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“Is that to say we are against Free Trade? No, we are for Free Trade, because by Free Trade all economical laws, with their most astounding contradictions, will act upon a larger scale, upon the territory of the whole earth; and because from the uniting of all these contradictions in a single group, where they will stand face to face, will result the struggle which will itself eventuate in the emancipation of the proletariat.”

Karl Heinrich Marx · Marx-Engels Collected Works, Vol. VI, p. 290

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  • ANÁLISIS TEÓRICO DE LA FUNCIÓN CUANTIL EN R STUDIO

    ANÁLISIS TEÓRICO DE LA FUNCIÓN CUANTIL EN R STUDIO

    isadore nabi

    Se sabe que la sintaxis qnorm(p, mean = 0, sd = 1, lower.tail = TRUE or FALSE, log.p = TRUE or FALSE) es para calcular una probabilidad p de una distribución normal estándar con media m=0 y error estándar de s=1. Sabemos también que la función cuantil está asociada con una distribución de probabilidad de una variable aleatoria y que especifica el valor de la variable aleatoria de manera que la probabilidad de que la variable sea menor o igual a ese valor es igual a la probabilidad dada (que en la sintaxis de R se designa como p); cabe mencionar que también se llama función de punto porcentual o función de distribución acumulativa inversa. Según la documentación de R sobre la sintaxis, su componente “lower.tail = TRUE or FALSE” menciona que “logical; if TRUE (default), probabilities are P[X ≤ x], otherwise, P[X > x]”, lo que implicaría, dado todo lo anterior, que esa sintaxis (utilizada con la configuración inicial – lower.tail = TRUE-) calcula el valor umbral x por debajo del cual se encuentran las observaciones sobre el fenómeno de estudio en una proporción P de las ocasiones (nótese aquí una definición frecuentista de probabilidad), incluyendo el umbral en cuestión.

    Así, la función cuantil es la función inversa de la función de distribución acumulada y es de importancia fundamental en las Probabilidades y la Estadística porque en ocasiones no es posible definir la función de distribución acumulada, entonces se trabaja con su inversa. En términos más intuitivos, la función de distribución acumulada  permite conocer la probabilidad de que la variable aleatoria X tome un valor menor o igual a un valor especificado , mientras que la función cuantil muestra sintéticamente (mediante el análisis del valor umbral que arroja) la cantidad de valores que se encuentran por debajo del umbral (incluyendo al umbral, es decir, P[X ≤ x]) y cuáles son estos valores; evidentemente la relación anterior se puede invertir y hablar de los que se encuentren por encima del valor umbral (sin incluir al umbral, es decir, P[X > x]), todo depende de las necesidades del investigador y del planteamiento teórico del problema.

    Finalmente, si se utiliza la sintaxis de R “qK(c, …)” (siendo K cualquier función de distribución) se están calculando los intervalos de confianza con la función cuantil y no con la función de distribución acumulada, para garantizarte que siempre sea posible realizar tal cálculo, en caso la función de distribución acumulada no exista, trabajando con su función inversa.

    Por ejemplo, la función percentil sirve para responder a preguntas como  “¿Cuál es la nota en la cual se acumula el 78.5% de los estudiantes?”. Por supuesto, la pregunta no habla de en qué sentido se acumula esa proporción de los estudiantes ni especifica si se incluye el punto alrededor del cual se acumula tal proporción de estudiantes. Para el caso en que la pregunta  “cuál es la nota debajo de la cual está el x porcentaje de los alumnos” y se respondería en sus dos sentidos de la siguiente manera (si se define x = rnorm):

    qnorm(0.7850824,72,15.2) = 84, que será inicialmente P[X ≤ x]. Aquí, el 78.5% de los estudiantes tienen una nota menor o igual a 84.

    qnorm(0.7850824,72,15.2,lower.tail = F) = 60, que la configuración personalizada para obtener el complemento de probabilidad P[X > x]. Aquí, el 78.5% de los estudiantes tienen una nota mayor que 60.

    Figura 1

    Además, puede verse que el valor umbral para el cual se cumple que P [X ≤ x] es igual al valor umbral  (1-P) [X > x] o, lo que es lo mismo, el valor umbral x por debajo del cual se encuentran las observaciones sobre el fenómeno de estudio en una proporción P de las ocasiones (incluyendo el umbral en cuestión) es igual al valor umbral por encima del cual se encuentran las observaciones sobre el fenómeno de estudio en una proporción complementaria (1-P) de las ocasiones (sin incluir el umbral en cuestión).

    Figura 2

  • MODELO LOGIT O REGRESIÓN LOGÍSTICA

    MODELO LOGIT O REGRESIÓN LOGÍSTICA

    Estadística matemática · Modelos lineales generalizados

    Modelo logit o regresión logística

    Sobre la especificación estadística, la transformación logit y el vínculo entre probabilidades, odds y predictores lineales


    Como señalan Aldrich y Nelson (1984), toda inferencia estadística presupone alguna especificación del fenómeno que se pretende estudiar. No basta, por tanto, con disponer de un modelo matemáticamente elegante ni con poseer un procedimiento computacional capaz de estimarlo. El problema previo es otro: determinar si las propiedades matemáticas del modelo guardan una correspondencia científicamente defendible con las propiedades del objeto real que se investiga.

    Ésta es una cuestión que antecede a la estimación. La teoría estadístico-matemática puede decirnos qué propiedades posee un estimador bajo determinadas condiciones; no puede, por sí sola, garantizar que esas condiciones describan adecuadamente el proceso material, económico, social o natural del cual proceden los datos. Cuando la especificación fracasa, también pueden fracasar las propiedades inferenciales sobre las cuales descansan nuestras conclusiones.

    El modelo logit constituye un buen ejemplo de este problema general. Su utilidad no se deriva simplemente de que sea popular o de que los programas estadísticos permitan estimarlo con facilidad. Se deriva de la relación específica que establece entre una variable de respuesta dicotómica, una probabilidad condicionada y una función matemática capaz de transformar dicha probabilidad en una magnitud que puede ser representada mediante un predictor lineal.

    La simplicidad constituye una buena hipótesis de partida cuando no existe conocimiento que obligue a hacer otra cosa. Pero allí donde la teoría o la evidencia indican una estructura distinta, la simplicidad deja de ser una justificación para imponerla.

    1. El problema del modelo de probabilidad lineal

    Supongamos una variable dicotómica \(Y_i\), que puede tomar únicamente los valores cero y uno. Podemos definir:

    \[ P_i \equiv P(Y_i=1\mid X_i). \]

    La esperanza condicional de una variable de Bernoulli coincide precisamente con su probabilidad de éxito:

    \[ E(Y_i\mid X_i)=P_i. \]

    Una primera posibilidad consiste en representar esa probabilidad mediante una función lineal de las variables explicativas:

    \[ P_i = \beta_0+\beta_1X_{i1}+\cdots+\beta_kX_{ik}. \]

    El problema matemático aparece inmediatamente. Una probabilidad debe satisfacer:

    \[ 0\leq P_i\leq1, \]

    mientras que un predictor lineal como \(\beta_0+\beta_1X_{i1}+\cdots+\beta_kX_{ik}\) no posee, en general, tales límites. Puede producir números menores que cero o mayores que uno. Un modelo lineal de probabilidad puede ser útil en determinados contextos como aproximación y posee algunas ventajas interpretativas, pero esta incompatibilidad entre el rango del predictor lineal y el rango de una probabilidad constituye una razón fundamental para buscar otra especificación.

    No necesitamos abandonar el predictor lineal. Lo que podemos hacer es transformar la probabilidad.

    2. De la probabilidad a los odds y al logit

    Si \(0<P_i<1\), podemos formar el cociente:

    \[ \frac{P_i}{1-P_i}. \]

    Esta cantidad recibe habitualmente el nombre de odds o razón de posibilidades. Compara la probabilidad de que ocurra el acontecimiento con la probabilidad de que no ocurra.

    Por ejemplo, si \(P_i=0.75\):

    \[ \frac{0.75}{1-0.75}=3. \]

    Los odds son, por tanto, de 3 a 1 a favor del acontecimiento. Esta transformación elimina el límite superior de la probabilidad, pero no elimina todas las restricciones:

    \[ \frac{P_i}{1-P_i}\in(0,\infty). \]

    Los odds siguen siendo necesariamente positivos. Para obtener una magnitud capaz de recorrer toda la recta real se aplica el logaritmo natural:

    \[ \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right)\in(-\infty,\infty). \]

    Esta transformación es el logit de la probabilidad:

    \[ \operatorname{logit}(P_i) = \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right). \]

    Ahora sí tenemos una cantidad cuyo dominio de valores es compatible con el de un predictor lineal. Podemos, entonces, especificar:

    \[ \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right) = \beta_0+\beta_1X_{i1}+\cdots+\beta_kX_{ik} \equiv Z_i. \]
    Distinción fundamental

    La probabilidad \(P_i\) pertenece al intervalo \((0,1)\); los odds \(P_i/(1-P_i)\) pertenecen a \((0,\infty)\); y los log-odds o logit pertenecen a toda la recta real \((-\infty,\infty)\). Son tres escalas distintas y no deben confundirse.

    3. La función logística

    Una vez establecida la relación anterior, podemos despejar \(P_i\). Partimos de:

    \[ \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right)=Z_i. \]

    Aplicando la función exponencial:

    \[ \frac{P_i}{1-P_i}=e^{Z_i}. \]

    Mediante manipulación algebraica:

    \[ P_i = \frac{e^{Z_i}}{1+e^{Z_i}} = \frac{1}{1+e^{-Z_i}}. \]

    Hemos llegado a la función logística estándar. La transformación resuelve precisamente el problema que nos interesaba: \(Z_i\) puede adoptar cualquier valor real, pero el resultado de la función siempre se encuentra entre cero y uno.

    01

    Si \(Z_i\rightarrow-\infty\), entonces \(P_i\rightarrow0\).

    02

    Si \(Z_i=0\), entonces \(P_i=0.5\).

    03

    Si \(Z_i\rightarrow+\infty\), entonces \(P_i\rightarrow1\).

    La función es continua, suave y monótonamente creciente. Su forma es la conocida curva sigmoidea o curva en S. La logística estándar posee además simetría rotacional alrededor del punto \((0,1/2)\).

    Una expresión más general de la función logística es:

    \[ f(x) = \frac{L}{1+e^{-k(x-x_0)}}, \]

    donde \(L\) determina el límite superior, \(k\) regula la rapidez del crecimiento y \(x_0\) determina la posición del punto medio. La función logística estándar empleada habitualmente para transformar un predictor lineal en una probabilidad corresponde a:

    \[ L=1,\qquad k=1,\qquad x_0=0. \]

    Conviene distinguir, además, la función logística utilizada aquí como inversa de la función enlace de la distribución logística. Ambos objetos están relacionados, pero no son sinónimos.

    4. ¿Por qué una función logística?

    Haber encontrado una función matemáticamente conveniente no resuelve por sí solo el problema de la especificación. Como observan Aldrich y Nelson (1984), existen muchas funciones capaces de transformar un predictor no restringido en una probabilidad. La logística no constituye la única posibilidad.

    Entre los modelos alternativos más conocidos se encuentra el probit, que utiliza como inversa del enlace la función de distribución acumulada normal estándar. También existe, entre otros, el enlace complementary log-log. Cada elección impone una estructura matemática diferente a la relación entre el predictor y la probabilidad.

    Modelo Función enlace Rasgo principal
    Logit \(\log[p/(1-p)]\) Interpretación natural mediante odds y odds ratios.
    Probit \(\Phi^{-1}(p)\) Utiliza la distribución normal acumulada.
    Complementary log-log \(\log[-\log(1-p)]\) Introduce una respuesta asimétrica respecto de la probabilidad.

    Logit y probit suelen producir resultados empíricos muy semejantes en una gran cantidad de aplicaciones, especialmente en la zona central de sus respectivas curvas. Esto no significa que sean matemáticamente idénticos ni que la elección pueda hacerse siempre de manera indiferente. El criterio correcto sigue siendo sustantivo y estadístico: qué estructura resulta justificable para el fenómeno, qué propiedades inferenciales necesitamos y qué aspectos de la respuesta interesa representar.

    La existencia de un modelo estadístico disponible no constituye una prueba de que ese modelo corresponda al objeto. Elegir una función enlace es también formular una hipótesis acerca de la forma matemática de la relación estudiada.

    5. El modelo estadístico

    Hasta este punto hemos examinado principalmente la geometría de la transformación. Pero una regresión logística no consiste únicamente en dibujar una curva en S. Es un modelo probabilístico.

    Cuando cada observación representa un resultado individual dicotómico, la formulación natural es:

    \[ Y_i\mid X_i \sim \operatorname{Bernoulli}(P_i), \]

    con:

    \[ P_i = \frac{1} {1+\exp[-(\beta_0+\beta_1X_{i1}+\cdots+\beta_kX_{ik})]}. \]

    Si, en cambio, las observaciones están agrupadas y registramos \(Y_i\) éxitos dentro de \(n_i\) ensayos, podemos escribir:

    \[ Y_i\mid X_i \sim \operatorname{Binomial}(n_i,P_i). \]

    Esta distinción es importante. No resulta preciso afirmar simplemente que «el conjunto de datos sigue una distribución binomial». La distribución probabilística se especifica para la variable de respuesta condicionada a las covariables y depende de la estructura de observación de los datos.

    En el lenguaje de los modelos lineales generalizados, la regresión logística combina tres elementos:

    I

    Componente aleatorio: una respuesta Bernoulli o binomial.

    II

    Componente sistemático: el predictor lineal \(X_i\beta\).

    III

    Función enlace: \(g(P_i)=\log[P_i/(1-P_i)]\).

    La función logística \(g^{-1}(Z)=1/(1+e^{-Z})\) es, por tanto, la inversa de ese enlace.

    6. Estimación mediante máxima verosimilitud

    Los coeficientes de una regresión logística no se obtienen habitualmente minimizando la suma de cuadrados de los residuos como en la regresión lineal ordinaria. Se estiman mediante máxima verosimilitud.

    Para observaciones Bernoulli independientes condicionadas a las covariables, la contribución de cada observación a la verosimilitud puede escribirse como:

    \[ P_i^{Y_i}(1-P_i)^{1-Y_i}. \]

    Para \(n\) observaciones:

    \[ L(\beta) = \prod_{i=1}^{n} P_i^{Y_i}(1-P_i)^{1-Y_i}. \]

    El procedimiento busca los valores de los parámetros \(\beta\) que hacen más verosímiles los resultados efectivamente observados bajo el modelo especificado. En la práctica se maximiza normalmente el logaritmo de la verosimilitud:

    \[ \ell(\beta) = \sum_{i=1}^{n} \left[ Y_i\log(P_i) +(1-Y_i)\log(1-P_i) \right]. \]

    No existe en general una fórmula cerrada equivalente a la de mínimos cuadrados ordinarios para obtener los coeficientes. La solución se obtiene mediante procedimientos numéricos iterativos.

    7. Cómo interpretar los coeficientes

    Éste es uno de los puntos que más confusión provoca cuando se pasa de la regresión lineal a la logística. Si:

    \[ \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right) = \beta_0+\beta_1X_{i1}+\cdots+\beta_kX_{ik}, \]

    entonces \(\beta_j\) no representa directamente el cambio en la probabilidad producido por una unidad adicional de \(X_j\). Representa el cambio en los log-odds, manteniendo constantes las demás variables del predictor.

    Al exponenciar el coeficiente obtenemos una interpretación más intuitiva:

    \[ e^{\beta_j}. \]

    Éste es el factor por el cual se multiplican los odds cuando \(X_j\) aumenta en una unidad, ceteris paribus.

    Ejemplo

    Si \(\beta_j=0.5\), entonces:

    \[ e^{0.5}\approx1.65. \]

    Una unidad adicional de \(X_j\) multiplica los odds por aproximadamente 1.65, es decir, los incrementa aproximadamente en un 65 %, manteniendo constantes las demás variables. Esto no significa que la probabilidad aumente 0.5 ni 50 puntos porcentuales.

