Contribución a la Crítica de la Economía Política).
En el contexto de este artículo la contradicción de interés es aquella que expresa que el sistema de economía política capitalista difunde cada vez más la tecnología (la cual a su vez desarrolla incesantemente) y el impacto que este vertiginoso cambio tecnológico, cada vez más homogéneamente presente en la sociedad occidental (generalizar la afirmación anterior no sólo sería un craso error sino también una profunda falta de respeto, puesto que África y el mundo árabe sufren y el mundo digno sufre con ellos), genera, en conjunto con otros factores (fundamentalmente la exacerbación de la explotación —independientemente de la forma que tome tal explotación, lo de George Floyd es una de las formas que la explotación toma, específicamente es su forma racial—), rupturas en la ideología dominante, lo que poéticamente se expresa como un despertar en las conciencias de los pueblos. También en el contexto de los sistemas dinámicos y de la Física (tanto teórica como aplicada), los fenómenos críticos pueden aparecer asociados al enlentecimiento de la dinámica del sistema; en la Economía Política ambas cuestiones están íntimamente relacionadas, es decir, la ralentización del sistema de economía política (la cual se expresa en las crisis económicas) y la ruptura ideológica ocurren en un mismo intervalo de tiempo (primero ocurre la ralentización económica, luego la ruptura en la ergodicidad ideológica o uniformidad ideológica en la sociedad o sistema social capitalista).
Planteadas así las cosas resulta evidente que las crisis económicas (que son el núcleo de las crisis sistémicas del capitalismo, mas no el único factor relevante —la anatomía de la sociedad civil debe buscarse en su Economía Política—) pueden ser comprendidas, en el nivel de correspondencia estructural cualitativa aquí empleado, como rupturas de la ergodicidad del régimen social precedente, mientras que el reacomodo de la sacudida estructura económica posterior a la crisis (este reacomodo implica la centralización de capital —que las empresas grandes se coman a las pequeñas tras las crisis—, la desaparición o absorción de unidades productivas, la modificación de relaciones entre ramas y escalas productivas y otras cuestiones aparejadas a ello) presenta una estructura cualitativamente correspondiente a la lógica que en Física se estudia mediante la renormalización.
La renormalización no consiste en “volver el sistema a la normalidad”, ni en recuperar simplemente una longitud característica que se perdió, sino en estudiar cómo cambia la descripción efectiva de un sistema cuando cambia la escala desde la cual se lo observa y qué relaciones continúan siendo relevantes después de ese cambio de escala. En determinados fenómenos críticos ocurre precisamente que los detalles microscópicos dejan de determinar de forma independiente el comportamiento macroscópico y ciertas propiedades colectivas pasan a dominar la descripción del sistema, lo que permite que sistemas materialmente diferentes compartan una misma estructura efectiva a gran escala.
Debe recordarse que la autosimilitud puede aparecer en este contexto como conservación aproximada de determinadas relaciones estructurales bajo cambios de escala. En términos coloquiales (y sin perder por ello la esencia conceptual), la imagen de las muñecas Matrioshka continúa siendo útil siempre que se introduzca una pequeña pero importante precisión: no se trata de afirmar que cada muñeca sea literalmente el mismo objeto físico que la anterior ni que todo sistema sea idéntico a sí mismo en cada escala, sino que determinadas relaciones de estructura pueden reaparecer cuando se modifica la escala de observación. Esa es precisamente la característica que interesa aquí: el todo y sus partes no tienen que ser formalmente idénticos para que determinados patrones estructurales puedan conservarse, transformarse o reaparecer a diferentes escalas.
Figura 1
Muñecas Matrioshka como representación intuitiva de relaciones estructurales que reaparecen a distintas escalas.
· · ·
Isomorfismo, dialéctica y transformación
Conviene aquí decir que, como señalan los filósofos soviéticos en el diccionario filosófico de 1965 (que por cierto marcó el destierro sistemático del Stalinismo de la academia —en particular de la academia filosófica—, aunque no por ello necesariamente de la cotidianidad en general), la realidad misma presenta relaciones de isomorfismo, entendiendo aquí la palabra en su sentido filosófico-estructural: fenómenos materialmente distintos pueden reproducir relaciones internas de organización cualitativamente equivalentes sin ser por ello objetos formalmente idénticos. Lo que interesa filosóficamente en el isomorfismo es, entonces, la preservación de una determinada estructura de relaciones.
En Matemáticas la palabra “isomorfismo” posee un significado más restringido: designa, en términos generales, una correspondencia biyectiva que preserva la estructura relevante del tipo de objetos que se estudian. Cuando se habla específicamente de Topología, el isomorfismo entre dos espacios topológicos recibe el nombre de homeomorfismo, que es una función biyectiva y continua cuya inversa es también continua; intuitivamente, dos espacios homeomorfos poseen la misma estructura topológica aunque puedan diferir completamente en tamaño, distancias, ángulos u otras propiedades métricas. Una homotopía, por su parte, no es simplemente otro nombre para lo anterior ni una generalización inmediata del homeomorfismo, sino una deformación continua entre aplicaciones; y la equivalencia homotópica sí constituye una noción más débil de equivalencia entre espacios, puesto que conserva propiedades topológicas más generales sin exigir la identidad estructural más fuerte que impone un homeomorfismo.
Esta distinción matemática no contradice el empleo filosófico soviético del isomorfismo, sino que ayuda a precisar los niveles de la exposición: aquí no se afirma que dos fenómenos pertenecientes a dominios diferentes de la realidad sean necesariamente homeomorfos bajo alguna aplicación matemática concreta que no ha sido definida, sino que pueden existir entre ellos correspondencias estructurales cualitativas. Algo semejante puede observarse incluso en las ciencias naturales cuando modificaciones de la conectividad, de la configuración o de otras propiedades estructurales relevantes de una molécula cambian las propiedades o funciones accesibles para ella; la estructura no es un adorno exterior puesto encima de la materia, sino una de las determinaciones concretas de la forma en que esa materia existe y actúa.
Esto es equivalente a cómo en el sistema hegeliano (que debe recordarse que busca sintetizar los estudios de los antiguos griegos sobre la Naturaleza y los estudios del idealismo clásico alemán que le precedía sobre el Pensamiento) el Ser En Sí (que expresa a “eso que está ahí”, a la Naturaleza) se refleja y se sintetiza dialécticamente con el Ser Para Sí. Una síntesis dialéctica (que en su forma más general se expresa por la palabra alemana Aufheben, que significa simultáneamente eliminar y superar —siendo rigurosos, la diferencia es que el Aufheben ocurre a nivel de lo homogéneo, mientras que la síntesis propiamente dicha a nivel de lo heterogéneo, pero como la realidad en general es un todo que se refleja con relativa y variante precisión en sus partes, entonces el Aufheben es más general que la síntesis—) es la resolución de las contradicciones entre los componentes integrantes de un todo (ligados indisolublemente por la misma naturaleza de la realidad) tras una acumulación cuantitativa de las contradicciones inherentes a la naturaleza de las partes que conforman ese todo, lo cual permite un salto cualitativo del todo, que a su vez implica un cambio de esencia (lo que Hegel describe como el tránsito del Universal Abstracto al Universal Concreto —Hegel es, por cierto, el único filósofo hasta la fecha que incluye al Universal Concreto en su sistema—).
Hegel en su obra Ciencia de la Lógica realiza una analogía entre el Aufheben y la Mecánica Clásica (la Física de su época), específicamente con el momento de fuerza de la palanca. Del ejemplo que el filósofo alemán expone se evidencia que para él lo importante es que a nivel de sistemas físicos los momentos de fuerza de la palanca permiten representar cómo la aplicación de una acción sobre un sistema altera su estado o su dinámica y genera una respuesta condicionada por la propia estructura del sistema; filosóficamente, lo que interesa de este ejemplo es la relación entre acción, resistencia y transformación, no afirmar que toda contradicción social sea formalmente reducible a la ecuación mecánica de una palanca.
La noción anterior se manifiesta también, bajo determinaciones científicas diferentes pero con una estructura cualitativamente afín, a bajas escalas físicas de medición. En Mecánica Cuántica y, de forma más general, en Teoría Cuántica de Campos, las partículas se clasifican según su espín y la estadística que obedecen en dos grandes familias: bosones y fermiones. Los bosones poseen espín entero y obedecen la estadística de Bose-Einstein; los fermiones poseen espín semientero y obedecen la estadística de Fermi-Dirac. Son bosones, por ejemplo, los fotones y el célebre bosón de Higgs, mientras que electrones y quarks son fermiones (protones y neutrones también son fermiones, aunque a diferencia de electrones y quarks no son partículas elementales sino estructuras compuestas).
Una de las formas más poderosas de representar sistemas cuánticos de muchas partículas es la conocida como segunda cuantización, en la que los estados se describen mediante números de ocupación y se introducen operadores capaces de aumentar o disminuir la ocupación correspondiente a un determinado estado. A esas operaciones se las representa mediante los llamados operadores de creación y aniquilación: un operador de creación incrementa la ocupación del estado correspondiente y uno de aniquilación la disminuye. Estos operadores no pertenecen únicamente al caso de los bosones; aparecen tanto para bosones como para fermiones, aunque su estructura algebraica es distinta: los operadores bosónicos satisfacen relaciones de conmutación, mientras que los fermiónicos satisfacen relaciones de anticonmutación, diferencia que expresa matemáticamente las distintas estadísticas cuánticas de ambas familias.
Lo filosóficamente relevante del proceso anterior no consiste en convertir la segunda cuantización en una demostración de una tesis social ni en afirmar que una revolución sea una interacción de campos cuánticos (lo que sería evidentemente absurdo), sino en constatar que incluso en uno de los niveles más fundamentales de la descripción contemporánea de la materia los procesos de transformación se representan mediante relaciones entre creación y aniquilación, aparición y desaparición, ocupación y desocupación de estados. La forma científica particular pertenece a la Mecánica Cuántica; la correspondencia estructural cualitativa que interesa a la filosofía consiste en que transformación, negación y producción de nuevas determinaciones no aparecen necesariamente como procesos externos y mutuamente incomunicados, sino como momentos relacionados dentro de una misma dinámica material. Todo lo anteriormente descrito respecto a los operadores de creación y aniquilación puede encontrarse desarrollado, entre otras fuentes, en la obra Mecánica Estadística de Richard Feynman publicada por Avalon Publishing en 1998, específicamente en las páginas 167 y 174-175.
