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“Is that to say we are against Free Trade? No, we are for Free Trade, because by Free Trade all economical laws, with their most astounding contradictions, will act upon a larger scale, upon the territory of the whole earth; and because from the uniting of all these contradictions in a single group, where they will stand face to face, will result the struggle which will itself eventuate in the emancipation of the proletariat.”

Karl Heinrich Marx · Marx-Engels Collected Works, Vol. VI, p. 290

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Categoría: Metamatemática, Matemática Pura y Matemática Aplicada

  • GENERALIDADES SOBRE LA TEORÍA ESTADÍSTICA DE ENCUESTAS POR MUESTREO

    GENERALIDADES SOBRE LA TEORÍA ESTADÍSTICA DE ENCUESTAS POR MUESTREO

    TEORÍA DE ENCUESTAS · MUESTREO · INFERENCIA

    GENERALIDADES SOBRE LA TEORÍA ESTADÍSTICA DE ENCUESTAS POR MUESTREO

    Notas conceptuales y técnicas sobre diseño muestral, marcos, probabilidades de inclusión, inferencia basada en el diseño, no respuesta, error total de encuesta y estimación.

    La teoría estadística de las encuestas por muestreo suele aprenderse como un conjunto de procedimientos: cómo seleccionar una muestra, cómo estimar un total o una media, cómo calcular un error estándar y cómo decidir un tamaño de muestra. Sin embargo, detrás de cada procedimiento hay una cuestión conceptual previa. ¿Qué es exactamente la población a la cual se pretende inferir? ¿Qué entidad se selecciona en cada etapa? ¿Qué hace que una selección sea probabilística? ¿De dónde proviene la aleatoriedad que permite hablar de precisión? ¿Qué parte del error de una encuesta puede ser cuantificada por el diseño muestral y qué parte procede de cobertura, no respuesta, medición o procesamiento?

    Las notas que siguen se organizan a partir de problemas que aparecen en la literatura clásica de muestreo —en particular Cochran (1977), Kish (1965) y Lohr (2021)— y los desarrollan con herramientas de la teoría contemporánea de encuestas. El propósito no es sustituir la lectura de esos autores, sino explicitar las condiciones bajo las cuales sus afirmaciones adquieren sentido y las consecuencias operativas que de ellas se siguen. Cuando se introduce terminología más reciente, se recurre especialmente a Särndal, Swensson y Wretman (1992), Groves et al. (2009), Biemer y Lyberg (2003), las definiciones de AAPOR y las guías de Naciones Unidas, Statistics Canada y U.S. Census Bureau.

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    1. En una encuesta, ¿los costos son altos y la administración es más compleja?

    La respuesta depende necesariamente del término de comparación. Frente a un censo, una encuesta por muestreo suele ser más barata y administrativamente menos exigente porque observa sólo una parte de la población. Precisamente una de las razones históricas para el desarrollo del muestreo probabilístico fue obtener información suficientemente precisa con un costo muy inferior al de una enumeración completa.

    Pero la comparación cambia si el referente es un procedimiento cualitativo de menor escala, como un grupo focal, una entrevista en profundidad o una observación intensiva. Una encuesta probabilística nacional puede requerir un marco, selección muestral, programación del instrumento, capacitación, supervisión, recontactos, ponderación, control de calidad, estimación de varianzas y documentación. Un grupo focal puede ser mucho menos costoso, pero tampoco cumple la misma función inferencial. La elección no debe hacerse preguntando cuál técnica es «más barata» en abstracto, sino qué técnica permite responder a la pregunta de investigación con el tipo de evidencia que se necesita.

    Un grupo focal, por ejemplo, puede ser extraordinariamente útil para comprender vocabularios, categorías de sentido, mecanismos y problemas de comprensión de un cuestionario. No es, sin embargo, un sustituto directo de una encuesta probabilística cuando el objetivo es estimar parámetros de una población definida. El costo debe juzgarse, por tanto, en relación con el objetivo, la precisión requerida y el tipo de inferencia que se pretende realizar.

    2. ¿Qué es una pregunta bidimensional o double-barreled?

    Es una pregunta que solicita una sola respuesta respecto de dos o más proposiciones que podrían recibir respuestas diferentes. El problema no consiste en que el entrevistado tenga «dos opciones de respuesta»; casi toda pregunta cerrada las tiene. El problema consiste en que la redacción fusiona dos objetos de juicio y obliga al entrevistado a condensarlos en una única respuesta.

    Por ejemplo:

    ¿Está satisfecho con su salario y con las condiciones de trabajo?

    Una persona puede estar satisfecha con el salario y disconforme con las condiciones, o a la inversa. Si la escala ofrece una sola respuesta, no existe una interpretación unívoca del dato. La solución es separar los componentes cuando cada uno constituye una dimensión sustantivamente diferenciable.

    Este problema muestra algo más general: un cuestionario no es un recipiente neutral al que se le «introducen» variables ya constituidas. La formulación concreta contribuye a determinar qué operación cognitiva realiza el entrevistado y, por consiguiente, qué dato termina registrándose. Por eso el diseño del instrumento forma parte de la medición y no es una tarea puramente editorial.

    3. ¿Cuándo un cuestionario es demasiado largo?

    No existe un número universal de preguntas o minutos a partir del cual un cuestionario se vuelva demasiado largo. La carga depende del modo de administración, la complejidad cognitiva de las preguntas, la sensibilidad de los temas, la población entrevistada, la necesidad de consultar registros, el número de saltos y la repetición de escalas, entre otros factores.

    Una entrevista cara a cara puede tolerar una duración distinta de una entrevista telefónica o un cuestionario autoadministrado en línea. Del mismo modo, veinte preguntas que exigen recordar montos, fechas o episodios pueden imponer mayor carga que cincuenta ítems muy breves y homogéneos.

    La prueba piloto es importante, pero conviene distinguirla del pretest cognitivo. Un piloto reproduce a menor escala procedimientos de campo y permite estudiar duración, tasas de contacto, saltos, funcionamiento logístico y problemas de implementación. Una entrevista cognitiva, en cambio, busca comprender cómo interpreta el entrevistado la pregunta, cómo recupera la información y cómo selecciona su respuesta. El U.S. Census Bureau incluye, además, pruebas de usabilidad, codificación de conducta, debriefing y diseños split-panel entre las herramientas de evaluación de cuestionarios.

    Por ello, la regla metodológica no es «hacerlo lo más corto posible», sino conservar todo aquello que sea necesario para medir los conceptos definidos y eliminar aquello que introduce carga sin aportar información sustantiva. Brevedad y calidad no son sinónimos.

    4. ¿Qué significa que un marco contenga duplicaciones?

    Un marco de muestreo es el dispositivo operacional mediante el cual las unidades de muestreo pueden ser identificadas o alcanzadas para realizar la selección. A veces adopta la forma de una lista; otras veces consiste en áreas geográficas, direcciones, registros administrativos, números telefónicos potenciales o procedimientos que permiten generar las unidades seleccionables.

    Una duplicación ocurre cuando una misma unidad de la población queda representada más de una vez en el mecanismo de selección. Si se seleccionan registros con igual probabilidad y una persona aparece dos veces, esa persona puede adquirir una probabilidad de inclusión mayor que otra que aparece una sola vez. Pero el problema no debe describirse diciendo que cualquier desigualdad de probabilidades vuelve «no aleatoria» la muestra. Existen diseños probabilísticos deliberadamente desiguales.

    Lo importante es distinguir entre desigualdad diseñada y conocida y multiplicidad accidental o desconocida. Un marco puede presentar, entre otros problemas:

    • subcobertura: unidades de la población objetivo que no pueden ser alcanzadas por el marco;
    • sobrecobertura: registros que no pertenecen a la población objetivo;
    • duplicados o multiplicidad;
    • registros desactualizados;
    • unidades que han cambiado de condición o ubicación;
    • relaciones muchos-a-uno o uno-a-muchos entre registros y unidades objetivo.

    La consecuencia estadística depende del mecanismo concreto de selección y de si la multiplicidad puede ser medida y corregida en las probabilidades de inclusión o en la ponderación.

    5. ¿Qué significa editar datos y qué hacer con la no respuesta?

    En el trabajo de encuestas, «editar» no debe entenderse como borrar observaciones que parezcan extrañas. La edición consiste en aplicar reglas explícitas de validez, consistencia y plausibilidad para identificar registros que requieren revisión. Una respuesta improbable no es automáticamente falsa y una respuesta incoherente no debe desaparecer sin dejar rastro.

    Un flujo razonable conserva siempre la información bruta y separa etapas:

    1. dato capturado;
    2. validación de rango, tipo y estructura;
    3. verificación de saltos y consistencias lógicas;
    4. eventual recontacto, cuando sea posible y esté previsto;
    5. reglas documentadas de edición;
    6. marcación de valores faltantes;
    7. eventual imputación;
    8. producción de la base analítica, sin destruir la base original.

    Supóngase que una sección del cuestionario sólo corresponde a hogares que declararon una determinada actividad económica. Si aparecen respuestas en esa sección para hogares que, según la pregunta filtro, no realizan dicha actividad, existen varias posibilidades: el filtro fue capturado incorrectamente, la respuesta posterior fue capturada incorrectamente, el entrevistador omitió el salto, la definición no fue comprendida o existe una situación real que el diseño no previó. El dato debe investigarse; no basta con declararlo «obviamente equivocado».

    También es necesario distinguir estados que a menudo se mezclan bajo una sola etiqueta de valor faltante: No aplica, No sabe, No responde, rechazo explícito, ausencia de contacto, salto estructural, error de captura y valor perdido por procesamiento. «No aplica» no es simplemente otra forma de NS/NR: expresa que la pregunta no pertenece al universo lógico de esa unidad.

    No respuesta de unidad y no respuesta de ítem

    La no respuesta de unidad ocurre cuando no se obtiene información sustantiva de una unidad seleccionada; la no respuesta de ítem ocurre cuando existe entrevista, pero faltan respuestas particulares. La primera suele tratarse mediante ajustes de ponderación y la segunda puede requerir imputación u otros métodos, aunque las técnicas concretas dependen del mecanismo de ausencia y del objetivo analítico (Kalton y Kasprzyk, 1986).

    Una tasa alta de no respuesta no implica mecánicamente que una variable sea inutilizable, del mismo modo que una tasa alta de respuesta no demuestra ausencia de sesgo. El sesgo de no respuesta depende de la relación entre la propensión a responder y las variables que se desean estimar.

    AAPOR distingue, entre otras medidas, tasa de respuesta, tasa de cooperación, tasa de contacto y tasa de rechazo. No son sinónimos. La tasa de respuesta relaciona entrevistas obtenidas con el conjunto de casos elegibles —con variantes sobre cómo tratar elegibilidad desconocida y entrevistas parciales—; la cooperación condiciona sobre unidades contactadas; la tasa de contacto estudia el éxito del contacto; y la de rechazo cuantifica una forma específica de no respuesta.

    Finalmente, el sondeo o probing del entrevistador debe ser estandarizado. El objetivo no es presionar hasta que «nunca quede una encuesta incompleta», sino facilitar una respuesta válida sin inducirla y respetar el consentimiento del participante.

    6. Eficiencia, muestreo repetido e intervalos de confianza

    Cochran plantea la teoría del muestreo como un problema conjunto de precisión y costo: diseñar procedimientos de selección y estimación que produzcan la exactitud necesaria al menor costo posible. La idea de fondo sigue siendo fundamental. No existe «el mejor» diseño fuera de un objetivo; existe un diseño más o menos eficiente para determinados estimandos, restricciones y costos.

    La precisión de un procedimiento se estudia mediante su distribución bajo repeticiones hipotéticas del mecanismo de muestreo. En una perspectiva basada en el diseño, los valores de la población finita pueden considerarse fijos y la aleatoriedad procede del conjunto de muestras que el diseño podría haber seleccionado.

    Aquí conviene precisar la interpretación de un intervalo de confianza. Si un procedimiento construye intervalos con nivel de confianza del 95%, eso no significa que 95 de cada 100 muestras producirán «valores similares» al valor observado en nuestra muestra. Significa que, bajo los supuestos del procedimiento y repitiendo hipotéticamente el diseño, aproximadamente el 95% de los intervalos construidos de esa manera contendrían el parámetro poblacional fijo.

    Una vez observado un intervalo frecuentista concreto, el parámetro no se vuelve aleatorio por ese hecho. La aleatoriedad pertenece al procedimiento que habría producido otros intervalos bajo otras muestras posibles.

    Tamaño de muestra para una proporción

    En un planteamiento elemental bajo muestreo aleatorio simple, si se desea un margen de error aproximado \(e\) para una proporción con nivel asociado a \(z_{1-\alpha/2}\), puede partirse de

    \[ n_0=\frac{z_{1-\alpha/2}^2\,p(1-p)}{e^2}. \]

    Cuando no existe información previa útil sobre \(p\) y se busca un caso conservador, se utiliza \(p=0.5\) porque la función

    \[ p(1-p) \]

    alcanza su máximo en \(p=0.5\). Ésa es la razón matemática. No es una consecuencia del teorema central del límite.

    Si la población es finita y la fracción muestral ya no es despreciable, el tamaño puede ajustarse, en el mismo esquema simple, mediante

    \[ n=\frac{Nn_0}{N+n_0-1}. \]

    En diseños complejos, el cálculo debe incorporar estratificación, conglomeración, probabilidades desiguales, objetivos por dominios, no respuesta prevista y, cuando sea pertinente, un efecto de diseño esperado. El tamaño de muestra no debe calcularse aislado del diseño.

    7. ¿Existen «muestras de tamaño común»?

    En la práctica profesional aparecen tamaños recurrentes —400, 800, 1000 entrevistas, por ejemplo— porque ciertas combinaciones de precisión, presupuesto y modalidad se repiten. Pero esos números no constituyen constantes estadísticas.

    Para una proporción cercana a 0.5, un muestreo aleatorio simple de alrededor de 1067 unidades produce, por aproximación normal y sin corrección por población finita, un margen de muestreo cercano a tres puntos porcentuales al 95%. De allí proviene parte de la recurrencia de tamaños próximos a mil en sondeos. Sin embargo, ese cálculo no demuestra por sí mismo que una encuesta sea nacionalmente representativa ni que su error total sea ±3 puntos.

    Si hay conglomeración, pesos muy variables, dominios pequeños, tasas de respuesta desiguales o cobertura incompleta, el mismo \(n\) puede producir una precisión y una calidad muy distintas. La pregunta correcta no es «¿cuál es el tamaño tradicional?», sino «¿qué precisión necesito para qué estimando, bajo qué diseño y con qué costos?».

    8. Dos diferencias entre la teoría clásica y la teoría de encuestas

    8.1. Distribuciones, modelos y diseño

    Una observación clásica de Cochran contrasta parte de la inferencia estadística basada en modelos con la teoría de encuestas sobre poblaciones finitas. En muchos problemas clásicos se supone que las observaciones proceden de una distribución con forma matemática especificada y se estiman sus parámetros. En el muestreo de encuestas, en cambio, una tradición central desarrolla inferencia a partir del mecanismo de selección sin requerir una distribución paramétrica para los valores poblacionales.

    La expresión «pocas mediciones en cada unidad» no se refiere a una muestra con menos de 30 o 50 casos. Se refiere al número y tipo de variables medidas sobre cada unidad. Una gran encuesta puede recoger muchas variables con distribuciones muy diferentes; no existe razón para imponer a todas una misma familia paramétrica simplemente porque el conjunto de datos sea grande.

    La capacidad de cómputo no elimina esta diferencia conceptual. Hoy conviven, al menos, tres perspectivas:

    • inferencia basada en el diseño: la aleatoriedad se atribuye al mecanismo de selección;
    • inferencia asistida por modelos: se utilizan modelos para mejorar estimadores, calibrar o explotar información auxiliar, manteniendo propiedades justificadas por el diseño;
    • inferencia basada en modelos: la inferencia descansa de manera más directa en un modelo probabilístico para los valores o mecanismos observados.

    Särndal, Swensson y Wretman (1992) desarrollan de forma sistemática la perspectiva asistida por modelos. La distinción no es un vestigio anterior a las computadoras modernas; responde a preguntas diferentes sobre cuál es la fuente de la aleatoriedad y qué supuestos sostienen la inferencia.

    8.2. Poblaciones finitas y corrección por población finita

    Una población es finita si contiene \(N<\infty\) unidades. Ello no depende de que el investigador conozca \(N\) con exactitud. Puede existir una población finita cuyo tamaño sea desconocido o incierto.

    Bajo muestreo aleatorio simple sin reemplazo, para la media poblacional \(\bar Y\), si

    \[ S^2=\frac{1}{N-1}\sum_{i=1}^{N}(Y_i-\bar Y)^2, \]

    entonces

    \[ \operatorname{Var}(\bar y) =\left(1-\frac{n}{N}\right)\frac{S^2}{n}. \]

    El factor

    \[ 1-f,\qquad f=\frac{n}{N}, \]

    es la corrección por población finita en la varianza. Cuando \(f\) es muy pequeño, \(1-f\approx1\) y su efecto puede ser despreciable. Cuando la muestra abarca una proporción grande de la población, ignorarlo puede sobreestimar sustancialmente la varianza de muestreo.

    La razón es materialmente sencilla: si se observa sin reemplazo una proporción creciente de una población finita, queda cada vez menos incertidumbre sobre el conjunto que no fue observado. Cuando \(n=N\), se realizó un censo de esa población y la varianza debida al mecanismo de muestreo es cero, aunque puedan seguir existiendo errores de medición, cobertura, procesamiento u otras fuentes.

    9. ¿Qué significa ser sensible a las expectativas del entrevistado?

    El entrevistador debe mantener una combinación que no siempre es fácil: rapport sin inducción. Debe establecer una relación que facilite la comunicación, explicar el propósito de la entrevista, escuchar y utilizar sondeos permitidos; pero no debe conducir al entrevistado hacia una respuesta que considere socialmente deseable o compatible con las expectativas del investigador.

    Empatía no significa abandonar la estandarización. Una entrevista puede ser humana, respetuosa y sensible al contexto sin modificar arbitrariamente el significado de las preguntas. En instrumentos estandarizados, una parte importante del entrenamiento consiste precisamente en aprender qué aclaraciones están permitidas y cómo utilizar sondeos neutrales.

    La sensibilidad también tiene una dimensión ética. El entrevistador debe reconocer incomodidad, fatiga, privacidad, riesgos y derecho a no responder. La calidad del dato no puede perseguirse mediante coerción.

    10. Cortesía, tono, deseabilidad social, consentimiento y posición

    La interacción entre entrevistador y entrevistado puede afectar la medición. El tono de voz, la forma de presentar opciones, las reacciones verbales o gestuales, la percepción de estatus del entrevistador y la sensibilidad del tema pueden modificar la respuesta observada.

    Conviene distinguir varios mecanismos:

    • deseabilidad social: tendencia a ofrecer una respuesta que se percibe como socialmente aceptable;
    • aquiescencia: inclinación a aceptar formulaciones independientemente del contenido;
    • efecto del entrevistador: variación sistemática asociada a características o conductas del entrevistador;
    • efecto de modo: diferencias asociadas a entrevista presencial, telefónica, web, papel u otras modalidades;
    • efecto de contexto y orden: respuestas condicionadas por preguntas precedentes o por la estructura del instrumento.

    El consentimiento informado, sin embargo, no es un sesgo. Es una condición ética de la investigación con personas. Otra cuestión es que la decisión de participar pueda producir autoselección o no respuesta diferencial. Esa eventual fuente de sesgo debe estudiarse como parte del proceso de participación, no presentarse como una razón para debilitar el consentimiento.

    11. Diseño de la encuesta y tamaño absoluto de la muestra

    Lohr insiste en una idea que conviene formular con cuidado: una muestra enorme no rescata un diseño defectuoso. La cantidad relevante en su discusión es el tamaño absoluto de la muestra, no el tamaño absoluto de la población.

    Para poblaciones grandes, la precisión de un estimador bajo muestreo aleatorio simple depende fundamentalmente de \(n\); \(N\) aparece en la corrección por población finita y tiene poco efecto cuando \(n/N\) es pequeño. Por ello una muestra de mil personas puede tener un error de muestreo semejante si la población contiene un millón o cien millones de personas, siempre que el mecanismo de selección y los demás supuestos sean comparables.

    Pero esta afirmación no significa que cualquier muestra de mil unidades sea adecuada. Una muestra de conveniencia de cien mil personas puede tener un sesgo de selección mayor que una muestra probabilística de mil. Aumentar \(n\) reduce la variabilidad aleatoria bajo el mecanismo asumido; no borra automáticamente errores sistemáticos de cobertura, selección, medición o no respuesta.

    De aquí se sigue una regla que debe mantenerse presente en toda lectura de sondeos:

    \[ \text{muestra grande}\;\not\Rightarrow\;\text{representatividad}. \]

    Y también:

    \[ \text{margen de muestreo pequeño}\;\not\Rightarrow\;\text{error total pequeño}. \]

    12. Contenido, unidades, extensión y tiempo al definir una población

    Una población de estudio debe definirse de manera suficientemente precisa para decidir quién o qué pertenece a ella. Es útil especificar el contenido sustantivo, las unidades que la componen, la extensión espacial y el tiempo o período de referencia.

    El contenido no es simplemente la localización espacio-temporal; eso corresponde principalmente a extensión y tiempo. El contenido determina qué clase de entidad y qué condición sustantiva hacen que una unidad pertenezca a la población. Por ejemplo: «personas de 18 años o más residentes habituales en hogares particulares de Costa Rica durante el período de referencia». Allí aparecen una entidad, una condición de edad, una condición de residencia, una delimitación de hogares y una extensión territorial-temporal.

    Las distintas unidades

    La palabra «unidad» tiene un sentido general —algo que puede ser considerado como una entidad para determinado análisis—, pero en encuestas adquiere funciones técnicas distintas. No conviene confundirlas.

    Elemento o unidad objetivo. Entidad de la población sobre la cual se quiere producir información: una persona, un hogar, una empresa, una parcela, una escuela.

    Unidad de análisis o de estudio. Entidad a la cual se atribuyen las variables analizadas. Puede coincidir con el elemento objetivo, aunque no siempre.

    Unidad de observación. Entidad sobre la cual se realiza directamente la observación o medición.

    Unidad informante. Persona o entidad que proporciona la información. En una encuesta de hogares, un adulto puede informar sobre otros miembros; la unidad informante y la unidad analítica no son entonces idénticas.

    Unidad de muestreo. Unidad seleccionable en una etapa concreta del diseño. En una primera etapa puede ser un segmento geográfico; en una segunda, una vivienda; en una tercera, una persona.

    Unidad primaria de muestreo (UPM). Unidad seleccionada en la primera etapa de un diseño multietápico. No se define por ser «un lugar» ni por contener necesariamente una sola unidad final.

    Unidad de listado. Unidad identificada durante una operación de listado para construir o actualizar el marco de una etapa posterior. Su función es operacional.

    Una misma entidad puede cumplir varias funciones. Si se dispone de una lista completa de estudiantes y se seleccionan estudiantes directamente para preguntarles sobre sí mismos, el estudiante puede ser elemento, unidad de análisis, unidad de observación, unidad informante y unidad de muestreo. Pero esta coincidencia empírica no vuelve sinónimos los conceptos.

    13. Dominio, estrato, clase y subclase

    Un dominio de estimación es una subpoblación para la cual se desean estimaciones separadas. Puede estar definido por región, sexo, edad, sector económico u otra condición relevante.

    Un estrato, en cambio, es una partición utilizada por el diseño de muestreo antes de seleccionar la muestra. Los estratos suelen buscar control de composición, eficiencia o representación suficiente de grupos relevantes.

    Un dominio puede coincidir con un estrato, pero no tiene que hacerlo. Puede atravesar varios estratos o definirse mediante información obtenida después de la selección. Por ejemplo, la población puede estratificarse por provincia y, posteriormente, estimarse un dominio formado por personas ocupadas en determinada rama económica dentro de todas las provincias.

    La noción de clase como intervalo de una distribución de frecuencias pertenece a otro problema. No es necesaria para definir un dominio de estimación. Del mismo modo, «subclase» no debe utilizarse como sinónimo general de dominio salvo que una fuente defina explícitamente esa terminología para un esquema particular.

    14. ¿Qué representa \(Y_i\)?

    Si la población finita es

    \[ U=\{1,2,\ldots,N\}, \]

    y \(Y\) es una variable de estudio, entonces \(Y_i\) representa el valor que esa variable adopta en la unidad \(i\). No representa «las características» de la unidad en plural, sino una realización concreta de una variable definida.

    El total poblacional es

    \[ T_Y=\sum_{i=1}^{N}Y_i, \]

    y la media poblacional

    \[ \bar Y=\frac{1}{N}\sum_{i=1}^{N}Y_i. \]

    En inferencia basada en el diseño, una idea particularmente importante es que el vector

    \[ (Y_1,\ldots,Y_N) \]

    puede tratarse como fijo. La distribución que utilizamos para estudiar un estimador surge del diseño muestral: qué muestras \(s\) podían ser seleccionadas y con qué probabilidades.

    Esto evita una confusión frecuente. El hecho de utilizar probabilidades no exige pensar que cada característica material de la población fue «generada» por una distribución paramétrica conocida. La probabilidad puede estar en el acto de selección.

    15. ¿Qué significa selección MESIP?

    En la terminología utilizada en distintos textos latinoamericanos, MESIP suele designar una selección con igual probabilidad de los elementos. Debe entenderse como una clase particular de diseño probabilístico, no como definición de todo muestreo probabilístico.

    Si \(\pi_i\) es la probabilidad de inclusión de la unidad \(i\),

    \[ \pi_i=P(i\in s), \]

    un diseño de probabilidades iguales satisface, para las unidades comparables del diseño,

    \[ \pi_i=\pi_j. \]

    Pero un diseño probabilístico general puede tener

    \[ \pi_i\neq\pi_j. \]

    La desigualdad puede ser deliberada, por ejemplo cuando se selecciona con probabilidad proporcional a una medida de tamaño.

    16. ¿Qué significa «muestreo irrestricto aleatorio»?

    La expresión se utiliza en parte de la literatura en español para referirse al muestreo aleatorio simple sin reemplazo: de una población de tamaño \(N\) se selecciona una muestra de tamaño fijo \(n\) de tal modo que cada subconjunto posible de \(n\) unidades tenga la misma probabilidad de ser escogido.

    Si \(S\) es el conjunto de todas las muestras posibles de tamaño \(n\), entonces para cada \(s\in S\),

    \[ P(S=s)=\binom{N}{n}^{-1}. \]

    De ello se deriva que cada unidad tiene probabilidad de inclusión

    \[ \pi_i=\frac{n}{N}. \]

    Es un diseño fundamental precisamente porque permite derivaciones transparentes y sirve como punto de referencia. Pero no es «el muestreo aleatorio tal y como se conoce» en sentido exhaustivo: el muestreo probabilístico incluye diseños estratificados, sistemáticos, por conglomerados, multietápicos y con probabilidades desiguales.

    17. Error cuadrático medio, varianza y sesgo

    Sea \(\hat\theta\) un estimador del parámetro \(\theta\). Su error cuadrático medio es

    \[ \operatorname{ECM}(\hat\theta) =E\left[(\hat\theta-\theta)^2\right]. \]

    Puede descomponerse como

    \[ \operatorname{ECM}(\hat\theta) =\operatorname{Var}(\hat\theta) +\operatorname{Bias}(\hat\theta)^2, \]

    con

    \[ \operatorname{Bias}(\hat\theta) =E(\hat\theta)-\theta. \]

    La identidad puede verse escribiendo

    \[ \hat\theta-\theta =\bigl(\hat\theta-E(\hat\theta)\bigr) +\bigl(E(\hat\theta)-\theta\bigr), \]

    elevando al cuadrado y tomando esperanza. El término cruzado desaparece porque

    \[ E\left[\hat\theta-E(\hat\theta)\right]=0. \]

    El sesgo no es la diferencia entre una realización observada de \(\hat\theta\) y su esperanza. Esa diferencia es una desviación aleatoria de la realización respecto del centro de su distribución. El sesgo es una propiedad del procedimiento de estimación: la diferencia entre la esperanza del estimador y el parámetro que pretende estimar.

    La descomposición es conceptualmente importante porque muestra un intercambio posible entre variabilidad y sesgo. Un estimador con varianza ligeramente mayor puede tener menor ECM si reduce suficientemente el sesgo, y viceversa. La «precisión» y la «exactitud» no deberían reducirse a una única intuición coloquial cuando el análisis exige distinguir sus componentes.

    18. ¿Qué son los conglomerados y qué relación tienen con las UPM?

    Un conglomerado en muestreo es una agrupación de unidades elementales que puede utilizarse como unidad de selección. No debe confundirse con un cluster producido por un algoritmo de aprendizaje automático. En clustering, el agrupamiento suele ser el resultado de un criterio algorítmico de similitud o distancia; en muestreo, el conglomerado pertenece al diseño y puede estar definido por geografía, organización administrativa, viviendas, escuelas, establecimientos u otras estructuras.

    Una UPM es, sencillamente, la unidad que se selecciona en la primera etapa. En muchos diseños de hogares la UPM es un conglomerado geográfico —por ejemplo, un segmento censal—, de modo que ambas nociones coinciden empíricamente. No son, sin embargo, sinónimos por definición.

    Diseño Primera unidad seleccionada Etapas ¿Probabilidades iguales obligatorias?
    Aleatorio simple Elemento 1 Sí, en el diseño simple clásico
    Estratificado Elemento dentro de estrato 1 No necesariamente entre estratos
    Conglomerados, una etapa Conglomerado 1 No
    Multietápico UPM; luego unidades secundarias, etc. 2 o más No
    PPS/PPT Unidad con probabilidad proporcional a tamaño 1 o más No

    La conglomeración importa porque las unidades de un mismo conglomerado suelen parecerse entre sí. Si existe correlación intraclase positiva, entrevistar veinte personas dentro del mismo conglomerado puede aportar menos información que entrevistar veinte personas distribuidas entre muchos conglomerados.

    Esta pérdida o ganancia relativa de precisión se resume frecuentemente mediante un efecto de diseño,

    \[ \operatorname{deff} =\frac{\operatorname{Var}_{\text{diseño}}(\hat\theta)}{\operatorname{Var}_{\text{MAS}}(\hat\theta)}, \]

    comparando la varianza bajo el diseño real con una referencia de muestreo aleatorio simple de tamaño comparable. Un \(\operatorname{deff}>1\) indica mayor varianza que la referencia; no constituye un «error» del algoritmo, sino una propiedad que puede surgir del diseño, la correlación intraclase y la variabilidad de pesos.

    19. ¿Qué significa el «margen de error»?

    En el lenguaje de sondeos, el margen de error suele ser el semiancho de un intervalo de confianza asociado a la incertidumbre de muestreo bajo un diseño y un método de estimación determinados. No es «la cantidad total de error que tiene la encuesta».

    Para una estimación \(\hat\theta\), una forma genérica es

    \[ \hat\theta\pm z_{1-\alpha/2}\,\widehat{SE}(\hat\theta), \]

    de modo que el margen es

    \[ MOE=z_{1-\alpha/2}\,\widehat{SE}(\hat\theta). \]

    En diseños complejos, \(\widehat{SE}\) debe corresponder al diseño: estratos, conglomerados, probabilidades desiguales, calibración o pesos de réplica, según el caso. Calcular un margen como si la muestra hubiera sido aleatoria simple cuando no lo fue puede subestimar o sobreestimar la incertidumbre.

    Margen de muestreo y error total de encuesta

    El paradigma de Total Survey Error obliga a separar la variabilidad muestral de otras fuentes de error. Entre ellas se encuentran:

    • error de cobertura;
    • error de no respuesta;
    • error de medición;
    • error de especificación del concepto;
    • error de procesamiento y codificación;
    • errores de edición e imputación;
    • errores del marco y de vinculación;
    • errores derivados de modelos o ajustes.

    Por eso una frase como «la encuesta tiene un margen de error de ±3%» debe entenderse, salvo especificación adicional, como una declaración sobre una componente de incertidumbre. No demuestra que el valor verdadero esté a menos de tres puntos ni que todas las demás fuentes de error sean pequeñas.

    20. ¿Por qué se prefiere el muestreo probabilístico? ¿Sólo éste puede ser útil?

    Un diseño probabilístico proporciona una distribución conocida de selección y, por ello, permite justificar inferencias basadas en el diseño y estimar la variabilidad de muestreo bajo condiciones explícitas. Ésta es una ventaja enorme cuando el objetivo es inferir a una población definida.

    Pero «no probabilístico» no significa automáticamente «inútil». Muestras por conveniencia, juicio, cuotas, redes o autoselección pueden ser adecuadas para exploración, investigación cualitativa, desarrollo de instrumentos, estudios de mecanismos, poblaciones de difícil acceso o preguntas donde la inferencia poblacional basada en el diseño no es el objetivo.

    El problema aparece cuando se atribuyen a esas muestras propiedades que el mecanismo de selección no justifica. Si un investigador estudia un grupo localizado porque reúne una característica rara, puede producir conocimiento válido sobre ese grupo o sobre determinados mecanismos. No puede inferir sin supuestos adicionales que la prevalencia de esa característica en el país sea igual a la observada en el grupo.

    La palabra representatividad debe usarse con cautela. Una muestra probabilística puede sufrir subcobertura, no respuesta diferencial o error de medición. Por ello es preferible decir exactamente qué propiedad se ha asegurado: marco de cobertura definido, probabilidades conocidas, calibración a determinados totales, balance en variables auxiliares o capacidad de inferencia bajo un diseño especificado.

    La ética metodológica exige documentar el método de selección y los límites de la inferencia. Una muestra no probabilística no debe presentarse como probabilística; una muestra probabilística tampoco debe presentarse como libre de los restantes errores de encuesta.

    21. «La aleatorización es una operación física»: ¿qué significa?

    Kish insiste en que una muestra probabilística requiere algo más que escribir una distribución en un papel. Debe existir un procedimiento efectivo de selección cuya operación sea congruente con el modelo probabilístico especificado.

    La palabra «física» no debe entenderse como oposición a lo computacional. Un algoritmo implementado en una computadora puede formar parte perfectamente de la operación material de selección. Lo que Kish contrapone es un mecanismo de azar efectivamente ejecutado frente a una mera creencia, suposición o declaración de que las unidades «son como si hubieran sido aleatorias».

    Podemos separar dos niveles:

    \[ \text{modelo probabilístico}\neq\text{procedimiento de aleatorización}, \]

    pero un diseño probabilístico requiere correspondencia entre ellos. Si el protocolo dice que cada una de \(N\) unidades tiene igual probabilidad de ser seleccionada, el procedimiento real —tabla de números aleatorios, algoritmo pseudoaleatorio auditado, sorteo u otro mecanismo— debe implementar esa propiedad.

    Esta distinción tiene interés filosófico. La probabilidad en una encuesta probabilística no es únicamente una propiedad formal del lenguaje con el que describimos la selección; se vincula con una práctica objetiva reproducible. La teoría adquiere capacidad inferencial porque existe una relación controlada entre el mecanismo material y el espacio de muestras definido matemáticamente.

    22. ¿Qué significa que el marco incluye «listas físicas» y procedimientos sin listarlas efectivamente?

    Kish utiliza marco en un sentido más amplio que «archivo con todos los nombres». Una lista física puede ser un registro de personas, establecimientos, direcciones, parcelas o unidades administrativas. Pero también pueden existir procedimientos que permitan seleccionar unidades sin construir una lista exhaustiva de todos los elementos finales.

    Un marco de áreas, por ejemplo, puede dividir un territorio en segmentos seleccionables; dentro de los segmentos escogidos se realiza luego un listado de viviendas. En marcación aleatoria de números telefónicos, el marco puede ser conceptual o algorítmico: se define el espacio de números elegibles y se generan selecciones sin poseer previamente un archivo de todos los abonados.

    «Listar efectivamente» significa enumerar explícitamente todas las unidades relevantes en una lista operativa. Evitar ese esfuerzo no quiere decir reemplazar lo físico por «lo informático» en sentido abstracto; quiere decir construir un mecanismo de cobertura y selección que no requiere una enumeración previa exhaustiva de todas las unidades finales.

    23. ¿Por qué es tan difícil construir un marco para poblaciones humanas?

    Porque población objetivo, marco y localización de campo no son la misma cosa. Un registro electoral, por ejemplo, puede ser excelente para una población de electores inscritos y, al mismo tiempo, ser inadecuado para una población definida como «todas las personas residentes» si excluye menores, no inscritos u otros grupos.

    Además, las poblaciones humanas cambian. Las personas nacen, mueren, migran, cambian de vivienda, forman o disuelven hogares, usan varios teléfonos, pierden números, comparten dispositivos y pueden residir temporalmente en lugares diferentes. Un marco perfecto sería costoso no porque necesitemos saber dónde se encuentra cada persona en cada hora, sino porque debe mantener una correspondencia suficientemente buena entre las unidades objetivo y las unidades seleccionables.

    Los grandes sistemas estadísticos resuelven este problema con estrategias diversas: marcos de direcciones, registros administrativos integrados, marcos de áreas, listados de viviendas dentro de UPM, marcos duales o múltiples y actualizaciones periódicas. Cada solución distribuye de manera distinta los costos y los riesgos de subcobertura, duplicación y desactualización.

    La pregunta metodológica correcta no es «¿existe una lista completa de todos los habitantes?», sino «¿qué marco o combinación de marcos ofrece una vía documentada para que las unidades de la población objetivo tengan probabilidades de inclusión conocidas o modelables conforme al diseño?».

    24. ¿Qué es el muestreo polietápico?

    Es un diseño en el que la selección se realiza en dos o más etapas. En una encuesta de hogares, por ejemplo, podría seleccionarse:

    1. UPM o segmentos geográficos;
    2. viviendas dentro de las UPM;
    3. una persona dentro de cada vivienda.

    Si las selecciones son condicionales, la probabilidad global de inclusión de una persona \(i\) puede expresarse, esquemáticamente, como producto de probabilidades de cada etapa:

    \[ \pi_i =\pi_{h}\,\pi_{j\mid h}\,\pi_{i\mid j,h}, \]

    según la notación adoptada para UPM, vivienda y persona.

    El peso básico de diseño es entonces

    \[ w_i=\frac{1}{\pi_i}. \]

    En la práctica, ese peso puede modificarse posteriormente por no respuesta, calibración, postestratificación, recorte de pesos u otros procedimientos. Debe distinguirse siempre el peso básico de diseño de los pesos finales analíticos.

    El muestreo multietápico permite trabajar con poblaciones enormes sin construir desde el comienzo una lista nacional de todos los elementos finales. Su costo suele ser mucho menor, aunque la concentración geográfica puede aumentar la varianza respecto de un muestreo aleatorio simple del mismo tamaño.

    25. Multiplicidad, probabilidades desiguales y estimación de Horvitz-Thompson

    Supóngase que un marco telefónico permite que un hogar con dos líneas aparezca dos veces mientras otro hogar con una línea aparece una vez. Si se seleccionan líneas con igual probabilidad y el objetivo final son hogares, las probabilidades de inclusión de hogares pueden ser desiguales. Si esa multiplicidad es desconocida y se ignora, puede producir sesgo.

    Pero no se sigue de allí que todo muestreo aleatorio exija igual probabilidad. La teoría de encuestas dispone explícitamente de diseños con probabilidades desiguales. Lo fundamental es que el mecanismo probabilístico esté especificado y que las probabilidades necesarias para la estimación sean conocidas o calculables.

    Para una población \(U\) y un total

    \[ T_Y=\sum_{i\in U}Y_i, \]

    si cada unidad posee probabilidad de inclusión positiva \(\pi_i>0\), el estimador de Horvitz-Thompson es

    \[ \widehat T_{HT} =\sum_{i\in s}\frac{Y_i}{\pi_i}. \]

    Su lógica es inmediata: una unidad difícil de seleccionar representa más unidades de la población que una unidad con mayor probabilidad de inclusión. Por eso aparece el inverso de \(\pi_i\).

    Bajo el diseño apropiado,

    \[ E_p\left(\widehat T_{HT}\right)=T_Y, \]

    donde \(E_p\) denota esperanza respecto del diseño de muestreo. La importancia histórica del resultado de Horvitz y Thompson (1952) es precisamente que demuestra cómo tratar muestras sin reemplazo con probabilidades desiguales sin convertirlas por ello en muestras «no aleatorias».