    El efecto sobre la probabilidad no es constante

    La razón es que la relación entre \(Z_i=X_i\beta\) y \(P_i\) es no lineal. Para una variable continua \(X_j\), y en la especificación aditiva simple, el efecto marginal es:

    \[ \frac{\partial P_i}{\partial X_{ij}} = \beta_jP_i(1-P_i). \]

    Por tanto, un mismo coeficiente \(\beta_j\) puede corresponder a cambios diferentes en la probabilidad dependiendo del punto de la curva en que se encuentre cada observación. La respuesta es más sensible en la región central de la función logística y menos sensible cerca de sus extremos.

    Ésta no es una dificultad accidental del modelo. Es una consecuencia directa de la estructura matemática que hemos decidido utilizar.

    8. Evaluación y diagnóstico

    Estimar un conjunto de coeficientes no termina el problema. Hay que preguntarse si el modelo describe suficientemente bien la información que se pretende explicar y, sobre todo, si las inferencias que deseamos extraer de él son defendibles.

    Razón de verosimilitudes

    Una comparación clásica consiste en enfrentar el modelo que contiene las variables explicativas con otro que contiene únicamente la constante. El estadístico de razón de verosimilitudes puede escribirse como:

    \[ LR = 2\left[ \ell(\widehat{\beta}_{\text{modelo}}) – \ell(\widehat{\beta}_{\text{restringido}}) \right], \]

    y, bajo condiciones regulares, posee aproximadamente una distribución chi-cuadrado con grados de libertad correspondientes al número de restricciones contrastadas.

    Este contraste puede indicarnos si el conjunto de predictores mejora el ajuste respecto de un modelo más restringido. No debe confundirse, sin embargo, con una evaluación completa de la utilidad científica del modelo.

    La significancia no basta

    Dependiendo del objetivo de la investigación conviene examinar también aspectos como:

    • la calibración de las probabilidades estimadas;
    • la capacidad de discriminación entre resultados;
    • la deviance y los residuos apropiados para modelos lineales generalizados;
    • la estabilidad de los coeficientes;
    • la presencia de observaciones influyentes;
    • el desempeño fuera de muestra cuando el objetivo es predictivo;
    • y, sobre todo, la adecuación de la forma funcional y de los supuestos al problema científico.

    9. La especificación vuelve al centro

    Llegamos así nuevamente al problema con el cual comenzamos. La regresión logística resuelve elegantemente una dificultad matemática: permite relacionar un predictor no restringido con una probabilidad necesariamente comprendida entre cero y uno. Pero esta virtud matemática no convierte al logit en una elección automática para todo fenómeno dicotómico.

    Su utilización presupone una determinada estructura. Entre otras cosas, conviene estudiar si el predictor lineal es una representación adecuada de los log-odds, si la dependencia entre observaciones ha sido correctamente modelada, si existen interacciones o no linealidades relevantes y si aparece separación completa o cuasicompleta, circunstancia capaz de producir estimaciones de máxima verosimilitud problemáticas o no finitas.

    Algunas preguntas previas a la inferencia
    • ¿Existe una justificación científica para las variables incluidas y la forma en que entran en el predictor?
    • ¿La relación aproximadamente lineal que se supone corresponde a los log-odds, o hacen falta transformaciones, términos no lineales o interacciones?
    • ¿La estructura de dependencia de las observaciones está representada adecuadamente?
    • ¿Hay suficiente información en los datos para identificar los parámetros?
    • ¿El objetivo es explicativo, predictivo, descriptivo o causal?

    La última pregunta merece especial atención. Una asociación obtenida mediante regresión logística no adquiere carácter causal por haber sido expresada mediante coeficientes, probabilidades u odds ratios. La causalidad exige supuestos y un diseño capaces de justificar esa interpretación.

    Del mismo modo, un modelo puede ser una aproximación útil aun sin constituir una descripción literalmente exacta del proceso generador de los datos. El problema científico consiste entonces en determinar qué propiedades de la aproximación son suficientemente robustas para el propósito inferencial concreto.

    · · ·

    La enseñanza más general no se limita, por tanto, a la regresión logística. Un modelo estadístico es un instrumento matemático que contiene una estructura específica: un espacio de resultados posibles, una distribución probabilística, una forma funcional, parámetros y supuestos acerca de las relaciones entre las magnitudes. Aplicarlo significa afirmar —explícita o implícitamente— que esas propiedades guardan alguna correspondencia relevante con el fenómeno estudiado.

    Desde este punto de vista, el problema de la especificación posee un contenido genuinamente gnoseológico. La matemática no es una decoración colocada posteriormente sobre los datos. Tampoco los datos, por sí solos, determinan qué modelo debe emplearse. Entre el objeto real y la expresión matemática existe una mediación teórica que debe ser examinada, criticada y contrastada.

    El logit constituye una solución particularmente elegante porque transforma una probabilidad restringida en una magnitud sin restricciones y permite recuperar posteriormente una probabilidad válida mediante la función logística:

    \[ \boxed{ \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right)=X_i\beta \quad\Longleftrightarrow\quad P_i=\frac{1}{1+e^{-X_i\beta}} }. \]

    Pero la elegancia de la transformación no sustituye a la investigación del objeto. Precisamente porque el modelo posee propiedades matemáticas determinadas, debemos preguntarnos cuándo esas propiedades son pertinentes. Allí se encuentra el punto de contacto entre estadística, matemática y conocimiento científico.

    Nota terminológica
    En este texto se utiliza logit para designar la función enlace \(\log[p/(1-p)]\) y función logística para su inversa \(1/(1+e^{-z})\). En aplicaciones con respuestas binarias individuales se emplea una distribución Bernoulli condicionada a las covariables; con conteos agrupados de éxitos puede emplearse una distribución binomial.

    Referencias

    Aldrich, J. H., & Nelson, F. D. (1984). Linear Probability, Logit, and Probit Models. Beverly Hills: Sage University Papers Series, Quantitative Applications in the Social Sciences.

    Liao, T. F. (1994). Interpreting Probability Models: Logit, Probit, and Other Generalized Linear Models. Sage University Papers Series, Quantitative Applications in the Social Sciences.

    McCullagh, P., & Nelder, J. A. (1989). Generalized Linear Models (2nd ed.). London: Chapman & Hall.

  • UNA APROXIMACIÓN EMPÍRICA A ALGUNAS LAS PROPIEDADES TEÓRICAS DE LOS CONJUNTOS CON R STUDIO

    UNA APROXIMACIÓN EMPÍRICA A ALGUNAS LAS PROPIEDADES TEÓRICAS DE LOS CONJUNTOS CON R STUDIO

    ISADORE NABI & a.b.a.

    CONJUNTO A UTILIZAR

    CÓDIGO EN R

    conjunto <- c(1:10) #Puede ser cualquier conjunto

    I. PRODUCTO CARTESIANO

    Ejemplo de producto cartesiano para el caso de dos conjuntos de tres elementos cada uno

    CÓDIGO EN R

    length(conjunto)*length(conjunto)
    prod_cart <- expand.grid(conjunto, conjunto)

    ii. CONJUNTO POTENCIA (SIGMA ÁLGEBRA)

    Ejemplo de conjunto potencia o sigma álgebra de un conjunto de tres elementos

    CÓDIGO EN R

    2^10
    library(rje)
    c_potencia <- powerSet(conjunto)

    iii. PERMUTACIONES SIN REPETICIÓN

    Fórmula general para permutar un conjunto sin repetir elementos
    Ejemplo de cómo permutar las letras de la palabra “APPLE” sin que se repitan letras

    CÓDIGO EN R

    perm_sin_rep = function(n, x) {
    factorial(n) / factorial(n-x)
    }

    cantidad_perm_sin_rep <- 0
    for(i in 1:10){
    temp <- perm_sin_rep(10, i)
    cantidad_perm_sin_rep <- cantidad_perm_sin_rep + temp
    }

    library(gtools)
    permutaciones_sinrep <- list(permutations(10, 1, conjunto), permutations(10, 2, conjunto),
    permutations(10, 3, conjunto), permutations(10, 4, conjunto),
    permutations(10, 5, conjunto), permutations(10, 6, conjunto),
    permutations(10, 7, conjunto), permutations(10, 8, conjunto),
    permutations(10, 9, conjunto), permutations(10, 10, conjunto))

    III. permutaciones con repetición

    Fórmula general para permutar un conjunto repitiendo sus elementos
    Lightbox
    Ejemplo de permutaciones con repetición para el caso de un conjunto de cuatro elementos

    CÓDIGO EN R

    library(gtools)

    permutations(10, 10, conjunto, set = FALSE)

    IV. COMBINACIONES SIN REPETICIÓN

    Fórmula general para calcular combinaciones sin repetición

    CÓDIGO EN R

    comb_sin_rep = function(n, x) {
    factorial(n) / (factorial(x) * factorial(n – x)) # combinaciones sin repetición
    }

    cantidad_comb_sin_rep <- 0
    for(i in 1:10){
    temp <- comb_sin_rep(10, i)
    cantidad_comb_sin_rep <- cantidad_comb_sin_rep + temp
    }

    library(gtools)
    combinaciones_sinrep <- list(combinations(10, 1, conjunto), combinations(10, 2, conjunto),
    combinations(10, 3, conjunto), combinations(10, 4, conjunto),
    combinations(10, 5, conjunto), combinations(10, 6, conjunto),
    combinations(10, 7, conjunto), combinations(10, 8, conjunto),
    combinations(10, 9, conjunto), combinations(10, 10, conjunto))

    V. COMBINACIONES CON REPETICIÓN

    Fórmula general para calcular combinaciones con repetición

    CÓDIGO EN R

    comb_con_rep = function(n, x) {
    factorial(n + x – 1) / (factorial(x) * factorial(n – 1)) # combinaciones con repetición
    }

    cantidad_comb_con_rep <- 0
    for(i in 1:10){
    temp <- comb_con_rep(10, i)
    cantidad_comb_con_rep <- cantidad_comb_con_rep + temp
    }

    combinaciones_conrep <- list(combinations(10, 1, conjunto, repeats.allowed=TRUE),
    combinations(10, 2, conjunto, repeats.allowed=TRUE),
    combinations(10, 3, conjunto, repeats.allowed=TRUE),
    combinations(10, 4, conjunto, repeats.allowed=TRUE),
    combinations(10, 5, conjunto, repeats.allowed=TRUE),
    combinations(10, 6, conjunto, repeats.allowed=TRUE),
    combinations(10, 7, conjunto, repeats.allowed=TRUE),
    combinations(10, 8, conjunto, repeats.allowed=TRUE),
    combinations(10, 9, conjunto, repeats.allowed=TRUE),
    combinations(10, 10, conjunto, repeats.allowed=TRUE))

    CUADRO RESUMEN

  • SOBRE EL ANÁLISIS DE COMPONENTES PRINCIPALES (PCA)

    SOBRE EL ANÁLISIS DE COMPONENTES PRINCIPALES (PCA)

    ISADORE NABI

    REFERENCIAS

    Adler, J. (2012). R in a Nutshell (Segunda ed.). Sebastopol, Crimea, Rusia: O’Reilly.

    Alger, N. (4 de Marzo de 2013). Intuitively, what is the difference between Eigendecomposition and Singular Value Decomposition? Obtenido de StackExchange Mathematics: https://math.stackexchange.com/questions/320220/intuitively-what-is-the-difference-between-eigendecomposition-and-singular-valu

    Bellman, R. (1972). Dynamic Programming (Sexta Impresión ed.). New Jersey: Princeton University Press.

    Dunn, K. G. (3 de Marzo de 2021). Process Improvement Using Data. Hamilton, Ontario, Canadá: Learning Chemical Engineering. Obtenido de 6.5. Principal Component Analysis (PCA) | 6. Latent Variable Modelling: https://learnche.org/pid/PID.pdf?60da13

    Jollife, I. (2002). Principal Component Analysis. New York: Springer-Verlag.

    Minitab. (18 de Abril de 2019). Interpretar todos los estadísticos y gráficas para Análisis de componentes principales. Obtenido de Soporte de Minitab 18: https://support.minitab.com/es-mx/minitab/18/help-and-how-to/modeling-statistics/multivariate/how-to/principal-components/interpret-the-results/all-statistics-and-graphs/

    MIT. (23 de Febrero de 2021). Linear transformations and their matrices. Obtenido de Linear Algebra: https://ocw.mit.edu/courses/mathematics/18-06sc-linear-algebra-fall-2011/positive-definite-matrices-and-applications/linear-transformations-and-their-matrices/MIT18_06SCF11_Ses3.6sum.pdf

    Nabi, I. (2020). Sobre los Estimadores de Bayes, el Análisis de Grupos y las Mixturas Gaussianas. Documento inédito.

    Nabi, I. (3 de Abril de 2021). ¿Por qué se realiza un ajuste por re-escalamiento, normalización o estandarización sobre los datos en el contexto del aprendizaje automático? Obtenido de El Blog de Isadore Nabi: https://marxianstatistics.com/2021/04/03/por-que-se-realiza-un-ajuste-por-re-escalamiento-normalizacion-o-estandarizacion-sobre-los-datos-en-el-contexto-del-aprendizaje-automatico/

    Nabi, I. (2 de Abril de 2021). Una Interpretación Multidisciplinaria de los Espacios Característicos, Vectores Característicos y Valores Característicos. Obtenido de El Blog de Isadore Nabi: https://marxistphilosophyofscience.com/wp-content/uploads/2021/04/una-interpretacion-multidisciplinaria-de-los-espacios-caracteristicos-vectores-caracteristicos-y-valores-caracteristicos-isadore-nabi-1.pdf

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  • ¿POR QUÉ SE REALIZA UN AJUSTE POR RE-ESCALAMIENTO, NORMALIZACIÓN O ESTANDARIZACIÓN SOBRE LOS DATOS EN EL CONTEXTO DEL APRENDIZAJE AUTOMÁTICO?

    ¿POR QUÉ SE REALIZA UN AJUSTE POR RE-ESCALAMIENTO, NORMALIZACIÓN O ESTANDARIZACIÓN SOBRE LOS DATOS EN EL CONTEXTO DEL APRENDIZAJE AUTOMÁTICO?

    isadore nabi

    I.                   Definiciones generales

    Siguiendo a (Lakshmanan, 2019), es necesario definir las diferencias entre re-escalamiento, normalización y estandarización. Re-escalar un vector significa realizar alguna combinación lineal sobre él, es decir, “(…) sumar o restar una constante y luego multiplicar o dividir por una constante, como lo haría para cambiar las unidades de medida de los datos, por ejemplo, para convertir una temperatura de Celsius a Fahrenheit.” A su vez, normalizar un vector “(…) la mayoría de las veces significa dividir por una norma del vector. También se refiere a menudo al cambio de escala por el mínimo y el rango del vector, para hacer que todos los elementos se encuentren entre 0 y 1, lo que lleva todos los valores de las columnas numéricas del conjunto de datos a una escala común.”, mientras que estandarizar un vector significa “(…) la mayoría de las veces significa restar una medida de ubicación y dividir por una medida de escala. Por ejemplo, si el vector contiene valores aleatorios con una distribución gaussiana, puede restar la media y dividir por la desviación estándar, obteniendo así una variable aleatoria “normal estándar” con media 0 y desviación estándar 1.”

    II.                Razones generales de uso

    En general, las razones para realizar alguno de los tres ajustes anteriores en la etapa de preprocesamiento de los datos son diferentes para cada uno. Así, las razones por las que se debe estandarizar tienen que ver con que la estandarización “(…) de las características alrededor del centro y 0 con una desviación estándar de 1 es importante cuando comparamos medidas que tienen diferentes unidades. Las variables que se miden a diferentes escalas no contribuyen por igual al análisis y podrían terminar creando un sesgo”. En la misma dirección, “(…) el objetivo de la normalización es cambiar los valores de las columnas numéricas en el conjunto de datos a una escala común, sin distorsionar las diferencias en los rangos de valores. Para el aprendizaje automático, no todos los conjuntos de datos requieren normalización. Solo se requiere cuando las características tienen diferentes rangos.”