Lo anteriormente planteado en relación con los isomorfismos en el sentido filosófico antes definido —esto es, con la preservación de determinadas relaciones estructurales a través de manifestaciones diferentes— se recoge en dos adagios de la sabiduría popular, específicamente en “La mona, aunque se vista de seda, mona se queda” y “El que anda entre la miel algo se le pega” (que es isomórfico a “El que con lobos anda, a aullar aprende”). Sin embargo, con precisión inequívoca se recoge en una expresión popular que pertenece a un tipo de sabiduría popular (seguramente más popular) menos elaborada, más cruda (pero muchas veces más poderosa analíticamente): es la misma “cuestión” con diferente olor. Eso son precisamente todas las reestructuraciones económicas tras las crisis capitalistas y toda promesa de reformismo provenientes de la clase gobernante (la clase político-burocrática) y de la clase dominante (los dueños de los grandes medios de producción, que es el tipo de propiedad privada que critica Marx —nunca la propiedad personal y distinguir ambos tipos no ofrece dificultad a un intelecto de mediana estatura o superior—), puesto que las crisis son el único resultado posible (todo resultado es resultado en cuanto producto de un proceso; ese proceso son precisamente los ciclos industriales de la economía) del comportamiento natural o normal del capitalismo, puesto que ello es lo único que puede ocurrir cuando se introduce el cambio tecnológico vertiginoso en una sociedad en la que existen clases sociales y en la que una de ellas se dedica a producir para rentabilizar, pero para rentabilizar necesita del consumo final de otra clase social con la que entra en contradicción (porque salarios y beneficios empresariales tienen una relación inversa). La realidad capitalista como un todo, así como la realidad como un todo en general, reproduce en sus partes determinadas relaciones estructurales que pueden ser isomorfas en el sentido filosófico antes definido; de lo que se trata es de describir adecuadamente qué estructura cualitativa se conserva entre el todo y sus partes y, cuando se quiera hablar de un isomorfismo en sentido matemático estricto, definir entonces de manera explícita cuáles son los objetos, las relaciones y las transformaciones que preservan dicha estructura.
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Tecnología, bienestar y poder político
La magnitud y la dirección de la disrupción social realizada por el cambio tecnológico vertiginoso dentro del capitalismo obedece a que este multiplica de forma no lineal (viendo esto como una función matemática, no como una mera gráfica de puntos) las fuerzas productivas del ser humano (y con ello se multiplica asimismo de forma no lineal —en el sentido antes definido—, de ahí que el capital sea trabajo acumulado, trabajo pasado), tal como se puede ver en las siguientes gráficas de puntos (y también en muchas otras que se pueden encontrar sin siquiera mínimas dificultades en la web).
Figura 2
Número de pares de bases del genoma humano secuenciados por dólar estadounidense, 2001–2015. Fuente indicada en la gráfica original: NHGRI / Our World in Data.
Figura 3
Récords de distancia de vuelos no comerciales, 1800–2006. Fuente indicada en la gráfica original: Our World in Data.
Figura 4
Ley de Moore: transistores por microprocesador. Fuente indicada en la gráfica original: Karl Rupp / Our World in Data.
Figura 5
Eficiencia computacional, 1971–2015. Fuente indicada en la gráfica original: Our World in Data.
Figura 6
Adopción tecnológica en los hogares de Estados Unidos, 1903–2019. Fuente indicada en la gráfica original: Comin, Hobijn y otras fuentes compiladas por Our World in Data.
A la luz de las gráficas anteriores resulta indispensable hacer una pausa aquí para hablar sobre la ampliamente conocida justificación ético-moral del capitalismo que sostiene que es un sistema ideal en tal sentido (ético y moral) porque provee mayor bienestar que sus antecesores (que la comunidad primitiva, que el esclavismo y que el feudalismo). Bajo esa lógica se omiten cuestiones no triviales, por ejemplo, que la justeza de un orden social no puede medirse simplemente por el bienestar relativo (midiendo ese bienestar en aspectos únicamente materiales) que provee a sus ciudadanos, porque bajo esa lógica Hitler sería indudablemente más justo que algún jerarca de las gens (de la época de la comunidad primitiva cuando imperaba el orden de sucesión matrilineal —vía la madre, no existía aún la discriminación de género—), cuando tales jerarcas no eran genocidas, ni discriminaban (ni siquiera existían las clases sociales), y ello también implicaría omitir a su vez que el progreso tecnológico es un logro social (colectivo, fundamentalmente de la clase trabajadora, que incluye a los científicos y técnicos) y acumulado (el cambio tecnológico puede ser superior en el capitalismo, pero no por eso se lo inventó la clase capitalista —que ni siquiera es la que lo concibe intelectualmente en la generalidad de ocasiones—), y seguramente no sólo judíos y polacos sino también muchos alemanes no estarían de acuerdo con ese razonamiento.
El nivel tecnológico del que disponga un sistema social debe considerarse en conjunto con el bienestar material que provee a sus ciudadanos (y eso aún sin complejizar la cuestión añadiendo el bienestar psicológico), porque sólo así se podrá analizar a un sistema también en términos del bienestar que ese mismo sistema puede dar y no incurrir así en reduccionismos vulgares al comparar sistemas sociales cuyo progreso es acumulado y que los separan miles de años, es decir, el nivel tecnológico relativo (en relación al de sus pares) del que dispone un sistema debe ser el factor de estandarización que vuelva lógicamente óptima la comparación entre los diferentes sistemas de producción social que han existido a lo largo de la historia. En ese apartado es evidente que el capitalismo sólo puede ser comparable al esclavismo, aunque evidentemente es superior a nivel de dignificación humana, lo cual es un motivo de alegría (hemos evolucionado un poco) y tristeza (definitivamente ni por asomo hemos evolucionado lo suficiente), simultáneamente.
El poder político visto sociológicamente, tal como lo define el politólogo salvadoreño Dagoberto Gutiérrez, es una relación social basada en la diferencia de recursos que sirve para transformar la realidad o para impedir que esta cambie. Esta definición es importante porque hace alusión a la existencia de un determinado orden.
Se dijo anteriormente que los momentos de fuerza de la palanca cristalizaban la idea de la acción de una fuerza externa a un sistema de referencia que alteraba a tal sistema (no necesariamente cambia su estado, puesto que no toda contradicción es antagónica) y también se dijo que “violencia” implicaba fuerza e intensidad extraordinarias, lo suficientemente extraordinarias para generar el efecto de poner fuera de su estado natural a algo, sea lo que fuese. Lo que se expresó en los párrafos anteriores a través de las ciencias formales y las llamadas “ciencias duras” es el estado natural u orden natural del sistema de economía política capitalista y el papel de la violencia en la historia es, como lo dijo ya Engels en una investigación de su autoría con el mismo nombre, ser la “partera” de la historia, y eso tiene que ver con aquella célebre reflexión del politólogo italiano Antonio Gramsci, quien dijera que lo viejo siempre cede paso a lo nuevo, pero no sin antes oponer resistencia o, lo que es lo mismo, que en el contexto de las sociedades de clase, en el proceso de creación de un nuevo mundo, de una nueva sociedad, existen simultáneamente procesos de aniquilación entre las partes integrantes de la sociedad actual (las clases sociales de esa sociedad). Sobre ello se reflexionará al final de esta exposición, pues está ligado indisolublemente a la respuesta a la pregunta que aquí inicialmente se planteó.
Por supuesto, para que exista un cambio de modo de producción debe existir también un determinado nivel tecnológico que permita sustituir unas relaciones sociales de producción por otras técnicamente superiores (así como las esclavistas técnicamente eran superiores a las de la comunidad primitiva, las del feudalismo a las del esclavismo y las del capitalismo a las del feudalismo). En Física una estructura cualitativamente semejante del cambio aparece en las transiciones de fase, en las que la modificación cuantitativa de determinadas variables o parámetros altera las condiciones de estabilidad del estado previo y, atravesado cierto régimen crítico, emerge una nueva organización cualitativa del sistema. No significa esto, evidentemente, que un cambio de modo de producción sea formalmente una transición de fase física, sino que ambos procesos pueden compartir la misma estructura dialéctica general de acumulación cuantitativa, pérdida de estabilidad y salto cualitativo (el ejemplo clásico en la historia fundacional del Marxismo lo encarnan los cambios de estado del agua con la suficiente variabilidad en las condiciones físicas aplicadas; aquí se han procurado exponer ejemplos más heterodoxos).
La analogía anterior es posible porque tanto la Naturaleza como la Sociedad se rigen por leyes objetivas universales[1], las leyes dialécticas-materialistas, y ello está en armonía con el hecho de que la Naturaleza se refleja estructuralmente en sus partes integrantes, dentro de las cuales se encuentra la vida orgánica consciente (por supuesto, sólo cuando se habla de isomorfismos matemáticos formalmente definidos tiene sentido exigir una equivalencia matemática perfecta), hecho sobre el cual hablan los célebres biólogos evolutivos marxistas Stephen Jay Gould, Richard Lewontin y Richard Levins en diversas obras, entre las cuales se encuentran La Estructura de la Teoría Evolutiva (de Gould), La Falsa Medida del Hombre (de Gould), El Biólogo Dialéctico (de Lewontin y Levins), Biología Bajo Ataque: Ensayos Dialécticos Sobre Ecología, Agricultura y Salud (de Lewontin y Levins), Una Respuesta a Orzack y Sober: Análisis Formal y la Fluidez de las Ciencias (de Levins, en el que señala también los fundamentos de la complejidad con base en el número de dimensiones topológicas de la estructura analizada), entre otros.
Conviene, sin embargo, hacer aquí una precisión para evitar una confusión que no es menor: que Naturaleza y Sociedad formen parte de una misma realidad material y que determinadas leyes dialécticas generales puedan manifestarse en ambas no significa que una sociedad sea formalmente una molécula, un campo cuántico, un sistema termodinámico o cualquier otro objeto físico particular, ni significa tampoco que de una ecuación física pueda deducirse directamente una conclusión política. Lo que se sostiene es algo diferente: que procesos materiales cualitativamente distintos pueden reproducir una misma estructura lógica general de transformación. La relación que aquí se invoca es, por tanto, una correspondencia estructural cualitativa de una misma lógica dialéctica subyacente, no una identidad formal entre las ciencias particulares que estudian cada dominio.
Dicho de otra forma, que el agua cambie de estado, que una molécula modifique cualitativamente sus propiedades o su función cuando cambia una relación estructural relevante y que una sociedad experimente una transformación revolucionaria no significa que los tres fenómenos obedezcan las mismas ecuaciones particulares (sería ridículo pedirle a una ecuación de Schrödinger que explique la Revolución Francesa o a una ecuación de lucha de clases que determine el espectro energético de un átomo); significa que en dominios distintos de la materia pueden reaparecer formas generales del cambio en las que una acumulación cuantitativa altera las condiciones de estabilidad de un estado previo y hace posible la emergencia de una nueva cualidad. Las leyes particulares pertenecen a cada ciencia; la determinación de la forma más general del cambio pertenece al plano filosófico.