    Esto permite volver al problema de los duplicados con mayor precisión. Si la multiplicidad modifica \(\pi_i\) de una manera conocida y el estimador la incorpora correctamente, la desigualdad puede ser tratada. Si la multiplicidad es desconocida, se convierte en un problema de marco que impide conocer adecuadamente las probabilidades y puede distorsionar la inferencia.

    · · ·

    Algunas consecuencias generales

    De los problemas anteriores pueden extraerse cuatro principios que atraviesan la teoría de encuestas.

    Primero, el diseño y la estimación forman una unidad. No existe un estimador cuyo significado inferencial pueda separarse completamente del modo en que se produjo la muestra. La ponderación, la estimación de varianzas y la interpretación de los intervalos dependen del diseño.

    Segundo, aleatoriedad no significa necesariamente igualdad. Un diseño puede ser probabilístico y asignar probabilidades desiguales; lo decisivo es que el mecanismo sea probabilísticamente definido y que sus probabilidades relevantes puedan incorporarse en la inferencia.

    Tercero, error de muestreo no es error total de encuesta. Un intervalo estrecho puede coexistir con subcobertura, no respuesta diferencial, medición deficiente o errores de procesamiento. La precisión matemática de una componente no debe confundirse con validez global.

    Cuarto, la operación estadística es también una operación material. Marcos, listados, entrevistas, algoritmos de selección, saltos de cuestionario y reglas de edición son prácticas concretas. La teoría no flota por encima de ellas: sus supuestos se realizan —o se violan— en el proceso efectivo de producir el dato.

    Referencias

    AAPOR. (2023). Standard Definitions: Final Dispositions of Case Codes and Outcome Rates for Surveys (10th ed.). American Association for Public Opinion Research. https://aapor.org/standards-and-ethics/standard-definitions/

    Biemer, P. P., & Lyberg, L. E. (2003). Introduction to Survey Quality. Wiley. https://doi.org/10.1002/0471458740

    Cochran, W. G. (1977). Sampling Techniques (3rd ed.). Wiley.

    Groves, R. M. (1989). Survey Errors and Survey Costs. Wiley. https://doi.org/10.1002/0471725277

    Groves, R. M., Fowler, F. J. Jr., Couper, M. P., Lepkowski, J. M., Singer, E., & Tourangeau, R. (2009). Survey Methodology (2nd ed.). Wiley.

    Horvitz, D. G., & Thompson, D. J. (1952). A generalization of sampling without replacement from a finite universe. Journal of the American Statistical Association, 47(260), 663-685. https://doi.org/10.1080/01621459.1952.10483446

    Kalton, G., & Kasprzyk, D. (1986). The treatment of missing survey data. Survey Methodology, 12(1), 1-16.

    Kish, L. (1965). Survey Sampling. Wiley.

    Lohr, S. L. (2021). Sampling: Design and Analysis (3rd ed.). CRC Press.

    Särndal, C.-E., Swensson, B., & Wretman, J. (1992). Model Assisted Survey Sampling. Springer.

    Statistics Canada. (2003). Survey Methods and Practices. Catalogue no. 12-587-X. https://www150.statcan.gc.ca/n1/en/pub/12-587-x/12-587-x2003001-eng.pdf

    United Nations Statistics Division. (2008). Designing Household Survey Samples: Practical Guidelines. Studies in Methods, Series F, No. 98. https://unstats.un.org/unsd/publication/seriesf/seriesf_98e.pdf

    U.S. Census Bureau. (2021). Questionnaire Testing and Evaluation Methods for Censuses and Surveys. https://www.census.gov/about/policies/quality/standards/appendixa2.html

    Sitios de interés adicional

    Los siguientes recursos pueden ser útiles para orientación rápida, discusión, ejemplos o navegación bibliográfica. No sustituyen las fuentes metodológicas citadas arriba.

  • ENCUESTA NACIONAL SOBRE LOS ASPECTOS DE LA VIRTUALIDAD VINCULADOS CON LA PANDEMIA DEL COVID-19 (ENAVIRPA 2021)

    Encuestas por muestreo · Economía · Modelos lineales generalizados · Aprendizaje estadístico

    Encuesta Nacional sobre los Aspectos de la Virtualidad Vinculados con la Pandemia del COVID-19 (ENAVIRPA 2021)

    Módulo de afectación económica, resultados descriptivos, diseño inferencial y evaluación reproducible


    Autoría y alcance. ENAVIRPA 2021 fue un trabajo colectivo del alumnado de Introducción a las Encuestas por Muestreo. La autoría indicada corresponde al módulo de Afectación Económica, a la estrategia analítica desarrollada alrededor de él y a la redacción de este informe. Los restantes módulos se conservan como componentes del trabajo colectivo y se atribuyen a sus respectivos autores.

    PRÓLOGO

    La Encuesta Nacional sobre los Aspectos de la Virtualidad Vinculados con la Pandemia del COVID-19 (ENAVIRPA 2021) fue un esfuerzo colectivo desarrollado por el alumnado del curso Introducción a las Encuestas por Muestreo de la Universidad de Costa Rica. El levantamiento, la integración del cuestionario y los distintos módulos temáticos pertenecen a ese trabajo colectivo. Este documento se concentra, en lo fundamental, en el módulo de Afectación Económica (AE), cuyo diseño y análisis corresponden a José Mauricio Gómez Julián, y utiliza de manera complementaria preguntas de otros módulos elaborados por otros integrantes del curso. La presencia de esos ítems en el análisis no implica atribuir al autor del módulo económico su construcción.

    La finalidad del ejercicio fue doble. Por un lado, realizar un levantamiento telefónico real durante la crisis sanitaria y describir aspectos materiales vinculados con la pandemia. Por otro, utilizar los datos como terreno pedagógico para estudiar qué puede hacerse —y qué no puede hacerse— con una encuesta por muestreo cuando se pasa de la descripción a la inferencia, a los modelos lineales generalizados y a la evaluación predictiva.

    El alcance debe fijarse desde el comienzo. Las 235 entrevistas constituyen un conjunto de datos real, pero no basta el número de observaciones para convertir cualquier estadístico muestral en una estimación nacional libre de sesgo. La representatividad depende también del mecanismo de selección, de la cobertura del marco, de las probabilidades de inclusión, de la no respuesta, de la ponderación, del error de medición y de las restricciones del cuestionario. El diseño se realizó bajo limitaciones de tiempo y coordinación propias de un ejercicio académico; además, los módulos no nacieron de un único marco teórico común. Por ello los resultados se interpretan principalmente como resultados de la muestra y como evidencia metodológica acerca de los procedimientos empleados.

    Conviene también distinguir encuesta e instrumento psicométrico. Una encuesta es un procedimiento de recolección de información y puede contener variables demográficas, laborales, económicas, actitudinales o escalas psicométricas. No todo cuestionario es, por ese solo hecho, un instrumento psicométrico. Cuando un módulo pretende medir un constructo latente, aparecen además problemas de fiabilidad, validez y error de medición que requieren procedimientos específicos. En ENAVIRPA no se realizó una validación psicométrica global del cuestionario; esto es una limitación sólo para aquellas interpretaciones que pretendan atribuir a conjuntos de ítems la medición de constructos latentes.

    El criterio para incorporar módulos complementarios fue estudiar la distribución multidimensional de las pérdidas sociales asociadas a la pandemia: trabajo, ingresos, acceso a virtualidad, alimentación, hidratación, actividad física y otras condiciones de vida. La economía no existe separada de esas determinaciones concretas y, por ello, el módulo AE se analiza también en relación con información sociodemográfica y con variables procedentes de otros módulos.

    Una última precisión metodológica atraviesa todo el documento: cuando el cuestionario, la base analítica y una tabla publicada puedan sugerir codificaciones numéricas diferentes, la unidad de interpretación será siempre la categoría sustantiva, no el número arbitrariamente asignado a ella. La base ENAVIRPA2021csv.csv contiene AE3-AE9 como etiquetas textuales —“Aumentó”, “Disminuyó”, “Sin cambios”, “No es una fuente de ingresos/apoyo” y “No responde”—. El análisis reproducible de este informe utiliza directamente esas etiquetas y no depende de una recodificación numérica no documentada.

    I. OBJETIVOS

    I.1. Objetivo general

    Planear, ejecutar y analizar una encuesta por muestreo vinculada con la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, con énfasis en la afectación económica asociada a ella.

    I.2. Objetivos específicos

    1. Describir los principales resultados del módulo de Afectación Económica.
    2. Integrar, cuando sea conceptualmente pertinente, información procedente de módulos sociodemográficos, de educación virtual, tecnología, teletrabajo y hábitos de salud.
    3. Examinar qué tipos de inferencia pueden plantearse a partir de los datos recolectados y bajo cuáles restricciones.
    4. Estudiar modelos lineales generalizados, en particular probit y logit, como instrumentos de análisis de variables binarias.
    5. Mostrar la complementariedad entre inferencia estadística y aprendizaje supervisado, distinguiendo ajuste, inferencia y generalización fuera de muestra.
    6. Explicitar las restricciones impuestas por el diseño muestral, la no respuesta, la ausencia de ponderación, la codificación, los patrones de salto y el tamaño muestral.

    II. METODOLOGÍA DESCRIPTIVA

    II.1. Resumen general

    Elemento Descripción
    Población de estudio Personas de 18 años o más, usuarias de telefonía celular y residentes en Costa Rica.
    Marco operativo Bancos de numeración celular activos construidos a partir de prefijos de las operadoras, según la información utilizada por el curso.
    Modo de recolección Entrevistas telefónicas asistidas por computador (CATI), con CSPro 7.4.
    Procedimiento de selección Muestreo de bancos telefónicos celulares activos tomando como referencia el procedimiento de Waksberg.
    Tamaño originalmente planeado 300 entrevistas, 30 por cada uno de los diez estudiantes participantes.
    Tamaño final 235 entrevistas completas.
    Trabajo de campo Junio-julio de 2021, de acuerdo con la cronología del curso.
    Error de muestreo de referencia ±6,39 puntos porcentuales para una proporción bajo el cálculo idealizado de MAS con p=0,5; no es una medida del error total de encuesta.
    Ponderación No se dispuso de un sistema completo de pesos de diseño, ajuste por no respuesta y calibración.
    Alcance Ejercicio académico con datos reales; los resultados descriptivos se presentan primordialmente como resultados muestrales.

    II.2. Descripción general del proceso de investigación

    El levantamiento fue realizado por diez estudiantes del programa de posgrado de la Universidad de Costa Rica. El grupo recibió capacitación para utilizar CSPro 7.4; posteriormente se ensamblaron los módulos elaborados por los distintos integrantes, se realizó una prueba piloto de aproximadamente tres entrevistas por estudiante y se procedió al trabajo de campo. La meta colectiva fue de 300 entrevistas. Se completaron 235.

    En el caso del trabajo de campo realizado por José Mauricio Gómez Julián, se registraron 332 llamadas y aproximadamente 18 horas de contacto telefónico. El registro resumido indica 34 teléfonos ocupados, 94 llamadas sin respuesta y 183 llamadas luego de descontar números inactivos. A partir de esos tres números puede obtenerse 1-(128/183)=0,300546; sin embargo, esa cantidad no debe denominarse automáticamente “tasa de respuesta”. Los 55 casos residuales no equivalen necesariamente a entrevistas completas y el denominador tampoco clasifica de manera completa elegibilidad, rechazo, contacto y elegibilidad desconocida. Para una tasa de respuesta estandarizada se necesitarían las disposiciones finales de todos los casos según una definición explícita, como las utilizadas por AAPOR.

    En consecuencia, este informe conserva los conteos brutos del registro de llamadas, pero no atribuye al 30,0546 % el significado de una tasa de respuesta estandarizada. El dato verificable para el autor del módulo económico es que se completaron las 30 entrevistas que le correspondían; el dato colectivo verificable es que se completaron 235 de las 300 entrevistas planeadas, es decir, 78,3 % de la meta de producción. Ninguna de esas razones es, por sí sola, una tasa de respuesta probabilística.

    II.2.1. Cronograma de actividades

    Cronograma de actividades del proceso de ENAVIRPA 2021.

    II.2.2. Bancos telefónicos

    Bancos telefónicos asignados y utilizados durante el trabajo de campo.

    II.2.3. Cronología general del trabajo de campo

    Cronología colectiva de entrevistas completas.

    II.2.4. Registro de llamadas

    Ejemplo del registro de llamadas utilizado durante el trabajo de campo.

    II.3. Presentación del módulo Afectación Económica (AE)

    AFECTACIÓN ECONÓMICA
    AE1

    ¿Recibe o recibió usted algún beneficio o de apoyo financiero del gobierno, nacional o local, desde que inició la emergencia sanitaria/cuarentena causada por el COVID19?

    1.SÍ 2. NO (PASE A AE3) 3. NO SABE/NO RESPONDE (PASE A AE3)

    AE2

    Por favor, indique cuáles de los siguientes beneficios/apoyos usted recibe o recibió (Respuesta múltiple)

    1. Sí, comida/alimentos

    2. Sí, recursos económicos

    1. Sí, suministros médicos para prevención (guantes, mascarillas, desinfectante, etc.)

      1. Sí, suministros de higiene personal (toallas sanitarias, pañales para bebés, etc.)

        1. NO

          1. NO SABE/NO RESPONDE

  • Resultado de la emergencia sanitaria/cuarentena causada por el COVID, por favor indique, cómo se han visto afectados sus recursos personales: Han aumentado, disminuido o no han tenido cambios. Aumentó Sin cambios Disminuyó No es una fuente de ingresos / apoyo
    AE3 Ingresos o ganancias de un trabajo remunerado 4 3 2 1
    AE4 Dinero o bienes recibidos de familiares/amigos que viven en otras partes del país. 4 3 2 1
    AE5 Dinero o bienes recibidos de familiares/amigos que viven en otro país. 4 3 2 1
    AE6 Ingresos de propiedades de alquiler, inversiones o ahorros 4 3 2 1
    AE7 Pensiones y/o jubilaciones u otros pagos sociales. 4 3 2 1
    AE8 Apoyo del gobierno 4 3 2 1
    AE9 Apoyo/donación de organizaciones no gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, fundaciones u otras organizaciones sin fines de lucro 4 3 2 1
    AE10

    Además de usted ¿algún otro miembro de su hogar ha sufrido algún cambio en el ingreso económico desde que comenzó la emergencia sanitaria/cuarentena causada por el COVID-19?

    1. No hay cambio en el ingreso 2. Incremento de ingresos 3. Ingreso disminuido

    AE11

    Desde que comenzó la emergencia sanitaria/cuarentena causada por el COVID-19 ¿Usted diría que el salario o ingreso total que su familia recibe mensualmente les alcanza o no les alcanza para vivir? (SONDEE LA MEJOR RESPUESTA)

    1. No les alcanza, tienen grandes dificultades

      1. No les alcanza, tiene dificultades

        1. Les alcanza justo, sin grandes dificultades

          1. Les alcanza bien, pueden ahorrar

            1. NS/NR

    II.3.1. Nota sobre la codificación de AE3-AE9

    En el instrumento de captura, AE3-AE9 aparecen con los códigos 4 = Aumentó, 3 = Sin cambios, 2 = Disminuyó y 1 = No es una fuente de ingresos/apoyo. Una tabla posterior puede ordenar esas mismas categorías con otra numeración puramente expositiva. Alguien perfectamente podría creer, al comparar ambos lugares, que los datos fueron interpretados con códigos incompatibles. Eso no tiene por qué ser así, porque el número es sólo una etiqueta y puede recodificarse; lo que sí sería un problema es no poder determinar qué categoría sustantiva representa cada valor durante el análisis.

    La base analítica disponible elimina esa ambigüedad porque AE3-AE9 están almacenadas directamente como texto. Por ello, todas las tablas y variables construidas aquí utilizan las categorías semánticas y no una secuencia numérica. De esta forma, la reproducibilidad no depende de reconstruir una recodificación intermedia que no quedó documentada.

    II.4. Ítems empleados de otros módulos

    II.4.1. MÓDULO SOCIODEMOGRÁFICO (SD)

    SOCIODEMOGRÁFICAS
    SD1

    ENTREVISTADOR(A):

    ANOTE SEXO DEL ENTREVISTADO

    1. HOMBRE

      1. MUJER

    SD2 Por favor, dígame ¿cuál es su edad? AÑOS /____/____/
    SD3 ¿Es Usted costarricense? 1. SI 2. NO
    SD5

    ¿Cuál es el ingreso total mensual de este hogar?

    (SONDEAR)

    1. MENOS DE 200 MIL COLONES

      1. 200 MIL A MENOS DE 400 MIL

        1. 400 MIL A MENOS DE 600 MIL

          1. 600 MIL A MENOS DE 800 MIL

    1. 800 MIL A MENOS DE 1 MILLÓN

      1. 1 MILLÓN A MENOS DE 1,5 MILLONES

        1. 1,5 MILLONES O MÁS

          1. NO SABE / NO RESPONDE

    II.4.2. MÓDULO EDUCACIÓN VIRTUAL (E)

    RETOS DE EDUCACIÓN VIRTUAL
    E6 ¿Cuál es la razón por la que no ha participado o matriculado algún programa de educación/formación virtual/en línea?

    1. No cuenta con el tiempo suficiente 2. No cuenta con el dinero suficiente

      1. En este momento no está interesado(a) en capacitarse 4. Le faltan destrezas informáticas

        1. Tiene baja motivación 6. El ambiente virtual le resulta aburrido

          1. Falta de organización del tiempo personal 8. Pospone repetidamente la decisión de iniciar

            1. El ambiente virtual le resulta incómodo 10. No desea iniciar solo(a)

              1. La educación en línea es muy cara 88. Otro: ________________________

                99.NS/NR

    II.4.3. MÓDULO TECNOLOGÍA (TC)

    TECNOLOGÍA – TOD@S
    TC1

    ¿Cuenta usted con servicio de internet fijo/modem en su casa de habitación?

    1. SÍ 2. NO TIENE (PASE A TC3) 9. NS/NR (PASE A TC3)

    II.4.4. MÓDULO TELETRABAJO (TE)

    TELETRABAJO – JORDAN/ CARLOS

    Actualmente, durante una semana típica, ¿Cuál es su principal actividad laboral? SE SELECCIONA LA OPCIÓN QUE MEJOR SE ADECÚE

    1. Trabaja para un patrón (ya sea persona, empresa u hogar.

    2. Ayuda en un negocio familiar (sin remuneración)

    3. Tengo mi propio negocio y empleo a otras personas

    4. Tengo mi propio negocio sin emplear a otras personas

    5. No trabaja, es pensionado(a), jubilado(a)

    SI RESPONDE DE 5 A 99 PASE A V1

    1. No trabaja, se dedica al hogar

    2. No trabaja, es estudiante de tiempo completo

    3. No trabaja, por una limitación física/mental que me impide trabajar

    4. No trabaja, no busca trabajo y no está disponible para trabajar

    5. No trabaja, pero está buscando trabajo

    1. Otra

    1. NS/NR

    II.4.5. MÓDULO DE SALUD FÍSICA Y MENTAL (FN)

    HÁBITOS DE SALUD FÍSICA Y NUTRICIÓN – LUIS
    FN2

    Con respecto a su consumo de agua, ¿durante la pandemia ha incrementado la cantidad de agua que bebe?:

    1. Sí, ha aumentado 2. No, se ha mantenido igual 3. No, ha disminuido 9. NS//NR

    Con respecto a los hábitos de los tiempos de comida, comparando la frecuencia actual con respecto a la frecuencia el año previo a la pandemia, usted considera que han aumentado, disminuido o se mantiene igual: Se mantiene igual Aumentó Disminuyó NS/NR
    FN6 Desayuno 1 2 3 9
    FN7 Almuerzo 1 2 3 9
    FN8 Cena 1 2 3 9
    Con respecto a los alimentos que le voy a mencionar. Comparando la frecuencia actual con respecto a sus hábitos el año previo a la pandemia, ¿usted considera que han aumentado, disminuido o se mantiene igual el consumo de …. (LEER ALIMENTO)? NO LO HA COMIDO SI NS/NR
    Mantenido Igual Aumentado Disminuido
    FN9 Frutas y vegetales 0 1 2 3 9
    FN10 Leguminosas (frijoles, garbanzos, lentejas) 0 1 2 3 9
    FN11 Lácteos (leche, yogurt, queso) 0 1 2 3 9
    FN12 Harinas (arroz, pasta) 0 1 2 3 9
    FN13 Carnes o huevo (res, cerdo, pollo, pescado, embutidos) 0 1 2 3 9
    FN14 Alimentos/dulces/bebidas fuentes de azúcar. (galletas, Gaseosas, Hi-C, Powerade, etc.), golosinas, chocolates, confites, helados) 0 1 2 3 9
    FN15 Grasas y Comidas rápidas (mantequilla, natilla, aderezos, mayonesa) (Pollo frito, papas fritas, pizza, hamburguesas, tacos, repostería, empaquetados (papas tostadas, bolitas de queso, tronaditas, etc.). 0 1 2 3 9

    III. PRESENTACIÓN DE RESULTADOS DESCRIPTIVOS

    III.1. Módulo AE: afectación económica

    III.1.1. AE1. Apoyo financiero del gobierno

    Respuesta n %
    56 23,8
    No 179 76,2
    Total 235 100,0

    Cincuenta y seis personas, 23,8 % de la muestra, declararon haber recibido algún beneficio o apoyo financiero del gobierno nacional o local desde el inicio de la emergencia; 179, 76,2 %, respondieron que no.

    III.1.2. AE2. Tipo de apoyo recibido

    AE2 estaba condicionada por AE1: sólo las 56 personas que respondieron “sí” en AE1 debían contestarla. En la base, los otros 179 registros aparecen correctamente como valores ausentes por salto. No son “no sabe/no responde”; son no aplicables. Como AE2 admitía respuesta múltiple, cada porcentaje debe calcularse sobre las 56 personas elegibles y los porcentajes no tienen por qué sumar 100 %.

    Tipo de apoyo Sí (n) % de los 56 No (n) % de los 56
    Comida/alimentos 23 41,1 33 58,9
    Recursos económicos 48 85,7 8 14,3
    Suministros médicos para prevención 4 7,1 52 92,9
    Suministros de higiene personal 2 3,6 54 96,4

    Por tanto, entre quienes recibieron algún apoyo, 41,1 % declaró alimentos y 85,7 % recursos económicos. No es correcto dividir cada selección entre el total de selecciones efectuadas y describir el resultado como porcentaje de personas.

    III.1.3. AE3-AE9. Cambios en fuentes de ingreso y apoyo

    Ítem/fuente Disminuyó Aumentó Sin cambios No es fuente NR
    AE3 — Ingresos o ganancias de trabajo remunerado 87 (37,0 %) 9 (3,8 %) 90 (38,3 %) 43 (18,3 %) 6 (2,6 %)
    AE4 — Dinero/bienes de familiares o amigos dentro del país 26 (11,1 %) 3 (1,3 %) 33 (14,0 %) 168 (71,5 %) 5 (2,1 %)
    AE5 — Dinero/bienes de familiares o amigos en otro país 11 (4,7 %) 0 (0,0 %) 17 (7,2 %) 202 (86,0 %) 5 (2,1 %)
    AE6 — Ingresos de propiedades de alquiler, inversiones o ahorros 13 (5,5 %) 5 (2,1 %) 21 (8,9 %) 192 (81,7 %) 4 (1,7 %)
    AE7 — Pensiones, jubilaciones u otros pagos sociales 7 (3,0 %) 0 (0,0 %) 39 (16,6 %) 185 (78,7 %) 4 (1,7 %)
    AE8 — Apoyo del gobierno 8 (3,4 %) 18 (7,7 %) 22 (9,4 %) 185 (78,7 %) 2 (0,9 %)
    AE9 — Apoyo de ONG, sociedad civil, fundaciones u otras organizaciones sin fines de lucro 4 (1,7 %) 2 (0,9 %) 13 (5,5 %) 214 (91,1 %) 2 (0,9 %)

    El trabajo remunerado fue la fuente con mayor presencia y también la que mostró mayor número de contracciones: 87 personas, 37,0 % de toda la muestra, declararon disminución; nueve, 3,8 %, aumento; y 90, 38,3 %, ningún cambio. En AE6, 192 personas, 81,7 %, indicaron que los ingresos de propiedades de alquiler, inversiones o ahorros no constituían una fuente de ingreso/apoyo durante el periodo observado.

    Medios de producción en cuanto capital: alcance de AE6

    En el sentido específico utilizado en este análisis, la posesión de medios de producción no designa la mera propiedad de instrumentos empleados personalmente por un productor independiente, sino su posesión en cuanto capital, esto es, como propiedad generadora de ingresos separables del trabajo directo del propietario.

    La distinción es sustantiva. Un trabajador por cuenta propia puede poseer herramientas, un vehículo o una máquina y reproducirse mediante su propio trabajo, sin que por ello el ingreso observado provenga de capital en el sentido definido. AE6, en cambio, pregunta por ingresos de propiedades de alquiler, inversiones o ahorros y por ello sirve como indicador empírico de la presencia de ingresos patrimoniales o de propiedad. Bajo esta operacionalización, los 192 casos que dicen que AE6 no es una fuente se clasifican como ausencia observada de ingreso asociado a propiedad-capital; los 39 casos con aumento, disminución o estabilidad se clasifican como presencia de esa fuente; cuatro casos quedan indeterminados por no respuesta.

    Esto no equivale a una inspección jurídica del patrimonio. Una persona puede poseer un activo que temporalmente no produzca renta o cuyos beneficios se reinviertan. Eso es un límite de observación, no una objeción al concepto. La inferencia debe formularse entonces como ausencia o presencia observada de ingreso indicativo de propiedad-capital dentro de las categorías capturadas por AE6.

    TE1 conserva, por separado, información sobre condición laboral y propiedad de un negocio. Es útil para distinguir asalariados, empleadores y productores independientes, pero no debe confundirse mecánicamente con AE6: “tener negocio propio sin empleados” y “recibir ingresos de propiedad-capital” son variables relacionadas, no idénticas.

    III.1.4. AE10. Cambio del ingreso en otros miembros del hogar

    Respuesta n %
    No hay cambio en el ingreso 112 47,7
    Incremento de ingresos 8 3,4
    Ingreso disminuido 104 44,3
    No responde 11 4,7

    El 44,3 % indicó que algún otro miembro del hogar había sufrido disminución de ingresos; 47,7 % no reportó cambio y 3,4 % reportó incremento.

    III.1.5. AE11. Suficiencia del ingreso familiar

    Respuesta n %
    No les alcanza, tienen grandes dificultades 24 10,2
    No les alcanza, tiene dificultades 57 24,3
    Les alcanza justo, sin grandes dificultades 111 47,2
    Les alcanza bien, pueden ahorrar 40 17,0
    NS/NR 3 1,3

    El 34,5 % declaró que el ingreso no alcanzaba para vivir —10,2 % con grandes dificultades y 24,3 % con dificultades—; 47,2 % indicó que alcanzaba justo y 17,0 % que alcanzaba bien y permitía ahorrar. AE11 mide directamente suficiencia subjetiva del ingreso y se mantiene separado de una línea formal de pobreza.

    III.2. Módulo TE: trabajo y teletrabajo

    III.2.1. TE1. Actividad principal

    Actividad n %
    Trabaja para un patrón 105 44,7
    Ayuda en negocio familiar sin remuneración 5 2,1
    Negocio propio con empleados 11 4,7
    Negocio propio sin empleados 33 14,0
    Pensionado/jubilado 12 5,1
    Se dedica al hogar 40 17,0
    Estudiante de tiempo completo 17 7,2
    No trabaja por limitación física/mental 1 0,4
    No trabaja, no busca y no está disponible 2 0,9
    No trabaja, busca trabajo 8 3,4
    Otra 1 0,4

    La muestra contiene 105 trabajadores asalariados, 33 productores con negocio propio sin empleados y 11 propietarios de negocio con empleados. Sólo esta última categoría identifica directamente una relación de empleador con trabajo ajeno; la categoría de negocio propio sin empleados describe producción independiente. Esta distinción evita transformar toda propiedad de instrumentos o de un pequeño negocio en propiedad capitalista en el sentido sustantivo utilizado para AE6.

    III.2.2. TE6. Modificación de jornada o remuneración

    Respuesta n % entre 38 aplicables
    Menor cantidad de horas 2 5,3
    Mayor cantidad de horas 16 42,1
    Menor remuneración por igual cantidad de trabajo 6 15,8
    Menor remuneración por mayor cantidad de trabajo 7 18,4
    Mayor remuneración por mayor cantidad de trabajo 1 2,6
    Mayor remuneración por menor cantidad de trabajo 1 2,6
    Otro 5 13,2
    No aplica por flujo del cuestionario 197

    TE6 produjo 38 respuestas sustantivas y 197 casos no aplicables por el flujo del módulo. Entre las 38 personas expuestas a la pregunta, 16 —42,1 %— declararon trabajar una mayor cantidad de horas. Este porcentaje no debe proyectarse sobre las 235 entrevistas porque la pregunta no fue formulada a todos los participantes.

    III.3. Módulo FN: hábitos de salud física y nutrición

    III.3.1. FN2. Hidratación

    Respuesta n %
    Aumentó 87 37,0
    Se mantuvo igual 133 56,6
    Disminuyó 14 6,0
    NS/NR 1 0,4

    III.3.2. FN6-FN8. Frecuencia de tiempos de comida

    Tiempo de comida Igual Aumentó Disminuyó
    Desayuno 183 (77,9 %) 24 (10,2 %) 28 (11,9 %)
    Almuerzo 193 (82,1 %) 19 (8,1 %) 23 (9,8 %)
    Cena 185 (78,7 %) 18 (7,7 %) 32 (13,6 %)

    III.3.3. FN9-FN15. Cambios en grupos alimentarios

    Grupo No consume Igual Aumentó Disminuyó NS/NR
    Frutas y vegetales 7 158 49 19 2
    Leguminosas 10 179 31 14 1
    Lácteos 12 166 26 30 1
    Harinas 2 176 28 28 1
    Carnes o huevo 1 170 38 25 1
    Alimentos/bebidas fuente de azúcar 42 109 27 56 1
    Grasas y comidas rápidas 33 115 23 63 1

    Una variación de frecuencia no posee por sí sola signo nutricional. Disminuir bebidas azucaradas o comida rápida no tiene el mismo significado que disminuir frutas, vegetales o proteínas. Por ello cualquier índice de “deterioro de dieta” debe apoyarse en una regla nutricional explícita y no en la simple operación “disminuyó = empeoró”.

    III.3.4. FN17. Horas de sueño durante la pandemia

    Cambio n %
    Aumentaron 35 14,9
    Se mantuvieron igual 134 57,0
    Disminuyeron 63 26,8
    NS/NR 3 1,3

    Los datos no muestran que 57 % durmiera más: 35 personas —14,9 %— reportaron aumento de las horas de sueño, mientras 63 —26,8 %— reportaron disminución y 134 —57,0 %— estabilidad. El 57 % corresponde a “se mantienen igual”.

    III.3.5. FN18. Actividad física

    Cambio n %
    Aumentó 61 26,0
    Se mantuvo igual 110 46,8
    Disminuyó 57 24,3
    NS/NR 7 3,0

    La actividad física aumentó para 61 personas —26,0 %— y disminuyó para 57 —24,3 %—.

    III.4. Módulo E: educación virtual

    E6 presenta 161 respuestas aplicables y 74 casos no aplicables.

    Razón n % sobre 161 aplicables
    Tiempo insuficiente 27 16,8
    Dinero insuficiente 11 6,8
    No está interesado en capacitarse 59 36,6
    Faltan destrezas informáticas 8 5,0
    Baja motivación 6 3,7
    Ambiente virtual aburrido 1 0,6
    Falta de organización del tiempo 5 3,1
    Pospone repetidamente iniciar 1 0,6
    Ambiente virtual incómodo 4 2,5
    No desea iniciar solo 1 0,6
    Educación en línea muy cara 1 0,6
    Otro 22 13,7
    NS/NR 15 9,3

    La falta de dinero fue señalada por 11 personas, 6,8 % de los casos aplicables y 4,7 % de toda la muestra. La falta de tiempo fue señalada por 27, 16,8 % de los casos aplicables y 11,5 % del total. El denominador debe declararse: usar 235 describe prevalencia en toda la muestra; usar 161 describe la composición de quienes efectivamente recibieron E6.

    IV. DISEÑO GENERAL DE LA METODOLOGÍA INFERENCIAL

    IV.1. Información de interés

    El diseño analítico buscó extraer o construir información sobre: edad; acceso a internet; localización geográfica; nacionalidad; barreras a educación virtual; relación con la riqueza social; cambios en alimentación, hidratación, sueño y actividad física; variación del ingreso; sexo; y suficiencia económica del hogar. La intención era estudiar conjuntamente dimensiones que, separadas en el cuestionario por razones operativas, se encuentran materialmente relacionadas.

    La transformación de algunas respuestas en variables dicotómicas tiene utilidad para modelos binarios, pero toda dicotomización sacrifica información. Por ello las variables binarias se consideran construcciones analíticas y no sustitutos ontológicos de los fenómenos continuos o multinomiales de los que proceden.

    IV.2. Mecanismo de obtención y operacionalización

    1. Edad: SD2, conservada cuantitativamente cuando sea posible; para algunos modelos se construye además edad25 = 1 si la persona tiene 25 años o más.
    2. Nacionalidad: SD3; se distingue costarricense/no costarricense y se trata NS/NR como faltante.
    3. Sexo: SD1.
    4. Internet fijo: TC1.
    5. Localización rural/urbana: el diseño pretendía construirla a partir de SD13 y la clasificación geográfica del INEC. Esa clasificación no se terminó durante el ejercicio y, por tanto, no entra en los modelos efectivamente estimados.
    6. Propiedad-capital observada: AE6, según la definición sustantiva expuesta antes. 1 si la fuente existe —aumentó, disminuyó o se mantuvo—; 0 si la persona declara que no es fuente; NA si no responde.
    7. Posición ocupacional/propiedad de negocio: TE1 se conserva como variable distinta. Empleador, productor independiente y asalariado no se colapsan en un único indicador de “capital”.
    8. Contracción de ingresos: puede definirse como existencia de al menos una disminución en AE3-AE9 o disminución de ingreso de otro miembro del hogar en AE10. AE11 no debe incorporarse mecánicamente a este indicador porque mide suficiencia corriente, no cambio temporal.
    9. Estrés económico mensual: AE11, conservado ordinalmente o dicotomizado sólo cuando el objetivo lo exija.
    10. Barreras de educación virtual: E6 se analiza entre los casos aplicables. No puede convertirse sin más en “acceso/no acceso” para las 235 personas, porque la ausencia por salto posee un significado distinto de una respuesta negativa.
    11. Dieta: FN6-FN15 requieren reglas sustantivas diferenciadas por tipo de alimento. Una disminución no es necesariamente negativa y un aumento no es necesariamente positivo.
    12. Hidratación: FN2.
    13. Sueño: FN17 y nivel de horas en FN16, cuando sea pertinente.
    14. Actividad física: FN18.

    IV.3. Variables dicotómicas de trabajo

    Para reproducir el núcleo de los modelos se definen:

    • VD1: nacionalidad, 1 = no costarricense, 0 = costarricense.
    • VD2: presencia observada de ingreso de propiedad-capital según AE6.
    • VD4: sexo, 1 = mujer, 0 = hombre.
    • VD7: 1 = edad mayor o igual a 25 años, 0 = menor de 25.
    • VD8: contracción de ingreso bajo la regla explícita definida en IV.2.

    La variable de ruralidad se mantiene como propuesta de diseño, no como variable estimada. La barrera a educación virtual se utiliza descriptivamente, salvo que se restrinja el universo analítico a los casos a los que E6 aplica.

    IV.4. Análisis combinados planteados

    El primer modelo estudia la presencia observada de ingreso de propiedad-capital en función de sexo, edad y nacionalidad:

    \[ VD2_i = f(VD4_i,VD7_i,VD1_i). \]

    Ruralidad no se incluye porque no se construyó de forma reproducible.

    Un segundo análisis puede estudiar contracción de ingresos en relación con sexo, edad, nacionalidad y barreras de virtualidad, pero sólo después de definir con precisión el universo de E6 y la variable de contracción. Por ello se mantiene como extensión analítica y no se confunde con el modelo efectivamente estimado en la sección IX.

    IV.5. Correlación y causalidad

    La correlación permite describir covariación; no transforma por sí sola una asociación en mecanismo causal. En una investigación social, la interpretación causal requiere teoría sustantiva, temporalidad, diseño y supuestos de identificación que no están contenidos automáticamente en un coeficiente.

    Ritchey utiliza ejemplos vinculados con pobreza, composición racial y criminalidad para mostrar cómo una asociación agregada puede reflejar historia institucional, segregación, exclusión económica y variables omitidas. El argumento metodológico no consiste en sustituir una correlación por otra explicación monocausal, sino en recordar que el coeficiente no contiene toda la estructura causal del fenómeno.

    La misma precaución se aplica a categorías raciales contemporáneas. Los resultados sobre origen africano de linajes humanos modernos y posteriores hallazgos de mezcla con poblaciones arcaicas no convierten categorías sociales de raza en unidades biológicas discretas capaces de sustituir el análisis histórico y causal. La regresión cuantifica relaciones bajo un modelo; la causalidad requiere una teoría adicional acerca de cómo se produce el fenómeno.

    V. FUNDAMENTO DE ENCUESTAS POR MUESTREO

    V.1. Estadística matemática, estimación y encuestas

    Cochran subraya que la teoría de encuestas adoptó históricamente procedimientos simples y robustos porque un mismo levantamiento puede contener muchos atributos con distribuciones distintas. Esto no implica separación entre teoría de muestreo y regresión: los estimadores de razón y de regresión utilizan información auxiliar para mejorar precisión.

    Conviene, sin embargo, distinguir dos objetos:

    \[ \text{estimador de regresión en muestreo} \neq \text{modelo de regresión ajustado a variables de encuesta}. \]

    El primero utiliza información auxiliar conocida para estimar mejor una media o total poblacional; el segundo representa una relación condicional entre variables y puede tener finalidades inferenciales o predictivas. Que ambos utilicen la palabra “regresión” no vuelve idénticos sus objetivos.

    V.2. Tamaño muestral y el verdadero papel del Teorema Central del Límite

    Alguien perfectamente podría creer que utilizar p=0,5 en una fórmula de tamaño muestral se justifica porque, al aumentar n, las respuestas originales “se vuelven normales”, terminan repartiéndose simétricamente y por ello la mitad debe caer en cada categoría. Eso no es así.

    Para una variable Bernoulli X_i con valores 0 y 1, la proporción muestral es:

    \[ \hat p=\frac1n\sum_{i=1}^nX_i, \]

    con:

    \[ E(\hat p)=p, \qquad \operatorname{Var}(\hat p)=\frac{p(1-p)}n \]

    bajo el esquema independiente ideal. En muestreo sin reemplazo de una población finita aparece además la corrección:

    \[ \operatorname{Var}(\hat p) =\frac{p(1-p)}n\frac{N-n}{N-1}. \]

    El Teorema Central del Límite entra en otro lugar. Bajo condiciones apropiadas, permite aproximar la distribución muestral de la proporción estandarizada mediante una normal:

    \[ \frac{\hat p-p}{\sqrt{p(1-p)/n}} \approx N(0,1). \]

    Es una afirmación acerca de la distribución de un estadístico a través de muestras repetidas, no acerca de que la distribución original de las respuestas se transforme en normal. Tampoco implica que p tienda a 0,5.

    La razón para utilizar p=0,5 cuando la proporción poblacional es desconocida es algebraica. La varianza Bernoulli depende de:

    \[ f(p)=p(1-p)=p-p^2. \]

    Su derivada es:

    \[ f'(p)=1-2p, \]

    y el máximo se alcanza en:

    \[ p=\frac12, \qquad p(1-p)=\frac14. \]

    Por tanto:

    \[ p(1-p)\le 0,25. \]

    Elegir p=0,5 maximiza la varianza y produce el tamaño muestral más conservador para un margen de error prefijado. Para una población grande o de tamaño desconocido:

    \[ n_0=\frac{z_{\alpha/2}^2p(1-p)}{d^2}. \]

    Con z=1,96, p=0,5 y d=0,0639:

    \[ n_0\approx235,2. \]

    Así se obtiene la escala de las 235 entrevistas. El resultado tiene sentido como cálculo idealizado de precisión de muestreo para una proporción bajo MAS. No demuestra, por sí solo, que el diseño real posea error total ±6,39 %.