    III.             Contextos de aplicación

    La normalización es una buena técnica para usar cuando la distribución de sus datos o cuando sabe que la distribución no es gaussiana. La normalización es útil cuando sus datos tienen escalas variables y el algoritmo que se está utilizando no hace suposiciones sobre la distribución de las observaciones o puntos de datos, como k vecinos más cercanos y redes neuronales artificiales.

    La estandarización asume que sus datos tienen una distribución gaussiana (curva de campana). Esto no tiene que ser estrictamente cierto, pero la técnica es más efectiva si su distribución de atributos es gaussiana. La estandarización es útil cuando sus datos tienen escalas variables y el algoritmo que está utilizando hace suposiciones acerca de que sus datos tienen una distribución gaussiana, como regresión lineal, regresión logística, entre otras.

    Como se señala en el lugar citado, la normalización es recomendable cuando no conoce la distribución de las observaciones o cuando sabe que la distribución no es gaussiana. La normalización es útil cuando las observaciones tienen escalas variables y el algoritmo empleado no hace suposiciones sobre la distribución de las observaciones, como lo son K-vecinos más cercanos y las redes neuronales artificiales. Por otro lado, la estandarización asume que las observaciones tienen una distribución gaussiana. Esto no tiene que ser estrictamente cierto, pero la técnica es más efectiva si las observaciones siguen tal distribución. La estandarización es útil cuando los datos tienen escalas variables y el algoritmo que se está utilizando hace suposiciones acerca de que los datos tienen una distribución gaussiana, como es el caso de la regresión lineal, la regresión logística y el análisis discriminante lineal.

    IV.              Algunas razones teóricas por las que el re-escalamiento, la normalización y la estandarización pueden robustecer a los algoritmos numéricos y a la calidad de los datos

    En el contexto del aprendizaje automático a la estandarización se le conoce como re-escalamiento de características[i] (por su nombre en inglés, “feature scalling”) y consiste, siguiendo a (Saini, 2019), en poner los valores en el mismo rango o escala para que ninguna variable esté dominada por la otra y, con ello, se pueda estudiar su relación en términos de la menor heterogeneidad posible. La razón por la que la normalización contribuye a mejorar la robustez del algoritmo K-vecinos más cercanos es porque este algoritmo emplea la función distancia euclidiana, la cual es significativamente sensible a las magnitudes de las características, por lo que se deben normalizar (en el sentido antes definido) de tal forma que “todas pesen igual”. En el caso de la utilización del análisis de componentes principales (PCA) es de importancia fundamental el re-escalar las variables de estudio, porque ya que el PCA busca capturar (en las variables resultantes tras la reducción de dimensionalidad) la mayor variabilidad posible y siendo esto así, las características de mayor magnitud tendrán mayor variabilidad, por lo que estas características tendrán más peso (lo cual no necesariamente cierto en la totalidad de las ocasiones) y ello puede conducir al investigador a conclusiones falsas o a verdades a medias.

    Por otro lado, considerando no el PCA globalmente sino únicamente la metodología numérica que lo orquesta, i.e., el método del gradiente descendiente, es posible acelerar el descenso de gradientes mediante el re-escalamiento, lo que implica una disminución considerable del costo computacional. Esta mejora en el desempeño de la metodología referida se debe a que θ descenderá rápidamente en rangos pequeños y lentamente en rangos grandes, por lo que oscilará ineficazmente hasta el óptimo cuando las variables sean muy desiguales, aspecto que corrige el re-escalamiento.

    Por otro lado, el re-escalamiento tiene impacto en la calidad de los datos y es un proceso que se realiza en la etapa conocida como preprocesamiento.

    Como se señala en (PowerData, 2016), “El preprocesamiento de datos es un paso preliminar durante el proceso de minería de datos. Se trata de cualquier tipo de procesamiento que se realiza con los datos brutos para transformarlos en datos que tengan formatos que sean más fáciles de utilizar (…) En el mundo real, los datos frecuentemente no están limpios, faltan valores clave, contienen inconsistencias y suelen mostrar ruido, conteniendo errores y valores atípicos. Sin un preprocesamiento de datos, estos errores en los datos sobrevivirían y disminuirían la calidad de la minería de datos (…) La falta de limpieza adecuada en los datos es el problema número uno en data warehousing. Algunos de las tareas de preprocesamiento de datos son las siguientes (…) Rellenar valores faltantes (…) Identificar y eliminar datos que se pueden considerar un ruido (…) Resolver redundancia (…) Corregir inconsistencias (…) Los datos están disponibles en varios formatos, tales como formas estáticas, categóricas, numéricas y dinámicas (…) Algunos ejemplos incluyen metadatos, webdata, texto, vídeo, audio e imágenes. Estas formas de datos tan variadas contribuyen a que el procesamiento de datos continuamente se encuentre con nuevos desafíos (…) Además de manejar datos faltantes, es esencial identificar las causas de la falta de datos para evitar que esos problemas evitables con los datos no vuelvan a ocurrir. Las soluciones para datos faltantes incluyen rellenar manualmente los valores perdidos y rellenar automáticamente con la palabra “desconocido” (…) La duplicación de datos puede ser un problema importante en minería de datos, ya que a menudo hace que se pierdan negocios, se pierda el tiempo y sea difícil de tratar. Un ejemplo común de un problema de duplicación de datos típico incluye varias llamadas de ventas al mismo contacto. Las posibles soluciones implican actualizaciones de software o cambiar la forma en que tu negocio controla la gestión de relaciones con clientes. Sin un plan específico y el software adecuado, es difícil eliminar la duplicación de datos (…) Otra fuente común de duplicación de datos es cuando una empresa tiene un número excesivo de bases de datos. Como parte de su preprocesamiento de datos debe revisar periódicamente oportunidades para reducir y eliminar algunas de esas bases de datos. Si no se hace, la duplicación de datos es probable que sea un problema recurrente con el que vas a tener que lidiar una y otra vez (…) Alcanzar la calidad de datos en minería de datos (…) La mayoría de las empresas quieren hacer un mejor uso de sus extensos datos, pero no están seguros acerca de por dónde empezar. La limpieza de datos es un primer paso prudente de un largo camino hacia la mejora de la calidad de los datos. La calidad de los datos puede ser un objetivo difícil de alcanzar sin una metodología eficaz que acelere la limpieza de datos: 1. Reconocer el problema e identificar las causas fundamentales (…) 2. Creación de una estrategia y visión de calidad de datos (…) 3. Priorizar la importancia de los datos (…) 4. Realización de evaluaciones de datos (…) 5. Estimación del ROI para mejorar la calidad de los datos frente al coste de no hacer nada (…) Establecer la responsabilidad de la calidad de los datos.”

    Como señala (GeeksforGeeks, 2019), el re-escalamiento es un paso del preprocesamiento de datos que se aplica a variables independientes o características de los datos. Básicamente, ayuda a normalizar los datos dentro de un rango particular. A veces, también ayuda a acelerar los cálculos en un algoritmo, como se mencionó anteriormente.

    Finalmente, es necesario acotar que las metodologías de naturaleza numérica-algorítmica conocidas como Naive Bayes, Análisis de Discriminante Lineal, Modelos de Árboles y todo procedimiento estadístico-matemático de la naturaleza antes descrita que no se base metodológicamente en la aplicación (de una u otra forma) de la función distancia del espacio en el que se analicen los datos, que es lo que en Ciencia de Datos se conoce como “algoritmos basados en la distancia”.

    V.                REFERENCIAS

    GeeksforGeeks. (14 de Octubre de 2019). How and where to apply Feature Scaling? Obtenido de Python: https://www.geeksforgeeks.org/python-how-and-where-to-apply-feature-scaling/

    Lakshmanan, S. (16 de Mayo de 2019). How, When, and Why Should You Normalize / Standardize / Rescale Your Data? Obtenido de TOWARDS AI | DATA SCIENCE: https://towardsai.net/p/data-science/how-when-and-why-should-you-normalize-standardize-rescale-your-data-3f083def38ff

    PowerData. (30 de Diciembre de 2016). Calidad de datos en minería de datos a través del preprocesamiento. Obtenido de Data Quality: https://blog.powerdata.es/el-valor-de-la-gestion-de-datos/calidad-de-datos-en-mineria-de-datos-a-traves-del-preprocesamiento

    Saini, R. (20 de Octubre de 2019). Feature Scaling- Why it is required? Obtenido de Medium: https://medium.com/@rahul77349/feature-scaling-why-it-is-required-8a93df1af310


    [i] De hecho, la normalización y la estandarización son formas de re-escalamiento.

  • UNA METODOLOGÍA EMPÍRICA PARA LA DETERMINACIÓN DE LA MAGNITUD DE LAS INTERRELACIONES SECTORIALES DENTRO DE LA MATRIZ INSUMO-PRODUCTO DESDE LOS CUADROS DE PRODUCCIÓN Y USOS PARA EL CASO DE ESTADOS UNIDOS 1997-2019

    ISADORE NABI & A.B.A.

    Como es ampliamente conocido, la matriz insumo-producto (de ahora en adelante, MIP) es un cuadro estadístico de naturaleza macroeconómica y de presentación desagregada, el cual cristaliza la totalidad de la actividad económica anual de forma desagregada, que a su vez representa una especie de radiografía del sistema de economía política capitalista. En este sentido, la MIP es de importancia fundamental para estudiar el desempeño del sistema, sea en un período anual o a largo plazo. En el análisis de los fenómenos económicos, el abordaje estadístico-matemático[1] de las MIP es característico de la escuela marxista conocida como Nueva Interpretación, muy poco usado es en otras escuelas marxistas y en la ortodoxia, i.e., la escuela neomarginalista (mal llamada “neoclásica”), el análisis insumo-producto no es de especial interés desde más o menos la prehistoria de la síntesis neomarginalista, que data de la época de Paul Samuelson y Robert Solow suscitada alrededor del punto medio del epílogo del siglo pasado.

    Existen investigaciones teóricas, como la de (Kuroki, 1985), en las que se afirma que existe en el largo plazo un proceso de ecualización de las tasas de ganancia industriales si y solo si los sectores del sistema de economía política están altamente interrelacionados. Al respecto, señala Kuroki que “Entonces podríamos concluir que solo el sistema en el que ambos sectores usan relativamente mucho la producción del otro como su propio insumo y, por lo tanto, el grado de interdependencia técnica es grande, tiene la tasa uniforme de ganancia estable (es decir, por ejemplo, la economía donde se necesita mucho trigo para hacer hierro y al mismo tiempo se usa mucho hierro para producir trigo).” (Kuroki, 1985, págs. 48-49). En esta investigación, se desea demostrar empíricamente que ese supuesto siempre se cumple, al menos para el caso de la economía política hegemónica a nivel planetario de las últimas décadas, puesto que se asume que es el caso representativo. Por ello, se estudiará el caso de Estados Unidos, así como en su momento por los mismos motivos metodológicos Marx estudió a Inglaterra.

    Debido a lo anterior, la MIP se erige, por consiguiente, en el recurso estadístico idóneo por antonomasia para semejante tarea. Como es sabido, la MIP está compuesta en sus filas por los diferentes sectores que componen la producción de una economía, mientras que en sus columnas está compuesta por el consumo productivo (consumo intermedio) intersectorial (incluyendo el autoconsumo sectorial), i.e., por el desglose del consumo intermedio que cada sector realiza de los otros sectores y de sí mismo, necesario para un determinado nivel de producto final. En el SCN de U.S., la MIP se presenta seccionada en dos partes, por un lado, los conocidos cuadros de producción y, por otro lado, los cuadros de usos. Los cuadros de producción contienen en las filas los sectores del sistema económico y en las columnas la producción desagregada (por el tipo de mercancía -según industria a la que pertenece- que compone su producción); estos cuadros no deben confundirse con los cuadros de oferta y los cuadros de utilización conocidos como COU.

    Sin embargo, como se puede verificar en las diversas investigaciones que representan en este sentido el estado del arte [(Kliman, The law of value and laws of statistics: sectoral values and prices in the US economy, 1977-97, 2002), (Cockshott & Cottrell, Robust correlations between prices and labor values, 2005), (Kliman, Reply to Cockshott and Cottrell, 2005), (Zachariah, 2006), (Sánchez & Ferràndez, Valores, precios de producción y precios de mercado a partir de los datos de la economía española, 2010), (Cockshott, Cottrell, & Valle Baeza, The Empirics of the Labour Theory of Value: Reply to Nitzan and Bichler, 2014), (Sánchez & Montibeler, La teoría del valor trabajo y los precios en China, 2015) y (Cockshott, Cottrell, & Zachariah, Against the Kliman theory, 2019)], únicamente en el estudio de Zachariah en 2006 se realiza una investigación multi regional, mientras que en las demás únicamente se analiza la MIP de algún año en particular, no se han realizado previamente estudios econométricos a largo plazo y esa es otra novedad de esta metodología.

    Como se verifica en (NABI, 2021), en el SCN de U.S. las tablas (tanto de producción como de usos) son construidas bajo un enfoque metodológico híbrido de dos pasos, en el cual en el primer paso se obtienen las tablas empíricas (que son las que interesan en esta investigación) y en el segundo su derivación matemática, en donde al proceso que genera las tablas obtenidas en el primer paso se le conoce como proceso de redefinición y reasignación. Así, como se verifica en la fuente citada, así como la MIP permite un estudio más en profundidad de un sistema de economía política capitalista, la redefinición y reasignación permiten un estudio más profundo de la MIP como resultado de lograr al interior de esta estructura estadística un mayor grado de homogeneidad entre sus componentes o, desde una concepción más general sobre los sistemas, un menor grado de heterogeneidad.

    Econométricamente hablando, es válido concebir la interrelación entre dos variables como el grado de asociación entre las mismas (independientemente de la orientación de tal asociación) y en ese sentido, es válido entonces pensar que un coeficiente de correlación entre los productos y sus insumos [puesto que tales insumos son provistos por las demás industrias (y en función de ellas son colocados dentro de la MIP)], es un indicador estadístico válido para inferir la magnitud de la interrelación industrial existente (que es una noción cualitativa como tal -la de interrelación industrial-), considerando además que la forma que toma la MIP es lineal (no por ello su forma revela su esencia, pero ese es el instrumento estadístico diseñado que existe y es posible utilizar en investigación empírica, uno de concepción lineal) y que todas las investigaciones antes referidas apuntan hacia la misma dirección.

    La metodología empírica aquí planteada busca construir series temporales con la ayuda del programa estadístico R que permitan medir la interrelación entre las industrias mediante la correlación entre los productos y los insumos (los empleados para producirlos) según industria.

    El sistema de cuentas nacionales (de ahora en adelante, SCN) de los Estados Unidos (de ahora en adelante, U.S.) es presentado a través de los cuadros de producción y los cuadros de usos (por separado), bajo la etiqueta de “Supply Table” para el caso del cuadro que contiene la producción de mercancías desglosada según sector industrial y “Use Table” para el caso del cuadro que contiene los datos de los insumos consumidos por cada sector industrial j-ésimo en la producción de cada mercancía correspondiente a cada sector industrial i-ésima, en donde i denota las filas y j las columnas.

    El objetivo de este documento es proveer una metodología empírica para que sea posible construir una serie temporal del período 1997-2019 de la producción total de cada una de las 71 industrias que conforman el sistema de economía política estadounidense (ese es el máximo nivel de desagregación para el que se disponen estadísticas macroeconómicas para ese período), así como también de los insumos que cada una de esas industrias consume y autoconsume para generar el nivel de producto reportado en la MIP. Así, antes de proceder a explicar la metodología empírica aquí planteada, es conveniente recordar al lector que los datos obtenidos de la base de datos original son matrices insumo-producto (descompuestas en un cuadro de producción y en cuadro de usos), que por definición son datos de sección cruzada. Este tipo de estructura de datos requiere, al no existir de forma armónica y continua las estadísticas intertemporales (a lo largo del tiempo) de la MIP, una construcción tal que les proporcione una continuidad armónica de manera que puedan ser transformadas exitosamente en datos de panel (que son secciones cruzadas estudiadas analizadas en términos de series temporales, en este caso diferentes MIP a lo largo del período 1997-2019) y esa es precisamente la necesidad que la metodología empírica aquí planteada resuelve de forma automatizada mediante el uso del programa estadístico R (creando para ello una función personalizada en R, ad hoc para esta necesidad de investigación particular).