Las leyes particulares pertenecen a cada ciencia; la determinación de la forma más general del cambio pertenece al plano filosófico.
Lo expuesto anteriormente relativo a la correspondencia estructural cualitativa entre las transiciones de fase y los cambios revolucionarios en la sociedad (que implican el tránsito de un modo de producción u orden social a otro) busca sentar las bases lógicas para no generar sorpresa al afirmar que no parece existir el nivel tecnológico suficiente para sustituir las relaciones sociales de producción capitalistas por otras (y, además, no se conocen otras; sobre ello se hablará más adelante), pero sí parece sobrar para disminuir considerablemente el nivel de incivilización que reina en las sociedades de clase (específicamente para este caso, en el capitalismo contemporáneo), aunque inexorablemente eso implicará una merma en las tasas de ganancia de la clase capitalista, de la que emana este orden incivilizado e incivilizatorio, pero que curiosamente no padece las “bondades” del mismo.
· · ·
Capitalismo, socialismo y Estado
¿Por qué se afirma que no parece existir el nivel tecnológico para semejante cuestión (al menos no de forma generalizada en cualquier sociedad —y ese es un detalle de importancia vital a nivel analítico y aplicado—)? La respuesta está ligada a la refutación de otra idea bien difundida a lo largo del siglo pasado y que muchos incautos consideran la prueba científico-técnica irrefutable de la imposibilidad del Comunismo, la cual sostiene que en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas existían relaciones sociales de producción socialistas y hasta comunistas (según el “iluminado” con el que se hable). Cuando se habla de relaciones sociales de producción capitalistas se logra bien-definirlas (situarlas en un marco teórico general y relativamente preciso —la precisión variará según el aspecto de la realidad que se analice y/o del marco teórico empleado por el investigador, que es el significado de “bien-definido” en Matemática Pura—), ¿ocurre lo mismo con las relaciones sociales de producción “socialistas” y/o “comunistas”? Revisemos rápidamente la evidencia teórico-histórica y empírico-histórica.
La obra de Marx y Engels se centra en una crítica sistemática (un análisis sistemático orientado a transformar la realidad) del sistema de economía política capitalista y son algunos muy breves y muy contados pasajes en los que Marx y Engels hablan de algún modo de producción no capitalista del futuro (considerando sus obras maduras, lo cual empieza en el vecindario temporal de publicaciones centrado en Miseria de la Filosofía —las publicaciones más inmediatas hacia atrás y adelante—). En particular, Marx en el tomo II de El Capital expone los rudimentos de lineamientos para una política económica ante superávit y déficit de activos fijos en una sociedad sin propiedad privada sobre los medios de producción y sin papel moneda (que nadie se imagine Teoría de la Política Económica de Tinbergen o algo por el estilo, es un párrafo de pocas líneas); Engels expone en el Anti-Dühring (libro citado positivamente en El Biólogo Dialéctico de Lewontin y Levins —que contiene una dedicatoria a Friedrich Engels en las primeras páginas que reza “A Friedrich Engels, quien entendió mal muchas cosas, pero acertó en lo que contaba”—, así como en otras obras) que la ley del valor deja de regir únicamente para la fuerza de trabajo inicialmente (en el socialismo) y posteriormente también para las demás mercancías (en el comunismo) y es sustituida en ambos casos por una nueva ley que determina que el valor de las mercancías se determina según las necesidades sociales que satisfacen; también Engels en Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico plantea cuestiones en claro refuerzo de la dirección anteriormente señalada respecto a la vigencia de la ley del valor.
No se le puede negar a los furibundos antimarxistas y anticomunistas que andan sueltos por ahí (y que son tan peligrosos porque si no entienden qué es el Marxismo menos qué son el Socialismo y el Comunismo) que la célula central (la progresiva extinción de la ley del valor) existe y está definida; sin embargo, seguramente ellos tampoco podrán negar que no sólo está mínimamente definida, sino que además entre la célula mínima y un organismo que funcione como un sistema autoorganizado (que es un fenómeno que aparece en los sistemas complejos estudiados en la teoría matemática de la complejidad y que consiste en la configuración de un orden resultante del proceso de interacción entre los elementos de un sistema inicialmente desordenado —el estado social resultante de la resolución de la crisis y el tránsito de un modo de producción a otro—) existe muchísima diferencia; prueba de ello es, por ejemplo, que el tiempo transcurrido para que la primera célula que inició la vida en la Tierra (puesto que según simulaciones estadísticas todo indica probabilísticamente que así fue) se transformara en un sistema biológico como tal no fue poco.
Además, ¿cuáles eran las relaciones sociales de producción que se implementaron en la Unión Soviética?, ¿se remuneraba la fuerza de trabajo según las necesidades sociales que esta satisfacía?, ¿cuál era la metodología científico-estadística (aquí se puede comenzar a ver el papel del nivel tecnológico) con la que cuantificaban esas necesidades (que no son únicamente materiales, son espirituales[3], Marx es claro en eso en sus Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844)? No existía propiedad privada sobre los medios de producción por parte de personas vistas como miembros de la sociedad civil, pero sí existía papel moneda (y en su lugar debería haber existido algún sistema de equivalencia bien definido entre mercancías no sujeto a fluctuaciones artificiales —no sujeto a variación en precios, puesto que el papel moneda y la especulación no existen— que reflejara fielmente en los términos de intercambio las condiciones técnicas de producción de las mercancías intercambiadas) y propiedad privada estatal (porque es un hecho que los miembros del Partido Comunista no vivían igual que el pueblo —aun así, el pueblo tenía más dignidad material que en el capitalismo occidental de la época y de esta, pero la espiritual quedó pendiente y tampoco es como que más dignidad material hubiese sido perjudicial para el pueblo—; entonces existen clases por cuanto el goce del producto social no era para quienes producían —esta es la característica fundamental—, sino para la clase política soviética que sufrió de aburguesamiento y transformó, a partir de Stalin, al Estado soviético en lo que Marx describía como el poder político, es decir, en “el poder organizado de una clase para oprimir a otra” —en sociedades sin clases el Estado sólo es administrador, ni siquiera existen órganos bélicos orientados a la represión política de clase como la policía y el ejército, puesto que al no existir antagonismos de clase tampoco existe el poder político—), por mucho que la opresión en el plano material fuera muchísimo menos fuerte e intensa que en Occidente y en el plano ideológico fuera menos sutil —Occidente es más elegante en sus formas, sino pregúntesele a Merkel por los micrófonos instalados por el Gobierno de Estados Unidos en su oficina y que generaron un incidente diplomático hace pocos años—; e incluso también extranjeros ya en las cercanías del colapso de la Unión Soviética, por ejemplo el banco que David Rockefeller abrió en la Plaza Roja de Moscú (lo cual no pertenece al conjunto de “teorías de la conspiración”, es un hecho bien documentado y que una elemental búsqueda en la web puede verificar).
Evidentemente en la Unión Soviética hubo Capitalismo de Estado, que es una variante del modo de producción capitalista en el que, como se señala en el diccionario de Economía Política de Borísov et al., “Constituye un medio de lucha contra el capital extranjero, extirpa las raíces económicas de su dominio, contribuye a fortalecer y desarrollar la economía nacional. El sector estatal estimula cada vez más el rápido auge de las fuerzas productivas, crea las premisas económicas para que dichos países emprendan la vía no capitalista de desarrollo. En el periodo de transición del capitalismo al socialismo, el capitalismo de Estado representa una forma especial de subordinación de las empresas capitalistas a la dictadura del proletariado establecida con el fin de preparar las condiciones de la socialización socialista de toda la producción”, que también puede ser mixto en el sentido de coexistir empresas privadas extranjeras (pero limitar su poder sobre la sociedad nacional) y/o en el sentido de que la propiedad privada sobre los medios de producción sea compartida por el Estado capitalista en conjunto con empresas privadas nacionales o extranjeras (este último caso es el de Cuba, por ejemplo), y un caso que combina los tipos de capitalismo de Estado antes mencionados es lo que ocurre en Venezuela.
Todo esto sin mencionar aún que el capitalismo tuvo un proceso de nacimiento sumamente extendido, puesto que su desarrollo económico antecedió por siglos a su consolidación política como modo de producción dominante. Los burgos medievales, la expansión comercial, la acumulación mercantil y posteriormente la manufactura fueron preparando durante siglos las condiciones materiales de la nueva sociedad (un proceso que puede rastrearse desde la alta Edad Media y que mucho antes de 1789 ya había alcanzado un grado de desarrollo suficiente como para distinguir con claridad a la burguesía como clase históricamente ascendente). Sin embargo, puede situarse razonablemente su cuaje político decisivo en la revolución burguesa francesa de 1789 y, como hito emblemático de ese proceso, en la toma de la Bastilla del 14 de julio. Lo que ocurre allí no es que el capitalismo aparezca de la nada —hacía mucho tiempo que existía y se encontraba más o menos desarrollado y difundido por el mundo conocido de la época—, sino que la gran burguesía conquista de manera decisiva el poder político y comienza a transformar conscientemente las instituciones conforme a las necesidades de las nuevas relaciones sociales de producción, proceso que posteriormente se expandirá por buena parte de Europa también a través de las guerras napoleónicas. La fecha de 1789 expresa, por tanto, el cuaje político de una transformación material muchísimo más larga, no el nacimiento instantáneo de las relaciones capitalistas.
Por supuesto, no por ello el progreso del nuevo modo de producción social fue lineal, puesto que es bien sabido que luego Francia regresó por un buen tiempo a la monarquía constitucional a causa de que la clase feudal volvió al poder temporalmente. Además, tampoco se ha mencionado el hecho de que la Unión Soviética se encontraba amenazada por Occidente (no sólo militarmente —el factor fundamental que la hizo entrar en la carrera armamentista—, sino también ideológicamente —uno de los factores que determinaban la necesidad de entrar en la carrera espacial—), por lo que toda la planificación de su desarrollo económico y social tuvo que orientarse bajo esas dos grandes restricciones; no es un secreto para quienes conocieron la Unión Soviética que en los supermercados se hacían cuentas con ábaco mientras se competía a la par con Estados Unidos en la carrera espacial y nuclear (llegándolo a aventajar en muchos aspectos, evidentemente a un alto costo); en este sentido, tampoco se menciona que existen señales de que hubo un gran endeudamiento financiero por parte de la Unión Soviética con capitales occidentales al menos en el último tramo de su existencia, precisamente para financiar la carrera armamentista y espacial.