    Si el tamaño muestral se aproximara al tamaño de una población finita, el factor (N-n)/(N-1) tendería a cero. La razón es elemental: al observar casi toda la población queda cada vez menos incertidumbre debida al muestreo. No ocurre una “normalización” de las respuestas originales.

    V.3. No respuesta y la fórmula de Birnbaum-Sirken

    Birnbaum y Sirken, retomados por Cochran, estudiaron el sesgo de no disponibilidad. La expresión discutida en el trabajo original puede escribirse, bajo la notación empleada allí, como:

    \[ n=\frac{t_\alpha^2}{4d(d-W_2)W_1}-1. \]

    La propia condición de la fórmula indica que no existe un n admisible cuando W_2>d. Si al sustituir una tasa de no respuesta superior al error tolerado el denominador cambia de signo y aparece n<0, el resultado no es una magnitud física negativa que deba transformarse tomando valor absoluto. Indica que se ha salido del dominio en el cual la fórmula puede satisfacer la garantía planteada.

    Una analogía con el valor absoluto de una elasticidad económica no repara esta violación de condiciones. La conclusión correcta es simplemente: esa fórmula no proporciona una solución admisible para esa combinación de no respuesta y error tolerado.

    Este punto es además coherente con la advertencia de Cochran: cantidades sustanciales de no respuesta no se neutralizan mecánicamente aumentando el tamaño de la muestra. Si quienes no responden difieren sistemáticamente de quienes responden, puede persistir sesgo aun con un n grande.

    V.4. Tipos de no respuesta y disposiciones de llamadas

    Cochran distingue problemas como no cobertura, ausencia temporal, incapacidad para responder y rechazo persistente. En una encuesta telefónica moderna conviene separar además entrevista completa, entrevista parcial, rechazo, no contacto, número no residencial, inelegible y elegibilidad desconocida. Sólo con esas disposiciones finales puede construirse una tasa de respuesta estandarizada.

    El manual de trabajo de campo de ENAVIRPA distinguía teléfono ocupado, no responde, inactivo, realizada, pendiente, no realizada, incompleta, rechazo, comercio y repetido. El registro bruto es útil para documentar el proceso, pero una tasa estándar exige conocer la disposición final de cada unidad y las reglas del denominador.

    V.5. Margen de error y error total de encuesta

    Bajo un MAS ideal, n=235, p=0,5 y 95 % de confianza dan:

    \[ 1,96\sqrt{\frac{0,25}{235}}\approx0,0639. \]

    Es decir, ±6,39 puntos porcentuales. Ese número se refiere al error de muestreo idealizado. No incorpora automáticamente cobertura, no respuesta diferencial, medición, procesamiento, selección telefónica, ponderación ni incertidumbre adicional de modelos posteriores.

    V.6. Factor de expansión y ponderación

    El peso base de una unidad probabilísticamente seleccionada es el inverso de su probabilidad de inclusión:

    \[ w_i=\frac1{\pi_i}. \]

    En un diseño de varias etapas, si una unidad geográfica h, un hogar j dentro de h y una persona i dentro del hogar poseen probabilidades condicionales f_h, f_(j|h) y f_(i|jh), la probabilidad conjunta es:

    \[ f_{ijh}=f_hf_{(j|h)}f_{(i|jh)}, \]

    y el peso básico:

    \[ W_{ijh}=\frac1{f_{ijh}} =\frac1{f_h}\frac1{f_{(j|h)}}\frac1{f_{(i|jh)}}. \]

    La similitud entre algunas proporciones muestrales y las poblacionales no demuestra que ponderar sea innecesario. La decisión depende de probabilidades de inclusión y de posteriores ajustes por no respuesta y calibración. ENAVIRPA no reconstruyó un sistema completo de pesos; por ello sus estimaciones no se presentan como si cada observación tuviera demostrado el mismo peso poblacional.

    VI. MODELOS LINEALES GENERALIZADOS

    El modelo lineal generalizado constituye uno de los ejemplos más claros de cómo una teoría estadística puede desarrollarse conservando una estructura anterior y ampliando, al mismo tiempo, su dominio de aplicación. El modelo lineal clásico no desaparece: queda contenido como caso particular dentro de una construcción más general. La idea esencial consiste en conservar un componente sistemático lineal,

    \[ \eta_i=x_i^T\beta, \]

    pero abandonar la exigencia de que toda variable de respuesta sea gaussiana y de que su media tenga que coincidir directamente con el predictor lineal. La media condicional,

    \[ \mu_i=E(Y_i\mid x_i), \]

    se vincula con el predictor mediante una función enlace:

    \[ g(\mu_i)=\eta_i. \]

    De este modo, regresión lineal normal, regresión logística, modelos de conteo de Poisson y determinadas especificaciones gamma pueden estudiarse dentro de un marco común.

    VI.1. Conceptos preliminares: variables, escalas y predictores

    Una clasificación tradicional de las escalas de medición distingue variables nominales, ordinales, de intervalo y de razón. La distinción entre discreto y continuo, sin embargo, pertenece a un eje diferente. El número de hijos, por ejemplo, es discreto, pero posee un cero significativo y relaciones de proporción interpretables; por ello puede considerarse una variable discreta en escala de razón. No corresponde convertir “discreto/continuo” en niveles adicionales de la jerarquía nominal-ordinal-intervalo-razón.

    También conviene precisar la palabra covariable. Algunas tradiciones aplicadas la utilizaron de manera restringida para predictores continuos. En la teoría moderna de regresión resulta más claro emplearla en sentido amplio: una covariable o predictor puede ser continua, discreta, binaria o categórica mediante una codificación apropiada. Esto es distinto de covarianza, que designa una medida de asociación entre variables.

    La palabra factor también depende del contexto. En diseño experimental puede designar una variable categórica controlada o explicativa; en análisis factorial designa un constructo latente. Ninguno de esos significados debe deducirse únicamente del nombre que un programa asigna a una columna.

    Estas precisiones son importantes porque el modelo no se decide por el formato informático de la variable, sino por la estructura matemática y probabilística del fenómeno que se desea representar.

    VI.2. Vínculo genético con la regresión lineal

    Gujarati y Porter recuerdan que el término regresión proviene de los trabajos de Galton sobre la estatura de padres e hijos. El sentido contemporáneo es mucho más amplio: interesa representar cómo cambia la distribución de una respuesta —y, muy frecuentemente, su media condicional— cuando cambian uno o varios predictores.

    En el modelo lineal simple:

    \[ E(Y_i\mid x_i)=\alpha+\beta x_i. \]

    En forma matricial:

    \[ \mu=X\beta. \]

    La recta ajustada no es sólo un objeto geométrico superpuesto a puntos. Sus coordenadas representan magnitudes observadas y sus parámetros reciben significado estadístico de una especificación probabilística. Esta diferencia permite distinguir ajuste geométrico de modelo estadístico aun cuando ambos compartan herramientas matemáticas.

    VI.2.1. Regresión y causalidad

    La regresión tampoco convierte automáticamente una asociación en causalidad. Un coeficiente puede cuantificar una relación condicional bajo un conjunto de supuestos sin identificar por sí mismo el mecanismo que la produce. Para interpretar causalmente se necesita teoría sustantiva, estructura temporal, diseño, intervenciones o supuestos de identificación adicionales.

    Ritchey utiliza ejemplos relacionados con pobreza, composición racial y criminalidad para mostrar que una correlación agregada puede condensar historia institucional, segregación, exclusión económica, selección y variables omitidas. El punto metodológico no consiste en sustituir una asociación bivariada por otra explicación monocausal; consiste en negar que el coeficiente contenga, por sí mismo, la totalidad del proceso causal.

    La misma precaución se aplica a categorías raciales contemporáneas. La evidencia genética sobre un origen africano reciente de linajes humanos modernos y sobre mezcla posterior con poblaciones arcaicas no transforma categorías sociales de raza en unidades biológicas discretas que puedan sustituir el análisis histórico. La regresión mide relaciones bajo una representación; la explicación causal exige reconstruir cómo esas relaciones son producidas.

    VI.3. Regresión y mínimos cuadrados no son sinónimos

    Conviene distinguir tres objetos: modelo, criterio de estimación y algoritmo numérico. En el modelo gaussiano clásico:

    \[ Y=X\beta+\varepsilon, \qquad \varepsilon\sim N(0,\sigma^2I), \]

    la estimación de máxima verosimilitud de \(\beta\) coincide con minimizar:

    \[ S_2(\beta)=\sum_{i=1}^n(y_i-x_i^T\beta)^2 =\|y-X\beta\|_2^2. \]

    De ahí proviene la estrecha relación histórica entre regresión lineal y mínimos cuadrados. Pero puede existir regresión con otros criterios —desviaciones absolutas, pérdidas robustas, penalización— y también pueden utilizarse mínimos cuadrados en problemas que no pretenden construir un modelo probabilístico completo. La coincidencia del caso gaussiano no autoriza a identificar ambos conceptos.

    VI.4. Digresión geométrica: normas, métricas, convexidad y discrepancia

    La geometría ayuda a comprender por qué mínimos cuadrados posee una forma tan natural. Si

    \[ e=y-X\beta, \]

    OLS minimiza \(\|e\|_2^2\). En un espacio vectorial finito, para \(p\ge1\),

    \[ \|x\|_p=\left(\sum_i|x_i|^p\right)^{1/p} \]

    es una norma y produce la métrica

    \[ d(x,y)=\|x-y\|_p. \]

    Sin embargo, la relación no debe invertirse: no toda métrica está inducida por una norma y una topología no determina por sí misma una distancia única. La estructura topológica establece qué conjuntos son abiertos y qué nociones de continuidad se conservan; la estructura métrica incorpora información adicional de distancia.

    La convexidad tampoco debe confundirse con subaditividad y homogeneidad positiva. Una función \(F\) es convexa cuando

    \[ F(\lambda x+(1-\lambda)y) \le \lambda F(x)+(1-\lambda)F(y), \qquad 0\le\lambda\le1. \]

    Las normas son convexas y satisfacen además otras propiedades, pero éstas no constituyen la definición general de convexidad.

    McCullagh y Nelder emplean discrepancia en un sentido más amplio que distancia métrica. En mínimos cuadrados la discrepancia posee una interpretación euclidiana inmediata. En un MLG, en cambio, una medida central es la deviance:

    \[ D=2\{\ell(\text{modelo saturado})-\ell(\text{modelo ajustado})\}. \]

    La deviance surge de log-verosimilitudes y no necesita satisfacer los axiomas de una métrica. La intuición geométrica puede conservarse —buscar dentro de una clase una representación que discrepe lo menos posible de los datos según un criterio—, pero el criterio no tiene por qué ser una norma \(L_p\).

    VI.5. Familias exponenciales

    Nelder y Wedderburn identificaron una clase de distribuciones suficientemente amplia para contener varios modelos de interés y suficientemente estructurada para permitir una teoría común. Una forma estándar de la familia exponencial de dispersión es:

    \[ f(y_i;\theta_i,\phi) = \exp\left\{ \frac{y_i\theta_i-b(\theta_i)}{a(\phi)} +c(y_i,\phi) \right\}. \]

    Aquí \(\theta_i\) es el parámetro natural o canónico y \(\phi\) el parámetro de dispersión. Bajo las condiciones regulares habituales:

    \[ E(Y_i\mid x_i)=b'(\theta_i)=\mu_i, \]

    \[ \operatorname{Var}(Y_i\mid x_i)=a(\phi)b''(\theta_i). \]

    En la notación usual de MLG se resume como:

    \[ \operatorname{Var}(Y_i\mid x_i)=\phi V(\mu_i), \]

    salvo factores de peso conocidos incorporados por determinadas parametrizaciones. La función \(V(\mu)\) es la función de varianza. Esta expresión muestra una generalización esencial: en el modelo normal homocedástico la varianza puede ser constante, mientras en Bernoulli y Poisson depende sistemáticamente de la media.

    Por ejemplo:

    Familia Media Función de varianza \(V(\mu)\)
    Normal \(\mu\in\mathbb R\) \(1\)
    Bernoulli \(0<\mu<1\) \(\mu(1-\mu)\)
    Poisson \(\mu>0\) \(\mu\)
    Gamma \(\mu>0\) \(\mu^2\)

    VI.6. Los tres componentes del MLG

    VI.6.1. Componente estocástico

    La respuesta pertenece a una familia exponencial. Para un MLG estándar se trabaja generalmente con respuestas condicionalmente independientes:

    \[ Y_i\mid x_i\sim\mathcal F(\mu_i,\phi). \]

    Esto no exige identidad de distribución en el sentido de compartir la misma media, porque

    \[ \mu_i=g^{-1}(x_i^T\beta) \]

    puede variar de una observación a otra.

    Aquí conviene distinguir esa afirmación de una observación histórica diferente de McCullagh y Nelder. Al discutir principios generales de discrepancia, los autores indican que las observaciones han de ser independientes o, al menos, intercambiables de alguna manera que permita un tratamiento imparcial. La formulación pertenece a su marco conceptual y no equivale a imponer igualdad de todas las medias condicionales de una regresión.

    VI.6.2. Componente sistemático

    Los predictores producen:

    \[ \eta_i = \beta_0+\beta_1x_{i1}+\cdots+\beta_px_{ip} = x_i^T\beta. \]

    La linealidad relevante es linealidad en los parámetros. Así,

    \[ \eta=\beta_0+\beta_1x+\beta_2x^2 \]

    es no lineal respecto de \(x\), pero continúa siendo lineal en \(\beta_0,\beta_1,\beta_2\).

    VI.6.3. Función enlace

    La media y el predictor se conectan mediante:

    \[ g(\mu_i)=\eta_i, \qquad \mu_i=g^{-1}(\eta_i). \]

    El enlace permite modelar la media en la escala que corresponde a su dominio. Una probabilidad debe permanecer entre 0 y 1; una media Poisson debe ser positiva. La transformación permite que el predictor lineal opere en una escala más conveniente sin violar esas restricciones.

    VI.7. Enlace identidad y enlace canónico

    El enlace identidad es:

    \[ g(\mu)=\mu, \]

    y sólo en ese caso:

    \[ \mu=\eta. \]

    Un enlace canónico significa otra cosa: se escoge \(g\) de manera que el predictor lineal coincida con el parámetro natural de la familia:

    \[ \boxed{\eta_i=\theta_i}. \]

    Por ello identidad es el enlace canónico de la normal, logit el de la binomial y log el de Poisson. Para Gamma el enlace canónico es inverso, con la convención de signo correspondiente a la parametrización.

    Distribución Enlace canónico
    Normal \(g(\mu)=\mu\)
    Bernoulli/Binomial \(g(\mu)=\log[\mu/(1-\mu)]\)
    Poisson \(g(\mu)=\log\mu\)
    Gamma \(g(\mu)\propto1/\mu\)

    El enlace canónico posee ventajas algebraicas, pero no es obligatorio. Una respuesta binomial puede emplear probit en lugar de logit si la construcción teórica o empírica lo justifica.

    VI.8. Máxima verosimilitud

    Los parámetros se estiman normalmente maximizando:

    \[ \ell(\beta)=\sum_{i=1}^n\ell_i(\beta). \]

    En general las ecuaciones del score,

    \[ U(\beta)=\frac{\partial\ell}{\partial\beta}=0, \]

    no admiten una solución algebraica cerrada. Esto conduce a procedimientos iterativos.

    VI.9. IRLS: distinguir dos algoritmos que comparten nombre

    Existe una familia de algoritmos denominada iteratively reweighted least squares utilizada para pérdidas \(L_p\), aproximaciones a mínimos absolutos y regresión robusta. Allí pueden aparecer pesos del tipo

    \[ w_i\propto|e_i|^{p-2}. \]

    La formulación discutida por Burrus pertenece a ese contexto. Es un IRLS legítimo, pero no explica el IRLS utilizado ordinariamente para ajustar MLG.

    En los MLG, IRLS aparece al aplicar Fisher scoring a la log-verosimilitud; con enlaces canónicos existe una relación especialmente estrecha con Newton-Raphson. El recorrido conceptual es:

    \[ \text{familia exponencial} \rightarrow \text{log-verosimilitud} \rightarrow \text{score} \rightarrow \text{información de Fisher} \rightarrow \text{Fisher scoring} \rightarrow \text{IRLS}. \]

    VI.9.1. Score e información de Fisher

    Sea

    \[ \eta_i=x_i^T\beta, \qquad \mu_i=g^{-1}(\eta_i). \]

    El score puede escribirse, omitiendo detalles de parametrización que no alteran la idea central, como:

    \[ U(\beta) = X^T \operatorname{diag}\left( \frac{d\mu_i/d\eta_i}{\phi V(\mu_i)} \right) (y-\mu). \]

    La información esperada adopta la forma:

    \[ \mathcal I(\beta)=X^TWX, \]

    con pesos de trabajo:

    \[ \boxed{ w_i = \frac1\phi \frac{(d\mu_i/d\eta_i)^2}{V(\mu_i)} }. \]

    Cuando \(1/\phi\) es un factor común puede omitirse para actualizar \(\beta\).

    VI.9.2. Respuesta de trabajo

    En la iteración \(t\):

    \[ \eta_i^{(t)}=x_i^T\beta^{(t)}, \qquad \mu_i^{(t)}=g^{-1}(\eta_i^{(t)}). \]

    La aproximación lineal de primer orden conduce a la respuesta de trabajo:

    \[ \boxed{ z_i^{(t)} = \eta_i^{(t)} + g'(\mu_i^{(t)})(y_i-\mu_i^{(t)}) }. \]

    Como \(g'(\mu)=d\eta/d\mu\), también puede escribirse:

    \[ z_i^{(t)} = \eta_i^{(t)} + \frac{y_i-\mu_i^{(t)}}{d\mu_i/d\eta_i}. \]

    VI.9.3. Paso ponderado

    La actualización se obtiene resolviendo:

    \[ \boxed{ \beta^{(t+1)} = (X^TW^{(t)}X)^{-1}X^TW^{(t)}z^{(t)} }. \]

    De ahí el nombre del algoritmo: en cada iteración se resuelve un problema de mínimos cuadrados ponderados, pero los pesos y la variable de trabajo cambian porque dependen de la media estimada en la iteración corriente.

    El procedimiento puede resumirse así:

    1. elegir valores iniciales admisibles;
    2. calcular \(\eta^{(t)}\);
    3. obtener \(\mu^{(t)}=g^{-1}(\eta^{(t)})\);
    4. construir \(W^{(t)}\);
    5. construir \(z^{(t)}\);
    6. resolver el problema ponderado;
    7. repetir hasta satisfacer un criterio de convergencia.

    Tres casos muestran la unidad del método:

    Modelo \(d\mu/d\eta\) \(V(\mu)\) Peso salvo escala
    Normal + identidad \(1\) \(1\) constante
    Poisson + log \(\mu\) \(\mu\) \(\mu\)
    Binomial + logit \(\mu(1-\mu)\) \(\mu(1-\mu)\) \(\mu(1-\mu)\)

    El caso normal revela el vínculo con OLS: al ser constantes los pesos, la iteración se reduce al problema lineal ordinario.

    VI.10. Qué no explica la convergencia de IRLS

    Puede resultar tentador pensar que la reponderación “acerca” las observaciones, reduce la varianza de los predictores y que el Teorema Central del Límite hace converger el algoritmo hacia una normal. Eso no ocurre. Los pesos dependen de la varianza condicional y de la derivada del enlace; no desplazan físicamente los valores de \(X\) ni fuerzan \(\operatorname{Var}(X)\to0\).

    El TCL aparece en otra parte de la teoría: bajo condiciones regulares contribuye a la aproximación normal asintótica de estimadores de máxima verosimilitud. Ésa es una propiedad inferencial de secuencias de estimadores, no el mecanismo numérico de IRLS.

    Tampoco basta escribir

    \[ \beta^{(t+1)}=F(\beta^{(t)}) \]

    para invocar el teorema del punto fijo de Banach. Ese teorema exige demostrar que \(F\) es una contracción sobre un espacio completo apropiado. La mera existencia de una iteración no prueba contractividad. En la práctica, los MLG pueden presentar problemas de convergencia por mala condición numérica, colinealidad, separación, soluciones de frontera o especificaciones problemáticas.

    VI.11. Estadísticos suficientes bajo enlace canónico

    Cuando

    \[ \theta_i=\eta_i=x_i^T\beta, \]

    la parte de la log-verosimilitud que vincula simultáneamente \(y\) y \(\beta\) contiene:

    \[ \frac1{a(\phi)}\beta^TX^Ty. \]

    Para dispersión fijada y bajo las condiciones habituales de una familia exponencial, la dependencia relevante de la muestra respecto de \(\beta\) aparece a través de \(X^Ty\). Esto explica la estructura de estadísticos suficientes destacada en la teoría clásica de MLG. En modelos log-lineales canónicos con factores, las ecuaciones del score pueden conducir además a igualdades entre determinados márgenes observados y ajustados; se trata de una propiedad de esas especificaciones, no de una regla universal para cualquier enlace.

    La unidad conceptual puede condensarse finalmente en:

    \[ \boxed{ \text{familia probabilística} + \text{predictor lineal} + \text{función enlace} }. \]

    La generalización no consiste en borrar las diferencias entre distribuciones, sino en identificar qué estructura puede permanecer mientras cambian sistemáticamente sus determinaciones particulares.

    VII. MODELOS PROBIT Y LOGIT

    Los modelos probit y logit aparecen cuando la respuesta es binaria y el objeto inmediato es modelar una probabilidad condicional:

    \[ p_i=P(Y_i=1\mid x_i). \]

    El problema del modelo lineal de probabilidad es que \(x_i^T\beta\) puede tomar cualquier valor real, mientras una probabilidad debe permanecer en \([0,1]\). Los enlaces probit y logit resuelven esta incompatibilidad transformando la probabilidad a una escala no restringida.

    VII.1. Modelo probit

    El probit utiliza la función de distribución normal estándar:

    \[ \Phi^{-1}(p_i)=x_i^T\beta, \]

    de donde:

    \[ p_i=\Phi(x_i^T\beta). \]

    La respuesta observada continúa siendo Bernoulli; la normal aparece en la función enlace o, en una interpretación equivalente, en un modelo latente donde una variable normal no observada atraviesa un umbral y produce la respuesta 0/1. No debe afirmarse, por tanto, que la variable binaria observada sea normal.

    Puede imaginarse:

    \[ Y_i^*=x_i^T\beta+u_i, \qquad u_i\sim N(0,1), \]

    \[ Y_i=1\quad\text{si}\quad Y_i^*>0, \]

    lo que produce precisamente \(P(Y_i=1\mid x_i)=\Phi(x_i^T\beta)\).

    VII.2. Modelo logit

    El logit utiliza:

    \[ \operatorname{logit}(p_i) = \log\left(\frac{p_i}{1-p_i}\right) = x_i^T\beta. \]

    Los odds satisfacen:

    \[ \frac{p}{1-p}\in(0,\infty), \]

    mientras su logaritmo recorre toda la recta real. Invirtiendo el enlace:

    \[ p_i = \frac{1}{1+\exp(-x_i^T\beta)}. \]

    La función logística general puede escribirse:

    \[ f(x)=\frac{L}{1+e^{-k(x-x_0)}}, \]

    con asíntotas 0 y \(L\) y simetría central alrededor de \((x_0,L/2)\). En regresión binaria usual se toma \(L=1\).

    VII.2.1. Interpretación de los coeficientes

    En logit, un coeficiente \(\beta_j\) representa el cambio en log-odds ante una unidad adicional de \(x_j\), manteniendo constantes las demás covariables. Por tanto:

    \[ e^{\beta_j} \]

    es la razón multiplicativa de odds asociada a ese cambio. Un odds ratio mayor que 1 implica incremento de odds; menor que 1, reducción; igual a 1, ausencia de cambio multiplicativo.

    Esto no debe confundirse con un efecto marginal constante sobre la probabilidad. Como

    \[ p(x)=\Lambda(x^T\beta), \]

    el efecto marginal de una covariable continua es:

    \[ \frac{\partial p}{\partial x_j} = \beta_jp(1-p), \]

    por lo que depende de la posición del individuo sobre la curva logística.

    VII.3. Probit y logit: semejanzas y diferencias

    Ambos enlaces son sigmoidales, monotónicos y producen probabilidades admisibles. Sus resultados suelen ser cualitativamente similares en muchas aplicaciones; sus coeficientes no se encuentran, sin embargo, en la misma escala. Logit posee una interpretación particularmente cómoda mediante odds ratios; probit se relaciona naturalmente con una formulación latente normal.

    La elección no debe reducirse a costumbre. Puede depender de tradición disciplinar, interpretabilidad, supuestos sustantivos, comparación de ajuste o conveniencia computacional.

    VII.4. Inferencia

    La máxima verosimilitud produce \(\hat\beta\). Bajo condiciones regulares, la matriz inversa de información proporciona la aproximación de la covarianza de los estimadores. Una prueba Wald individual utiliza:

    \[ z_j=\frac{\hat\beta_j}{SE(\hat\beta_j)}. \]

    Las pruebas de razón de verosimilitudes comparan modelos anidados mediante:

    \[ LR=2\{\ell(\hat\beta_1)-\ell(\hat\beta_0)\}. \]

    El criterio AIC es:

    \[ AIC=-2\ell(\hat\beta)+2k. \]

    Estas cantidades responden a preguntas distintas. Un valor p individual no resume capacidad predictiva; un AIC no prueba causalidad; y un modelo que clasifica razonablemente no convierte automáticamente todos sus coeficientes en parámetros bien identificados.

    VII.5. Separación y estimaciones inestables

    En regresión binaria puede existir separación completa si una combinación de predictores clasifica perfectamente los casos, o cuasicompleta si la separación ocurre salvo algunas coincidencias. En esas condiciones la máxima verosimilitud ordinaria puede empujar determinados coeficientes hacia magnitudes muy grandes; los errores estándar de Wald crecen y la inferencia convencional deja de ser fiable.

    Por ello coeficientes enormes acompañados de errores estándar enormes no deben interpretarse simplemente como “efectos muy grandes no significativos”: pueden ser un síntoma geométrico de separación o de celdas extremadamente escasas. Entre las respuestas posibles están revisar codificaciones, simplificar categorías cuando sea sustantivamente defendible, obtener más observaciones, penalizar o utilizar correcciones de sesgo como la de Firth.

    VIII. TEORÍA DEL APRENDIZAJE ESTADÍSTICO

    VIII.1. Definición general

    Siguiendo a James, Witten, Hastie y Tibshirani, una forma elemental de representar aprendizaje supervisado es:

    \[ Y=f(X)+\varepsilon. \]

    El problema consiste en estimar la función desconocida \(f\) a partir de los datos. En algunos problemas interesa principalmente predecir nuevas observaciones; en otros, comprender qué variables están asociadas con la respuesta y cómo; en muchos casos ambos objetivos coexisten.

    La expresión aprender de los datos no significa prescindir de teoría. Toda elección de variables, representación, clase funcional, pérdida y procedimiento de validación contiene decisiones acerca de qué regularidades se consideran posibles y relevantes.

    Históricamente, la estadística desarrolló una tradición particularmente preocupada por modelos probabilísticos, estimación, incertidumbre e inferencia, mientras el aprendizaje automático nació con fuerte influencia de la informática, los algoritmos y el rendimiento predictivo. Esa diferencia ayuda a explicar énfasis culturales, pero no establece una frontera esencial. La estadística predice y el aprendizaje automático utiliza probabilidad e inferencia.

    Tampoco es correcto afirmar que los métodos de aprendizaje automático “hacen pocas suposiciones” en sentido absoluto. Muchos desplazan supuestos desde una forma paramétrica explícita hacia un sesgo inductivo: clase de hipótesis, arquitectura, función de pérdida, regularización, invariancias y reglas de entrenamiento.

    Un espacio o clase de hipótesis puede escribirse:

    \[ \mathcal H=\{h:X\rightarrow Y\}. \]

    No es el mismo objeto que las hipótesis \(H_0\) y \(H_1\) de Neyman-Pearson. Existe un parentesco lógico muy general —delimitar posibilidades—, pero los objetos matemáticos y problemas inferenciales son diferentes.

    VIII.2. Paradigmas de aprendizaje

    En la clasificación elemental:

    • aprendizaje supervisado: se observan pares \((x_i,y_i)\) y se desea aprender una relación que permita predecir \(y\) a partir de \(x\);
    • aprendizaje no supervisado: se observan \(x_i\) sin una respuesta supervisora explícita y se buscan patrones o representaciones;
    • aprendizaje por refuerzo: un agente interactúa con un entorno mediante estados, acciones y recompensas.

    El aprendizaje en línea pertenece a otro eje. Describe un procedimiento que actualiza el modelo conforme llegan observaciones. Puede existir aprendizaje supervisado en línea, no supervisado en línea, etc.

    En aprendizaje no supervisado, agrupamiento es sólo una posibilidad. También aparecen reducción de dimensionalidad, estimación de densidad, detección de anomalías, reglas de asociación y aprendizaje de representaciones.

    VIII.3. Clasificación binaria

    Si la clase positiva es el acontecimiento de interés, existen cuatro posibilidades:

    • verdadero positivo (TP): real positivo, predicho positivo;
    • falso positivo (FP): real negativo, predicho positivo;
    • verdadero negativo (TN): real negativo, predicho negativo;
    • falso negativo (FN): real positivo, predicho negativo.

    La matriz de confusión organiza esos casos:

    Predicho negativo Predicho positivo
    Real negativo TN FP
    Real positivo FN TP

    La matriz puede calcularse sobre entrenamiento, validación, prueba o datos externos. Cuando se calcula sobre los mismos casos utilizados para estimar el modelo, describe rendimiento in-sample.

    VIII.4. Métricas de clasificación

    La exactitud es:

    \[ Accuracy=\frac{TP+TN}{TP+TN+FP+FN}. \]

    La tasa de error es su complemento:

    \[ Error=\frac{FP+FN}{N}=1-Accuracy. \]

    La sensibilidad o recall es:

    \[ Sensitivity=\frac{TP}{TP+FN}, \]

    y mide la proporción de positivos reales detectados.

    La especificidad es:

    \[ Specificity=\frac{TN}{TN+FP}. \]

    La precision de clasificación, también valor predictivo positivo, es:

    \[ Precision=\frac{TP}{TP+FP}. \]

    El valor predictivo negativo es:

    \[ NPV=\frac{TN}{TN+FN}. \]

    Debe evitarse una ambigüedad terminológica: la precision de clasificación no es la precisión metrológica entendida como baja dispersión de mediciones repetidas. Son conceptos distintos que comparten una palabra.

    La exactitud puede ser engañosa ante clases desbalanceadas. Si 90 % de los casos pertenece a la clase negativa, un clasificador que siempre responda “negativo” obtiene 90 % de exactitud y, sin embargo, sensibilidad cero. Por ello toda evaluación debe compararse con un baseline y con métricas coherentes con el coste científico de los errores.

    VIII.5. Error de entrenamiento y error de generalización

    Para un clasificador \(\hat f\), el error observado sobre los datos de entrenamiento es:

    \[ \widehat{Err}_{train} = \frac1n\sum_{i=1}^nI(y_i\ne\hat y_i). \]

    Pero el objetivo predictivo no es memorizar los datos ya observados. Interesa el rendimiento sobre una observación nueva \((X_0,Y_0)\):

    \[ Err_{test} = E\left[I\{Y_0\ne\hat f(X_0)\}\right]. \]

    La diferencia es fundamental. Un modelo muy flexible puede ajustarse extraordinariamente bien al entrenamiento y fallar en nuevas observaciones. Este fenómeno es el sobreajuste. Para estimar generalización se reservan conjuntos de prueba, se utiliza validación cruzada u otros procedimientos que impidan evaluar al algoritmo sólo con los casos que ya utilizó para aprender.

    VIII.6. Probabilidades, umbrales y clasificación

    Un modelo probabilístico como logit produce \(\hat p_i\), no una clase por necesidad lógica. Para clasificar debe elegirse un umbral \(c\):

    \[ \hat Y_i=I\{\hat p_i>c\}. \]

    Cambiar \(c\) cambia la matriz de confusión. Reducir el umbral suele detectar más positivos y elevar sensibilidad, pero también puede generar más falsos positivos y reducir especificidad. Por ello 0,5 no es un valor sagrado y 0,25 tampoco puede adoptarse sin explicación. La elección debe responder a costes, prevalencia, objetivo del estudio o una regla definida en datos de validación, no a cuál valor produce una apariencia más favorable en el entrenamiento.

    Las curvas ROC examinan sensibilidad frente a tasa de falsos positivos a través de todos los umbrales. En problemas de clase positiva escasa, las curvas precision-recall pueden resultar especialmente informativas porque muestran directamente el compromiso entre detección positiva y pureza de las predicciones positivas.

    VIII.7. GLM y aprendizaje supervisado

    Los MLG son históricamente modelos estadísticos. No obstante, cuando se ajustan a pares \((X,Y)\) para predecir nuevas respuestas funcionan también como procedimientos de aprendizaje supervisado. No es el uso de Bayes lo que produce esta condición: un MLG frecuentista, bayesiano o penalizado puede emplearse predictivamente.

    La regresión logística constituye el ejemplo más claro. Modela:

    \[ \log\left( \frac{P(Y=1\mid X)}{1-P(Y=1\mid X)} \right) =X\beta. \]

    Es, por su estructura, un modelo de regresión probabilística. Pero sus probabilidades pueden convertirse legítimamente en clases mediante un umbral. No existe contradicción:

    \[ \boxed{ \text{regresión logística = modelo probabilístico de regresión} } \]

    y simultáneamente:

    \[ \boxed{ \text{puede utilizarse como clasificador supervisado} }. \]

    El origen histórico del método explica su construcción, pero no agota todos sus usos científicos posteriores.

    VIII.8. Inferencia y predicción no son dos modelos distintos

    Con un mismo logit pueden plantearse preguntas diferentes. Desde una perspectiva inferencial: ¿cuánto cambia la asociación condicional con cada covariable?, ¿qué incertidumbre posee el coeficiente?, ¿qué modelo es compatible con los datos? Desde una perspectiva predictiva: ¿qué probabilidad asigna a un caso no observado?, ¿discrimina mejor que un baseline?, ¿qué errores comete fuera de muestra?

    Estas preguntas requieren diagnósticos diferentes, pero no convierten automáticamente al logit en dos algoritmos. El mismo ajuste puede ser estudiado bajo propiedades inferenciales y predictivas. Precisamente por ello es posible que un coeficiente individual sea impreciso y, sin embargo, una combinación de predictores tenga cierta utilidad predictiva; o, a la inversa, que un modelo contenga asociaciones estadísticamente detectables pero discrimine pobremente casos nuevos.

    La evaluación de ENAVIRPA que sigue mantiene deliberadamente separadas ambas preguntas.

    IX. RESULTADOS INFERENCIALES REPRODUCIBLES

    IX.1. Base analítica y auditoría de codificación

    La base ENAVIRPA2021csv.csv contiene 235 filas y 161 variables. En AE1 hay 56 “SÍ” y 179 “NO”. En AE2A-AE2D los 179 casos excluidos por el salto de AE1 aparecen como NA, lo que confirma que deben clasificarse como no aplica y no como NS/NR.

    AE3-AE9 ya aparecen en la base como etiquetas textuales. Por ello la discrepancia visible entre los códigos 4-3-2-1 del cuestionario y el orden 1-2-3-4 de algunas tablas de presentación deja de afectar la reproducción del análisis: las categorías se procesan por su nombre.

    IX.2. Variable principal: ingreso de propiedad-capital

    AE6 contiene:

    • 192 casos “No es una fuente de ingresos/apoyo”;
    • 21 “Sin cambios”;
    • 13 “Disminuyó”;
    • 5 “Aumentó”;
    • 4 “No responde”.

    La variable binaria principal se define entonces con 39 casos positivos, 192 negativos y cuatro faltantes. Tras eliminar además cuatro edades no respondidas y una nacionalidad NS/NR, la muestra completa para el modelo queda en 227 observaciones: 39 positivas y 188 negativas.

    IX.3. Correlaciones entre variables binarias del modelo

    Con capital=1 para presencia de la fuente AE6, mujer=1, adulto25=1 y extranjero=1, la matriz de correlaciones de Pearson —equivalente al coeficiente phi cuando ambas variables son binarias— es:

    Variable capital adult25 female foreign
    capital 1.000 0.011 -0.070 -0.011
    adult25 0.011 1.000 0.145 0.056
    female -0.070 0.145 1.000 0.009
    foreign -0.011 0.056 0.009 1.000

    Las asociaciones son pequeñas en magnitud. Esto anticipa que un modelo con esos tres predictores tendrá poca capacidad para explicar la variación del indicador AE6 dentro de esta muestra.

    IX.4. Modelo logit

    Se estima:

    \[ \operatorname{logit}[P(VD2_i=1)] =\beta_0+\beta_1Mujer_i+\beta_2Adulto25_i+\beta_3Extranjero_i. \]

    Término Coef. EE z p OR IC 95 % OR
    Intercepto -1.5250 0.5578 -2.734 0.006 0.218 [0.073, 0.649]
    Mujer (1 = mujer) -0.3893 0.3563 -1.093 0.275 0.678 [0.337, 1.362]
    Edad ≥ 25 años 0.1895 0.5838 0.324 0.746 1.209 [0.385, 3.795]
    Extranjero (1 = no costarricense) -0.1149 0.6576 -0.175 0.861 0.891 [0.246, 3.235]

    El modelo contiene 227 observaciones, log-verosimilitud de -103,51, log-verosimilitud nula de -104,13, pseudo- de McFadden de 0,0060 y prueba conjunta de razón de verosimilitudes p=0,740. Ninguno de los tres predictores presenta evidencia estadística individual de asociación distinta de cero a niveles convencionales en esta especificación.

    A diferencia de la operacionalización basada en propiedad de negocio de TE1, el indicador AE6 no produce aquí coeficientes explosivos ni errores estándar de miles de unidades. Esa diferencia confirma que la especificación del constructo y la distribución de celdas pueden modificar radicalmente el comportamiento numérico del modelo.

    IX.5. Modelo probit

    Término Coef. EE z p IC 95 % coef.
    Intercepto -0.9099 0.3095 -2.940 0.003 [-1.517, -0.303]
    Mujer (1 = mujer) -0.2161 0.1988 -1.087 0.277 [-0.606, 0.174]
    Edad ≥ 25 años 0.0952 0.3200 0.297 0.766 [-0.532, 0.722]
    Extranjero (1 = no costarricense) -0.0653 0.3631 -0.180 0.857 [-0.777, 0.646]

    El probit conduce a la misma conclusión sustantiva: el conjunto de sexo, edad dicotomizada y nacionalidad posee muy poca capacidad explicativa sobre el indicador de ingreso de propiedad-capital observado en AE6. Logit y probit difieren en escala del enlace, por lo que sus coeficientes no deben compararse uno a uno en magnitud.

    IX.6. Ruralidad y otros predictores previstos

    La ruralidad figuraba en el diseño conceptual, pero no se construyó durante el periodo disponible. No es metodológicamente correcto incluirla fingiendo que una localidad textual es ya una clasificación rural/urbana. El INEC clasifica unidades geográficas mediante criterios específicos; hasta que esa clasificación se aplique reproduciblemente a SD13, la variable debe permanecer fuera del modelo.

    De manera similar, E6 no proporciona una variable universal de “acceso a educación virtual”: sólo fue formulada a 161 casos según el flujo del cuestionario. Puede analizarse como barrera entre casos aplicables o incorporarse a un modelo restringido a ese universo, pero no imputarse como “sí” o “no” a los 74 casos omitidos por salto.

    X. EVALUACIÓN PREDICTIVA: QUÉ DEMUESTRA Y QUÉ NO DEMUESTRA

    Una misma regresión logística puede estudiarse desde dos perspectivas. En inferencia preguntamos qué indican los coeficientes y su incertidumbre acerca de una relación modelada. En predicción preguntamos qué tan bien las probabilidades estimadas generalizan a observaciones que el algoritmo no vio durante el ajuste. No son dos modelos necesariamente diferentes: pueden ser dos evaluaciones del mismo modelo.

