Espartaco

“Is that to say we are against Free Trade? No, we are for Free Trade, because by Free Trade all economical laws, with their most astounding contradictions, will act upon a larger scale, upon the territory of the whole earth; and because from the uniting of all these contradictions in a single group, where they will stand face to face, will result the struggle which will itself eventuate in the emancipation of the proletariat.”

Karl Heinrich Marx · Marx-Engels Collected Works, Vol. VI, p. 290

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Categoría: Materialismo Dialéctico

  • Criterios de Exclusión Sectorial en el Análisis Marxista de la Tasa Media de Ganancia: El Caso Estadounidense (1960-2020)

    Criterios de Exclusión Sectorial en el Análisis Marxista de la Tasa Media de Ganancia: El Caso Estadounidense (1960-2020)

    ¿Qué cuenta como “la economía”? Un marco marxista para medir la tasa de ganancia del capitalismo
    Economía marxista  ·  Econometría  ·  Economía política

    ¿Qué cuenta como “la economía”?
    Un marco marxista para medir la tasa de ganancia del capitalismo

    Antes de preguntar si cae la tasa de ganancia, primero debemos decidir de quién estamos calculando esa tasa —y qué actividades económicas pertenecen realmente al objeto teórico que queremos medir.

    Desde los trabajos empíricos de Anwar Shaikh y Edgardo Ochoa en la década de 1980, investigadores de economía marxiana han intentado medir repetidamente una de las proposiciones más discutidas de Marx: la tendencia de largo plazo de la tasa media de ganancia a caer. Sin embargo, debajo de la fórmula conocida existe un problema previo capaz de alterar materialmente el resultado: ¿qué sectores deben entrar, en primer lugar, en el cálculo?

    ¿Manufactura? Casi seguramente. ¿Finanzas? Tal vez no. ¿Comercio minorista? ¿Transporte? ¿Gobierno? ¿Educación? ¿Almacenamiento? Las cuentas nacionales modernas combinan actividades que ocupan posiciones muy diferentes dentro de la teoría marxiana del valor y del capital.

    El artículo de José Mauricio Gómez Julián sostiene que esto no puede reducirse a una decisión arbitraria de limpieza de datos. Si la magnitud que se quiere estimar es específicamente la tasa media marxiana de ganancia del capital productivo, entonces el límite sectorial debe derivarse de la propia teoría cuya proposición se está tratando de medir.

    ◆

    El problema de medición aparece antes que la fórmula

    El paper denomina cálculo marxista ingenuo o naive Marxist calculation (nMc) a la alternativa convencional: construir una medida de la tasa de ganancia a partir de agregados amplios de cuentas nacionales sin distinguir antes, de manera teóricamente explícita, entre sectores productivos e improductivos.

    La crítica no consiste en que la aritmética sea incorrecta. Consiste en que un agregado que mezcla actividades creadoras de plusvalía con actividades que principalmente circulan, redistribuyen, realizan o consumen excedente puede dejar de corresponder estrechamente al objeto teórico marxiano del que se está hablando.

    El punto clave: una serie de tasa de ganancia no es producida únicamente por una fórmula, sino también por la población de sectores introducida dentro de ella. Cambiar esa población puede cambiar con ella la trayectoria histórica.

    Tres pilares: la lógica teórica de los criterios

    El marco del artículo descansa en tres preguntas conectadas procedentes de la economía política de Marx. Su objetivo es determinar si una actividad pertenece al capital productivo cuya rentabilidad queremos medir.

    1. Trabajo productivo frente a trabajo improductivo

    En la teoría marxiana, “productivo” es una categoría técnica y no un sinónimo de socialmente útil. El trabajo productivo es aquel empleado dentro del proceso capitalista de producción que produce valor y plusvalía. Una actividad puede ser necesaria, socialmente útil y remunerada y, aun así, ser clasificada como improductiva en este sentido teórico específico.

    Las actividades de circulación pura son el caso más claro. Comprar, vender, llevar contabilidad y realizar operaciones semejantes puede ser indispensable para el comercio capitalista, pero si su función consiste únicamente en cambiar la forma o la titularidad de valor ya producido, no crean por ello nuevo valor.

    Las funciones del capital en la circulación no crean, por sí mismas, valor ni plusvalía.

    — Síntesis del argumento de Marx en El capital, Libro II

    2. Ubicación dentro del circuito del capital

    El capital atraviesa producción y circulación en lugar de permanecer en una sola forma. El artículo pregunta por ello si una actividad forma parte de la reproducción productiva del capital o pertenece principalmente a la circulación, redistribución o a una lógica institucional distinta.

    Esta diferencia importa porque no toda actividad realizada entre la producción y la venta final es automáticamente improductiva. El transporte es el ejemplo clásico: modificar la ubicación de una mercancía puede constituir por sí mismo una transformación material necesaria y, por tanto, añadir valor.

    3. Relación con la plusvalía

    La última pregunta consiste en determinar si la actividad produce directamente plusvalía o constituye una condición material indispensable para su producción. Las actividades que únicamente redistribuyen o realizan valor reciben un tratamiento distinto de aquellas cuyo trabajo participa en el proceso productivo propiamente dicho.

    El problema del sector servicios

    Uno de los puntos teóricos más importantes del artículo es que “servicios” no puede tratarse como una única categoría marxiana. Las cuentas nacionales modernas combinan actividades radicalmente diferentes bajo esa etiqueta.

    Apoyándose parcialmente en el enfoque funcional discutido por Tregenna, el paper distingue entre servicios que:

    • producen directamente plusvalía;
    • facilitan o condicionan materialmente la producción de plusvalía en otro lugar;
    • permanecen fuera del circuito productivo del capital.

    Los sectores híbridos deben entonces examinarse internamente en vez de incluirse o excluirse simplemente porque una agencia estadística los denomina “servicios”.

    ◆

    Aplicación de los criterios: qué entra y qué queda fuera

    Como las clasificaciones industriales de la BEA cambian a lo largo del tiempo, el artículo comienza consolidando los datos estadounidenses dentro de un sistema común de 47 actividades económicas para 1960–2020. A continuación se aplican los criterios teóricos a cada actividad.

    Incluidos — Productivos

    • Agricultura
    • Silvicultura, pesca y actividades relacionadas
    • Extracción de petróleo y gas
    • Minería y actividades de apoyo a la minería
    • Servicios públicos
    • Construcción
    • Industrias manufactureras
    • Transporte
    • Almacenamiento
    • Información
    • Servicios profesionales, científicos y técnicos
    • Gestión de compañías y empresas
    • Servicios administrativos y gestión de residuos
    • Servicios educativos
    • Artes, entretenimiento y recreación
    • Alojamiento
    • Servicios de alimentación y bebidas
    • Otros servicios excepto gobierno

    Excluidos — Improductivos

    • Comercio mayorista
    • Comercio minorista
    • Finanzas y seguros
    • Bienes raíces
    • Servicios de alquiler y arrendamiento
    • Salud y asistencia social
    • Gobierno general federal
    • Empresas del gobierno federal
    • Gobierno general estatal y local
    • Empresas de gobiernos estatales y locales

    Los casos fronterizos

    Almacenamiento se incluye cuando la conservación de las propiedades físicas de una mercancía constituye una continuación material del proceso productivo. El argumento es, por tanto, más específico que afirmar simplemente que almacenar es comercialmente útil.

    Servicios educativos constituye un caso bastante más difícil. La categoría estadística mezcla actividades privadas, públicas, sin fines de lucro, productivas y potencialmente improductivas. El artículo opta sin embargo por incluirla porque trata la reproducción de fuerza de trabajo cualificada como una condición necesaria de la producción en una economía industrial avanzada.

    Servicios administrativos y gestión de residuos es también una categoría heterogénea. Su inclusión es explícitamente condicional: el paper sostiene que una proporción suficientemente grande de esas actividades está conectada con empresas productivas y apoya su proceso de producción. La misma clasificación no tiene por qué trasladarse automáticamente a todos los países o períodos.

    Información se incluye porque la categoría contemporánea abarca software, productos informacionales y culturales, infraestructura técnica, procesamiento de datos, alojamiento y otras formas de producción relacionadas. Un producto de apariencia “inmaterial” no se considera, por ello, automáticamente improductivo.

    ◆

    Cómo se construye la tasa de ganancia

    El cálculo empírico combina el excedente sectorial con el capital adelantado y posteriormente agrega los sectores productivos seleccionados. Esquemáticamente:

    \[ r_t = \sum_{i\in P} w_{it} \left( \frac{s_{it}}{c_{it}+v_{it}} \right) \]

    Aquí \(P\) representa el conjunto de sectores incluidos, \(s_{it}\) el excedente sectorial, \(c_{it}\) el capital constante, \(v_{it}\) el capital variable y \(w_{it}\) el peso sectorial correspondiente.

    La construcción está sometida a una limitación importante de los datos: no existen directamente magnitudes suficientemente desagregadas de capital fijo e insumos intermedios para todos los sectores durante todo el período. El artículo utiliza por ello supuestos de desagregación proporcional procedentes de trabajos empíricos anteriores, incluida la metodología de Ochoa. Estas magnitudes reconstruidas no deben confundirse con stocks sectoriales de capital completamente observados.

    ◆

    Consistencia interna: ¿cae la tasa construida teóricamente?

    El artículo distingue cuidadosamente entre consistencia teórica interna y la afirmación mucho más fuerte de que toda una teoría ha sido demostrada como verdadera.

    El sistema teórico de Marx contiene una proposición sobre la tendencia de largo plazo de la tasa media de ganancia a caer. La primera pregunta empírica consiste por ello en saber si la serie generada mediante los criterios sectoriales propuestos se comporta de manera consistente con esa proposición.

    Se utilizan tres procedimientos diferentes de extracción de tendencia:

    • Wavelets Daubechies de menor asimetría, con ocho momentos nulos y profundidad de descomposición \(J=4\);
    • Descomposición Empírica en Modos (EMD), adaptativa a los datos y no paramétrica;
    • una tendencia Hodrick–Prescott embebida dentro de un modelo bayesiano de componentes no observados estimado mediante muestreo de Gibbs.

    Antes de ello, el periodograma y el análisis de Fourier de tiempo corto examinan la estructura espectral y respaldan el uso de una descomposición aditiva en lugar de multiplicativa.

    Con el conjunto de sectores seleccionado teóricamente, los tres métodos producen una tendencia descendente de largo plazo de la tasa media neta de ganancia entre 1960 y 2020. El resultado no es una línea recta y monótona: las recuperaciones cíclicas y los grandes shocks siguen siendo visibles alrededor del movimiento secular.

    ¿Qué dicen las pruebas de raíz unitaria?

    La evidencia es bastante más mixta de lo que sugería la primera versión del blog. El artículo evalúa 17 especificaciones pertenecientes a cuatro familias de pruebas: Dickey–Fuller Aumentado, Elliott–Rothenberg–Stock, KPSS y Phillips–Perron.

    ADF y PP no logran rechazar con frecuencia la hipótesis nula de raíz unitaria; algunas especificaciones ERS sí la rechazan; y KPSS generalmente no rechaza estacionariedad, especialmente estacionariedad alrededor de una tendencia determinista.

    La conclusión correcta no es, por tanto, que todas las pruebas rechacen una raíz unitaria. Considerados conjuntamente con Wavelets, EMD y el UCM-HP bayesiano, el artículo interpreta los resultados como más compatibles con una tendencia determinista potencialmente no lineal.

    ◆

    Tres contrastes econométricos

    A continuación, el paper pregunta si núcleos sectoriales alternativos, generados estadísticamente, producen una conclusión sustancialmente diferente. Para ello utiliza Análisis de Componentes Principales, Regresión Horseshoe Regularizada y un Modelo Factorial Dinámico.

    Una aclaración crucial: estos procedimientos no reciben como respuesta a reproducir las etiquetas teóricas de productivo/improductivo. Sin embargo, tampoco deben describirse como “pruebas ciegas” completamente libres de teoría. En particular, las especificaciones RHR y DFM utilizan variables elegidas por su interpretación marxiana.

    Los algoritmos son estadísticos; el diseño de investigación dentro del cual operan no es teóricamente neutral.

    Prueba 1: Análisis de Componentes Principales

    El PCA se implementa mediante Descomposición en Valores Singulares. Se retienen siete componentes principales de acuerdo con los criterios sobre autovalores y varianza explicada descritos en el artículo.

    En vez de imponer un umbral arbitrario de cargas, se ajustan distribuciones probabilísticas a las medidas de contribución sectorial y se utiliza la cola superior para identificar contribuciones excepcionalmente grandes. Operativamente, el paper selecciona el decil superior dentro de cada componente retenido.

    La unión de esas selecciones conserva 26 de las 47 actividades. Un análisis post hoc de las 21 descartadas encuentra que ninguna alcanza una contribución equivalente a un autovalor mayor que uno en las primeras cinco dimensiones principales; el mayor valor reportado es de aproximadamente 0,77 para salud.

    PC1 requiere además un matiz. Aunque sus cargas aparecen asociadas visiblemente con actividades corporativas y financieras, la discusión posterior observa que las contribuciones al componente son relativamente uniformes y lo interpreta principalmente como una medida general de tamaño o inercia agregada, no como la señal estructural más discriminante.

    Prueba 2: Regresión Horseshoe Regularizada

    El ejercicio RHR se especifica deliberadamente en relación con la teoría laboral del valor: el Excedente Bruto Total de Operación se modela utilizando el Capital Variable sectorial como predictores.

    El modelo utiliza una prior Horseshoe Regularizada con una expectativa de aproximadamente 16 sectores relevantes y aplica reparametrización QR en Stan para mejorar el cálculo bajo multicolinealidad extrema.

    Esa multicolinealidad no constituye un inconveniente menor. Con 61 observaciones anuales y 47 predictores fuertemente interdependientes, los coeficientes posteriores sufren una contracción intensa y no puede sostenerse una afirmación convencional de significancia individual para los sectores.

    El resultado defendible no es entonces una lista de “sectores causalmente significativos”, sino el ordenamiento predictivo producido por projpred: qué variables van entrando conforme mejora más rápidamente el desempeño predictivo.

    Los primeros 15 sectores son:

    1. Comercio minorista
    2. Fábricas textiles y productos textiles
    3. Productos metálicos fabricados
    4. Servicios administrativos y gestión de residuos
    5. Manufacturas diversas
    6. Construcción
    7. Servicios educativos
    8. Equipos eléctricos, electrodomésticos y componentes
    9. Productos minerales no metálicos
    10. Actividades de apoyo a la minería
    11. Impresión y actividades relacionadas
    12. Metales primarios
    13. Servicios de alimentación y bebidas
    14. Gobierno general estatal y local
    15. Transporte

    Prueba 3: Modelo Factorial Dinámico

    El DFM parte de las 47 series sectoriales después de aplicar diferencias logarítmicas y estandarización. El criterio IC2 de Bai–Ng selecciona el número de factores latentes, mientras AIC selecciona el número de rezagos del VAR.

    El modelo resultante contiene dos factores y un rezago VAR. La matriz de transición estimada es:

    \[ A = \begin{pmatrix} 0.3329 & 0.3253 \\ 0.1680 & 0.9129 \end{pmatrix} \]

    El primer coeficiente diagonal corresponde a un componente de persistencia relativamente baja; el segundo es muy persistente y se interpreta como asociado con dinámicas de acumulación de más largo plazo. En conjunto, los dos factores explican aproximadamente 34,01 % de la variación total del panel sectorial diferenciado y estandarizado.

    La validación va mucho más allá de ordenar las cargas factoriales. Combina predicción a múltiples horizontes, Elastic Net, stability selection, bootstrap sincronizado por bloques, \(R^2\) parcial, interacciones carga–sensibilidad y un procedimiento de Full-Robust Thresholding cuyas distribuciones nulas corrigen la indeterminación factorial mediante alineamiento Procrustes/Hungarian.

    Bajo el exigente filtro predictivo de cuatro condiciones utilizado en el paper, ningún sector individual sobrevive como predictor unilateral estable de la tasa agregada de ganancia. El resultado se interpreta como compatible con un mecanismo sistémico antes que con un único sector dominante.

    Al mismo tiempo, los pesos de sincronización estructural son muy desiguales. El núcleo empírico está encabezado por Bienes Raíces, Gobierno General Estatal y Local, Gobierno General Federal, Comercio Minorista y Servicios de Alimentación, con Utilities y Productos Químicos entre los componentes de la base industrial.

    ◆

    La revelación central: los núcleos teórico y estadístico divergen

    Donde teoría y datos se superponen

    La manufactura aparece repetidamente entre las actividades de peso estadístico y se encuentra inequívocamente incluida por los criterios teóricos.

    Construcción, transporte, utilities, servicios educativos y servicios administrativos también adquieren peso bajo uno o más enfoques econométricos y pertenecen simultáneamente al conjunto productivo seleccionado teóricamente.

    Esta superposición muestra que ambas clasificaciones no son independientes entre sí, pero no implica que estén midiendo exactamente el mismo concepto.

    Donde teoría y datos divergen

    Bienes Raíces posee el mayor peso estructural en el ranking DFM reportado pese a estar teóricamente excluido.

    Los gobiernos federal, estatal y local también reciben pesos elevados en el DFM mientras permanecen fuera del límite teórico del capital productivo.

    El comercio minorista ocupa el primer lugar en el ordenamiento predictivo RHR y aparece también de manera prominente en el DFM, aunque teóricamente se excluye como actividad de circulación.

    Las finanzas poseen gran presencia dentro de la estructura PCA, mientras que salud registra la mayor contribución PCA post hoc entre las actividades descartadas por esa selección.

    El hallazgo estadístico consiste, por tanto, en una divergencia entre el núcleo sectorial definido por la teoría marxiana del valor y las actividades que dominan la covarianza, predicción o sincronización en las cuentas nacionales observadas.

    El paper interpreta este resultado mediante la distinción marxiana entre esencia y apariencia fenoménica. Actividades clasificadas como improductivas en términos de la teoría del valor pueden, sin embargo, ejercer enorme influencia sobre el movimiento observable de la rentabilidad agregada contemporánea.

    Esta distinción es importante: la econometría establece rankings y estructuras estadísticas diferentes. La afirmación de que esa diferencia debe entenderse como una relación entre esencia y fenómeno constituye la interpretación teórica marxiana que el artículo da a esos resultados empíricos.

    ◆

    ¿Cae la tasa de ganancia?

    El ejercicio de robustez más fuerte del artículo repite el análisis de tendencia de largo plazo utilizando cuatro selecciones sectoriales: el criterio teórico, PCA, Horseshoe Regularizada y DFM. Cada selección se analiza posteriormente mediante los tres métodos de extracción de tendencia.

    • Sectores teóricos + Wavelet → descendente
    • Sectores teóricos + EMD → descendente
    • Sectores teóricos + HP → descendente
    • Sectores PCA + Wavelet → descendente
    • Sectores PCA + EMD → descendente
    • Sectores PCA + HP → descendente
    • Sectores RHR + Wavelet → descendente
    • Sectores RHR + EMD → descendente
    • Sectores RHR + HP → descendente
    • Sectores DFM + Wavelet → descendente
    • Sectores DFM + EMD → descendente
    • Sectores DFM + HP → excepción plana/ascendente

    En otras palabras, la tendencia cualitativa descendente sobrevive 11 de las 12 combinaciones.