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Comercio internacional, imperialismo y desarrollo
Finalmente, surge una pregunta de importancia fundamental, ¿por qué la situación es diferente en los países industrializados respecto a países como América Latina, África y Oriente Medio? La respuesta a la pregunta anterior tiene múltiples rostros, sobre los cuales se hará una exposición sintética yendo de los más simples a los más complejos y con ello, de los aspectos históricos de corto plazo (más recientes) a los de largo plazo (más lejanos en el tiempo). En primer lugar, es fundamental preguntarse, ¿las relaciones de distribución en esos países poseen las mismas especificidades?, es decir, ¿existe la misma estructura tributaria, la misma participación gubernamental en la economía, existe la misma alineación de los objetivos de política fiscal y política monetaria, existen las mismas regulaciones laborales, el mismo grado de indización de los salarios a la inflación y a la productividad, etc.?
Si la respuesta es negativa, alguien incluso podría considerar que el capitalismo es funcional y que únicamente para ello se requiere de un nivel de desarrollo tecnológico suficiente, lo que también a alguien podría parecerle intuitivo, aunque no por ello deja de ser también falso; sin embargo, para verificar tal falsedad se necesita realizar un análisis menos superficial del asunto, por lo que conviene empezar a introducir aquí el papel del comercio internacional, tanto en sus facetas legales como en las ilegales.
A partir de los 90 se firmaron tratados de libre comercio entre los países industrializados (fundamentalmente Estados Unidos) y los países de América Latina; han pasado ya treinta años de la firma de esos tratados en la mayoría de esos países y los resultados prometidos en materia de crecimiento económico, empleo, desarrollo social y demás cuestiones relacionadas nunca llegaron. En su lugar la desigualdad incrementó en esos países (que sí fue de la mano de un crecimiento económico significativo en algunas ocasiones, pero siempre incrementándose la desigualdad) y generó una oleada de gobiernos por todo el istmo que rompieron con las políticas de Washington llegados al poder por la vía electoral, algo impensable a finales del siglo pasado, principalmente en el período de la Guerra Fría. Estos tratados de libre comercio poseen una característica fundamental y es que no consideran las asimetrías tecnológicas (que devienen en asimetrías en nivel de competitividad) entre las empresas de los países industrializados y las de los no-industrializados, dando como resultado del intercambio comercial un estado de comercio en que, como diría el célebre poeta uruguayo Eduardo Galeano, los países ricos se especializan en ganar y los países pobres se especializan en perder (que sólo es una generalización al plano internacional de la lucha de clases que ocurre a nivel nacional), porque las empresas de los países industrializados pueden producir a menor costo y con mejor calidad, frente a lo cual hay poco o nada qué hacer, y esos mismos países industrializados ofrecen “generosamente” préstamos para déficits que ellos, en conjunto con la clase dominante de los países no-industrializados, han contribuido a crear, a tasas usureras (como ha sido la tradición de organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, etc.) que condicionan el destino de ese dinero (conocido tal condicionamiento formalmente como “cláusulas de condicionalidad del préstamo”), lo que no sólo es una clara vulneración de la soberanía de un país sino que además es una estafa sistemática a gran escala.
¿Por qué se dice que ese binomio de clases dominantes es el que produce tal déficit en la contabilidad nacional de un país? En primer lugar, porque un déficit es generado y/o agudizado por desequilibrios comerciales (resultantes de poner a “David” sin hondilla y sin respaldo divino a pelear contra “Goliath”, es decir, la competencia entre industrializados y no-industrializados); en segundo lugar porque son la única clase social que en general y sistemáticamente evade y elude impuestos (a pesar de que las estructuras tributarias de estos países sean profundamente regresivas, lo cual no debería extrañar porque el motivo que tuvieron para fundar estos países fue ese, evitar al virreinato español el respectivo tributo —que sería el equivalente a lo que contemporáneamente representan los impuestos—); en tercer lugar porque lo más común es que los funcionarios públicos cuyas campañas electorales son financiadas por ellos sean no sólo los que legislan a favor de ellos servilmente (esto incluso lo describe el Nobel de Economía Joseph Stiglitz para el caso de la política estadounidense en su libro El Malestar en la Globalización publicado en la década antepasada —específicamente cómo los que financiaban las campañas políticas de Bush lo acompañaban a todas partes para supervisar que los compromisos que adquiriera durante el proceso de campaña electoral estuviesen alineados con sus intereses y con base en ello se condicionaba el financiamiento del candidato[2]—), sino también porque uno de los atractivos de tal servilismo (además de los pagos directos) para los funcionarios públicos corruptos (que son los que usualmente llegan a los cargos fundamentales precisamente porque ello es parte del diseño del sistema político) es el saqueo de las instituciones públicas. A nivel político-burocrático la corrupción es una consecuencia inevitable del ejercicio de poder en las sociedades de clase (por eso el pueblo debe estar siempre vigilante y organizado frente a ella, porque la corrupción no ocurre nunca en favor de las mayorías, sino únicamente de una minoría —sea cual sea, pero siempre en última instancia de la clase dominante, que abre portillos favorables para la acumulación de capital, portillos los cuales están cerrados legal y formalmente, por lo que su apertura es posible únicamente a través de la corrupción—), mientras que desde el punto de vista político-ideológico es producto del desclasamiento, es decir, de la falta de conciencia de clase de los miembros de la clase trabajadora que se corrompen.
En cuarto lugar, debe entrarse en detalle de las empresas transnacionales (pertenecientes a los países industrializados) y el comportamiento comercial de los países industrializados en relación con las políticas comerciales que le “sugieren” (con un garrote financiero en una mano y un garrote militar en otra) a los países pobres que tomen. Para nadie es un secreto que las políticas del “consenso” de Washington (curiosamente usan semejante palabra cuando no participó ninguno de los países a los que les “sugirieron” esas políticas; seguramente los imperios tienen una forma peculiar de comprender el diálogo con las demás naciones) no son seguidas por Alemania (que hasta la fecha no ha dejado entrar a Walmart y de eso no se ve ningún titular en los periódicos de “comunistas enemigos del libre mercado” y que tiene una participación estatal en la economía que en el último medio siglo —e incluso más atrás— no ha bajado del 50% como porcentaje de su producto interno bruto), muchísimo menos por Estados Unidos [en el cual la FED le presta a tasa cero a los bancos privados (y que, de hecho, es una institución bajo el poder de privados, específicamente de los banqueros privados estadounidenses, la cual obtiene los fondos para operar de los ingresos federales, que en un país en donde los ricos no pagan impuestos —y de ahí el movimiento de protesta social estadounidense Occupy Wall Street suscitado alrededor de 2011— es recolectado fundamentalmente del pueblo —un pueblo que pagó la crisis financiera de 2008 que precisamente los banqueros privados estadounidenses generaron, y ello lo define magistralmente Joseph Stiglitz en su artículo “Capitalistas Estúpidos” disponible fácilmente en la web—), en que el sector agrícola existen fortísimas barreras arancelarias que no cumplen ningún criterio de libre mercado y muchos otros aspectos relacionados por la característica común de ser justamente lo contrario que recetan en materia de política económica (tanto fiscal como monetaria)], Canadá, Suecia o cualquier país industrializado (al menos no hasta inicios de este siglo, sobre lo que se hablará más adelante).
Además, para nadie es un secreto que estas grandes empresas transnacionales que absorben por medios legales y otros no tanto a las empresas nacionales de los países no-industrializados no pagan impuestos en los países pobres a los que llegan; prueba de ello fue el golpe de Estado de tipo militar generado en la embajada de los Estados Unidos que se le dio a Jacobo Árbenz en Guatemala por plantearle a la United Fruit Company que pagara los impuestos que el reglamento fiscal guatemalteco de aquel momento establecía (que era previo a su llegada a la presidencia), el golpe de Estado (también de carácter militar) orquestado por la burguesía chilena y la embajada de Estados Unidos en Chile a Salvador Allende durante el siglo pasado (que recuérdese, no fue hace mucho) y, en general, todas las sanguinolentas dictaduras militares de derecha instauradas por toda América Latina durante el siglo pasado que llevaban el sello de sangre de la democracia del tío Sam, con la “solidaria” finalidad de explotar y expoliar a nuestros pueblos.
El refrán “Candil de la calle, obscuridad del hogar” puede invertirse y de ello se obtiene “Candil del hogar, obscuridad de la calle”, que describe precisamente el comportamiento moralmente hipócrita y económicamente eficiente de los gobiernos de los países industrializados (que expresan los intereses políticos de la clase dominante), cuyas sociedades son sociedades modelo fundamentalmente porque logran trasladar todas las contradicciones sociales aparejadas a los procesos de acumulación de capital de la burguesía a las sociedades subdesarrolladas, agudizando así su subdesarrollo. ¿Acaso en Estados Unidos, considerando el mismo momento histórico en la comparación, se han pagado alguna vez los mismos salarios, dado las mismas prestaciones laborales, trabajado la misma cantidad de horas, se han dado la misma cantidad de días vacacionales, se han vulnerado con la misma intensidad los derechos laborales (salvo para el caso de los indocumentados, por eso es que la inmigración no se acaba y a los grandes capitales de los países industrializados es a los que menos les conviene que se acabe), se ha hecho la misma optimización en el uso de los recursos naturales (Estados Unidos desea obtener el petróleo de Medio Oriente y Venezuela, pero curiosamente evita tocar sus reservas de petróleo), se evade y elude la misma cantidad de impuestos, etc.? Evidentemente que no.