    A continuación, se presentan dos imágenes. Una imagen muestra en la proporción mínima suficiente la estructura del cuadro de producción, mientras que la otra hace lo propio con el cuadro de usos.

    Fuente: (U.S. Bureau of Economic Analysis, 2021).

    Fuente: (U.S. Bureau of Economic Analysis, 2021).

    Así, partiendo de los cuadros de producción (tablas de producción) desde 1997 hasta 2019, así como también las los cuadros de usos (tablas de consumo intermedio o consumo productivo), se deben realizar los siguientes pasos.

    1. Se extrae del cuadro de producción su última fila, la cual contiene el total de la producción de cada una de las industrias que conforman el sistema económico (para el caso de Estados Unidos en el período analizado, son 23 cuadros de producción, una por año, desde 1997 hasta 2019) desagregada a nivel de los sectores industriales que la producen. Así, cada uno de los veintitrés cuadros de producción que contienen los datos anuales sobre 71 industrias, tendrá un vector fila, por consiguiente, compuesto por 71 elementos.
    2. Se toma el cuadro de usos y se transpone, es decir, se intercambia la localización del contenido de sus filas por el de sus columnas y viceversa. Lo anterior se hace con la finalidad de que el consumo intermedio o consumo productivo que originalmente está en las columnas del cuadro de usos se localice ahora en las filas del cuadro de producción transpuesto al cuadro de producción original. Esto resultará útil para facilitar la automatización de la construcción del cuadro que contendrá la serie temporal deseada.
    3. Combinando el vector fila extraído del cuadro de producción y el cuadro de usos transpuesto, se generan 71 nuevas tablas. Cada una de estas tablas estará compuesta en su primera columna por el período temporal en cuestión (desde 1997 hasta 2019), en su segunda columna se localizarán cada uno de los sectores industriales que proveen insumos a otros y a sí mismos para la producción, en la tercera columna se indicará el número del sector industrial según su posición en los cuadros de producción-usos (puesto que son veintitrés años de estudio para las industrias en general y para cada una en particular, el número que indica la posición de cada sector industrial se repetirá en veintitrés ocasiones), en la cuarta columna se localizará la producción total de cada sector y, finalmente, en las n-4 (para este caso serán 71 columnas restantes) se localizarán cada uno de los sectores industriales que generan la producción social global. Así, se conformarán 71 tablas con la configuración antes descrita (una por sector industrial) y de esa tabla se obtienen las correlaciones producto-insumo, que es lo que se ejecutará en el siguiente paso.
    4. La tabla construida en el paso 3, que contiene los datos de panel de los 71 sectores industriales que conforman la economía estadounidense para el período 1997-2019, puede ser separada en 71 partes, en donde cada parte contiene los datos de panel de cada uno de los 71 sectores industriales de forma individual. Así, sobre cada uno de estos 71 paneles de datos generados se realiza el cálculo de correlación (el vector columna de la producción total de cada industria correlacionado en el tiempo con cada uno de los n-ésimos vectores columna que representan el aporte a nivel de insumos intermedios que cada uno de los sectores industriales proveyeron al producto en cuestión), guardándolo en el programa estadístico R dentro de una estructura de datos vectorial-fila y, finalmente, “apilando” los vectores fila para conformar la matriz de correlaciones de Pearson.
    5. Posteriormente se calcula un promedio ponderado de los coeficientes de correlación de Pearson de cada uno de los 71 sectores industriales (que expresa el coeficiente de correlación promedio ponderado de cada sector industrial), en donde el factor de ponderación es la participación relativa de cada insumo en el consumo intermedio total.
    6. Finalmente, cada uno de estos coeficientes intrasectoriales promedio ponderado (pertenecientes a cada sector) se vuelven a promediar ponderadamente para obtener el coeficiente de correlación promedio ponderado de todos los sectores industriales, i.e., el coeficiente de correlación que resume la interrelación entre todos los sectores industriales del sistema de economía política estadounidense. Aquí, el factor de ponderación es la participación relativa de cada sector industrial en el sistema económico.

    Es evidente que como en esta investigación lo que interesa es conocer la magnitud de la interrelación sectorial y no el sentido de esa interrelación (expresado en el signo del coeficiente de correlación obtenido), a la hora de estimar los promedios se realizan los cálculos con los valores absolutos de estos coeficientes. A continuación, se presentan imágenes que contienen ordinalmente y de forma mínima y suficiente los cuadros estadísticos resultantes de los procedimientos descritos en los pasos comprendidos del 3 al 6.

    Fuente: Elaboración propia, bajo la metodología descrita en el paso 3.

    Fuente: Elaboración propia, bajo la metodología descrita en el paso 4.

    Fuente: Elaboración propia, con los datos de la imagen anterior y la metodología descrita en el paso 4.

    Fuente: Elaboración propia, bajo la metodología descrita en el paso 5.

    Fuente: Elaboración propia, con los datos de la imagen anterior y la metodología descrita en el paso 5.

    Fuente: Elaboración propia, bajo la metodología descrita en el paso 6.

    Fuente: Elaboración propia, con los datos de la imagen anterior y la metodología descrita en el paso 6.

    Como puede observarse, el promedio de las correlaciones incrementó de aproximadamente 0.68 antes de la primera ronda de ponderaciones hasta aproximadamente 0.78 tras la segunda ronda de ponderaciones. Así, es necesario plantear que, aún cuando tal o cual lector pueda tener desavenencias con la doble ponderación realizada, ya con la primera ponderación el coeficiente de correlación de Pearson alcanzaba una magnitud de 0.735, recordando que 0.70 es el estándar usual para determinar si una correlación es alta o no, específicamente si la correlación es superior al 0.70 se considera fuerte; además, incluso en el escenario poco racional en el que alguien pudiese cuestionar la validez metodológica de la primera ronda de ponderaciones, el coeficiente de determinación de Pearson era de 0.683, lo que lo separa en apenas 0.027 (o 2.7%, que es lo mismo, i.e., es lo que le faltaría para ser, en este ejemplo, 0.71) de ser una correlación fuerte. Lo anterior se expresa en el cuadro presentado a continuación.

    Fuente: (Mindrila & Balentyne, 2021, pág. 9).

    En conclusión, lo planteado por (Kuroki, 1985) no debe considerarse una condición a verificar sino un supuesto fundamental de todo modelo teórico sobre los sistemas de economía política capitalista lo suficientemente evolucionados. Al lector interesado en replicar o aplicar esta metodología empírica, puede serle de interés el código o “script” en R mediante el que se diseñó la función personalizada empleada para realizar los pasos descritos por la metodología planteada, así como también la base de datos original y las transformaciones más importantes sobre la misma[2].

    REFERENCIAS

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    U.S. Bureau of Economic Analysis. (2021, Abril 1). The Use of Commodities by Industries. Retrieved from Input-Output Accounts Data | Supplemental Estimate Tables. After Redefinition Tables. Use Tables/After Redefinitions/Producer Value – Use of commodities by industry after reallocation of inputs ● 1997-2019: 71 Industries iTable: https://apps.bea.gov/iTable/iTable.cfm?reqid=58&step=102&isuri=1&table_list=6&aggregation=sum

    Zachariah, D. (2006, Junio). Labour value and equalisation of profit rates: a multi-country study. Indian Development Review, 4, 1-20.


    [1] Aquí distinguimos “estadístico-matemático” de “estadístico” en el sentido de que el primer concepto transita por terrenos que versan sobre la aplicación de la Estadística Matemática a problemas concretos de la realidad (i.e., el abordaje científico de los datos), mientras que el segundo puede ser en el sentido antes definido, puede ser en su sentido puramente descriptivo o puede incluso ser lo que se entiende popularmente por ello.

    [2] https://mega.nz/folder/mhtSCTbK#KNuyJr-BW2xo4LEqrYJn_g

  • LA CONJETURA DE COLLATZ COMO FUNCIÓN PERSONALIZADA EN RSTUDIO

    LA CONJETURA DE COLLATZ COMO FUNCIÓN PERSONALIZADA EN RSTUDIO

    Matemática · Programación en R · Sistemas dinámicos discretos

    La conjetura de Collatz como función personalizada en R

    Una introducción a funciones, iteración y recursión a partir de una regla matemática extraordinariamente sencilla cuyo comportamiento global continúa resistiéndose a una demostración general.


    Un ejemplo particularmente agradable de función personalizada es una función construida para estudiar computacionalmente la célebre conjetura de Collatz. La elección resulta útil porque la regla matemática es muy sencilla, mientras que su comportamiento global no lo es: basta con distinguir entre números pares e impares y repetir siempre la misma transformación. Esa combinación permite concentrarse en la lógica de programación sin perder de vista el objeto matemático que se está programando.

    La conjetura establece, en términos elementales, que si se parte de cualquier entero positivo y se divide entre dos cuando el número es par, o bien se multiplica por tres y se le suma uno cuando es impar, la sucesión obtenida llegará finalmente a la unidad. Es importante formularlo con cuidado: un programa puede comprobar que esto ocurre para un valor inicial concreto —o para una colección finita de valores—, pero esa comprobación computacional no constituye por sí misma una demostración de que ocurra para todos los enteros positivos. Precisamente ahí reside el problema matemático.

    1. La regla de Collatz y qué significa comprobarla

    Matemáticamente, la regla que genera las sucesivas imágenes puede expresarse mediante la siguiente función definida a trozos:

    T(n) =
    CondiciónOperaciónNueva imagen
    n es parDividir entre 2T(n) = n/2
    n es imparMultiplicar por 3 y sumar 1T(n) = 3n + 1

    Tabla 1. La regla local de Collatz. Cada paso está completamente determinado por la paridad del estado presente.

    Si se parte de un origen o valor semilla n0, la aplicación sucesiva de la función construye una órbita:

    n0,   n1 = T(n0),   n2 = T(n1),   … ,   nk = Tk(n0).

    Esta notación permite introducir desde el inicio una distinción que después será importante en R. Si la órbita alcanza la unidad por primera vez tras k aplicaciones de la regla, entonces se han realizado k iteraciones o transiciones, pero el listado completo de estados contiene k + 1 valores, porque también se cuenta el valor inicial.

    Distinción útil

    Puede llamarse tiempo total de parada al número de aplicaciones de T necesarias para alcanzar 1. Si se denota por τ(n), entonces la conjetura puede escribirse, de manera compacta, como: τ(n) < ∞ para todo entero positivo n.

    Por consiguiente, lo que se programará a continuación no es una “prueba” de la conjetura en el sentido matemático de una demostración universal. Será, en cambio, un mecanismo capaz de generar y examinar órbitas particulares, registrar sus estados y contar cuántas transformaciones fueron necesarias para llegar a 1 cuando efectivamente se llegue a ese valor.

    · · ·

    2. Una primera función personalizada en R

    Para construir la regla anterior en R conviene recordar que una función personalizada permite tomar una entrada, someterla a determinadas instrucciones y devolver una salida. En este primer paso todavía no habrá iteración: únicamente se evaluará un número y se producirá su siguiente imagen de Collatz.

    La condición fundamental es la paridad. En R, el operador %% devuelve el residuo de una división. Si n %% 2 == 0, el número es divisible entre dos y, por consiguiente, es par. Si el residuo es distinto de cero, es impar.

    R · regla de un pasoFuncionDeCollatz <- function(n) {
      if (length(n) != 1L || !is.finite(n) || n < 1 || n != floor(n)) {
        stop("n debe ser un entero positivo.")
      }
    
      if (n %% 2 == 0) {
        j <- n / 2
      } else {
        j <- 3 * n + 1
      }
    
      return(j)
    }

    La función recibe un entero positivo n, determina si es par o impar y guarda el resultado en j. La instrucción return(j) no significa, estrictamente, “imprimir j en la pantalla”; significa que j será el valor devuelto por la función. Cuando la función se ejecuta directamente en la consola interactiva de R, ese valor devuelto suele mostrarse automáticamente, lo que explica por qué ambas ideas pueden confundirse al comenzar a programar.

    Return y print no son lo mismo

    return(x) termina la función y entrega x como su resultado. print(x), en cambio, pide explícitamente que x sea impreso. Una función puede devolver un valor sin contener ninguna instrucción print().

    Obsérvese también que no hace falta impedir que esta función sea evaluada en 1: según la regla estándar, 1 es impar y su siguiente imagen sería 4. Lo que hará el algoritmo que construiremos después será detener la órbita al alcanzar 1, es decir, no volverá a aplicar la regla una vez alcanzado el objetivo.

    3. Del paso individual al algoritmo iterativo

    La función anterior realiza solamente una transformación. Para obtener una órbita completa es necesario repetirla mientras el valor presente sea diferente de 1. Aquí aparece el bucle del tipo “mientras” —while-loop—, cuya lógica es exactamente la que su nombre indica: ejecutar un determinado bloque de instrucciones durante el tiempo en que una condición siga siendo verdadera.

    Esta segunda función es, por tanto, iterativa. No es todavía recursiva, porque no se llama a sí misma; lo que hace es repetir explícitamente un bloque de código mediante while().

    R · algoritmo iterativoAlgoritmoIterativoDeCollatz <- function(m, max_iter = 1000000L) {
      if (length(m) != 1L || !is.finite(m) || m < 1 || m != floor(m)) {
        stop("m debe ser un entero positivo.")
      }
    
      trayectoria <- m
      iteraciones <- 0L
    
      while (m != 1) {
        if (iteraciones >= max_iter) {
          stop("Se alcanzó max_iter antes de llegar a 1.")
        }
    
        m <- FuncionDeCollatz(m)
        trayectoria <- c(trayectoria, m)
        iteraciones <- iteraciones + 1L
      }
    
      return(trayectoria)
    }

    La lógica es sencilla. El vector trayectoria nace dentro de la propia función y contiene inicialmente el valor semilla. Después, cada vez que se ejecuta el bucle, m se reemplaza por su siguiente imagen y ese nuevo valor se agrega al final del vector. Cuando m llega a 1, la condición m != 1 deja de cumplirse y el bucle termina.

    Se utiliza aquí la letra m simplemente para distinguir visualmente el argumento de esta segunda función del n empleado en la primera. No existe una necesidad sintáctica de hacerlo: los argumentos y objetos creados dentro de cada función poseen su propio ámbito local, por lo que dos funciones distintas pueden utilizar sin conflicto un argumento llamado n.

    Definir el vector dentro de la función tiene una ventaja importante: cada ejecución conserva su propio estado y no depende de objetos previamente existentes en el entorno global de R. En otras palabras, si se ejecuta la función una vez con 27 y después con 8, la segunda órbita no hereda los valores de la primera.

    El argumento max_iter no forma parte de la Matemática de Collatz; es una precaución computacional. Como el enunciado general que se desea demostrar no puede simplemente asumirse al escribir el programa, resulta prudente impedir que un bucle pueda continuar sin límite en caso de que se use con datos inesperados o con una implementación modificada.

    ObjetoTipoPapel
    FuncionDeCollatzfunctionCalcula una sola imagen de la regla de Collatz.
    AlgoritmoIterativoDeCollatzfunctionRepite la regla con while() y construye la trayectoria completa hasta 1.
    trayectorianumeric vectorExiste localmente durante una ejecución y almacena los estados visitados.

    Tabla 2. Equivalente conceptual de lo que se observaría en el entorno de R tras definir las funciones. El vector de trayectoria no necesita permanecer en el entorno global.