    La excepción DFM–HP no se elimina del análisis. El artículo la relaciona con la interacción entre la especificación HP en espacio de estados y un núcleo sectorial DFM fuertemente influido por bienes raíces y gobierno, cuyas dinámicas contables pueden diferir de las del capital productivo.

    EMD produce la tendencia descendente más pronunciada de las comparaciones, algo que el paper vincula con su carácter adaptativo y no paramétrico.

    ◆

    Qué establece la evidencia —y qué no establece

    La primera contribución es la estandarización metodológica. El artículo convierte la selección de sectores, antes frecuentemente implícita, en un procedimiento teórico explícito y reproducible.

    En segundo lugar, la serie de tasa de ganancia construida teóricamente muestra el descenso de largo plazo previsto por el sistema teórico marxiano circundante. En la terminología del paper, esto respalda la consistencia interna de la clasificación propuesta.

    En tercer lugar, las selecciones sectoriales generadas mediante métodos estadísticos alternativos producen también una tasa descendente de largo plazo en casi todas las combinaciones metodológicas. Esto dificulta atribuir el resultado cualitativo exclusivamente a una lista particular de industrias escogida de antemano.

    Pero nada de esto demuestra lógicamente por sí mismo toda la teoría marxiana del valor, ni un solo estudio de Estados Unidos establece que la tendencia deba reproducirse en todos los países y períodos históricos. El propio artículo diferencia expresamente entre consistencia dentro de un sistema teórico y la cuestión mucho más fuerte de la validez general de la teoría.

    Lo que todavía hace falta comprobar

    El ejercicio empírico cubre un país y un período: Estados Unidos entre 1960 y 2020. El paso siguiente más natural es replicar el procedimiento en otras economías, épocas y estructuras institucionales.

    Algunas clasificaciones teóricas son también necesariamente condicionales porque los sectores amplios de la BEA contienen actividades heterogéneas. Educación y servicios administrativos son ejemplos especialmente claros donde una desagregación más fina podría modificar la clasificación.

    El ejercicio RHR trabaja además en un entorno difícil de \(N=61,\;P=47\) con multicolinealidad extrema. Su resultado más defendible es el ordenamiento predictivo, no un conjunto de efectos causales sectoriales individualmente identificados.

    Finalmente, PCA y DFM responden preguntas acerca de covarianza, sincronización y estructura estadística que no son idénticas a la pregunta teórica marxiana acerca de dónde se produce la plusvalía. Su valor está precisamente en comparar esos objetos distintos sin fingir que son intercambiables.

    La conclusión más defendible: el artículo hace bastante más que mostrar otra gráfica descendente de la tasa de ganancia. Especifica qué debe contar como capital productivo, convierte esa regla en un procedimiento reproducible, comprueba su compatibilidad con el sistema teórico más amplio y después estudia si el resultado cualitativo sobrevive construcciones estadísticas muy diferentes de “la economía”.

    La respuesta es notablemente robusta: dentro de los datos estadounidenses estudiados, el descenso de largo plazo sobrevive casi todas las combinaciones. Sin embargo, el artículo se entiende mejor como una primera pieza sistemática de un programa empírico más amplio que como la última palabra sobre la ley misma.

  • La Forma de Una Crisis: Teoría General del Ciclo Capitalista

    La Forma de Una Crisis: Teoría General del Ciclo Capitalista

    Publicación de tesis · Economía Política

    La forma de una crisis

    Una teoría general de los ciclos de la dinámica del sistema capitalista a largo plazo — ya disponible en inglés

    Cada tantos años se cuenta el mismo relato dos veces. Primero, que la economía entró en una era nueva en la que las reglas viejas ya no rigen. Después, unos meses más tarde, que lo ocurrido fue un accidente: un choque, una burbuja, un virus, una guerra. Las dos versiones comparten una premisa tan silenciosa que casi nunca se examina: que el auge y la caída son sucesos separados, y que una buena teoría de los años buenos no necesita ser también una teoría de los malos.

    La tesis que se publica hoy sostiene lo contrario, y se toma el trabajo de medirlo. El auge y la crisis no son dos fenómenos sino dos momentos de uno solo: la crisis de sobreproducción es el mecanismo mediante el cual el capitalismo restablece las condiciones de una acumulación que su propio éxito había erosionado. La desvalorización despeja el terreno; se introducen, forzadamente, nuevos métodos de producción; la rentabilidad se recupera sobre las ruinas. La recuperación no es la negación de la crisis. Es su producto.

    Esa afirmación es vieja. Lo nuevo aquí es el intento de volverla decidible: enunciarla en una forma que los datos trimestrales de la economía de los Estados Unidos entre 1992 y 2024 hubieran podido contradecir, y comprobar después si en efecto la contradicen.

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    Tres preguntas, y por qué el orden importa

    La investigación se organiza alrededor de un objetivo general —analizar el comportamiento cíclico de largo plazo del capitalismo estadounidense a la luz de las teorías económicas dominantes— y tres específicos, formulados estrictamente en este orden:

    • ¿Qué teoría explica y predice mejor? No cuál es más elegante, ni cuál se enseña más, sino cuál sobrevive al ser puesta frente a los datos.
    • ¿Qué factores generan el ciclo? Económicos y extraeconómicos por igual: la tesis se niega de antemano a tratar las guerras y la política monetaria como ruido situado fuera de un mecanismo económico limpio.
    • ¿Bajo qué reglas interactúan esos factores? Una lista de causas no es una teoría. La teoría está en la gramática que las liga.

    El orden no es decorativo. Buena parte de la economía aplicada responde la tercera pregunta con maquinaria tomada en préstamo de una teoría que nunca sometió a la primera. Acá la selección del marco es ella misma un resultado, defendido antes de ser usado.

    Cinco familias de una discusión antigua

    Antes de medir nada, la tesis levanta el mapa del terreno. El pensamiento económico sobre el ciclo se ordena en cinco grupos: las escuelas no heterodoxas pre-Kondratieff; la escuela de Kondratieff; las escuelas marginalistas y neoclásicas post-Kondratieff; las escuelas heterodoxas; y la visión historiográfica de las ondas largas, que lee el ciclo desde los archivos antes que desde las ecuaciones.

    Con ese mapa a la vista se dirimen —no se resumen— tres disputas de larga data. ¿La crisis se origina en la sobreproducción o en el subconsumo? ¿La emisión sostenida de crédito es síntoma de recuperación, o del agotamiento de las condiciones que la hicieron posible? ¿Existe realmente una relación inversa entre inflación y desempleo, o su apariencia es un artefacto de la precariedad del mercado laboral? Cada una recibe respuesta, y cada respuesta tiene consecuencias más adelante, cuando se especifica el modelo.

    Un marco que enuncia sus propias condiciones de fracaso

    Una parte sustancial del aparato teórico se dedica a una caracterización materialista del método dialéctico: sus categorías fundamentales, una ontología marxista construida desde una gnoseología metalógica, y un tratamiento explícito de la verificación, la falsación y la decidibilidad. El propósito es poco vistoso e imprescindible: fijar de antemano qué proposiciones de la teoría son empíricamente decidibles y cuáles son interpretativas. Sin esa frontera, ninguna cantidad de estadística posterior puede decir qué fue lo que se puso a prueba.

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    Diez perillas, siete de ellas internas

    El núcleo empírico es un modelo lineal generalizado bayesiano del crecimiento del producto real estadounidense, estimado con Monte Carlo hamiltoniano y validado cruzadamente contra competidores de aprendizaje automático y aprendizaje profundo. Retiene trece coeficientes repartidos en diez factores. Siete son económicos:

    FactorQué registra
    Tasa media de ganancia neta (ARoP)La variable central del proceso de acumulación, y aquella cuya tendencia de largo plazo la teoría predice.
    Elasticidad de la tasa bruta de plusvalía a la composición orgánica media del capitalCómo responde la explotación de la fuerza de trabajo cuando cambia la estructura técnica del capital.
    Inversión fija no residencialEl ritmo de la acumulación en el sector productivo; la bisagra entre el auge y la crisis.
    Ratio inventarios/ventasLa distancia entre producir valor y realizarlo en el mercado.
    S&P 500La financiarización, que entra mediante un spline cúbico natural con tres grados de libertad.
    Crédito al sector privado no financieroEl sistema de crédito como acelerador y como freno, con spline de dos grados de libertad.
    Gasto capitalista en I+DEl impulso innovador; el segundo coeficiente más grande del modelo.

    Y tres son extraeconómicos: el gasto militar (con spline de tres grados de libertad), el superávit o déficit federal y la tasa efectiva de fondos federales. Su presencia no es una concesión al realismo. Se sigue del argumento de que una economía imperial contrarresta la tendencia decreciente de su propia tasa de ganancia por medios que no son internos a sus cuentas nacionales.

    La tasa media de ganancia carga el cuarto coeficiente más alto de los trece —detrás sólo del intercepto, del gasto en I+D y de una función base del S&P 500 splineado. La conclusión que el autor extrae de su comportamiento merece citarse en sustancia: lo que es favorable al proceso global de acumulación de capital no es por ello favorable a la dinámica del crecimiento agregado. No son la misma magnitud, y tratarlas como una sola es precisamente la confusión que el ciclo castiga.

    Repárese también en lo que hacen los splines. Tres de los diez factores no se dejaban acomodar en una recta. Eso no es una nota técnica al pie: es el primer indicio cuantitativo de que la interacción de estos factores involucra umbrales y puntos de giro antes que una proporcionalidad estable.

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    No es azaroso. Es caótico.

    «Impredecible» y «azaroso» no son sinónimos, y la diferencia decide qué clase de ciencia puede ser la economía. Un sistema azaroso no tiene estructura interna que encontrar. Uno caótico está rígidamente determinado y aun así resulta impredecible a horizontes largos, porque diferencias arbitrariamente pequeñas en las condiciones iniciales se separan de manera exponencial.

    Tres mediciones ubican a la economía estadounidense en la segunda categoría. El exponente de Lyapunov es positivo (aproximadamente $0{,}0515$): las perturbaciones pequeñas se amplifican en lugar de disiparse. La dimensión de correlación no es entera ($3{,}32798$): el atractor reconstruido por el teorema de Takens tiene estructura fractal, patrones que se repiten a distintas escalas de tiempo y magnitud —que es lo que significa «cíclico, pero no periódico» cuando se lo enuncia con precisión. Y el análisis cuantificado de recurrencia encuentra un determinismo alto junto a variabilidad en la laminaridad y en la longitud máxima de las líneas diagonales: estructuras deterministas subyacentes que ellas mismas evolucionan.

    $\lambda > 0 \quad\text{y}\quad D_2 = 3{,}32798 \notin \mathbb{Z}$

    Leídas en conjunto, estas mediciones dicen algo que a un pronosticador debería resultarle aleccionador y a un teórico, alentador. El pronóstico a horizonte largo no es meramente difícil: está acotado estructuralmente. Pero la estructura que lo acota es real, estable y medible —que es exactamente lo que una teoría del ciclo necesita para tener algo que explicar.

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    La forma del tiempo

    El instrumento más inusual de la tesis es topológico. La idea consiste en dejar de preguntar cuán grandes son los números y empezar a preguntar qué observaciones pueden ver a cuáles. Se convierte la serie en un grafo de visibilidad dirigido —un enlace de un trimestre a otro cuando el segundo es visible desde el primero por encima de los datos intermedios— y se estudia la estructura de orden resultante.

    Sobre ese grafo se construyen dos topologías, y discrepan de un modo informativo.

    • La topología de Alexandrov, más gruesa, construida sobre la alcanzabilidad temporal, resulta conexa. Al nivel de su estructura de orden la economía es globalmente una sola pieza: cada observación está ligada a todas las demás por cadenas de visibilidad temporal. No hay trimestre que quede aparte.
    • La topología Nada, más fina, está localmente fragmentada: seis componentes bajo el grafo de visibilidad natural, treinta y seis bajo el horizontal. Al acercar la lente, el tejido muestra costuras: discontinuidades estructurales al nivel de las vecindades cerradas.

    Unidad global y ruptura local a la vez. Esa dualidad no es una contradicción a resolver; es el objeto que se está describiendo. Y una tercera medición le da dirección al conjunto: el análisis bitopológico arroja $D = +4$, es decir que las expansiones generan más visibilidad temporal que las contracciones. El ciclo no es simétrico en el tiempo. El crecimiento se acumula de manera gradual y a la vista; el derrumbe ocurre de golpe y a ciegas. Pasada al revés, la película es reconociblemente la película equivocada.

    ⚠️ Por qué no hay que «limpiar» las crisis

    Hay una costumbre en el trabajo aplicado que consiste en tratar los valores extremos como contaminación y suavizarlos mediante imputación discontinua. Aquí se muestra que esa costumbre es un error de categoría con un precio medible. Las fluctuaciones extremas de la crisis de 2020 pertenecen a un bloque conexo incluso bajo la topología más fina; cortarlas es una ruptura topológica, no una operación de limpieza. La tesis reporta la consecuencia de manera directa: los modelos ajustados después de esa imputación tuvieron un desempeño peor, porque se estaban usando predictores adecuados a un fenómeno —el crecimiento del producto real— para predecir otro cualitativamente distinto: el crecimiento del producto real una vez que se le extrajo la crisis. Las crisis no son ruido alrededor del ciclo. Son el ciclo.

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    La gramática del ciclo

    La tercera pregunta recibe una respuesta de siete partes. Los factores interactúan mediante retroalimentación (la tasa de ganancia moldea la inversión, la inversión moldea la composición orgánica del capital, que retroalimenta la tasa de ganancia); rezagos temporales (la I+D y la inversión fija rinden con demora, y la demora es ella misma generadora de ciclo); no linealidad (umbrales y cambios de régimen, razón por la cual tres factores necesitaron splines); caos determinista; interdependencia sectorial entre el departamento que produce medios de producción y el que produce medios de consumo; estructura topológica, conexidad global con fragmentación local; e influencia del contexto global, que es la vía por la cual el gasto militar y el S&P 500 entran en una cuenta nominalmente doméstica.

    La afirmación que unifica todo esto es que cada fase del ciclo contiene el germen de su propia negación. Los nuevos métodos de producción introducidos durante la crisis sientan los cimientos del auge siguiente; la sobreacumulación del auge prepara el terreno de la crisis siguiente. La innovación al principio detiene la caída de la tasa de ganancia y termina por profundizarla, por la vía del modo en que el grado de explotación de la fuerza de trabajo responde, con el tiempo, a los mismos métodos introducidos para elevarlo.

    Para qué sirve un ciclo

    La tesis cierra con una pregunta que la mayoría de los tratamientos jamás formula. Si el ciclo es un mecanismo, ¿qué es lo que consigue? Dos respuestas, a distinta profundidad. Su fin práctico intermedio es reiniciar el proceso de acumulación de capital una vez que la inestabilidad alcanzó un nivel crítico —esto el mecanismo lo logra, repetidamente, a un costo que se reparte de manera desigual. Su fin práctico definitivo es sentar las condiciones materiales y espirituales de una reorganización de la estructura productiva fundamental de la sociedad, capaz de una estabilidad mayor que la que el modo de producción capitalista puede alcanzar dentro de sus propios límites.

    Qué establece esto, y qué no

    La evidencia respalda la afirmación de que la teoría económica marxista clásica posee la mayor capacidad explicativa y predictiva sobre los ciclos de largo plazo entre las teorías aquí examinadas, sobre esta economía y en este período. Es un resultado comparativo sobre los Estados Unidos entre 1992 y 2024, con datos trimestrales: no es una prueba universal ni un pronóstico. La tesis es explícita respecto del costo de sus propios datos: la tasa media de ganancia y la tasa media de plusvalía sólo estuvieron disponibles con frecuencia anual hasta 2020, y completar las series hasta 2024 exigió técnicas de desagregación temporal y de predicción, lo que amplía la banda de incertidumbre alrededor de los trimestres más recientes. El alcance filosófico, histórico, conceptual y estadístico de cada resultado se distingue en el texto, y los resultados desfavorables a las hipótesis se reportan junto a los favorables.

    ❦

    Sobre esta edición

    Esta es la edición en inglés de una tesis escrita originalmente en español y presentada ante la Universidad Latina de Costa Rica para optar por el grado de Licenciatura en Economía. Es interdisciplinaria por construcción: se apoya en la economía política marxista, el materialismo dialéctico e histórico, la historia y la historiografía del pensamiento económico, la filosofía y la metodología de la ciencia, la econometría, la estadística bayesiana, la teoría de sistemas complejos y la topología.

    La edición incluye una Nota sobre la traducción que fija la versión de aquellos términos cuyo uso en español es técnico y no intercambiable con sus cognados ingleses más cercanos —gnoseología, superación, onda larga, demanda solvente, técnica— y consigna las ediciones de las que se toman las citas, incluidas las dos ediciones distintas, inglesa y española, del diccionario filosófico soviético, que se citan bajo transliteraciones diferentes porque son libros diferentes con paginación diferente.

  • bayesianOU: Explorando la Gravitación de los Precios de Mercado Mediante el Proceso de Ornstein-Uhlenbeck

    bayesianOU: Explorando la Gravitación de los Precios de Mercado Mediante el Proceso de Ornstein-Uhlenbeck

    Puedes encontrar esta librería en CRAN y descargarla directamente desde R y RStudio.

    Economía política · Ornstein–Uhlenbeck · Inferencia bayesiana

    Cuando los precios gravitan: una mirada bayesiana a una vieja pregunta económica

    Cómo bayesianOU convierte la idea de un “centro de gravedad” de los precios en un modelo estadístico de reversión, incertidumbre, heterogeneidad sectorial y escalas temporales medibles.

    bayesianOU · R · Stan · desarrollado por José Mauricio Gómez Julián · GitHub

    Hay una pregunta que atraviesa la economía política clásica: los precios que observamos todos los días —ruidosos, cambiantes, sometidos a shocks—, ¿fluctúan alrededor de algún centro más estable?

    Smith y Ricardo, y posteriormente Marx dentro de su propia arquitectura teórica, trabajaron con la idea de que detrás del movimiento inmediato de los precios existen centros de gravitación de más largo plazo.

    En la formulación marxiana considerada por bayesianOU, la estructura puede tener dos niveles: los precios de mercado fluctúan alrededor de precios de producción y, a su vez, puede investigarse empíricamente si esos precios de producción muestran gravitación respecto de valores basados en trabajo.

    Pero una metáfora de “gravitación” no constituye por sí sola evidencia. Para hacerla científicamente útil necesitamos convertirla en cantidades observables: qué tan fuerte es la reversión, cuál es el centro, cuánto tarda una desviación en disiparse y cuánta incertidumbre existe sobre todo ello.

    La pregunta estadística

    No basta con preguntar si una serie “parece volver”. Necesitamos saber si podemos representarla mediante un proceso ruidoso pero anclado y, si es así, estimar la escala temporal sobre la que opera ese retorno.

    El puente entre la física y la economía: Ornstein–Uhlenbeck

    El núcleo matemático del paquete proviene de un objeto clásico de la física estocástica: el proceso de Ornstein–Uhlenbeck.

    Su intuición puede visualizarse como una partícula sometida a dos fuerzas. Una componente aleatoria la empuja constantemente en direcciones impredecibles; al mismo tiempo, una fuerza restauradora la atrae hacia un punto de equilibrio.