    Alguien podría creer que basta ajustar el logit a las 235 observaciones y calcular después una matriz de confusión sobre esas mismas observaciones. Eso sólo responde: “¿qué tan bien reproduce el modelo los datos con los que fue estimado?”. No responde: “¿qué tan bien predecirá nuevos casos?”. Es la diferencia entre rendimiento in-sample y generalización.

    En la operacionalización AE6 utilizada aquí, las probabilidades ajustadas por el logit se encuentran aproximadamente entre 0,129 y 0,208. Con el umbral c=0,25, ninguna observación supera el corte. El clasificador resultante predice “sin ingreso de propiedad-capital” para las 227 personas:

    Métrica con umbral 0,25 Resultado
    Verdaderos positivos 0
    Verdaderos negativos 188
    Falsos positivos 0
    Falsos negativos 39
    Exactitud 82,8 %
    Sensibilidad 0,0 %
    Especificidad 100,0 %

    La exactitud de 82,8 % no es una victoria predictiva: coincide con la proporción de la clase mayoritaria —82,8 %— y se obtiene a costa de sensibilidad igual a cero. El modelo no identifica ningún caso positivo con ese umbral.

    Esto muestra por qué accuracy no debe evaluarse aisladamente en clases desbalanceadas. Un algoritmo que predice siempre la clase mayoritaria puede obtener una exactitud alta y, sin embargo, ser inútil para detectar la clase minoritaria.

    El umbral tampoco es una constante matemática universal. Elegir 0,25, 0,5 u otro valor altera el compromiso entre sensibilidad y especificidad. Debe definirse por una función de costes, una necesidad sustantiva o un procedimiento de validación; no por inspección posterior de la misma muestra.

    Finalmente, una validación cruzada estratificada de cinco pliegues sobre estos tres predictores produce, como referencia, un AUC ROC aproximado de 0,485 y una precisión promedio (average precision) cercana a 0,167. Son resultados compatibles con una capacidad discriminatoria prácticamente nula en esta especificación. El objetivo pedagógico no es “hacer ganar” a la estadística clásica o al aprendizaje automático, sino mostrar que una afirmación predictiva exige evaluación fuera de muestra.

    XI. LIMITACIONES

    XI.1. Carácter colectivo del diseño

    Los módulos fueron diseñados por diferentes integrantes del curso y ensamblados para un levantamiento común. No existió un único marco teórico que determinara desde el inicio todas las preguntas. Esto limita construcciones posteriores que requieren combinar ítems nacidos con objetivos distintos.

    XI.2. Cantidad de entrevistas

    Se planificaron 300 entrevistas y se completaron 235. La diferencia reduce precisión y, sobre todo, limita análisis de subgrupos y modelos con muchas categorías. El problema no consiste en que 235 sea intrínsecamente “pequeño”; depende de prevalencias, número de parámetros y estructura de celdas.

    XI.3. Diseño, cobertura y ponderación

    El marco telefónico excluye a personas fuera de la cobertura operativa y puede introducir diferencias de inclusión. No se reconstruyeron pesos de diseño completos ni ajustes por no respuesta/calibración. Por ello los resultados no se presentan como estimaciones nacionales plenamente ponderadas.

    XI.4. No respuesta

    Los datos agregados del registro de llamadas no permiten calcular una tasa AAPOR completa. Además, no respuesta y no contacto pueden relacionarse con condiciones socioeconómicas, por lo que no basta aumentar n para garantizar ausencia de sesgo.

    XI.5. Ruralidad

    La variable rural/urbana fue concebida pero no construida. El INEC asigna grados de urbanización a unidades geográficas específicas; el trabajo necesario para enlazar SD13 con esa clasificación no se completó.

    Ejemplo de criterios de clasificación geográfica utilizados por el INEC.

    XI.6. Patrones de salto y universos de análisis

    AE2, TE6 y E6 muestran por qué NA no posee un único significado. Puede significar no aplicación por salto, no respuesta o dato perdido. El denominador correcto depende del universo de cada pregunta. Tratar todos los ausentes como NS/NR altera porcentajes y puede sesgar variables derivadas.

    XI.7. Variables dicotómicas

    Dicotomizar edad, dieta, ingreso o estrés económico simplifica la modelización pero sacrifica gradientes. Siempre que sea posible deben conservarse las variables originales y utilizar la dicotomía sólo cuando el modelo o la pregunta sustantiva la justifiquen.

    XI.8. Capital como variable observada

    AE6 es un indicador de ingreso de propiedad-capital, no un censo patrimonial. Permite distinguir presencia/ausencia observada de esa fuente en el periodo, pero no verificar jurídicamente todos los activos de una persona ni detectar capital sin flujo observado. Éste es un límite de observación.

    XI.9. Ingreso y pobreza

    SD5 registra tramos de ingreso bruto mensual del hogar, no ingreso disponible equivalizado continuo. Por ello no permite implementar directamente la metodología del 60 % de la mediana de ingreso disponible equivalizado utilizada en el indicador europeo/UNECE de riesgo de pobreza.

    XI.10. Causalidad

    El estudio es observacional y transversal. Las asociaciones de regresión no identifican por sí solas efectos causales de sexo, edad, nacionalidad u otras variables.

    XI.11. Evaluación predictiva

    El rendimiento de entrenamiento no es una medida de generalización. Cualquier afirmación predictiva debe apoyarse en datos de prueba independientes o en validación cruzada apropiada y considerar desbalance de clases y selección del umbral.

    XII. CONCLUSIONES

    1. Apoyo gubernamental. Cincuenta y seis personas, 23,8 % de la muestra, reportaron haber recibido apoyo. Entre ellas, 85,7 % declaró recursos económicos y 41,1 % alimentos. Como AE2 es de respuesta múltiple, esos porcentajes se calculan sobre personas elegibles y pueden sumar más de 100 %.

    2. Ingreso laboral. El ingreso o ganancia de trabajo remunerado disminuyó para 37,0 % de toda la muestra, aumentó para 3,8 % y se mantuvo sin cambios para 38,3 %.

    3. Ingreso del hogar. En AE10, 44,3 % reportó disminución del ingreso de otro miembro del hogar. En AE11, 34,5 % indicó que el ingreso familiar no alcanzaba para vivir y 47,2 % que alcanzaba justo; 17,0 % afirmó que alcanzaba bien y permitía ahorrar.

    4. Propiedad-capital observada. Para 81,7 % de las personas, AE6 no constituía una fuente de ingreso/apoyo. En el sentido específico utilizado en este análisis, esto indica ausencia observada de ingresos provenientes de propiedad-capital en las categorías preguntadas. No significa que se haya efectuado una inspección jurídica exhaustiva de patrimonio.

    5. Negocio propio y productor independiente. TE1 muestra 33 personas con negocio propio sin empleados y 11 con negocio propio que emplea a otras personas. Esas posiciones no deben colapsarse entre sí ni confundirse automáticamente con AE6.

    6. Organizaciones civiles. Para 91,1 % de la muestra, el apoyo de ONG, fundaciones u organizaciones sin fines de lucro no constituía una fuente de apoyo en AE9.

    7. Remesas del exterior. AE5 era una fuente efectiva para 28 personas —17 sin cambios y 11 con disminución— más cinco no respuestas; 202 declararon que no era fuente. Entre las 28 personas con una respuesta sustantiva que confirma la fuente, 39,3 % reportó disminución.

    8. Trabajo. 44,7 % trabajaba para un patrón. TE6 sólo fue aplicable a 38 personas; dentro de ese universo, 42,1 % señaló mayor cantidad de horas.

    9. Salud y hábitos. La hidratación aumentó para 37,0 %. Las horas de sueño se mantuvieron iguales para 57,0 %, disminuyeron para 26,8 % y aumentaron para 14,9 %. La actividad física aumentó para 26,0 % y disminuyó para 24,3 %.

    10. Educación virtual. Entre los 161 casos aplicables en E6, 6,8 % indicó falta de dinero y 16,8 % falta de tiempo. Sobre las 235 entrevistas, equivalen a 4,7 % y 11,5 %, respectivamente.

    11. Tamaño muestral. El valor p=0,5 se usa porque maximiza p(1-p) y genera un cálculo conservador, no porque el TCL obligue a que las respuestas se distribuyan 50/50. El ±6,39 % es un error de muestreo de referencia bajo MAS ideal, no una garantía del error total de ENAVIRPA.

    12. No respuesta. El 30,0546 % calculado a partir de ocupados y no contestados no constituye por sí solo una tasa de respuesta estandarizada. La fórmula Birnbaum-Sirken no puede repararse tomando valor absoluto cuando sus condiciones producen un n inadmisible.

    13. Inferencia sobre capital. Con la operacionalización AE6, el logit y el probit no encuentran evidencia de asociación sustantiva entre la presencia observada de ingreso de propiedad-capital y sexo, edad ≥25 o nacionalidad en la muestra analítica de 227 casos.

    14. Predicción. Con esos mismos predictores, el modelo posee escasa capacidad discriminatoria. Un umbral 0,25 clasifica todos los casos como negativos y obtiene 82,8 % de accuracy únicamente porque ésa es la clase mayoritaria. La evaluación fuera de muestra es indispensable.

    15. Pobreza. No se presenta una “tasa UNECE de pobreza” a partir de 60 % del ingreso medio bruto del hogar. El estándar relativo requiere mediana del ingreso disponible equivalizado; SD5 no contiene esa variable en la forma necesaria.

    16. Alcance. ENAVIRPA 2021 es especialmente valiosa como ejercicio de metodología aplicada: muestra que diseño, saltos, codificación, no respuesta, operacionalización y criterio de evaluación determinan lo que puede afirmarse con los datos. La corrección técnica no disminuye el valor empírico del levantamiento; delimita con mayor precisión su contenido informativo.

    XIII. ANEXO A. DISTANCIAS TOPOLÓGICAS, MÉTRICAS Y COMPORTAMIENTO COLECTIVO

    En teoría de grafos, un grafo es un par G=(V,E). Un isomorfismo entre G_1 y G_2 es una biyección f:V(G_1)→V(G_2) que preserva adyacencias:

    \[ \{u,v\}\in E(G_1) \Longleftrightarrow \{f(u),f(v)\}\in E(G_2). \]

    Ejemplo elemental de grafo.

    La preservación de adyacencia implica que se conserva la distancia de grafo, definida como el número mínimo de aristas de un camino entre dos vértices. No implica conservar las distancias euclidianas de una representación gráfica particular.

    Dos representaciones de grafos isomorfos.
    Ejemplo numérico de isomorfismo de grafos.

    Deben separarse tres ideas: isomorfismo de grafos; invariancia topológica bajo homeomorfismos en topología general; y “distancia topológica” en estudios de comportamiento colectivo. Un homeomorfismo no conserva en general distancias métricas —eso corresponde a una isometría—. Por tanto, no es correcto definir una distancia topológica simplemente como una distancia que permanece invariante ante perturbaciones.

    En los trabajos de Ballerini y colaboradores sobre bandadas de estorninos, “distancia topológica” significa orden de vecindad: primer vecino, segundo, tercero, etc. La evidencia empírica indicó interacción con aproximadamente seis o siete vecinos, relativamente independiente de la densidad métrica. La diferencia conceptual es:

    • regla métrica: se conserva un radio físico y cambia la cantidad de vecinos contenidos;
    • regla topológica: se conserva aproximadamente el número/orden de vecinos y cambia el radio físico que los contiene.

    La anisotropía de la distribución angular de vecinos permitió estimar hasta qué orden persistía la interacción; para una distribución isotrópica el valor esperado del factor pertinente es 1/3. Estudios posteriores con grajillas mostraron además que el régimen puede cambiar con el contexto, apareciendo interacciones topológicas durante tránsito y métricas en otras situaciones. La lección metodológica es material: la estructura relevante debe determinarse empíricamente y puede cambiar con las condiciones concretas del sistema.

    XIV. ANEXO B. DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO Y CRITERIO DE POBREZA

    SD5 registró tramos de ingreso mensual total del hogar. La base contiene:

    Tramo declarado n % del total
    NS/NR 55 23,4
    200 mil a menos de 400 mil 53 22,6
    Menos de 200 mil colones 42 17,9
    400 mil a menos de 600 mil 24 10,2
    1 millón a menos de 1,5 millones 18 7,7
    600 a menos de 800 mil 17 7,2
    1,5 millones o más 14 6,0
    800 a menos de 1 millón 12 5,1

    El problema no consiste en que sea imposible estudiar pobreza con una encuesta, sino en aplicar a la variable disponible una definición que corresponda a lo que efectivamente mide. Alguien podría creer que basta tomar 60 % del ingreso medio nacional y comparar ese monto con el ingreso bruto mensual del hogar. Eso no es el criterio relativo utilizado por Eurostat/UNECE.

    La medida habitual de riesgo de pobreza utiliza 60 % de la mediana del ingreso disponible equivalizado. Hay tres diferencias importantes:

    1. mediana, no media;
    2. ingreso disponible, no ingreso bruto sin ajustes;
    3. equivalizado, es decir, ajustado por tamaño y composición del hogar.

    SD5 registra intervalos de ingreso total del hogar y una categoría de no respuesta. Sin información suficiente para reconstruir ingreso disponible equivalizado individual y su mediana poblacional, no es metodológicamente lícito denominar “tasa UNECE de pobreza” a un porcentaje obtenido aplicando 60 % del ingreso medio bruto.

    Sí puede describirse cuántos hogares de la muestra se encuentran en cada tramo y puede utilizarse AE11 como indicador de suficiencia subjetiva del ingreso. También podría diseñarse en el futuro una medición compatible con el estándar relativo recolectando ingreso disponible, composición del hogar y los elementos requeridos para equivalización.

    XV. CÓDIGO R PARA REPRODUCCIÓN

    El siguiente código está diseñado para ejecutarse con ENAVIRPA2021csv.csv en el mismo directorio que este .Rmd. La base está codificada en Windows-1252.

    “`{r carga-datos, message=FALSE, warning=FALSE} datos <- read.csv( “ENAVIRPA2021csv.csv”, fileEncoding = “Windows-1252”, stringsAsFactors = FALSE, check.names = FALSE )

    stopifnot(nrow(datos) == 235) stopifnot(all(c(“AE1”,“AE2A”,“AE2B”,“AE2C”,“AE2D”, “AE3”,“AE4”,“AE5”,“AE6”,“AE7”,“AE8”,“AE9”, “AE10”,“AE11”) %in% names(datos)))

    
    ## XV.1. Verificación de AE1-AE2 y saltos
    
    ```{r ae1-ae2}
    table(datos$AE1, useNA = "ifany")
    table(datos$AE2A, useNA = "ifany")
    table(datos$AE2B, useNA = "ifany")
    table(datos$AE2C, useNA = "ifany")
    table(datos$AE2D, useNA = "ifany")
    
    # Deben existir 179 NA en AE2A-AE2D porque AE1=NO salta a AE3.
    stopifnot(sum(is.na(datos$AE2A)) == 179)
    stopifnot(sum(is.na(datos$AE2B)) == 179)
    stopifnot(sum(is.na(datos$AE2C)) == 179)
    stopifnot(sum(is.na(datos$AE2D)) == 179)

    XV.2. Tablas AE3-AE9 usando etiquetas, no códigos numéricos

    {r ae3-ae9} vars_ae <- paste0("AE", 3:9) lapply(datos[vars_ae], table, useNA = "ifany")

    XV.3. Construcción del indicador de propiedad-capital observada

    “`{r capital} datos\(capital <- ifelse( datos\)AE6 == “No es una fuente de ingresos/apoyo”, 0, ifelse( datos$AE6 %in% c(“Disminuyó”, “Aumentó”, “Sin cambios”), 1, NA ) )

    table(datos$capital, useNA = “ifany”)

    
    ## XV.4. Covariables y muestra del modelo
    
    ```{r covariables}
    datos$edad <- suppressWarnings(as.numeric(datos$SD2))
    datos$adulto25 <- ifelse(is.na(datos$edad), NA, as.integer(datos$edad >= 25))
    datos$mujer <- ifelse(datos$SD1 == "Mujer", 1,
                          ifelse(datos$SD1 == "Hombre", 0, NA))
    datos$extranjero <- ifelse(datos$SD3 == "No", 1,
                               ifelse(datos$SD3 == "Sí", 0, NA))
    
    modelo <- na.omit(datos[c("capital","mujer","adulto25","extranjero")])
    stopifnot(nrow(modelo) == 227)
    table(modelo$capital)
    cor(modelo)

    XV.5. Logit y probit

    “`{r modelos-binarios} fit_logit <- glm( capital ~ mujer + adulto25 + extranjero, family = binomial(link = “logit”), data = modelo )

    fit_probit <- glm( capital ~ mujer + adulto25 + extranjero, family = binomial(link = “probit”), data = modelo )

    summary(fit_logit) summary(fit_probit)

    Odds ratios e intervalos Wald aproximados del logit

    b <- coef(fit_logit) se <- sqrt(diag(vcov(fit_logit))) OR <- exp(b) IC_OR <- cbind(exp(b – 1.96 * se), exp(b + 1.96 * se)) cbind(Coeficiente = b, EE = se, OR = OR, IC_OR)

    
    ## XV.6. Evaluación in-sample con umbral 0,25
    
    ```{r clasificacion-insample}
    p_hat <- predict(fit_logit, type = "response")
    y_hat <- ifelse(p_hat > 0.25, 1, 0)
    y <- modelo$capital
    
    TP <- sum(y == 1 & y_hat == 1)
    TN <- sum(y == 0 & y_hat == 0)
    FP <- sum(y == 0 & y_hat == 1)
    FN <- sum(y == 1 & y_hat == 0)
    
    accuracy <- (TP + TN) / length(y)
    sensitivity <- TP / (TP + FN)
    specificity <- TN / (TN + FP)
    precision <- if ((TP + FP) == 0) NA else TP / (TP + FP)
    npv <- TN / (TN + FN)
    
    c(TP=TP,TN=TN,FP=FP,FN=FN,
      accuracy=accuracy,sensitivity=sensitivity,
      specificity=specificity,precision=precision,npv=npv)
    
    # Baseline de clase mayoritaria
    mean(y == 0)
    range(p_hat)

    XV.7. Validación cruzada estratificada de cinco pliegues

    “`{r validacion-cruzada} set.seed(2021) K <- 5 fold <- rep(NA_integer_, nrow(modelo))

    Asignación estratificada simple por clase

    for (cl in sort(unique(modelo\(capital))) { idx <- which(modelo\)capital == cl) fold[idx] <- sample(rep(1:K, length.out = length(idx))) }

    p_cv <- rep(NA_real_, nrow(modelo)) for (k in 1:K) { train <- modelo[fold != k, ] test <- modelo[fold == k, ] fit_k <- glm(capital ~ mujer + adulto25 + extranjero, family = binomial(link=“logit”), data=train) p_cv[fold == k] <- predict(fit_k, newdata=test, type=“response”) }

    Función AUC sin paquetes adicionales (Mann-Whitney / rangos)

    auc_rank <- function(y, p) { pos <- y == 1; neg <- y == 0 r <- rank(p, ties.method=“average”) (sum(r[pos]) – sum(seq_len(sum(pos)))) / (sum(pos) * sum(neg)) }

    auc_cv <- auc_rank(modelo$capital, p_cv) auc_cv

    Matriz de confusión al mismo umbral, sólo como ejemplo.

    y_cv <- ifelse(p_cv > 0.25, 1, 0) table(Real=modelo$capital, Predicho=y_cv)

    
    ## XV.8. Contracción de ingresos sin mezclarla con suficiencia de AE11
    
    ```{r contraccion}
    vars_ingreso <- paste0("AE", 3:9)
    disminucion_fuente <- apply(
      datos[vars_ingreso], 1,
      function(x) any(x == "Disminuyó", na.rm = TRUE)
    )
    
    datos$contraccion_ingreso <- as.integer(
      disminucion_fuente | datos$AE10 == "Ingreso disminuido"
    )
    
    # AE11 se mantiene separado como indicador de suficiencia/estrés económico.
    table(datos$contraccion_ingreso, useNA="ifany")
    table(datos$AE11, useNA="ifany")

    XVI. REFERENCIAS

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    Ballerini, M., Cabibbo, N., Candelier, R., Cavagna, A., Cisbani, E., Giardina, I., et al. (2008). Interaction ruling animal collective behavior depends on topological rather than metric distance: Evidence from a field study. Proceedings of the National Academy of Sciences, 105(4), 1232-1237.

    Birnbaum, Z. W., & Sirken, M. G. (1950). Bias due to non-availability in sampling surveys. Journal of the American Statistical Association, 45(249), 98-111.

    Bishop, C. M. (2006). Pattern Recognition and Machine Learning. Springer.

    Cann, R. L., Stoneking, M., & Wilson, A. C. (1987). Mitochondrial DNA and human evolution. Nature, 325, 31-36.

    Cochran, W. G. (1991). Técnicas de muestreo. Compañía Editorial Continental.

    Departamento Administrativo Nacional de Estadística. (2003). Documentación metodológica sobre factores de expansión y diseño muestral. DANE.

    Greene, W. H. (2012). Econometric Analysis (7th ed.). Pearson.

    Gujarati, D. N., & Porter, D. C. (2010). Econometría (5.ª ed.). McGraw-Hill.

    Hastie, T., Tibshirani, R., & Friedman, J. (2009). The Elements of Statistical Learning: Data Mining, Inference, and Prediction (2nd ed.). Springer.

    Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica. (2016). Manual de Clasificación Geográfica con Fines Estadísticos de Costa Rica. INEC.

    Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica. (2019). ENIGH 2018: Cuadros sobre ingresos de los hogares. INEC.

    James, G., Witten, D., Hastie, T., & Tibshirani, R. (2013). An Introduction to Statistical Learning with Applications in R. Springer.

    Kolmogórov, A. N., & Fomin, S. V. (1978). Elementos de la teoría de funciones y del análisis funcional. MIR.

    Ling, H., Mclvor, G. E., van der Vaart, K., Vaughan, R. T., Thornton, A., & Ouellette, N. T. (2019). Local interactions and their group-level consequences in flocking jackdaws. Nature Communications, 10, 5174.

    Lohr, S. L. (2019). Sampling: Design and Analysis (2nd ed.). CRC Press.

    McCullagh, P., & Nelder, J. A. (1989). Generalized Linear Models (2nd ed.). Chapman & Hall.

    Nelder, J. A., & Wedderburn, R. W. M. (1972). Generalized Linear Models. Journal of the Royal Statistical Society, Series A, 135(3), 370-384.

    Reich, D., Green, R. E., Kircher, M., Krause, J., Patterson, N., Durand, E. Y., et al. (2010). Genetic history of an archaic hominin group from Denisova Cave in Siberia. Nature, 468, 1053-1060.

    Ritchey, F. J. (2002). Estadística para las ciencias sociales: el potencial de la imaginación estadística. McGraw-Hill.

    United Nations Economic Commission for Europe. (2017). Guide on Poverty Measurement. United Nations.

    Vapnik, V. N. (1998). Statistical Learning Theory. Wiley.

    Waksberg, J. (1978). Sampling methods for random digit dialing. Journal of the American Statistical Association, 73(361), 40-46.

    Wooldridge, J. M. (2010). Econometric Analysis of Cross Section and Panel Data (2nd ed.). MIT Press.

  • GENERALIDADES DE LA TEORÍA DEL APRENDIZAJE ESTADÍSTICO

    GENERALIDADES DE LA TEORÍA DEL APRENDIZAJE ESTADÍSTICO

    Estadística · Aprendizaje automático · Clasificación

    Teoría del aprendizaje estadístico

    Predicción, clasificación, error de generalización y el vínculo entre estadística y aprendizaje automático


    El aprendizaje estadístico hace referencia, en términos generales, a un conjunto de métodos mediante los cuales se intenta estimar una función desconocida a partir de datos. Siguiendo la formulación utilizada por James, Witten, Hastie y Tibshirani, podemos imaginar que una variable de respuesta \(Y\) se relaciona con un conjunto de variables de entrada \(X\) mediante:

    \[ Y=f(X)+\varepsilon, \]

    donde \(f\) representa una relación sistemática desconocida y \(\varepsilon\) recoge aquella variación que el modelo no explica. El problema consiste entonces en obtener, a partir de las observaciones disponibles, una estimación \(\hat f\) suficientemente útil para el objetivo de la investigación.

    Ese objetivo puede ser predictivo, inferencial o descriptivo. En algunas aplicaciones interesa principalmente predecir nuevas observaciones; en otras, comprender qué variables se relacionan con la respuesta y de qué forma; y en muchas investigaciones ambos propósitos aparecen simultáneamente.

    Aprender de los datos no significa eliminar la teoría: significa utilizar la información contenida en las observaciones para estimar regularidades que puedan describirse, contrastarse o utilizarse para predecir.

    1. Aprendizaje estadístico y aprendizaje automático

    Hastie, Tibshirani y Friedman emplean el término statistical learning para describir un conjunto amplio de métodos destinados al análisis de datos, incluyendo problemas de predicción, inferencia, clasificación, selección de variables, regularización, agrupamiento y otras formas de extracción de estructura.

    El aprendizaje automático surgió históricamente con una fuerte influencia de la informática y del diseño de algoritmos. La estadística, en cambio, desarrolló durante mucho tiempo una tradición particularmente preocupada por los modelos probabilísticos, la estimación, la incertidumbre y la inferencia.

    Esta diferencia histórica explica ciertos énfasis, pero no constituye una frontera lógica rígida. La estadística también construye predictores y el aprendizaje automático también utiliza modelos probabilísticos, estimación, regularización e inferencia. Durante las últimas décadas ambas tradiciones han convergido de manera creciente porque, en gran medida, enfrentan problemas comunes.

    Una distinción de énfasis, no de esencia

    Puede decirse que buena parte del aprendizaje automático moderno enfatiza el rendimiento predictivo y la generalización fuera de muestra, mientras la estadística clásica enfatizó con frecuencia la estimación y la inferencia. Pero ninguna de las dos disciplinas se reduce exclusivamente a uno de esos fines.

    Tampoco es correcto afirmar que los métodos de aprendizaje automático carecen de supuestos. En numerosos casos poseen menos supuestos paramétricos explícitos sobre la distribución de los datos, pero incorporan un sesgo inductivo a través de la clase de funciones permitidas, la arquitectura del algoritmo, la función de pérdida, la regularización, las invariancias impuestas o las restricciones de la representación.

    En este contexto, un espacio de hipótesis es el conjunto de funciones o reglas candidatas entre las cuales el procedimiento de aprendizaje puede seleccionar:

    \[ \mathcal H = \{h:X\rightarrow Y\}. \]

    La expresión no debe confundirse con las hipótesis \(H_0\) y \(H_1\) de la teoría clásica de pruebas de hipótesis de Neyman y Pearson. Existe una analogía general en cuanto ambas delimitan conjuntos de posibilidades, pero se trata de objetos matemáticos y problemas inferenciales distintos.

    2. Paradigmas de aprendizaje

    Una clasificación elemental permite distinguir varios paradigmas.

    Paradigma Información disponible Objetivo típico
    Aprendizaje supervisado Pares \((x_i,y_i)\) Predecir una variable objetivo o etiqueta
    Aprendizaje no supervisado Sólo \(x_i\) Encontrar estructura sin una respuesta supervisora explícita
    Aprendizaje por refuerzo Estados, acciones y señales de recompensa Aprender una política de decisión

    El aprendizaje en línea pertenece a otra dimensión de la clasificación. Describe procedimientos que actualizan el modelo a medida que llegan nuevas observaciones. Por ello puede existir aprendizaje supervisado en línea, aprendizaje no supervisado en línea, etc.

    Entre los métodos no supervisados se encuentran, por ejemplo, el agrupamiento, la reducción de dimensionalidad, la detección de anomalías, la estimación de densidad y ciertas técnicas de aprendizaje de representaciones.

    3. Positivos y negativos en clasificación binaria

    En un problema de clasificación binaria existen dos valores posibles para la clase real y dos para la predicción. Si denominamos «positivo» al acontecimiento de interés, aparecen cuatro combinaciones:

    • Verdadero positivo (TP): el caso es positivo y el modelo lo clasifica como positivo.
    • Falso positivo (FP): el caso es negativo y el modelo lo clasifica como positivo.
    • Verdadero negativo (TN): el caso es negativo y el modelo lo clasifica como negativo.
    • Falso negativo (FN): el caso es positivo y el modelo lo clasifica como negativo.

    En medicina, por ejemplo, «positivo» podría representar la presencia de una enfermedad. Un falso positivo correspondería entonces a diagnosticar como enferma a una persona que no presenta la condición, mientras que un falso negativo correspondería a no detectarla en una persona que sí la presenta.

    4. La matriz de confusión

    La matriz de confusión organiza esas cuatro posibilidades y permite visualizar el desempeño de un clasificador.

    Clase real Clase predicha
    Negativa Positiva
    Negativa TN
    Verdadero negativo
    FP
    Falso positivo
    Positiva FN
    Falso negativo
    TP
    Verdadero positivo

    Los elementos de la diagonal principal corresponden a clasificaciones correctas; los elementos fuera de la diagonal corresponden a errores.

    Una matriz de confusión puede calcularse sobre los datos utilizados para entrenar el modelo, pero también sobre conjuntos de validación, conjuntos de prueba o nuevas observaciones externas. Esta última distinción es fundamental cuando el objetivo es evaluar la capacidad de generalización.

    5. Métricas de clasificación

    5.1. Exactitud

    La exactitudaccuracy— es la proporción total de predicciones correctas:

    \[ \operatorname{Accuracy} = \frac{TP+TN} {TP+TN+FP+FN}. \]

    Su complemento es la tasa de error de clasificación:

    \[ \operatorname{Error} = \frac{FP+FN} {TP+TN+FP+FN} = 1-\operatorname{Accuracy}. \]

    La exactitud es intuitiva, pero puede resultar engañosa cuando las clases están muy desbalanceadas. Si el 99 % de las observaciones pertenece a una sola clase, un clasificador trivial que siempre prediga esa clase puede alcanzar 99 % de exactitud sin aprender prácticamente nada acerca de la clase minoritaria.

    5.2. Sensibilidad

    La sensibilidad, también denominada recall o tasa de verdaderos positivos, responde a la pregunta: ¿qué proporción de los positivos reales fue identificada correctamente?

    \[ \operatorname{Sensitivity} = \frac{TP}{TP+FN}. \]

    5.3. Especificidad

    La especificidad o tasa de verdaderos negativos mide la proporción de negativos reales correctamente identificados:

    \[ \operatorname{Specificity} = \frac{TN}{TN+FP}. \]

    5.4. Precisión o valor predictivo positivo

    En el lenguaje del aprendizaje automático, precision es la proporción de predicciones positivas que realmente son positivas:

    \[ \operatorname{Precision} = \frac{TP}{TP+FP}. \]

    En epidemiología y diagnóstico clínico esta cantidad se denomina habitualmente valor predictivo positivo.

    Una ambigüedad terminológica importante

    La palabra inglesa precision utilizada en clasificación no debe confundirse con la precisión metrológica, donde «precisión» se refiere a la baja dispersión de mediciones repetidas. Son conceptos distintos que comparten una traducción habitual al español.

    5.5. Valor predictivo negativo

    El valor predictivo negativo es la proporción de predicciones negativas que son realmente negativas:

    \[ \operatorname{NPV} = \frac{TN}{TN+FN}. \]

    5.6. Sumario

    Métrica Fórmula Pregunta que responde
    Exactitud \((TP+TN)/N\) ¿Qué proporción total se clasificó correctamente?
    Error \((FP+FN)/N\) ¿Qué proporción total se clasificó incorrectamente?
    Sensibilidad \(TP/(TP+FN)\) ¿Cuántos positivos reales detectamos?
    Especificidad \(TN/(TN+FP)\) ¿Cuántos negativos reales detectamos?
    Precision / VPP \(TP/(TP+FP)\) ¿Cuántos positivos predichos eran realmente positivos?
    VPN \(TN/(TN+FN)\) ¿Cuántos negativos predichos eran realmente negativos?

    6. Error de entrenamiento y error de generalización

    Si \(\hat f\) es un clasificador construido a partir de \(n\) observaciones de entrenamiento, su tasa de error sobre esas mismas observaciones es:

    \[ \widehat{\operatorname{Err}}_{\mathrm{train}} = \frac{1}{n} \sum_{i=1}^{n} I(y_i\neq\hat y_i), \]

    donde \(I(\cdot)\) es la función indicatriz.

    Esta cantidad describe qué tan bien el procedimiento reproduce los datos utilizados para ajustarlo, pero no responde necesariamente a la pregunta más importante en un problema predictivo: ¿qué ocurrirá con observaciones nuevas?

    El objetivo de generalización puede representarse conceptualmente mediante:

    \[ \operatorname{Err}_{\mathrm{test}} = E\left[ I\left( Y_0\neq\hat f(X_0) \right) \right], \]

    donde \((X_0,Y_0)\) representa una nueva observación procedente del mismo problema poblacional, pero no utilizada en el entrenamiento.

    Un modelo aprende correctamente no cuando memoriza los datos conocidos, sino cuando la regularidad estimada conserva poder predictivo sobre observaciones que no participaron en el ajuste.

    Por ello se emplean conjuntos de validación, conjuntos de prueba, validación cruzada y otros procedimientos destinados a estimar el rendimiento fuera de muestra.

    Un error de entrenamiento extremadamente pequeño puede incluso ser una señal de sobreajuste si viene acompañado de un deterioro considerable en datos nuevos.

    7. Estadística y aprendizaje automático

    La relación entre estadística y aprendizaje automático no puede reducirse a una oposición simple. Ambos campos utilizan funciones, optimización, probabilidad, geometría, regularización y métodos computacionales para extraer estructura de los datos.

    Una diferencia histórica importante radica en el grado en que la forma funcional del modelo se especifica explícitamente antes de estimar sus parámetros.

    En una regresión podemos escribir:

    \[ Y = \beta_0+\beta_1X_1+\beta_2X_2+\beta_3X_3+\varepsilon. \]

    Si existen razones teóricas o empíricas para suponer una relación no lineal respecto de \(X_2\), podemos especificar:

    \[ Y = \beta_0+\beta_1X_1+\beta_2X_2^2+\beta_3X_3+\varepsilon. \]

    La relación es ahora no lineal respecto de \(X_2\), pero el modelo continúa siendo lineal en los parámetros \(\beta_0,\beta_1,\beta_2,\beta_3\).

    Otros métodos, como árboles de decisión, bosques aleatorios, máquinas de soporte vectorial o redes neuronales, utilizan clases funcionales diferentes y pueden construir relaciones altamente no lineales sin que el investigador tenga que escribir de antemano una ecuación polinómica concreta.

    Pero esto no significa que «no tengan estructura». La estructura se encuentra en la clase de hipótesis, la arquitectura del algoritmo, el criterio de optimización y la regularización.

    estadística  ↔  modelos probabilísticos  ↔  optimización  ↔  aprendizaje automático

    8. Modelos lineales generalizados como aprendizaje supervisado

    Los modelos lineales generalizados constituyen un ejemplo especialmente claro de la intersección entre estadística y aprendizaje automático.

    Histórica y teóricamente son modelos estadísticos. Se especifica una distribución para la respuesta, un predictor lineal:

    \[ \eta_i=x_i^\top\beta, \]

    y una función enlace:

    \[ g(\mu_i)=\eta_i. \]

    Sin embargo, cuando un MLG se ajusta sobre pares:

    \[ \{(x_i,y_i)\}_{i=1}^{n} \]

    con el propósito de predecir \(Y\) para nuevos valores de \(X\), constituye también un procedimiento de aprendizaje supervisado.

    No es el tratamiento bayesiano el que produce esta condición. Un GLM puede utilizarse para aprendizaje supervisado mediante estimación frecuentista, bayesiana o penalizada. Lo determinante es el problema de aprendizaje y la utilización del modelo.

    8.1. La regresión logística sigue siendo regresión

    La regresión logística ofrece un ejemplo especialmente ilustrativo. Para una respuesta binaria:

    \[ \log \left( \frac{P(Y=1\mid X)} {1-P(Y=1\mid X)} \right) = X\beta. \]

    El objeto modelado es una probabilidad condicional. En este sentido, la regresión logística es inequívocamente un modelo de regresión.

    Pero una probabilidad estimada puede convertirse legítimamente en una regla de clasificación:

    \[ \widehat Y = I\left\{ \widehat P(Y=1\mid X)>c \right\}, \]

    donde \(c\) es un umbral de decisión elegido según el problema.

    No existe contradicción

    La regresión logística es un modelo de regresión probabilística y, al mismo tiempo, puede emplearse como clasificador supervisado. «Regresión» describe la estructura estadística del modelo; «clasificación» describe uno de los usos que pueden darse a sus probabilidades estimadas.

    8.2. El criterio elemental de supervisión

    En la clasificación más sencilla, un problema es supervisado cuando durante el entrenamiento disponemos de pares de entrada y respuesta:

    \[ (x_i,y_i). \]

    La variable \(y_i\) proporciona la señal respecto de la cual puede evaluarse la predicción.

    En un problema no supervisado disponemos, en cambio, de:

    \[ x_1,\ldots,x_n \]

    sin una variable objetivo asociada a cada observación. Esto no obliga a realizar agrupamiento: clustering es sólo una de las numerosas tareas no supervisadas posibles.

    · · ·

    La teoría del aprendizaje estadístico se sitúa precisamente en este territorio común entre estadística, matemática y computación. Su interés no radica en sustituir una disciplina por otra, sino en estudiar de forma sistemática cómo se extrae información generalizable de los datos.

    El problema fundamental puede condensarse en una secuencia:

    datos

    clase de hipótesis

    criterio de aprendizaje

    modelo estimado

    predicción, clasificación o inferencia

    La calidad del aprendizaje no puede evaluarse únicamente preguntando qué tan bien el modelo reproduce los datos utilizados para construirlo. Lo decisivo es si la estructura aprendida representa una regularidad suficientemente estable como para conservar validez cuando se enfrenta a información nueva.

    Nota terminológica
    En este texto se utiliza precision para la métrica de clasificación \(TP/(TP+FP)\), también conocida como valor predictivo positivo. Esta acepción no debe confundirse con la precisión metrológica de mediciones repetidas. Asimismo, «aprendizaje supervisado» designa problemas en los que se dispone durante el entrenamiento de una variable objetivo asociada a las entradas.

    Referencias

    Hastie, T., Tibshirani, R., & Friedman, J. (2009). The Elements of Statistical Learning: Data Mining, Inference, and Prediction (2nd ed.). New York: Springer.

    James, G., Witten, D., Hastie, T., & Tibshirani, R. (2013). An Introduction to Statistical Learning with Applications in R. New York: Springer.

    McCullagh, P., & Nelder, J. A. (1989). Generalized Linear Models (2nd ed.). London: Chapman & Hall.

    Vapnik, V. N. (1998). Statistical Learning Theory. New York: Wiley.

    Bishop, C. M. (2006). Pattern Recognition and Machine Learning. New York: Springer.

  • MODELOS LINEALES GENERALIZADOS

    MODELOS LINEALES GENERALIZADOS

    Estadística matemática · Regresión · Máxima verosimilitud

    Modelos lineales generalizados

    Del modelo lineal clásico a una teoría unificada para respuestas normales, binarias, de conteo y otras familias exponenciales


    El modelo lineal generalizado constituye uno de los ejemplos más claros de cómo una teoría científica puede desarrollarse no mediante la negación absoluta de una estructura anterior, sino conservando aquello que ésta posee de general y modificando las restricciones que limitan su campo de aplicación. El modelo lineal clásico no desaparece: queda contenido como un caso particular dentro de una estructura más amplia.

    La idea central es sorprendentemente económica. Se conserva un componente sistemático lineal,

    \[ \eta_i=x_i^\top\beta, \]

    pero ya no se exige que la variable de respuesta sea gaussiana ni que su media deba coincidir directamente con el predictor lineal. La media \(\mu_i=E(Y_i\mid x_i)\) se relaciona con \(\eta_i\) mediante una función enlace:

    \[ g(\mu_i)=\eta_i. \]

    A partir de esta modificación relativamente simple puede construirse una teoría común para la regresión lineal normal, la regresión logística, los modelos de conteo de Poisson, ciertos modelos gamma y otras distribuciones pertenecientes a la familia exponencial.