Nótese que las maquilas estadounidenses y alemanas que esclavizan a niños y niñas en China y Vietnam (por mencionar algunos), las maquilas que explotan inclementemente por salarios de hambre a mujeres y hombres en países como Honduras, El Salvador y Guatemala (por mencionar algunos) “curiosamente” no están en sus países de origen ni en ningún país industrializado [salvo China y tras la industrialización es bien conocido que alrededor de 2008 China decidió migrar a un modelo de “crecimiento desde adentro” (puesto que la economía mundial entró en recesión, la demanda mundial se contrajo y aunque siendo China un país cuyo crecimiento en las últimas décadas se había basado fundamentalmente en la demanda de bienes y servicios del resto del mundo —por eso es que crecía tanto su PIB a pesar de los bajísimos salarios y vulnerabilidad laboral, que fueron los aspectos del entorno de trabajo chino que atrajo a las empresas occidentales—, no se vio afectado significativamente por las contracciones de la demanda mundial suscitadas desde la crisis financiera de 2008 debido a que —como reporta Marcelo Justo en su artículo para BBC Mundo titulado “Los países en los que más subió el salario mínimo” publicado el 5 de marzo de 2015— las autoridades chinas ya habían planificado y anunciado al público desde antes de la crisis que la economía china migraría hacia un modelo de crecimiento basado en la demanda interna, por lo que previo a la crisis ya se había dado inicio a una redistribución del ingreso al interior de China para que la demanda interna de consumo final de tantos millones de chinos estimulase a la economía China en lugar de la demanda del resto del mundo —por lo que entre 2005 y 2015 el salario mínimo subió entre el 8% y el 13%, mientras que reporta la web Expansión/Datosmacro.com que el salario mínimo interprofesional en China pasó de 170.3 euros en 2013 a 271,6 euros en 2018— y así fue como China pudo, a pesar de la contracción de la demanda mundial, continuar creciendo y consolidarse como imperio hegemónico —lo que ocurrió en el contexto de la crisis sanitaria del COVID-19—), por lo que las maquilas occidentales están empezando a migrar progresivamente a países como Vietnam, porque un modelo basado en demanda interna —que es el que los países industrializados tienen— no es compatible con salarios de hambre y aspectos afines de los puestos de trabajo que las maquilas de esos mismos países industrializados quieren tener en otros países], las tienen precisamente en los países subdesarrollados, en los países pobres, ¿entonces qué interés pueden tener en que los países pobres se desarrollen? El mínimo sentido común indica que ninguno. Adicionalmente, conviene decir que tampoco les interesa el cuido del medio ambiente cuando no es el medio ambiente de ellos y prueba de ello es que las empresas canadienses son bien-conocidas por practicar minería de cielo abierto en los países de América Latina.
Por supuesto, aquí no se ha mencionado en lo absoluto el saqueo que los países europeos industrializados hacen a los países europeos no-industrializados, como lo han sido históricamente Grecia, Portugal e incluso España (que es una extraña criatura económica, puesto que es relativamente industrializada —no al nivel de Alemania, pero es industrializada—, pero es saqueada sin miramientos por la burguesía local del país y por la burguesía extranjera, fundamentalmente por la burguesía dueña del imperio alemán —evidentemente son imperio, que no tengan las formas cavernícolas de Estados Unidos es otra cosa—, que es la que fundamentalmente saquea en toda la Europa subdesarrollada —tampoco Alemania le presta a Grecia, España o Portugal para sacarlos del subdesarrollo, eso sería como “pegarse un balazo en los pies”, puesto que las repúblicas dependen de lo que saquea el imperio, para el caso de las repúblicas imperiales—), pero de ello no sólo habla el Nobel de Economía Joseph Stiglitz en su artículo “La captura de BCE” (en referencia a cómo los capitales financieros europeos controlan el Banco Central Europeo) sino también está el célebre caso de cuando un presidente del Fondo Monetario Internacional (Dominique Strauss-Kahn) quiso condonar la deuda griega (porque como ya han planteado tanto Joseph Stiglitz y Paul Krugman —también Nobel de Economía— como el mismo Yanis Varoufakis —el Ministro de Finanzas de Grecia a cargo cuando se llevaron a cabo las renegociaciones de deuda con la Troika— cuenta en diversas entrevistas disponibles en YouTube, algunas en conjunto con Joseph Stiglitz, otras con Slavoj Žižek y otras con Noam Chomsky sobre la negociación, Varoufakis recibió amenazas telefónicas respecto a la seguridad de su hijo si no paraba en su línea de negociación —contraria a la de los capitalistas alemanes, pero él siguió, como debe de ser, cuando alguien enfrenta al capitalismo está buscando garantizar la supervivencia de la especie y cualquier daño colateral que no sea la especie en general, el pueblo, es aceptable—, así como también pruebas tanto de acción como de palabra por parte de los negociadores alemanes de que los capitalistas financieros alemanes no querían que se les pagara la deuda, porque la deuda no sólo tenía que ver con la rentabilidad del capital, sino que también tenía un componente político: querían subyugar a Grecia políticamente —había llegado un partido de izquierda al poder, el Syriza— para poderla mantener subyugada económicamente, por lo que para que las negociaciones siguieran, tras la cobardía del presidente democráticamente electo —y que había planteado en un referéndum al pueblo griego si querían enfrentar las consecuencias de decidir no pagar la deuda a los banqueros alemanes y el pueblo votó maravillosamente que ¡SÍ!—, Yanis Varoufakis tuvo que renunciar para que las conversaciones continuaran —ahora en un tono dócil para con los capitales financieros internacionales—, lo que fue una traición flagrante al pueblo por parte de la “izquierda” griega.
Así, queda desmontado otro mito, todo ello sin mencionar el papel que desempeñan los fondos buitre en la política económica de los países subdesarrollados ni el saqueo que se realiza del continente africano y de los recursos de Medio Oriente. Sería interesante comparar los ingresos que los grandes capitales internacionales obtienen en la suma de toda la economía subdesarrollada (tanto los legales como los ilegales fruto del tráfico ilegal de armas y drogas —que es más permisible por los políticos en los países pobres—, el trabajo esclavo que las empresas de diamantes estadounidenses explotan en África, el valor de los recursos naturales que se apropian sin pagar nada a cambio) versus los que obtienen sólo dentro de los Estados Unidos para tener una idea aproximada de la magnitud del saqueo realizado a América Latina, África y Medio Oriente. Esto lo expresa Marx al plantear que el mercado mundial sólo traslada las contradicciones internas del capitalismo a una esfera de acción más amplia o, en palabras del politólogo Dagoberto Gutiérrez, toda república imperial (una república que se desarrolló lo suficiente en el contexto internacional de las clases sociales como para convertirse en imperio también) está compuesta precisamente de la república como tal y del imperio como tal, y es en ese sentido que el florecimiento de la república depende de lo que saquea el imperio de las colonias que subyuga. Por supuesto, aunque esto ocurra con Estados Unidos (precisamente a medida que fue siendo suplantado por China y Rusia en el mercado mundial como potencia hegemónica es que el florecimiento de su república se fue viendo condicionado progresivamente hasta llegar a la penosa situación actual en la que se encuentra —la razón de ello es que el excedente o plusvalía mundial se redistribuye de diferente forma al cambiar la hegemonía, de una forma que progresivamente ha ido siendo cada vez menos ventajosa para el imperio estadounidense—) no es la primera vez que ocurre y esto es una característica de toda república imperial, que es un fenómeno social de escala planetaria en que la lucha de clases alcanza su expresión más general; tal fue el caso de los romanos en relación con la expoliación que realizaban de los pueblos bárbaros durante la era del modo de producción esclavista.
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Acumulación originaria y herencia colonial
Ahora llegó el turno de abordar la ampliamente difundida idea (y seguramente compartida por la mayoría de personas —la alienación es poderosa—) de que el saqueo colonial no tiene influencia en las condiciones socioeconómicas actuales de los pueblos de América Latina y África o, en general, que el pasado no tiene influencia en el presente (que es sólo la esencia de la primera idea). En la obra Capitalismo Tardío del gran economista marxista Ernest Mandel se establece que el valor del oro saqueado a América equivalía a diez veces la totalidad del capital ferroviario en la Europa de la época; llevemos ese hecho al presente (después será el turno de revisar si el número de veces referido es correcto o incorrecto).
Es evidente que en la época de la implementación y difusión de la Revolución Industrial las empresas que más capital movían eran aquellas que pertenecían precisamente al sector ferroviario, puesto que ese sector o rama productiva (utilizando la jerga marxista) movía no sólo las máquinas a vapor como tales (como innovación en sí misma), sino el acero con que dichas máquinas se construían y el acero con el que se construían los caminos sobre los que tales máquinas se desplazaban, lo que en medio de un proceso de expansión industrial generalizado en todo un continente (la Revolución Industrial se manifestó fenoménicamente por vez primera en 1760 en Manchester —seguramente un día lluvioso, ¿o será que ese día no llovió?— y su implementación generalizada en Europa Occidental, Estados Unidos y Canadá se consolidó en 1840) no parecería ser poca cosa, sobre todo tomando en cuenta que, como reporta Marx en el tomo I de El Capital, a su vez tomado de los informes oficiales de carácter público de la época que en la obra del autor judeo-alemán se pueden encontrar bien referidos, se aprobaron decretos reales para que la naciente burguesía saqueara por medios violentos (y otros no tanto) las iglesias y las tumbas de los santos para extraer cualquier pertenencia de oro (incluyendo sus dientes de oro) para acuñar moneda, lo que por sentido común parecería indicar que en términos de las necesidades de circulación del capital europeo de esa época no existía suficiente oro y, por el contrario, llegó incluso a ser sumamente escaso en relación con tales necesidades; simplemente como información adicional de interés hay que mencionar que también emplearon medios violentos para expropiar de sus tierras a los productores directos (seguramente más violentos, porque la Iglesia no estaba absolutamente desprovista de poder) y que eso, junto con acciones de igual estatura ético-moral (júzguese de tal ética y de tal moral como se juzgue), constituye el “secreto” de la acumulación originaria de capital.
No sólo no parecería ser no-despreciable el impacto del saqueo de oro realizado por los europeos en términos de los recursos iniciales de los que se dispuso al constituir las repúblicas en América (fundamentalmente en América Latina) tras los procesos independentistas suscitados en el continente, sino que además parece haber sido fundamental en que el capitalismo europeo lograra funcionar, puesto que no debe olvidarse que los inicios de la Revolución Industrial en Europa no fueron decorosos ni mucho menos y están perfectamente documentados grotescos hechos como jornadas laborales de 18 horas para hombres, 16 para mujeres y 14 para niños y niñas, hacinamiento en las fábricas, la contratación de asesinos a sueldo (los famosos “rompehuelgas”) en caso los obreros se organizaran para pedir un poco de dignidad y, con el fin de ser breve, conviene decir “etcétera”. El capitalismo europeo se edificó sobre el sudor, la sangre y el llanto de América, fundamentalmente de América Latina.
Ahora es el turno de abordar el factor de escala, es decir, que el saqueo de oro tuvo una relación de 10 a 1 con el capital ferroviario. Asúmase que Mandel infla maliciosamente la cifra el doble (por decir un número relativamente arbitrario), se obtiene una relación de 5 a 1 y luego asúmase que Mandel toma el dato de una fuente que recoge esa cifra con un error del 50%, por lo que quedaría una relación de 2.5 a 1 y, finalmente, asúmase que la contabilidad macroeconómica de la época tenía profundas deficiencias y recogía los datos también con un error del 50%, por lo que se tiene una relación de 1.25 a 1, es decir, del 125%.