    En su forma básica:

    \[ dX_t = \kappa(\mu-X_t)\,dt + \sigma\,dW_t \]

    donde:

    • \(\mu\) es el nivel de equilibrio;
    • \(\kappa\) es la velocidad de reversión;
    • \(\sigma\) mide la intensidad del ruido;
    • \(dW_t\) representa el componente browniano aleatorio.

    Si \(X_t\) está por encima de \(\mu\), el término \(\kappa(\mu-X_t)\) lo empuja hacia abajo. Si está por debajo, lo empuja hacia arriba.

    Cuanto más lejos se encuentre del centro, mayor es la fuerza restauradora en el OU lineal convencional.

    La cantidad más intuitiva no es \(\kappa\): es la vida media

    La velocidad de reversión puede traducirse en una cantidad mucho más interpretable: la half-life o vida media de una desviación.

    \[ t_{1/2} = \frac{\ln 2}{\kappa} \]

    Éste es el tiempo necesario para que, en términos del proceso, aproximadamente la mitad de una desviación respecto del equilibrio desaparezca.

    Así podemos reemplazar una afirmación vaga como “los precios tienden a volver” por una afirmación cuantitativa: la escala de reequilibrio estimada es de tantos años.

    Por qué importa la half-life

    Una reversión con vida media de meses describe un mecanismo muy distinto de una reversión cuya vida media es comparable a una década. Ambas son técnicamente reversión, pero su significado económico es completamente diferente.

    Un OU económico necesita ser más flexible que el modelo de manual

    bayesianOU no se limita a insertar precios dentro de la ecuación básica de Ornstein–Uhlenbeck. Su modelo principal introduce varias extensiones para representar mejor datos económicos reales.

    Drift no lineal

    Una corrección cúbica permite que la fuerza de restauración cambie cuando la desviación respecto del equilibrio se vuelve grande. El mercado puede reaccionar suavemente cerca del centro y con más intensidad en los extremos.

    Volatilidad estocástica

    La intensidad del ruido no se supone constante. La volatilidad posee su propia dinámica temporal, permitiendo distinguir períodos tranquilos y turbulentos.

    Innovaciones Student-t

    Las colas pesadas permiten acomodar shocks extremos que una distribución normal consideraría extraordinariamente improbables.

    Pooling jerárquico

    Los sectores poseen parámetros propios, pero comparten información mediante distribuciones comunes. No se los trata ni como idénticos ni como universos completamente independientes.

    Acoplamiento temporalmente variable

    La intensidad con la que el precio de mercado sigue al precio de producción puede depender de la tasa general de ganancia, denominada TMG en el paquete.

    Inferencia conjunta

    Los parámetros no se estiman como una colección de regresiones desconectadas. La arquitectura se estima conjuntamente dentro de una posterior bayesiana.

    Por qué una corrección cúbica puede importar

    El OU convencional supone que la fuerza restauradora crece linealmente con la distancia al equilibrio.

    Pero un mercado podría comportarse de otra manera.

    Pequeñas desviaciones pueden persistir porque los costos de arbitraje, la información imperfecta o las fricciones vuelven innecesario corregirlas inmediatamente. Las desviaciones extremas, en cambio, pueden provocar respuestas mucho más intensas.

    Una representación esquemática sería:

    \[ dX_t = \left[ \kappa(\mu_t-X_t) + \beta_3(\mu_t-X_t)^3 \right]dt + \sigma_t\,dW_t \]

    El término cúbico permite que la dinámica se aparte de la proporcionalidad estrictamente lineal.

    Importa señalar, sin embargo, que la propia documentación describe esa no linealidad como una refinación menor en los datos analizados: su coeficiente permanece relativamente cerca de su prior.

    Los sectores no son clones

    Agricultura, manufactura, transporte o servicios pueden tener velocidades de ajuste, volatilidades y niveles de equilibrio diferentes.

    Estimar cada sector completamente por separado desperdiciaría la información compartida. Imponer un único parámetro a todos ellos borraría la heterogeneidad.

    El modelo jerárquico ocupa el espacio intermedio:

    \[ \kappa_i \sim p(\kappa\mid\eta), \]

    donde cada sector \(i\) conserva su propia velocidad de reversión, mientras los parámetros poblacionales \(\eta\) permiten partial pooling.

    Los sectores con menos información pueden aprender parcialmente del conjunto sin ser obligados a reproducir exactamente el comportamiento medio.

    El segundo modelo: una cascada de gravitación

    La arquitectura anidada es conceptualmente más ambiciosa.

    Precio de mercado observado y ruidoso
    →
    Precio de producción estado latente y móvil
    →
    Valor índice basado en contenido de trabajo

    El precio de mercado no revierte hacia una constante. Revierte hacia un precio de producción latente que también cambia con el tiempo.

    Ese segundo nivel puede, a su vez, modelarse como un proceso de reversión respecto de un índice observado de valor.

    Cada flecha posee su propia velocidad. El modelo introduce una separación de escalas donde la capa de mercado puede ajustarse más rápidamente que la capa subyacente de producción, mediante una restricción suave que deja margen para que los datos contradigan la expectativa.

    El resultado empírico más llamativo: el acoplamiento con valor

    La documentación reporta una estimación sobre 37 sectores de Estados Unidos entre 1960 y 2020.

    En ese ajuste, el coeficiente que conecta el precio de producción latente con el índice de valor aparece aproximadamente igual a uno en unidades estandarizadas, con probabilidad posterior de ser positivo esencialmente igual a uno.

    Esto es importante por una razón metodológica: el prior de ese acoplamiento estaba centrado en cero.

    Es decir, el modelo no incorporó como supuesto previo que el acoplamiento tuviera que ser positivo.

    Pero cuidado con la interpretación

    Este resultado es una estimación dentro de un conjunto de datos, parametrización y construcción de variables específicos. No constituye por sí solo una demostración general de la teoría del valor. Además, la propia documentación discute el componente costo-precio compartido entre las variables y propone un análisis de “wedge” para examinar esa objeción.

    Stan, HMC y por qué la inferencia importa tanto como la ecuación

    La complejidad del modelo hace imposible obtener una posterior completa mediante álgebra cerrada.

    bayesianOU utiliza Hamiltonian Monte Carlo mediante Stan y su algoritmo NUTS.

    HMC transforma conceptualmente la distribución posterior en una superficie de energía y utiliza una dinámica inspirada en la mecánica hamiltoniana para explorarla de manera más eficiente que un random walk Monte Carlo convencional.

    La implementación utiliza además paralelismo dentro de las cadenas mediante reduce_sum, algo especialmente útil cuando la likelihood debe acumular información sobre numerosos sectores y períodos.

    El paquete expone diagnósticos mediante validate_ou_fit(), incluyendo:

    • \(\hat R\);
    • effective sample size;
    • transiciones divergentes;
    • y otros diagnósticos habituales del ecosistema Stan.

    Dos tipos de convergencia que no deben confundirse

    La palabra “convergencia” aparece dos veces en este tipo de análisis, pero significa cosas completamente diferentes.

    Convergencia económica

    Pregunta si el precio revierte hacia algún centro y a qué velocidad. Se estudia mediante cantidades como \(\kappa\) y la half-life.

    Convergencia del sampler

    Pregunta si las cadenas MCMC exploraron correctamente la posterior. Se examina mediante \(\hat R\), ESS, divergencias y otros diagnósticos.

    Una cadena MCMC puede converger perfectamente aunque la evidencia económica indique una reversión extremadamente lenta.

    Y al contrario: una interpretación económica plausible no vale nada si el sampler no exploró adecuadamente la posterior.

    Comparación de modelos: PSIS-LOO, pero con una advertencia

    El paquete utiliza PSIS-LOO para comparación de modelos.

    Este procedimiento aproxima leave-one-out cross-validation mediante importance sampling sobre los draws posteriores, evitando tener que reestimar el modelo completo una vez por observación.

    Sin embargo, la documentación advierte que la presencia de un estado de volatilidad latente para cada observación puede volver optimista al LOO convencional.

    Esa advertencia es importante porque evita tratar una métrica de comparación como si estuviera libre de los supuestos del propio modelo.

    La validación fuera de muestra produce resultados incómodos

    La parte más interesante de la documentación aparece cuando el modelo se enfrenta a datos realmente reservados.

    La evaluación utiliza como período de prueba 2011–2020.

    Y los resultados reportados no favorecen de manera automática al modelo OU:

    • un random walk obtiene mejor desempeño de forecasting;
    • una restricción sin gravitación empata o supera al modelo;
    • el término de valor no agrega densidad predictiva detectable en esa prueba.

    En lugar de ocultar esos resultados, el paquete los pone en el centro de la discusión.

    ¿Significa eso que la gravitación fue refutada?

    No necesariamente, porque estimación estructural y forecasting responden preguntas diferentes.

    Imaginemos una vida media cercana a nueve años.

    En horizontes de uno o pocos años, el efecto restaurador será relativamente pequeño. Localmente, un proceso OU con \(\kappa\) bajo puede parecerse mucho a un random walk.

    Por tanto, que un random walk produzca mejores pronósticos de corto plazo no demuestra automáticamente que \(\kappa=0\).

    Dos preguntas distintas

    Estructural: ¿existe un mecanismo de reversión y cuál es su escala temporal?

    Predictiva: ¿qué modelo pronostica mejor el siguiente período?

    Para procesos de reversión muy lenta, ambas preguntas pueden producir respuestas diferentes sin contradicción lógica.

    Los controles negativos: ¿el modelo inventa gravitación?

    Una explicación de este tipo sólo resulta convincente si demostramos que el procedimiento no encuentra reversión inevitablemente.

    La documentación reporta controles negativos y simulaciones adversariales.

    Cuando el modelo recibe una verdadera caminata aleatoria, no devuelve artificialmente una reversión rápida: reporta una half-life de aproximadamente 50 años.

    Cuando se simula un acoplamiento nulo con valor, la posterior incluye correctamente cero.

    Es decir, el pipeline tiene capacidad para responder “no veo una gravitación informativa” cuando el proceso generador realmente carece de ella.

    La trampa de \(\kappa\) bajo

    El paquete denomina low-\(\kappa\) trap a una dificultad fundamental de cualquier estudio de reversión lenta.

    Cuando \(\kappa\rightarrow0\), el proceso OU se aproxima continuamente a una caminata aleatoria.

    Problema algebraico

    No existe una frontera interna clara entre reversión muy lenta y ausencia de reversión. En tiempo discreto, \(\kappa\to0\) corresponde a persistencia cercana a uno.

    Problema estadístico

    La potencia de los tests de raíz unitaria se deteriora precisamente cerca de esa frontera, especialmente con muestras finitas.

    Problema paramétrico

    Si el modelo restringe \(\kappa>0\), preguntar por \(P(\kappa>0)\) es trivial. La información real está en la distribución de la half-life y en su cola.

    Entonces, ¿qué hay que mirar?

    No simplemente si \(\kappa\) es positivo.

    Hay que observar la distribución de:

    \[ t_{1/2} = \frac{\ln 2}{\kappa} \]

    y preguntar qué probabilidad posterior existe de que la vida media exceda horizontes económicamente relevantes.

    La documentación señala incluso que al menos un sector conserva una probabilidad posterior no trivial de tener una half-life superior a 40 años.

    Esa cola no se elimina para producir un titular más limpio. Se reporta precisamente porque forma parte de lo que la muestra permite afirmar.

    Por qué el panel jerárquico puede ayudar

    Un test univariado observa una sola serie. El modelo jerárquico dispone de información conjunta procedente de múltiples sectores y períodos.

    En el caso documentado, la inferencia estructural utiliza 37 sectores y 61 años.

    El pooling permite que la evidencia acerca de las propiedades comunes de la reversión se comparta parcialmente entre sectores.

    Esto no elimina el problema de identificación cerca de la raíz unitaria, pero puede proporcionar más información que evaluar cada trayectoria completamente aislada.

    Buenas prácticas incorporadas al diseño

    Priors neutrales en hipótesis centrales

    Tanto el acoplamiento con la tasa de ganancia como el acoplamiento con valor poseen priors centradas en cero.

    Separación estricta train/test

    fit_window permite mantener separados los diseños estructural y predictivo, evitando filtración de información futura.

    Loadings calculados sólo en entrenamiento

    Los factores comunes utilizados en la evaluación fuera de muestra no incorporan accidentalmente información del período de prueba.

    Resultados negativos visibles

    La documentación no elimina el hecho de que el random walk vence al OU en forecasting durante la evaluación descrita.

    Los puntos débiles también están documentados

    La estimación de una half-life cercana a nueve años no debe leerse como una constante exacta.

    La propia documentación señala que el proceso previo de desagregación puede sesgar conservadoramente la velocidad hacia valores más lentos, de modo que la cifra real podría encontrarse más cerca de siete u ocho años dentro del ejercicio de validación descrito.

    También se reconocen otras limitaciones:

    • la no linealidad cúbica aporta relativamente poco en estos datos;
    • los grados de libertad Student-t y la escala de volatilidad estocástica pueden quedar débilmente identificados cuando ambos mecanismos están activos;
    • el resultado de acoplamiento con valor utiliza niveles estandarizados con un componente costo-precio compartido;
    • la defensa frente a esta última objeción depende de un análisis del “wedge” que un lector crítico debería examinar directamente.
    Una virtud metodológica

    Estos problemas no aparecen como excepciones escondidas al final. Forman parte explícita de la interpretación. Un modelo serio no sólo debe indicar dónde encuentra evidencia: también debe señalar dónde esa evidencia se vuelve frágil.

    Más allá de la teoría marxiana

    Las herramientas de bayesianOU son mucho más generales que su aplicación original.

    El mismo problema aparece siempre que estudiamos una variable que puede presentar reversión lenta, ruidosa y posiblemente hacia un objetivo cambiante.

    Área Problema análogo
    Tipos de interés Determinar si fluctúan alrededor de niveles de equilibrio persistentes pero móviles.
    Tipos de cambio reales Distinguir una raíz unitaria de una reversión extremadamente lenta.
    Materias primas Estudiar precios con shocks extremos, volatilidad variable y potenciales niveles fundamentales.
    Clima y medio ambiente Modelar variables que fluctúan alrededor de estados o tendencias dinámicas con memoria prolongada.
    Concentraciones de contaminantes Estimar cuánto tarda una perturbación en disiparse hacia un nivel de referencia.

    La cuestión de fondo

    La idea de gravitación puede sonar inicialmente metafórica. El proceso Ornstein–Uhlenbeck permite convertirla en algo mucho más concreto.

    Podemos estimar un centro. Podemos estimar una velocidad. Podemos traducir esa velocidad a una vida media. Podemos permitir que ese centro se mueva. Podemos permitir que diferentes sectores tengan dinámicas distintas. Podemos preguntar si otra variable modifica la fuerza restauradora.

    Pero la parte más importante quizá aparezca cuando la reversión es muy lenta.

    Cerca de \(\kappa=0\), las categorías simples empiezan a difuminarse. Una caminata aleatoria y un proceso que revierte a lo largo de décadas pueden ser extraordinariamente difíciles de distinguir con una muestra finita.

    Ahí la responsabilidad del modelo no es producir certeza artificial, sino representar la cola de incertidumbre con claridad.

    Ésa es la contribución metodológica más interesante de bayesianOU. Convierte la gravitación en una hipótesis cuantitativa que puede estimarse, compararse y potencialmente rechazarse; pero, al mismo tiempo, separa con cuidado la existencia estructural de reversión de la capacidad de forecasting de corto plazo, reconoce la trampa de la reversión lenta, publica los controles negativos y conserva los resultados que van contra una lectura demasiado triunfalista. El resultado no es una máquina para demostrar que los precios gravitan. Es un marco para preguntar, con bastante más precisión, si lo hacen, hacia qué, a qué velocidad y con cuánta incertidumbre.

    bayesianOU es desarrollado por José Mauricio Gómez Julián. El repositorio, la especificación matemática completa, los bloques de validación y las notas metodológicas están disponibles en GitHub.

  • Economía Política y Teoría de las Probabilidades: Smith, Marx y la Ley de los Grandes Números

    Economía Política y Teoría de las Probabilidades: Smith, Marx y la Ley de los Grandes Números

    El Cuaderno de Economía Política
    Explorando la economía más allá de los manuales

    ¿Todos los trabajadores son explotados por igual?
    Un supuesto marxiano puesto a prueba con teoría de probabilidades

    Cómo sesenta años de datos sectoriales de Estados Unidos y versiones no clásicas de la Ley de los Grandes Números permiten examinar un supuesto fundamental detrás de la tasa media de ganancia marxiana

    ~ 9 min de lectura

    Detrás de los análisis marxistas de la tasa media de ganancia existe un supuesto importante siempre que no se modelan explícitamente las diferencias en el grado de explotación del trabajo entre los distintos sectores productivos: las tasas sectoriales de plusvalía pueden tratarse como magnitudes que tienden hacia la uniformidad. Adam Smith proporcionó el argumento económico original para esta tendencia y, dentro de la economía política marxista, el postulado adquirió una importancia central. Pero ¿puede defenderse esa tendencia cuando los sectores reales no son independientes ni estadísticamente idénticos? Un artículo publicado en 2022 por José Mauricio Gómez Julián en Ciencia Económica aborda el problema simultáneamente desde tres direcciones: la teoría de probabilidades, los mecanismos concretos del mercado de trabajo estudiados por Smith y Marx, y evidencia estadística de Estados Unidos correspondiente al período 1960–2020.

    El problema, en lenguaje sencillo

    En la teoría marxista, la plusvalía es el valor producido por el trabajo más allá del valor representado por la fuerza de trabajo. Para llevar este concepto al terreno empírico, el artículo utiliza una aproximación basada en la contabilidad nacional moderna: el excedente bruto de operación representa el tiempo de trabajo excedente y las remuneraciones de los trabajadores representan el tiempo de trabajo necesario. El cociente entre ambos proporciona la tasa sectorial empleada en el análisis estadístico.

    La cuestión importa porque la tendencia hacia la uniformidad de las tasas sectoriales de plusvalía forma parte de la base sobre la cual se construyen la tasa media de ganancia y, consiguientemente, los precios de producción marxianos. Pero aquí existe un matiz fundamental. El artículo no presenta los precios de producción como precios de equilibrio preexistentes alrededor de los cuales los precios de mercado simplemente oscilan. Siguiendo a Carchedi y de Haan, adopta una interpretación dinámica: los precios de mercado existen primero y la competencia capitalista —incluidas la competencia tecnológica y la movilidad de los capitales— los presiona hacia un promedio sistémico. Los precios de producción existen precisamente a través de este proceso de convergencia, y no como un centro fijo establecido de antemano.

    La pregunta empírica, por tanto, no consiste en determinar si todas las industrias poseen exactamente la misma tasa de explotación en cada instante. Lo que se somete a examen es una tendencia hacia la uniformidad asintótica: cuando el análisis se aproxima a un período suficientemente largo y/o a un conjunto suficientemente grande de sectores relevantes, ¿se comportan las tasas sectoriales de una manera compatible con la convergencia hacia un valor esperado global?

    Por qué importa la perspectiva asintótica

    El artículo conecta esta pregunta con la teoría del conocimiento de Marx. Su argumento es que el método marxiano no puede reducirse a aceptar pasivamente hechos empíricos aislados. Mediante una apropiación materialista de la dialéctica hegeliana, el análisis privilegia la totalidad: el fenómeno debe comprenderse a través de sus relaciones, de su desarrollo y del sistema más amplio del que forma parte. En el artículo, la expresión régimen asintótico condensa estadísticamente esta idea: un horizonte temporal suficientemente largo, un número suficientemente grande de unidades o ambas cosas.