    Lo que se generaliza no es la ausencia de estructura lineal. Se generaliza el modo en que esa estructura lineal se relaciona con la distribución probabilística de la respuesta.

    1. Conceptos preliminares

    Antes de estudiar el modelo conviene distinguir varias clasificaciones que con frecuencia aparecen mezcladas en la exposición elemental de la estadística.

    Una clasificación tradicional de las escalas de medición distingue variables nominales, ordinales, de intervalo y de razón. La distinción entre discreto y continuo, sin embargo, pertenece a otro eje clasificatorio. No debe entenderse como un quinto nivel de la misma jerarquía.

    Ejemplo

    El número de hijos es una variable discreta, pero posee además un cero sustantivo y relaciones de proporción interpretables. Por ello es natural describirla como una variable discreta en escala de razón, y no simplemente como una variable de intervalo.

    Algo semejante ocurre con la palabra covariable. Algunos textos aplicados han utilizado el término en un sentido estrecho para referirse a predictores continuos. En la teoría moderna de regresión y de modelos lineales generalizados resulta más útil emplearlo en sentido amplio: una covariable o predictor puede ser continua, discreta, binaria o categórica debidamente codificada.

    Un factor, por su parte, puede designar una variable categórica independiente en el lenguaje del diseño experimental, mientras que en análisis factorial designa un constructo latente. El significado debe establecerse por el contexto y no únicamente por la palabra.

    Estas precisiones terminológicas no son accesorias. Un modelo estadístico debe construirse de acuerdo con las propiedades matemáticas de la respuesta y de los predictores, y no a partir del nombre que un programa estadístico adjudique a una columna de datos.

    2. El vínculo genético con la regresión lineal

    2.1. De Galton a la formulación moderna

    Gujarati y Porter recuerdan que el término regresión proviene de los trabajos de Francis Galton sobre la estatura de padres e hijos. El significado moderno del análisis de regresión se amplió considerablemente: interesa estudiar cómo cambia la distribución —y en particular algún parámetro de ésta, normalmente su media— de una variable de respuesta cuando cambian una o más variables explicativas.

    En el caso lineal simple:

    \[ E(Y_i\mid x_i)=\alpha+\beta x_i. \]

    La recta no constituye meramente un objeto geométrico colocado sobre un conjunto de puntos. Sus coordenadas representan magnitudes del problema empírico y sus parámetros poseen una interpretación estadística condicionada por la especificación del modelo.

    En forma matricial:

    \[ \mu=X\beta, \]

    donde \(\mu=E(Y\mid X)\), \(X\) es la matriz del modelo y \(\beta\) el vector de parámetros desconocidos.

    3. Regresión, correlación y causalidad

    Hay aquí una primera advertencia que no conviene perder. Gujarati y Porter, apoyándose en Kendall y Stuart, insisten en que una asociación estadística, por fuerte que sea, no establece por sí sola una conexión causal. La información causal requiere contenido externo al coeficiente: teoría, diseño, conocimiento histórico, temporalidad, intervenciones o supuestos identificadores adicionales.

    Ritchey ilustra esta distinción mediante correlaciones observadas entre composición racial, pobreza y criminalidad en determinadas comunidades estadounidenses. El valor pedagógico del ejemplo no consiste en sustituir una correlación bivariada por otra explicación monocausal, sino en mostrar que una asociación agregada puede reflejar variables omitidas, selección, historia institucional y mecanismos sociales que el coeficiente original no identifica.

    \[ \operatorname{Corr}(X,Y)\neq0 \quad\centernot\Longrightarrow\quad X\longrightarrow Y. \]

    La argumentación que aquí se sostiene es más general: ni una categoría racial, ni la pobreza, ni cualquier otra variable adquieren estatus causal por aparecer asociadas a un resultado. La interpretación causal debe establecer el mecanismo y distinguir entre relaciones biológicas, económicas, históricas e institucionales.

    Esto importa particularmente en el caso de las categorías raciales. Los estudios de ADN mitocondrial de Cann, Stoneking y Wilson aportaron evidencia importante en favor de un origen africano reciente de linajes maternos humanos. La investigación genómica posterior mostró, además, que las poblaciones humanas modernas fuera de África experimentaron cierto grado de mezcla con poblaciones humanas arcaicas, entre ellas neandertales y denisovanos. Ninguno de estos resultados convierte las categorías raciales sociales contemporáneas en unidades biológicas discretas capaces de sustituir el análisis causal.

    La regresión puede cuantificar una relación condicional. Convertir esa relación en una explicación causal exige información que no está contenida automáticamente en la pendiente estimada.

    4. Regresión y mínimos cuadrados no son sinónimos

    Conviene distinguir el modelo, el criterio de ajuste y el algoritmo utilizado para encontrar una solución. Una regresión lineal especifica una estructura estadística; mínimos cuadrados constituye un criterio particular de estimación.

    En el modelo gaussiano clásico:

    \[ Y=X\beta+\varepsilon, \qquad \varepsilon\sim N(0,\sigma^2I), \]

    la estimación por máxima verosimilitud de \(\beta\) es equivalente a minimizar:

    \[ S_2(\beta) = \sum_{i=1}^{n}(y_i-x_i^\top\beta)^2 = \|y-X\beta\|_2^2. \]

    De esta equivalencia proviene la extraordinaria importancia de mínimos cuadrados en la regresión lineal clásica. Pero la equivalencia depende de la estructura probabilística especificada. No significa que «regresión» y «mínimos cuadrados» sean la misma cosa.

    Puede utilizarse, por ejemplo, un criterio de desviaciones absolutas:

    \[ S_1(\beta) = \sum_{i=1}^{n}|y_i-x_i^\top\beta|, \]

    o métodos robustos, penalizados y otros procedimientos de estimación. La elección del criterio cambia las propiedades estadísticas y geométricas del ajuste.

    Una distinción metodológica

    El ajuste geométrico de una función a puntos y la inferencia estadística pueden compartir herramientas matemáticas, pero sólo en la segunda los puntos son observaciones generadas bajo una especificación probabilística acerca de un fenómeno.

    5. Las familias exponenciales

    La generalización de Nelder y Wedderburn parte de una clase de distribuciones lo suficientemente amplia como para contener numerosos modelos de uso habitual y, al mismo tiempo, conservar una estructura matemática común.

    Una forma estándar de escribir una familia exponencial de dispersión es:

    \[ f(y_i;\theta_i,\phi) = \exp\left\{ \frac{y_i\theta_i-b(\theta_i)} {a(\phi)} + c(y_i,\phi) \right\}. \]

    Aquí \(\theta_i\) es el parámetro natural o canónico y \(\phi\) un parámetro de dispersión. De esta forma se obtiene:

    \[ E(Y_i\mid x_i) = b'(\theta_i) = \mu_i, \]
    \[ \operatorname{Var}(Y_i\mid x_i) = a(\phi)b”(\theta_i). \]

    En la notación habitual de los MLG se escribe:

    \[ \operatorname{Var}(Y_i\mid x_i) = \phi V(\mu_i), \]

    salvo factores de peso conocidos que pueden introducirse según la parametrización. La función \(V(\mu)\) es la función de varianza.

    Esta expresión contiene una de las generalizaciones esenciales. En el modelo normal homocedástico la varianza puede ser constante; en otros MLG cambia sistemáticamente con la media.

    6. Los tres componentes del modelo lineal generalizado

    Nelder y Wedderburn organizaron la teoría mediante tres componentes.

    6.1. Componente aleatorio

    La respuesta procede de una distribución perteneciente a una familia exponencial. Para \(n\) observaciones se trabaja usualmente con respuestas condicionalmente independientes:

    \[ Y_i\mid x_i\sim\mathcal{F}(\mu_i,\phi). \]

    Que las observaciones pertenezcan a una misma familia no obliga a que posean la misma media. Precisamente:

    \[ \mu_i=g^{-1}(x_i^\top\beta) \]

    puede cambiar de una observación a otra. En ese sentido, en un modelo de regresión las respuestas condicionadas son típicamente independientes pero no idénticamente distribuidas en el sentido de compartir todos sus parámetros.

    Nota histórica: independencia e intercambiabilidad

    Esta precisión no invalida una observación diferente de McCullagh y Nelder. Al discutir principios generales para medir discrepancias entre observaciones, los autores señalan que éstas deben ser independientes o, al menos, intercambiables en algún sentido que justifique un tratamiento imparcial. Ésa es una condición conceptual sobre la comparabilidad de las contribuciones; no debe confundirse con exigir que todas las medias condicionales de un modelo de regresión sean idénticas.

    6.2. Componente sistemático

    Las covariables producen el predictor lineal:

    \[ \eta_i = \beta_0+\beta_1x_{i1}+\cdots+\beta_px_{ip} = x_i^\top\beta. \]

    Las \(x_{ij}\) son covariables, predictores o variables explicativas, no «covarianzas». Pueden representar cantidades continuas, variables binarias, niveles de factores correctamente codificados, transformaciones e interacciones.

    6.3. Función enlace

    La media y el predictor se conectan mediante:

    \[ g(\mu_i)=\eta_i. \]

    Equivalentemente:

    \[ \mu_i=g^{-1}(\eta_i). \]

    La función enlace permite que el predictor continúe tomando valores sobre una escala lineal no restringida mientras la media permanezca dentro del dominio permitido por la distribución de respuesta.

    7. Funciones enlace y enlaces canónicos

    Es importante separar dos conceptos. El enlace identidad es:

    \[ g(\mu)=\mu, \]

    por lo que sólo en ese caso:

    \[ \mu=\eta. \]

    Un enlace canónico significa algo diferente. Se elige \(g\) de forma que el predictor lineal coincida con el parámetro natural de la familia exponencial:

    \[ \boxed{\eta_i=\theta_i}. \]

    Por ello, la identidad es el enlace canónico para el modelo normal, pero no para todas las familias.

    Distribución \(\mu\) \(V(\mu)\) Enlace canónico
    Normal \(\mu\in\mathbb{R}\) \(1\) \(g(\mu)=\mu\)
    Bernoulli / Binomial \(0<\mu<1\) \(\mu(1-\mu)\) \(\log[\mu/(1-\mu)]\)
    Poisson \(\mu>0\) \(\mu\) \(\log\mu\)
    Gamma \(\mu>0\) \(\mu^2\) Proporcional a \(1/\mu\)

    El enlace canónico tiene propiedades algebraicas particularmente convenientes, pero no es el único enlace permitido. Para una respuesta binomial, por ejemplo, logit es el enlace canónico, mientras probit constituye una alternativa perfectamente legítima si la estructura científica o empírica la justifica.

    Enlace canónico no significa «media igual a predictor». Significa que el predictor lineal modela directamente el parámetro natural de la familia exponencial.

    8. Discrepancia, normas y geometría del ajuste

    La geometría proporciona una intuición útil para comprender algunos criterios de ajuste. Si definimos el vector de residuos de un modelo lineal:

    \[ e=y-X\beta, \]

    la estimación ordinaria por mínimos cuadrados minimiza su longitud euclidiana al cuadrado:

    \[ \|e\|_2^2 = \sum_i e_i^2. \]

    En un espacio vectorial finito, las normas:

    \[ \|x\|_p = \left( \sum_i |x_i|^p \right)^{1/p}, \qquad p\ge1, \]

    inducen métricas mediante:

    \[ d(x,y)=\|x-y\|_p. \]

    La desigualdad triangular, positividad y homogeneidad de las normas hacen posible esta construcción. Pero conviene no invertir la relación lógica: no toda métrica proviene de una norma, y una estructura topológica tampoco determina por sí sola una distancia particular.

    8.1. Convexidad

    Otra noción importante es la convexidad. Para una función real \(F\):

    \[ F(\lambda x+(1-\lambda)y) \le \lambda F(x)+(1-\lambda)F(y), \qquad 0\le\lambda\le1. \]

    Las propiedades de subaditividad y homogeneidad que aparecen al estudiar normas y funcionales sublineales están estrechamente relacionadas con este contexto, pero no deben confundirse con la definición general de función convexa.

    8.2. Discrepancia no significa necesariamente distancia métrica

    McCullagh y Nelder utilizan el concepto de discrepancia en un sentido más amplio que el de distancia métrica. La idea general es medir cuánto se aparta un modelo de los datos bajo un criterio apropiado. En mínimos cuadrados ese criterio posee una representación euclidiana particularmente directa. En un MLG, el criterio natural nace de la verosimilitud.

    La deviance de un modelo puede escribirse como:

    \[ D = 2\left[ \ell(\text{modelo saturado}) – \ell(\text{modelo ajustado}) \right]. \]

    La deviance es una medida de discrepancia basada en log-verosimilitudes; no necesita satisfacer los axiomas de una métrica y no debe ser identificada sin más con una norma \(L_p\).

    La intuición que sí se conserva

    Ajustar un modelo continúa siendo, en un sentido amplio, buscar dentro de una clase teórica una representación que discrepe lo menos posible de las observaciones según un criterio definido. Lo que cambia de un método a otro es precisamente la naturaleza matemática de ese criterio.

    9. Máxima verosimilitud e IRLS

    Los parámetros de un MLG se estiman normalmente por máxima verosimilitud. Para observaciones independientes:

    \[ \ell(\beta) = \sum_{i=1}^{n} \ell_i(\beta). \]

    Excepto en casos especiales, las ecuaciones:

    \[ \frac{\partial\ell}{\partial\beta}=0 \]

    no poseen una solución algebraica cerrada. Nelder y Wedderburn mostraron que podían resolverse mediante un procedimiento iterativo que en cada paso tiene la forma de una regresión de mínimos cuadrados ponderados.

    9.1. Dos algoritmos distintos pueden llamarse IRLS

    Aquí es necesaria una distinción que evita una confusión frecuente. Existe una familia de algoritmos de iteratively reweighted least squares utilizada para minimizar pérdidas \(L_p\), aproximar mínimos absolutos o construir estimadores robustos. En esos algoritmos los pesos pueden depender de potencias de los residuos, por ejemplo mediante expresiones relacionadas con:

    \[ w_i\propto |e_i|^{p-2}. \]

    Éste es el contexto de la formulación presentada por Burrus. Es un IRLS legítimo, pero no es la derivación que explica el ajuste ordinario de los modelos lineales generalizados.

    En los MLG, IRLS aparece al aplicar Fisher scoring —y, bajo enlaces canónicos, estrechamente Newton-Raphson— a la log-verosimilitud.

    familia exponencial  →  log-verosimilitud  →  score  →  información de Fisher  →  Fisher scoring  →  IRLS

    9.2. Score e información

    Si:

    \[ \eta_i=x_i^\top\beta, \qquad \mu_i=g^{-1}(\eta_i), \]

    el vector score puede escribirse, salvo la parametrización del factor de dispersión, como:

    \[ U(\beta) = X^\top \operatorname{diag}\left( \frac{d\mu_i/d\eta_i} {\phi V(\mu_i)} \right) (y-\mu). \]

    La información esperada de Fisher adopta la forma:

    \[ \mathcal I(\beta) = X^\top W X, \]

    con pesos de trabajo:

    \[ \boxed{ w_i = \frac{1}{\phi} \frac{(d\mu_i/d\eta_i)^2} {V(\mu_i)} }. \]

    El factor común \(1/\phi\) puede omitirse durante la estimación de \(\beta\) cuando no afecta la solución.

    9.3. La respuesta de trabajo

    En la iteración \(t\) se calcula:

    \[ \eta_i^{(t)} = x_i^\top\beta^{(t)} \]

    y:

    \[ \mu_i^{(t)} = g^{-1}\!\left(\eta_i^{(t)}\right). \]

    Se construye entonces la respuesta de trabajo:

    \[ \boxed{ z_i^{(t)} = \eta_i^{(t)} + g’\!\left(\mu_i^{(t)}\right) \left(y_i-\mu_i^{(t)}\right) }. \]

    Equivalentemente, puesto que \(g'(\mu)=d\eta/d\mu\):

    \[ z_i^{(t)} = \eta_i^{(t)} + \frac{y_i-\mu_i^{(t)}} {d\mu_i/d\eta_i}. \]

    9.4. El paso de mínimos cuadrados ponderados

    Dados \(W^{(t)}\) y \(z^{(t)}\), la actualización es:

    \[ \boxed{ \beta^{(t+1)} = \left( X^\top W^{(t)}X \right)^{-1} X^\top W^{(t)}z^{(t)} }. \]

    Por ello el procedimiento recibe su nombre: en cada iteración se resuelve un problema de mínimos cuadrados ponderados, pero los pesos y la respuesta de trabajo cambian porque dependen de la estimación corriente de la media.

    1. Elegir valores iniciales admisibles para \(\mu^{(0)}\) o \(\beta^{(0)}\).
    2. Calcular \(\eta^{(t)}=X\beta^{(t)}\).
    3. Calcular \(\mu^{(t)}=g^{-1}(\eta^{(t)})\).
    4. Construir los pesos \(W^{(t)}\).
    5. Construir la respuesta de trabajo \(z^{(t)}\).
    6. Resolver la regresión ponderada para obtener \(\beta^{(t+1)}\).
    7. Repetir hasta satisfacer un criterio de convergencia.

    9.5. Tres casos reveladores

    Modelo \(d\mu/d\eta\) \(V(\mu)\) Peso, salvo escala
    Normal + identidad \(1\) \(1\) Constante
    Poisson + log \(\mu\) \(\mu\) \(\mu\)
    Binomial + logit \(\mu(1-\mu)\) \(\mu(1-\mu)\) \(\mu(1-\mu)\)

    El primer caso muestra de manera particularmente clara el vínculo genético entre el modelo lineal clásico y el MLG. Con respuesta normal, enlace identidad y varianza constante, los pesos no cambian entre observaciones y el problema vuelve al ajuste ordinario por mínimos cuadrados.

    IRLS convierte localmente un problema no lineal de máxima verosimilitud en una sucesión de problemas lineales de mínimos cuadrados ponderados.

    10. Convergencia: qué hacen y qué no hacen el TCL y Banach

    La naturaleza iterativa del algoritmo invita a relacionarlo con resultados generales sobre convergencia, pero conviene hacerlo con precisión.

    El Teorema Central del Límite no explica la convergencia mecánica de IRLS. Los pesos del algoritmo no actúan acercando físicamente los valores de \(X\) ni haciendo que:

    \[ \operatorname{Var}(X)\longrightarrow0. \]

    El TCL sí reaparece en otro nivel: bajo condiciones regulares, forma parte del aparato asintótico que ayuda a justificar la aproximación normal de estimadores de máxima verosimilitud cuando el tamaño muestral aumenta. Ése es un problema inferencial, distinto de la convergencia numérica de las iteraciones.

    El teorema del punto fijo de Banach ofrece, por su parte, una condición suficiente muy poderosa: si un operador es contractivo sobre un espacio métrico completo y deja invariante el conjunto pertinente, existe un punto fijo único y las iteraciones convergen hacia él.

    Pero de:

    \[ \beta^{(t+1)}=F(\beta^{(t)}) \]

    no se deduce automáticamente que \(F\) sea una contracción. Por tanto, Banach no garantiza por sí solo que cualquier implementación de IRLS deba converger.

    En la práctica pueden aparecer dificultades debidas a mala condición numérica, colinealidad, valores iniciales inadecuados, separación en modelos logísticos, parámetros en la frontera o modelos mal especificados.

    La ubicación correcta de cada idea

    Fisher scoring / Newton: explica la actualización de IRLS.

    Banach: ofrece un teorema general de convergencia cuando se demuestra contractividad.

    TCL: pertenece principalmente a la teoría asintótica de la inferencia, no al mecanismo que repondera las observaciones.

    11. Enlaces canónicos y estadísticos suficientes

    El enlace canónico produce una simplificación adicional. Si:

    \[ \theta_i=\eta_i=x_i^\top\beta, \]

    la parte de la log-verosimilitud que depende simultáneamente de \(y\) y de \(\beta\) puede escribirse:

    \[ \frac{1}{a(\phi)} \sum_i y_i x_i^\top\beta = \frac{1}{a(\phi)} \beta^\top X^\top y. \]

    Para dispersión fijada y bajo las condiciones habituales de la familia exponencial, la dependencia de los datos respecto de \(\beta\) aparece así a través de:

    \[ \boxed{X^\top y}. \]

    Ésta es la razón por la que, en los MLG canónicos, determinadas combinaciones lineales de las observaciones constituyen estadísticos suficientes para los parámetros de regresión.

    En modelos log-lineales con factores categóricos, las ecuaciones del score conducen además, bajo las especificaciones correspondientes, a igualdades entre ciertos totales marginales observados y ajustados. Es una propiedad particular de la estructura canónica, no una característica universal de cualquier enlace o cualquier MLG.

    12. Síntesis

    La importancia de los modelos lineales generalizados puede comprenderse ahora con mayor nitidez. Nelder y Wedderburn no sustituyeron el modelo lineal por una colección desconectada de procedimientos particulares. Identificaron una estructura común.

    \[ \boxed{ \underbrace{Y_i\sim\mathcal F}_{\text{componente aleatorio}} \qquad + \qquad \underbrace{\eta_i=x_i^\top\beta}_{\text{componente sistemático}} \qquad + \qquad \underbrace{g(\mu_i)=\eta_i}_{\text{enlace}} } \]

    Cambiar la familia modifica la relación entre media y varianza. Cambiar el enlace modifica la forma en que la media se relaciona con el predictor. Lo que permanece es la estructura lineal del componente sistemático.

    · · ·

    Desde este punto de vista, la regresión lineal normal, la regresión logística y la regresión de Poisson no son técnicas sin parentesco. Son manifestaciones particulares de una misma construcción:

    una estructura lineal común
    +
    diferentes leyes probabilísticas
    +
    diferentes funciones enlace

    Y también se hace visible una enseñanza metodológica más general. El carácter unificado de una teoría no proviene de borrar las diferencias entre sus objetos, sino de encontrar la estructura que permanece válida mientras se modifican sistemáticamente sus determinaciones particulares.

    Ése es precisamente el papel del modelo lineal generalizado: conservar la parte lineal allí donde sigue siendo útil, abandonar las restricciones que no corresponden al fenómeno y ofrecer un mecanismo común de estimación basado en la verosimilitud.

    Nota terminológica
    Se utiliza aquí MLG como abreviatura de modelo lineal generalizado y GLM como su acrónimo inglés. IRLS designa, en la sección de ajuste de MLG, el algoritmo de mínimos cuadrados iterativamente reponderados derivado de Fisher scoring. Existen otros algoritmos denominados IRLS —por ejemplo para pérdidas \(L_p\) y regresión robusta— cuya estructura de pesos es distinta.

    Referencias

    Cann, R. L., Stoneking, M., & Wilson, A. C. (1987). Mitochondrial DNA and human evolution. Nature, 325, 31–36.

    Green, R. E., et al. (2010). A draft sequence of the Neandertal genome. Science, 328(5979), 710–722.

    Gujarati, D. N., & Porter, D. C. (2010). Econometría (5.ª ed.). México: McGraw-Hill.

    Kolmogórov, A. N., & Fomin, S. V. (1978). Elementos de la teoría de funciones y del análisis funcional. Moscú: MIR.

    Lipschutz, S. (1992). Álgebra lineal. Madrid: McGraw-Hill.

    McCullagh, P., & Nelder, J. A. (1989). Generalized Linear Models (2nd ed.). London: Chapman & Hall.

    Nelder, J. A., & Wedderburn, R. W. M. (1972). Generalized Linear Models. Journal of the Royal Statistical Society, Series A, 135(3), 370–384.

    Reich, D., et al. (2010). Genetic history of an archaic hominin group from Denisova Cave in Siberia. Nature, 468, 1053–1060.

    Ritchey, F. J. (2002). Estadística para las ciencias sociales: el potencial de la imaginación estadística. México: McGraw-Hill.

  • JUSTIFICACIÓN TEÓRICA DEL USO DE MÉTODOS DE REGRESIÓN CON INSTRUMENTOS PSICOMÉTRICOS

    JUSTIFICACIÓN TEÓRICA DEL USO DE MÉTODOS DE REGRESIÓN CON INSTRUMENTOS PSICOMÉTRICOS

    Estadística · Psicometría · Teoría de muestreo

    Justificación teórica del uso de métodos de regresión con instrumentos psicométricos

    El caso de la encuesta: medición, muestreo, variables auxiliares y error de medida


    Una objeción que aparece ocasionalmente en la investigación aplicada consiste en suponer que los métodos de regresión serían, por alguna razón, ajenos a los datos obtenidos mediante encuestas o instrumentos psicométricos. Tal conclusión no se desprende ni de la teoría de muestreo ni de la teoría estadística. Sin embargo, la respuesta correcta requiere distinguir problemas que a primera vista pueden parecer idénticos y que, en realidad, pertenecen a niveles diferentes del proceso de investigación.

    Que una variable haya sido obtenida mediante una encuesta no determina por sí mismo qué procedimiento estadístico puede aplicársele. Lo determinante es la naturaleza de la variable, el mecanismo mediante el cual fue medida, el diseño utilizado para observarla, las propiedades del modelo estadístico y, finalmente, el problema inferencial que se pretende resolver.

    El procedimiento de recolección de la información y el modelo utilizado para analizarla son partes relacionadas del proceso científico, pero no constituyen una misma cosa.

    1. Una encuesta no es necesariamente un instrumento psicométrico

    Conviene comenzar por una distinción elemental. Una encuesta es un procedimiento de obtención de información. Puede contener preguntas sobre edad, ingreso, ocupación, número de hijos, preferencias políticas, consumo, características del hogar o multitud de otras variables directamente observables o declaradas.

    Un instrumento psicométrico, en cambio, pretende medir de manera sistemática una característica que no siempre puede observarse directamente: una actitud, aptitud, rasgo, percepción o constructo latente. Para ello es frecuente utilizar varios ítems cuyas respuestas se combinan de alguna forma para producir una puntuación.

    \[ \text{encuesta} \;\not\equiv\; \text{instrumento psicométrico}, \]

    aunque una encuesta puede contener uno o varios instrumentos psicométricos. Esta distinción es importante porque los problemas de muestreo, medición y modelización estadística no son intercambiables.

    2. La regresión en la teoría de encuestas de Cochran

    Cochran, en Técnicas de muestreo, analiza precisamente el uso de información auxiliar dentro de las encuestas por muestreo. Su punto de partida es que la teoría estadística ofrece procedimientos de estimación muy generales, pero que en la práctica de las encuestas resultan especialmente útiles aquellos métodos capaces de aprovechar información adicional sin exigir necesariamente una especificación completa de la distribución de cada atributo observado.

    Dentro de este contexto aparecen los estimadores de razón y los estimadores de regresión. Supóngase que deseamos estimar la media poblacional de una variable \(Y\) y disponemos de una variable auxiliar \(X\), correlacionada con \(Y\), cuya media poblacional \(\bar X\) es conocida. Una forma clásica del estimador de regresión es:

    \[ \bar y_{\mathrm{reg}} = \bar y + b(\bar X-\bar x). \]

    La lógica es transparente. Si en la muestra la variable auxiliar se aparta de su valor poblacional conocido, esa diferencia contiene información que puede utilizarse para corregir la estimación de \(Y\). Cuando existe una relación suficientemente estable entre ambas variables, la información auxiliar puede aumentar la precisión.

    Qué demuestra Cochran

    La teoría clásica del muestreo no considera a la regresión incompatible con las encuestas. Por el contrario, incorpora explícitamente estimadores basados en relaciones de regresión para aprovechar información auxiliar y mejorar la estimación de parámetros poblacionales.

    3. Dos usos diferentes de la regresión

    De lo anterior no se sigue, sin embargo, que cualquier modelo de regresión aplicado a variables de un cuestionario quede automáticamente justificado por el estimador de regresión de Cochran. Es necesario distinguir dos problemas:

    Problema Finalidad principal Ejemplo
    Estimación por regresión en muestreo Utilizar información auxiliar para mejorar la estimación de una media, total u otro parámetro poblacional. \(\bar y_{\mathrm{reg}}=\bar y+b(\bar X-\bar x)\)
    Modelo de regresión aplicado a datos de encuesta Estudiar asociaciones, realizar predicciones o representar una relación condicional entre variables. \(E(Y\mid X)=\beta_0+\beta_1X\)

    Ambos problemas pertenecen a una misma tradición estadística y utilizan relaciones entre variables, pero no poseen exactamente el mismo objetivo inferencial. La regresión de Cochran constituye, por tanto, una demostración clara de que el origen de los datos en una encuesta no constituye una objeción contra el uso de relaciones de regresión; no sustituye, sin embargo, la justificación específica del modelo que se pretenda utilizar posteriormente.

    4. El problema específicamente psicométrico

    Cuando una variable procede de un instrumento psicométrico aparece una cuestión adicional: la medición. Una puntuación observada no debe confundirse automáticamente con el atributo teórico que se intenta medir.

    En la formulación elemental de la teoría clásica de los tests puede representarse:

    \[ X=T+E, \]

    donde \(X\) es la puntuación observada, \(T\) la puntuación verdadera en el sentido del modelo y \(E\) el componente de error de medición.

    Esto posee consecuencias cuando una puntuación psicométrica se utiliza dentro de una regresión. Supongamos, en el caso más sencillo, que la relación de interés es:

    \[ Y=\alpha+\beta T+\varepsilon, \]

    pero que no observamos \(T\), sino una medición imperfecta \(X=T+E\). Bajo el modelo clásico más simple de error independiente, utilizar \(X\) como predictor tiende a reducir en valor absoluto la pendiente estimada. En ese caso elemental, la atenuación puede expresarse aproximadamente mediante:

    \[ \beta_{\mathrm{obs}} \approx \beta \frac{\operatorname{Var}(T)} {\operatorname{Var}(T)+\operatorname{Var}(E)}. \]

    El cociente:

    \[ \rho_X = \frac{\operatorname{Var}(T)} {\operatorname{Var}(X)} \]

    corresponde, bajo esa formulación clásica, a una noción de fiabilidad. Cuanto mayor sea la proporción de varianza atribuible al error de medición, menor será la fiabilidad y mayor puede ser la distorsión producida al utilizar la puntuación observada como si fuese una magnitud medida sin error.

    En modelos con varios predictores correlacionados la situación puede ser más compleja: el error de medición no tiene por qué limitarse a una simple atenuación uniforme de todos los coeficientes. Por esta razón, la calidad psicométrica del instrumento no es una cuestión separada del análisis estadístico posterior.

    Que una puntuación pueda introducirse matemáticamente en una regresión no significa que su error de medición haya dejado de existir.

    5. Cuándo puede utilizarse una regresión

    No existe, por tanto, una prohibición general contra la aplicación de regresiones a datos obtenidos mediante instrumentos psicométricos. La pregunta correcta es otra: ¿qué modelo corresponde a las propiedades de las variables y al propósito de la investigación?

    Si una puntuación compuesta puede tratarse razonablemente como una variable cuantitativa y el objetivo consiste en representar una media condicional, una regresión lineal puede ser apropiada, siempre que los supuestos relevantes sean defendibles. Pero la forma del modelo debe cambiar cuando cambia la estructura de la variable dependiente.

    Variable de respuesta Modelo posible
    Cuantitativa aproximadamente continua Regresión lineal u otros modelos continuos apropiados
    Binaria Regresión logística o probit
    Ordinal Modelos ordinales, por ejemplo logit o probit ordinal
    Conteo Poisson, binomial negativa u otros modelos de conteo
    Constructo latente modelado directamente Modelos de variables latentes, SEM, IRT u otros enfoques adecuados

    No es, entonces, la palabra «psicométrico» la que decide si puede utilizarse regresión. La decisión depende de cómo se ha construido la variable, de su escala de medición, de su error, de la forma de la respuesta y de la relación científica que se pretende representar.

    6. El diseño muestral también importa

    Existe finalmente otra distinción que no debe perderse. Una regresión puede estar correctamente especificada respecto de las variables y, sin embargo, producir inferencias inadecuadas si ignora el procedimiento mediante el cual las observaciones entraron en la muestra.

    Cuando los datos proceden de diseños complejos pueden existir:

    • probabilidades desiguales de selección;
    • estratificación;
    • muestreo por conglomerados;
    • ponderaciones;
    • y dependencia entre observaciones generada por el propio diseño.

    En esas circunstancias puede ser necesario emplear estimación y errores estándar que incorporen explícitamente el diseño muestral. El uso legítimo de una regresión sobre datos de encuesta no implica que el diseño de la encuesta pueda ser ignorado.

    Tres niveles que deben mantenerse separados

    Muestreo: ¿cómo llegaron las unidades a la muestra?

    Medición: ¿cómo se transformó el atributo estudiado en una variable observable?

    Modelización: ¿qué relación probabilística o funcional se supone entre las variables?

    7. Una conclusión metodológica

    La justificación del uso de métodos de regresión con datos procedentes de encuestas no requiere sostener que una encuesta sea, por naturaleza, un instrumento psicométrico. Tampoco requiere deducir de los estimadores de regresión de la teoría de muestreo que todo análisis regresivo posterior sea automáticamente válido.

    La conclusión es más precisa. La teoría clásica de encuestas demuestra que las relaciones de regresión pueden desempeñar un papel legítimo y central incluso dentro del propio proceso de estimación muestral. La psicometría, a su vez, muestra que las puntuaciones obtenidas mediante instrumentos de medición pueden analizarse estadísticamente, pero que la fiabilidad y el error de medida deben formar parte de la interpretación del modelo.

    · · ·

    Por tanto, no existe una incompatibilidad esencial entre encuesta, psicometría y regresión. Lo que existe es una cadena de problemas científicos distintos que deben ser resueltos en su nivel correspondiente:

    \[ \boxed{ \text{diseño muestral} \longrightarrow \text{medición} \longrightarrow \text{variable observada} \longrightarrow \text{modelo estadístico} \longrightarrow \text{inferencia} } \]

    Cada eslabón impone condiciones al siguiente. Una muestra mal diseñada no se corrige por utilizar una escala fiable; una medición deficiente no desaparece porque el modelo de regresión esté bien estimado; y una variable correctamente medida no vuelve correcto un modelo cuya forma matemática no corresponde al fenómeno.

    El origen de una variable en una encuesta no determina por sí mismo qué método estadístico puede aplicársele. Lo determinante es la estructura de la variable, el proceso mediante el cual fue medida, el diseño muestral y el problema inferencial que se pretende resolver.

    Éste es, en última instancia, el criterio general. Los métodos estadísticos no se legitiman por el nombre del instrumento del cual proceden los datos, sino por la correspondencia entre sus propiedades matemáticas, las propiedades de la medición y las características reales del objeto investigado.

    Nota
    La expresión «regresión sobre instrumentos psicométricos» debe entenderse aquí como regresión en la que intervienen variables o puntuaciones obtenidas mediante tales instrumentos. El objeto de la regresión son las variables observadas o latentes definidas por el modelo, no el cuestionario como objeto material.

    Referencias

    Cochran, W. G. (1991). Técnicas de muestreo. México: Compañía Editorial Continental.

    Fuller, W. A. (1987). Measurement Error Models. New York: John Wiley & Sons.

    Lord, F. M., & Novick, M. R. (1968). Statistical Theories of Mental Test Scores. Reading, Massachusetts: Addison-Wesley.

    DeVellis, R. F. (2017). Scale Development: Theory and Applications (4th ed.). Los Angeles: Sage.

    Lumley, T. (2010). Complex Surveys: A Guide to Analysis Using R. Hoboken, New Jersey: John Wiley & Sons.

  • DISTANCIAS TOPOLÓGICAS Y MÉTRICAS

    DISTANCIAS TOPOLÓGICAS Y MÉTRICAS

    Topología · Teoría de grafos · Sistemas complejos · Biología colectiva

    Distancias topológicas y métricas

    Estructura, interacción y estabilidad en el comportamiento colectivo de los animales


    En matemática y en las ciencias naturales aparece repetidamente una distinción que, aunque adopta formas diferentes según el campo de estudio, posee una enorme importancia: la diferencia entre las propiedades que dependen de una realización métrica concreta y aquellas que dependen principalmente de la estructura de relaciones entre los componentes de un sistema. La distinción no autoriza a identificar entre sí conceptos matemáticos diferentes, pero sí permite examinar un problema común: qué cambia cuando un sistema se deforma y qué relaciones permanecen relevantes para su comportamiento.

    La teoría de grafos ofrece una primera entrada intuitiva al problema. El comportamiento colectivo de las aves proporciona después una aplicación empírica especialmente interesante. En este último caso, una pregunta aparentemente simple —¿interactúa un ave con aquellas que se encuentran a cierta cantidad de metros, o con un determinado número de vecinos?— conduce a dos estructuras de interacción radicalmente distintas.

    La cuestión decisiva no es si una propiedad puede medirse en metros o representarse mediante un grafo, sino cuál relación objetiva organiza efectivamente el comportamiento del sistema estudiado.

    1. Grafos, estructura y representación geométrica

    En teoría de grafos se denomina grafo al par:

    \[ G=(V,E), \]

    donde \(V\) es un conjunto de vértices y \(E\) un conjunto de aristas que relacionan pares de vértices. Un grafo puede dibujarse sobre un plano, pero el dibujo no debe confundirse con el objeto matemático mismo. La posición exacta de los puntos, los ángulos y las longitudes de las líneas utilizadas para representarlo pueden cambiar sin que cambie la estructura del grafo.

    Grafo simple formado por tres vértices y tres aristas.
    Figura 1
    Ejemplo elemental de un grafo. La geometría concreta del dibujo no constituye por sí misma la estructura combinatoria. Fuente de la imagen: Wikimedia.

    Sean ahora dos grafos \(G_1\) y \(G_2\). Un isomorfismo de grafos es una biyección:

    \[ f:V(G_1)\longrightarrow V(G_2) \]

    que preserva la adyacencia:

    \[ \{u,v\}\in E(G_1) \quad\Longleftrightarrow\quad \{f(u),f(v)\}\in E(G_2). \]

    Si existe una función de esta naturaleza, ambos grafos poseen la misma estructura combinatoria aunque sus representaciones geométricas tengan apariencias diferentes.

    Dos grafos con representaciones geométricas distintas pero estructura equivalente.
    Figura 2
    Una misma estructura de conexiones puede admitir representaciones geométricas diferentes. Fuente de la imagen: Jose (2020).

    La preservación de las aristas implica también la preservación de la distancia de grafo, entendida como el número mínimo de aristas que debe recorrerse para conectar dos vértices:

    \[ d_G(u,v) = \min\{\text{número de aristas de un camino que une }u\text{ y }v\}. \]

    Pero esto no significa que un isomorfismo preserve las distancias euclidianas de un dibujo particular. Dos vértices pueden estar separados por dos centímetros en una representación y por veinte en otra sin que cambie el grafo. Lo que permanece es la estructura de adyacencias y, derivadamente, la distancia combinatoria.

    Ejemplo numérico de dos grafos isomorfos.
    Figura 3
    Ejemplo de correspondencia entre grafos isomorfos. Fuente de la imagen: Wikipedia.

    2. Tres sentidos diferentes de «topológico»

    Antes de pasar al comportamiento colectivo es necesario introducir una precisión. La palabra topológico aparece en contextos matemáticos y científicos diferentes, pero su presencia no convierte automáticamente esos conceptos en equivalentes.

    Concepto Qué preserva o mide Qué no debe confundirse con él
    Isomorfismo de grafos La estructura de adyacencias entre vértices. Una isometría de un dibujo geométrico.
    Homeomorfismo en topología general La estructura topológica: abiertos, continuidad y propiedades invariantes bajo deformaciones continuas. La conservación de longitudes o distancias.
    Distancia o rango topológico en bandadas El orden de vecindad: primer vecino, segundo, tercero, etc. La distancia de grafo o una métrica de la topología general.

    Un homeomorfismo, por ejemplo, no tiene por qué conservar distancias. Cuando una transformación preserva exactamente una métrica hablamos de una isometría, que es una condición más fuerte. De la misma forma, la «distancia topológica» utilizada en estudios de bandadas no es una distancia de grafo ni una métrica topológica: es, operacionalmente, el rango ordinal de un vecino.

    Precisión conceptual

    Si el ave \(j\) es el tercer individuo más próximo al ave \(i\), su rango topológico respecto de \(i\) es \(n=3\), independientemente de que se encuentre a uno, tres o cinco metros. Éste es el sentido relevante de «topológico» en el experimento que analizaremos.