Evidentemente las necesidades conjuntas de capital y de circulación en el momento de la primera gran Revolución Industrial de la historia parecen haber sido más duras (incluso socialmente) que las que se observan en 2021 con la pandemia del COVID-19; sin embargo, con tomar esta pandemia de referencia será suficiente para terminar de exponer el punto, el cual no es más que una simple pregunta: ¿qué impacto tendría para un empresario en la actualidad en términos de la consolidación de su empresa y de su futura tasa de acumulación de capital (la tasa a la que la plusvalía —el capital— se reproduce a sí misma o, lo que es lo mismo, a la que la inversión del capitalista retorna y expande el volumen del capital en funciones) que en este contexto de la crisis sanitaria y la crisis económica alguien por alguna razón le regalara un capital por un valor del 125% del capital que tiene en funciones (sin intereses, sin trucos, sin implicaciones legales por estafa o algo por el estilo)? De nuevo, resulta evidente que el capitalismo europeo se edificó sobre la sangre, los huesos y el llanto de América, fundamentalmente de América Latina, además de la obviedad del impacto que tuvo en América ese saqueo (todo lo que se podría haber hecho con tales recursos), todo ello sin mencionar aún el impacto en la acumulación originaria de capital y de la acumulación de capital que permitió consolidar la Revolución Industrial que tuvo la fuerza de trabajo esclava que obtuvieron por medios bélicos en toda América (y ese no es un detalle trivial, porque el Imperio Romano, el imperio más grande de la historia, se hizo sobre la base de los esclavos y los saqueos —e igualmente hizo la clase feudal—, así que en el mejor de los casos fue “únicamente” significativo).
En un mundo en que las cosas funcionen con absoluta justicia ellos deberían devolver todo lo robado con los mismos intereses usureros que sus instituciones financieras le prestan a los países de América Latina o pagar esa deuda de sus ancestros con su propia sangre, pero evidentemente no estamos en el mundo del justo sino del fuerte, es una selva maliciosa, porque no todos llegan a la selva con los mismos insumos (por lo que no para todos la selva es tan salvaje), prueba de ello es que a América Latina no llegó la Revolución Industrial y mientras ocurría en Europa aquí se luchaba por librarse del yugo colonial de los invasores asesinos que mezclaron a los pueblos originarios con violadores, asesinos, secuestradores u otro tipo de lumpenproletariado, es decir, que no obligaron a América Latina a mezclarse con sus mejores hombres (y aquí sí aplica decir únicamente hombres porque los que cometieron esas atrocidades —directamente, porque en general todos fueron cómplices—), sino, por el contrario, con la putrefacción de su sociedad; en Estados Unidos simplemente extinguieron a los indígenas sin mezclarse con ellos y dejaron unos pocos a manera de “exhibición” en ciertas jaulas forestales masivas a las que llaman “reservas indígenas”, como si se tratase de alces o venados, cosas de la democracia yankee (por eso no debería parecer extraño lo que hicieron y hacen en Washington con los niños y niñas sin documentos, no sólo Trump sino también Biden; lo han hecho desde la fundación del país). Finalmente, conviene recordar que el saqueo no sólo continúa de manera financiera (con la agudización de déficits y préstamos con tasas de usura para “subsanar” esos déficits —hasta la fecha ningún país los ha logrado subsanar con esas recetas—), sino también con los tratados de libre comercio asimétricos antes mencionados que no sólo desmantelan el tejido productivo nacional sino que permiten jurídicamente aberraciones como que únicamente empresas estadounidenses pueden tener un monopolio (ese es el caso para El Salvador en el CAFTA-DR, lo que entra en conflicto flagrante con la Constitución Política de dicho país, puesto que esta establece que únicamente el Estado puede —y ahí se denota claramente la filosofía del fundamentalismo de libre mercado: el mercado por encima del Estado o, lo que es lo mismo, el capital por encima de los seres humanos—).
Lo anterior no contempla el hecho de que estos tratados comerciales permiten, explícita o implícitamente (el economista salvadoreño Raúl Moreno ha escrito abundantes y precisas investigaciones al respecto), que los países industrializados patenten la biodiversidad existente en los países pobres sin remunerar de ninguna forma al país que posee esa riqueza natural y luego utilizar esa biodiversidad para crear medicamentos que venden en los países pobres (de los que extrajeron los principios activos) a precios exorbitantes (que están muy por encima de las condiciones técnicas de producción de esos medicamentos y, sobre todo, muy por encima de los costos reales de los insumos, puesto que la biodiversidad la consiguieron gratis —así como el oro con espejos—, a lo sumo puede considerarse el gasto de transportarla —lo que es trivial en comparación al gasto que podría representar adquirir la biodiversidad y patentarla; ¿a cuánto la venderían ellos si el caso fuese a la inversa?—), entre muchas otras cuestiones que sobraría mencionar porque el punto ha quedado contundentemente demostrado, por ejemplo, que muchas veces esos medicamentos servían para curar enfermedades que ellos mismos habían provocado mediante experimentos que se hacían a espaldas de la gente utilizándola como conejillo de indias, lo cual está perfectamente documentado para el caso de Guatemala y de Puerto Rico, pero seguramente no han de haber sido los únicos países en probar “las mieles” de la democracia internacional yankee (todo lo anterior —referente al saqueo actual— por mencionar un par de cuestiones, a fines de brevedad). Entonces el saqueo no sólo ocurrió, sigue ocurriendo y las generaciones presentes del “viejo” continente son por tanto tan culpables como sus ancestros puesto que el capitalismo europeo sigue construyéndose y siendo funcional.
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Violencia, lucha feminista y transformación social
Y ahora llegó el momento de cerrar esta exposición ahondando en por qué la violencia es la partera de la historia y en qué condiciones está justificada la violencia en la lucha social como necesidad histórica de los pueblos. Al analizar la evolución del capitalismo resulta evidente que todo derecho social conseguido por la clase trabajadora le ha sido arrancado por la fuerza a la clase capitalista (desde la jornada laboral de 8 horas, hasta el salario mínimo, el aguinaldo, el derecho a voto de las mujeres, entre otros), salvo el derecho a que las mujeres pudiesen trabajar (ya hablando en la época en que se asentó la Revolución Industrial) porque eso les convenía debido a que ocasionó una caída de los salarios (por la simple ley de oferta y demanda), aumentaba el número de desempleados (ejército industrial de reserva o superpoblación relativa, con la importancia psicológica que esto tiene para que el trabajador o trabajadora se auto-explote por miedo a perder su trabajo) y fijando la producción a un nivel determinado, aunque los salarios unitariamente disminuyan la masa salarial aumenta, lo que indefectiblemente favorecerá siempre a la clase capitalista en su acumulación de capital, pero no necesariamente a la clase trabajadora (dependerá de las circunstancias concretas puesto que habría que ver los valores específicos que los cambios en los salarios reales tomaron —manteniéndose constantes las demás cosas, como las mediciones estadísticas de la canasta básica, por ejemplo—, pero si tales cambios son negativos no es un hecho favorable, salvo que sean positivos).
Las mujeres están exigiendo un cambio en la cultura de aquellos hombres que son cómplices significativos del machismo (y de aquellas mujeres cómplices significativas del machismo también); sin embargo, es evidente que estos cambios sólo pueden llegar con políticas públicas que refuercen la seguridad para las mujeres (que no debe confundirse con militarizar la sociedad —muy del gusto de las oligarquías de América Latina y de las burguesías de ahí también—) y con campañas públicas feroces contra el machismo que la sociedad padece como enfermedad estructural.
La cuestión se complica considerando que la realización de las dos políticas públicas antes mencionadas (necesarias para satisfacer el justo pedido de las feministas) exige recursos (que deben obtenerse de arcas públicas saqueadas por la clase dominante local, la clase dominante extranjera y la clase gobernante local), que la clase dominante es y ha sido siempre patriarcal (el “caldo de cultivo” de la opresión entre seres humanos es la opresión del hombre hacia la mujer, como expone magistralmente Engels en El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado —en este sentido la clase burguesa no es la excepción—) y ello no parecería ser poca cosa, además del hecho evidente de que esas dos políticas públicas exigen un conjunto de políticas públicas complementarias considerando cuán arraigado está el machismo en la psique social (lo que implica un control de políticas en el tiempo en miras a maximizar periódicamente su eficacia —optimizarlas—) a nivel mundial, independientemente de que tome formas más crudas y visibles en América Latina (al menos en general, claramente puede haber excepciones a ello), puesto que está asociado a la lucha de clases, la distribución del ingreso y otra serie de variables fundamentales del sistema de economía política capitalista en general (aquí no se está refiriendo únicamente al sistema de economía política capitalista como sistema productivo —en particular—, sino como sociedad o sistema social). Los recursos necesarios para semejante política pública, al menos en América Latina y fundamentalmente en América Latina en tiempos de la crisis sanitaria y económica, no parecerían poder salir de otro lugar que no sea de captar más impuestos de la clase trabajadora (lo que no parece ser fácil de hacer, puesto que subir salarios podría perjudicar sus ganancias, las arcas públicas están vacías —ellos y sus esbirros las han saqueado— y cobrar más impuestos sobre el consumo —regresivos, los que paga el pueblo— no sólo agudizaría con total seguridad la crisis económica sino que podría perjudicar sus ganancias si la demanda de consumo final cae lo suficiente —que es lo único que les importa—) o por fin “animarse” ellos a pagar impuestos (lo que parece una utopía sumamente abstracta, si fundaron estos países precisamente para no pagar impuestos).
Antes de continuar conviene distinguir varios sentidos de la palabra “violencia” que pertenecen a un mismo género, pero no por ello son idénticos en cada una de sus determinaciones concretas. En el sentido más general empleado en esta exposición, violencia es una fuerza o intensidad extraordinaria capaz de sacar a un sistema de la reproducción ordinaria de su estado; en el terreno social esa ruptura puede tomar la forma de huelgas, bloqueos, ocupaciones, desobediencia, destrucción de objetos o símbolos, irrupción en espacios institucionales y, bajo determinadas circunstancias históricas, confrontación física entre personas o grupos. Todas estas formas poseen en común que vencen o intentan vencer una resistencia del orden existente, pero no por ello son tácticamente idénticas ni producen necesariamente los mismos efectos.
La legitimidad general de la violencia ejercida por quienes se encuentran sometidos sistemáticamente a un orden opresivo contra las estructuras que reproducen dicho orden no significa que cada acto singular, únicamente por ser violento, sea automáticamente inteligente, necesario, eficaz o indistinguible ética y políticamente de cualquier otro. Significa algo anterior y más fundamental: que no puede condenarse en abstracto la ruptura violenta del orden mientras se acepta como invisible, normal o “civilizada” la violencia estructural mediante la cual ese mismo orden se reproduce todos los días. La forma concreta que deba tomar esa violencia es un problema histórico, táctico y político y, como todo problema concreto, sólo puede resolverse mediante el análisis concreto de la situación concreta.