    Esto importa porque un sector observado aisladamente puede diferir sustancialmente de otro. La uniformidad, si existe, no tiene por qué aparecer como igualdad punto por punto. Puede ser una propiedad que sólo se vuelve visible cuando el sistema se considera a una escala suficientemente grande.

    Entra en escena la Ley de los Grandes Números

    El marco matemático es la Ley de los Grandes Números (LGN). En términos generales, las leyes de los grandes números describen las condiciones bajo las cuales los promedios se estabilizan alrededor de un valor esperado conforme aumenta la cantidad de información. La versión fuerte se refiere a la convergencia casi segura; la versión débil, a la convergencia en probabilidad.

    La dificultad aparece inmediatamente. Las formulaciones clásicas suelen descansar en supuestos fuertes, entre ellos la independencia y la identidad de distribución. Estas condiciones no son realistas para los sectores de una economía capitalista. Las industrias interactúan mediante cadenas productivas, competencia, salarios, tecnología, demanda y movimientos de capital; además, sus estructuras productivas son diferentes. Los propios resultados estadísticos del artículo confirman que las variables sectoriales ni son idénticamente distribuidas ni son, en términos generales, linealmente independientes.

    Esto no vuelve irrelevante a la LGN. Por el contrario, la parte teórica del estudio pregunta si versiones más generales de la ley pueden acomodar la estructura del problema económico. La respuesta es afirmativa, pero condicionada: distintos resultados matemáticos flexibilizan diferentes componentes de los supuestos clásicos y no todos lo hacen de la misma manera.

    Lo que realmente establece la literatura matemática

    • Li, Rao y Wang (1995): estudian una ley fuerte para sumas ponderadas de variables aleatorias independientes con índices multidimensionales, sujeta a condiciones estructurales y de momentos específicas.
    • Adler y Rosalsky (1987): establecen un resultado de ley fuerte para sumas ponderadas normalizadas de variables aleatorias independientes e idénticamente distribuidas.
    • Chen y Sung (2016): generalizan resultados relativos a sumas ponderadas bajo condiciones de dominación estocástica y ponderación, flexibilizando restricciones relevantes sobre la estructura distributiva.
    • Sung (2011): es especialmente importante para la aplicación económica porque proporciona condiciones suficientes bajo las cuales las variables pueden ser dependientes, sujetas a requisitos sobre sus momentos y otras condiciones técnicas.
    • Andrews (1988) y Davidson (2021): proporcionan resultados relativos a leyes débiles y un marco más amplio para procesos débilmente dependientes, incluidas estructuras de tipo mixingala relevantes para la econometría.
    «La lógica del planteamiento de Smith relativo a la ley de tendencia hacia la UTP es consistente con la lógica detrás de determinadas variedades de la LGN». Gómez Julián, 2022

    La palabra determinadas es esencial. El artículo no sostiene que la simple invocación de una LGN no clásica demuestre automáticamente la proposición marxiana. La consistencia formal depende de que se satisfagan las condiciones del teorema particular que se esté utilizando. En algunos casos pueden ser necesarias transformaciones del conjunto de datos: por ejemplo, agrupar o desagregar sectores, organizar observaciones en estructuras como triangular arrays, o estimar períodos faltantes cuando corresponda. Que dichos requisitos puedan satisfacerse efectivamente depende del conjunto de datos concreto.

    ¿Qué cuenta como sector productivo?

    Antes de realizar el análisis estadístico, el artículo afronta un problema de clasificación específicamente marxiano: no toda actividad que aparece en las cuentas nacionales debe incorporarse necesariamente al cálculo de la tasa media de ganancia. Los sectores pertinentes son aquellos considerados productivos en relación con el circuito del capital y con la producción de plusvalía.

    La distinción es particularmente importante en el sector servicios. A partir de la literatura sobre trabajo productivo e improductivo, el estudio distingue entre actividades que producen directamente plusvalía, actividades que facilitan su producción en otros lugares y actividades situadas fuera del circuito del capital relevante para el análisis. Después de armonizar las clasificaciones sectoriales a lo largo del período histórico y aplicar esos criterios teóricos, el análisis empírico trabaja con 36 sectores productivos.

    Lo que muestran los datos de Estados Unidos

    El componente empírico utiliza datos de la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (Bureau of Economic Analysis, BEA) correspondientes al período 1960–2020. Las tasas sectoriales de plusvalía se construyen a partir del excedente bruto de operación y las remuneraciones de los trabajadores, y posteriormente se analizan sus distribuciones de probabilidad, las correlaciones de Pearson entre pares de sectores y las diferencias entre los parámetros de localización sectoriales y sus equivalentes globales.

    Principales resultados empíricos

    • Los sectores no están idénticamente distribuidos: de los 36 sectores, 16 se ajustan mejor a una distribución uniforme, 13 a Cauchy, 3 a logística, 2 a lognormal y 2 a Weibull. Ninguno presenta a la distribución normal como su mejor ajuste.
    • Los sectores no son, en términos generales, linealmente independientes: se calculan 630 correlaciones de Pearson por pares. Su media es aproximadamente 0,081 y su mediana aproximadamente 0,140.
    • La dependencia por pares de magnitud apreciable no es excepcional: 256 de las 630 correlaciones —aproximadamente el 40,63 %— son iguales o superiores a 0,30. El artículo concluye por ello que los sectores no pueden tratarse, en términos generales, como linealmente independientes.
    • La mayoría de las medidas resumen de las diferencias se aproximan a cero: respecto de la media global, la suma de las diferencias sectoriales es aproximadamente 3,38 × 10−14 y su media aproximadamente 9,38 × 10−16. Respecto de la mediana global, los valores correspondientes también son pequeños.
    • Existe una excepción importante: la mediana de las diferencias calculadas con respecto a la media global no se encuentra próxima a cero. Por ello, el artículo habla de una tendencia general hacia la nulificación recíproca, y no de una cancelación perfecta en todos los estadísticos.
    • Las diferencias presentan formas distributivas distintas: las calculadas respecto de la media global se ajustan mejor a una distribución de Cauchy, con la logística como segunda opción; las calculadas respecto de la mediana global se ajustan mejor a una uniforme, con la normal como segunda opción.

    Este patrón es importante precisamente porque los datos empíricos no reproducen los supuestos de la LGN clásica. Los sectores continúan siendo heterogéneos e interdependientes. Sin embargo, el comportamiento descriptivo de sus desviaciones proporciona, según la interpretación del autor, evidencia favorable a una tendencia hacia la nulificación recíproca cuando el sistema se considera como una totalidad.

    Por qué se dejaron de lado las pruebas convencionales de significancia

    El artículo considera inicialmente pruebas para evaluar las diferencias entre medias o medianas sectoriales y sus equivalentes globales, entre ellas procedimientos t de Student y de Wilcoxon, acompañados de bootstrapping. Finalmente sostiene que las pruebas inferenciales disponibles no son adecuadas para extraer conclusiones válidas a partir de esta estructura particular de datos.

    El problema no se reduce a la ausencia de normalidad. Dependiendo del procedimiento, resultan relevantes supuestos acerca de la forma de las distribuciones, la independencia lineal, el emparejamiento de las observaciones y la igualdad de tamaños muestrales. Las variables económicas son interdependientes por su propia naturaleza y el bootstrapping no elimina toda la dificultad: aunque el remuestreo puede romper la relación entre los grupos inmediatamente comparados, no elimina la dependencia existente entre los componentes sectoriales que conforman el grupo global.

    Existe además un matiz especialmente importante: las pruebas descartadas sí indicaron diferencias estadísticamente significativas. Aun así, el artículo se niega a tratar esos resultados como evidencia inferencial válida porque no se satisfacen adecuadamente las condiciones necesarias. En consecuencia, sustituye esa vía inferencial por un análisis descriptivo —o, como el propio artículo sugiere, quizá más precisamente semidescriptivo— basado en el comportamiento y en las distribuciones de probabilidad de las diferencias.

    Smith, Marx y el mecanismo económico

    El argumento probabilístico constituye sólo una dimensión de la investigación. Una segunda dimensión vuelve a la explicación de Adam Smith sobre el ajuste del mercado de trabajo. Smith sostiene que las ventajas y desventajas totales de los diferentes empleos existentes en una misma localidad deben ser iguales o tender constantemente hacia la igualdad; de lo contrario, los movimientos de trabajadores y capitales tenderían a erosionar las condiciones excepcionalmente favorables o desfavorables.

    El artículo organiza la discusión de Smith alrededor de siete factores que influyen sobre las remuneraciones: la sencillez o dificultad del trabajo; si este resulta agradable o desagradable; el peligro y sus efectos sobre la salud; la regularidad o temporalidad del empleo; el grado de confianza depositado en el trabajador; la probabilidad de éxito profesional; y consideraciones subjetivas como la pasión por una profesión, la búsqueda de reputación, la confianza en las propias capacidades y la confianza en la propia suerte.

    Estos factores son importantes precisamente porque no implican sectores aislados. Al contrario: las tasas sectoriales pueden relacionarse directamente mediante la interdependencia orgánica de la producción capitalista e indirectamente mediante fuerzas comunes que afectan salarios y condiciones laborales. En este sentido, el mecanismo económico descrito por Smith y Marx resulta más naturalmente compatible con marcos probabilísticos generalizados que admiten dependencia que con un modelo clásico que exige independencia recíproca.

    • • •

    Entonces, ¿qué establece realmente el artículo?

    La conclusión es favorable al supuesto de uniformidad, pero está cuidadosamente delimitada. En el plano teórico, la lógica de la tendencia smithiana hacia la uniformidad de las tasas sectoriales de plusvalía es consistente con determinadas versiones fuertes y débiles de la Ley de los Grandes Números que permiten variables correlacionadas y/o no exigen identidad distributiva. Esta consistencia formal está condicionada a que puedan satisfacerse los requisitos concretos de los resultados matemáticos pertinentes.

    En el plano empírico, los datos estadounidenses muestran precisamente la heterogeneidad y la interdependencia que impiden formular un argumento simplista basado en la LGN clásica. Al mismo tiempo, el análisis descriptivo de las desviaciones sectoriales produce resultados que apuntan en una dirección favorable a la proposición de Smith y Marx sobre la tendencia hacia la uniformidad de las tasas sectoriales de plusvalía.

    No se trata, por tanto, de una demostración de que toda economía capitalista, en cualquier período histórico, deba presentar una tasa uniforme de plusvalía. Tampoco se afirma que todos los sectores posean la misma tasa en cada instante. La conclusión, más acotada y defendible, es que el supuesto utilizado en los análisis marxistas de largo plazo sobre la tasa media de ganancia posee una formulación probabilística plausible y encuentra evidencia empírica a su favor en el caso estadounidense estudiado.

    La distinción es importante. La contribución del artículo no consiste en eliminar la diversidad sectorial, sino en preguntar si la diversidad existente en el nivel de las partes puede coexistir con una regularidad asintótica en el nivel de la totalidad. Su respuesta es cautelosamente afirmativa, y es precisamente la combinación de heterogeneidad, interdependencia y regularidad sistémica lo que vuelve al problema interesante tanto desde las matemáticas como desde la economía política.

    Artículo original: Gómez Julián, J. M. (2022). «Sobre la validez del supuesto de uniformidad en las tasas de plusvalía sectorial desde la teoría de las probabilidades». Ciencia Económica, Año 11, No. 17, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Economía. DOI: 10.22201/fe.24484962e.2022.11.17.2. Acceso abierto bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0.
  • Descubriendo La Verdad: Genética, Arqueología y la Descendencia Palestina de Los Antiguos Judíos

    Descubriendo La Verdad: Genética, Arqueología y la Descendencia Palestina de Los Antiguos Judíos

    Los antiguos judeanos de Judea como ancestros directos de los palestinos contemporáneos

    Arqueología, paleogenómica, historiografía, epigrafía y lingüística contra la narrativa del exilio y el «retorno»: una síntesis de la monografía de José Mauricio Gómez Julián.
    La monografía parte de una pregunta histórica con consecuencias políticas directas: ¿quiénes son, estrictamente hablando, los descendientes de los antiguos judeanos de Judea?

    Su tesis es que la convergencia de la arqueología crítica del Levante meridional, la historiografía, la epigrafía, la paleogenómica y genética de poblaciones y la lingüística histórica apunta a que los palestinos contemporáneos constituyen los herederos demográficos más directos de las antiguas poblaciones de la región, incluidos los judeanos del Reino de Judá. Frente a ello, las poblaciones judías modernas presentan historias demográficas heterogéneas, con proporciones variables de ascendencia levantina y aportes adquiridos mediante migraciones, conversiones y mezcla con poblaciones europeas, africanas y asiáticas.

    El argumento no depende de una sola disciplina. Su núcleo consiste precisamente en la corroboración cruzada de líneas de evidencia independientes: el origen cananeo de los primeros israelitas, la inexistencia de una expulsión romana general de Palestina, la continuidad arqueológica durante las transiciones bizantina e islámica, los datos genómicos y la continuidad lingüística y toponímica.
    Una cautela metodológica central: la monografía distingue expresamente entre consensos robustos, conclusiones bien fundamentadas y cuestiones todavía abiertas. No sostiene que cada detalle posea el mismo grado de certeza. En particular, todavía no se ha publicado en una revista revisada por pares el genoma de un individuo identificable inequívocamente como «judeano» del Reino de Judá. Por ello, la conexión específica con los judeanos se infiere mediante la convergencia entre continuidad arqueológica e histórica y la comparación genética con poblaciones levantinas antiguas, no mediante una comparación directa entre un «genoma judeano» y palestinos modernos.

    De la Biblia como relato fundacional a la historia crítica

    La investigación comienza por el problema metodológico de utilizar la Biblia como si fuera una crónica histórica. Revisa la revolución historiográfica asociada con Thomas L. Thompson, Niels Peter Lemche, Philip R. Davies y Keith W. Whitelam, la llamada «escuela minimalista», y la confronta con las objeciones maximalistas y con posiciones intermedias como las de William G. Dever y Lester Grabbe.

    El punto fundamental no consiste en afirmar que todo contenido bíblico carezca de historicidad. La monografía subraya precisamente que las posiciones extremas han dado paso a un terreno intermedio: existe material históricamente aprovechable, especialmente desde el primer milenio a. C., pero los relatos patriarcales, el Éxodo, la conquista militar de Canaán y la monarquía unificada en la escala descrita por el texto bíblico no cuentan con el respaldo arqueológico que la historiografía tradicional les atribuía.

    Mario Liverani proporciona una de las claves interpretativas del trabajo mediante su distinción entre «historia normal» e «historia inventada»: las antiguas entidades políticas de Israel y Judá deben reconstruirse mediante arqueología, epigrafía, crítica textual y fuentes comparativas, mientras que las grandes narrativas fundacionales deben analizarse también como construcciones político-teológicas desarrolladas por la comunidad postexílica.

    Los primeros israelitas surgieron de Canaán

    Uno de los pilares más robustos del argumento es el origen autóctono cananeo de los primeros israelitas. Alrededor de 1200 a. C. surgieron aproximadamente 250 pequeñas aldeas sin murallas en las tierras altas centrales. Su cerámica muestra continuidad con las tradiciones del Bronce Tardío, no aparecen estratos generalizados de destrucción atribuibles a una conquista exterior y la organización de los asentamientos es compatible con poblaciones locales en proceso de sedentarización.

    Israel Finkelstein y William G. Dever, pese a sus profundas diferencias historiográficas y cronológicas, convergen en este punto: las poblaciones que posteriormente serían identificadas como israelitas surgieron principalmente desde el interior de la sociedad cananea, no como una población extranjera que conquistó Canaán desde fuera.

    La epigrafía: Merneptah y Tel Dan

    La monografía incorpora una línea de evidencia que el HTML anterior prácticamente omitía: la epigrafía. La estela de Merneptah, hacia 1208 a. C., contiene la primera referencia extrabíblica conocida a «Israel» y lo identifica mediante un determinativo egipcio correspondiente a un pueblo o grupo socioétnico, no a un Estado territorial.

    La estela de Tel Dan, del siglo IX a. C., contiene la secuencia generalmente interpretada como «Casa de David». La lectura fue discutida por algunos minimalistas, pero es aceptada por la mayoría de los especialistas. Para la monografía, estas inscripciones introducen una distinción decisiva: la crítica al relato bíblico no requiere negar la existencia histórica de Israel o de una dinastía davídica. Lo que la evidencia extrabíblica no confirma es el Éxodo, la conquista de Canaán ni un imperio salomónico de las dimensiones descritas en la Biblia.

    Del politeísmo cananeo al monoteísmo yahvista

    Otro componente sustancial del paper es la evolución religiosa de Israel. A partir de Mark S. Smith, William G. Dever, Othmar Keel, Christoph Uehlinger y Thomas Römer, la monografía presenta el monoteísmo yahvista no como el punto inicial de la historia israelita, sino como el resultado de un proceso histórico prolongado.

    La evidencia textual, arqueológica y epigráfica muestra la coexistencia de Yahweh, El, Baal y Asherah en distintos momentos de la religión israelita. Las inscripciones de Kuntillet Ajrud y Khirbet el-Qom, junto con figurillas judeanas, altares, piedras cultuales y otros materiales, documentan prácticas religiosas incompatibles con la imagen retrospectiva de un Israel primordialmente monoteísta.

    El proceso habría avanzado desde el politeísmo y la monolatría hacia un monoteísmo más exclusivo, acelerado por la crisis del exilio babilónico y consolidado durante el período persa. La posible influencia del zoroastrismo sobre elementos posteriores del judaísmo —dualismo, escatología, angelología— es tratada expresamente como un debate abierto, no como una conclusión establecida.

    El caso filisteo

    La monografía también utiliza a los filisteos como ejemplo de la capacidad histórica del sustrato levantino para absorber poblaciones migrantes. El ADN antiguo de Ascalón muestra un componente relacionado con el sur de Europa durante el Hierro I temprano que deja de ser detectable aproximadamente dos siglos más tarde, coincidiendo con una creciente integración cultural en el entorno cananeo.

    De ahí no se concluye que los palestinos sean simplemente «descendientes de los filisteos». El argumento es más amplio: los palestinos contemporáneos representan una síntesis histórica de las sucesivas poblaciones del Levante meridional —cananeos, israelitas, judeanos, samaritanos, filisteos, fenicios y otros grupos— sobre un sustrato local caracterizado por una fuerte continuidad demográfica.

    Asirios, babilonios y la diferencia entre deportar una élite y vaciar un territorio

    La monografía insiste en distinguir las deportaciones históricamente documentadas de la idea de un vaciamiento demográfico total. Tras la conquista asiria del Reino de Israel, una parte de la población fue deportada, otra huyó hacia Judá y una cantidad considerable permaneció en el territorio. La deportación imperial afectaba de manera desproporcionada a élites políticas, administrativas y especializadas; no equivalía automáticamente a eliminar a toda la población campesina.

    El mismo principio se aplica a la conquista babilónica. Jerusalén sufrió una destrucción profunda y hubo deportaciones reales, pero otras zonas —particularmente Benjamín— muestran continuidad rural. Por ello, el llamado «exilio babilónico» se interpreta como una ruptura política, institucional y cultural de enorme importancia, pero no como la desaparición física de la población de Judá.