    Existe, sin embargo, una analogía estructural legítima entre estos campos. Todos obligan a distinguir entre una realización métrica concreta y ciertas relaciones que pueden permanecer identificables cuando esa realización cambia. La analogía puede ser filosóficamente fecunda siempre que no se la convierta en identidad matemática.

    3. El problema de las bandadas

    Los modelos de comportamiento colectivo buscan explicar cómo interacciones locales entre individuos pueden generar propiedades macroscópicas: movimiento coordinado, cohesión, formación de grupos y respuesta colectiva ante perturbaciones.

    Una forma natural de construir tales modelos consiste en suponer que la interacción depende de la distancia métrica. Si \(r_{ij}\) es la distancia física entre dos aves, podemos imaginar una intensidad de interacción:

    \[ I_{ij}=F(r_{ij}), \]

    donde, en términos generales, la influencia disminuye al aumentar \(r_{ij}\), o desaparece una vez superado cierto radio \(r_c\).

    En un modelo de esta naturaleza, un ave podría interactuar con todos los individuos situados dentro de cinco metros. La consecuencia es inmediata: el número de vecinos relevantes depende de la densidad de la bandada. A igual radio métrico, una bandada densa contiene más vecinos que una dispersa.

    La hipótesis alternativa consiste en hacer depender la interacción del orden de vecindad. Si \(n_{ij}\) representa el rango de \(j\) entre los vecinos de \(i\), podemos escribir esquemáticamente:

    \[ I_{ij}=G(n_{ij}). \]

    En su forma más simple, cada individuo interactuaría fundamentalmente con sus primeros \(n_c\) vecinos, cualquiera sea la cantidad de metros que los separa.

    En el paradigma métrico permanece fijo un radio espacial y puede variar el número de individuos. En el paradigma topológico permanece aproximadamente fijo el número de vecinos relevantes y puede variar el radio espacial que los contiene.

    4. La evidencia empírica de STARFLAG

    Durante mucho tiempo, la elección entre estas dos estructuras se realizó principalmente mediante supuestos de modelización. La situación cambió cuando el proyecto STARFLAG consiguió reconstruir tridimensionalmente las posiciones de aves individuales dentro de grandes bandadas de estorninos.

    La reconstrucción espacial permitió estudiar no sólo la distancia entre individuos, sino la distribución angular de cada vecino respecto de un ave de referencia y de la dirección de movimiento de la bandada.

    El primer resultado llamativo fue una marcada anisotropía: el vecino más próximo no aparecía con igual probabilidad en todas las direcciones. En particular, había una escasez relativa de vecinos alineados exactamente con la dirección de avance.

    Mapa angular de la posición del vecino más cercano en una bandada de estorninos.
    Figura 4
    Distribución angular del vecino más próximo alrededor de un ave de referencia. La estructura no es isotrópica. Fuente: Instituto dei Sistemi Complessi / STARFLAG.

    La distribución del décimo vecino más próximo, en cambio, se aproximaba mucho más a una distribución isotrópica. Esto sugería que la estructura creada por la interacción se debilitaba al aumentar el orden del vecino.

    Distribución angular de un vecino de orden superior en una bandada.
    Figura 5
    Para vecinos suficientemente alejados en el orden de vecindad, la distribución angular se aproxima al caso isotrópico. Fuente: Instituto dei Sistemi Complessi / STARFLAG.

    5. Anisotropía y rango de interacción

    Ballerini et al. (2008) cuantificaron esta estructura mediante un factor de anisotropía \(\gamma(n)\). Conviene definirlo correctamente, porque no se trata del parámetro \(\gamma\) utilizado con otros significados en geofísica, mecánica o teoría de ondas. La coincidencia de la letra griega no implica identidad entre las magnitudes.

    Sea \(\vec u_i^{(n)}\) el vector unitario que, desde el ave \(i\), apunta hacia su \(n\)-ésimo vecino más próximo. Se construye la matriz:

    \[ M_{\alpha\beta}^{(n)} = \frac{1}{N} \sum_{i=1}^{N} u_{i,\alpha}^{(n)} u_{i,\beta}^{(n)}, \qquad \alpha,\beta\in\{x,y,z\}. \]

    El autovector unitario \(\vec W^{(n)}\) asociado al menor autovalor de \(M^{(n)}\) identifica la dirección de menor densidad de los vectores que apuntan hacia el \(n\)-ésimo vecino. Si \(\vec V\) representa la dirección del movimiento colectivo, se define:

    \[ \gamma(n) = \left( \vec W^{(n)}\cdot\vec V \right)^2. \]

    Para una distribución espacial isotrópica, el valor esperado es:

    \[ \gamma_{\mathrm{iso}}=\frac{1}{3}. \]

    Valores sistemáticamente superiores a \(1/3\) indican estructura anisotrópica respecto de la dirección de movimiento. En los datos de estorninos, \(\gamma(n)\) desciende a medida que aumenta el orden del vecino hasta alcanzar aproximadamente el valor isotrópico.

    El punto en el cual la estructura deja de distinguirse del estado isotrópico permite definir un rango de interacción \(n_c\). El resultado empírico central fue:

    \[ n_c\approx6\text{–}7. \]

    En otras palabras, cada estornino parecía responder, en promedio, a un número relativamente estable de vecinos —aproximadamente seis o siete—, y no a todos los individuos contenidos dentro de una distancia fija en metros.

    6. La prueba decisiva: variar la densidad

    Un único valor de \(n_c\) no basta por sí solo para distinguir entre ambas hipótesis, porque un determinado número de vecinos también podría surgir accidentalmente de un radio métrico en una bandada de densidad determinada. La diferencia se vuelve identificable cuando comparamos bandadas con densidades distintas.

    Sea \(r_1\) la distancia media al vecino más próximo, que funciona como una medida de la dispersión de la bandada, y sea \(r_c\) la distancia física correspondiente al vecino situado en el límite topológico \(n_c\).

    Si la interacción fuese esencialmente métrica, esperaríamos que \(r_c\) permaneciera aproximadamente constante al cambiar la densidad. El número de vecinos incluidos dentro de ese radio debería entonces variar.

    Si la interacción fuese esencialmente topológica, esperaríamos que \(n_c\) permaneciera aproximadamente constante, mientras que \(r_c\) aumentaría en bandadas dispersas y disminuiría en bandadas densas.

    Comparación esquemática entre interacción métrica y topológica en bandadas de distinta densidad.
    Figura 6
    Una regla métrica conserva un radio espacial; una regla topológica conserva el rango de vecinos. El cambio de densidad permite distinguir empíricamente ambas hipótesis. Fuente: Instituto dei Sistemi Complessi.

    Los resultados de Ballerini et al. favorecieron claramente la segunda hipótesis. El rango topológico permanecía aproximadamente estable entre bandadas de distinta densidad, mientras que el rango métrico correspondiente cambiaba con la dispersión de la bandada.

    La diferencia esencial

    Dos aves separadas por cinco metros en una bandada dispersa pueden ocupar el mismo rango de vecindad que dos aves separadas por un metro en una bandada densa. Si la interacción depende del rango topológico, ambas relaciones pueden ser dinámicamente equivalentes pese a la enorme diferencia métrica.

    7. Cohesión y robustez ante perturbaciones

    La distinción no es únicamente descriptiva. Tiene consecuencias dinámicas. Supóngase que una bandada regida por un radio métrico se expande bruscamente ante un depredador. Si las distancias interindividuales superan el radio de interacción, algunos vínculos pueden desaparecer precisamente en el momento en que el sistema está sometido a una perturbación intensa.

    Una regla basada en un número de vecinos es menos sensible a ese tipo de expansión: aunque aumente la separación física, cada ave puede continuar respondiendo al mismo número aproximado de individuos. Las simulaciones presentadas junto con los resultados de STARFLAG mostraron una cohesión considerablemente mayor bajo interacciones topológicas que bajo una regla métrica estándar.

    Esto da un sentido dinámico concreto a la estabilidad estructural. Lo que permanece no es una distancia geométrica particular, sino una relación de vecindad que puede sobrevivir a cambios importantes de densidad y forma.

    Una bandada puede comprimirse, expandirse, deformarse o dividirse sin que por ello deba conservar las mismas distancias métricas; lo decisivo para su cohesión puede ser la persistencia de determinadas relaciones entre individuos.

    8. La regla de interacción puede cambiar

    El resultado anterior no debe convertirse, sin embargo, en una nueva afirmación universal según la cual todo comportamiento colectivo animal sería «topológico». La investigación posterior proporciona una enseñanza todavía más interesante.

    Ling et al. (2019), estudiando grajillas silvestres mediante reconstrucciones tridimensionales, encontraron que la misma especie podía utilizar reglas diferentes según el contexto ecológico.

    Contexto Regla dominante observada Escala aproximada
    Vuelo de tránsito hacia el dormidero Interacción topológica Aproximadamente 7–8 vecinos
    Agregación colectiva frente a un depredador Interacción métrica Aproximadamente 5 metros

    Esto modifica profundamente la interpretación. La regla de interacción no tiene por qué ser una propiedad eterna de la especie. Puede ser una propiedad del régimen dinámico concreto en que se encuentran los individuos.

    Durante un vuelo coordinado de tránsito, mantener relaciones con un número relativamente estable de vecinos puede favorecer el orden colectivo a distintas densidades. En una situación antipredatoria localizada, una regla métrica puede permitir otra organización de las respuestas. La estructura efectiva de interacción cambia con las condiciones materiales del comportamiento.

    Lejos de debilitar la importancia del resultado topológico, esta plasticidad evita convertir una regularidad empírica en dogma. Nos obliga a investigar qué relación es objetivamente dominante en cada proceso.

    9. Una interpretación estructural

    Podemos volver ahora al punto de partida. En teoría de grafos, dos realizaciones geométricas muy distintas pueden poseer la misma estructura de adyacencias. En las bandadas de estorninos estudiadas por STARFLAG, densidades y distancias métricas diferentes podían conservar aproximadamente el mismo rango de interacción. Son resultados pertenecientes a campos distintos y no deben confundirse matemáticamente. Pero ambos permiten formular una misma pregunta filosófica: ¿qué propiedades de un sistema son meramente contingentes a una realización concreta y cuáles organizan efectivamente su comportamiento?

    No sería correcto definir una «distancia topológica» en general como una distancia que permanece invariante ante perturbaciones. La topología matemática no se define de esa forma y, de hecho, los homeomorfismos no preservan necesariamente distancias. Tampoco sería correcto identificar el rango ordinal de vecinos de STARFLAG con la distancia de un grafo.

    Pero sí podemos afirmar algo más preciso y, a mi juicio, más importante: una propiedad relacional puede resultar más estable y explicativamente más profunda que una magnitud métrica particular. Cuando el sistema cambia de densidad y conserva una regla de vecindad, esa regularidad constituye información objetiva sobre su organización.

    · · ·

    Desde una perspectiva materialista, lo esencial no debe determinarse por decreto terminológico. No podemos afirmar de antemano que «lo topológico» sea siempre la esencia y «lo métrico» una mera apariencia. La propia evidencia sobre grajillas muestra que una regla métrica puede convertirse en la relación dinámica relevante bajo determinadas condiciones.

    La esencia, si queremos emplear esa categoría, debe buscarse en el conjunto de relaciones que generan, reproducen y transforman el comportamiento del sistema en condiciones concretas. Una misma forma material puede atravesar diferentes regímenes y, con ellos, cambiar la estructura efectiva de sus interacciones.

    Lo más íntimo y característico de un fenómeno no es aquello que una determinada rama de la matemática denomina «topológico», sino aquello que la investigación demuestra que organiza objetivamente su movimiento, su estabilidad y sus transformaciones.

    El caso de las bandadas resulta particularmente ilustrativo porque muestra cómo esta determinación puede someterse a contraste empírico. La pregunta «¿metros o vecinos?» no se resuelve mediante una preferencia filosófica. Se resuelve reconstruyendo posiciones, comparando densidades, midiendo anisotropías y observando qué variable conserva poder explicativo.

    En esto reside, precisamente, la importancia metodológica del ejemplo. Las matemáticas ofrecen diferentes formas de representar un objeto; la ciencia debe establecer cuál de ellas corresponde, dentro de los límites pertinentes, a las relaciones reales que producen el fenómeno.

    Nota terminológica
    En este artículo, «rango topológico» en comportamiento colectivo designa el orden de vecindad —primero, segundo, tercer vecino, etc.— siguiendo el uso de Ballerini et al. No designa una distancia de grafo ni una métrica de la topología general. Asimismo, el factor \(\gamma(n)\) es la medida de anisotropía definida específicamente para la distribución espacial de los vecinos en la bandada.

    Referencias

    Ballerini, M., Cabibbo, N., Candelier, R., Cavagna, A., Cisbani, E., Giardina, I., Lecomte, V., Orlandi, A., Parisi, G., Procaccini, A., Viale, M., & Zdravkovic, V. (2008). Interaction ruling animal collective behavior depends on topological rather than metric distance: Evidence from a field study. Proceedings of the National Academy of Sciences, 105(4), 1232–1237. https://doi.org/10.1073/pnas.0711437105

    Cavagna, A., Giardina, I., Orlandi, A., Parisi, G., Procaccini, A., Viale, M., & Zdravkovic, V. (2008). The STARFLAG handbook on collective animal behaviour: 1. Empirical methods. Animal Behaviour, 76(1), 217–236.

    Ling, H., Mclvor, G. E., Westley, J., van der Vaart, K., Vaughan, R. T., Thornton, A., & Ouellette, N. T. (2019). Behavioural plasticity and the transition to order in jackdaw flocks. Nature Communications, 10, 5174. https://doi.org/10.1038/s41467-019-13281-4

    Wilson, A. (2010). Limited interactions in flocks: relating model simulations to empirical data. Philosophical Transactions of the Royal Society B / related modelling literature on STARFLAG anisotropy and interaction range.

  • MODELO LOGIT O REGRESIÓN LOGÍSTICA

    MODELO LOGIT O REGRESIÓN LOGÍSTICA

    Estadística matemática · Modelos lineales generalizados

    Modelo logit o regresión logística

    Sobre la especificación estadística, la transformación logit y el vínculo entre probabilidades, odds y predictores lineales


    Como señalan Aldrich y Nelson (1984), toda inferencia estadística presupone alguna especificación del fenómeno que se pretende estudiar. No basta, por tanto, con disponer de un modelo matemáticamente elegante ni con poseer un procedimiento computacional capaz de estimarlo. El problema previo es otro: determinar si las propiedades matemáticas del modelo guardan una correspondencia científicamente defendible con las propiedades del objeto real que se investiga.

    Ésta es una cuestión que antecede a la estimación. La teoría estadístico-matemática puede decirnos qué propiedades posee un estimador bajo determinadas condiciones; no puede, por sí sola, garantizar que esas condiciones describan adecuadamente el proceso material, económico, social o natural del cual proceden los datos. Cuando la especificación fracasa, también pueden fracasar las propiedades inferenciales sobre las cuales descansan nuestras conclusiones.

    El modelo logit constituye un buen ejemplo de este problema general. Su utilidad no se deriva simplemente de que sea popular o de que los programas estadísticos permitan estimarlo con facilidad. Se deriva de la relación específica que establece entre una variable de respuesta dicotómica, una probabilidad condicionada y una función matemática capaz de transformar dicha probabilidad en una magnitud que puede ser representada mediante un predictor lineal.

    La simplicidad constituye una buena hipótesis de partida cuando no existe conocimiento que obligue a hacer otra cosa. Pero allí donde la teoría o la evidencia indican una estructura distinta, la simplicidad deja de ser una justificación para imponerla.

    1. El problema del modelo de probabilidad lineal

    Supongamos una variable dicotómica \(Y_i\), que puede tomar únicamente los valores cero y uno. Podemos definir:

    \[ P_i \equiv P(Y_i=1\mid X_i). \]

    La esperanza condicional de una variable de Bernoulli coincide precisamente con su probabilidad de éxito:

    \[ E(Y_i\mid X_i)=P_i. \]

    Una primera posibilidad consiste en representar esa probabilidad mediante una función lineal de las variables explicativas:

    \[ P_i = \beta_0+\beta_1X_{i1}+\cdots+\beta_kX_{ik}. \]

    El problema matemático aparece inmediatamente. Una probabilidad debe satisfacer:

    \[ 0\leq P_i\leq1, \]

    mientras que un predictor lineal como \(\beta_0+\beta_1X_{i1}+\cdots+\beta_kX_{ik}\) no posee, en general, tales límites. Puede producir números menores que cero o mayores que uno. Un modelo lineal de probabilidad puede ser útil en determinados contextos como aproximación y posee algunas ventajas interpretativas, pero esta incompatibilidad entre el rango del predictor lineal y el rango de una probabilidad constituye una razón fundamental para buscar otra especificación.

    No necesitamos abandonar el predictor lineal. Lo que podemos hacer es transformar la probabilidad.

    2. De la probabilidad a los odds y al logit

    Si \(0<P_i<1\), podemos formar el cociente:

    \[ \frac{P_i}{1-P_i}. \]

    Esta cantidad recibe habitualmente el nombre de odds o razón de posibilidades. Compara la probabilidad de que ocurra el acontecimiento con la probabilidad de que no ocurra.

    Por ejemplo, si \(P_i=0.75\):

    \[ \frac{0.75}{1-0.75}=3. \]

    Los odds son, por tanto, de 3 a 1 a favor del acontecimiento. Esta transformación elimina el límite superior de la probabilidad, pero no elimina todas las restricciones:

    \[ \frac{P_i}{1-P_i}\in(0,\infty). \]

    Los odds siguen siendo necesariamente positivos. Para obtener una magnitud capaz de recorrer toda la recta real se aplica el logaritmo natural:

    \[ \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right)\in(-\infty,\infty). \]

    Esta transformación es el logit de la probabilidad:

    \[ \operatorname{logit}(P_i) = \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right). \]

    Ahora sí tenemos una cantidad cuyo dominio de valores es compatible con el de un predictor lineal. Podemos, entonces, especificar:

    \[ \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right) = \beta_0+\beta_1X_{i1}+\cdots+\beta_kX_{ik} \equiv Z_i. \]
    Distinción fundamental

    La probabilidad \(P_i\) pertenece al intervalo \((0,1)\); los odds \(P_i/(1-P_i)\) pertenecen a \((0,\infty)\); y los log-odds o logit pertenecen a toda la recta real \((-\infty,\infty)\). Son tres escalas distintas y no deben confundirse.

    3. La función logística

    Una vez establecida la relación anterior, podemos despejar \(P_i\). Partimos de:

    \[ \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right)=Z_i. \]

    Aplicando la función exponencial:

    \[ \frac{P_i}{1-P_i}=e^{Z_i}. \]

    Mediante manipulación algebraica:

    \[ P_i = \frac{e^{Z_i}}{1+e^{Z_i}} = \frac{1}{1+e^{-Z_i}}. \]

    Hemos llegado a la función logística estándar. La transformación resuelve precisamente el problema que nos interesaba: \(Z_i\) puede adoptar cualquier valor real, pero el resultado de la función siempre se encuentra entre cero y uno.

    01

    Si \(Z_i\rightarrow-\infty\), entonces \(P_i\rightarrow0\).

    02

    Si \(Z_i=0\), entonces \(P_i=0.5\).

    03

    Si \(Z_i\rightarrow+\infty\), entonces \(P_i\rightarrow1\).

    La función es continua, suave y monótonamente creciente. Su forma es la conocida curva sigmoidea o curva en S. La logística estándar posee además simetría rotacional alrededor del punto \((0,1/2)\).

    Una expresión más general de la función logística es:

    \[ f(x) = \frac{L}{1+e^{-k(x-x_0)}}, \]

    donde \(L\) determina el límite superior, \(k\) regula la rapidez del crecimiento y \(x_0\) determina la posición del punto medio. La función logística estándar empleada habitualmente para transformar un predictor lineal en una probabilidad corresponde a:

    \[ L=1,\qquad k=1,\qquad x_0=0. \]

    Conviene distinguir, además, la función logística utilizada aquí como inversa de la función enlace de la distribución logística. Ambos objetos están relacionados, pero no son sinónimos.

    4. ¿Por qué una función logística?

    Haber encontrado una función matemáticamente conveniente no resuelve por sí solo el problema de la especificación. Como observan Aldrich y Nelson (1984), existen muchas funciones capaces de transformar un predictor no restringido en una probabilidad. La logística no constituye la única posibilidad.

    Entre los modelos alternativos más conocidos se encuentra el probit, que utiliza como inversa del enlace la función de distribución acumulada normal estándar. También existe, entre otros, el enlace complementary log-log. Cada elección impone una estructura matemática diferente a la relación entre el predictor y la probabilidad.

    Modelo Función enlace Rasgo principal
    Logit \(\log[p/(1-p)]\) Interpretación natural mediante odds y odds ratios.
    Probit \(\Phi^{-1}(p)\) Utiliza la distribución normal acumulada.
    Complementary log-log \(\log[-\log(1-p)]\) Introduce una respuesta asimétrica respecto de la probabilidad.

    Logit y probit suelen producir resultados empíricos muy semejantes en una gran cantidad de aplicaciones, especialmente en la zona central de sus respectivas curvas. Esto no significa que sean matemáticamente idénticos ni que la elección pueda hacerse siempre de manera indiferente. El criterio correcto sigue siendo sustantivo y estadístico: qué estructura resulta justificable para el fenómeno, qué propiedades inferenciales necesitamos y qué aspectos de la respuesta interesa representar.

    La existencia de un modelo estadístico disponible no constituye una prueba de que ese modelo corresponda al objeto. Elegir una función enlace es también formular una hipótesis acerca de la forma matemática de la relación estudiada.

    5. El modelo estadístico

    Hasta este punto hemos examinado principalmente la geometría de la transformación. Pero una regresión logística no consiste únicamente en dibujar una curva en S. Es un modelo probabilístico.

    Cuando cada observación representa un resultado individual dicotómico, la formulación natural es:

    \[ Y_i\mid X_i \sim \operatorname{Bernoulli}(P_i), \]

    con:

    \[ P_i = \frac{1} {1+\exp[-(\beta_0+\beta_1X_{i1}+\cdots+\beta_kX_{ik})]}. \]

    Si, en cambio, las observaciones están agrupadas y registramos \(Y_i\) éxitos dentro de \(n_i\) ensayos, podemos escribir:

    \[ Y_i\mid X_i \sim \operatorname{Binomial}(n_i,P_i). \]

    Esta distinción es importante. No resulta preciso afirmar simplemente que «el conjunto de datos sigue una distribución binomial». La distribución probabilística se especifica para la variable de respuesta condicionada a las covariables y depende de la estructura de observación de los datos.

    En el lenguaje de los modelos lineales generalizados, la regresión logística combina tres elementos:

    I

    Componente aleatorio: una respuesta Bernoulli o binomial.

    II

    Componente sistemático: el predictor lineal \(X_i\beta\).

    III

    Función enlace: \(g(P_i)=\log[P_i/(1-P_i)]\).

    La función logística \(g^{-1}(Z)=1/(1+e^{-Z})\) es, por tanto, la inversa de ese enlace.

    6. Estimación mediante máxima verosimilitud

    Los coeficientes de una regresión logística no se obtienen habitualmente minimizando la suma de cuadrados de los residuos como en la regresión lineal ordinaria. Se estiman mediante máxima verosimilitud.

    Para observaciones Bernoulli independientes condicionadas a las covariables, la contribución de cada observación a la verosimilitud puede escribirse como:

    \[ P_i^{Y_i}(1-P_i)^{1-Y_i}. \]

    Para \(n\) observaciones:

    \[ L(\beta) = \prod_{i=1}^{n} P_i^{Y_i}(1-P_i)^{1-Y_i}. \]

    El procedimiento busca los valores de los parámetros \(\beta\) que hacen más verosímiles los resultados efectivamente observados bajo el modelo especificado. En la práctica se maximiza normalmente el logaritmo de la verosimilitud:

    \[ \ell(\beta) = \sum_{i=1}^{n} \left[ Y_i\log(P_i) +(1-Y_i)\log(1-P_i) \right]. \]

    No existe en general una fórmula cerrada equivalente a la de mínimos cuadrados ordinarios para obtener los coeficientes. La solución se obtiene mediante procedimientos numéricos iterativos.

    7. Cómo interpretar los coeficientes

    Éste es uno de los puntos que más confusión provoca cuando se pasa de la regresión lineal a la logística. Si:

    \[ \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right) = \beta_0+\beta_1X_{i1}+\cdots+\beta_kX_{ik}, \]

    entonces \(\beta_j\) no representa directamente el cambio en la probabilidad producido por una unidad adicional de \(X_j\). Representa el cambio en los log-odds, manteniendo constantes las demás variables del predictor.

    Al exponenciar el coeficiente obtenemos una interpretación más intuitiva:

    \[ e^{\beta_j}. \]

    Éste es el factor por el cual se multiplican los odds cuando \(X_j\) aumenta en una unidad, ceteris paribus.

    Ejemplo

    Si \(\beta_j=0.5\), entonces:

    \[ e^{0.5}\approx1.65. \]

    Una unidad adicional de \(X_j\) multiplica los odds por aproximadamente 1.65, es decir, los incrementa aproximadamente en un 65 %, manteniendo constantes las demás variables. Esto no significa que la probabilidad aumente 0.5 ni 50 puntos porcentuales.

    El efecto sobre la probabilidad no es constante

    La razón es que la relación entre \(Z_i=X_i\beta\) y \(P_i\) es no lineal. Para una variable continua \(X_j\), y en la especificación aditiva simple, el efecto marginal es:

    \[ \frac{\partial P_i}{\partial X_{ij}} = \beta_jP_i(1-P_i). \]

    Por tanto, un mismo coeficiente \(\beta_j\) puede corresponder a cambios diferentes en la probabilidad dependiendo del punto de la curva en que se encuentre cada observación. La respuesta es más sensible en la región central de la función logística y menos sensible cerca de sus extremos.

    Ésta no es una dificultad accidental del modelo. Es una consecuencia directa de la estructura matemática que hemos decidido utilizar.

    8. Evaluación y diagnóstico

    Estimar un conjunto de coeficientes no termina el problema. Hay que preguntarse si el modelo describe suficientemente bien la información que se pretende explicar y, sobre todo, si las inferencias que deseamos extraer de él son defendibles.

    Razón de verosimilitudes

    Una comparación clásica consiste en enfrentar el modelo que contiene las variables explicativas con otro que contiene únicamente la constante. El estadístico de razón de verosimilitudes puede escribirse como:

    \[ LR = 2\left[ \ell(\widehat{\beta}_{\text{modelo}}) – \ell(\widehat{\beta}_{\text{restringido}}) \right], \]

    y, bajo condiciones regulares, posee aproximadamente una distribución chi-cuadrado con grados de libertad correspondientes al número de restricciones contrastadas.

    Este contraste puede indicarnos si el conjunto de predictores mejora el ajuste respecto de un modelo más restringido. No debe confundirse, sin embargo, con una evaluación completa de la utilidad científica del modelo.

    La significancia no basta

    Dependiendo del objetivo de la investigación conviene examinar también aspectos como:

    • la calibración de las probabilidades estimadas;
    • la capacidad de discriminación entre resultados;
    • la deviance y los residuos apropiados para modelos lineales generalizados;
    • la estabilidad de los coeficientes;
    • la presencia de observaciones influyentes;
    • el desempeño fuera de muestra cuando el objetivo es predictivo;
    • y, sobre todo, la adecuación de la forma funcional y de los supuestos al problema científico.

    9. La especificación vuelve al centro

    Llegamos así nuevamente al problema con el cual comenzamos. La regresión logística resuelve elegantemente una dificultad matemática: permite relacionar un predictor no restringido con una probabilidad necesariamente comprendida entre cero y uno. Pero esta virtud matemática no convierte al logit en una elección automática para todo fenómeno dicotómico.

    Su utilización presupone una determinada estructura. Entre otras cosas, conviene estudiar si el predictor lineal es una representación adecuada de los log-odds, si la dependencia entre observaciones ha sido correctamente modelada, si existen interacciones o no linealidades relevantes y si aparece separación completa o cuasicompleta, circunstancia capaz de producir estimaciones de máxima verosimilitud problemáticas o no finitas.

    Algunas preguntas previas a la inferencia
    • ¿Existe una justificación científica para las variables incluidas y la forma en que entran en el predictor?
    • ¿La relación aproximadamente lineal que se supone corresponde a los log-odds, o hacen falta transformaciones, términos no lineales o interacciones?
    • ¿La estructura de dependencia de las observaciones está representada adecuadamente?
    • ¿Hay suficiente información en los datos para identificar los parámetros?
    • ¿El objetivo es explicativo, predictivo, descriptivo o causal?

    La última pregunta merece especial atención. Una asociación obtenida mediante regresión logística no adquiere carácter causal por haber sido expresada mediante coeficientes, probabilidades u odds ratios. La causalidad exige supuestos y un diseño capaces de justificar esa interpretación.

    Del mismo modo, un modelo puede ser una aproximación útil aun sin constituir una descripción literalmente exacta del proceso generador de los datos. El problema científico consiste entonces en determinar qué propiedades de la aproximación son suficientemente robustas para el propósito inferencial concreto.

    · · ·

    La enseñanza más general no se limita, por tanto, a la regresión logística. Un modelo estadístico es un instrumento matemático que contiene una estructura específica: un espacio de resultados posibles, una distribución probabilística, una forma funcional, parámetros y supuestos acerca de las relaciones entre las magnitudes. Aplicarlo significa afirmar —explícita o implícitamente— que esas propiedades guardan alguna correspondencia relevante con el fenómeno estudiado.

    Desde este punto de vista, el problema de la especificación posee un contenido genuinamente gnoseológico. La matemática no es una decoración colocada posteriormente sobre los datos. Tampoco los datos, por sí solos, determinan qué modelo debe emplearse. Entre el objeto real y la expresión matemática existe una mediación teórica que debe ser examinada, criticada y contrastada.

    El logit constituye una solución particularmente elegante porque transforma una probabilidad restringida en una magnitud sin restricciones y permite recuperar posteriormente una probabilidad válida mediante la función logística:

    \[ \boxed{ \log\left(\frac{P_i}{1-P_i}\right)=X_i\beta \quad\Longleftrightarrow\quad P_i=\frac{1}{1+e^{-X_i\beta}} }. \]

    Pero la elegancia de la transformación no sustituye a la investigación del objeto. Precisamente porque el modelo posee propiedades matemáticas determinadas, debemos preguntarnos cuándo esas propiedades son pertinentes. Allí se encuentra el punto de contacto entre estadística, matemática y conocimiento científico.

    Nota terminológica
    En este texto se utiliza logit para designar la función enlace \(\log[p/(1-p)]\) y función logística para su inversa \(1/(1+e^{-z})\). En aplicaciones con respuestas binarias individuales se emplea una distribución Bernoulli condicionada a las covariables; con conteos agrupados de éxitos puede emplearse una distribución binomial.

    Referencias

    Aldrich, J. H., & Nelson, F. D. (1984). Linear Probability, Logit, and Probit Models. Beverly Hills: Sage University Papers Series, Quantitative Applications in the Social Sciences.

    Liao, T. F. (1994). Interpreting Probability Models: Logit, Probit, and Other Generalized Linear Models. Sage University Papers Series, Quantitative Applications in the Social Sciences.

    McCullagh, P., & Nelder, J. A. (1989). Generalized Linear Models (2nd ed.). London: Chapman & Hall.

  • ANÁLISIS DE LA METODOLOGÍA APLICADA POR LOS INSTITUTOS NACIONALES DE ESTADÍSTICA Y CENSOS EN LA CLASIFICACIÓN CUALITATIVA DEL NIVEL DE INGRESO

    ECONOMÍA POLÍTICA · ESTADÍSTICA · GNOSOLOGÍA

    ANÁLISIS DE LA METODOLOGÍA APLICADA POR LOS INSTITUTOS NACIONALES DE ESTADÍSTICA Y CENSOS EN LA CLASIFICACIÓN CUALITATIVA DEL NIVEL DE INGRESO

    · · ·

    Esta investigación ha sido elaborada en el contexto de definir la gnoseología y la metodología idónea para la construcción de una encuesta analítica capaz de estudiar la afectación económica de distintos subgrupos de la población según su nivel de ingreso. Sin embargo, el problema conduce necesariamente a una cuestión más general: qué significa medir pobreza, qué realidad objetiva pretende captar esa medición y qué concepción de la reproducción material de la vida queda incorporada —de manera consciente o inconsciente— en el instrumento estadístico.

    I. INTRODUCCIÓN

    Esta investigación ha sido elaborada en el contexto de definir la gnoseología y la metodología idónea para la construcción de una encuesta analítica, i.e., según lo planteado por Cochran (1991, pág. 23), una encuesta en la que se hacen comparaciones entre varios subgrupos de una población con la finalidad de averiguar si existen ciertas diferencias entre ellos y formular o verificar hipótesis sobre sus causas. Específicamente, el problema de aplicación que sirve como punto de partida consiste en determinar la afectación económica ocasionada por la crisis económica asociada a la pandemia del COVID-19 según alguna clasificación cualitativa del nivel de ingreso.

    La necesidad de esta idoneidad emana del hecho de que sólo mediante una adecuada correspondencia entre objeto, concepto, instrumento y método es posible captar datos con la calidad suficiente para optimizar la toma de decisiones en materia de política monetaria, fiscal y social en general desde una determinada lógica y una determinada ética, así como también el proceso de ejecución de tales decisiones. La calidad de un dato no depende únicamente de que el valor registrado sea aritméticamente correcto: depende también de que la categoría mediante la cual el objeto fue clasificado conserve una relación suficientemente adecuada con el fenómeno real que se pretende conocer.

    Esta última consideración conduce a la tesis general que atraviesa toda la investigación. La pobreza es una condición material objetiva, pero su transformación en una variable estadística exige operaciones conceptuales previas: determinar la unidad de análisis, decidir qué recursos cuentan, establecer qué necesidades se consideran indispensables, definir cómo se comparan hogares de diferente tamaño y composición, seleccionar un umbral y determinar qué ocurre con quienes se encuentran muy cerca o muy lejos de él. El número resultante puede ser exacto respecto de la regla de cálculo y, simultáneamente, la regla puede ser insuficiente respecto del objeto.

    Por ello, el análisis que sigue no constituye solamente una crítica a la metodología aplicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica (INEC). El INEC es el objeto inmediato y concreto de la investigación, pero el objeto gnoseológico es más amplio: la reducción administrativa de una categoría histórico-social —la capacidad efectiva de reproducir una vida materialmente adecuada en una sociedad determinada— a un umbral monetario escalar que, una vez institucionalizado, puede adquirir la apariencia de un hecho natural.

    Esto no significa que un umbral sea inútil. Significa algo distinto: que ningún umbral debe confundirse con la totalidad del objeto medido, y que el criterio que lo determina debe someterse a crítica empírica, matemática, histórica, metodológica y ética. Es precisamente ese examen el que se realizará a continuación.

    · · ·

    II. CONCEPTOS FUNDAMENTALES

    II.I. Cesta de consumo o canasta básica total

    Usualmente los institutos nacionales de estadística y censos construyen líneas de pobreza mediante una cesta de consumo que representa cierto nivel de necesidades. Para el caso costarricense, el INEC establece que la pobreza ocurre cuando los ingresos son menores que el costo de una canasta de bienes y servicios requerida para mantener un nivel mínimo de subsistencia (Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica, 2010, pág. 19).

    La construcción mediante una canasta no es, en sí misma, un procedimiento excepcional. Lo relevante es qué contiene la canasta, cómo se valoriza, qué unidad de bienestar representa y qué concepción de vida material se encuentra implícita en ella. Incluso en países industrializados coexisten medidas distintas. Aldridge (2017), al describir el caso canadiense, distingue entre el Low Income Cut-Off (LICO), la Low Income Measure (LIM) y la Market Basket Measure (MBM): la primera identifica ingresos que obligan a dedicar una proporción muy superior a la media a necesidades básicas; la segunda establece un umbral relativo respecto de lo típico en la sociedad; la tercera vincula el umbral con el costo de una cesta específica de bienes y servicios que pretende representar un nivel de vida básico y modesto. Cada una ilumina una dimensión distinta y su lectura conjunta puede resultar más informativa que la absolutización de una sola.

    Los matices derivados del nivel de desarrollo social y productivo son igualmente fundamentales. No es idéntico ser pobre en Canadá, Suiza, Noruega o Alemania que ser pobre en Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala o Haití. Esto no significa que la pobreza de los países industrializados sea ficticia; significa que el contenido material de la privación y el estándar social contra el cual se experimenta varían históricamente y entre sociedades. El testimonio de personas pobres en Suiza recogido por Jaccard (2013), por ejemplo, muestra privaciones reales —alimentación de baja calidad, vivienda estrecha, imposibilidad de ocio, vacaciones o consumo cultural— aun en un país cuyo ingreso monetario mínimo comparable es muy superior al de numerosos países no industrializados.

    Por tanto, la pobreza no puede definirse adecuadamente mediante la mera transposición espacial o temporal de una cantidad monetaria. El estándar de reproducción social está condicionado por precios, instituciones, infraestructura, necesidades socialmente constituidas, desarrollo de las fuerzas productivas y formas concretas de acceso a bienes y servicios.

    II.II. Pobreza extrema

    Para Costa Rica, la línea de pobreza extrema o línea de indigencia se estima tomando como referencia el costo de la canasta básica alimentaria (CBA). Una persona u hogar se clasifica dentro de esta condición cuando sus recursos no alcanzan siquiera para adquirir el componente alimentario definido institucionalmente como mínimo (Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica, 2010, pág. 19).

    Esta definición posee una utilidad descriptiva inmediata, pero contiene ya una decisión normativa y material: qué dieta representa una alimentación mínimamente adecuada. Como se verá posteriormente, ésta no es una pregunta puramente contable; involucra salud, nutrición, hábitos, disponibilidad de alimentos, actividad física, composición demográfica y las transformaciones históricas del ambiente alimentario.

    II.III. Pobreza

    La pobreza monetaria, definida mediante línea de pobreza, se estima comparando el ingreso disponible para la unidad de análisis con el valor de una canasta básica total. El procedimiento genera una frontera:

    \[ y_i < z \Rightarrow i \in \mathcal{P}, \]

    donde \(y_i\) representa el ingreso o recurso pertinente de la unidad \(i\), \(z\) la línea de pobreza y \(\mathcal{P}\) el conjunto de unidades clasificadas como pobres.

    La utilidad operacional de esta regla es evidente, pero también su discontinuidad: una diferencia arbitrariamente pequeña alrededor de \(z\) cambia la categoría de la observación sin que necesariamente exista una modificación materialmente significativa de su vida. Por esa razón, el recuento de personas que cruzan el umbral no debe confundirse con una descripción suficiente de la intensidad, profundidad, severidad o estabilidad de la pobreza.

    II.IV. Ingreso

    El ingreso de los hogares comprende sueldos, salarios, ganancias, pagos de intereses, rentas, transferencias y otras formas de ingreso recibidas durante un período determinado (Case, Fair & Oster, 2012, pág. 54). Para utilizarlo como medida de bienestar deben precisarse, además, cuestiones que no son triviales: si se emplea ingreso bruto o disponible, si se incluyen transferencias sociales, si se imputa el alquiler de la vivienda propia, cómo se tratan ingresos negativos o irregulares, qué período de referencia se adopta y cómo se ajusta el ingreso por tamaño y composición del hogar.

    En mediciones relativas comparables internacionalmente, una práctica frecuente consiste en trabajar con ingreso disponible equivalizado. La equivalización no es un ornamento estadístico: reconoce que dos hogares con el mismo ingreso nominal pero distinta composición no poseen necesariamente igual capacidad material de consumo, y que existen economías de escala dentro del hogar.

    II.V. Interpolación y extrapolación

    Como señalan Burden y Faires (2010, págs. 105-117), la interpolación pertenece a la familia de métodos numéricos que permiten estimar valores de una función en puntos comprendidos dentro del dominio cubierto por las observaciones disponibles. Si se conocen observaciones en \(x_1, x_2,\ldots,x_n\), la estimación de un valor entre dos puntos observados constituye interpolación. Cuando se estima fuera del intervalo observado, en cambio, se realiza extrapolación.