    · · ·

    4. La órbita de 27: 112 estados y 111 iteraciones

    Puede evaluarse ahora un número cualquiera en el algoritmo construido. Tomemos el ejemplo clásico de 27. La sucesión comienza 27, 82, 41, 124, 62, 31… y continúa con ascensos y descensos hasta alcanzar finalmente 1.

    R · ejemploorbita_27 <- AlgoritmoIterativoDeCollatz(27)
    length(orbita_27)
    # 112
    
    length(orbita_27) - 1L
    # 111
    
    max(orbita_27)
    # 9232

    Éste es un buen lugar para precisar el vocabulario. La órbita almacenada contiene 112 estados, porque incluye tanto el punto de partida 27 como el punto de llegada 1. Sin embargo, entre 112 estados existen solamente 111 transiciones. Por consiguiente, el tiempo total de parada de 27, entendido como número de aplicaciones de la regla necesarias para alcanzar la unidad, es 111.

    k=027k=182k=241k=3124k=462k=531k=694k=747
    k=8142k=971k=10214k=11107k=12322k=13161k=14484k=15242
    k=16121k=17364k=18182k=1991k=20274k=21137k=22412k=23206
    k=24103k=25310k=26155k=27466k=28233k=29700k=30350k=31175
    k=32526k=33263k=34790k=35395k=361186k=37593k=381780k=39890
    k=40445k=411336k=42668k=43334k=44167k=45502k=46251k=47754
    k=48377k=491132k=50566k=51283k=52850k=53425k=541276k=55638
    k=56319k=57958k=58479k=591438k=60719k=612158k=621079k=633238
    k=641619k=654858k=662429k=677288k=683644k=691822k=70911k=712734
    k=721367k=734102k=742051k=756154k=763077k=779232k=784616k=792308
    k=801154k=81577k=821732k=83866k=84433k=851300k=86650k=87325
    k=88976k=89488k=90244k=91122k=9261k=93184k=9492k=9546
    k=9623k=9770k=9835k=99106k=10053k=101160k=10280k=10340
    k=10420k=10510k=1065k=10716k=1088k=1094k=1102k=1111

    Tabla 3. Órbita completa de 27. La etiqueta k indica cuántas aplicaciones de la regla se han realizado. El máximo, 9232, aparece en k = 77; la unidad aparece en k = 111.

    La trayectoria muestra además una propiedad que hace tan sugestivo el problema: una regla determinista extraordinariamente simple no genera necesariamente una evolución visualmente simple. Que el sistema esté perfectamente determinado paso a paso no significa que su comportamiento global sea evidente.

    Si se desea conservar el gráfico tradicional en R, puede generarse, por ejemplo, con:

    R · visualización opcionalplot(
      orbita_27,
      type = "l",
      xlab = "Iteración k",
      ylab = "n_k"
    )

    La tabla presenta la órbita completa, de modo que cada estado pueda leerse directamente y seguirse paso a paso.

    5. Una segunda solución: recursión

    Existe otra forma de diseñar el algoritmo. Puede resultar algo menos intuitiva al imaginarla por primera vez, pero tiene una notable elegancia: en lugar de construir un bucle while(), la propia función vuelve a llamarse a sí misma después de calcular el siguiente valor.

    El problema exige ahora una función con dos características principales: su entrada es un entero positivo representable por el sistema numérico que estemos utilizando; su salida contiene, por un lado, la trayectoria seguida y, por otro, el número de transformaciones efectuadas para alcanzar la unidad.

    R · versión recursivaCollatzRecursivo <- function(n, v = NULL) {
      if (length(n) != 1L || !is.finite(n) || n < 1 || n != floor(n)) {
        stop("n debe ser un entero positivo.")
      }
    
      v <- c(v, n)
    
      if (n == 1) {
        return(list(
          pasos = v,
          iteraciones = length(v) - 1L
        ))
      }
    
      if (n %% 2 == 0) {
        n <- n / 2
      } else {
        n <- 3 * n + 1
      }
    
      return(CollatzRecursivo(n, v))
    }

    Aquí sí se aplica recursión en el sentido preciso de la programación: dentro de la ejecución de CollatzRecursivo() aparece una nueva llamada a CollatzRecursivo(). Esa nueva llamada recibe un valor distinto de n y una copia ampliada del vector v.

    La condición n == 1 es el caso base. Sin un caso base alcanzable, una definición recursiva continuaría produciendo llamadas adicionales hasta agotar los recursos disponibles. Cuando se llega a 1 ya no se crea una nueva llamada: se devuelve la lista que contiene la órbita y el número de iteraciones.

    Tres funciones estándar utilizadas

    c() concatena elementos o vectores. list() construye una lista cuyos componentes pueden tener nombres y tipos distintos. length() devuelve el número de elementos de un objeto como un vector o una lista; no debe confundirse con dim(), que informa las dimensiones de objetos que poseen un atributo dimensional.

    La expresión iteraciones = length(v) – 1L merece atención. Si v contiene tanto el valor inicial como la unidad final, su longitud cuenta estados, no transformaciones. Restar uno corrige exactamente esa diferencia.

    SemillaEstados devueltosIteraciones
    88 → 4 → 2 → 13
    27112 estados desde 27 hasta 1111

    Tabla 4. La diferencia entre contar estados y contar aplicaciones de la función. En la trayectoria 8 → 4 → 2 → 1 hay cuatro valores, pero solamente tres pasos.

    Es necesario agregar una salvedad práctica. La recursión es una excelente herramienta para comprender la estructura lógica del problema, pero no siempre es la forma más robusta de recorrer órbitas largas en R: cada llamada recursiva añade un nuevo marco de ejecución y la profundidad disponible es finita. Para trabajo computacional intensivo, la versión iterativa suele ser preferible; para comprender qué significa que una función se invoque a sí misma, la versión recursiva es particularmente transparente.

    · · ·

    6. Cómo pensar matemáticamente la recursión

    Antes de programar una solución recursiva conviene separar dos cosas que, aunque íntimamente relacionadas, no son idénticas: la dinámica matemática y la estructura de llamadas del programa. La función matemática fundamental sigue siendo T. Lo que cambia es la manera en que el programa organiza el cálculo de sus iteraciones.

    El algoritmo puede pensarse de la siguiente manera:

    Paso lógicoAcción
    1Ingresar un entero positivo N.
    2Registrar N como un nuevo estado de la trayectoria.
    3Si N = 1, devolver la trayectoria y terminar.
    4aSi N es par, asignar NN/2.
    4bSi N es impar, asignar N ← 3N + 1.
    5Ejecutar nuevamente la misma función utilizando el nuevo valor de N.

    Tabla 5. Caso de uso de la solución recursiva. La recursión aparece en el último paso: la función vuelve a ejecutarse con una entrada nueva.

    Matemáticamente, sin embargo, no hace falta definir una nueva función C(n) cuyo valor sea siempre 1 cuando la recursión termina. Esa escritura ocultaría el objeto que realmente interesa. Resulta más limpio conservar T como el mapa de Collatz y definir la órbita mediante iteraciones sucesivas:

    nk+1 = T(nk),    k = 0, 1, 2, …

    El tiempo total de parada puede escribirse entonces como el primer índice en que la órbita toca la unidad:

    τ(n) = min { k ≥ 0 : Tk(n) = 1 }, cuando tal k existe.

    Esta formulación hace visible la verdadera dificultad. Conocemos exactamente la regla local que lleva de un estado al siguiente. Lo que no se sigue automáticamente de esa definición es que τ(n) sea finito para todos los enteros positivos.

    Tomemos n = 8:

    k = 0k = 1k = 2k = 3
    8421

    Tabla 6. Desde 8 hasta 1 existen cuatro estados y tres aplicaciones de T. Por tanto, τ(8) = 3.

    La función recursiva reproduce computacionalmente esta misma cadena, pero cada flecha corresponde ahora no sólo a una transformación matemática, sino también a una nueva llamada de función. La sucesión matemática avanza de 8 a 4, de 4 a 2 y de 2 a 1; el programa, mientras tanto, va creando niveles de ejecución hasta encontrar el caso base.

    7. La pila de llamadas: por qué es LIFO

    Para comprender qué ocurre durante la recursión puede utilizarse un ejemplo deliberadamente sencillo. Supóngase que existe un “Listado X” con estas instrucciones:

    Listado X

    1. Ejecutar A1.
    2. Ejecutar A2.
    3. Ejecutar las instrucciones del Listado X.
    4. Regresar e imprimir “Hola, Fernanda”.

    Al llegar al paso 3 el programa inicia otra ejecución del mismo listado. Esa nueva ejecución llega a su propio paso 3 y crea otra, y así sucesivamente. Como no existe aquí un caso base, el paso 4 nunca llega a ejecutarse: antes se agotarán los recursos que el entorno permite dedicar a llamadas anidadas.

    NivelA1A2Paso 3Resultado
    Listado X₀ejecutaejecutallama X₁queda pendiente
    Listado X₁ejecutaejecutallama X₂queda pendiente
    Listado X₂ejecutaejecutallama X₃queda pendiente

    Tabla 7. Estructura de las llamadas recursivas. Cada llamada queda suspendida mientras espera que termine la llamada creada dentro de ella.

    Cuando sí existe un caso base, como ocurre en nuestro algoritmo al alcanzar 1, la situación cambia. La llamada más profunda termina primero; después puede terminar la que la creó; después la anterior, y así sucesivamente. Por eso la estructura natural de las llamadas anidadas es una stack o pila, organizada como LIFO: Last In, First Out, es decir, “el último en entrar es el primero en salir”.

    TOPE DE LA PILA · llamada con n = 1 · termina primero
    llamada con n = 2 · espera el resultado de n = 1
    llamada con n = 4 · espera el resultado de n = 2
    BASE · llamada con n = 8 · fue creada primero

    Tabla 8. La pila de llamadas para 8 → 4 → 2 → 1. La llamada con 1 es la última en entrar y la primera que puede finalizar; después se resuelven las llamadas pendientes en orden inverso.

    La analogía con una pila de platos continúa siendo útil: si se apilan varios platos uno sobre otro, el último colocado queda en la parte superior y es el primero que puede retirarse sin desarmar la pila. Sin embargo, conviene precisar la razón técnica: las llamadas recursivas se organizan de esta forma por la estructura anidada del control del programa. La relación con la localidad de memoria o con posibles efectos sobre la caché puede ser relevante en otros contextos de rendimiento, pero no es la causa que explica por qué la pila de llamadas es LIFO.

    Una llamada A que invoca a B no puede continuar más allá de ese punto hasta que B haya terminado; y si B invoca a C, B tampoco puede continuar hasta que C termine. De ahí surge naturalmente el orden C → B → A.
    · · ·

    8. Qué nos enseña Collatz sobre Matemática y Computación

    Hay todavía una cuestión conceptual que merece atención. Podría parecer, a primera vista, que la formulación matemática nos ofrece un proceso “continuo” mientras que el programa lo convierte en una colección de pasos discretos. Esa oposición, sin embargo, no describe correctamente este problema. La dinámica de Collatz es discreta desde su propia definición matemática: el tiempo de la iteración está indexado por 0, 1, 2, 3, … y cada estado pertenece, en su formulación usual, al conjunto de los enteros positivos.

    Por tanto, la diferencia interesante no está entre una Matemática continua y una Computación discreta. Está en otra parte: entre definir una regla, calcular sus consecuencias para casos particulares y demostrar una propiedad global de todas sus órbitas.

    NivelQué sabemosQué no se sigue automáticamente
    Regla matemáticaPara cada estado sabemos exactamente cuál es el siguiente.No conocemos por esa sola razón el destino global de toda órbita posible.
    Cálculo computacionalPodemos seguir paso a paso una órbita particular y comprobar si alcanza 1.Un número finito de comprobaciones no equivale a una demostración universal.
    Demostración matemáticaBuscaría establecer una proposición válida para todos los enteros positivos.No puede reemplazarse simplemente por enumerar más y más casos.

    Tabla 9. Tres niveles de conocimiento que Collatz obliga a distinguir: especificación local, experimentación computacional y demostración global.

    Esta distinción permite formular de manera más precisa la reflexión epistemológica que hace atractivo al ejemplo. La Matemática no consiste necesariamente en colocar un fenómeno dentro de una forma analítica cuyo comportamiento ya sea conocido. Collatz muestra exactamente lo contrario: podemos poseer una regla perfectamente definida y, aun así, carecer de una caracterización completa de su comportamiento global.

    Tampoco la Computación queda reducida a atender “particularidades” que la Matemática habría abstraído. En este caso ambas trabajan sobre el mismo objeto discreto, pero hacen preguntas diferentes. El programa permite ejecutar la regla, inspeccionar órbitas, medir tiempos de parada, descubrir regularidades y someter conjeturas auxiliares a prueba numérica. La demostración matemática pregunta, en cambio, qué puede afirmarse necesariamente para una clase infinita de casos.

    Conocer de manera exacta la ley que gobierna cada paso no equivale a conocer de antemano el comportamiento global del sistema.

    Ésta es, probablemente, una de las enseñanzas más interesantes que puede extraerse del problema desde la perspectiva conjunta de la Matemática y las Ciencias de la Computación. En Collatz hay determinación local, computabilidad efectiva de cada paso y una enorme cantidad de evidencia para valores particulares; pero esas tres cosas no deben confundirse con una demostración universal.

    9. Una precaución: los enteros de la Matemática no son los de la máquina

    Finalmente, hay una diferencia adicional entre el objeto matemático y su implementación concreta que conviene hacer explícita. La expresión “cualquier N ∈ ℕ” describe un dominio matemático ilimitado. Una computadora, en cambio, representa números mediante estructuras finitas.

    En R base existen, entre otras cosas, valores de tipo integer, cuyo rango es limitado, y valores numeric que normalmente utilizan aritmética de doble precisión. Estos últimos pueden representar exactamente todos los enteros sólo hasta cierto tamaño; por encima de 253, no todos los enteros consecutivos poseen una representación exacta como números de doble precisión.

    La cuestión es particularmente relevante en Collatz porque una órbita puede crecer mucho por encima de su valor inicial antes de comenzar a descender. Por consiguiente, una implementación destinada a investigar números muy grandes debe utilizar aritmética entera exacta de mayor capacidad —por ejemplo, enteros de precisión arbitraria— y comprobar cuidadosamente posibles desbordamientos o pérdidas de exactitud.

    Matemática frente a implementación

    Objeto matemático: T actúa sobre todos los enteros positivos.
    Programa concreto: sólo puede actuar correctamente sobre los valores que su representación numérica y sus recursos de memoria permiten manipular de manera exacta.

    Esto no invalida el uso pedagógico del código anterior. Para semillas pequeñas, como 8 o 27, la implementación es perfectamente adecuada. Lo que evita es atribuirle a una representación computacional finita el mismo dominio ilimitado que posee el objeto matemático abstracto.

    · · ·

    Consideraciones finales

    La conjetura de Collatz constituye un ejemplo extraordinariamente fértil para aprender a programar porque permite pasar, casi sin introducir artificios, desde una regla matemática elemental hasta varias ideas centrales de las Ciencias de la Computación. Primero se construye una función que decide entre dos operaciones; después se convierte esa operación en una iteración; luego se almacena la órbita; finalmente se reconstruye el mismo proceso mediante recursión y se observa cómo las llamadas anidadas quedan organizadas en una pila.

    Pero el ejemplo es igualmente fértil por una razón más profunda. Una sucesión puede estar gobernada por una regla completamente determinista y, aun así, plantear enormes dificultades cuando se intenta establecer una propiedad global para todas sus trayectorias. El programa sabe qué hacer en cada paso. La dificultad matemática consiste en justificar qué ocurrirá después de todos los pasos necesarios, para cualquier punto de partida posible.

    En este sentido, la programación no reemplaza la demostración ni la demostración vuelve innecesaria a la programación. La primera permite experimentar con el objeto, recorrerlo y producir evidencia concreta; la segunda busca establecer relaciones que no dependan de haber enumerado previamente cada caso. Collatz es un terreno particularmente limpio para observar esa diferencia porque no hay oscuridad alguna en la regla elemental: la dificultad emerge de la dinámica producida al repetirla.