    Durante el período persa se consolidó progresivamente el judaísmo como sistema religioso diferenciado. Esa transformación proporciona el contexto histórico en el que la monografía sitúa la redacción y reorganización de una parte fundamental de la tradición bíblica.

    De Ioudaios a «judío»: conversiones asmoneas y transformación de la identidad

    La expansión asmonea de los siglos II y I a. C. constituye otro punto de inflexión. Juan Hircano I impuso la circuncisión y la observancia de la ley judía a los idumeos; Aristóbulo I hizo lo propio con poblaciones itureas. La propia dinastía herodiana procedía de aquella población idumea incorporada al judaísmo.

    Siguiendo a Shaye J. D. Cohen, la monografía subraya la transformación semántica de Ioudaios: de una designación primordialmente etnogeográfica —«judeano», habitante de Judea— pasó a adquirir un sentido también religioso y cultural. Desde entonces, era posible convertirse en judío sin haber nacido judeano. Esta transformación constituye una precondición conceptual para comprender la posterior expansión de la diáspora.

    El mito de una expulsión romana total

    Las guerras contra Roma fueron devastadoras. La destrucción del Segundo Templo en 70 d. C. y, especialmente, la rebelión de Bar Kojba de 132–135 d. C. provocaron enormes pérdidas humanas y materiales en Judea. La monografía no minimiza esa destrucción.

    Lo que rechaza es una afirmación distinta: que Roma deportara en masa a la población judía de toda Palestina y vaciara la tierra. Adriano prohibió el acceso judío a Aelia Capitolina —Jerusalén—, pero no existe evidencia de una política romana de deportación total de Palestina. La continuidad de asentamientos en diversas regiones y el desplazamiento del centro de la vida judía hacia Galilea contradicen ese escenario.

    En Galilea surgieron centros rabínicos como Usha, Séforis y Tiberíades; allí se compiló la Mishná hacia el año 200 y posteriormente el Talmud de Jerusalén. La destrucción romana fue, por tanto, enormemente importante en el plano institucional y regional, pero no produjo la desaparición física de la población judía de la tierra.

    • Consenso historiográfico: la inexistencia de una expulsión romana masiva de todos los judíos de Palestina no es una tesis exclusiva de Shlomo Sand. Historiadores como Israel Bartal y Anita Shapira reconocen que la idea de un exilio colectivo impuesto por Roma pertenece mucho más a la cultura popular que a la historiografía especializada.
    • Matiz necesario: aceptar que no hubo una expulsión general no implica negar las muertes, esclavizaciones, desplazamientos locales y destrucciones producidas por las guerras romanas.
    • Diáspora: la existencia de importantes comunidades judías fuera de Palestina es anterior a las guerras romanas y debe explicarse mediante una combinación de migraciones, crecimiento demográfico y conversiones, no mediante un único episodio de expulsión.

    De la permanencia a la conversión: continuidad de la población palestina

    Este es uno de los eslabones centrales de la monografía. Si la población rural no fue expulsada de manera general, la pregunta pasa a ser qué ocurrió con ella. La respuesta propuesta es una transformación religiosa progresiva sobre una base demográfica ampliamente continua.

    Durante los siglos IV al VII, una parte creciente de la población de Palestina se cristianizó bajo dominio bizantino. Después de la conquista árabe de 634–638, la islamización tampoco ocurrió de manera inmediata. Los modelos demográficos y la evidencia arqueológica examinados en el paper sitúan el proceso a lo largo de varios siglos, hasta la época medieval tardía.

    Gideon Avni encuentra una notable continuidad de los patrones de asentamiento y de la cultura material durante la transición bizantino-islámica. Richard Bulliet y otros investigadores muestran asimismo que la conversión al islam siguió una trayectoria gradual. El resultado es fundamental para el argumento: cambió la religión de la población mucho más rápidamente que su composición biológica.

    La continuidad judía tampoco desapareció

    La monografía enfatiza que la presencia judía en Palestina nunca se extinguió por completo. Comunidades judías sobrevivieron durante la Antigüedad tardía, la Edad Media y el período otomano; los llamados Musta’arabim, judíos autóctonos arabizados, compartían lengua y numerosas prácticas cotidianas con sus vecinos musulmanes y cristianos.

    Este hecho no contradice la tesis de continuidad palestina. Al contrario, para el paper demuestra que permanecer en el territorio no exigía conservar una religión determinada: distintas ramas de una población históricamente relacionada podían permanecer como judías, convertirse al cristianismo o posteriormente al islam.

    Ben-Gurión, Ben-Zvi, Borochov y Belkind

    La monografía concede especial importancia a que varios dirigentes del sionismo temprano sostuvieron, antes de la consolidación del conflicto nacional, que los fellahin palestinos descendían en buena medida de poblaciones judías y cananeas antiguas que permanecieron en la tierra y cambiaron posteriormente de religión.

    David Ben-Gurión y Yitzhak Ben-Zvi defendieron esta continuidad en trabajos de 1918; Ber Borochov había formulado una tesis similar en 1905, Israel Belkind rechazó en 1928 la idea de que los judíos hubieran dejado de habitar el país tras Roma, y Ben-Zvi volvió sobre la ascendencia local de los fellahin en 1929. El paper argumenta que esta interpretación perdió centralidad posteriormente a medida que cambiaron las necesidades políticas del movimiento sionista.

    La paleogenómica: continuidad, mezcla y los límites de lo que el ADN puede demostrar

    La paleogenómica proporciona la dimensión cuantitativa del argumento, pero la monografía advierte expresamente contra utilizar categorías estadísticas como si fueran poblaciones históricas perfectamente delimitadas.

    El estudio de Agranat-Tamir y colaboradores analizó decenas de genomas del Levante de las edades del Bronce y del Hierro. Pese a la diversidad cultural y política regional, esos individuos muestran una base genética relacionada y permiten establecer una referencia para estudiar la continuidad con las poblaciones actuales.

    • Palestinos contemporáneos: los modelos examinados en la monografía sitúan aproximadamente entre 81 % y 87 % de su ascendencia en poblaciones levantinas de la Edad del Bronce, complementada por componentes posteriores, entre ellos aportes africanos y europeos.
    • Judíos asquenazíes: distintos estudios de genoma completo encuentran una población claramente mezclada. Carmi et al. la modelan aproximadamente como 50 % de origen medio-oriental y 50 % europeo, mientras otros análisis producen intervalos diferentes según el método empleado. Una parte importante del componente europeo procede del sur de Europa.
    • Cuello de botella asquenazí: la población moderna deriva de un severo cuello de botella estimado en aproximadamente 350 individuos hace unos 600–800 años.
    • Erfurt: el ADN de 33 judíos asquenazíes medievales del siglo XIV revela una heterogeneidad genética mayor que la actual, posteriormente reducida mediante deriva genética y endogamia.
    • Cromosoma Y: alrededor del 70 % de los cromosomas Y judíos y el 82 % de los palestinos musulmanes analizados por Nebel et al. pertenecían al mismo acervo cromosómico general, dominado por linajes J1 y J2, mostrando un profundo sustrato patrilineal levantino compartido.
    • Judíos mizrajíes: constituyen un matiz decisivo. La monografía señala proporciones de ascendencia levantina del orden del 80–90 % en diferentes poblaciones mizrajíes, comparables a las palestinas.
    Lo que los datos permiten afirmar con mayor precisión: los palestinos contemporáneos muestran, a escala de genoma completo, una proximidad muy elevada con las antiguas poblaciones levantinas y una continuidad superior a la observada en los asquenazíes, cuya historia incluye una considerable mezcla europea. Pero esto no significa que los judíos modernos carezcan de ascendencia levantina. La monografía rechaza explícitamente esa conclusión simétrica.

    Tampoco existe todavía un conjunto publicado de genomas inequívocamente identificados como judeanos del Reino de Judá. Los datos preliminares de Kiriath-Jearim mencionados en el trabajo apuntan hacia continuidad con perfiles cananeos, pero su publicación formal se encuentra pendiente. Además, herramientas como qpAdm pierden capacidad para discriminar entre fuentes históricas estrechamente relacionadas, y los componentes de programas como ADMIXTURE son construcciones estadísticas, no pueblos históricos literalmente preservados en el ADN.

    La hipótesis jázara

    La monografía distingue también entre la existencia histórica de conversiones al judaísmo entre la élite jázara —que no se discute en términos generales— y la afirmación mucho más fuerte de que los jázaros constituyeran el origen principal de los asquenazíes. Los análisis genómicos modernos no encuentran la contribución caucásica o centroasiática masiva que esa hipótesis requeriría. Por ello, el paper considera refutada la hipótesis jázara como explicación principal del origen asquenazí.

    La genética no puede fundamentar derechos territoriales; pero sí puede someter a prueba afirmaciones genealógicas cuando esas afirmaciones se utilizan como argumentos políticos.

    Lengua: cananeo → hebreo → arameo → árabe

    El argumento lingüístico complementa la evidencia genética. El hebreo pertenece al conjunto de lenguas cananeas. Con la expansión de los grandes imperios mesopotámicos, el arameo se convirtió progresivamente en lengua franca y desplazó al hebreo en numerosos usos cotidianos, sin que ello implicara un reemplazo de la población.

    Después de la conquista islámica ocurrió un proceso estructuralmente semejante. El árabe sustituyó al griego en la administración bajo los omeyas y fue reemplazando paulatinamente al arameo entre la población local. La transición lingüística se prolongó durante siglos.

    Por ello, la trayectoria cananeo → hebreo → arameo → árabe no representa para la monografía una sucesión de cuatro pueblos que se reemplazaron mutuamente, sino en gran medida una sucesión de lenguas habladas sobre una base poblacional históricamente continua.

    Toponimia y etnografía: la memoria conservada en el paisaje

    Los nombres de lugares refuerzan esa interpretación. Beit Lahm (Belén), Beisan (Beth-shean), Bir as-Saba (Be’er Sheva), ‘Anata (Anathoth), Seilun (Shiloh) y numerosos topónimos más muestran la conservación y transformación fonética de nombres antiguos dentro del árabe palestino.

    La investigación recupera también los trabajos etnográficos de Tawfiq Canaan y Hilma Granqvist. Canaan documentó prácticas campesinas palestinas con posibles antecedentes preislámicos y precristianos, entre ellas el término ard ba’liyyeh para las tierras dependientes de la lluvia, que preserva lingüísticamente el nombre de Baal, la antigua divinidad cananea asociada a las tormentas.

    El hebreo moderno

    El paper contrapone esta continuidad orgánica con la recuperación moderna del hebreo. Siguiendo especialmente a Ghil’ad Zuckermann, caracteriza al hebreo israelí como una lengua revitalizada en los siglos XIX y XX sobre bases semíticas antiguas pero con una influencia estructural significativa de lenguas europeas —especialmente el yidis— habladas por numerosos revitalizadores.

    La monografía reconoce que existen formulaciones más radicales, como la de Paul Wexler, que no representan el consenso lingüístico. Su argumento no depende de ellas: basta con distinguir entre una lengua revitalizada conscientemente y una cadena dialectal que evolucionó históricamente en el mismo territorio.

    La diáspora judía como mosaico histórico

    Si Roma no expulsó en bloque a la población de Palestina, queda por explicar la enorme diáspora judía ya existente en la Antigüedad. La respuesta de la monografía no es monocausal. La diáspora se formó mediante migraciones, conversiones voluntarias, conversiones forzadas y absorción matrimonial de poblaciones locales, con pesos relativos diferentes según el lugar y la época.

    Las conversiones asmoneas demuestran tempranamente que la pertenencia judía podía adquirirse. Durante el mundo grecorromano existieron prosélitos y «temerosos de Dios», aunque la magnitud exacta del proselitismo activo es objeto de debate entre especialistas como Louis Feldman y Martin Goodman.

    La extraordinaria expansión demográfica del judaísmo antiguo —desde una población comparativamente reducida tras la conquista babilónica hasta varios millones de personas durante el período romano— constituye para el paper una fuerte evidencia de que la conversión desempeñó un papel sustancial que el crecimiento natural por sí solo difícilmente puede explicar.

    La monografía examina después casos muy distintos: el reino himyarita de Arabia meridional, las discutidas tradiciones sobre conversiones bereberes, Beta Israel en Etiopía, Bene Israel y Cochin en India, los judíos de Kaifeng en China y las comunidades sefardíes y asquenazíes de Europa. El resultado no es una única genealogía, sino un mosaico de comunidades con historias biológicas y culturales diferentes vinculadas por el judaísmo.

    Dos simplificaciones que el propio paper rechaza:

    1. No es sostenible que todos los judíos modernos desciendan biológicamente de manera lineal y homogénea de los antiguos israelitas.

    2. Tampoco es sostenible afirmar que los judíos modernos no poseen ninguna conexión genética con el antiguo Levante.

    La evidencia muestra, precisamente, una historia de continuidad levantina combinada con grados muy diferentes de mezcla según cada comunidad.

    Las implicaciones historiográficas y políticas

    La monografía no presenta sus conclusiones demográficas como políticamente neutrales. Su punto de partida teórico es explícitamente gramsciano: las narrativas históricas pueden convertirse en mecanismos de hegemonía cuando pasan a funcionar como «sentido común» legitimador de relaciones políticas presentes.

    Desde esta perspectiva, el relato de un pueblo étnicamente continuo expulsado por Roma y «retornado» dos milenios más tarde cumple, según el paper, una función política específica: transforma una colonización moderna en la restauración de una soberanía ancestral. La investigación contrapone ese relato a la historia documentada del sionismo europeo, la Declaración Balfour de 1917, el Mandato británico, la inmigración organizada, la partición de 1947, la Nakba de 1948 y el posterior patrocinio estadounidense de Israel.

    El paper sitúa así al Estado de Israel dentro de la historia moderna del colonialismo de asentamiento y de los intereses geopolíticos occidentales en Oriente Medio, y sostiene que la narrativa bíblico-genealógica opera como uno de sus dispositivos de legitimación cultural.

    Esta interpretación no se presenta como una crítica al judaísmo ni a los judíos como población. La monografía dedica una sección específica a voces judías e israelíes críticas del sionismo —entre ellas Tony Judt, Judith Butler, Norman Finkelstein y los llamados «nuevos historiadores» israelíes— precisamente para distinguir entre judaísmo, identidad judía, historiografía y proyecto político sionista.

    Lo que la monografía considera establecido —y lo que no

    • Consenso robusto: los primeros israelitas surgieron principalmente del sustrato cananeo local, no mediante una conquista exterior de Canaán como la descrita en Josué.
    • Consenso robusto: Roma no llevó a cabo una deportación masiva de toda la población judía de Palestina tras las guerras de los siglos I y II.
    • Consenso robusto según la síntesis del paper: una parte predominante de la población palestina desciende de poblaciones antiguas del Levante que permanecieron en la región y atravesaron sucesivas transformaciones religiosas y lingüísticas.
    • Conclusión bien fundamentada, con matices: las comunidades judías de la diáspora se formaron mediante combinaciones diferentes de ascendencia levantina, migración, conversión y mezcla con poblaciones locales.
    • Conclusión bien fundamentada: la secuencia lingüística cananeo–hebreo–arameo–árabe es compatible con cambios de lengua sin sustitución demográfica general.
    • Conclusión bien fundamentada: judíos y palestinos comparten un profundo sustrato genético levantino; las diferencias actuales reflejan historias posteriores divergentes de permanencia, migración, endogamia, mezcla y deriva genética.
    • Debates abiertos y límites: no existe todavía ADN publicado inequívocamente atribuible a individuos judeanos del Reino de Judá; la magnitud relativa del proselitismo antiguo continúa discutida; las proporciones genéticas dependen de modelos estadísticos y poblaciones de referencia; y algunas cuestiones religiosas e historiográficas, como el alcance de influencias zoroastrianas, permanecen abiertas.

    Conclusión: continuidad bajo la transformación

    La tesis final de la monografía no consiste en imaginar una población palestina biológicamente «pura» ni inmutable. Es prácticamente lo contrario: la continuidad histórica puede coexistir con migraciones, mezclas, cambios religiosos, transformaciones culturales y sustituciones lingüísticas profundas.

    La población del Levante meridional absorbió durante milenios a cananeos, israelitas, judeanos, samaritanos, filisteos y otros grupos. Las conquistas asiria, babilónica, persa, helenística, romana, bizantina y árabe transformaron profundamente las instituciones, religiones y lenguas de la región sin producir, en la mayoría de esos episodios, una sustitución completa de su población.

    Dentro de ese proceso histórico, el paper sostiene que los palestinos contemporáneos representan la principal continuidad demográfica de las poblaciones antiguas que permanecieron en el territorio, incluidos los antiguos judeanos, mientras las poblaciones judías modernas presentan trayectorias heterogéneas: algunas —particularmente las mizrajíes— conservan niveles muy elevados de ascendencia levantina; otras —como los asquenazíes— combinan una ascendencia levantina sustancial con una contribución europea igualmente sustancial.

    Por ello, el estudio rechaza simultáneamente dos extremos: tanto la ficción de una continuidad biológica homogénea y exclusiva entre todos los judíos modernos y los antiguos habitantes de Judea como la afirmación inversa de que los judíos modernos carezcan de raíces levantinas.

    Finalmente, la monografía insiste en una frontera normativa fundamental: la genética no concede derechos territoriales y la proximidad genética no determina quién merece ciudadanía, dignidad, autodeterminación o derechos políticos. Su relevancia aparece cuando una determinada genealogía histórica es utilizada como justificación política. En ese caso, sostiene el autor, las ciencias históricas, arqueológicas, lingüísticas y genómicas tienen legitimidad para someter esa genealogía a examen.

    De este modo, arqueología, historiografía, epigrafía, genética y lingüística convergen en la tesis que organiza toda la investigación: la historia de Palestina es mucho más una historia de continuidad humana bajo transformaciones sucesivas que una historia de expulsión total seguida, dos mil años después, por el retorno de la misma población.

  • La Inflación No Siempre Es Un Fenómeno Monetario ni se manifiesta en todas partes.

    La Inflación No Siempre Es Un Fenómeno Monetario ni se manifiesta en todas partes.

    Más allá de la curva de Phillips — Inflación, cambio tecnológico y plusvalía
    Economía política Oct.–nov. 2025 · 10 min de lectura

    Más allá de la curva de Phillips

    Un estudio con datos estadounidenses de 1968 a 2021 no encuentra una relación inversa significativa de largo plazo entre inflación y desempleo y plantea, desde una perspectiva marxista, que la inflación funciona como un mecanismo de ajuste del salario real mediante el cual los beneficios del cambio tecnológico pueden transformarse en plusvalía relativa.

    La curva de Phillips ocupa desde hace décadas un lugar central en la macroeconomía convencional: la idea de que inflación y desempleo mantienen una relación inversa que condiciona las opciones de política económica. Este estudio somete esa relación a contraste empírico y plantea una explicación alternativa de la inflación desde la economía política marxista.

    Utilizando datos de Estados Unidos para el período 1968–2021, la investigación no encuentra una relación estadísticamente significativa de largo plazo entre inflación y desempleo. En cambio, identifica relaciones relevantes entre los indicadores de cambio tecnológico —aproximados mediante el gasto en investigación y desarrollo (I+D)—, los precios, los salarios reales y la tasa de plusvalía.