Un orden que ofrece resistencia activa a su transformación no cambia simplemente porque se le pida que deje voluntariamente de ser lo que es.
¿Cómo un estado de cosas como el anteriormente descrito (fundado sobre la sangre derramada con violencia, el hambre, el engaño, la manipulación ideológica, las falsas esperanzas y en el que a quienes beneficia tal estado de cosas no les resulta conveniente que dicho estado de cosas cambie) se podría alterar mínimamente sin violencia? Exigirles a las mujeres que salieron a manifestarse un comportamiento “civilizado” no sólo no parece tener un significado libre de ambigüedades, sino que es exigirles que no busquen alterar el estado de cosas, puesto que quienes critican ese uso de la violencia son quienes (por conveniencia o alienación ideológica) conciben como civilización el estado de cosas actual. Lo mismo aplica para el caso del racismo y las manifestaciones desatadas en Estados Unidos a raíz del caso de violencia policial que devino en la trágica muerte de George Floyd.
No parece ser válida la réplica “Esas no son formas”, porque las formas contrarias no han generado ningún resultado en varias décadas (al menos desde la última década del siglo pasado se viene hablando de erradicar el machismo y en América Latina cada día se agudiza más —y parece que en Europa en general no es muy diferente—) y son ellas quienes viven, respiran, caminan, sueñan, piensan, aman y extrañan angustiosas y temerosas, acomplejadas, traumadas. ¿No son formas? Recuérdese la definición de la cualidad de violento, “Que implica una fuerza e intensidad extraordinarias”, es decir, fuera de lo ordinario, ¿y con qué está relacionado lo “ordinario”? Pues la palabra “ordinal” significa según el diccionario de la RAE ya citado “Perteneciente o relativo al orden” y, en este sentido, entendiendo orden como el orden natural de un sistema de economía política en general y considerando que la definición de violentar es, según el mismo diccionario de la RAE, “Aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia”, es evidente que las manifestaciones tenían que ejercer alguna forma de violencia sobre el estado de cosas actual en el sentido general definido anteriormente, es decir, interrumpir, bloquear, desobedecer, irrumpir o de alguna manera impedir que el orden continuara reproduciéndose como si nada estuviese ocurriendo. Eso no determina de antemano cuál forma concreta de violencia sea tácticamente adecuada en cada circunstancia, pero sí determina algo anterior y más general: un orden que ofrece resistencia activa a su transformación no cambia simplemente porque se le pida que deje voluntariamente de ser lo que es (por eso la humanidad ha usado y seguirá usando distintas formas de violencia mientras existan sociedades en que los individuos no puedan resolver pacíficamente contradicciones que, por su propia estructura social, sean irreconciliables —los intereses de clase—).
De hecho, una definición alternativa de “violentar” es “Entrar en una casa u otra parte contra la voluntad de su dueño”; si se sabe que las repúblicas son las fincas de los burgueses y oligarcas “latinos” (siempre suelen tener más ascendencia europea que de otro tipo), pues las chicas de hace unos días decidieron irrumpir en la casa a negociar contra la voluntad de su dueño porque el dueño se negaba a salir a dialogar. En realidad, a los dueños de estos países nunca les ha gustado el diálogo, porque hay que ser una clase dominante con mucha inteligencia para ser partidaria del diálogo y no parece realista esperar eso de clases dominantes no-industrializadas; al fin y al cabo, en las sociedades de clase la psique de la clase dominante se refleja (aunque de forma distorsionada) en la psique de la clase dominada (en eso consiste la alienación) y es perfectamente entendido por todos que el subdesarrollo no sólo es material, también tiene elementos subjetivos, psicológicos. Si existen violaciones sistemáticas a los derechos de un sector masivo de la sociedad (las mujeres) que emanan de las políticas que los dueños de la casa dictan a los administradores de la misma (la clase gobernante, los políticos de profesión), se busca dialogar con ellos al respecto y estos se niegan a dialogar con el sector social afectado, considero que mi abuela estaría de acuerdo en decir que es justo aplicar el refrán “El vivo a señas y el tonto a palos”. Ella seguramente no había leído a Gramsci, pero había leído la vida misma.
Que sea esta era entonces la era de las revoluciones a toda escala o, por lo menos, que sea la era en que la humanidad empiece a transitar irremediablemente hacia su extinción por no poderse entender entre sí, como sí lo logramos hace tantos miles de años cuando salimos de África en busca de nuevos horizontes y superamos como Homo sapiens a los neandertales en la desenfrenada carrera por la supervivencia enfrentando como enemigo común a una naturaleza inclemente para el nivel de precariedad tecnológica de la época. Jamás se debe olvidar que el neandertal no fue una criatura intelectualmente rudimentaria frente al Homo sapiens: poseía un cerebro de tamaño semejante y a menudo mayor en términos absolutos, desarrolló tecnologías relativamente sofisticadas y existe evidencia convergente de comportamiento simbólico y, cuando menos, de determinadas capacidades lingüísticas[4]. ¿En qué pudo radicar entonces una ventaja decisiva del Homo sapiens? No necesariamente en una supuesta superioridad intelectual simple, sino, entre otros factores todavía discutidos, en diferencias demográficas y en la capacidad de construir redes sociales y cooperativas más amplias; dicho de una forma sencilla, en la escala a la que logramos entendernos. Es hora de iniciar un éxodo inverso hacia nuestras raíces (que seguramente durará algunos siglos) o desaparecer irremediablemente a causa de nuestra estupidez, la cual curiosamente es una característica únicamente de los animales racionales.
Notas
El calificativo “universales” se emplea aquí en un sentido filosófico, no para afirmar que las leyes particulares de la Física, la Química o cualquier otra ciencia puedan trasladarse sin mediación de un dominio de la realidad a otro. Las ciencias particulares formulan leyes generales dentro de los dominios objetivos que estudian, mientras que las leyes dialécticas-materialistas se plantean aquí en un nivel filosófico de generalidad superior, referido a formas generales del movimiento y la transformación de la materia. La realidad es multifacética y un mismo objeto material adquiere determinaciones cualitativamente diferentes según la relación concreta bajo la cual se lo estudie: un edificio es capital fijo desde determinadas categorías de la Economía Política y la Contabilidad, un cuerpo material sometido a interacciones físicas desde la Física, un sistema estructural desde la Ingeniería Civil y, en un problema de optimización topológica, una estructura cuyo diseño puede optimizarse mediante una determinada función objetivo —por ejemplo, minimizando masa, costo o determinada medida de deformabilidad o cumplimiento estructural bajo las restricciones correspondientes—. No cambió el edificio de realidad material; cambió la determinación concreta bajo la cual esa misma realidad está siendo estudiada. ↩
Como contexto institucional posterior —y no como prueba del episodio concreto de la administración Bush descrito anteriormente, que es anterior a estos fallos—, conviene recordar que el 21 de enero de 2010 la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos resolvió el caso Citizens United v. Federal Election Commission. Lo que la Corte declaró inconstitucional no fueron los límites a las contribuciones directas que una persona puede hacer a un candidato, sino determinadas prohibiciones impuestas a corporaciones y sindicatos para realizar gastos electorales independientes con sus propios fondos; las prohibiciones sobre contribuciones corporativas directas a candidatos permanecieron. Poco después, el 26 de marzo de 2010, en SpeechNow.org v. FEC, la Corte de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia concluyó, apoyándose precisamente en la lógica constitucional desarrollada en Citizens United, que tampoco podían limitarse las contribuciones destinadas a organizaciones que se dedicaran exclusivamente a realizar gastos independientes. De la combinación de ambos desarrollos jurídicos surge el régimen contemporáneo de los llamados Super PACs o comités dedicados exclusivamente a gastos independientes: pueden recibir contribuciones ilimitadas de personas naturales, corporaciones, sindicatos y otros comités políticos, pero no pueden hacer contribuciones directas a candidatos y sus gastos, precisamente para seguir siendo jurídicamente “independientes”, no pueden ser coordinados con las campañas que favorecen.
La diferencia no es entonces que un multimillonario o una corporación posean formalmente una libertad de expresión que le esté negada a una persona ordinaria —las personas naturales también pueden realizar gastos independientes—, sino que una libertad formalmente igual opera sobre una distribución profundamente desigual de recursos y, por tanto, produce capacidades materialmente muy desiguales para financiar discurso político. Para el ciclo electoral 2019-2020 una persona podía contribuir directamente hasta $2,800 por candidato y por elección, mientras que los gastos independientes reportados a la FEC durante ese ciclo superaron los $3.1 mil millones. Precisamente ahí reside la cuestión política relevante: la separación jurídica entre “contribución directa” y “gasto independiente” permite que enormes diferencias de poder económico se traduzcan en enormes diferencias de capacidad efectiva de intervención política sin necesidad de entregar el dinero directamente al candidato. Modificar profundamente este régimen no es imposible dentro del propio orden jurídico —una Corte Suprema posterior puede revisar sus precedentes y la Constitución misma puede ser enmendada mediante los procedimientos extraordinariamente exigentes de su artículo V—, pero evidentemente se trata de una estructura institucional extraordinariamente difícil de transformar por la vía legislativa ordinaria. ↩
“Espirituales” se utiliza aquí en el sentido histórico-filosófico correspondiente a términos como el alemán geistig, es decir, referido a las dimensiones intelectuales, psíquicas, culturales, conscientes y afectivas de la vida humana y no a la existencia de alguna sustancia sobrenatural o religiosamente entendida como “espíritu”. El propio Marx contrapone y relaciona en los Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844 la existencia y la energía físicas con la existencia y la actividad geistige, precisamente porque desde su perspectiva materialista las necesidades humanas no se reducen a la mera subsistencia biológica: un ser humano necesita alimentarse y proteger físicamente su cuerpo, pero también conocer, crear, relacionarse, amar, desarrollar sus capacidades, participar de la cultura y realizar conscientemente su propia vida. En terminología contemporánea buena parte de aquello que en esa tradición se denominaba “espiritual” podría expresarse mediante categorías psicológicas, intelectuales, culturales y sociales sin modificar por ello la esencia del argumento. ↩
Que el volumen cerebral absoluto de los neandertales fuese semejante y con frecuencia superior al del Homo sapiens moderno no permite concluir que fueran “más inteligentes”, puesto que el tamaño absoluto del cerebro no constituye por sí solo una medida suficiente de capacidad cognitiva y debe considerarse, entre otros aspectos, en relación con el tamaño corporal, la organización cerebral y las funciones que desempeñaban sus distintas regiones. Lo que sí puede afirmarse con bastante mayor fundamento es que la vieja representación del neandertal como un ser cognitivamente rudimentario resulta insostenible. Sverker Johansson, en “Language Abilities in Neanderthals”, publicado en Annual Review of Linguistics, volumen 1, en 2015, revisa conjuntamente evidencia anatómica, arqueológica y genética y concluye que los neandertales poseían cuando menos determinadas capacidades lingüísticas y eran capaces de comunicación simbólica, aunque de ello no pueda inferirse sin más la existencia de un lenguaje sintáctico moderno idéntico al nuestro. La razón de la desaparición de los neandertales continúa siendo objeto de discusión científica y no puede reducirse a una supuesta inferioridad intelectual; entre los factores seriamente considerados se encuentran la demografía, el tamaño y conectividad de las poblaciones, las redes sociales, las condiciones ecológicas y las interacciones con las poblaciones de Homo sapiens. ↩
Capitalismo, socialismo y Estado
¿Por qué se afirma que no parece existir el nivel tecnológico para semejante cuestión (al menos no de forma generalizada en cualquier sociedad —y ese es un detalle de importancia vital a nivel analítico y aplicado—)? La respuesta está ligada a la refutación de otra idea bien difundida a lo largo del siglo pasado y que muchos incautos consideran la prueba científico-técnica irrefutable de la imposibilidad del Comunismo, la cual sostiene que en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas existían relaciones sociales de producción socialistas y hasta comunistas (según el “iluminado” con el que se hable). Cuando se habla de relaciones sociales de producción capitalistas se logra bien-definirlas (situarlas en un marco teórico general y relativamente preciso —la precisión variará según el aspecto de la realidad que se analice y/o del marco teórico empleado por el investigador, que es el significado de “bien-definido” en Matemática Pura—), ¿ocurre lo mismo con las relaciones sociales de producción “socialistas” y/o “comunistas”? Revisemos rápidamente la evidencia teórico-histórica y empírico-histórica.