    Y justamente por ello una función personalizada en R resulta algo más que un ejercicio de sintaxis. Permite observar, en una escala pequeña y manejable, el tránsito entre definición, algoritmo, ejecución, representación numérica y razonamiento matemático; es decir, entre distintos niveles de una misma actividad científica que conviene mantener relacionados sin confundirlos.

  • ESTIMADORES DE BAYES, ANÁLISIS DE CLÚSTERES Y MIXTURAS GAUSSIANAS

    ESTIMADORES DE BAYES, ANÁLISIS DE CLÚSTERES Y MIXTURAS GAUSSIANAS

    Probabilidad · Teoría estadística · Aprendizaje no supervisado

    De los estimadores de Bayes a las mezclas gaussianas

    Una lectura guiada del estudio de José Mauricio Gómez Julián de 2020 sobre teoría bayesiana de la decisión, análisis de conglomerados, estimación de densidades, el algoritmo EM y agrupamiento basado en modelos en R.

    Investigación realizada en 2020 José Mauricio Gómez Julián Lectura aprox. de 15 minutos

    La estadística suele volverse difícil no porque una idea aislada sea imposible de entender, sino porque de pronto hay que mantener varias ideas conectadas al mismo tiempo. Una distribución de probabilidad conduce a un estimador; un estimador conduce a una función de pérdida; una función de pérdida conduce a un problema de optimización; un problema de optimización conduce a un algoritmo; y el algoritmo termina produciendo algo que en la pantalla parece engañosamente sencillo: un puñado de conglomerados. El estudio de Gómez Julián de 2020, Sobre los estimadores de Bayes, el análisis de conglomerados y las mezclas gaussianas, es, en esencia, un intento por reconstruir toda esa cadena de razonamiento antes de pedirle a R que haga el cálculo.

    Su destino es el análisis de conglomerados basado en modelos mediante mezclas gaussianas finitas. Pero el artículo toma deliberadamente el camino largo. Antes de llegar a las mezclas gaussianas y a la rutina Mclust(), recorre la probabilidad posterior, los estimadores bayesianos, las funciones de pérdida, el error cuadrático medio, los criterios de información, la minería de datos, el aprendizaje automático, el aprendizaje supervisado y no supervisado, la estimación de densidades, k-means, el algoritmo de esperanza-maximización, las distribuciones categórica y de Dirichlet, la optimización, los parámetros y los hiperparámetros. El objetivo no es simplemente enumerar definiciones, sino mostrar por qué todos estos conceptos se encuentran dentro de una misma maquinaria estadística.

    Nota de lectura · qué hará este artículo

    El estudio original de 2020 es mucho más amplio que un tutorial convencional de software. Por ello, esta lectura guiada se concentra en su arquitectura estadística principal: cómo encajan entre sí el razonamiento bayesiano, el análisis de conglomerados, los modelos de mezclas gaussianas, el algoritmo EM y la selección de modelos basada en BIC, y qué ocurre cuando este marco se aplica en R.

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    01 · Contexto Por qué se escribió este estudio de 2020

    La motivación inmediata es la investigación educativa. Gómez Julián parte de un estudio doctoral de Villegas Barahona centrado en el rendimiento académico, las dimensiones latentes, las variables estudiantiles observadas directamente, la descomposición matricial CUR y la construcción de un modelo estadístico capaz de apoyar la toma de decisiones académicas y administrativas. Ese proyecto anterior aporta el problema práctico; el estudio de 2020 pregunta qué teoría estadística debe comprenderse para seguir la maquinaria que se utiliza.

    Esto importa porque un paquete estadístico puede hacer que un procedimiento difícil parezca trivial. Un investigador puede escribir un comando, obtener una clasificación, observar un gráfico y seguir adelante. Sin embargo, el comando presupone silenciosamente respuestas a preguntas difíciles. ¿Qué se está estimando? ¿Qué significa que las observaciones pertenezcan a grupos distintos? ¿Qué ocurre cuando esas pertenencias no se observan? ¿Cómo deben elegirse el número y la geometría de los grupos? ¿Qué cantidad maximiza el algoritmo? ¿Y cuánta incertidumbre queda después de asignar un punto a un conglomerado?

    No son meras preguntas de programación. Son preguntas sobre probabilidad, inferencia, geometría y toma de decisiones. La estrategia distintiva del artículo es, por tanto, fundacional: en lugar de tratar los modelos de mezclas gaussianas como una caja negra, reconstruye la escalera conceptual que conduce hasta ellos.

    Un conglomerado en la pantalla de una computadora es el resultado visible final de un argumento mucho más largo sobre probabilidad, estructura oculta, estimación y optimización.

    Resumen conceptual del marco de Gómez Julián de 2020

    Hay otra razón por la cual este enfoque es útil fuera de la estadística. Politólogos, economistas, sociólogos e investigadores de políticas públicas trabajan con frecuencia con poblaciones heterogéneas. Países, hogares, empresas, votantes o estudiantes pueden aparecer en un mismo conjunto de datos y, sin embargo, pertenecer en realidad a varias subpoblaciones estadísticamente distintas. Si esas subpoblaciones no vienen etiquetadas directamente, la tarea analítica ya no consiste simplemente en estimar un promedio, sino en inferir la estructura oculta que pudo haber generado las observaciones.

    Es ahí donde finalmente entran el análisis de conglomerados y los modelos de mezclas gaussianas. Pero Gómez Julián comienza una capa más abajo: con Bayes y la lógica de actualizar el conocimiento cuando llega nueva evidencia.

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    02 · Fundamentos bayesianos Bayes como regla para aprender de la evidencia

    En su forma más simple, el teorema de Bayes nos dice cómo debe cambiar una probabilidad cuando adquirimos información relevante. Supongamos que tenemos una hipótesis \(H\) y observamos unos datos \(D\). La actualización bayesiana conecta cuatro cantidades:

    \( P(H\mid D)=\dfrac{P(D\mid H)\,P(H)}{P(D)} \) posterior = verosimilitud × previa / probabilidad marginal de los datos

    La previa, \(P(H)\), representa el estado de información antes de incorporar la nueva evidencia. La verosimilitud, \(P(D\mid H)\), nos indica qué tan compatible es la evidencia observada con la hipótesis. El denominador \(P(D)\) normaliza el cálculo. El resultado, \(P(H\mid D)\), es la posterior: la probabilidad condicionada a haber observado la nueva evidencia.

    Para lectores provenientes de la economía hay una analogía útil. Imaginemos que partimos de un conjunto de creencias acerca de la situación probable de una economía y luego recibimos nueva información sobre empleo, inflación o producción. La actualización bayesiana no implica que la información anterior desaparezca. Más bien, la información previa y la nueva evidencia se combinan mediante una regla probabilística precisa. La posterior pasa entonces a ser el punto de partida informativo para la decisión siguiente.

    La intuición clave

    El teorema de Bayes todavía no es un algoritmo de agrupamiento. Su importancia aquí es más fundamental: los modelos de mezclas gaussianas plantean repetidamente preguntas de probabilidad condicional. Dado un punto observado, ¿qué tan probable es que provenga del componente 1, del componente 2, del componente 3, y así sucesivamente? Una vez que la pertenencia a los grupos está oculta en lugar de observarse directamente, las probabilidades posteriores se convierten en un lenguaje natural para razonar sobre esa incertidumbre.

    Este es uno de los puentes conceptuales que da coherencia al artículo. Lo que comienza como una discusión abstracta sobre probabilidad condicional reaparecerá después de forma muy concreta: cada observación puede tener una probabilidad de pertenencia a cada componente gaussiano posible. Esto ya constituye una diferencia importante entre un modelo de mezcla gaussiana y la conocida asignación dura producida por el k-means ordinario.

    03 · Toma de decisiones estadísticas De la probabilidad posterior a un estimador de Bayes

    Actualizar probabilidades es solo una parte de la historia. En algún momento, el analista debe hacer algo con la distribución posterior. Debe estimarse un parámetro, producirse una predicción, seleccionarse un modelo o asignarse una observación —quizá provisionalmente— a un grupo.

    Por eso el estudio de Gómez Julián de 2020 pasa del teorema de Bayes a la teoría de la decisión. Una vez que existen varias estimaciones o acciones posibles, el problema estadístico puede expresarse como una cuestión de consecuencias: si la cantidad desconocida es realmente \(\theta\), ¿cuál es el costo de reportar cierta estimación \(\hat{\theta}\)?

    Ese costo se representa mediante una función de pérdida. La forma exacta de la función depende de qué tipos de errores sean relevantes en el problema estudiado. Un caso particularmente importante, y el que destaca el artículo, es la pérdida por error cuadrático:

    \( L(\theta,\hat{\theta})=(\hat{\theta}-\theta)^2 \) una mayor distancia entre la estimación y el parámetro desconocido produce una pérdida desproporcionadamente mayor

    Elevar el error al cuadrado tiene dos consecuencias inmediatas. Primero, las desviaciones positivas y negativas dejan de cancelarse entre sí. Segundo, los errores grandes reciben una penalización mayor que los pequeños. Por ello, la pérdida esperada asociada está estrechamente conectada con el conocido error cuadrático medio.

    \( \mathrm{MSE}(\hat{\theta}) = E_{\theta}\!\left[(\hat{\theta}-\theta)^2\right] \) error cuadrático medio como medida esperada del error de estimación

    La teoría bayesiana de la decisión añade un ingrediente decisivo: en lugar de evaluar la pérdida tratando al parámetro como un objeto fijo desconocido fuera del cálculo probabilístico, se utiliza la distribución posterior para promediar las posibles consecuencias de una decisión. La cantidad relevante pasa a ser la pérdida posterior esperada.

    \( \rho(a\mid x)=\int_{\Theta} L(\theta,a)\,p(\theta\mid x)\,d\theta \) pérdida posterior esperada: consecuencias promediadas sobre la incertidumbre actual acerca del parámetro

    Una regla de decisión bayesiana selecciona la acción que minimiza esta cantidad. Bajo pérdida por error cuadrático ocurre algo especialmente elegante: la estimación óptima es la media posterior.

    \( \hat{\theta}(x)=E(\theta\mid x)=\int_{\Theta}\theta\,p(\theta\mid x)\,d\theta \) estimador de Bayes bajo pérdida cuadrática

    La intuición es sencilla. La distribución posterior describe qué valores de \(\theta\) siguen siendo plausibles después de observar los datos. Si lo que queremos minimizar es la distancia al cuadrado, entonces la media posterior es el punto que minimiza la distancia cuadrática promedio a todos esos valores posibles.

    Una distinción útil

    La actualización bayesiana nos dice cómo cambia la incertidumbre después de observar evidencia. La teoría bayesiana de la decisión nos dice cómo convertir esa incertidumbre actualizada en una acción. La primera produce una distribución posterior; la segunda combina esa posterior con una función de pérdida.

    Esta distinción será importante más adelante. Un modelo de mezcla gaussiana no se limita a calcular probabilidades. Utiliza probabilidades como parte de un problema iterativo de estimación en el que deben inferirse conjuntamente las pertenencias desconocidas a los componentes y los parámetros desconocidos de esos componentes.

    El estudio también discute la idea estadística más amplia de riesgo de Bayes: la pérdida esperada asociada con una regla de decisión cuando la incertidumbre acerca del parámetro se representa ella misma probabilísticamente. Dentro del marco de teoría de la decisión adoptado en el artículo, un estimador de Bayes es el estimador elegido porque minimiza la pérdida esperada pertinente.

    La probabilidad describe la incertidumbre; una función de pérdida le da consecuencias a esa incertidumbre.

    El puente entre inferencia y teoría de la decisión
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    04 · Aprendizaje no supervisado Por qué el agrupamiento es distinto de la clasificación

    El artículo cambia entonces de escala. Pasa de la estimación de un parámetro desconocido a una pregunta más amplia de aprendizaje automático: ¿cómo puede descubrirse estructura en un conjunto de datos cuando las observaciones no vienen acompañadas de etiquetas de clase conocidas?

    Este es el escenario definitorio del aprendizaje no supervisado. En el aprendizaje supervisado, los datos de entrenamiento contienen un resultado o una etiqueta que el algoritmo debe reproducir o predecir. Por ejemplo, un modelo puede aprender si un solicitante de crédito incurrió en impago, por qué partido votó un encuestado o qué valor numérico tomó una variable dependiente.

    En el aprendizaje no supervisado no existe tal clave de respuestas. El algoritmo recibe observaciones y sus características medidas, pero no una declaración previa de que la observación 17 pertenece al tipo A y la observación 18 al tipo B. La propia estructura debe inferirse a partir de patrones presentes en los datos.

    Clasificación frente a agrupamiento

    En la clasificación, las clases se conocen durante el entrenamiento y el modelo aprende a asignarles nuevas observaciones. En el agrupamiento, los grupos no se proporcionan de antemano. El método intenta descubrir una agrupación útil a partir de similitudes, diferencias y estructura distribucional dentro de los datos observados.

    Gómez Julián sitúa el análisis de conglomerados en el centro de este problema de aprendizaje no supervisado. En su forma más general, agrupar significa particionar observaciones según características compartidas, de manera que las observaciones dentro de un conglomerado sean relativamente similares y las pertenecientes a conglomerados distintos sean relativamente disímiles.

    La formulación parece simple, pero oculta una de las dificultades más profundas del agrupamiento: no siempre existe una única manera obvia de dividir un conjunto de datos. La misma nube de puntos puede describirse plausiblemente como dos grupos amplios, varios subgrupos más estrechos o una jerarquía en la que grupos mayores contienen otros menores.

    El estudio utiliza esta ambigüedad para distinguir dos grandes familias. El agrupamiento particional divide las observaciones en grupos no superpuestos a un nivel seleccionado. El agrupamiento jerárquico, en cambio, organiza grupos dentro de grupos y produce una estructura anidada que con frecuencia puede representarse como un árbol.

    Esto es más que una distinción técnica. Nos recuerda que un conglomerado no es simplemente un objeto que espera dentro de los datos a ser fotografiado. Un procedimiento de agrupamiento incorpora una definición de qué significa similitud, cómo se mide la distancia, qué geometría se permite y a qué escala las diferencias se consideran importantes.

    Preguntar cuántos grupos hay en un conjunto de datos ya implica preguntar qué cuenta como grupo.

    Por qué el agrupamiento es fundamentalmente un problema de modelización

    Esto es particularmente importante para economistas y politólogos. Supongamos que representamos países mediante desempleo, alfabetización, pobreza y gasto público en educación. Un algoritmo de agrupamiento puede detectar configuraciones estadísticamente distintas de esas variables. Pero los grupos resultantes no deben tratarse automáticamente como “tipos” políticos o económicos sustantivos. La agrupación estadística es evidencia acerca de una estructura; su interpretación todavía requiere teoría y conocimiento del fenómeno estudiado.

    Antes de agrupar, el artículo también subraya la importancia del preprocesamiento de los datos. Los valores atípicos, las distintas escalas de medición, las variables irrelevantes y los valores faltantes pueden alterar la geometría aparente del conjunto de datos. La normalización puede ser importante cuando la distancia es central para el algoritmo, mientras que la reducción de variables puede resultar útil cuando dimensiones irrelevantes oscurecen, en vez de aclarar, la estructura.

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    05 · Un primer modelo de agrupamiento Lo que k-means realmente supone

    Para entender por qué las mezclas gaussianas son útiles, Gómez Julián introduce primero uno de los algoritmos de agrupamiento más conocidos: k-means.

    La idea básica es geométrica. Se elige un número de grupos, \(K\). A cada grupo se le asocia un centro, o centroide. Después se asigna cada observación al grupo cuyo centroide está más cerca. Los centroides se actualizan a partir de las observaciones que les fueron asignadas y el proceso se repite hasta que la configuración se estabiliza.