    La hipótesis central es que la inflación no debe entenderse únicamente como un desequilibrio entre oferta y demanda ni como un fenómeno puramente monetario. Desde el marco desarrollado en el artículo, funciona también como un mecanismo de ajuste salarial dentro del proceso de acumulación capitalista.

    Qué está realmente en juego con la curva de Phillips

    El artículo reconstruye el desarrollo intelectual de la curva de Phillips: el trabajo de William Phillips de 1958 sobre desempleo y variación de los salarios nominales, y la posterior adaptación de Samuelson y Solow al vínculo entre desempleo e inflación. Esa reconstrucción histórica describe cómo se formuló y consolidó la teoría; no equivale, por sí misma, a conceder que exista una relación económica universal y estable entre ambas variables.

    La pregunta empírica es precisamente si esa relación inversa puede sostenerse frente a los datos. Para Estados Unidos en el período analizado, la respuesta obtenida es negativa: cuando se examinan las relaciones de largo plazo y se introducen controles, no aparece una asociación inversa estadísticamente significativa capaz de sostener el trade-off convencional.

    El alcance exacto de esta conclusión El estudio no necesita afirmar que una sola muestra histórica haya demostrado por sí misma la inexistencia universal de toda posible curva de Phillips. Lo que demuestra es que la relación no aparece de manera significativa en los datos estadounidenses analizados. La investigación funciona así como una primera pieza de un programa empírico más amplio: si se quiere evaluar la pretensión general de existencia de la curva, el análisis debe replicarse en otros períodos, países, estructuras económicas y especificaciones. Esta investigación coloca la primera piedra; el edificio completo exige más evidencia.

    Una estrategia empírica más amplia que una simple correlación

    El estudio combina análisis descriptivo, inferencia bayesiana, herramientas de series temporales y un modelo bayesiano de la tasa de plusvalía. Las distintas técnicas no cumplen la misma función: cada una permite examinar una parte diferente de la estructura propuesta.

    Correlaciones bayesianas

    Se estiman correlaciones ordinarias y parciales de Pearson y Kendall entre indicadores de cambio tecnológico, inflación y desempleo. Las correlaciones parciales permiten controlar variables como el PIB nominal, el PIB real y los salarios reales. La evidencia se evalúa mediante factores bayesianos, utilizando BF > 3 como criterio de evidencia sustancial a favor de una correlación.

    Los resultados no pueden reducirse a la frase “más I+D siempre implica más inflación”. Las correlaciones ordinarias varían según la fuente de I+D y el indicador de precios: aparecen relaciones tanto positivas como negativas. Sin embargo, al introducir controles emergen relaciones positivas particularmente importantes entre el gasto en I+D federal y capitalista y el índice de precios al consumidor.

    También resulta central el papel de los salarios reales: al controlar su efecto, varias correlaciones negativas entre las fuentes de cambio tecnológico y la inflación total dejan de ser estadísticamente significativas. Esto es coherente con la hipótesis de que el salario real ocupa una posición mediadora en el mecanismo estudiado.

    Causalidad de Granger

    Las pruebas de Granger del artículo no se utilizan para afirmar que “el desempleo no causa la inflación”. Su objeto son las relaciones temporales entre los indicadores de cambio tecnológico y los indicadores de precios, empleando uno, dos y tres rezagos.

    Con un rezago se encuentran relaciones estadísticamente significativas entre todos los tipos de indicadores de cambio tecnológico y todos los tipos de indicadores de precios. Además, el promedio de los valores-p es menor cuando los indicadores tecnológicos actúan como variables explicativas que cuando lo hacen los precios. Con dos rezagos, los indicadores de precios explican la I+D capitalista; con tres, vuelve a predominar el cambio tecnológico como determinante temporal de los precios.

    El resultado, por tanto, es más complejo que una causalidad mecánica en un único sentido: existen interacciones y retroalimentaciones, aunque el patrón temporal proporciona evidencia importante a favor del papel del cambio tecnológico.

    Modelos de corrección de errores

    Tras las comprobaciones correspondientes de las propiedades de las series, los modelos de corrección de errores encuentran que el gasto federal en I+D determina estadísticamente la inflación subyacente, el IPC y el IPP; que el gasto capitalista en I+D determina el IPC y el IPP; y que la I+D de otras fuentes determina igualmente diversos indicadores de precios.

    En la dirección contraria, la inflación subyacente aparece como el canal mediante el cual los precios pueden determinar los indicadores de cambio tecnológico. De nuevo, el resultado describe una estructura dinámica con retroalimentaciones, no una flecha causal simplista.

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    Los salarios también cuentan una historia

    El trabajo examina directamente la dinámica de salarios y precios. Las series no poseen la misma estructura probabilística: el crecimiento de los salarios nominales se ajusta a una distribución Gamma, el crecimiento de la inflación total a una distribución Cauchy y el de la inflación subyacente a una distribución logística.

    Esa diferencia importa. Comparar directamente parámetros de distribuciones tan distintas puede inducir a conclusiones incorrectas. Por ello, el artículo utiliza análisis de tendencia-ciclo mediante ondículas de Daubechies, que permiten comparar la dinámica temporal sin imponer una estructura distributiva común.

    Las tendencias obtenidas muestran que los indicadores de precios se encuentran sistemáticamente por encima de los salarios nominales y reales en las comparaciones realizadas. Esto conecta la dinámica inflacionaria con la evolución del poder adquisitivo y prepara el terreno para el mecanismo marxista que constituye el núcleo teórico del artículo.

    El mecanismo marxista: de la innovación al ajuste del salario real

    Cuando un capitalista introduce una innovación tecnológica que eleva la productividad, puede producir mercancías en mejores condiciones que sus competidores y obtener temporalmente una plusvalía extraordinaria: una ventaja derivada de encontrarse por delante de las condiciones productivas medias.

    Pero esa ventaja no puede durar indefinidamente. La competencia impulsa la difusión de la tecnología. Los demás capitalistas adoptan las nuevas técnicas para no quedar rezagados y, a medida que la innovación se generaliza, desaparece la ventaja extraordinaria del pionero.

    Aquí entra el elemento central de la hipótesis. Frente a los aumentos de productividad, la inflación puede operar como mecanismo de ajuste del salario real: los precios aumentan sin que los salarios nominales tengan que reducirse directamente y, si estos no crecen en la misma proporción, disminuye el poder adquisitivo de los trabajadores.

    De esta manera, los beneficios del cambio tecnológico pueden continuar repercutiendo positivamente en la tasa de plusvalía incluso después de que la innovación se haya difundido. El mecanismo no consiste simplemente en que “la inflación absorba una diferencia de costos”. Su elemento distributivo decisivo es la reducción relativa del salario real frente al aumento de productividad.

    Innovación tecnológica
    I+D federal y privada
    →
    Plusvalía extraordinaria
    ventaja temporal
    →
    Difusión tecnológica
    competencia capitalista
    →
    Presión sobre la
    tasa de ganancia
    →
    Inflación
    ajuste del salario real
    →
    Menor poder adquisitivo
    del trabajo
    →
    Plusvalía relativa
    para la clase capitalista
    →
    Acumulación y
    desigualdad
    Fig. 1 — Versión divulgativa del mecanismo desarrollado en el Diagrama 1 del artículo.

    La prueba que conecta tecnología, precios y plusvalía

    Una de las piezas empíricas más importantes del estudio es un modelo lineal generalizado bayesiano objetivo. La variable dependiente es el logaritmo natural de la tasa de plusvalía bruta; como variables explicativas se utilizan el logaritmo del gasto global en I+D y el logaritmo del índice de precios al consumidor.

    49–61 % intervalo de varianza de la tasa de plusvalía bruta explicada por I+D global e IPC
    0,709 mediana del coeficiente del gasto global en I+D
    0,195 mediana del coeficiente del IPC

    El modelo alcanza un R² de 0,55. Al estar formulado en logaritmos, los coeficientes pueden interpretarse como elasticidades. Además, presenta buenos indicadores de validación cruzada y factores de inflación de la varianza de 1,17 para ambas variables explicativas.

    Este resultado es especialmente importante porque enlaza empíricamente tres componentes que la interpretación teórica presenta como relacionados: cambio tecnológico, inflación y tasa de plusvalía. No se trata solo de observar que tecnología y precios se mueven conjuntamente; ambos contienen información sustancial para explicar la variación de la plusvalía bruta.

    · · ·

    Qué sostiene realmente el artículo sobre la inflación

    La interpretación marxista propuesta considera la inflación como parte de la lucha distributiva entre capital y trabajo. Cuando el incremento de los precios reduce los salarios reales, los aumentos de productividad pueden beneficiar principalmente al capital mediante un aumento de la tasa de plusvalía.

    Desde esta perspectiva, la inflación desempeña una función sistémica: contribuye a transformar los efectos temporales de la plusvalía extraordinaria en plusvalía relativa para el conjunto de la clase capitalista, preservando los beneficios de la innovación incluso después de que las nuevas tecnologías se hayan generalizado.

    La inflación aparece así no como un mero accidente monetario, sino como un mecanismo vinculado a la acumulación capitalista, al ajuste de los salarios reales y a la distribución del ingreso entre capital y trabajo.

    Esto tampoco implica negar que las variables monetarias puedan desempeñar un papel. La tesis más precisa es que reducir la inflación a un fenómeno puramente monetario resulta insuficiente para explicar las relaciones empíricas y distributivas estudiadas.

    Lo que el artículo no pretende haber terminado

    El trabajo delimita expresamente sus propias fronteras. La investigación utiliza únicamente datos de Estados Unidos y cubre el período 1968–2021. Por ello, sus resultados no deben presentarse como si una sola investigación hubiese agotado la demostración histórica de la inexistencia de la curva de Phillips en toda economía, época o contexto.

    Pero esta limitación no neutraliza el hallazgo. Si una relación presentada durante décadas como pieza fundamental de la teoría macroeconómica no aparece en una serie estadounidense extensa y bajo una estrategia estadística amplia, existe una razón sustantiva para cuestionar su generalidad y seguir sometiéndola a prueba.

    La primera pieza del rompecabezas La conclusión adecuada no es “la curva queda universalmente refutada con una sola muestra”, pero tampoco “quizá la curva siga siendo válida y este resultado sea una anomalía”. El estudio aporta una primera pieza empírica dentro de un problema más grande. Para completar el rompecabezas hace falta repetir este tipo de investigación en más países, períodos históricos y estructuras económicas. Cada nueva replicación permitirá evaluar hasta dónde puede sostenerse —o desmontarse— la pretensión general de una relación inversa entre inflación y desempleo.

    Las limitaciones importan, pero también indican por dónde continuar

    El gasto en I+D como proporción del PIB es una aproximación al cambio tecnológico, no una medición exhaustiva. No captura plenamente los spillovers tecnológicos, las transferencias internacionales de tecnología, las innovaciones organizacionales, el aprendizaje por la práctica, las mejoras incrementales no formalizadas ni toda la adopción creativa de tecnologías ya existentes.

    Al mismo tiempo, el artículo defiende su utilización porque ofrece series largas, comparables y metodológicamente estandarizadas y porque existe una relación bien documentada entre I+D y medidas posteriores de productividad. Precisamente porque omite formas reales de cambio tecnológico, el indicador puede interpretarse como una cota inferior conservadora del cambio tecnológico total.

    El propio estudio señala además que las relaciones encontradas son complejas y pueden estar afectadas por variables no incorporadas al análisis. También reconoce que, aunque el núcleo teórico queda delineado y sometido a verificación econométrica, todavía debe conectarse con otros componentes de la teoría marxista, como los ciclos económicos y la tendencia decreciente de la tasa media de ganancia.

    ¿Y qué implica todo esto para la política económica?

    Aquí conviene no atribuirle al artículo conclusiones que todavía no desarrolla. El trabajo no presenta una teoría acabada de política monetaria ni concluye, por ejemplo, que una determinada decisión sobre tasas de interés sea simplemente “tratar el síntoma y no la enfermedad”.

    En cambio, señala explícitamente esas preguntas como una línea de trabajo pendiente: deben desarrollarse las implicaciones tanto para la organización sindical de los trabajadores como para los hacedores de política económica, y debe examinarse la relación de la teoría propuesta con las políticas monetarias contemporáneas, particularmente los regímenes de metas de inflación.

    La consecuencia inmediata del artículo es, por tanto, anterior a cualquier receta: si la inflación posee una dimensión estructural ligada al cambio tecnológico, los salarios reales, la plusvalía y la distribución del ingreso, entonces una teoría que pretenda explicarla exclusivamente mediante variables monetarias deja fuera una parte esencial del fenómeno.

    · · ·

    Más allá de la curva

    La contribución del estudio puede condensarse en tres resultados: no encuentra una relación estadísticamente significativa de largo plazo entre inflación y desempleo para Estados Unidos durante el período estudiado; encuentra evidencia de relaciones relevantes entre cambio tecnológico e inflación; y obtiene resultados consistentes con la hipótesis de que la inflación reduce los salarios reales y permite que las ganancias de productividad repercutan en la tasa de plusvalía.

    La importancia del argumento no reside simplemente en sustituir una correlación por otra. El cambio de perspectiva es más profundo: pasa de tratar la inflación como un problema aislado de precios a situarla dentro de la reproducción y acumulación del capital y de la disputa por la distribución del valor producido.

    En ese marco, la pregunta deja de ser únicamente por qué suben los precios. También pasa a ser: ¿qué ocurre con los beneficios de las mejoras tecnológicas cuando se generalizan? ¿Cómo se distribuyen esos incrementos de productividad entre capital y trabajo? ¿Qué función desempeña la variación del salario real en ese proceso?

    Son esas relaciones —y no una simple sustitución mecánica entre inflación y desempleo— las que el artículo propone situar en el centro del análisis.

  • VENTAJA ABSOLUTA VS. VENTAJA COMPARATIVA: UNA COMPARACIÓN MULTIDIMENSIONAL

    VENTAJA ABSOLUTA VS. VENTAJA COMPARATIVA: UNA COMPARACIÓN MULTIDIMENSIONAL

    Teoría del comercio · Econometría · Política económica

    ¿Y si David Ricardo estaba equivocado?
    Un nuevo desafío econométrico a la ventaja comparativa

    Basado en: Gómez Julián, J. M. (2025). “Teorías del comercio internacional versus resultados de los tratados comerciales.” Revista Cubana de Economía Internacional, 12(1), 36–57. Leer el artículo original

    La mayoría de las personas que han llevado un curso introductorio de economía se han encontrado con una idea engañosamente sencilla: los países deberían especializarse en aquello que hacen relativamente mejor, incluso si otro país es mejor produciendo todo. Esta es la doctrina de la ventaja comparativa, atribuida en gran medida al trabajo de David Ricardo de comienzos del siglo XIX sobre el comercio entre Inglaterra y Portugal. Se ha convertido en una de las justificaciones más citadas del libre comercio y de la arquitectura de los tratados comerciales modernos.

    Un artículo de 2025 de Juan Manuel Gómez Julián, publicado en la Revista Cubana de Economía Internacional, plantea una pregunta provocadora: ¿los datos reales de los tratados comerciales respaldan la ventaja comparativa, o apuntan de nuevo hacia la idea más antigua y sencilla de la ventaja absoluta? Su respuesta, alcanzada mediante una combinación de análisis histórico, razonamiento matemático y modelización econométrica moderna, probablemente incomode buena parte del pensamiento convencional sobre política comercial.

    Las dos ideas en competencia, explicadas en lenguaje sencillo

    Antes de entrar en la contribución del artículo, conviene dejar absolutamente claro qué está en juego. Imaginemos dos países:

    • País A puede producir tanto trigo como acero de manera más eficiente —más rápido, más barato y utilizando menos recursos— que el País B.
    • País B es menos eficiente en la producción de ambos bienes.

    La ventaja absoluta (Adam Smith, 1776) sostiene: el País A es sencillamente mejor en ambos bienes. El País B no tiene ninguna razón evidente para competir directamente con él, y el comercio entre ambos estará condicionado por la magnitud de la diferencia en sus capacidades productivas.

    La ventaja comparativa (David Ricardo, 1817) responde: un momento; aunque el País A sea mejor en ambos bienes, es proporcionalmente mejor produciendo acero que trigo. El País B, aunque sea peor en todo, es relativamente menos malo produciendo trigo. Por tanto, si el País A se concentra en el acero y el País B en el trigo, y ambos comercian, los dos terminan beneficiándose. La superioridad absoluta no importa; lo que importa es la proporción entre las eficiencias dentro de cada país.

    La idea es elegante. Pero también es, como sostiene Gómez Julián, sorprendentemente frágil cuando se contrasta con datos del mundo real.

    Lo que realmente hace el artículo

    Gómez Julián aborda la cuestión desde tres ángulos complementarios, lo que proporciona al artículo una amplitud metodológica poco habitual.

    1. Generalización matemática

    En primer lugar, examina hasta qué punto cada teoría se sostiene cuando se la lleva matemáticamente más lejos; es decir, cuando se pregunta si su lógica continúa siendo válida bajo supuestos más generales y realistas que los modelos de manual originales de dos países y dos bienes. Según encuentra, la ventaja comparativa depende de un conjunto estrecho de supuestos —tecnologías idénticas en determinados aspectos, costos constantes, ausencia de costos de transporte y pleno empleo— que tienden a desmoronarse cuando el modelo se vuelve más realista. La ventaja absoluta, por el contrario, mantiene su coherencia bajo una gama más amplia de condiciones.

    2. Contexto histórico

    En segundo lugar, el artículo reconstruye la historia intelectual del problema. Ricardo desarrolló la ventaja comparativa en un mundo en el que la naturaleza de la producción era fundamentalmente distinta de la actual economía globalizada e intensiva en tecnología. El autor sostiene que la teoría fue producto de su época: útil como experimento mental, pero no como guía fiable para la política comercial moderna, especialmente cuando la brecha tecnológica entre los socios comerciales es muy amplia.

    3. Evidencia econométrica

    Es aquí donde el artículo realiza su contribución más distintiva. Gómez Julián utiliza dos familias de modelos estadísticos para comprobar cuál de las dos teorías explica mejor los resultados reales de los tratados comerciales:

    • Modelos de Equilibrio General Computable (EGC) — modelos de simulación a gran escala que intentan representar la economía completa, sector por sector, y posteriormente simulan qué ocurre cuando un tratado comercial modifica aranceles, cuotas o condiciones de acceso a los mercados. Son ampliamente utilizados por instituciones como el Banco Mundial y la OMC.
    • Modelos Lineales Generalizados (GLM) bayesianos objetivos — un enfoque estadístico moderno que emplea inferencia bayesiana —actualizando las creencias mediante los datos— con un mínimo de supuestos subjetivos (priores “objetivos”). Esto permite que los datos hablen con mayor libertad, sin imponer fuertes ideas preconcebidas acerca de cuál “debería” ser la respuesta.

    Los resultados combinados apuntan en la misma dirección: los resultados comerciales entre países con asimetrías tecnológicas significativas son explicados mejor por la ventaja absoluta que por la ventaja comparativa.

    ¿Qué significa esto en la práctica?

    Las implicaciones prácticas son importantes y van a contracorriente de las recomendaciones dominantes en materia de política comercial durante las últimas décadas.

    Si la ventaja comparativa es el enfoque correcto, entonces el libre comercio entre cualesquiera dos países —ricos o pobres, tecnológicamente avanzados o no— resulta mutuamente beneficioso casi por definición. La recomendación de política económica es sencilla: liberalizar, firmar acuerdos y reducir barreras.