    En el ejemplo clásico de una serie censal estadounidense con observaciones hasta 2010, estimar la población correspondiente a 1975 constituye interpolar, puesto que 1975 se encuentra entre observaciones disponibles; estimar 2020 constituye extrapolar, puesto que el año se encuentra fuera del intervalo observado. La distinción es importante porque la segunda operación exige supuestos adicionales respecto de la persistencia de la estructura inferida más allá de los datos.

    Tabla y gráfico utilizados para ilustrar la interpolación numérica. Fuente: Burden & Faires (2010, pág. 105).
    Figura 1Tabla y gráfico utilizados para ilustrar la interpolación numérica. Fuente: Burden & Faires (2010, pág. 105).

    II.VI. Curva de Lorenz

    Sea \(\mathbf{x}=(x_1,x_2,\ldots,x_n)\) un vector de ingresos no negativos y sean

    \[ x_{(1)}\leq x_{(2)}\leq\cdots\leq x_{(n)} \]

    los ingresos ordenados de menor a mayor. Para \(k=0,1,\ldots,n\), la curva de Lorenz empírica se define en los puntos \(p=k/n\) mediante

    \[ L\!\left(\frac{k}{n}\right) = \frac{\sum_{i=1}^{k}x_{(i)}}{\sum_{i=1}^{n}x_{(i)}}, \]

    con \(L(0)=0\) y \(L(1)=1\), interpolando linealmente entre esos puntos. Los primeros \(k\) hogares son los de menor ingreso por ordenamiento, no los hogares definidos como pobres mediante una línea de pobreza. La curva de Lorenz, por tanto, no depende de fijar previamente \(z\).

    En forma continua, si \(F\) es la función de distribución del ingreso, \(F^{-1}\) su función cuantil y \(\mu>0\) el ingreso medio, puede escribirse

    \[ L(p)=\frac{1}{\mu}\int_0^p F^{-1}(u)\,du,\qquad 0\leq p\leq1. \]

    Desde la perspectiva económica, \(L(p)\) expresa la proporción acumulada del ingreso total apropiada por la proporción \(p\) de la población situada en la parte inferior de la distribución. La diagonal \(L(p)=p\) representa igualdad perfecta. Cuanto más se separa la curva de esa diagonal, mayor es la concentración distributiva en el sentido captado por esta representación.

    Representación geométrica de la curva de Lorenz y la línea de igualdad perfecta.
    Figura 2Representación geométrica de la curva de Lorenz y la línea de igualdad perfecta.
    Comparación de curvas de Lorenz para distribuciones con distinto grado de concentración.
    Figura 3Comparación de curvas de Lorenz para distribuciones con distinto grado de concentración.

    Conviene evitar dos identificaciones erróneas. Primero, una curva de Lorenz no es un gráfico P–P: no contrasta dos funciones de distribución acumulada para evaluar ajuste probabilístico. Segundo, desigualdad distributiva y asimetría estadística no son sinónimos. Una distribución puede presentar determinada asimetría sin que esa propiedad agote la noción económica de desigualdad; la curva de Lorenz responde a una pregunta distributiva específica sobre participaciones acumuladas.

    II.VII. Coeficiente de Gini

    El coeficiente de Gini es un estadístico sumario asociado a la curva de Lorenz. Desde la perspectiva económica, describe el grado de desigualdad distributiva de una variable no negativa —habitualmente ingreso o consumo— dentro de una población durante un período determinado.

    Geométricamente, si el área entre la diagonal de igualdad perfecta y la curva de Lorenz es \(A\), y el área total bajo la diagonal es \(1/2\), entonces

    \[ G=\frac{A}{1/2}=2A. \]

    Equivalentemente,

    \[ \boxed{G=1-2\int_0^1L(p)\,dp}. \]

    Para ingresos ordenados no negativos, una expresión muestral habitual es

    \[ G= \frac{2\sum_{i=1}^{n} i\,x_{(i)}}{n\sum_{i=1}^{n}x_{(i)}} – \frac{n+1}{n}. \]

    El coeficiente resume información distributiva, pero no identifica por sí solo dónde se producen los cambios de la distribución. Dos distribuciones con el mismo Gini pueden diferir sustancialmente en la situación de los estratos inferiores, medios o superiores. Por esa razón, debe interpretarse conjuntamente con la propia curva de Lorenz, participaciones por cuantiles y medidas específicas de pobreza.

    Ejemplos de distribuciones y expresiones del coeficiente de Gini utilizadas como referencia documental.
    Figura 4Ejemplos de distribuciones y expresiones del coeficiente de Gini utilizadas como referencia documental.

    II.VIII. Gnoseología

    La gnoseología es la sección de la filosofía que estudia la interrelación entre sujeto y objeto en el proceso de la actividad cognoscitiva, la relación del saber con la realidad, las posibilidades humanas de conocer el mundo y los criterios de autenticidad y veracidad del conocimiento. Toda teoría del conocimiento parte, explícita o implícitamente, de una respuesta determinada respecto de la relación entre conciencia y materia.

    Desde la dialéctica materialista, el conocimiento no se concibe como una colección de formas lógicas autosuficientes ni como una copia pasiva de datos sensoriales, sino como un proceso histórico de aproximación a la realidad objetiva mediado por la práctica. Las leyes y categorías del pensamiento adquieren valor cognoscitivo en la medida en que permiten reproducir de manera progresivamente adecuada las relaciones del objeto y son contrastadas, directa o indirectamente, en la actividad material.

    Esto tiene consecuencias inmediatas para las ciencias especiales. El perfeccionamiento de métodos matemáticos, computacionales y estadísticos no elimina la problemática filosófica de la teoría del conocimiento; por el contrario, la vuelve más específica. La selección de variables, el significado de una probabilidad, la decisión sobre qué constituye evidencia, la relación entre modelo y objeto y la interpretación de un estimador contienen problemas que no se resuelven únicamente mediante manipulación formal.

    Existen numerosos ejemplos. La interpretación probabilística de la función de onda asociada a Max Born muestra que un formalismo matemático requiere una interpretación acerca de la relación entre sus símbolos y el fenómeno físico. En estadística, Efron (1978) subrayó que controversias entre escuelas frecuentistas, bayesianas y fisherianas involucran respuestas diferentes acerca de qué promedios y qué estructuras inferenciales son pertinentes. Feller (1968, págs. 1-3), al tratar la probabilidad, insistía igualmente en distinguir y relacionar el contenido lógico-formal, el trasfondo intuitivo y las aplicaciones. La lección general no consiste en oponer rigor a intuición: consiste en comprender que el conocimiento científico robusto exige la interacción de ambos con la práctica.

    II.IX. Método

    Del griego méthodos, literalmente “camino hacia algo”, el método es, en su sentido más general, una manera ordenada de alcanzar un objetivo. Como medio de cognición, es la forma mediante la cual el pensamiento reproduce el objeto estudiado y organiza las operaciones necesarias para investigarlo. Un método es apropiado en la medida en que corresponde a las propiedades y relaciones del objeto.

    Las ciencias concretas desarrollan métodos especiales porque estudian objetos específicos. En las ciencias formales y computacionales, el término puede adquirir además un sentido operativo: procedimiento detallado, algoritmo o conjunto de reglas que especifica cómo ejecutar una operación. Esta acepción no contradice la anterior; simplemente expresa un nivel particular de concreción metodológica.

    II.X. Medición

    La medición es un proceso cognoscitivo mediante el cual determinadas propiedades de los objetos se expresan cuantitativamente por comparación con un patrón o mediante una regla operacional definida. La medición eleva el grado de precisión del conocimiento, pero no convierte por sí misma en adecuado el concepto medido. Si la correspondencia entre indicador y objeto está mal especificada, una medición numéricamente exacta puede reproducir con gran precisión una representación conceptualmente insuficiente.

    Esta consideración es especialmente importante en ciencias sociales. Medir longitud exige seleccionar unidad y procedimiento; medir pobreza exige, además, construir teóricamente el contenido de la privación. La operación cuantitativa comienza después de una serie de decisiones cualitativas.

    II.XI. Instrumento

    Un instrumento es un medio de conocimiento utilizado para observar, registrar, discriminar o transformar información sobre un objeto. En el conocimiento científico moderno, el instrumento media entre investigador y realidad. Esa mediación puede ampliar la capacidad cognoscitiva, pero nunca es neutral en el sentido de carecer de estructura: todo instrumento selecciona, clasifica, excluye, transforma y registra conforme a una arquitectura determinada.

    Una encuesta es, en ese sentido, un instrumento científico. También lo es la clasificación que convierte respuestas heterogéneas en categorías. La pregunta central, por tanto, no es si debemos utilizar instrumentos —inevitablemente debemos hacerlo—, sino si la lógica interna del instrumento reproduce de forma suficientemente adecuada el objeto que pretende medir.

    · · ·

    III. ANÁLISIS GNOSEOLÓGICO Y METODOLÓGICO DE LA DEFINICIÓN DE LÍNEA DE POBREZA

    III.I. El caso del Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica (INEC)

    III.I.I. Definición de la cesta de consumo dada por el INEC

    El documento metodológico del INEC sobre la medición del empleo y la pobreza establece una metodología de línea de pobreza que permanece conceptualmente vinculada con la definición según la cual existe pobreza cuando los ingresos no alcanzan el costo de una canasta de bienes y servicios requerida para mantener un nivel mínimo de subsistencia (Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica, 2010). Las publicaciones de la ENAHO permiten posteriormente observar la aplicación empírica de esta arquitectura mediante líneas diferenciadas para pobreza y pobreza extrema, con distinciones territoriales cuando corresponden.

    Límites de pobreza y pobreza extrema publicados por el INEC para el período mostrado en la fuente. Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica (2020).
    Figura 5Límites de pobreza y pobreza extrema publicados por el INEC para el período mostrado en la fuente. Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica (2020).

    La crítica desarrollada aquí no parte de afirmar que tales cifras sean falsas. Si el INEC aplica correctamente la regla que él mismo ha definido, el resultado puede ser estadísticamente correcto respecto de esa regla. El problema se sitúa en un nivel anterior y, simultáneamente, más profundo: si la regla captura adecuadamente aquello que socialmente se pretende llamar pobreza y si la cesta que la sostiene representa una reproducción material mínimamente digna conforme al desarrollo histórico de la sociedad costarricense.

    Esta diferencia entre exactitud interna y adecuación externa es cardinal. Una regla puede ser reproducible, transparente y matemáticamente consistente, pero corresponder insuficientemente al objeto. La crítica, por consiguiente, no necesita negar el dato: necesita interrogar la construcción conceptual de aquello que el dato representa.

    III.I.II. Sobre una cesta de consumo digna

    Uno de los cuadros de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018 (ENIGH) resume el gasto mensual promedio por hogar y su distribución porcentual por grupos de gasto (Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica, 2019). Las principales magnitudes son las siguientes:

    Grupo de gasto Total (millones de colones) Promedio mensual por hogar (colones) Distribución porcentual
    Gasto total 1 536 845 998 792 100,0
    Gasto corriente sin valor locativo 1 079 090 701 298 70,2
    Gasto de consumo 891 138 579 148 57,9
    Alimentos y bebidas no alcohólicas 212 491 138 098 13,8
    Bebidas alcohólicas, tabaco y estupefacientes 4 883 3 173 0,3
    Prendas de vestir y calzado 40 461 26 296 2,6
    Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles 107 271 69 715 7,0
    Muebles y artículos para el hogar y conservación de la vivienda 51 470 33 450 3,3
    Salud 49 514 32 179 3,2
    Transporte 138 784 90 195 9,0
    Comunicaciones 55 498 36 068 3,6
    Recreación y cultura 57 635 37 457 3,8
    Educación 42 737 27 775 2,8
    Restaurantes y hoteles 64 274 41 771 4,2
    Bienes y servicios diversos 66 120 42 971 4,3
    Gasto no de consumo 187 952 122 149 12,3
    Contribuciones sociales 88 500 57 516 5,8
    Impuestos 34 094 22 157 2,2
    Transferencias en dinero 46 943 30 508 3,1
    Transferencias en especie 15 776 10 253 1,0
    Otros gastos de no consumo 2 639 1 715 0,2
    Valor locativo 169 077 109 883 11,0
    Gastos de capital 288 678 187 611 18,8
    Transacciones financieras 230 027 149 494 15,0
    Transacciones no financieras 58 651 38 117 3,8

    Fuente: INEC, ENIGH 2018, cuadros sobre gastos de los hogares. El promedio de miembros por hogar utilizado como referencia en el análisis de la época era cercano a 3,26 personas (Arias Ramírez, 2020, pág. 5).

    El primer hecho que debe subrayarse es que gasto observado y costo normativamente necesario para una vida adecuada no son conceptos idénticos, pero tampoco se desprende de ello que el primero sea irrelevante para estudiar el segundo. El gasto observado contiene información acerca de la estructura efectiva de la reproducción doméstica; al mismo tiempo, está limitado por el ingreso y, por consiguiente, una familia pobre puede gastar poco precisamente porque no puede satisfacer necesidades que siguen existiendo objetivamente. Por eso ninguna lectura sensata debe convertir el gasto promedio observado en una “canasta digna” por simple identidad.

    A partir de esta distinción es posible valorar correctamente una segunda familia de evidencias: fuentes de costo de vida como Expatistan, preciosmundi, autocosts, medios de comunicación y estimaciones sectoriales. Estas fuentes poseen metodologías heterogéneas, distintas unidades de observación, coberturas geográficas imperfectas y posibles sesgos de selección. No constituyen una demostración concluyente de cuál debe ser la línea de pobreza. Pero sería igualmente incorrecto concluir que carecen de valor cognoscitivo. Utilizadas como triangulación exploratoria, permiten preguntar si mediciones construidas por procedimientos independientes convergen direccionalmente hacia una misma sospecha.

    CRITERIO DE LECTURA DE LA EVIDENCIA EXPLORATORIA

    Una fuente imperfecta no se convierte en verdadera porque coincida con otra fuente imperfecta. Pero cuando fuentes heterogéneas, levantadas mediante procedimientos diferentes, apuntan reiteradamente hacia tensiones semejantes entre el umbral administrativo y los costos efectivos de vivienda, alimentación, transporte, salud, comunicaciones y otros componentes, esa concordancia constituye evidencia exploratoria y justifica una investigación confirmatoria mejor diseñada. El paso metodológicamente correcto no es desechar la exploración, sino utilizarla para construir una medición más fuerte: un presupuesto de referencia explícito, con cantidades, calidades, precios y reglas documentadas.

    Alimentación, vivienda, transporte y otros costos: triangulación exploratoria

    Expatistan reportaba para San José precios de alimentos, alquileres, servicios, ropa, transporte, cuidado personal y actividades de entretenimiento que, tomados en conjunto, mostraban una estructura de costos difícil de conciliar intuitivamente con una noción extremadamente austera de subsistencia. No se trata de convertir su base colaborativa en una estadística oficial, sino de observar la materialidad concreta de los rubros que una vida urbana exige.

    Precios de alimentos y bebidas reportados para San José. Fuente documental: Expatistan (2021).
    Figura 6Precios de alimentos y bebidas reportados para San José. Fuente documental: Expatistan (2021).
    Precios de vivienda y servicios reportados para San José. Fuente documental: Expatistan (2021).
    Figura 7Precios de vivienda y servicios reportados para San José. Fuente documental: Expatistan (2021).
    Precios de ropa y transporte reportados para San José. Fuente documental: Expatistan (2021).
    Figura 8Precios de ropa y transporte reportados para San José. Fuente documental: Expatistan (2021).
    Precios de cuidado personal reportados para San José. Fuente documental: Expatistan (2021).
    Figura 9Precios de cuidado personal reportados para San José. Fuente documental: Expatistan (2021).
    Precios de entretenimiento y otros consumos reportados para San José. Fuente documental: Expatistan (2021).
    Figura 10Precios de entretenimiento y otros consumos reportados para San José. Fuente documental: Expatistan (2021).

    En la misma dirección exploratoria, preciosmundi publicaba precios de vivienda, supermercados, vestuario, transporte y servicios para Costa Rica. Nuevamente, la finalidad de presentarlos no es declarar que una base web particular representa “la verdad” del costo de vida, sino contrastar órdenes de magnitud y composición del consumo con otras fuentes.

    Precios de alquiler o compra de vivienda en Costa Rica. Fuente documental: preciosmundi (2021).
    Figura 11Precios de alquiler o compra de vivienda en Costa Rica. Fuente documental: preciosmundi (2021).
    Precios de alimentos y bebidas en supermercados. Fuente documental: preciosmundi (2021).
    Figura 12Precios de alimentos y bebidas en supermercados. Fuente documental: preciosmundi (2021).
    Precios de ropa y calzado. Fuente documental: preciosmundi (2021).
    Figura 13Precios de ropa y calzado. Fuente documental: preciosmundi (2021).
    Precios de transporte. Fuente documental: preciosmundi (2021).
    Figura 14Precios de transporte. Fuente documental: preciosmundi (2021).
    Precios de servicios. Fuente documental: preciosmundi (2021).
    Figura 15Precios de servicios. Fuente documental: preciosmundi (2021).

    El mantenimiento de un vehículo proporciona otro ejemplo. autocosts utilizaba un programa para estimar componentes fijos y variables —depreciación, seguro, inspecciones, impuestos, combustible, mantenimiento, estacionamiento, peajes y otros— y ofrecía una estructura de costos específica para Costa Rica. Que un hogar no posea vehículo no elimina el problema general de movilidad: lo transforma en gastos de transporte público, taxis, tiempo de viaje, acceso territorial al empleo y otras restricciones.

    Estructura estimada de costos de mantenimiento de un automóvil en Costa Rica. Fuente documental: autocosts (2021).
    Figura 16Estructura estimada de costos de mantenimiento de un automóvil en Costa Rica. Fuente documental: autocosts (2021).

    El Programa Estado de la Nación (2018, pág. 227) estimó, por su parte, que los costos asociados al congestionamiento vehicular en la Gran Área Metropolitana ascendían aproximadamente al 3.8% del PIB, que las externalidades negativas del transporte representaban alrededor de USD 3,146 millones anuales y que cerca del 33% de la población se desplazaba en vehículo propio. La importancia de estos datos no reside únicamente en su costo agregado: muestran que el acceso al trabajo, la educación y los servicios se encuentra condicionado por una infraestructura que consume tiempo y recursos de los hogares. Una canasta que trate el transporte como un rubro residual puede subrepresentar una dimensión materialmente decisiva de la reproducción cotidiana. En la misma dirección, Salazar Álvarez (2018), Barría (2019) y otras fuentes periodísticas recogían la percepción y evidencia de un costo de vida elevado; su función aquí es complementaria y exploratoria, no la de sustituir una encuesta estadística.

    La vivienda plantea un problema todavía más evidente. Los informes de FUPROVI sobre déficit habitacional muestran tanto la persistencia de viviendas deficitarias como diferencias entre hogares pobres y no pobres respecto de propiedad, hacinamiento y calidad habitacional. Para 2016 se reportaba que aproximadamente 42% de los hogares pobres carecía de vivienda propia, frente a cerca de 25% entre los no pobres, lo cual equivalía a cerca de 315,000 hogares (Quirós, 2017). A la vez, las condiciones de financiamiento podían convertir el precio de una vivienda de varias decenas de millones de colones en una carga mensual extraordinaria: Cisneros (2020) reportaba como referencia alrededor de ₡7,000 por cada millón financiado, de modo que un financiamiento de ₡65 millones podía aproximarse a una cuota de ₡455,000 mensuales, antes de agregar seguros y gastos administrativos.

    Indicadores del déficit de vivienda según ENAHO 2010-2016. Fuente documental: Fundación Promotora de Vivienda.
    Figura 17Indicadores del déficit de vivienda según ENAHO 2010-2016. Fuente documental: Fundación Promotora de Vivienda.
    Indicadores de vivienda para el período 1984-2011. Fuente documental: Fundación Promotora de Vivienda.
    Figura 18Indicadores de vivienda para el período 1984-2011. Fuente documental: Fundación Promotora de Vivienda.

    La disminución del hacinamiento observada en determinados períodos no implica que el problema desaparezca ni permite inferir, por sí sola, una mejora suficiente de la calidad. La propia FUPROVI relacionó parte de esa reducción con el aumento del número de viviendas ocupadas y con la disminución del tamaño medio de los hogares. La dimensión relevante no es únicamente cuántas personas duermen bajo un mismo techo, sino también la calidad, localización, seguridad, servicios, financiamiento y estabilidad de la vivienda.

    En consecuencia, incluso aceptando que algunas fuentes privadas o periodísticas sean débiles para estimar parámetros nacionales, la convergencia cualitativa de alimentación, vivienda, transporte, servicios y estructura de gasto constituye un indicio suficientemente claro para justificar la pregunta central: ¿el umbral monetario utilizado para clasificar pobreza reproduce adecuadamente los recursos requeridos para una existencia socialmente normal o solamente un mínimo administrativo de supervivencia?

    La respuesta rigurosa a esta pregunta no debe descansar finalmente en Expatistan, preciosmundi ni ningún agregador semejante. Debe construirse mediante un presupuesto de referencia que especifique, para hogares tipo y regiones pertinentes, las cantidades y calidades necesarias de alimentación saludable, vivienda adecuada, energía y agua, movilidad, comunicaciones, vestimenta, salud, educación, cuidado, participación social y una pequeña capacidad de contingencia; después debe valorizar esos componentes mediante precios documentados y actualizarse de manera transparente.

    Alimentación y salud

    Para que una dieta sea nutritiva y saludable no basta con satisfacer un conteo calórico abstracto. Las recomendaciones internacionales de alimentación incluyen diversidad de frutas, hortalizas, legumbres, frutos secos y cereales integrales; un consumo suficiente de frutas y verduras; límites al azúcar libre, las grasas saturadas y trans, y la sal; y una composición compatible con la prevención de enfermedades crónicas.

    Tabla de referencia sobre composición de una dieta balanceada. Fuente documental: i-base.
    Figura 19Tabla de referencia sobre composición de una dieta balanceada. Fuente documental: i-base.
    Continuación de la tabla de referencia sobre dieta y salud. Fuente documental: i-base.
    Figura 20Continuación de la tabla de referencia sobre dieta y salud. Fuente documental: i-base.

    En este punto existe evidencia costarricense particularmente importante. Hidalgo Víquez et al. (2020), desde la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica, analizaron la CBA y propusieron modificaciones orientadas a mejorar simultáneamente su calidad nutricional, composición y costo. Su comparación muestra divergencias concretas entre la canasta vigente y una composición alimentaria más compatible con recomendaciones nutricionales contemporáneas.

    Comparación nutricional asociada al análisis de la CBA costarricense. Fuente: Hidalgo Víquez et al. (2020, pág. 10).
    Figura 21Comparación nutricional asociada al análisis de la CBA costarricense. Fuente: Hidalgo Víquez et al. (2020, pág. 10).
    Comparación por grupos de alimentos asociada a la propuesta nutricional. Fuente: Hidalgo Víquez et al. (2020, pág. 11).
    Figura 22Comparación por grupos de alimentos asociada a la propuesta nutricional. Fuente: Hidalgo Víquez et al. (2020, pág. 11).

    La conclusión de estas investigadoras es inequívoca en lo esencial: la CBA costarricense requiere una revaloración conceptual y estructural que incorpore aspectos nutricionales integrales, puesto que la metodología fue concebida en un contexto epidemiológico, alimentario y de actividad física distinto al actual. La relevancia gnoseológica de esta observación es notable: aun cuando la canasta conserve coherencia aritmética, la transformación histórica del objeto obliga a revisar el instrumento.

    El consumo excesivo de sodio y la ingesta insuficiente de potasio, por ejemplo, se asocian con hipertensión y riesgo cardiovascular; una canasta alimentaria no puede llamarse materialmente adecuada si normaliza sistemáticamente composiciones incompatibles con la protección de la salud. El problema, por tanto, no es simplemente cuánto cuesta “comer algo”, sino cuánto cuesta alimentarse de una manera que permita reproducir salud y capacidad funcional en las condiciones contemporáneas.

    La propuesta nutricional constituye una acción necesaria, aunque todavía insuficiente para la definición general de pobreza. Una CBA nutricionalmente adecuada resuelve el componente alimentario; no resuelve vivienda, energía, movilidad, educación, conectividad, cuidado, participación social ni vulnerabilidad. Esto muestra por qué el concepto de reproducción material no debe comprimirse prematuramente en un solo rubro.

    III.I.III. La lógica económica implícita en la definición del INEC: una lógica históricamente universal

    Indudablemente, a nivel de las ciencias, todo instrumento de medición es específico para una tarea o un conjunto de tareas; ninguno es de aplicación universal y absoluta. Cada instrumento contiene una lógica que se corresponde, en mayor o menor medida y bajo determinadas dimensiones cualitativas, con el subconjunto de la realidad que estudia. Esta correspondencia puede estar bien o mal concebida, y puede ser consciente o inconsciente para quien diseña el instrumento, pero nunca deja de existir.

    Por tanto, los instrumentos diseñados por el INEC y la metodología empleada para clasificar ingresos contienen una determinada lógica económica. Dilucidarla exige una pregunta aparentemente simple: si las estadísticas del INEC no son falsas, ¿cómo puede existir una divergencia tan grande entre una clasificación basada en mínimos administrativos y otros indicios relativos al costo efectivo de reproducir la vida? La respuesta no puede encontrarse únicamente en la aritmética de la canasta; exige estudiar la genealogía del propio concepto de “mínimo”.

    FUNCIÓN DE LA EXPOSICIÓN HISTÓRICA

    La exposición que sigue no constituye una digresión erudita. Su función es genealógica y estructural: determinar cuál es la génesis histórica de la proposición según la cual la fuerza de trabajo debe reproducirse alrededor de ciertos mínimos y qué estructura recurrente permite comprender la persistencia de esa lógica bajo formas sociales diferentes. Sólo así puede fundamentarse que el contenido de una “necesidad básica” no es una constante biológica ahistórica, sino una determinación social que cambia con las fuerzas productivas, la división social del trabajo, las instituciones y las relaciones de producción.

    Ricardo, la “ley de hierro” y el problema de los mínimos

    Según la exposición clásica atribuida a David Ricardo, los salarios de los trabajadores tenderían a mantenerse próximos al nivel de subsistencia. William Baumol (1983) recordó que Marx y Engels rechazaron la transformación de esa observación histórica en una ley férrea universal. La crítica fundamental consiste en que el salario no está determinado por una ley natural que lo obligue mecánicamente a permanecer en un mínimo biológico; intervienen acumulación, productividad, relaciones de fuerza, organización de clase, instituciones, historia y conflicto.

    La parte gnoseológicamente interesante de la intuición ricardiana no es, por tanto, una supuesta ley eterna, sino la observación de una tendencia que efectivamente podía resultar visible en determinadas condiciones históricas. Aquí conviene detenerse en el papel de la intuición.

    Frolov (1984, págs. 233-234) define la intuición, desde una perspectiva materialista, no como facultad mística opuesta a la razón, sino como forma de conocimiento directo mediada por experiencia previa, pensamiento y práctica. Detrás del aparente “súbito” reconocimiento de una relación se encuentran conocimientos acumulados, regularidades percibidas y resultados no siempre plenamente concientizados. La intuición puede abrir el camino de una investigación, pero su resultado debe ser reconstruido, contrastado y sometido a la práctica y al análisis lógico.

    La ciencia perdería una parte esencial de su capacidad creadora si exigiera que toda hipótesis naciera ya demostrada. La abducción, el reconocimiento de patrones, el razonamiento por indicios y preguntas del tipo “¿qué sería extraño observar si esta hipótesis fuese falsa?” son legítimos precisamente porque permiten formular problemas que después pueden investigarse con herramientas más formales. El error comienza cuando se confunde el valor heurístico o justificativo de una inferencia con el grado de demostración pública que efectivamente se ha alcanzado.

    La evolución del salario real en economías capitalistas contemporáneas confirma que no existe una ley universal que lo encadene biológicamente a la subsistencia. Series históricas de salarios muestran incrementos de largo plazo en distintos países industrializados, mientras que Messina y Silva (2019) documentaron para 2002-2015 dinámicas distributivas diferenciadas en América Latina: en América del Sur los salarios reales crecieron a lo largo de la distribución y aumentaron mucho más rápidamente en la parte inferior; en América Central y México también crecieron más en la parte inferior que en la superior, aunque a ritmos más moderados.

    Evolución histórica de salarios reales utilizada como referencia para discutir la inexistencia de una ley biológica universal de salarios. Fuente documental: Foro Económico Mundial (2019).
    Figura 23Evolución histórica de salarios reales utilizada como referencia para discutir la inexistencia de una ley biológica universal de salarios. Fuente documental: Foro Económico Mundial (2019).
    Evolución de salarios por percentiles en América Latina. Fuente documental: Messina & Silva (2019).
    Figura 24Evolución de salarios por percentiles en América Latina. Fuente documental: Messina & Silva (2019).

    Si los salarios no están sujetos a una “ley de hierro” objetiva, entonces aparece una pregunta más interesante: ¿por qué la lógica de los mínimos reaparece con tanta persistencia en instituciones destinadas a definir salario mínimo, subsistencia, canastas mínimas y fronteras administrativas de pobreza? La respuesta requiere ampliar el campo histórico.

    De la reproducción del esclavo a la reproducción del trabajador asalariado

    En los modos de producción esclavistas, el propietario tenía un incentivo material directo a sostener la fuerza de trabajo esclava con los recursos necesarios para que continuara trabajando y pudiera reanudar la jornada siguiente, minimizando simultáneamente el costo de su manutención. Alimentación, alojamiento y vestuario aparecían así como costos de reproducción de una fuerza de trabajo poseída directamente.

    Las relaciones feudales modificaron radicalmente la forma jurídica y social de esa reproducción. El siervo no era idéntico al esclavo; poseía vínculos diferentes con la tierra, la comunidad y el producto, y las relaciones de propiedad se estructuraban mediante formas específicas de dominio. La transición desde el esclavismo romano hacia el feudalismo no fue lineal ni monocausal: involucró crisis del sistema esclavista, transformaciones políticas e ideológicas, colonato, movimientos poblacionales, invasiones, cambios en la organización agraria y la interacción entre sociedades en descomposición y formación.

    La posterior transición del feudalismo al capitalismo fue objeto de uno de los debates historiográficos más importantes del marxismo y de la historia económica, condensado en el debate Dobb–Sweezy y, más tarde, en el debate Brenner. Las discrepancias acerca del peso relativo del comercio, las relaciones agrarias de clase, la demografía, la lucha campesina y la diferenciación regional son sustantivas; sin embargo, el conjunto del debate permite observar un punto estructural decisivo: la génesis del capitalismo implicó transformaciones violentas de las relaciones de propiedad, expropiación de productores directos y creación histórica de mercados de tierra y trabajo.

    CORPUS HISTORIOGRÁFICO DE REFERENCIA

    El debate Dobb–Sweezy incluye, entre otros, a Dobb (1946, 1962), Sweezy y Dobb (1950), Hilton (1952), Takahashi (1952), Dobb y Sweezy (1953), Hilton y Hill (1953), Procacci (1955), Lefebvre (1956), Hobsbawm (1962), Merrington (1975), Hilton (ed., 1978) y Sweezy (1986). El debate Brenner comprende, entre otros, a Brenner (1976, 1977, 1978, 1982), Postan y Hatcher (1978), Croot y Parker (1978), Wunder (1978), Le Roy Ladurie (1978), Bois (1978), Hilton (1978), Cooper (1978), Klíma (1979), Sweezy (1978) y Fine (1978). Las diferencias entre estos autores no se borran aquí; se invocan precisamente porque muestran que la transición debe comprenderse mediante relaciones históricas concretas y no mediante una narración económica unilineal.

    La fuerza de trabajo aparece superpuesta con los medios de producción en el esclavismo, vinculada de otra manera a ellos y a ciertos derechos de uso en el feudalismo, y separada de los medios de producción bajo el capitalismo. El trabajador asalariado moderno no recibe del propietario directamente su techo, comida o vestuario: recibe un salario monetario y debe procurarse por sí mismo las condiciones materiales de su reproducción.

    Esta libertad jurídica representa una transformación histórica real y no debe confundirse con la condición del esclavo o del siervo. Pero también posee una contradicción material: quien carece de medios de producción debe vender su fuerza de trabajo para adquirir en el mercado aquello que necesita para reproducirse. De ahí que la cuestión de qué cantidad del producto social es necesaria para reproducir la fuerza de trabajo no desaparezca con el capitalismo; cambia de forma.

    El punto histórico que interesa a esta investigación es, entonces, el siguiente: existe una continuidad de la pregunta por el costo de reproducción de la fuerza de trabajo, aunque el contenido material y las formas institucionales de esa reproducción cambien radicalmente. El error consiste en convertir ese costo histórico en un mínimo biológico fijo y ahistórico.

    Las necesidades son históricas

    Una canasta puede parecer extraordinariamente “objetiva” porque contiene gramos, kilocalorías, litros, kilovatios, pasajes y colones. Sin embargo, el momento normativo y gnoseológico decisivo ocurre antes de multiplicar cantidades por precios: ocurre cuando se decide qué cosas necesita un ser humano para reproducirse socialmente como miembro normal de una sociedad concreta.

    Un habitante de Costa Rica puede sobrevivir biológicamente sin conexión a internet, teléfono, transporte motorizado, educación formal, determinados niveles de privacidad habitacional, participación cultural o acceso regular a ciertos servicios. Pero puede ser socialmente incapaz de reproducir una existencia normal —trabajar, estudiar, buscar empleo, realizar trámites, cuidar a otros, informarse, participar políticamente y mantener relaciones sociales— si carece de algunos de esos medios.

    Por consiguiente, el estándar social de necesidades cambia con las fuerzas productivas y con las relaciones sociales. Una necesidad no deja de ser material porque tenga génesis histórica. El acceso a internet, por ejemplo, no es una necesidad fisiológica del organismo humano; se convierte en una condición material de reproducción cuando trabajo, educación, banca, administración pública, comunicación y vida social presuponen objetivamente su disponibilidad.

    Éste es el fundamento de la crítica a una metodología de mínimos congelados: la reproducción de la vida no puede medirse como si la sociedad no tuviera historia.

    · · ·

    IV. CONSECUENCIAS ANTI-DEMOCRÁTICAS DE LAS DEFICIENCIAS GNOSEOLÓGICAS Y METODOLÓGICAS RELATIVAS A LA MEDICIÓN DE LA DESIGUALDAD

    La fijación de la línea de pobreza exclusivamente a través de mínimos puede convertirse, fundamentalmente en países no industrializados, en el establecimiento implícito de un nivel de miseria socialmente tolerado: se declara pobre a quien queda por debajo de ese mínimo y no pobre a quien lo supera, aunque la diferencia material entre ambos sea ínfima y aunque el nivel situado inmediatamente encima del umbral continúe siendo incompatible con una reproducción digna de la vida.

    El problema no es semántico. Una clasificación estadística participa en la asignación de subsidios, el diseño de impuestos, la focalización territorial, la estimación del éxito o fracaso de políticas, la comunicación electoral y la construcción de la imagen que una sociedad posee de sí misma. Si la categoría subestima la privación material, las políticas construidas sobre ella pueden estar igualmente subdimensionadas.

    Por ello, recoger datos relativos a la calidad de vida empleando un criterio definido con antelación nunca es una operación socialmente vacía. Si el criterio normaliza como “no pobre” una vida que apenas reproduce la fuerza de trabajo en condiciones precarias, el instrumento contribuye institucionalmente a normalizar esa precariedad. La libertad política es incompleta cuando faltan las condiciones materiales que permiten ejercerla: tiempo, salud, alimentación, vivienda, educación, movilidad, comunicación y seguridad frente a contingencias.

    Las encuestas oficiales son producidas por un aparato social, económico, político y jurídico financiado por la sociedad. Desde una perspectiva humanista y democrática, lo lógico es exigir que dicho aparato genere información capaz de orientar políticas fiscales, monetarias y sociales hacia el desarrollo humano efectivo. Subestimar la pobreza deteriora esa capacidad y abre, además, un margen para que resultados administrativos favorables sean presentados como mejoras sociales aun cuando el cambio material sea pequeño.

    La desigualdad en la financiación del propio Estado hace más aguda esta cuestión. Informes de la Contraloría y datos divulgados por Hacienda —recogidos, entre otros, por Madrigal (2018)— mostraron que numerosas grandes empresas declararon cero utilidades de manera reiterada durante varios años, mientras la carga fiscal ordinaria permanecía distribuida sobre trabajadores, consumidores, pequeñas y medianas empresas y otros contribuyentes. La existencia de evasión, elusión, beneficios fiscales y capacidades desiguales para estructurar obligaciones tributarias significa que la discusión sobre pobreza no puede separarse completamente de la distribución del poder económico.

    IV.I. Inferencia, poder y opacidad institucional

    Aquí es necesario precisar el estándar de conocimiento utilizado en las afirmaciones político-causales. Una cosa es el grado de justificación racional que puede tener un investigador para creer una proposición y otra es el grado de demostrabilidad pública disponible en un momento determinado. La diferencia es particularmente importante cuando el objeto de estudio incluye relaciones de poder, decisiones informales, incentivos institucionales, corrupción, coordinación no documentada o comportamientos cuyos actores tienen capacidad e interés en reducir su trazabilidad.

    La ausencia de un documento puede poseer gran fuerza probatoria cuando el fenómeno investigado, si existiera, debería producir necesariamente una documentación pública exhaustiva. Posee mucha menos fuerza cuando el fenómeno es precisamente de aquellos que generan incentivos para actuar informalmente, ocultar, destruir registros o fragmentar responsabilidades. La epistemología debe adecuarse al objeto: no puede exigirse al estudio de una estructura opaca la misma superficie documental que a un procedimiento administrativo diseñado para dejar actas públicas.

    Esto no transforma, sin embargo, toda sospecha en un hecho. La dificultad para observar el poder no convierte automáticamente una inferencia en demostración. Si se aceptara esa regla, cualquier hipótesis podría blindarse indefinidamente frente a la falsación alegando que la ausencia de evidencia es producto del ocultamiento. El criterio más robusto consiste en mantener separados varios niveles: evidencia directa, evidencia indirecta, inferencia abductiva, coherencia con incentivos y estructura institucional, experiencia histórica y demostración pública disponible.

    La intuición, la abducción, el reconocimiento de patrones, el razonamiento por indicios y la pregunta “¿sería razonable observar esto si la hipótesis fuese falsa?” son recursos científicos legítimos. Sin ellos no se formularían muchas hipótesis. Pero su legitimidad exige una disciplina: deben aumentar o disminuir su plausibilidad según la evidencia, no convertirse en mecanismos para inmunizar una creencia.

    Aplicado al problema presente, las conclusiones políticas no deben fingirse como un corolario mecánico de una fórmula estadística. Son inferencias causales y político-institucionales apoyadas en la estructura de incentivos, los efectos previsibles de las clasificaciones, la historia de la política económica, la distribución efectiva del poder y la evidencia disponible. Así formuladas no pierden fuerza; la ganan, porque se vuelve explícita la cadena que conecta medición, institución y consecuencia.

    IV.II. La discontinuidad administrativa: “cruzar” una línea no es necesariamente salir de la pobreza

    Supóngase un país cuya línea de pobreza se encuentre en USD 225 mensuales y en el que existen cien hogares clasificados como pobres. Supóngase, además, que el gobierno entrega un subsidio de USD 5 mensuales a los cinco hogares que se encuentran más próximos al umbral y que, como consecuencia, éstos pasan de USD 225 o menos a USD 230.

    Si el indicador utilizado es únicamente el recuento de hogares por debajo de la línea, el gobierno puede afirmar que la pobreza cayó 5%. Sin embargo, USD 5 mensuales adicionales pueden no producir modificación material relevante en alimentación, vivienda, salud, educación, transporte o seguridad económica. La operación estadística es correcta dentro de la regla; la interpretación social puede ser engañosa.

    Formalmente, si

    \[ H=\frac{q}{N}, \]

    donde \(q\) es el número de personas u hogares pobres y \(N\) la población, entonces cualquier observación que cruce \(z\) reduce \(H\) con independencia de la distancia que haya recorrido y de la estabilidad de la nueva posición. El indicador es deliberadamente ciego a esa información.

    Por ello es necesario distinguir:

    \[ \boxed{\text{cruce estadístico del umbral} \neq \text{emancipación material de la pobreza}.} \]

    La diferencia no invalida el headcount ratio; delimita lo que puede decir.