    \( \displaystyle \min_{C_1,\ldots,C_K}\sum_{k=1}^{K}\sum_{x_i\in C_k}\lVert x_i-\mu_k\rVert^2 \) el objetivo familiar de k-means: minimizar la distancia cuadrática dentro de cada conglomerado entre cada observación y su centroide

    Incluso quienes nunca han implementado el algoritmo pueden visualizar su lógica. Imaginemos colocar \(K\) alfileres sobre un mapa. Cada observación se envía al alfiler más cercano. Después los alfileres se desplazan hacia los centros de las observaciones que les fueron asignadas y la asignación se repite. Finalmente, los alfileres y las pertenencias dejan de cambiar de manera sustancial.

    Este procedimiento es potente y computacionalmente conveniente, pero su simplicidad impone una estructura geométrica. La lógica de distancia al centroide funciona de manera más natural cuando los conglomerados son compactos y aproximadamente esféricos —o circulares cuando se visualizan en dos dimensiones—.

    Los datos reales no tienen por qué cooperar. Un conglomerado puede ser largo y estrecho, inclinarse diagonalmente en el espacio de características, estar muy concentrado en una dirección y ampliamente disperso en otra. Dos grupos también pueden superponerse. Cuando aparecen estas posibilidades, la distancia a un único centro puede dejar de describir adecuadamente la estructura.

    Hay otra limitación que se vuelve central en el artículo. El k-means ordinario realiza lo que se conoce como una asignación dura. Una observación se coloca en el conglomerado 1, 2 o 3. El algoritmo no dice de forma natural: “hay una probabilidad del 72 % de que esta observación pertenezca al conglomerado 1 y del 28 % de que pertenezca al conglomerado 2”.

    Dos limitaciones que conviene recordar

    La transición de k-means a las mezclas gaussianas está motivada por dos ideas especialmente importantes: la geometría de los conglomerados y la incertidumbre de pertenencia. Las mezclas gaussianas pueden modelar conglomerados con estructura de covarianzas y asignar pertenencias probabilísticas, en lugar de puramente deterministas.

    Esto prepara el giro conceptual central del estudio. En vez de pensar un conglomerado únicamente como una colección de puntos alrededor de un centroide, podemos pensarlo como una distribución de probabilidad.

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    06 · Estructura latente La idea central: una población puede ser una mezcla

    Supongamos que observamos la distribución de alguna variable en una población completa. A primera vista vemos un único conjunto de datos. Pero ¿qué ocurre si esa población está compuesta en realidad por varias subpoblaciones generadas por procesos estadísticos distintos?

    Esta es la intuición fundamental detrás de un modelo de mezcla. La distribución de probabilidad global se representa como una combinación ponderada de varias distribuciones componentes.

    \( \displaystyle f(x_i;\Psi)=\sum_{k=1}^{G}\pi_k f_k(x_i;\theta_k) \) modelo de mezcla finita · cada componente tiene sus propios parámetros y contribuye de acuerdo con su peso de mezcla

    Aquí \(G\) es el número de componentes. \(f_k(x_i;\theta_k)\) es la densidad del componente \(k\), determinada por sus propios parámetros \(\theta_k\). La cantidad \(\pi_k\) es el peso de mezcla del componente y satisface \(\pi_k>0\) y \(\sum_{k=1}^{G}\pi_k=1\).

    Los pesos son importantes. Si parece que el 70 % de la población fue generado por un componente y el 30 % por otro, ambas densidades componentes no deberían contribuir por igual a la densidad de la población total. Los pesos de mezcla codifican su prevalencia relativa.

    Pero la característica más profunda del modelo es algo que no observamos directamente: la identidad del componente de cada observación. El conjunto de datos contiene \(x_i\), pero normalmente no contiene una columna adicional proporcionada por la naturaleza que diga: “este punto fue generado por el componente gaussiano 3”.

    La pertenencia al componente es, por tanto, una variable latente. Es una estructura oculta que se infiere a partir de los datos observados.

    Cantidades observadas y latentes

    Las observaciones \(x_1,\ldots,x_n\) son visibles. Las etiquetas de los componentes que las generaron no lo son. Por ello, un modelo de mezcla finita conecta datos observables con pertenencia no observable a grupos, al tiempo que estima los parámetros y el peso relativo de cada componente.

    Por eso el artículo considera los modelos de mezcla como naturalmente conectados con la modelización jerárquica y de variables latentes. Existe un nivel en el que una observación pertenece a algún componente no observado y otro nivel en el que el valor observado se genera según la distribución de probabilidad asociada a ese componente.

    Si las distribuciones componentes son gaussianas, el modelo se convierte en un modelo de mezcla gaussiana, o GMM:

    \( \displaystyle f(x)=\sum_{k=1}^{G}\pi_k\,\mathcal{N}(x\mid\mu_k,\Sigma_k) \) modelo de mezcla gaussiana · cada grupo latente se representa mediante una densidad normal con su propia media y estructura de covarianzas

    En una dimensión, cada componente tiene una media y una varianza. En varias dimensiones, la media se convierte en un vector \(\mu_k\), mientras que la dispersión y la dependencia entre variables se representan mediante la matriz de covarianzas \(\Sigma_k\).

    La matriz de covarianzas es precisamente lo que da a los modelos de mezclas gaussianas su flexibilidad geométrica. Permite que un conglomerado sea estrecho, otro amplio, otro alargado y otro orientado en una dirección diagonal dentro del espacio multivariado.

    El artículo presenta así las mezclas gaussianas como una generalización probabilística de la intuición más rígida, basada en centroides, asociada con k-means. En lugar de preguntar únicamente qué centro está más cerca, el modelo plantea una pregunta más rica: dadas las distribuciones estimadas, ¿qué tan probable es que esta observación provenga de cada componente?

    \( \displaystyle P(Z_i=k\mid x_i)=\frac{\pi_k\,\mathcal{N}(x_i\mid\mu_k,\Sigma_k)}{\sum_{j=1}^{G}\pi_j\,\mathcal{N}(x_i\mid\mu_j,\Sigma_j)} \) probabilidad posterior de que la observación i pertenezca al componente k

    Ahora la discusión anterior sobre Bayes se vuelve visiblemente relevante. El modelo parte de pesos y densidades de los componentes y, condicionado a un punto observado, calcula probabilidades actualizadas de pertenencia a cada componente.

    Una observación cercana al centro de un componente y lejos de todos los demás puede recibir una probabilidad de asignación próxima a uno. Una observación situada en una región de superposición puede recibir una probabilidad sustancial bajo dos o más componentes. Esto es clasificación blanda: la incertidumbre sobre la pertenencia se conserva en lugar de descartarse de inmediato.

    Una mezcla gaussiana no se limita a dividir los datos. Propone una explicación probabilística de cómo varias subpoblaciones ocultas pudieron haber generado la población observada.

    La idea central de modelización del estudio de 2020

    Pero ahora hemos llegado a una aparente circularidad. Para estimar la media, la covarianza y el peso de cada componente, querríamos saber qué observaciones pertenecen a cada componente. Sin embargo, determinar qué observaciones pertenecen a cada componente es precisamente lo que exige conocer esas medias, covarianzas y pesos.

    Resolver ese problema circular es la tarea de uno de los algoritmos más importantes de la estadística con variables latentes: esperanza-maximización.

    07 · Información oculta EM: aprender cuando se desconoce la pertenencia a los grupos

    La dificultad a la que se enfrenta un modelo de mezcla gaussiana puede expresarse ahora con precisión. Observamos los puntos de datos, pero no observamos el componente del que fue generado cada punto. Si esas pertenencias fueran conocidas, estimar los parámetros de cada componente gaussiano sería relativamente sencillo. Pero las propias pertenencias dependen de parámetros que todavía son desconocidos.

    El estudio de Gómez Julián de 2020 aborda este problema mediante el clásico algoritmo de esperanza-maximización, o EM, desarrollado por Dempster, Laird y Rubin. El contexto más amplio es la estimación a partir de datos incompletos: existe información que haría más sencillo el problema de estimación, pero dicha información no se observa directamente.

    En la modelización de mezclas, la pieza faltante es especialmente intuitiva. Imaginemos que cada fila del conjunto de datos lleva secretamente una variable adicional que indica qué componente gaussiano la generó. Si esa variable oculta fuera visible, tendríamos lo que puede concebirse como los datos completos. En realidad, solo se observan las variables medidas.

    La interpretación en términos de datos faltantes

    En un modelo de mezcla gaussiana, el punto de datos se observa, pero su componente generador es latente. EM trata esta información oculta como la parte faltante de un problema estadístico que, de otro modo, sería más conveniente.

    La característica ingeniosa de EM es que no exige que esta información faltante se vuelva de algún modo observable. En su lugar, alterna entre dos cálculos. Cada uno hace posible el otro.

    Paso E: estimar las pertenencias ocultas

    Se comienza con unos valores actuales para los parámetros de los componentes: las medias, las matrices de covarianzas y los pesos de mezcla. Dados esos valores, se calcula qué tan probable es que cada observación pertenezca a cada componente.

    Estas probabilidades suelen denominarse responsabilidades. El componente \(k\) asume responsabilidad por la observación \(i\) en proporción a cuán plausible es esa observación bajo la densidad gaussiana del componente y a cuán prevalente es dicho componente en la mezcla.

    \( \displaystyle \gamma_{ik}=P(Z_i=k\mid x_i,\Psi)=\frac{\pi_k\,\mathcal{N}(x_i\mid\mu_k,\Sigma_k)}{\sum_{j=1}^{G}\pi_j\,\mathcal{N}(x_i\mid\mu_j,\Sigma_j)} \) intuición del paso E · estimar la probabilidad de que cada observación pertenezca a cada componente gaussiano

    Obsérvese lo que ha ocurrido. La afirmación dura y desconocida “la observación \(i\) pertenece al conglomerado \(k\)” ha sido sustituida por un conjunto de probabilidades. Una observación puede estar asociada abrumadoramente con un componente o puede situarse en una región de superposición y repartir su probabilidad entre varios componentes.

    Paso M: actualizar el modelo

    Una vez calculadas esas pertenencias esperadas, el algoritmo da la vuelta al problema. Ahora trata las pertenencias probabilísticas producidas por el paso E como información para reestimar los parámetros.

    Las medias, las matrices de covarianzas y los pesos de mezcla se actualizan de modo que aumente la verosimilitud de los datos observados bajo la mezcla recién estimada.

    Un ciclo de EM

    Paso E: utilizando los parámetros actuales del modelo, estimar las pertenencias ocultas a los componentes.

    Paso M: utilizando esas pertenencias estimadas, reestimar los parámetros del modelo maximizando el criterio de verosimilitud pertinente.

    Después el algoritmo vuelve al paso E. Los nuevos parámetros implican nuevas probabilidades de pertenencia; esas nuevas probabilidades implican nuevas estimaciones de los parámetros; y el proceso continúa iterativamente.

    \( \Psi^{(0)}\rightarrow\text{paso E}\rightarrow\text{paso M}\rightarrow\Psi^{(1)}\rightarrow\text{paso E}\rightarrow\text{paso M}\rightarrow\cdots \) esperanza y maximización se alternan hasta que la solución ajustada se estabiliza

    El proceso se detiene cuando las estimaciones de los parámetros —o, equivalentemente, las mejoras en la verosimilitud— cambian tan poco que se considera que el algoritmo ha alcanzado la convergencia.

    Esto convierte a EM en una respuesta particularmente elegante a la aparente circularidad encontrada al final de la sección anterior. Necesitábamos la pertenencia a los conglomerados para estimar las distribuciones, pero necesitábamos las distribuciones para estimar la pertenencia a los conglomerados. EM resuelve el problema alternando entre ambas tareas condicionales.

    Estime lo que está oculto utilizando el modelo actual; después mejore el modelo utilizando lo que acaba de estimar.

    La lógica iterativa de esperanza-maximización

    Hay una salvedad importante. EM es un algoritmo de optimización, no una garantía mágica de que cualquier punto de partida conduzca a la mejor solución global. Las verosimilitudes de los modelos de mezcla pueden contener múltiples óptimos locales. Por ello, la inicialización y la especificación del modelo pueden importar. Lo que EM garantiza a nivel operativo es un procedimiento iterativo para mejorar la verosimilitud hasta alcanzar una solución estacionaria.

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    08 · Geometría estadística Por qué las mezclas gaussianas pueden ver elipses

    El siguiente paso del argumento de Gómez Julián es geométrico. En una dimensión, una distribución gaussiana se describe mediante una media y una varianza. Sin embargo, al pasar a dos o más dimensiones, la varianza ya no es suficiente. También deben representarse las relaciones entre las variables.

    Este es el papel de la matriz de covarianzas, \(\Sigma_k\). Para el componente \(k\), el vector de medias \(\mu_k\) determina su centro, mientras que \(\Sigma_k\) determina cómo se dispersa la masa de probabilidad por el espacio multivariado.

    \( X\mid Z=k\sim\mathcal{N}(\mu_k,\Sigma_k) \) cada componente gaussiano posee su propio centro y su propia geometría de covarianzas

    En dos dimensiones, los contornos de igual densidad gaussiana forman elipses. Esto ofrece una forma intuitiva de leer la covarianza. Una elipse casi circular indica una dispersión similar en distintas direcciones. Una elipse alargada indica una variación mucho mayor en una dirección que en otra. Una elipse inclinada señala covarianza entre las variables.

    Es precisamente aquí donde el agrupamiento mediante mezclas gaussianas se vuelve más flexible que la imagen geométrica elemental proporcionada por k-means. Un centroide solo nos dice dónde está centrado un conglomerado. Una matriz de covarianzas también nos informa de su volumen, forma y orientación.

    Piense geométricamente

    Dos conglomerados pueden tener centros igualmente separados y aun así ser estadísticamente muy distintos. Uno puede ser compacto y casi circular; otro, amplio y fuertemente alargado. Los modelos de mezclas gaussianas pueden representar esta diferencia porque la matriz de covarianzas forma parte del modelo.

    El marco de mclust estudiado en el artículo explota este hecho de forma sistemática. En lugar de ajustar una sola estructura de covarianzas posible, considera una familia de modelos gaussianos obtenidos imponiendo distintas restricciones sobre el volumen, la forma y la orientación de los elipsoides componentes.

    Gómez Julián discute los 14 modelos gaussianos multivariados disponibles en la versión de mclust estudiada en la investigación de 2020. Sus nombres compactos —como EEE, VEV, VVI o EEV— codifican restricciones sobre esas propiedades geométricas.

    Ejemplo Idea geométrica
    EEEVolumen igual, forma igual y orientación igual entre componentes
    VEVVolumen variable, forma igual y orientación variable
    VVIEstructura diagonal de covarianzas con volumen y forma variables
    EEVVolumen y forma iguales, con orientación que puede variar

    Estos códigos no son jerga decorativa de software. Describen hipótesis estadísticas rivales sobre la geometría de los grupos ocultos. ¿Deben todos los conglomerados tener la misma dispersión? ¿Puede uno ser mayor que otro? ¿Deben sus elipses apuntar en la misma dirección? ¿Es suficiente una matriz diagonal de covarianzas o los datos requieren elipsoides rotados?

    Visto así, el agrupamiento basado en modelos hace más que decidir dónde dibujar fronteras. Está comparando descripciones generativas alternativas de los datos.

    En el agrupamiento basado en modelos, la forma de un conglomerado no es un detalle secundario. Forma parte de la hipótesis que se está estimando.

    La covarianza como geometría estadística
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    09 · Selección de modelos BIC y el problema de elegir un modelo

    Las mezclas gaussianas crean un nuevo problema precisamente porque son flexibles. Podemos ajustar distintos números de componentes y, para cada número, considerar diferentes estructuras de covarianzas. ¿Qué modelo debe preferirse?

    La verosimilitud maximizada por sí sola no basta. Añadir parámetros suele dar al modelo más libertad para acomodar los datos observados, de modo que el ajuste bruto puede mejorar simplemente porque el modelo se ha vuelto más complicado. Si la complejidad nunca se penaliza, el procedimiento empuja hacia especificaciones cada vez más elaboradas.