    Pero si la ventaja absoluta constituye un modelo mejor, entonces la estructura del acuerdo importa enormemente. Un tratado comercial entre un país altamente industrializado y otro predominantemente agrícola no es intrínsecamente beneficioso para ambas partes. Puede encerrar al país menos desarrollado en exportaciones de bajo valor agregado mientras inunda sus mercados con bienes manufacturados que desplazan a la industria local. Las asimetrías tecnológicas y salariales entre los firmantes pasan entonces a ocupar un lugar central, en lugar de constituir una consideración secundaria.

    En otras palabras, los resultados de Gómez Julián sugieren que los tratados comerciales deberían diseñarse prestando una atención deliberada a los desequilibrios de poder y a las capacidades productivas de las partes involucradas, en lugar de firmarse simplemente bajo el supuesto de que todo comercio es necesariamente beneficioso.

    Por qué esto importa más allá de la economía

    Si sos politólogo, analista de políticas públicas o simplemente alguien que sigue la geopolítica, este debate está lejos de ser meramente académico. Los tratados comerciales se encuentran entre los instrumentos más importantes de la política exterior y de la estrategia económica interna. Moldean la política industrial, los mercados laborales, los patrones migratorios e incluso las alianzas geopolíticas.

    La cuestión de si un tratado comercial es “justo” o “beneficioso” depende de la teoría económica utilizada para evaluarlo. Si la teoría dominante es incorrecta —o, como mínimo, incompleta—, décadas de recomendaciones en materia de política comercial podrían haber subestimado sistemáticamente los riesgos de la liberalización entre socios desiguales.

    Esto no significa que el proteccionismo sea la respuesta. Pero sí significa que los términos de la relación importan. Un tratado comercial que tome en consideración las brechas tecnológicas, incluya disposiciones para la transferencia de tecnología e incorpore mecanismos de ajuste es un instrumento muy distinto de uno que simplemente elimine los aranceles entre economías desiguales y dé el asunto por terminado.

    Referencia: Gómez Julián, J. M. (2025). Teorías del comercio internacional versus resultados de los tratados comerciales: ¿ventaja absoluta o comparativa? Revista Cubana de Economía Internacional, 12(1), 36–57. https://revistas.uh.cu/rcei/article/view/11142

  • ¿Tienen las Ciencias Sociales el Mismo Estatus Científico que las Ciencias Naturales?

    ¿Tienen las Ciencias Sociales el Mismo Estatus Científico que las Ciencias Naturales?

  • Marx, Engels y la Paradoja del Valor C

    Marx, Engels y la Paradoja del Valor C

    Por qué una ameba tiene 200 veces más ADN que tú — Una mirada filosófica a la paradoja del valor C
    Divulgación · Filosofía de la Ciencia · Biología Molecular

    La paradoja del valor C:

    ¿Por qué una ameba tiene 200 veces más ADN que tú?

    Un filósofo sostiene que la forma en que contamos los genes está mal planteada y propone una corrección dialéctica informada por la mecánica cuántica.

    Entrada de blog 2025
    ~ 9 min de lectura

    Imagina que te entregan dos libros. Uno es una novela breve; el otro, una enciclopedia del tamaño de una maleta. Intuitivamente, supondrías que la enciclopedia contiene más información. Ahora imagina que la novela resulta contener las instrucciones para construir un ser humano completo, mientras que el enorme volumen apenas describe cómo ser una ameba unicelular. Bienvenido a la paradoja del valor C —uno de los enigmas más persistentes de la biología moderna— y a un artículo reciente que propone una manera verdaderamente inusual de pensarla.

    El artículo en cuestión es “Outlining a Dialectical Hypothesis on the C-Value Paradox in the Light of Quantum Chemistry”, del filósofo José Mauricio Gómez Julián, publicado en el archivo Pitt Philosophy of Science (disponible aquí). No es un artículo típico de biología. Se mueve con fluidez entre la lógica hegeliana, la mecánica cuántica, los elementos genéticos egoístas y las matemáticas de cómo medimos conjuntos. Si eso suena intimidante, no te preocupes: al final de esta entrada verás por qué el argumento importa, incluso si nunca has abierto un libro de biología.

    1. El problema: más ADN, pero no más complejidad

    Empecemos por lo básico. Cada célula viva contiene una copia completa del ADN del organismo: su genoma. Los biólogos miden el tamaño del genoma en pares de bases (pb) o, por comodidad, en megabases (Mb), donde 1 Mb = un millón de pares de bases. Esta medida se denomina valor C.

    En los procariotas (bacterias y arqueas, las formas de vida más simples, sin núcleo celular), la relación es bastante intuitiva: genoma más grande, más genes y, hasta cierto punto, un organismo más complejo. Pero cuando pasamos a los eucariotas (desde las levaduras hasta los seres humanos, cuyas células contienen núcleo), la intuición se derrumba.

    Algunas cifras sorprendentes
    Organismo Tamaño del genoma (Mb) Número de genes (aprox.)
    Levadura12~6,000
    Mosca de la fruta180~14,000
    Ser humano3,400~20,000–25,000
    Cebolla18,000—
    Ameba (A. dubia)686,000—

    Fuentes: Latorre & Silva (2013); Pray (2022).

    Una ameba unicelular contiene aproximadamente 200 veces más ADN que un ser humano. Una cebolla necesita alrededor de cinco veces más ADN que nosotros. Los anfibios, como grupo, muestran variaciones en el tamaño del genoma de hasta 91 veces. Como señala el artículo, citando a Latorre y Silva, «es difícil creer que esto pueda reflejar variaciones de casi 100 veces en el número de genes necesarios para dar origen a los anfibios correspondientes».

    Tampoco se trata simplemente de cuántos genes hay. Incluso el recuento bruto de genes codificantes de proteínas no sigue bien la complejidad: un pez globo tiene aproximadamente el mismo número que un ser humano (~35,000), y la planta de arroz tiene más (~51,000). La desconexión entre el tamaño del genoma, el número de genes y la complejidad del organismo es la paradoja del valor C.

    2. ¿Por qué debería importarle a alguien fuera de la biología?

    Si eres economista, politólogo o matemático, quizá te preguntes qué tienen que ver las amebas con tu trabajo. La respuesta no está en los detalles biológicos, sino en el tipo de razonamiento que emplea el artículo. Gómez Julián plantea un argumento sobre cómo medimos la complejidad y, en particular, por qué nuestras herramientas estándar de conteo y medición fallan cuando el sistema que estudiamos es fundamentalmente no lineal.

    Este problema aparece en todas partes: en los mercados financieros (donde pequeños choques se propagan de forma impredecible), en los sistemas políticos (donde un solo acontecimiento puede transformar un orden entero) y en la ecología (donde las especies interactúan en redes, no en cadenas). En el fondo, la paradoja del valor C es un caso de estudio sobre lo que ocurre cuando se intenta imponer un marco contable lineal a una realidad no lineal.

    3. La filosofía: ¿qué significa aquí «dialéctico»?

    La columna vertebral filosófica del artículo proviene del materialismo dialéctico, una tradición con raíces en Hegel y desarrollada por Marx, Engels y posteriormente por filósofos soviéticos. Para quienes no estén familiarizados con el término, la idea esencial puede expresarse así:

    Las cosas no son únicamente lo que son en su estado actual de desarrollo, sino también su potencial.

    En este marco, la realidad es una totalidad: no solo lo que existe actualmente, sino también lo que podría existir, lo que está llegando a ser y lo que está siendo aniquilado. El concepto de «contradicción» es central, pero no en el sentido coloquial de un error lógico. Una contradicción dialéctica significa que cualquier cosa compleja contiene tendencias opuestas de desarrollo que son simultáneamente complementarias y mutuamente excluyentes. Estas tendencias pueden ser no antagónicas (estables y coexistentes) o antagónicas (desestabilizadoras y, en última instancia, capaces de obligar al sistema a transformarse en algo cualitativamente nuevo).

    Gómez Julián establece un paralelismo explícito entre esta noción filosófica y el principio de complementariedad de Bohr en mecánica cuántica: para comprender plenamente un fenómeno cuántico se necesita tanto la descripción ondulatoria como la descripción corpuscular, aunque ambas sean mutuamente excluyentes. El artículo sostiene que esto no es meramente una analogía, sino que refleja una estructura lógica más profunda compartida por la física, la química y la biología.

    Para quienes tengan formación en economía, el paralelismo con el razonamiento dialéctico en economía política es directo. Así como una mercancía es simultáneamente valor de uso y valor de cambio —y no puede comprenderse examinando solo uno de esos aspectos—, un gen es simultáneamente una estructura física (una secuencia de ADN) y un agente funcional (portador de información, elemento regulador o replicador «egoísta»). Reducirlo a una sola dimensión es precisamente lo que genera la paradoja.

    4. El núcleo matemático: por qué falla el conteo lineal

    Llegamos ahora a lo que interesará a matemáticos y econometristas. El artículo formula una afirmación matemática precisa: las herramientas que utilizamos para contar genes presuponen linealidad, pero el sistema genético es no lineal.

    Formalmente, una función φ se denomina sigma-aditiva (o numerablemente aditiva) si la medida de una unión de conjuntos disjuntos es igual a la suma de las medidas de cada conjunto. Este es el fundamento estándar de la teoría de la probabilidad y de la teoría de la medida: los axiomas de Kolmogórov en los que se apoya todo estadístico y econometrista.

    Una función subaditiva, en cambio, solo exige que la medida de la unión sea menor o igual que la suma de las partes. Las funciones aditivas son un caso particular de las subaditivas. En genética, cuando se utiliza un modelo aditivo se está suponiendo una relación perfectamente lineal entre el número de copias de un alelo y los rasgos del organismo: sin dominancia, sin interacción y sin epistasis. Como mostraron Huang y Mackay (2016), esta suposición es empíricamente inadecuada para la mayoría de los rasgos cuantitativos.

    El argumento de Gómez Julián es que contar genes mediante funciones sigma-aditivas trata implícitamente el genoma como un sistema lineal: más genes = proporcionalmente más complejidad. Pero la evidencia muestra que esto es falso. La complejidad surge de cómo interactúan los genes, no de cuántos hay. Por lo tanto, la propia función de conteo debe cambiar.

    5. ¿Qué genera realmente la complejidad? Ocho factores

    El artículo propone que cualquier relación significativa entre el número de genes y la complejidad del organismo debe tener en cuenta ocho aspectos clave de los procesos moleculares subyacentes. Aquí están, expresados en términos sencillos:

    1. ¿Qué tipo de información está codificada? — No todos los genes contienen el mismo tipo de instrucción. Algunos codifican proteínas estructurales; otros regulan cuándo y dónde se producen esas proteínas.
    2. ¿Qué sistema de codificación se utiliza? — El «lenguaje» del genoma no es uniforme; distintas regiones operan bajo reglas de codificación diferentes.
    3. ¿Deberíamos asignar un mayor peso a los genes codificantes de proteínas? — Los genes codificantes de proteínas constituyen apenas alrededor del 1,5 % del genoma humano. ¿Debería contar igual el 98,5 % restante?
    4. ¿Qué tipo de transcripción ocurre? — Mediante el splicing alternativo, un solo gen puede producir múltiples proteínas diferentes. Los seres humanos podrían producir más de 500,000 proteínas distintas a partir de solo ~20,000 genes. El proceso no es uno a uno.
    5. El ADN es un sistema dinámico no lineal. — La doble hélice no se comporta como una cadena lineal simple. Los investigadores la modelan mediante hamiltonianos no lineales al menos desde la década de 1980, y a lo largo de la cadena pueden propagarse ondas conformacionales solitarias (solitones).
    6. ¿Qué tipo de gen está involucrado? — Existen genes codificantes de proteínas, genes de ARN, secuencias reguladoras, elementos transponibles y otros. No todos contribuyen a la «complejidad» de la misma manera.
    7. ¿Qué papel desempeñan los «genes negativos»? — Esta es una de las contribuciones más distintivas del artículo. Gómez Julián rebautiza los llamados «genes egoístas» como «genes negativos», tomando prestado de la filosofía dialéctica el concepto de negatividad. Son elementos genéticos (como los transposones) que se replican en beneficio propio, aunque sean dañinos o neutrales para el organismo. Existen en un estado de unidad y lucha con los genes «ordinarios» del organismo, y este conflicto es, según Werren (2011), «un importante motor del cambio y la innovación evolutivos».
    8. ¿Qué sucede durante la transcripción y en torno a ella? — Es el momento en que la doble hélice del ADN se desenrolla y quedan expuestas hebras individuales. Es el punto de máxima vulnerabilidad y máximo potencial creativo: aquí tienen lugar la edición del ADN, el trans-splicing y el quimerismo en tándem. Según el artículo, la fuente de la complejidad no lineal se concentra en esta fase.

    Si estos ocho factores pudieran incorporarse a un nuevo tipo de función de conteo —una que capte las interacciones no lineales, la regulación génica y la interacción dialéctica entre genes «positivos» y «negativos»—, la paradoja podría disolverse. El tamaño del genoma y el número de genes corresponderían entonces, al menos aproximadamente, con la complejidad del organismo.

    6. La química cuántica entra en escena

    Quizá te preguntes: ¿dónde encaja la mecánica cuántica en todo esto? La respuesta del artículo es que los enlaces covalentes que mantienen unido el ADN son fenómenos de naturaleza cuántico-mecánica. Ya en la década de 1920, Heitler y London mostraron que los enlaces covalentes pueden entenderse mediante la ecuación de Schrödinger. Los nucleótidos de cada hebra de ADN están unidos por fuertes enlaces covalentes, de modo que la dinámica de la hebra —su rigidez, su desenrollamiento y sus cambios conformacionales— está regida, en última instancia, por la mecánica cuántica.

    En la práctica, resolver la ecuación de Schrödinger completa para una molécula tan grande como el ADN supone un desafío computacional enorme. Pero se están produciendo avances. El artículo destaca tres progresos recientes:

    Progreso computacional

    Las soluciones analíticas y numéricas del modelo de ADN de Peyrard-Bishop (un modelo no lineal de la dinámica del ADN) muestran actualmente una fuerte convergencia (Al et al., 2020). Se han encontrado soluciones tipo kink y soluciones localizadas para la versión helicoidal del mismo modelo, que podrían servir como herramientas para modelar la transcripción de ADN a ARN (Zdravković et al., 2019). Además, el recocido cuántico se ha aplicado al ensamblaje de novo de genomas, resolviendo el problema combinatorio de unir fragmentos de ADN mediante optimización cuántica e inspirada en la computación cuántica (Boev et al., 2021).

    Son pasos iniciales, pero sugieren que las barreras computacionales para modelar el ADN como un sistema no lineal y cuántico-mecánico no son permanentes. La computación cuántica podría hacer viable en el futuro el análisis de moléculas grandes basado en la ecuación de Schrödinger.

    7. El panorama más amplio: un universo autodidacta

    En este punto, el artículo realiza su movimiento filosófico más ambicioso. Basándose en la investigación de Alexander et al. (2021), Gómez Julián describe un universo autoorganizado, determinista, históricamente determinado y autodidacta: uno que «evoluciona aprendiendo de manera autodidacta sus propias leyes», aplicando a escala cosmológica un proceso físicamente equivalente a la selección natural biológica. Desde esta perspectiva, el universo es un sistema que incorpora nuevas no linealidades a sí mismo con el paso del tiempo, una suerte de incremento espontáneo de la complejidad.

    Esto se vincula con el concepto de emergencia: la aparición espontánea de nueva información (nuevas estructuras, nuevos comportamientos) como resultado de la dinámica interna de un sistema. Las propias leyes de la física podrían estar sometidas a leyes de orden superior, del mismo modo que una lógica de cierto orden está sujeta a las reglas de una lógica de orden superior.

    Para la paradoja del valor C, la implicación es la siguiente: no se pueden comprender las partes (los genes) sin comprender el todo (el organismo y su historia evolutiva), ni se puede comprender el todo sin entender cómo emergió de las partes. La verdad, como diría Hegel, está en la totalidad.

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    8. Entonces, ¿cómo sería realmente una solución?

    Gómez Julián se cuida de señalar que su artículo es una guía, no una solución. Propone construir una «función de conteo génico libre de paradoja» (PFGCF): un nuevo objeto matemático que sustituiría el conteo sigma-aditivo simple por algo capaz de captar:

    • Las interacciones génicas no lineales
    • El papel del splicing alternativo y de los elementos reguladores
    • La interacción dialéctica entre los genes ordinarios y los genes «negativos» (egoístas)
    • Las propiedades cuántico-mecánicas de la estructura del ADN
    • Lo que sucede durante la transcripción y en torno a ella

    Esta función quizá ni siquiera sea una única función, sino una familia de funciones, cada una destinada a captar distintos aspectos de la complejidad genómica. Su construcción requerirá, según sostiene el artículo, «filósofos, químicos, genetistas y físicos, así como el uso de equipos computacionales de alta capacidad».

    Se trata, en palabras del propio autor, de una «especulación legítima»: fundamentada en ciencia establecida, pero aún no verificada experimentalmente. El valor del artículo reside en identificar qué factores importan y qué tipo de matemáticas se necesitan, más que en ofrecer un modelo terminado.

    9. Por qué importa este artículo (aunque no seas biólogo)

    Volvamos a la pregunta de por qué esto debería importarle a alguien que no sea biólogo. Hay tres razones:

    El todo es más que la suma de sus partes, y las herramientas que utilizamos para contar las partes deben reflejarlo.

    Primero, el artículo es un caso de estudio de pensamiento interdisciplinario. Entreteje filosofía, matemáticas, química y biología de una manera poco común en cualquier disciplina. Se esté o no de acuerdo con su marco materialista-dialéctico, el intento de tender un puente entre Hegel y la química cuántica resulta intelectualmente estimulante.

    Segundo, pone de relieve un problema metodológico general: cuando las herramientas lineales fallan, ¿qué las sustituye? Los economistas se enfrentan a esto cuando el PIB no capta el bienestar; los politólogos, cuando el recuento de votos no capta la salud democrática; y los matemáticos, cada vez que la teoría de la medida se encuentra con la complejidad del mundo real. En el fondo, el llamado del artículo a crear nuevas funciones de conteo es un llamado a desarrollar nuevas matemáticas.

    Tercero, nos recuerda que las paradojas son productivas. La paradoja del valor C existe desde hace décadas y no ha sido resuelta, pero ha obligado a los biólogos a descubrir el splicing alternativo, los elementos transponibles, el ARN no codificante y la regulación epigenética. La paradoja nunca fue un callejón sin salida; fue una señal que apuntaba hacia verdades más profundas. Es una lección que cualquier disciplina puede aprovechar.

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    Puedes leer el artículo completo de José Mauricio Gómez Julián en PhilSci Archive: https://philsci-archive.pitt.edu/24513/

  • Física Teórica y Sobre Por Qué Un Huevo Roto Jamás Vuelve a su Estado Original

    Física Teórica y Sobre Por Qué Un Huevo Roto Jamás Vuelve a su Estado Original

    Por qué los huevos rotos no se recomponen — Una nueva física de la historia, la dirección y el propósito
    Física • Filosofía • Fundamentos

    Por qué los huevos rotos no se recomponen

    Un filósofo sostiene que la historia, y no la mecánica, es la gramática más profunda del mundo físico — y que la propia materia persigue la estabilidad.