    IV.III. El criterio relativo: qué significa realmente el 60% utilizado en Europa

    Un criterio relativo ampliamente utilizado por Eurostat y numerosos países europeos fija el umbral de riesgo de pobreza en el 60% de la mediana nacional del ingreso disponible equivalizado después de transferencias sociales. La guía de UNECE señala que 60% y 50% de la mediana del ingreso disponible equivalizado son fracciones de uso frecuente, con 60% particularmente asociado a Eurostat y muchos países de la Unión Europea (UNECE, 2017, párrs. 225-227; Eurostat, 2025a).

    La expresión puede escribirse como

    \[ z_R=0.60\times \operatorname{Mediana}\!\left(Y_{disp,eq}\right). \]

    No se trata de 60% del ingreso medio bruto. Tampoco se trata de comparar sin ajuste el ingreso nominal de hogares de cualquier tamaño. El ingreso se hace disponible —considerando la arquitectura fiscal y de transferencias pertinente— y se equivaliza para tener en cuenta tamaño y composición del hogar. La mediana se utiliza, además, porque es mucho menos sensible que la media a ingresos extremadamente altos.

    Esta precisión impide calcular legítimamente un umbral equivalente para Costa Rica simplemente tomando 60% del ingreso corriente bruto promedio de la ENIGH. Para aplicar de manera comparable el criterio se necesitan los microdatos adecuados, la definición de ingreso disponible, una escala de equivalencia explícita y el cálculo de la mediana de esa distribución equivalizada. Por tanto, una cifra obtenida como \(0.60\times\bar{Y}\) no debe presentarse como “el criterio UNECE”.

    El criterio relativo tampoco debe confundirse con una definición ontológica completa de pobreza. Eurostat subraya que el indicador expresa bajo ingreso en relación con otros residentes del país y no implica necesariamente, por sí solo, un bajo estándar absoluto de vida. Precisamente por ello resulta útil en combinación con medidas absolutas, privaciones materiales y presupuestos de referencia.

    IV.IV. Pobreza, desigualdad y crecimiento: de la posibilidad matemática a la trayectoria histórica

    Pobreza y desigualdad no son matemáticamente la misma magnitud. El coeficiente de Gini puede cambiar sin que cambie el número de personas debajo de una línea fija, y el headcount puede cambiar sin que el Gini se mueva en igual dirección. Esta separabilidad analítica es verdadera. Pero de ella no se desprende que las trayectorias históricas de ambas magnitudes sean independientes.

    La distinción es fundamental:

    \[ \boxed{\text{posibilidad lógica}\neq\text{regularidad histórica}\neq\text{ley tendencial}.} \]

    Y, de forma equivalente,

    \[ \boxed{\text{espacio matemático de posibilidades}\neq\text{espacio históricamente accesible de trayectorias}.} \]

    Un contraejemplo de juguete y su límite epistemológico

    Considérese una economía imaginaria de cuatro personas con línea de pobreza \(z=2.5\) y distribución

    \[ (1,\;2,\;3,\;4). \]

    El ingreso total es 10, dos personas se encuentran debajo de \(z\), por lo que \(H=0.50\), y el Gini es \(0.25\). Redistribúyase el mismo ingreso total de la siguiente forma:

    \[ (0.1,\;2.6,\;2.7,\;4.6). \]

    Ahora sólo una persona está debajo de \(z\), por lo que el headcount cae a \(H=0.25\), mientras el Gini aumenta aproximadamente a \(0.34\) y el ingreso agregado permanece en 10.

    El ejemplo es matemáticamente válido y cumple una función muy precisa: demuestra que pobreza medida por headcount y desigualdad medida por Gini no son idénticas por definición. Hasta ahí llega su valor.

    Utilizarlo para responder una pregunta histórico-material distinta —si existen sociedades reales que hayan conseguido una salida sustantiva, duradera y categórica de la pobreza mientras la concentración en la parte alta aumenta y no existe crecimiento material— sería un error de categoría. En el segundo vector, una persona es empujada de 1 a 0.1 y dos observaciones apenas cruzan una frontera administrativa. El “éxito” depende justamente de la discontinuidad que se criticó en la sección anterior. Lo que disminuyó con claridad fue \(H\); no se ha demostrado que haya ocurrido una emancipación material general.

    El pensamiento formal es indispensable para delimitar lo que una proposición implica lógicamente. Pero una construcción lógicamente posible no adquiere por ello el mismo peso que una trayectoria históricamente observada. Cuando la proposición sometida a examen es una regularidad del capitalismo real, el árbitro último no es la imaginación de distribuciones posibles sino la experiencia empírica e histórica.

    Qué muestran los casos reales

    La evidencia comparada permite formular el problema con mayor precisión. Existen casos muy claros en los que la pobreza absoluta cae mientras la desigualdad aumenta, pero los ejemplos más conocidos están acompañados por crecimiento económico fuerte.

    En China entre 1990 y 1998, por ejemplo, los ingresos medios de las encuestas crecieron aproximadamente 14% anual, el headcount de pobreza de un dólar diario cayó de 51% a 33% y el Gini aumentó de 34 a 40 (Kraay, 2004). Es un caso inequívoco de

    \[ \text{pobreza}\downarrow,\qquad \text{desigualdad}\uparrow,\qquad \text{crecimiento}\uparrow. \]

    Ghana proporciona otro ejemplo. El Banco Mundial reporta que la pobreza nacional cayó de 52.6% en 1991 a 21.4% en 2012, al tiempo que el Gini de consumo aumentó de 37.5 a 40.8; la reducción de pobreza se produjo durante dos décadas de crecimiento sostenido y transformación estructural (World Bank, 2015).

    En Centroamérica, Corbacho y Davoodi (2002) encontraron que Honduras fue, entre los países con datos comparables de comienzos y finales de la década de 1990, el único caso donde la pobreza disminuyó mientras la desigualdad aumentó. Sin embargo, el propio estudio sitúa el episodio dentro de una década de crecimiento positivo en todos los países centroamericanos considerados. De nuevo, la divergencia entre pobreza y desigualdad no aparece desligada del crecimiento del producto.

    Estos casos sugieren una estructura simple. Si el producto pasa de 100 a 200 y la participación de un estrato inferior cae de 20% a 15%, entonces

    \[ 100(0.20)=20, \]

    mientras

    \[ 200(0.15)=30. \]

    La participación relativa empeora, pero la cantidad absoluta apropiada por el estrato inferior aumenta. El crecimiento crea el margen material que permite esa divergencia. Si el pastel no crece y la parte apropiada arriba aumenta, el espacio para una mejoría sustantiva y persistente abajo se estrecha de manera radical, aunque redistribuciones internas puedan hacer cruzar administrativamente a algunas observaciones sobre un umbral.

    Jamaica: por qué un aparente contraejemplo exige mirar detrás del agregado

    Jamaica merece un examen particular porque, a primera vista, parece ofrecer el tipo de caso que podría poner en cuestión la regularidad anterior. Además, en términos puramente de unidades nacionales, Jamaica representa un solo Estado entre los 193 miembros de Naciones Unidas más sus dos Estados observadores —aproximadamente \(1/195=0.005128\), i.e., 0.513% de ese universo de 195 Estados comúnmente contado (United Nations, s. f.)—, por lo que aun un episodio nacional auténticamente excepcional tendría un peso limitado para establecer por sí solo una regularidad mundial. Esto no permite descartarlo; obliga a estudiarlo con cuidado.

    Entre 2003 y 2007, la pobreza jamaiquina cayó aproximadamente a la mitad en un contexto de crecimiento muy débil. El Country Economic Memorandum del Banco Mundial reporta que, entre 1997 y 2007, el PIB real per cápita creció apenas alrededor de 0.79% anual, mientras la pobreza pasó de 19.9% a 9.9%. Sin embargo, la descomposición del episodio 2003-2007 muestra que casi tres cuartas partes de la reducción de pobreza se asociaron al crecimiento del consumo medio per cápita y aproximadamente una cuarta parte a la reducción de la desigualdad; el Gini cayó de 38.3 en 2003 a 36.8 en 2007. El consumo de los hogares creció más que el PIB medido, ayudado por menores precios relativos de la cesta de los pobres y por remesas que llegaron a representar más de 17% del PIB (World Bank, 2011).

    Por tanto, Jamaica 2003-2007 no es un caso de

    \[ \text{pobreza}\downarrow+\text{desigualdad}\uparrow+\text{crecimiento material nulo}. \]

    Es, en los propios datos publicados, un caso de pobreza decreciente con desigualdad decreciente y aumento del consumo medio aun bajo crecimiento débil del PIB.

    Existe un episodio anterior aún más instructivo. Entre 1995 y 1999 la pobreza cayó de 27.5% a cerca de 17-19% pese a una crisis financiera y a una pequeña caída del PIB medido. El Banco Mundial calificó explícitamente el resultado de paradójico, pero señaló varios mecanismos que rompen la identificación entre “PIB medido” y “recursos materiales de los hogares”: posible subestimación del producto por actividad informal y subterránea, fuerte caída de la inflación, reducción del precio relativo de los alimentos, recuperación de salarios reales y crecimiento de remesas (World Bank, 2003). Los datos disponibles tampoco muestran una trayectoria limpia y persistente de concentración creciente: el Gini fue 0.36 en 1995, 0.36 en 1996, registró un salto a 0.42 en 1997, descendió a 0.37 en 1998 y se situó en 0.38 en 1999; las evaluaciones disponibles describen por ello la desigualdad de la década como relativamente estable, con fluctuaciones, antes de su descenso posterior (FAO, 2002; World Bank, 2003). Es, por tanto, un caso valioso para estudiar cómo una economía estancada en las cuentas nacionales puede experimentar mejoras de consumo de los hogares, pero no constituye un ejemplo limpio de empobrecimiento distributivo sostenido arriba con salida material masiva abajo y ausencia de recursos adicionales.

    El período reciente vuelve a mostrar la misma dirección distributiva. El Poverty & Equity Brief del Banco Mundial de octubre de 2025 informa que la tasa oficial de pobreza subió de 11.0% en 2019 a 16.7% en 2021 y posteriormente cayó a un mínimo de 8.2% en 2023. Entre 2021 y 2023 el consumo real per cápita aumentó 12% en el quintil más pobre y 16.6% en el segundo quintil, mientras el Gini de consumo cayó de 39.9 a 35.6 (World Bank, 2025). Nuevamente, la salida de pobreza estuvo acompañada por mejoría distributiva, no por mayor concentración.

    Todo ello permite responder con mayor robustez a una objeción razonable: no hace falta presuponer que las estadísticas jamaiquinas sean manipuladas para concluir que Jamaica no constituye el contraejemplo fuerte buscado. Incluso aceptando provisionalmente las cifras publicadas, los episodios mejor documentados incluyen reducción de desigualdad, crecimiento del consumo, remesas, salarios reales, cambios de precios o problemas de medición del producto. Si existieran razones independientes para desconfiar de la calidad estadística, éstas deberían estudiarse por separado; no son necesarias para el argumento presente.

    El episodio limítrofe de Costa Rica en 2008-2009

    La máxima rigurosidad exige también registrar evidencia que impide transformar la regularidad en una imposibilidad universal. En el Poverty and Labor Brief sobre la crisis de 2008-2009, el Banco Mundial clasificó a Costa Rica en el cuadrante de PIB per cápita decreciente, desigualdad creciente y pobreza ligeramente decreciente. El mismo documento señala que la pobreza cayó sólo ligeramente en Costa Rica y Chile durante ese intervalo, mientras otros países con contracción experimentaron aumentos de pobreza (World Bank, 2010).

    Este episodio es importante precisamente porque obliga a formular bien la tesis. Demuestra que la combinación

    \[ \Delta y_{pc}<0,\qquad \Delta G>0,\qquad \Delta H<0 \]

    puede observarse durante un intervalo corto. No demuestra, en cambio, una trayectoria prolongada de salida material sustantiva de la pobreza bajo estancamiento y concentración creciente. Una variación pequeña de un headcount anual puede resultar de transferencias, composición de hogares, precios relativos, posición de muchas observaciones cerca del umbral, error de medición o cambios distributivos internos que el Gini agregado no localiza. Por ello, el caso refuta cualquier formulación de imposibilidad lógica, pero no la hipótesis histórica más fuerte que interesa aquí.

    TABLA · CONTRASTE EMPÍRICO DE LOS CASOS DISCUTIDOS
    Caso Pobreza Desigualdad Actividad/recursos Qué permite concluir
    China, 1990-1998 51% → 33% ($1/día) Gini 34 → 40 Ingreso medio de encuesta ≈ +14% anual Divergencia pobreza-desigualdad con expansión material muy fuerte.
    Ghana, 1991-2012 52.6% → 21.4% Gini 37.5 → 40.8 Crecimiento fuerte y sostenido Otro caso claro de pobreza decreciente con desigualdad creciente y crecimiento.
    Honduras, década de 1990 Disminuye Aumenta Crecimiento positivo en la década Caso centroamericano de divergencia, pero no bajo estancamiento.
    Jamaica, 2003-2007 21.0% → 9.9% Gini 38.3 → 36.8 PIB real per cápita <1% anual; consumo medio crece; remesas >17% del PIB en 2007 Fuerte reducción de pobreza con crecimiento débil, pero acompañada por menor desigualdad y más recursos de consumo.
    Jamaica, 1995-1999 27.5% → 16.9% 0.36 → 0.38, con 0.42 en 1997 PIB medido estancado/decreciente; salarios reales, remesas, precios relativos e informalidad complican la lectura Episodio importante contra identificaciones mecánicas con PIB, pero no trayectoria limpia de concentración creciente sostenida.
    Costa Rica, 2008-2009 Disminuye ligeramente Gini aumenta PIB per cápita disminuye Contraejemplo real de corto plazo a una imposibilidad universal; no prueba una salida material amplia y persistente bajo estancamiento.

    Fuentes de la tabla: Kraay (2004); Corbacho y Davoodi (2002); FAO (2002); World Bank (2003, 2010, 2011, 2015, 2025).

    La tabla permite ver por qué la discusión no puede resolverse apelando exclusivamente a identidades formales ni tampoco seleccionando un único episodio favorable a una tesis. La exigencia correcta es comparar trayectorias observadas, su duración, la magnitud del cambio y los mecanismos materiales que las hacen posibles. Un caso de un año en el que un headcount se mueve algunas décimas no tiene el mismo contenido histórico que una reducción de pobreza de varias décadas; y una caída del PIB medido no equivale automáticamente a una caída de todos los recursos reales de los hogares.

    La regularidad comparada

    Ravallion y Chen (1997), utilizando encuestas de hogares de 67 economías en desarrollo y transición durante 1981-1994, encontraron que los cambios de desigualdad no estaban mecánicamente correlacionados con los cambios de nivel medio de vida y que la distribución podía mejorar o empeorar durante el crecimiento. Pero su conclusión respecto de la pobreza absoluta es particularmente relevante: casi siempre la pobreza caía cuando crecían los niveles medios de vida y aumentaba durante las contracciones. Kraay (2004), con otra estrategia de descomposición y una muestra amplia de países en desarrollo, halló igualmente que en horizontes medios y largos la mayor parte de la variación de los cambios de pobreza estaba asociada al crecimiento de los ingresos medios.

    La conclusión metodológica no es “pobreza e desigualdad son lo mismo”. No lo son. Tampoco es “sin crecimiento jamás puede caer un indicador de pobreza”; el episodio costarricense muestra que sería una afirmación demasiado fuerte. La proposición empíricamente defendible es más precisa:

    Que dos magnitudes sean analíticamente separables no implica que sus trayectorias históricas sean independientes. Las reducciones amplias, sostenidas y materialmente significativas de pobreza que coexisten con concentración creciente se observan típicamente cuando existe expansión suficiente de los recursos medios; sin ese margen, la divergencia es mucho más difícil de sostener y los cruces de umbral pueden representar cambios administrativos antes que emancipación material.

    Esta formulación transforma una intuición en una hipótesis histórica falsable: permite buscar episodios largos, definir de antemano qué cuenta como reducción “sustantiva”, distinguir PIB, consumo e ingreso de los hogares, y examinar si la participación o el ingreso absoluto de los estratos inferiores mejora de manera persistente.

    IV.V. La estructura económica costarricense y el problema democrático

    La situación fiscal y productiva de Costa Rica agudiza la necesidad de mediciones más informativas. Los altos niveles de evasión y elusión, la coexistencia de sectores de productividad muy diferente, el peso de empresas transnacionales en zonas francas y las dificultades del aparato productivo doméstico generan una economía heterogénea en la que el crecimiento agregado puede no traducirse automáticamente en empleo suficiente o en mejoría proporcional de los ingresos bajos.

    Díaz Arias (2019) reconstruye la formación histórica del proyecto neoliberal costarricense desde finales de la década de 1970; Arias Chavarría (2019) analiza la relación entre Estado, neoliberalismo y empresariado en la coyuntura del TLC; Vargas Solís (2016) distingue fases del Proyecto Histórico Neoliberal y subraya la creciente transnacionalización y posterior sesgo financiero. Independientemente de las diferencias interpretativas entre estos autores, la evidencia histórica obliga a estudiar la pobreza junto con la estructura productiva, la política fiscal, el mercado de trabajo y la distribución del ingreso.

    Blanchard y Leigh (2013) mostraron, en otro contexto, que los pronósticos asociados a programas de consolidación fiscal subestimaron sistemáticamente los multiplicadores fiscales durante la crisis europea. El ejemplo es relevante metodológicamente: incluso instituciones con gran capacidad técnica pueden aplicar modelos que subestimen efectos sociales cuando supuestos fundamentales no corresponden adecuadamente al estado concreto de la economía. El problema no es la existencia de modelización; es la calidad de su correspondencia con el objeto.

    Medios costarricenses e internacionales han señalado también el contraste entre un sector exportador moderno y de alta productividad y una gran masa de empresas domésticas pequeñas y medianas con menor productividad. Ventas (2018) describió esta dualidad como una economía cuyo sector externo se moderniza sin arrastrar suficientemente al resto; Barría (2019) recogió diagnósticos similares. Bajo estas condiciones puede coexistir crecimiento agregado con empleo insuficiente, bajos salarios en la base y persistencia de pobreza.

    De ahí que una democracia no deba evaluar su éxito únicamente preguntando cuántas observaciones se encuentran un colón arriba de \(z\). Debe preguntarse si las personas poseen capacidad material efectiva para reproducir su vida, participar de la sociedad y resistir contingencias sin caer de inmediato nuevamente bajo el umbral.

    ¡LA DEMOCRACIA ESTÁ EN PELIGRO!

    No porque una fórmula estadística produzca por sí misma autoritarismo, sino porque una democracia que naturaliza la privación mediante categorías insuficientes puede terminar administrando como normal aquello que debería constituir precisamente su objeto de transformación.

    · · ·

    V. PLANTEAMIENTO GENERAL DE ALTERNATIVAS GNOSEOLÓGICO-METODOLÓGICAS

    Las dos alternativas que surgen inmediatamente del análisis anterior son, por una parte, utilizar un umbral relativo correctamente construido —en lugar de confundirlo con un porcentaje de la media bruta— junto con los quintiles de ingreso; y, por otra, reestimar el costo material de una vida adecuada mediante información complementaria, también acompañado por una clasificación distributiva. Ambas ideas son útiles, pero el análisis desarrollado en las secciones anteriores muestra que no deben tratarse como soluciones mutuamente excluyentes ni como sustitutos completos de la línea oficial. Son capas de un sistema de medición más amplio.

    La alternativa metodológicamente más robusta consiste en dejar de buscar la única cifra verdadera de pobreza y construir un perfil estructurado de pobreza en el que cada indicador responda una pregunta diferente. El objetivo no es producir un índice sintético opaco que vuelva a comprimir todo el fenómeno en un solo número, sino conservar información acerca de sus dimensiones fundamentales.

    V.I. Primer componente: incidencia — ¿cuántas personas están debajo del umbral?

    El indicador más simple es la razón de incidencia o headcount ratio:

    \[ H=\frac{q}{N}, \]

    donde \(q\) es el número de unidades con \(y_i<z\) y \(N\) el total de unidades. Su interpretación es directa y posee gran utilidad comunicativa. Debe mantenerse, pero siempre acompañado por información que evite interpretar un cruce marginal del umbral como una transformación social suficiente.

    En una encuesta analítica, además de estimar \(H\), debe reportarse la distribución de las observaciones alrededor de \(z\): por ejemplo, proporciones situadas a menos de 5%, 10% y 20% del umbral por arriba y por abajo. Esto permite identificar cuánto de un cambio de incidencia proviene de desplazamientos mínimos en la frontera.

    V.II. Segundo componente: intensidad y severidad — ¿qué tan pobres son los pobres?

    La familia de medidas Foster–Greer–Thorbecke (FGT) permite incorporar la distancia al umbral (Foster, Greer & Thorbecke, 1984):

    \[ FGT_{\alpha} =\frac{1}{N}\sum_{i=1}^{q} \left(\frac{z-y_i}{z}\right)^{\alpha}, \qquad \alpha\geq0. \]

    Para \(\alpha=0\) se recupera el headcount; para \(\alpha=1\) se obtiene la brecha normalizada de pobreza, que responde a qué tan lejos se encuentra la población pobre del umbral; para \(\alpha=2\) las brechas más profundas reciben mayor peso, por lo que el indicador se vuelve sensible a la severidad y a la situación de quienes se encuentran peor.

    Esta familia resuelve directamente el problema del ejemplo de USD 5. Si cinco hogares cruzan apenas \(z\), \(H\) puede mejorar de forma visible, pero la brecha y la severidad del conjunto pueden cambiar muy poco. Si un hogar extremadamente pobre recibe una transferencia importante que no alcanza a cruzar el umbral, \(H\) permanece idéntico aunque la privación material se haya reducido de manera sustantiva. El sistema de indicadores permite observar ambas cosas.

    Puede agregarse también la brecha mediana relativa utilizada por Eurostat, que compara la mediana del ingreso de quienes están bajo la línea con el propio umbral y responde, en términos sencillos, a cuánto separa al pobre típico de la frontera estadística (Eurostat, 2025b).

    V.III. Tercer componente: posición distributiva — ¿dónde se encuentra cada hogar dentro de la estructura social del ingreso?

    La clasificación por quintiles o deciles debe conservarse. Si \(Q_1,\ldots,Q_5\) representan quintiles, conocer la pertenencia de una observación a cada grupo permite distinguir situaciones que una línea binaria no separa y facilita analizar cómo una crisis afecta diferencialmente a la distribución.

    La curva de Lorenz y el coeficiente de Gini deben acompañar esta lectura agregada. La curva muestra la estructura acumulada; el Gini ofrece una síntesis; las participaciones por quintil o decil identifican en qué parte de la distribución se producen los cambios. Ninguna de estas medidas debe sustituir a las demás.

    Para una encuesta analítica interesada en causas, puede ser particularmente útil estimar tasas de variación por cuantil o curvas de incidencia del crecimiento cuando la estructura de los datos lo permita. Ello permite preguntar si el ingreso o consumo de los estratos inferiores crece más o menos que la media y evita inferir la trayectoria de toda la distribución a partir de un único coeficiente.

    V.IV. Cuarto componente: umbral relativo — distancia respecto del estándar distributivo de la sociedad

    El criterio del 60% de la mediana del ingreso disponible equivalizado debe incorporarse como indicador relativo, no como sustituto universal de toda definición de pobreza:

    \[ z_R=0.60\times \operatorname{Mediana}(Y_{disp,eq}). \]

    Este umbral responde a una pregunta específica: ¿qué personas poseen recursos tan alejados del nivel típico de su sociedad que enfrentan un riesgo elevado de exclusión económica y social? Su principal fortaleza es que cambia con la distribución social y evita congelar el estándar nominal de vida. Su principal límite es igualmente claro: una sociedad entera puede empobrecerse y la mediana caer, haciendo que el umbral relativo disminuya aun cuando las condiciones materiales absolutas empeoren.

    Por eso debe combinarse con un estándar material absoluto-histórico, no sustituirlo.

    V.V. Quinto componente: presupuesto de referencia — ¿qué cuesta reproducir materialmente una vida socialmente adecuada?

    La triangulación exploratoria de precios debe desembocar en una medición confirmatoria. Para ello se propone construir un presupuesto de referencia por tipos de hogar y, cuando sea pertinente, regiones geográficas. No se trataría de preguntar cuánto gasta en promedio una familia, sino qué conjunto de bienes, servicios y capacidades materiales resulta necesario para sostener una vida saludable y socialmente normal en las condiciones históricas existentes.

    El presupuesto debe incluir, como mínimo:

    • alimentación nutricionalmente adecuada, con cantidades y composición compatibles con recomendaciones de salud;
    • vivienda segura, no hacinada y con acceso efectivo a agua, electricidad, saneamiento y energía doméstica;
    • transporte suficiente para trabajo, educación, cuidados, trámites y participación social;
    • comunicaciones e internet en el nivel materialmente requerido por una sociedad digitalizada;
    • vestuario y calzado adecuados;
    • gastos ordinarios de salud y prevención no cubiertos gratuitamente por el sistema público;
    • educación, materiales y costos indirectos asociados;
    • cuidado de niños, personas mayores o dependientes cuando corresponda;
    • higiene personal y mantenimiento doméstico;
    • participación cultural y social mínima —no como “lujo”, sino como dimensión de pertenencia a una comunidad—;
    • reposición de bienes duraderos indispensables;
    • una reserva razonable para contingencias.

    Sea \(c_j(h,r,t)\) el costo del componente \(j\) para un tipo de hogar \(h\), región \(r\) y momento \(t\). Entonces el presupuesto de referencia puede expresarse como

    \[ B(h,r,t)=\sum_{j=1}^{J} c_j(h,r,t). \]

    El valor de \(B\) no debe ser fijado de una vez para siempre. La lista de necesidades, cantidades, calidades y precios debe revisarse periódicamente porque el objeto cambia. Este mecanismo vuelve explícita una idea que ya estaba implícita en la crítica nutricional de Hidalgo Víquez et al.: un estándar construido para una sociedad de décadas atrás no conserva automáticamente validez porque pueda actualizarse mediante precios.

    El presupuesto de referencia tampoco debe ser construido por expertos aislados. Una metodología robusta combinaría evidencia nutricional y sanitaria, normas técnicas de vivienda y servicios, encuestas de uso del tiempo y movilidad, datos de precios, estudios de consumo, deliberación pública y validación con hogares de diferentes condiciones sociales. La dimensión normativa no desaparece por ocultarla; se vuelve científicamente más controlable cuando se hace explícita.

    V.VI. Sexto componente: privación material y social — ¿qué necesidades concretas no pueden satisfacerse?

    Una persona puede encontrarse ligeramente por encima de una línea monetaria y, sin embargo, carecer de condiciones esenciales. Por ello deben medirse privaciones directamente. La experiencia europea resulta ilustrativa: Eurostat utiliza un conjunto de trece ítems para la privación material y social severa, incluyendo capacidad para afrontar gastos inesperados, mantener pagos al día, comer proteínas regularmente, mantener la vivienda en condiciones adecuadas, disponer de transporte cuando sea necesario, sustituir muebles o ropa desgastada, tener conexión a internet, poseer calzado adecuado, realizar una pequeña cantidad de gasto personal, participar regularmente en ocio y reunirse socialmente (Eurostat, 2025c).

    Costa Rica no debe copiar mecánicamente esa lista. Debe construir la suya a partir de sus condiciones concretas. Sin embargo, el principio es valioso: preguntar directamente qué condiciones materiales son imposibles de sostener por falta de recursos.

    Puede definirse un vector de privaciones

    \[ \mathbf{d}_i=(d_{i1},d_{i2},\ldots,d_{iJ}), \]

    con \(d_{ij}=1\) si la unidad \(i\) sufre la privación \(j\) por insuficiencia de recursos y \(0\) en caso contrario. En lugar de colapsarlo necesariamente en una suma ponderada, puede reportarse el perfil completo y las combinaciones más frecuentes de privación.

    V.VII. Séptimo componente: estabilidad y vulnerabilidad — ¿puede sostenerse la posición alcanzada?

    Una clasificación estática puede declarar “no pobre” a un hogar cuyo ingreso es \(1.03z\), aunque carezca de ahorro, posea deuda elevada, dependa de un empleo temporal y pueda caer inmediatamente bajo \(z\) ante una enfermedad, reducción de horas trabajadas o aumento del alquiler. Por ello debe añadirse una dimensión temporal.

    La vulnerabilidad puede investigarse mediante variables como:

    • estabilidad contractual y regularidad de ingresos;
    • meses de ahorro o activos líquidos disponibles para cubrir gasto esencial;
    • servicio de deuda respecto del ingreso disponible;
    • atrasos en alquiler, hipoteca, servicios o créditos;
    • exposición a gastos médicos no previstos;
    • existencia de seguros o redes de protección;
    • dependencia de un único perceptor de ingreso;
    • volatilidad reciente del ingreso;
    • probabilidad estimada de caer bajo \(z_R\) o \(B(h,r,t)\) ante perturbaciones plausibles.

    Esta dimensión permite distinguir estado y trayectoria. El objetivo no es sólo saber dónde se encuentra el hogar hoy, sino si su posición constituye una reproducción estable o una suspensión transitoria de la pobreza.

    V.VIII. Octavo componente: empleo, tiempo y acceso efectivo

    La reproducción material no depende únicamente del ingreso monetario. Dos hogares con igual ingreso pueden enfrentar cargas de tiempo radicalmente distintas. El tiempo perdido en desplazamientos, la ausencia de servicios de cuidado, largas jornadas, informalidad, desempleo parcial o acceso territorial desigual a servicios modifican la capacidad real de convertir ingreso en bienestar.

    Por ello una encuesta orientada a la crisis económica debe incluir, cuando sea posible, horas de trabajo remunerado y no remunerado, tiempo de transporte, subempleo, informalidad, acceso a cuidados, pérdida de empleo, reducción de jornadas y cambios en el costo de servicios esenciales. Esta información no sustituye al ingreso; explica por qué ingresos similares pueden corresponder a condiciones materiales distintas.

    V.IX. Arquitectura integrada para la encuesta analítica

    La propuesta puede sintetizarse sin convertirla en un único índice. Para cada hogar \(i\) se construiría un perfil

    \[ \mathcal{P}_i= \big(H_i,\;PG_i,\;FGT_{2,i},\;Q_i,\;R_i,\;B_i,\;\mathbf d_i,\;V_i,\;T_i\big), \]

    donde:

    Componente Pregunta que responde
    \(H\) ¿Está la unidad debajo del umbral? ¿Cuántas lo están?
    \(PG\) / \(FGT_1\) ¿Qué tan lejos se encuentra del umbral?
    \(FGT_2\) ¿Qué tan severa es la pobreza, dando mayor peso a las brechas profundas?
    \(Q\) ¿Qué posición ocupa dentro de la distribución de ingreso?
    \(G, L(p)\) ¿Cómo se distribuye el ingreso o consumo en la sociedad?
    \(R\) ¿Se encuentra debajo del umbral relativo de ingreso disponible equivalizado?
    \(B\) ¿Alcanza sus recursos para el presupuesto de reproducción material adecuado a su hogar?
    \(\mathbf d\) ¿Qué privaciones materiales y sociales concretas padece?
    \(V\) ¿Qué tan vulnerable es su posición frente a perturbaciones?
    \(T\) ¿Qué costos de tiempo, empleo y acceso condicionan la reproducción cotidiana?

    En términos conceptuales puede escribirse, sólo como recordatorio de dimensiones y no como propuesta de un índice sintético:

    \[ \text{Pobreza} = f\big( \text{incidencia}, \text{brecha}, \text{severidad}, \text{privaciones}, \text{costo de reproducción}, \text{posición distributiva}, \text{vulnerabilidad temporal}, \text{tiempo y acceso} \big). \]

    La función \(f\) no debe estimarse necesariamente para producir un escalar. El objetivo es conservar el perfil estructurado.

    Niveles de lectura

    La arquitectura puede organizarse en cuatro niveles:

    1. Incidencia: quién cruza o no cruza los umbrales pertinentes.
    2. Intensidad y severidad: qué distancia existe respecto de esos umbrales y cómo se distribuye la pobreza profunda.
    3. Reproducción material: qué bienes, servicios y capacidades concretas pueden sostenerse efectivamente.
    4. Estabilidad: si esa reproducción puede mantenerse frente al tiempo y a perturbaciones ordinarias.

    Esta secuencia evita confundir una mejoría administrativa con una mejoría material.

    V.X. Relación con las dos alternativas iniciales

    La Alternativa 1, consistente en emplear un criterio relativo del tipo UNECE/Eurostat junto con quintiles, conserva valor siempre que el criterio se formule correctamente como proporción de la mediana del ingreso disponible equivalizado. Su fortaleza es la comparabilidad y su sensibilidad al estándar distributivo de la sociedad. Su debilidad es que sigue siendo relativa y puede descender cuando la sociedad se empobrece en conjunto.

    La Alternativa 2, consistente en reajustar el estándar de pobreza mediante información complementaria sobre costos, también conserva valor, pero debe transformarse en un verdadero presupuesto de referencia. Las fuentes privadas de costo de vida pueden contribuir a la fase exploratoria, a la detección de rubros y al contraste de órdenes de magnitud; no deben ser el fundamento único del valor final.

    La solución superior no consiste en escoger una y descartar la otra. Consiste en integrarlas junto con FGT, cuantiles, Lorenz/Gini, privación directa y vulnerabilidad. El resultado conserva comparabilidad internacional sin sacrificar la materialidad histórica de las necesidades.

    V.XI. Reglas mínimas de implementación

    Para que la propuesta no quede en una declaración conceptual, una aplicación rigurosa debería observar al menos las siguientes reglas:

    • Unidad de análisis explícita: distinguir persona, hogar y adulto equivalente; reportar cuándo cambia la unidad.
    • Ingreso claramente definido: separar bruto, neto/disponible, transferencias, renta imputada y componentes extraordinarios.
    • Escala de equivalencia documentada: utilizar una regla explícita para tamaño y composición del hogar y evaluar sensibilidad a escalas alternativas.
    • Precios regionales y temporales: evitar que un único costo nacional o anual oculte diferencias espaciales y estacionales importantes.
    • Intervalos de incertidumbre: las tasas de pobreza, brechas y cuantiles provienen de muestras y deben acompañarse por errores estándar o intervalos compatibles con el diseño complejo de encuesta.
    • Análisis de sensibilidad: mostrar cómo cambian los resultados ante variaciones razonables de \(z\), de la escala de equivalencia y del presupuesto de referencia.
    • Panel o retrospectiva cuando sea viable: la estabilidad requiere información temporal; una fotografía transversal no identifica adecuadamente entradas y salidas de pobreza.
    • Separación entre descripción y causalidad: una encuesta puede describir diferencias entre grupos; atribuir causas exige diseño adicional, temporalidad, controles, experimentación o estrategias cuasi-experimentales según el problema.
    • Transparencia de decisiones normativas: qué se considera necesidad, qué calidad mínima se adopta y por qué debe ser públicamente discutible y técnicamente auditable.
    • No confundir “no significativo” con “no existente”: las inferencias estadísticas deben considerar potencia, error de medición y tamaño muestral.

    Una clasificación de ingresos construida de esta manera deja de ser un simple filtro binario y se convierte en un instrumento analítico capaz de responder no sólo quién está por debajo, sino qué tan abajo, por qué dimensiones, en qué posición distributiva, con qué estabilidad y respecto de qué estándar histórico-material.

    · · ·

    VI. CONCLUSIONES

    La investigación comenzó con un problema aparentemente técnico: cómo clasificar cualitativamente el nivel de ingreso para estudiar la afectación económica de distintos grupos sociales. El recorrido mostró que la pregunta no puede resolverse adecuadamente mediante la selección rutinaria de una línea de pobreza ya disponible, porque toda línea contiene una teoría implícita sobre aquello que cuenta como necesidad y sobre el nivel material que separa pobreza de no pobreza.

    El primer resultado es, por tanto, gnoseológico. Una medición puede ser aritméticamente correcta y conceptualmente insuficiente. El hecho de que el INEC aplique de manera consistente una metodología no vuelve inmune a crítica la relación entre esa metodología y el objeto que pretende captar. El instrumento debe ser evaluado por su correspondencia con la realidad histórica de la reproducción social.

    El segundo resultado es empírico y metodológico. Las fuentes heterogéneas de costo de vida no deben absolutizarse ni presentarse como demostración definitiva, pero su concordancia puede constituir evidencia exploratoria valiosa. El procedimiento científicamente superior consiste en utilizar esos indicios para diseñar una capa confirmatoria: un presupuesto de referencia explícito, reproducible y discutible, apoyado en nutrición, vivienda, transporte, servicios, salud, educación, conectividad, cuidado, participación social y contingencias.

    El tercer resultado concierne a la historia. La exposición desde las formas esclavistas y feudales de reproducción de la fuerza de trabajo hasta el trabajo asalariado capitalista no tiene una función ornamental. Busca establecer la génesis de la lógica de los mínimos y la estructura recurrente que permite comprenderla. El costo de reproducción de la fuerza de trabajo es una cuestión histórica; el contenido de esa reproducción cambia con la sociedad. Precisamente por eso una canasta no puede ser convertida en una constante antropológica actualizada sólo mediante precios.

    El cuarto resultado se refiere al razonamiento bajo estructuras de poder. La ciencia no puede limitarse a lo que deja una huella documental fácilmente accesible, porque algunos objetos sociales incluyen opacidad, incentivos para ocultar y relaciones informales. La intuición, la abducción y el razonamiento por indicios son legítimos. Pero su legitimidad no autoriza a convertir toda sospecha en hecho demostrado. Justificación racional y demostrabilidad pública son grados distintos, y una inferencia robusta debe indicar qué parte descansa en evidencia directa, cuál en evidencia indirecta, cuál en estructura causal y cuál permanece abierta a nueva prueba.

    El quinto resultado concierne a la relación entre pobreza, desigualdad y crecimiento. Su separabilidad matemática es indiscutible; su independencia histórica, no. Los contraejemplos algebraicos muestran lo que una definición permite, pero no sustituyen el estudio de trayectorias reales. China, Ghana y Honduras muestran que la pobreza puede caer mientras aumenta la desigualdad, pero lo hacen en contextos de crecimiento. Jamaica muestra que bajo crecimiento muy débil pueden existir reducciones fuertes de pobreza, aunque sus episodios mejor documentados incluyen reducción de desigualdad, crecimiento del consumo, remesas, salarios reales, cambios de precios y/o divergencias entre actividad real y PIB medido. Costa Rica 2008-2009 demuestra, a su vez, que durante un intervalo corto puede observarse PIB per cápita decreciente, Gini creciente y pobreza ligeramente decreciente. La lección no es proclamar una imposibilidad universal, sino distinguir posibilidad lógica, episodio coyuntural y regularidad histórica sostenida.

    La hipótesis empírica que emerge es que las reducciones amplias y persistentes de pobreza que coexisten con concentración creciente requieren normalmente expansión suficiente de los recursos medios para que una participación relativa menor pueda corresponder todavía a una cantidad absoluta mayor. Esa proposición es históricamente investigable y, por consiguiente, debe formularse de manera que pueda ser refutada por evidencia real.

    Finalmente, ningún único escalar parece suficiente para representar el fenómeno. El headcount responde cuántos están debajo; la brecha responde qué tan debajo; \(FGT_2\) responde cuán severa es la pobreza profunda; Lorenz, Gini y cuantiles describen distribución; el umbral relativo describe distancia respecto del estándar social; el presupuesto de referencia describe el costo de reproducción material; las privaciones describen carencias concretas; y la vulnerabilidad indica si una posición puede sostenerse.

    El objetivo científico no debe ser sustituir un número absoluto por otro número absoluto y declarar cerrado el problema. Debe ser construir un instrumento que conserve las dimensiones necesarias para que la realidad no desaparezca dentro de la clasificación.

    Una sociedad no deja de tener pobres porque una parte de ellos haya cruzado administrativamente una línea. La pregunta relevante es si los seres humanos poseen, de manera estable, los recursos y condiciones materiales que el desarrollo histórico de esa misma sociedad ha vuelto necesarios para vivir, trabajar, aprender, cuidar, participar y realizar su existencia con dignidad.

    · · ·

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