    Esto motiva el Criterio de Información Bayesiano (BIC), introducido por Gideon Schwarz y discutido ampliamente en el estudio de 2020. En una notación habitual,

    \( \mathrm{BIC}=-2\log \hat{L}+k\log n \) forma convencional de minimización · el ajuste se equilibra con una penalización que aumenta con la complejidad del modelo

    Aquí \(\hat{L}\) es la verosimilitud maximizada, \(k\) es el número de parámetros estimados y \(n\) es el tamaño de la muestra. El primer término recompensa el ajuste; el segundo penaliza los parámetros adicionales.

    Una convención de signo equivalente suele escribirse de modo que se prefieran valores mayores:

    \( \displaystyle \log \hat{L}-\frac{k}{2}\log n \) forma de maximización de Schwarz · la misma lógica entre ajuste y complejidad, expresada con la orientación opuesta
    Una advertencia práctica sobre los signos

    A veces los lectores encuentran en los manuales “elija el BIC más pequeño” y después ven una salida de mclust donde el modelo preferido tiene el valor BIC más grande. Es una cuestión de convención. El criterio puede escribirse con signos opuestos. Lo importante es usar de manera coherente la convención adoptada por el software o la fuente.

    En mclust, BIC se convierte así en el mecanismo para comparar combinaciones de número de componentes y parametrización de la covarianza. El software puede ajustar un conjunto de modelos candidatos de mezclas gaussianas y compararlos, en vez de obligar al investigador a estipular de antemano una única geometría.

    Conceptualmente, se trata de una competencia entre explicaciones. Un modelo de un componente afirma que una sola población gaussiana es suficiente. Un modelo de dos componentes sostiene que dos subpoblaciones latentes ofrecen una mejor explicación después de tomar en cuenta los parámetros adicionales. Un modelo de cinco componentes formula una afirmación aún más elaborada. BIC pregunta si la ganancia en verosimilitud es suficientemente grande para justificar esa complejidad adicional.

    Qué hace BIC en este artículo

    BIC actúa como puente entre la estimación y la selección de modelos. EM estima los parámetros de una mezcla gaussiana candidata. BIC ayuda a decidir qué estructura candidata —entre distintos números y geometrías de componentes— es comparativamente preferible.

    Esta distinción es esencial. EM no responde por sí solo todas las preguntas de modelización. Dada una estructura de mezcla especificada, proporciona una forma de estimar sus parámetros. La selección de modelos opera en otro nivel: compara estructuras alternativas.

    El resultado es un procedimiento por capas. Primero se definen modelos de probabilidad candidatos. Después se estiman. Luego se comparan. Finalmente, se inspecciona la clasificación resultante y se pregunta si la estructura estadística tiene sentido sustantivo.

    \( \text{modelos candidatos}\rightarrow\text{estimación EM}\rightarrow\text{comparación BIC}\rightarrow\text{estructura de agrupamiento seleccionada} \) flujo de trabajo del agrupamiento basado en modelos desarrollado hacia la sección aplicada del estudio

    Ya estamos listos para el último paso de la investigación de 2020: ver qué produce realmente esta maquinaria en R. Gómez Julián cierra el análisis sustantivo con dos tipos de aplicación. La primera utiliza el conjunto de datos canónico Iris; la segunda pasa a datos sociales y económicos del Banco Mundial, combinando indicadores de gasto en educación, alfabetización, desempleo y pobreza.

    10 · Ejemplos aplicados en R De las flores Iris a los indicadores del Banco Mundial

    Después de más de cien páginas de preparación teórica, el estudio de Gómez Julián de 2020 finalmente pone en marcha la maquinaria estadística. Esta última sección sustantiva es útil precisamente porque la discusión precedente cambia el significado de lo que, de otro modo, parecerían unas pocas líneas de código en R. Llegados a este punto, una llamada a Mclust() ya no es simplemente un comando de software. Invoca mezclas gaussianas finitas, pertenencia latente, estimación por máxima verosimilitud mediante EM, geometrías alternativas de covarianza y comparación de modelos basada en BIC.

    El artículo ofrece dos tipos de ilustración. Primero aparece el conjunto de datos canónico Iris distribuido con R. Después, el análisis pasa a un conjunto de datos construido a partir de indicadores del Banco Mundial, acercando el método a un contexto mucho más próximo a la economía, la ciencia política y la investigación de políticas públicas.

    Cómo leer la salida

    Cuando Mclust() reporta un modelo como VEV, EEE o VVI, está describiendo la estructura de covarianzas seleccionada para los componentes gaussianos. Cuando reporta un número de componentes, está describiendo el número de componentes de mezcla preferido por el procedimiento de selección de modelos entre los candidatos ajustados.

    El ejemplo Iris

    La primera aplicación utiliza las cuatro variables cuantitativas conocidas del conjunto de datos Iris. Gómez Julián ejecuta:

    mod1 <- Mclust(iris[,1:4])
    summary(mod1)
    agrupamiento basado en modelos gaussianos de las cuatro variables medidas de Iris

    La solución reportada es una mezcla gaussiana finita VEV con dos componentes. Las 150 observaciones se dividen en conglomerados de 50 y 100 observaciones, respectivamente. La log-verosimilitud reportada es \(-215.726\), mientras que la salida da un BIC de \(-561.7285\) y un ICL de \(-561.7289\).

    Conjunto de datos Estructura seleccionada Agrupamiento
    IrisVEV · 2 componentes gaussianos50 / 100 observaciones

    Los gráficos que acompañan el ejemplo hacen visibles las dos capas del procedimiento. Un panel compara valores BIC entre modelos candidatos de covarianza y distintos números de componentes. Otro muestra la clasificación resultante a través de pares de variables medidas. Por tanto, el gráfico no se limita a mostrar los conglomerados después del hecho: también ofrece al lector una vista del problema de selección de modelos que los produjo.

    Este ejemplo es deliberadamente sencillo. Su función es mostrar que la discusión teórica sobre densidades de mezcla, EM, estructura de covarianzas y BIC puede condensarse operativamente en un fragmento sorprendentemente corto de código en R.

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    Un ejemplo de ciencias sociales con datos del Banco Mundial

    La segunda aplicación está más directamente conectada con las preocupaciones de economistas e investigadores de políticas públicas. Gómez Julián construye un ejemplo con datos del Banco Mundial y cuatro variables correspondientes a 2018:

    Variables utilizadas en la aplicación de 2020

    Gasto público en educación como porcentaje del PIB; desempleo como porcentaje de la fuerza laboral total; incidencia de la pobreza según la línea nacional de pobreza; y la tasa de alfabetización de adultos para personas de 15 años o más.

    El flujo de trabajo en R importa los conjuntos de datos por separado, selecciona las observaciones de 2018, los une por país, elimina las filas en las que la combinación requerida contiene valores faltantes y, finalmente, aplica Mclust() a las variables numéricas resultantes.

    Cuando se consideran conjuntamente los cuatro indicadores, solo quedan 13 observaciones completas en el conjunto de datos utilizado por el código. El modelo reportado es EEE con nueve componentes: conglomerados gaussianos elipsoidales con igual volumen, igual forma e igual orientación.

    \( n=13,\qquad G=9,\qquad \text{modelo}=\mathrm{EEE} \) ejemplo de cuatro variables del Banco Mundial reportado en el estudio

    La salida reporta una log-verosimilitud de \(-77.62892\), 54 grados de libertad, BIC \(-293.7651\) e ICL \(-293.7727\). Los tamaños de los componentes son extremadamente pequeños: los nueve conglomerados contienen, respectivamente, 1, 2, 2, 1, 1, 1, 2, 2 y 1 observaciones.

    Gómez Julián repite después el ejercicio de agrupamiento basado en modelos utilizando combinaciones más pequeñas de variables. Esto resulta particularmente revelador porque el tamaño de muestra disponible cambia de forma marcada según qué indicadores del Banco Mundial deban observarse simultáneamente.

    Variables n Modelo Componentes BIC
    Gasto en educación + alfabetización39XXI1−475.3468
    Gasto en educación + desempleo71VVI2−679.1997
    Gasto en educación + pobreza17EEV5−193.6785

    El contraste es llamativo. Para gasto público en educación y alfabetización adulta, la solución ajustada contiene solo un componente entre 39 observaciones completas. Para gasto en educación y desempleo, el modelo seleccionado es VVI con dos componentes, que contienen 49 y 22 observaciones. Para gasto en educación y pobreza, el resultado es una especificación EEV con cinco componentes, cuyos tamaños son 3, 3, 4, 4 y 3.

    Estos ejemplos muestran algo que puede perderse fácilmente cuando se habla de forma abstracta del “número de conglomerados”. El número de componentes no es una cifra intrínseca unida para siempre a un conjunto de países. Depende de las variables que se modelizan, de las observaciones disponibles, de las estructuras de covarianzas candidatas y del criterio estadístico utilizado para comparar esos modelos.

    Un límite inferencial importante

    La salida reportada en esta sección es análisis de conglomerados. Describe estructura estadística encontrada por los modelos ajustados de mezclas gaussianas. Por sí solo, un ejercicio de este tipo no establece que el gasto en educación cause desempleo, alfabetización o pobreza, ni estima la magnitud de un efecto causal. Esas serían preguntas inferenciales distintas que requerirían otro diseño de investigación.

    Esta distinción es especialmente valiosa para el análisis de políticas públicas. Un conglomerado puede revelar que algunos países ocupan regiones similares de un espacio estadístico multivariado. Eso puede motivar una investigación sustantiva. Pero no explica, por sí mismo, histórica o causalmente por qué esos países ocupan esa región.

    El resultado de cuatro variables merece el mismo cuidado. Nueve componentes a partir de solo trece observaciones completas es exactamente el tipo de salida que debe leerse conjuntamente con el tamaño muestral y la complejidad del modelo, en lugar de reducirse a la frase “nueve tipos de países”. El estudio reporta el ajuste estadístico; la interpretación sustantiva exige regresar del modelo al objeto empírico que se estudia.

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    11 · La lección más amplia Lo que realmente enseña el estudio de 2020

    Quizá la característica más importante de la investigación de Gómez Julián sea su negativa a comenzar por el software. El artículo podría haber sido un breve tutorial sobre cómo llamar a Mclust(), inspeccionar BIC y graficar una clasificación. En cambio, construye un largo recorrido conceptual desde la probabilidad y la estimación hasta la salida final del agrupamiento.

    Ese recorrido importa porque sus elementos están genuinamente conectados. El razonamiento bayesiano introduce la probabilidad condicional y la actualización. La teoría de la decisión explica cómo las distribuciones de probabilidad pueden conectarse con estimadores y pérdidas. El aprendizaje no supervisado introduce el problema de descubrir estructura sin etiquetas conocidas. El análisis de conglomerados da a ese problema una forma estadística. Los modelos de mezcla reinterpretan una población aparentemente homogénea como la superposición de subpoblaciones latentes. Las mezclas gaussianas proporcionan a esas subpoblaciones una geometría probabilística flexible. EM estima modelos cuya información de pertenencia está oculta. Y BIC proporciona una forma de comparar especificaciones rivales.

    \( \text{Bayes}\rightarrow\text{estimación}\rightarrow\text{variables latentes}\rightarrow\text{mezclas}\rightarrow\text{EM}\rightarrow\text{BIC}\rightarrow\text{agrupamiento} \) un mapa comprimido del recorrido conceptual reconstruido en el estudio de 2020

    También puede leerse el artículo como un argumento a favor de comprender los métodos estadísticos de manera estructural. Un modelo no es simplemente una ecuación. Incluye supuestos sobre qué es observable, qué es latente, qué familia de probabilidad describe los datos, cómo se estiman los parámetros, qué geometrías se permiten y cómo se comparan especificaciones rivales.

    Los modelos de mezclas gaussianas hacen este punto especialmente visible. La nube observable de datos es solo la superficie. Debajo de ella hay una estructura generativa propuesta: distribuciones componentes, pertenencias latentes, pesos de mezcla, medias y matrices de covarianzas. El analista no observa directamente esta maquinaria. La infiere.

    El conjunto de datos visible es el punto de partida. El modelo estadístico es una hipótesis sobre la estructura oculta capaz de producirlo.

    Una intuición central que recorre el estudio

    Por eso también es tan significativa la diferencia entre clasificación dura y blanda. Decir que un país, una persona o una flor pertenece al “conglomerado 2” suprime información. Una mezcla gaussiana puede, en cambio, conservar el hecho de que una observación se encuentre cerca de la frontera entre varios componentes plausibles. La probabilidad vuelve medible la ambigüedad.

    Del mismo modo, la covarianza transforma el agrupamiento desde la simple idea de distancia a un centro hacia una descripción más rica de la geometría estadística. Los grupos pueden diferir no solo en ubicación, sino también en dispersión, forma y orientación. Y BIC nos recuerda que una mayor flexibilidad tiene un costo: un modelo debe ganarse su complejidad adicional mediante una mejora del ajuste.

    Para economistas, econometristas y politólogos, quizá la lección más transferible sea, por tanto, metodológica. Si una población puede contener regímenes estadísticos cualitativamente distintos, forzar todas las observaciones dentro de una única distribución homogénea puede ocultar estructura. Los modelos de mezcla ofrecen una forma formal de preguntar si el patrón agregado puede ser generado, en cambio, por varios componentes latentes.

    Pero la advertencia inversa es igualmente importante. Descubrir una partición preferida estadísticamente no libera al investigador de la obligación de comprender el fenómeno real. Un componente es un componente de un modelo estadístico. Que corresponda a una clase social significativa, un régimen institucional, una configuración de desarrollo, una población biológica o simplemente a una característica de la muestra disponible debe establecerse mediante conocimiento sustantivo y evidencia adicional.

    En una sola frase

    La investigación de Gómez Julián de 2020 es un recorrido teórico guiado por las ideas necesarias para comprender cómo los modelos gaussianos de mezclas finitas pueden descubrir estructura latente en datos sin etiquetar, cómo EM estima esa estructura y cómo criterios de selección de modelos como BIC ayudan a decidir qué representación probabilística conservar.

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    12 · Perspectiva final Estadística antes que software

    Hay una inversión útil en el corazón de este estudio. La computación estadística moderna nos anima a comenzar con una función y descubrir después qué hace. El texto de Gómez Julián de 2020 avanza en la dirección opuesta: primero reconstruye los conceptos matemáticos y estadísticos y después se aproxima a la función.

    Esa elección hace que el artículo sea inusualmente amplio. Probabilidad posterior, estimadores de Bayes, funciones de pérdida, BIC, minería de datos, aprendizaje automático, agrupamiento, estimación de densidades, cuantización vectorial, k-means, EM, distribuciones categórica y de Dirichlet, optimización, parámetros, hiperparámetros y mezclas gaussianas finitas aparecen porque el procedimiento final se encuentra en la intersección de todas esas ideas.

    Para un lector con formación técnica, el valor de este recorrido es que expone la arquitectura oculta bajo un comando familiar de R. Para un lector proveniente de la ciencia política, la economía u otro campo aplicado, ofrece algo igualmente útil: un camino intuitivo hacia un método que, de otro modo, llega envuelto en álgebra matricial y notación probabilística.

    Y la lección práctica es sencilla. Cuando un algoritmo informa que los datos contienen uno, dos o cinco grupos, la pregunta interesante no es simplemente ¿qué devolvió el software? Es: ¿qué modelo estadístico hizo posible esa respuesta, qué supuestos dieron forma a los grupos y qué tipo de afirmación sobre la realidad es realmente capaz de sostener el resultado?

    La buena práctica estadística comienza donde termina la salida automática: en el intento de comprender qué ha medido realmente el modelo.

    Reflexión final sobre el estudio de Gómez Julián de 2020
    José Mauricio Gómez Julián · 2020
    Sobre los estimadores de Bayes, el análisis de conglomerados y las mezclas gaussianas: un análisis teórico general de densityMclust en R y de teoría estadística