La obra de Marx y Engels se centra en una crítica sistemática (un análisis sistemático orientado a transformar la realidad) del sistema de economía política capitalista y son algunos muy breves y muy contados pasajes en los que Marx y Engels hablan de algún modo de producción no capitalista del futuro (considerando sus obras maduras, lo cual empieza en el vecindario temporal de publicaciones centrado en Miseria de la Filosofía —las publicaciones más inmediatas hacia atrás y adelante—). En particular, Marx en el tomo II de El Capital expone los rudimentos de lineamientos para una política económica ante superávit y déficit de activos fijos en una sociedad sin propiedad privada sobre los medios de producción y sin papel moneda (que nadie se imagine Teoría de la Política Económica de Tinbergen o algo por el estilo, es un párrafo de pocas líneas); Engels expone en el Anti-Dühring (libro citado positivamente en El Biólogo Dialéctico de Lewontin y Levins —que contiene una dedicatoria a Friedrich Engels en las primeras páginas que reza “A Friedrich Engels, quien entendió mal muchas cosas, pero acertó en lo que contaba”—, así como en otras obras) que la ley del valor deja de regir únicamente para la fuerza de trabajo inicialmente (en el socialismo) y posteriormente también para las demás mercancías (en el comunismo) y es sustituida en ambos casos por una nueva ley que determina que el valor de las mercancías se determina según las necesidades sociales que satisfacen; también Engels en Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico plantea cuestiones en claro refuerzo de la dirección anteriormente señalada respecto a la vigencia de la ley del valor.
No se le puede negar a los furibundos antimarxistas y anticomunistas que andan sueltos por ahí (y que son tan peligrosos porque si no entienden qué es el Marxismo menos qué son el Socialismo y el Comunismo) que la célula central (la progresiva extinción de la ley del valor) existe y está definida; sin embargo, seguramente ellos tampoco podrán negar que no sólo está mínimamente definida, sino que además entre la célula mínima y un organismo que funcione como un sistema autoorganizado (que es un fenómeno que aparece en los sistemas complejos estudiados en la teoría matemática de la complejidad y que consiste en la configuración de un orden resultante del proceso de interacción entre los elementos de un sistema inicialmente desordenado —el estado social resultante de la resolución de la crisis y el tránsito de un modo de producción a otro—) existe muchísima diferencia; prueba de ello es, por ejemplo, que el tiempo transcurrido para que la primera célula que inició la vida en la Tierra (puesto que según simulaciones estadísticas todo indica probabilísticamente que así fue) se transformara en un sistema biológico como tal no fue poco.
Además, ¿cuáles eran las relaciones sociales de producción que se implementaron en la Unión Soviética?, ¿se remuneraba la fuerza de trabajo según las necesidades sociales que esta satisfacía?, ¿cuál era la metodología científico-estadística (aquí se puede comenzar a ver el papel del nivel tecnológico) con la que cuantificaban esas necesidades (que no son únicamente materiales, son espirituales[3], Marx es claro en eso en sus Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844)? No existía propiedad privada sobre los medios de producción por parte de personas vistas como miembros de la sociedad civil, pero sí existía papel moneda (y en su lugar debería haber existido algún sistema de equivalencia bien definido entre mercancías no sujeto a fluctuaciones artificiales —no sujeto a variación en precios, puesto que el papel moneda y la especulación no existen— que reflejara fielmente en los términos de intercambio las condiciones técnicas de producción de las mercancías intercambiadas) y propiedad privada estatal (porque es un hecho que los miembros del Partido Comunista no vivían igual que el pueblo —aun así, el pueblo tenía más dignidad material que en el capitalismo occidental de la época y de esta, pero la espiritual quedó pendiente y tampoco es como que más dignidad material hubiese sido perjudicial para el pueblo—; entonces existen clases por cuanto el goce del producto social no era para quienes producían —esta es la característica fundamental—, sino para la clase política soviética que sufrió de aburguesamiento y transformó, a partir de Stalin, al Estado soviético en lo que Marx describía como el poder político, es decir, en “el poder organizado de una clase para oprimir a otra” —en sociedades sin clases el Estado sólo es administrador, ni siquiera existen órganos bélicos orientados a la represión política de clase como la policía y el ejército, puesto que al no existir antagonismos de clase tampoco existe el poder político—), por mucho que la opresión en el plano material fuera muchísimo menos fuerte e intensa que en Occidente y en el plano ideológico fuera menos sutil —Occidente es más elegante en sus formas, sino pregúntesele a Merkel por los micrófonos instalados por el Gobierno de Estados Unidos en su oficina y que generaron un incidente diplomático hace pocos años—; e incluso también extranjeros ya en las cercanías del colapso de la Unión Soviética, por ejemplo el banco que David Rockefeller abrió en la Plaza Roja de Moscú (lo cual no pertenece al conjunto de “teorías de la conspiración”, es un hecho bien documentado y que una elemental búsqueda en la web puede verificar).
Evidentemente en la Unión Soviética hubo Capitalismo de Estado, que es una variante del modo de producción capitalista en el que, como se señala en el diccionario de Economía Política de Borísov et al., “Constituye un medio de lucha contra el capital extranjero, extirpa las raíces económicas de su dominio, contribuye a fortalecer y desarrollar la economía nacional. El sector estatal estimula cada vez más el rápido auge de las fuerzas productivas, crea las premisas económicas para que dichos países emprendan la vía no capitalista de desarrollo. En el periodo de transición del capitalismo al socialismo, el capitalismo de Estado representa una forma especial de subordinación de las empresas capitalistas a la dictadura del proletariado establecida con el fin de preparar las condiciones de la socialización socialista de toda la producción”, que también puede ser mixto en el sentido de coexistir empresas privadas extranjeras (pero limitar su poder sobre la sociedad nacional) y/o en el sentido de que la propiedad privada sobre los medios de producción sea compartida por el Estado capitalista en conjunto con empresas privadas nacionales o extranjeras (este último caso es el de Cuba, por ejemplo), y un caso que combina los tipos de capitalismo de Estado antes mencionados es lo que ocurre en Venezuela.
Todo esto sin mencionar aún que el capitalismo tuvo un proceso de nacimiento sumamente extendido, puesto que su desarrollo económico antecedió por siglos a su consolidación política como modo de producción dominante. Los burgos medievales, la expansión comercial, la acumulación mercantil y posteriormente la manufactura fueron preparando durante siglos las condiciones materiales de la nueva sociedad (un proceso que puede rastrearse desde la alta Edad Media y que mucho antes de 1789 ya había alcanzado un grado de desarrollo suficiente como para distinguir con claridad a la burguesía como clase históricamente ascendente). Sin embargo, puede situarse razonablemente su cuaje político decisivo en la revolución burguesa francesa de 1789 y, como hito emblemático de ese proceso, en la toma de la Bastilla del 14 de julio. Lo que ocurre allí no es que el capitalismo aparezca de la nada —hacía mucho tiempo que existía y se encontraba más o menos desarrollado y difundido por el mundo conocido de la época—, sino que la gran burguesía conquista de manera decisiva el poder político y comienza a transformar conscientemente las instituciones conforme a las necesidades de las nuevas relaciones sociales de producción, proceso que posteriormente se expandirá por buena parte de Europa también a través de las guerras napoleónicas. La fecha de 1789 expresa, por tanto, el cuaje político de una transformación material muchísimo más larga, no el nacimiento instantáneo de las relaciones capitalistas.
Por supuesto, no por ello el progreso del nuevo modo de producción social fue lineal, puesto que es bien sabido que luego Francia regresó por un buen tiempo a la monarquía constitucional a causa de que la clase feudal volvió al poder temporalmente. Además, tampoco se ha mencionado el hecho de que la Unión Soviética se encontraba amenazada por Occidente (no sólo militarmente —el factor fundamental que la hizo entrar en la carrera armamentista—, sino también ideológicamente —uno de los factores que determinaban la necesidad de entrar en la carrera espacial—), por lo que toda la planificación de su desarrollo económico y social tuvo que orientarse bajo esas dos grandes restricciones; no es un secreto para quienes conocieron la Unión Soviética que en los supermercados se hacían cuentas con ábaco mientras se competía a la par con Estados Unidos en la carrera espacial y nuclear (llegándolo a aventajar en muchos aspectos, evidentemente a un alto costo); en este sentido, tampoco se menciona que existen señales de que hubo un gran endeudamiento financiero por parte de la Unión Soviética con capitales occidentales al menos en el último tramo de su existencia, precisamente para financiar la carrera armamentista y espacial.