    Basado en un artículo de José Mauricio Gómez Julián ~9 min de lectura

    ¿Por qué un huevo roto nunca vuelve a recomponerse por sí solo? Todas las leyes que gobiernan el movimiento de sus átomos son perfectamente reversibles: si reproducimos la película hacia atrás, nada en las matemáticas protesta. Y, sin embargo, en el mundo real, los huevos rotos permanecen rotos. Esta brecha entre lo que permiten nuestras ecuaciones y lo que realmente hace la naturaleza ha perseguido a la física durante más de un siglo. Un nuevo artículo de la Universidad de Costa Rica propone una respuesta tan audaz filosóficamente como precisa matemáticamente.

    La paradoja que no desaparece

    En la década de 1870, el físico austríaco Josef Loschmidt cuestionó la explicación estadística de Ludwig Boltzmann sobre la segunda ley de la termodinámica. Su objeción era devastadoramente simple: si las ecuaciones del movimiento funcionan igual hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, ¿cómo puede la entropía —el desorden— aumentar siempre? Esta es la paradoja de Loschmidt, situada en la intersección entre la termodinámica, la mecánica cuántica y la filosofía de la ciencia.

    Los físicos han propuesto muchas respuestas parciales. Algunas apelan a la improbabilidad estadística de la reversión (hay astronómicamente más estados desordenados que ordenados). Otras recurren a condiciones de frontera cosmológicas: el universo simplemente habría comenzado en un estado muy especial de baja entropía. Trabajos más recientes, citados en este artículo, recurren a la teoría de la información y al principio de Landauer (la idea de que borrar información tiene un costo físico mínimo).

    Pero el autor —José Mauricio Gómez Julián, desde la Universidad de Costa Rica— considera insuficientes todas estas soluciones. Su tesis central es provocadora: la paradoja no está en la naturaleza. Está en nuestros modelos. Construimos teorías fundamentalmente ahistóricas y luego nos sorprendemos cuando el mundo real —que es fundamentalmente histórico— no las obedece. El problema, sostiene, no es que la realidad se comporte mal. Es que nuestras teorías se niegan a recordar.

    El giro central

    En lugar de preguntar «¿Por qué el mundo macroscópico es irreversible?», el artículo reformula por completo la cuestión: «¿Por qué insistimos en construir modelos reversibles y luego llamamos paradoja a la irreversibilidad?»

    El motor filosófico: el materialismo dialéctico

    El artículo se fundamenta en el materialismo dialéctico, una tradición filosófica arraigada en Marx y Engels, desarrollada previamente por Hegel en su forma idealista y posteriormente por físicos soviéticos como Blokhintsev y Rosental. Si esto suena inusual para un artículo de física, el autor diría que precisamente ahí está el punto.

    El materialismo dialéctico sostiene que la realidad está constituida por materia en movimiento, que las contradicciones no son fallas de nuestro pensamiento sino rasgos del mundo, y que los cambios cuantitativos terminan produciendo saltos cualitativos. También insiste en una distinción que la física moderna ha tendido a confundir:

    • Epistemología — lo que podemos conocer y medir (nuestras limitaciones como observadores).
    • Ontología — lo que realmente existe en el mundo, independientemente de nuestra capacidad para observarlo.

    Esta distinción resulta ser la herramienta más incisiva del artículo. Cuando la mecánica cuántica afirma que la posición de una partícula es «incierta», el autor pregunta: ¿esa incertidumbre es una característica de la realidad (ontología) o una característica de nuestro conocimiento (epistemología)? Su respuesta es matizada y tiene consecuencias importantes. La propia ecuación de Schrödinger es plenamente determinista: si se le proporciona un estado inicial y un hamiltoniano, predecirá la función de onda futura con perfecta precisión. La aleatoriedad aparece únicamente cuando intentamos medir, cuando el sistema cuántico entra en contacto con nuestros instrumentos macroscópicos.

    En otras palabras, la probabilidad en la mecánica cuántica es un recurso epistemológico —una poderosa herramienta para manejar la complejidad y el conocimiento incompleto—, no una afirmación de que la realidad misma sea fundamentalmente aleatoria. Esto no significa que la mecánica cuántica esté equivocada. Significa que su carácter probabilístico nos habla de nosotros, no del universo.

    El autor procura, sin embargo, distinguir esto del determinismo laplaciano clásico. El principio de incertidumbre de Heisenberg, sostiene, sí es ontológico: refleja características estructurales genuinas de la realidad (la complementariedad entre posición y momento). Por tanto, el mundo es determinista en un sentido profundo, pero no en el sentido ingenuo de un mecanismo de relojería. Es determinista del modo en que lo es un sistema complejo y dependiente de la trayectoria: restringido, estructurado y regido por leyes, pero demasiado intrincado para que ningún observador pueda predecirlo por completo.

    Cuando el terreno contradice al mapa, confía en el terreno

    Dependencia de la trayectoria: la historia antes que el tiempo

    Aquí es donde el artículo realiza su movimiento conceptual más original. El autor sostiene que la dependencia de la trayectoria es más fundamental que el tiempo mismo.

    ¿Qué significa esto? En los sistemas complejos —economías, ecosistemas, organismos vivos—, el estado actual no depende únicamente de las condiciones presentes, sino de toda la secuencia de acontecimientos que condujo hasta él. Una economía con el mismo PIB, población y tecnología que otra puede comportarse de manera muy distinta porque sus instituciones, crisis y decisiones de política siguieron una trayectoria histórica diferente. El artículo sostiene que esto no es solo una característica de los sistemas complejos. Es una característica de toda la realidad física, a todas las escalas.

    En este marco, el tiempo se replantea. No es un parámetro de fondo a través del cual suceden las cosas (como en la mecánica newtoniana), ni una dimensión entretejida en el espacio-tiempo (como en la relatividad), sino una estructura que registra las transformaciones materiales: una especie de memoria universal. El espacio y el tiempo coemergen como el tejido necesario para que la materia se desarrolle y preserve su trayectoria evolutiva.

    El autor remonta esta idea a la filosofía de la naturaleza de Hegel (publicada décadas antes de la relatividad de Einstein), donde lugar, espacio y tiempo se entienden como una unidad, y donde el movimiento —y, por tanto, la materia— surge de su contradicción. El pasaje es llamativo:

    El lugar es singularidad espacial… Este perecer y regenerarse del espacio en el tiempo y del tiempo en el espacio… es el movimiento. Este devenir… es la unidad inmediata, idéntica y existente del espacio y el tiempo: es la materia.
    — Hegel, Enciclopedia de las ciencias filosóficas

    Si la dependencia de la trayectoria es fundamental, entonces la irreversibilidad no es algo que deba explicarse, sino algo que debe asumirse, del mismo modo que los matemáticos asumen la existencia de los números naturales en lugar de demostrarla. Cada huevo roto, cada estrella que envejece y cada especie que ha evolucionado constituyen evidencia de que el universo recuerda su propia historia.

    Una nueva ecuación para un universo que recuerda

    El autor no se detiene en la filosofía. Propone una reformulación matemática concreta de la ecuación de Schrödinger —la ecuación fundamental de la mecánica cuántica— para hacer explícita la dependencia de la trayectoria.

    La mecánica cuántica estándar se escribe así:

    Forma estándar

    iℏ ∂ψ/∂t = Ĥ ψ

    donde el hamiltoniano Ĥ describe la energía del sistema en un instante dado.

    La reformulación del artículo introduce un hamiltoniano dependiente de la historia:

    Forma dependiente de la trayectoria

    iℏ ∂ψ/∂t = Ĥ(t) ψ

    donde Ĥ(t) = Ĥ₀ + ∫ K(t, t′) ψ(t′) dt′

    Aquí, t no es tiempo de reloj, sino un índice de interacción: un ordenamiento de cómo surgieron las interacciones físicas. El núcleo K(t, t′) codifica cómo cada interacción previa influye en la actual.

    Es una propuesta audaz. Afirma que el estado de un sistema cuántico en cualquier momento está determinado por la cadena completa de interacciones que lo condujo hasta allí, no solo por su configuración instantánea. El autor también define una métrica sobre este «espacio de interacciones», que representa la distancia entre interacciones tanto en términos de complejidad como de cambio de energía, y demuestra que satisface las propiedades estándar de una métrica matemática (no negatividad, simetría y desigualdad triangular).

    La elegancia de esta formulación consiste en que reproduce la física conocida como casos particulares:

    • Régimen clásico (baja energía, macroscópico): la métrica se reduce a la geometría euclidiana ordinaria.
    • Régimen relativista (alta velocidad): reproduce el intervalo de espacio-tiempo de Minkowski.
    • Régimen cuántico (entrelazamiento, superposición): la métrica captura las correlaciones cuánticas mediante la entropía de entrelazamiento.

    Entrelazamiento sin acción fantasmal

    El marco dependiente de la trayectoria también ofrece una nueva interpretación del entrelazamiento cuántico, la famosa «acción fantasmal a distancia» de Einstein. En la imagen estándar, medir una partícula entrelazada parece afectar instantáneamente a su compañera, sin importar cuán lejos se encuentre. En el marco del autor, las partículas entrelazadas no se comunican a través del espacio. Comparten una historia común de interacciones. Están «cerca» en el espacio de interacciones incluso cuando están muy separadas en el espacio físico, del mismo modo que dos puntos de una hoja doblada pueden parecer distantes pero resultar adyacentes al desplegarla.

    El teorema de Bell —que demostró que ninguna teoría realista local puede reproducir todas las predicciones cuánticas— no se viola, sino que se reinterpreta: la «no localidad» es real en el espacio-tiempo emergente, pero desaparece cuando se considera el espacio de interacciones más profundo. La localidad se preserva en el nivel fundamental; solo parece quebrarse en el espacio-tiempo efectivo que observamos.

    ¿Por qué la materia busca estabilidad?

    IV

    El segundo gran argumento del artículo se refiere a la teleología: la idea de que los procesos naturales están orientados hacia fines o propósitos. Es un concepto que la ciencia moderna ha desterrado en gran medida (con algunas excepciones notables en biología). El autor sostiene que debe recuperarse, pero de una forma materialista, no mística.

    La tesis es la siguiente: los sistemas físicos tienden universalmente hacia la máxima estabilidad alcanzable dentro de sus restricciones materiales. No se trata de una fuerza externa ni de diseño inteligente. Es una propiedad inherente de la propia materia, surgida de las contradicciones internas de los sistemas materiales.

    La evidencia abarca todas las escalas de la realidad:

    • Cosmológica: Las leyes del universo parecen estar «finamente ajustadas» para la estructura y la complejidad. Los modelos cosmológicos cíclicos sugieren una tendencia a preservar leyes favorables a la estabilidad.
    • Estelar: Las estrellas consumen su combustible nuclear y luego se transforman —en enanas blancas, estrellas de neutrones o supernovas—, representando cada resultado una reorganización hacia el siguiente estado estable alcanzable.
    • Química: La transformación del grafito en diamante inducida por presión. Sistemas autocatalíticos que se reorganizan cuando se agotan los reactivos.
    • Biológica: El papel del ADN como plantilla estable de transcripción. Los equilibrios puntuados de Gould —largos períodos de estasis seguidos de cambios rápidos—. La metamorfosis de los insectos.
    • Neural: La reorganización del cerebro mediante neuroplasticidad después de una lesión o durante el aprendizaje.
    • Social: Revoluciones que ocurren cuando las estructuras de producción existentes se vuelven incompatibles con las fuerzas productivas.

    En cada caso, el patrón es el mismo: los sistemas buscan estabilidad, la alcanzan temporalmente, agotan las condiciones que la hicieron posible, atraviesan una transformación cualitativa y reanudan la búsqueda en una nueva configuración. La estabilidad es el atractor; la transformación es el mecanismo.

    Mínima acción y estados fundamentales

    El autor conecta esta perspectiva teleológica con dos pilares de la física:

    El principio de mínima acción —la regla matemática según la cual los sistemas físicos siguen trayectorias que extremizan (por lo general, minimizan) el funcional de «acción»—. Normalmente se lo trata como una herramienta de cálculo. El artículo lo reinterpreta como una ley teleológica: los sistemas seleccionan trayectorias al servicio de su tendencia hacia la estabilidad, y la trayectoria de mínima acción es la que mejor cumple ese propósito. En ocasiones, el sistema no sigue la trayectoria de energía mínima absoluta, porque ese mínimo absoluto puede no servir al objetivo más amplio de una estabilidad sostenida.

    La tendencia al estado fundamental —la inclinación natural de los sistemas cuánticos a asentarse en su configuración de menor energía—. El autor, apoyándose en el trabajo de Solovej sobre la estabilidad de la materia, sostiene que esto no es meramente un resultado mecánico, sino una expresión de la necesidad fundamental de estabilización de la materia. Los electrones no caen «accidentalmente» a niveles de energía inferiores. Son impulsados hacia ellos por la lógica interna de la realidad material.

    Idea clave

    La teleología aquí no significa propósito en el sentido humano: no hay intenciones ni inteligencia. Es la tendencia de la materia a resolver sus propias contradicciones internas buscando la configuración más estable disponible. El propósito surge de las contradicciones inherentes de la materia, no de ninguna guía externa.

    La flecha del tiempo, reconsiderada

    Con la dependencia de la trayectoria como fundamento, la flecha del tiempo se vuelve casi trivial de explicar. El tiempo fluye en una dirección porque los sistemas son históricos. El futuro no depende únicamente del estado presente, sino de toda la trayectoria que condujo hasta él. La irreversibilidad no es un accidente estadístico ni una condición de frontera cosmológica: es una característica estructural de la realidad, tan básica como la existencia de los números naturales en matemáticas.

    El autor establece una analogía con el Fondo Cósmico de Microondas (CMB), la tenue radiación remanente del universo temprano, que proporciona un «marco preferido» natural para las observaciones cósmicas sin violar la relatividad. De forma análoga, el artículo propone que una dirección temporal preferida puede emerger de la dependencia de la trayectoria sin requerir un tiempo absoluto. Cada observador puede tener su propio «tiempo propio», pero la estructura causal —la cadena de dependencias— es invariante y objetiva en todos los sistemas de referencia.

    Esto tiende un puente entre la mecánica cuántica y la relatividad general. La teoría cuántica trabaja con una noción de tiempo más cercana a la imagen clásica (absoluta), mientras que la relatividad trata el tiempo como relativo y dependiente del observador. El marco de dependencia de la trayectoria ofrece una vía para reconciliar ambas: el ordenamiento de las interacciones es fundamental e independiente del observador; la medición del tiempo es relativa.

    Predicciones comprobables

    El artículo no permanece en el terreno de la filosofía. Propone cuatro protocolos experimentales concretos:

    • Estudios de decoherencia: Preparar sistemas cuánticos idénticos, asignarles diferentes historias de interacción y medir si sus tasas de decoherencia difieren. El artículo predice que sí lo harán.
    • Análisis del entrelazamiento: Generar pares de fotones entrelazados, exponerlos a diferentes historias de interacción y comprobar si la intensidad del entrelazamiento decae exponencialmente con la «distancia de interacción», tal como predice la métrica.
    • Experimento de doble rendija modificado: Introducir historias de interacción controladas antes de que las partículas lleguen a las rendijas y buscar desviaciones dependientes de la historia en el patrón de interferencia.
    • Relojes para la emergencia del tiempo: Preparar relojes atómicos idénticos con diferentes historias de interacción y comparar sus tasas de evolución temporal.

    Son experimentos técnicamente exigentes —requieren temperaturas de milikelvin, vacío ultraalto, detección de fotón único y tomografía cuántica de alta fidelidad—, pero están al alcance de las capacidades actuales de laboratorio. Las predicciones son suficientemente específicas como para poder ser refutadas, que es exactamente lo que exige la buena ciencia.

    Por qué esto importa más allá de la física

    PARA QUIEN NO ES FÍSICO

    Si sos economista, politólogo o simplemente alguien que reflexiona sobre cómo cambian las sociedades, el marco conceptual de este artículo debería resultarte familiar y, al mismo tiempo, provocador.

    El concepto de dependencia de la trayectoria ya es central en la economía institucional (pensemos en Douglass North o en el teclado QWERTY de Paul David). La idea de que la historia importa —de que no se puede comprender el estado actual de un sistema sin saber cómo llegó hasta allí— es un elemento básico de la política comparada y la sociología histórica. Lo que hace este artículo es sostener que la dependencia de la trayectoria no es simplemente una metáfora útil tomada de la física. Es una característica fundamental de la propia realidad física.

    Del mismo modo, el concepto del artículo de teleología sin intención —sistemas que persiguen la estabilidad mediante la lógica interna de sus propias contradicciones— resuena con fuerza con la teoría marxista del materialismo histórico, en la que los modos de producción se desarrollan, agotan su potencial y atraviesan transformaciones revolucionarias. El autor establece esta conexión explícitamente, señalando que las revoluciones ocurren «cuando las relaciones de producción existentes se vuelven incompatibles con las fuerzas productivas en desarrollo».

    Y la distinción entre epistemología y ontología —entre lo que podemos modelar y lo que realmente existe— es una cuestión que todo científico social debería tomarse en serio. Cuando nuestros modelos econométricos no logran predecir una crisis financiera, ¿es la crisis un «cisne negro» (una anomalía) o es evidencia de que nuestros modelos son demasiado ahistóricos para captar la realidad?

    El problema no es que la realidad «contradiga» la teoría, sino que la teoría es una abstracción limitada de la realidad, lo que genera tensión cuando se intenta hacer que la realidad encaje en el modelo en lugar de desarrollar modelos que capten la naturaleza histórico-contextual de la realidad.
    — José Mauricio Gómez Julián

    Un puente entre mundos

    No es un artículo que vaya a convencer a todo el mundo. Su marco filosófico —el materialismo dialéctico— es poco familiar y, para algunos, está políticamente cargado. Sus propuestas matemáticas, aunque rigurosas, son exploratorias y esperan confirmación experimental. Su afirmación de que la teleología es una característica fundamental de la materia les parecerá a muchos físicos un retroceso hacia formas de pensamiento premodernas.

    Pero eso es precisamente lo que hace que valga la pena leerlo. En un panorama donde la física teórica se ha fragmentado entre la teoría de cuerdas, la gravedad cuántica de bucles y diversas interpretaciones de la mecánica cuántica que reproducen los mismos resultados experimentales, un artículo que pregunta «¿Y si estamos partiendo de supuestos equivocados?» es exactamente el tipo de provocación que la ciencia necesita.

    La contribución más profunda del artículo quizá sea metodológica: demostrar que la filosofía y la física pueden informarse mutuamente sin que ninguna colonice a la otra. El marco filosófico aporta la claridad conceptual necesaria para formular mejores preguntas. La física aporta la disciplina experimental necesaria para comprobar si esas preguntas tienen respuestas reales.

    Sobrevivan o no sus propuestas específicas al escrutinio experimental, el artículo logra algo más modesto, pero no menos importante: hace que veamos el huevo roto de otra manera. No como un problema que debe explicarse hasta hacerlo desaparecer, sino como evidencia de un universo que recuerda y que, al recordar, avanza irreversiblemente.

    Artículo original: “A Dialectical Materialist Analysis on Path Dependence, Irreversibility and Teleology in Physical Systems”, de José Mauricio Gómez Julián, Universidad de Costa Rica.

    Disponible como preprint: OSF Preprints

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